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La Estela del Brillo – La México: Triunfo y Firmeza de José María Hermosillo.

Así de rotundo, firme y rota la cintura, José María Hermosillo manda sobre la embestida de “Campeador”, a la casta del novillo de San Antonio de Padua se opone el mando del torero. FOTO: Toca.

Tarde entretenida y de realidades en diversos aspectos en la Plaza México. Se parcha el encierro y, pese a la desigualdad de trapío encuentra varios episodios de mucho interés en una novillada donde incluso el clima embiste a favor del aficionado taurino. En esas, Roberto Román encuentra el camino inevitable a su realidad taurina mientras Héctor Gutiérrez se ve rebasado en concepto y realización por la gran posibilidad más que promesa, de José María Hermosillo que, salvo con el estoque, libra uno por uno los obstáculos que la novillada le coloca hasta romper en otra importante faena que lo coloca al frente de la novillería mexicana y a la espera dentro de quince días de finalizar por todo lo alto esta campaña novilleril, esperemos sea el comienzo de una gran carrera taurina.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. Foto: Edmundo Toca Olguín.

Se cumple el centenario de la muerte de Saturnino Herrán, el genio entre genios de la pintura mexicana, esperanza joven, frustrada, para variar, y a destiempo. De Aguascalientes. Y en Aguascalientes se encuentra viva mucha de su brevísima obra. Incluso, sabemos, se guardan celosamente sus apuntes taurinos enclavados en la primera época de la Plaza San Marcos.

Hoy, seguramente sin intención alguna, La México programa tres hidrocálidos.

Pero lo hace ante un encierro parchado sin necesidad alguna.

Con todo el tiempo del mundo para haber reseñado una novillada entera, seria y bien hecha, que se eleve a la ocasión, la Monumental cae en retraso y parcha el encierro de Maravillas, por suerte, el remiendo de San Antonio de Padua trae consigo los episodios más interesantes de la Temporada.

El cartel bueno queda en mano a mano por la natural realidad de Roberto Román todo deseo pero nulo en idea y concepto, enganchado y sin sometimiento con el capote, tiene la pésima suerte de encontrarse con un alto y muy serio novillo de origen Rancho Seco -esa capa cárdena, ese cuello y esos pitones no mienten- al que deja hacer lo que se le viene en gana, en vez de someterme de salida.

El toreo empieza cuando el toro para. El cárdeno en vez de deternerle, arrolla.

Nadie es capaz de ordenar, de aconsejar, en última instancia, mandar en el más que bisoño novillero quien desatinadamente se da a tirar de la cordobina de recibo, queda desarmado y hace que el novillo empiece a alargar la gaita desde muy temprano. Crudo tras el brevísimo y flojo puyazo -cuando las cuadrillas deben pegar no lo hacen- llega a un intento de quite donde gana terreno y, al tratar Román de rematar, apunta el pitón derecho a la ingle. La Virgen vuelve a cuidarle en los aires pero, ya en el piso, el novillo lo tiene a merced y no le perdona.

Ahí la tarde cambia pues hace que sobre los dos valores más adelantados de la novillería mexicana caiga el pesado fardo de la responsabilidad: Hermosillo y Gutiérrez.

Pero hay con qué responder.

Ese cárdeno tlaxcalteca se encuentra a José María Hermosillo lleno de sitio e inteligencia. Antes, en el que abre plaza, sobrepasa la prueba de un serio y bello ejemplar de Maravillas uno de esos novillos cuyo juego es regular, pues rasca y tardea en muleta tras mediocre tercio de (una) vara. Hermosillo, emociona en los lances, gusta en el quite por tafalleras al grado de pegar una en redondo y rematar hasta el exceso a una mano. Luego, se da a correr la mano a un novillo que duda pues le falta la casta para crecerse ante el exigente mando. Corre la mano por ambos lados con entendedera, la muleta en el sitio desde el inicio alternado abajo hace al novillo templarse y acudir.

Emociona pero mata mal.

Jorge Ramos, milagro, niega correctamente la oreja. Ojalá hayan tomado nota Jesús Morales y su secretario Juan Vázquez, pareja para el olvido. Bien Usía de forma, al no haber mayoría visible y de fondo, al no premiar una estocada defectuosa por atravesada.

Pero poco importan los trofeos cuando se tiene arte y cabeza.

Por ello, el cárdeno tercero y su juego, pese a no ser su toro, pese a lo crudo que queda y el sentido que desarrolla gracias a la falta de sometimiento inicial y al relajito que le forman las cuadrillas encabezadas por Christian Sánchez que recorta el viaje tras pasar en falso como si el novillo no hubiera aprendido lo suficiente, no hace mella en Hermosillo que se lo quita de encima con perfecto toreo de castigo de inicio por bajo, rematando con solvencia y suficiencia. Es más, prácticamente, lo hace pasar con la derecha con un mérito tremendo y al novillo, al fin sometido, lo único que le queda es morir de cara al sol tras la estocada.

Tras responder Hermosillo, queda la pena de que no haya mayor imaginación y pesen más sabrá Dios qué compromisos para hacer que el muchacho Héctor Gutiérrez repita tres domingos seguidos en la Plaza México y para este tercero muestre cierto cansancio mental. Aun así, lo intenta con el cárdeno claro segundo, chico pero con cara seria. Gutiérrez luce con el capote pero se muestra algo repetitivo y sin frescura con la muleta. Se trata de un novillero que esta vez sacrifica el fondo en pos de una forma que no le abona, equivoca el inicio con el cambiado por la espalda y el novillo, que necesita empaparse de muleta, pone el freno de mano para el último tercio.

Torear no es componer la figura. Torear no es lo mismo que dejar pasar.

Por ello tras la muerte del tercero, Gutiérrez se ve contrariado con el flaco, esmirriado, cariavacado e impresentable cuarto. Para sorpresa del personal el negro astado de Maravillas, hay que reconocerlo, embiste. Y no para. Gutiérrez trata pero no consigue nada en firme. Se confía, hace concha y el novillo no le perdona esa fijación que tiene por componer la figura, pendiente de las posturas a la mitad de la suerte y los desmayados remates. No es suficiente, aburre y se queda por debajo de la circunstancia.

Ese contraste se marca aun más al correr turno, con el quinto, el segundo novillo de San Antonio de Padua que deja en alto el color de la divisa por su hechura, apenas el trapío exacto para un cartel de este nivel y para esta Plaza y por la lidia que le otorga José María Hermosillo. Bien hecho de arboladura fino de corte es bien recibido por el novillero con la capa donde remata a una mano de salida. En cambio es muy maltratado por Efrén hijo en la cabalgadura. Cómo sería el golpe que el aparato motor del novillo resiente el efecto del feo puyazo contrario y sus patas traseras se doblan.

Ante todo eso el temple queda, alivia.

Y queda la casta, que rescata.

En la caleserina al propio ritmo del novillo y pese a que dobla las manos, Hermosillo aviva la esperanza y, aun adelantando la suerte, único señalamiento que hacemos al diestro, el astado da la pelea y el torero luce en la larga de remate. Lo mismo en banderillas donde agarra el astado aire al grado de derribar a Gilberto Aragón Zamora, como siempre sufriendo.. Hay casta pero falta fuerza. José María, entonces, aplica la medicina, quietud y alivio por alto, en el inicio pegado a tablas que repara el tranco del novillo quien le dicta al torero no hacer tonterías como ese intento de cambiado por la espalda o querer ligar derechazos en el mismo inicio que solo derrumban.

Diría José Chafik, al novillo mexicano hay que esperarlo pues éste enseña a torear. Hermosillo lo hace consiente inicialmente.

Y comienza entonces, en plenos medios, el concierto.

Hermosillo abandona el intento inicial de llevar muy por bajo y ajusta a la media altura para, además de mantener el pie, encelar, lograr que el novillo rompa adelante y, pese a tener el hocico floreado, crecerse al acariciar la embestida en derechazos largos y en un pase de pecho con la derecha completamente en redondo. Perfecto al natural pese a lo despatarrado, Hermosillo rompe su muñeca pese a trompicarse en algun momento por la colocación esencial de su muleta y el despliegue de su trazo. No duda cuando las miradas se cruzan en el cite y se apodera de la embestida, en definitiva, tras tardear el astado previo a un magnífico pase de la ranchera donde el cambio de mano hace reventar a la Afición junto al de pecho ligado.

Luego la tanda grande con la derecha, abierta con amplio pase de pecho donde prende Hermosillo los muletazos adelante y en los que se rompen plenamente su cintura y su muñeca, donde se va detrás del muletazo en redondo y ahí donde le pelea el novillo apretar y responde abrochado la tanda en pleno clamor con magnífico remate arriba y ayudado por bajo.

De cartel.

En otra época, no tan lejana, prendas y dianas habrían caído y tocado desde las alturas

Ya en la postrimería, con la faena hecha, las dosantinas y nueva ranchera ya cerca de tablas, pese a coquetear con pasarse de faena e intentar la arrucina, deja la mesa servida para la estocada algo caída. Esto y la casta del novillo retardan la hora final al grado de, en medio de un silencio total, requerir el descabello tras el aviso, perfecta decisión por parte de la Autoridad que preside y que hoy ha estado en el sitio.

Y una escena magnífica es la que sobreviene entonces.

La cruceta se asoma en el callejón y la gente, que desea el triunfo como el propio diestro, sabe que el descabello puede prevenirlo. Pero el arte del torero es una constante apuesta de la cual José María Hermosillo, no se raja. Al contrario, pese a demorar el uso del verduguillo y el aviso que diluyen la segunda oreja, el diestro se serena, busca encontrar el sitio exacto y el momento preciso en que “Campeador” descubra y, entonces, el rayo plateado de la espada ejerce con toda su fugaz, fulgurante y fulminante belleza con el descabello perfecto que rompe el silencio con el estruendo que no logra la segunda oreja pero que valora y aclama la gran faena. Oreja con todo el peso del triunfo y la responsabilidad, oreja que huele a triunfador.

Discutible el Arrastre Lento por la falta de fuerza, indiscutible por la casta y la bravura. Entonces, en tal caso, in dubio pro bous.

Gutiérrez se ve insípido pese al esfuerzo con el cierra plaza, manso e intrascendente.

Rebasado su forma habrá que esperarle, claro que sí, en la de triunfadores, donde saldrá a no dejarse rebasar. A picarse con lo ocurrido hoy a ver en Hermosillo a un adversario peligroso, sí, pero al que habrá que responderle a la altura.

Lo veremos. Ahí estaremos.

Ya quien se lo quería perder… pretexto no hay.

Falta que la Empresa, después de lo ocurrido, no vaya a convertir la graciosa huida en desapasionada intriga.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2018. Domingo, Octubre 7. Noveno festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de Plaza en tarde espléndida por fresca y prácticamente nula de viento. Nubes blancas durante los primeros dos turnos y,  tras el quinto alumbrado artificial.

6 Novillos, 4 de Maravillas (Divisa Morado y Rosa) Disparejos de presencia, esmirriado y acariavacado el negro quinto, preciosos primero y segundo, bonito aunque chico el sexto. El primero es mejorado en la muleta por el espada en turno, no peleó fuerte en varas y le faltó casta en el último tercio, el segundo calamocheaba no obstante ofreció posibilidades. Bravo el anovillado cuarto que no paró de embestir a la muleta y flojo el sexto; y 2 de San Antonio de Padua (Divisa Caña y Nazareno) Desiguales, muy serio el tercero desarrolló sentido gracias a la pésima lidia otorgada por espada y, especialmente, las cuadrillas. Hermoso aunque chico el quinto, número 109 “Campeador” nombrado de 386 kilogramos, que desarrollo buenas virtudes por ambos pitones pese al puyazo y la falta de fuerza, sacó bravura en la muleta. Fue homenajeado con, discutible, Arrastre Lento.

Se corre el turno por la cornada del tercer espada, lidiándose el quinto en cuarto lugar y viceversa. 

José María Hermosillo (Grana y Oro) Vuelta tras Petición, Ovación y Oreja con petición de la segunda tras Aviso. Héctor Gutiérrez (Grosella y Oro) Ovación, Silencio y Silencio. Roberto Román (Grana y Azabache) Palmas al retirarse a la Enfermería.

Extraordinaria e inusitada actitud, por seria y centrada, de la Autoridad que preside en persona del Juez Jorge Ramos que niega perfectamente la petición tras la muerte del primero y la segunda oreja a la muerte del quinto además de enviar muy atinado y en el sitio el aviso al primer espada previo a la muerte de este astado, no obstante, discutible, el Arrastre Lento a este último pero procedente.

Protestan actuantes, espadas y cuadrillas con vuelta al ruedo contra las iniciativas contrarias a los festejos taurinos aludiendo al Artículo 123 Constitucional pero omitiendo el muy importante 5, referente a la libertad de profesión.

Pésima tarde de las cuadrillas a pie y a caballo. Artero puyazo contrario y carioca de Efrén Acosta hijo ante el quinto al que daña el aparato motor. Fatal a la brega Diego Martínez, no obstante consigue un excelente par de banderillas ante el cuarto y sus correspondientes saludos. Bien Fernando García al banderillear al difícil tercero lo mismo que la valentía de Adolfo Sánchez al tragar y salir comprometido tras banderillear al primero, ambos saludan en su turno. Ventajosos y abusivos los lamentables recortes tocando los lados de Christian Sánchez haciendo desarrollar aun más sentido al referido y peligroso tercero, no obstante, se cuela, para no variar, en el saludo de GarcíaGilberto Aragón sufriendo como cada fin de semana en banderillas es derribado por el quinto. Tarde desigual con el capote de Juan Ramón Saldaña. Mal colocado y desarmado Marco Antonio Dones.

Natural de José María Hermosillo a “Marismeño” el novillo que abrió plaza de Maravillas. FOTO: Toca.

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Feria de Otoño: ‘Jurista’, un novillo de lujo que se fue con las orejas puestas

Por Carlos Ilián.

El sótano de los que perdieron el tren del toreo está lleno de quienes se encontraron en un momento con el novillo o el toro ideal y lo desperdiciaron. Ayer le ocurrió a Pablo Mora en el quinto, un ejem plar de Fuente Ymbro sensacional por su embestida templada, humillada y larga, además por ambos pitones. El novillo de llamaba Jurista y ha dictado sentencia, la que limita lasa auténticas posibilidades del chaval que se puso enfrente y que salvo en una tanda por redondos anduvo desperdigado, sin unidad en la faena y muy rácano en las tandas, cortas, nunca por encima de tres muletazos.

Y así, entre chispazos y lagunas se desperdició el gran novillo de Fuente Ymbro. El tercero no derrochó tanta clase pero sí que exigía que se le atacara por derecho y en esa labor Francisco de Manuel no se decidió, conformándose con una digna, lim pia y aseada faena por el pitón derecho. Aunque, hay que decirlo, hubo compostura y muy buen juego de muñeca en algunos momentos, lo suficiente para que después de un pinchazo y un estoconazo contrario se diera una vuelta al ruedo. El sexto un infecto sobrero de Hato Blanco se hartó de intentarlo ante la moruchez del novillo.

El portugués Juanito tiró líneas en el primer novillo, que también se dejó hacer el toreo, lo mismo que en el cuarto, no sobrado de casta, al que trasteó de forma rutinaria y perfilera.

Plaza de Madrid. Segunda corrida. Asistencia: 17.136 espectadores, tres cuartos de entrada. Novillos de Fuente Ymbro y un sobrero de Hato Blanco lidiado en 6º lugar (5), de gran juego el quinto, bajos de casta el resto aunque tuvieron movilidad. Juanito (4), de verde inglés y oro. Pinchazo y estocada trasera (saludos con protestas).Pinchazo y pinchazo hondo (silencio). Pablo Mora (5), de verde botella y oro. Media estocada caída (silencio). Estocada caída (silencio). Francisco de Manuel (5), de frambuesa y oro. Pinchazo y estocada contraria (vuelta). Pinchazo y estocada trasera (silencio) – MARCA

El mundo al revés Por Paco Mora:

Un viejo y popular dicho, muy utilizado entre los aficionados a la Fiesta de los Toros, afirma que “No hay quinto malo” y el ejemplar de Fuente Ymbro lidiado esta tarde en Las Ventas después del cuarto, ha sido extraordinario y naturalmente ha brillado con luz propia en una, en general, buena novillada. “Jurista” se llamaba y era un gran novillo; bravo, encastado, fuerte y repetidor, de esos que se comen la muleta por abajo. Un novillo-toro de triunfo, cuya cabeza merecía ser conservada como recuerdo de la consagración en Madrid del torero al que le toco en suerte. Pero ese gran toro le ha llegado demasiado pronto al joven novillero Pablo Mora, que apunta detalles de un buen torero en ciernes.

Era un toro al que había que darle sus, terrenos, sus distancias y su ritmo…Y eso no esta todavía al alcance de su matador. De lo que solo es culpable “el sistema”.

Cuando uno comenzó a ver toros, allá por los años cuarenta, los novilleros recorrían todas las plazas de los pueblos y ciudades donde se organizaban espectáculos llamados “menores”. En esos lugares se cocían los muchachos que intentaban la difícil y casi imposible aventura de ser toreros de postín. Unos llegaban –como siempre, muy pocos- y otros se quedaban en el camino, como siempre también. Pero en Madrid se anunciaban cuando ya estaban placeados y conocían el oficio, sino a la perfección por lo menos con la suficiencia para, si les salía un “Jurista”, situarse en el camino de la alternativa. Hoy se dan muy pocas novilladas y el proceso es a la inversa; los novilleros van a Madrid excesivamente bisoños a ver si hay suerte y pueden torear en las plazas de segunda y de tercera, y así ser torero es casi una misión imposible. Luego, repito, la culpa no es de ellos; es “del sistema”.

Si “Jurista” hubiera tenido delante al mismo Pablo Mora, con dos o tres años de lucha por pueblos, villas y villorrios, y alguna que otra feria de plaza de tercera y de segunda, el guapo novillo de Los Romerales habría sido arrastrado al desolladero sin los dos apéndices auriculares, los aficionados habríamos disfrutado como enanos de las hermosas embestidas de un toro bravo de verdad y a estas horas estaríamos hablando de un novillero que puede ser figura del toreo.

El portugués Juanito, “Juanitu” que dicen sus paisanos, ha dado la impresión de ser el más puesto, y que revela un estilo más definido de los tres actuantes.

Juan de Manuel, deja entrever condiciones muy positivas y el ánimo le secunda, pero repito que, cuando uno peinaba rizos y todavía no le había atacado la osteoporosis, la plaza de Las Ventas era la Universidad Central del toreo y allí iban los novilleros a pasar el Examen de Estado, que era el inevitable “nihil obstat” para comenzar la carrera en serio. ¡Qué tiempos! Porque, no nos equivoquemos, aquí no valen los másteres a los que tan aficionados son los políticos que padecemos. Aquí, el que sabe, sabe y el que no se queda de cuadra…

Publicado en Aplausos

Feria de San Miguel: Novilleros y ‘gatitos’ blanditos

Solo Juanito dio una vuelta generosa ante chicos y muy nobles novillos de Talavante.

Por Antonio Lorca.

Novilleros y novillos blanditos. Los dos. Tristes, conformistas, afligidos, decepcionantes. Los humanos y los animales. Una tarde más para la preocupación y el más soberano aburrimiento.

Tres muchachos con condiciones sobre el papel, sin edad aún para la desilusión, con ganas, se supone, de comerse el mundo y los ves en la plaza y se te cae el alma a los pies: como tres señoritos, comodones, a verlas venir, sin ánimo para exponer ni un alamar, como si disfrutaran ya de cortijos y mercedes.

Tres toreros que no tienen empacho en anunciarse con seis ‘gatitos’ de Talavante, con caritas de becerritos, sin pitones, por supuesto, -mejor presentados se han visto en esta plaza en festejos sin caballos-, enfermos de tonta nobleza, sositos, también, pero dispuestos a colaborar al triunfo de los de luces, y ni por esas. Ahí estaban los tres novilleros sin deseo alguno de armar la marimorena, de subirse en los lomos de sus novillos, de jugarse la vida y calentar los calurosos tendidos de una tarde que, por su culpa, quedó para el olvido. ¡Qué calor, y qué aburrimiento más escandaloso!

Pero, ¿qué ‘quedrán’ estos muchachos para triunfar? ¿Será, acaso, que el problema es que no tienen ‘hambre’, sinónimo de necesidad? Algo será, porque los novillos de Talavante, nobles hasta la extenuación, merecieron que alguien con ardor torero se los merendara y les cortara las orejas. Y ni una, oigan, le pasearon; todo lo más, una vuelta al ruedo, y parece que fue más por cuenta de Juanito que por empuje del público.

Por cierto, hasta la salida del quinto novillo no había pasado nada. Juanito se arrodilló en la puerta de chiqueros y con una desordenada larga cambiada recibió a su segundo; después, tres verónicas y una media, apasionadas todas, pusieron el punto de emoción que había estado ausente toda la tarde. Se le vio entonado y comprometido con la muleta, y dibujó un par de tandas que supieron a mucho menos de lo esperado. Tras pinchar llegó la vuelta inesperada. Muy desdibujado se mostró ante su primero, un novillo acaramelado y sin emoción, al que toreó a media altura y con poco fundamento.

Naufragó Ángel Jiménez, que ofreció una mala imagen ante el primero de la tarde, el más codicioso del encierro. Lo recibió a ‘portagayola’ y muleteó muy despegado y precavido a un santurrón justo de fuerza y desbordante de buenas intenciones. Y no mejoró ante el cuarto a pesar de que sonara la música (se estrenó con la batuta una mujer, hija de director habitual) tras un elegante cambio de manos.

Y silenciada vio su labor Francisco de Manuel, desvaído, soso, con pocas ideas. Insulso ante su primero, y aburrido ante el sexto, el mejor presentado del encierro que demostró más genio que bravura.

Ya se dijo: blanditos novilleros y novillos. Los utreros de Talavante, impresentables para la Maestranza, empujaron desigualmente en varas, pecaron de falta de fuerzas y derrocharon nobleza; más que toros parecían borreguitos, sin posibilidad aparente para emocionar. Pero son los deseados por estos chavales que esperan llegar así a una meta que cada vez parece estar más lejos.

TALAVANTE/JIMÉNEZ, JUANITO, DE MANUEL

Novillos de Talavante, muy mal presentados, abecerrados todos menos el sexto, astifino y con mejores hechuras, que cumplieron en los caballos, blandos, sosos y muy nobles.

Ángel Jiménez: estocada (silencio); pinchazo hondo atravesado y un descabello (silencio).

Juan Silva Juanito: estocada (ovación); pinchazo y estocada (vuelta).

Francisco de Manuel: pinchazo y estocada (silencio); estocada (silencio).

Plaza de La Maestranza. 28 de septiembre. Primer festejo de la Feria de San Miguel. Algo menos de media entrada.

Publicado en El País

La Nostalgia Amarga Por Bardo de la Taurina


La Plaza México, apenas el domingo pasado, en que arrancó la conclusión de la espiral más campechana que se ha dado en materia novilleril, nos aventó por principio un animal al que le correspondía el honor de abrir pa’ cerrar a tambor batiente el serial, cuando el novillero Francisco Martínez tomo la muleta, se escuchó un -¡‘Suerte Becerrista!’-…, el quehacer del novillero desde luego no fue tomado en cuenta, lo que fue injusto pa’ él, pero comprensible, pues aquello era como ver torear de salón en los viveros, la falta fue imperdonable así que dividámosla cuando menos entre una quintilla de responsables, ¡que lamentable!

Luego en otro turno con las cuentas del rosario entre las manos, vimos a Roberto Román subirse al péndulo de la muerte, oscilando entre uno y otro pitón pa’ luego cual gambusino caer vencido en la arena vencida por el diluvio, bueno hasta ahí, digamos que todo iba normal, porque un chaval que está llevando el curso de la técnica en la nocturna a oscuras y por eso los animales lo traen en la mira.

Mas lo cierto es que el novillero sigue ahí parpadeando como un semáforo con la luz ámbar teniendo a todo mundo en ascuas, al son de ‘voy derecho y no me quito´.

Y otra preocupante, cuando en un chat de los dos que me hacen favor de tenerme incluido (como receptor, no como participante) a las 21.46 horas, leí; –Román (Roberto) está en observación médica, hasta donde yo sé las sábanas y las almohadas de un hotel no son observadoras de un madreado, que si no fue canalizado a un nosocomio, fue por una valoración oficial, ¿entonces de donde salió la otra versión infundada?, luego continua el chat diciendo -parece que por su bien, no lo van a dejar torear de nuevo-, ¿quién, los Derechos Humanos?, y ahondo, de ser cierto esto, que no lo es, se estaría atentando contra la libertad de ganarse los frijoles de un joven, lo cual hasta donde recuerdo nunca ha sucedido dentro de la fiesta de paga, ¡na´nay! solo se trató una vez más de usar las redes, no como una plataforma veras sino como un aparador de apantallamiento ‘informativo’, en lo que hoy llaman las ‘fake news’ o noticias falsas…

Pero el tiempo desenmascara; Roberto Román en medio de Francisco Martínez y José María Mendoza, viernes 28 de septiembre en San Miguel de Allende, 7 de octubre Plaza México, 12 de octubre Monterrey, 14 de octubre Guadalajara.

Esta columna fue bautizada tal cual a sugerencia del mandón de la sección taurina del ESTO, el colega Miguel Ángel García, quién sí que tiene razón el Bardo vive o más bien padece de ‘Nostalgia Amarga’, ¿usted no?

El Precipicio Novilleril – Reanudación Menor con Diluvio Mayor en La México

La actual Plaza México oficializa un nuevo calendario: acostumbrémonos. Las novilladas serán dadas así seguramente en un intento de inventar lo ya inventado o de alguna otra situación externa que ya habrá tiempo de explorar. Sea el clima, las circunstancias, la difícil situación taurina, la falta de interés… sabrá Dios que tantas más excusas habrá, lo cierto es que la mala suerte se atrae y ayer es la muestra. La lluvia inclemente ahoga toda posibilidad de emoción incluyendo la bravura de la novillada de Caparica y la seriedad en los actuantes que salvo Héctor Gutiérrez con las reservas del caso, deja cualquier opción de triunfo apagada.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Sospechamos que… el piso tendrá la culpa.

Nada salva al encierro. Más tomando en cuenta que la bravura lo ha de ser siempre y bajo cualquier circunstancia. Echemos mano del ayer. Para variar. Año 2009, Sergio Flores debuta inmejorablemente una tarde de sol con la novillada de Don José Garfias de los Santos a quien tanto se le extraña y por quien hoy hacemos votos para que su salud mejore. A los ocho días, dadas las dos orejas que corta, se le repite, claro está, fue con la de San Judas Tadeo y, en plena tarde lluviosa, triunfó.

La razón es la capacidad torera, llovía igualmente, las cuadrillas se rajaban y él, en el único lugar relativamente seco del ruedo, en los adentros a un costado del toro, se llevó a aquel castaño y, recuerdo bien, ligó los naturales, emocionó se arrimó a conciencia y triunfó.

Pese a todo y pese a todos.

Ha sido tal la circunstancia de esta novillada que a la salida del primero la concurrencia recibe un golpe de decepción, esos que quitan la afición y el gusto a cualquiera: la presencia de un abecerrado burel. Una vergüenza. Esta administración tan preocupada en lidiar durante estos dos primeros años de gestión novillos sin picadores, ayer se olvida que en dichos festejos ha echado lo serio pero hoy cuando las cosas tienen que elevarse a la altura de la coyuntura no lo hace.

Tan sólo el becerro es la respuesta. Y responde además porque la inocencia infantil del toretillo busca afanosamente el engaño, un bombón para devorarse entero si cae en buenas manos. Cae en las equivocadas del guanajuatense Francisco Martínez que triunfa en primavera pero que el otoño no le ve con avances. Muy preocupante es que la mitad de los lances que ha pegado de recibo han sido enganchados y aun así, serán las ganas de aplaudir, La México se da coba, corea y, tras el susto al piquero, en los quites la cosa se empieza a descomponer porque Martínez se deja comer el terreno, no se coloca y se encuentra en la tafallera comprometido al no alternar cada lance.

Y a partir del remate el pequeño pero encastado burel le empieza a formar la cuenta.

Para el segundo tercio, salvo un buen primer par, el resto son ideas sin conexión y que, aun así, el novillo llega con mucho que torear y yéndose largo a la tela. Martínez intenta doblarse pero sus muletazos en vez de ordenar, terminan haciendo que el novillo agarre aire y enganche el último tiempo del muletazo con un brazo que no acaba por mandar y que, aun con ciertos momentos de acople, cuando llega el momento de ligar por pitón izquierdo, el abecerrado burel puede más.

Martínez se pierde por completo. Le engancha, y no remata correctamente con un desorden final del primer turno que es el preludio de una tupida lluvia, cruel porque al sur muy cercano a la Plaza el cielo muestra un agujero de claridad siendo que todo lo demás está oscuro y lloviendo de tal modo que amenaza la continuación del festejo.

Entonces el triunfador hidrocálido Gutiérrez muestra su sitio, su solvencia y aun en pleno aguacero se nota sobrado ante un novillo al que pega un bonito remate a modo de tijerilla en el quite. Pero con tanto mantazo de las cuadrillas el novillo desarrolla hacia lo malo y la cabeza arriba desluce todo. Fuerte el aguacero, enlodándose el piso, la justificación habrá para que las cuadrillas se tapen en el burladero del agua. Sin mayor lucimiento Gutiérrez mata a como puede.

El muchacho Roberto Román, tan desordenado en sus lances, sale a quedarse quieto, lo logra al principio de un quite combinado por tafalleras pero que es desarmado, para variar, si contáramos cuantos quites ha intentado desde novillero sin caballos de un año para acá no encontraremos salvo dos, en que haya podido rematar por entero.

Román se queda quieto pero da la impresión de no saber para qué.

De ahí tanto arropón, enganchón y suplicio incluso para el espectador pues en un momento Román es empalado y al levantarle en vertical se teme lo peor.

Afortunadamente, aun todavía, a la novillería, “la Virgen te cuida”.

Entonces la Banda, luego de la muerte del tercero, mientras las cuadrillas tratan de “asesorar” a los espadas, se da a tocar “En Er Mundo”, “La Chiclanera” y “La Última Estocada” para aportar las cuotas más taurinas de la tarde. Menos mal. Porque Martínez regresaría a mostrarse impreciso, a merced del serio cuarto con el que equivoca el inicio por alto, le prende porque trae la cara alta y desarrolla sentido entre el piso, el tratamiento de las cuadrillas y el desarme que hace al novillo aprender arameo antiguo y al novillero no resolver la papeleta.

Peor con la muleta. Con ello su calvario apenas empezaba.

Porque Martínez habría de volver a aparecer cuando Román cae en el precipicio del sexto cuando la lluvia regresa y ante el serio cierraplaza se ve peor que nunca. Desastre en varas con tres puyazos a mansalva por parte de los de a caballo, peor con la incapacidad de los banderilleros ni sesgando ni al cuarteo ni a la media vuelta. De plano, ese hombre, Jesús Morales, disculpa el tercer par que antes había ordenado. Román advierte que tiene mucho peligro el toro. Y sabe de sus limitaciones pero no encuentra el modo de quitárselo de encima sin pasar por tantas volteretas una terrible de la que cae pésimamente y de la que ya no se repone.

Martínez al borde del tercer aviso, descabellando de lejos y haciéndose para atrás.

Ese tercer aviso no sonó porque Jesús Morales es capaz de todo.

Como regalar la oreja a Héctor Gutiérrez.

Y no porque el hidrocálido no luzca, al contrario. Es el único que hace valer la preparación, el sitio y el oficio que lo hace notar ante el paupérrimo de cabeza cárdeno quinto. Que inicia muy bien que protesta el mantazo que da Gutiérrez a pies juntos previo a corregir y lancear con prestancia y temple, ese mismo que demuestra en el toro anterior en una rebolera de lujo que da al novillo de Martínez. Replica esto en tres tandas, la segunda sensacional por el lado derecho.

Esa que derrumba la casta el novillo de Caparica.

De ahí que Gutiérrez pese a ser frenado por el novillo no ceja en el empeño, la embestida por el pitón izquierdo es casi nula y el hidrocálido se lo juega sin mayor resultado. Las manoletinas son peores.

Mata mal.

Y Morales se come el cuento del propio novillero que trata de alejarse de este precipicio llamado “Nacional de Novilladas” y hace como si hubiera matado por todo lo alto, cosa que no ha sido cierto. Como esto no se valora cuatro desorientados piden la oreja y el desorientado mayor, otrora buen banderillero afloja.

Así las cosas. Acabando la lidia del sexto el aguacero es inmisericorde.

Pero más cruel es el estrépito al que la administración somete a los novilleros, a la Afición y a la Fiesta. La de hoy es una novillada para levantar la ceja, para activar la alarma. Ojalá, con el otoño y sus primeros días, los festejos que restan, sean el necesario filtro, la necesaria regla que dicte de manera natural quien sigue y no.

Por supuesto, la lluvia, esperemos, no esté invitada.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2018. Domingo, Septiembre 23. Octavo festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de Plaza en tarde de fuerte lluvia, constante desde el final de la lidia del primero, viento en ese turno y ruedo en condiciones muy complicadas increíblemente soportando la arena toda la lluvia que cayó sin desbordar el encharcamiento en buena medida gracias a la cuadrilla de monosabios que atendieron la situación.

6 Novillos, 6 de Caparica (Divisa Tabaco, Negro y Rojo) Dispareja de presencia con muy poca cara el quinto y especialmente el primero, sencillamente impresentable por abecerrado, indignante haber reseñado, aprobado y lidiado este ejemplar no solo por su cabeza sino inclusive el propio cuerpo. El resto con trapío suficiente, fiel a su tipo y bien armados. Mansos en general, derrumbando su juego luego del primer tercio, no obstante su buena pelea en las cabalgaduras, a partir de la pésima lidia otorgada por las cuadrillas, las condiciones del suelo y la poca entendedera mayormente del primer y tercer espadas. El impresentable primero resulta el único que, tras derribar al piquero, brinda juego por ambos lados en la muleta, probablemente por la poca edad que aparenta, resalta su buen pitón izquierdo.

Francisco Martínez (Berenjena y Oro) Silencio, División y Pitos tras Dos Avisos en el sexto que mató por el tercer espada. Héctor Gutiérrez (Canela y Oro con remates negros) Silencio y Oreja. Roberto Román (Azul Rey y Oro) Silencio en el único que mató.

Pésima la Autoridad de Plaza encabezada por Jesús Morales, sin tino, distraído y concediendo la oreja del quinto sin ninguna valoración sobre la mayoría o no. Desorden en la lida del quinto con el cual, ante la incapacidad de las cuadrillas Usía disculpa el tercer par no obstante había ordenado que fuera colocado.

Sufriendo y literalmente remando para no ahogarse, insufrible tarde de las cuadrillas a pie que echan mano de todo el costal de malas mañas con mantazos, desarmes y banderilleando a la media vuelta, seguramente, dada la condición del piso.

A punto el encierro de Fernando Lomelí para la Plaza Mexico

La ganadería del saltillense Fernando Lomelí García, entrará por la puerta grande a la Plaza de Toros México, al ser anunciado un lote de seis ejemplares para la novillada del próximo domingo 30 de septiembre, dentro del serial Sueño de Gloria, Primer Nacional de Novilladas.

Este evento consta de cuatro carteles, el primero de ellos se realiza este domingo 23 de septiembre con 6 de la ganadería de Caparica, y enseguida vendrán los de Fernando Lomelí, que harán su debut en el coso más importante del mundo una semana después, luego de que ofrecieron un excelente juego durante la presentación que tuvieron en la temporada de novilladas en Guadalajara, Jalisco, el 1 de octubre del año anterior.

“Para nosotros es motivo de orgullo que nuestros novillos sean considerados porque ahora sí vamos a las ‘Grandes Ligas’ del toreo, estamos hablando de la principal plaza del país, eso habla del trabajo realizado y ante todo del empeño que ponemos para que cada toro tenga el temple, fortaleza y bravura necesarios para ser lidiados, los cuidamos y preparamos durante cuatro años”, señaló Manuel González Lomelí, nieto del fundador de la ganadería.

El responsable de la crianza de los ejemplares es Fernando Tohui Lomelí, quien se ha encargado de mantener vigente esta tradición de presentar astados de calidad y aunque en esta ocasión son novillos, hay bastantes posibilidades de debutar en la Temporada Grande de la Plaza México, tal y como lo han hecho otras ganaderías de la región.

“Nuestro orgullo es ver cristalizado este esfuerzo del ingeniero Fernando Lomelí hecho realidad, que sus ejemplares vuelvan a ser lidiados en eventos importantes; su ganadería tiene 40 años de funcionar, han sido lidiados por grandes figuras del toreo nacional, en ruedos mexicanos y ofreciendo excelentes actuaciones”, finalizó.

Los ejemplares:

No. Nombre

12 Cuarenta Años

13 Coahuilteco

39 Chamizo

18 Porvenir

17 El Contador

22 Filomeno

La ganadería…

Fecha de fundación: 1978 con 100 vacas y sementales de Corlomé se formó la ganadería.

Fundador: Fernando Lomelí García

Nota: En ese mismo año se agregaron 60 vacas de la ganadería Boquilla del Carmen y 3 sementales de San Antonio de Triana.

Por José Luis Dávila

Solo para Villamelones: Nacional de Novilladas en la Plaza México

Por Manuel Naredo.

La México ya no es lo que era, y cada temporada se empeñan en reafirmarlo. La México ya no parece ser la catedral del toreo mexicano, sino una plaza más, que a duras penas atiende las necesidades de los aficionados taurinos de una ciudad de varios millones de habitantes.

Si bien es cierto que en el mundo del toro siempre ha pesado más lo que se resuelve en los despachos, también lo es que los toreros, los buenos toreros, solían ganarse un lugar con base en sus resultados frente al toro. ¿Y qué mayor resultado en esta compleja profesión que la de salir por la puerta grande, cortar apéndices y ganar certámenes en tierras españolas y francesas?

Hace unos días se dieron a conocer los carteles de novilladas en la Monumental de Insurgentes, que se reducen a cuatro, pues el quinto será confeccionado con los triunfadores de las apariciones anteriores. En ellos solo se descubren tres jóvenes mexicanos que han dado la lucha en tierras europeas: André Lagravere, “El Galo”, Juan Pedro Llaguno y Héctor Gutiérrez, aunque los dos primeros están anunciados sólo una tarde.

A diferencia, Héctor Gutiérrez está colocado en los tres primeros festejos, y tanto Francisco Martínez como Roberto Román, partirán plaza en dos ocasiones.

Nada de los nombres de Diego Sanromán, Alejandro Adame, Isaac Fonseca, ni Miguel Aguilar, quienes han dado la cara por nuestro país en la Madre Patria, y lo han hecho lustrosamente. Aguilar, por ejemplo, fue el absoluto ganador del certamen “Camino a la Glorieta”; Sanromán ha despertado una evidente expectación, Adame y Fonseca han cortado orejas de manera insistente y contundente.

Seguramente habrá razones, o quizá excusas, para no contratarlos en el supuesto mayor escaparate taurino del país: el que están en temporada allá, en que alguno aún no debuta con picadores, o hasta el que otro está herido. Nada parece fundamento lo suficientemente sólido, sobre todo si, en contraste, Gutiérrez partirá plaza en tres de los cuatro festejos anunciados, y quizá podrá aparecer en el quinto.

¿O es que podrá creerse que los novilleros triunfadores en Europa puedan ponerle peros a viajar hasta nuestro país para cumplir un compromiso a todas luces importante para su presencia aquí? ¿O será, como decía, que ya el coso taurino de la capital mexicana ya no es lo que era y no tiene mucho caso?

De cualquier forma, viendo los carteles novilleriles anunciados por los empresarios de la México uno no deja de descubrir en su confección, al menos, pobreza, y hasta un toque de mediocridad. Y sí, es que la México ya no es, ni remotamente, lo que era. Hoy, ahí parece servir de poco el triunfar rotundamente. Hoy, ahí parece que lo que se desarrolla en los despachos es más poderoso que nunca.

Publicado en Diario de Querétaro

Calasparra, un oasis torista en plena región de Murcia

Seis novilladas de distintos encastes conforman cada año la Feria del Arroz.

Septiembre, en el mundo del toro, es el mes de los novilleros. En Arnedo (La Rioja), Villaseca de la Sagra (Toledo), Arganda del Rey (Madrid) o Algemesí (Valencia), los principales integrantes del escalafón menor compiten cada año en los certámenes novilleriles más importantes. Huérfanos de oportunidades, estas localidades son su única esperanza. La meta: entrar en las escasísimas novilladas que se programan en las grandes ferias y llegar con cierto ambiente a la alternativa.

Pero en esta lista de pueblos que apuestan por los más jóvenes destaca uno muy particular: Calasparra, un municipio de poco más de 10.000 habitantes que se encuentra en el interior de la Región de Murcia. Dos son sus señas de identidad: el arroz, de los mejores del país, y los toros. O mejor dicho, sus novilladas. Desde hace casi 30 años, durante la primera semana de septiembre, en Calasparra se celebra la Feria del Arroz, un ciclo taurino compuesto por media docena de festejos menores.

El novillero francés Adrien Salenc, formado en la Escuela Taurina de El Juli, ha sido el último ganador de la Espiga de Oro, el máximo galardón de este certamen por el que compiten cada año 18 jóvenes. Los toreros son importantes, obviamente, pero en Calasparra el verdadero protagonista es el toro. Desde por la mañana, en los encierros que atraviesan el centro de la localidad, hasta bien entrada la noche, varias miles de personas participan de unas fiestas eminentemente taurinas.

Al contrario que en la mayoría de pueblos y ciudades españolas, en Calasparra no se ha roto el vínculo entre la sociedad, el pueblo, y la tauromaquia. La fiesta se vive como algo propio, una tradición sin ideología. Actualmente, en la población gobierna el PSOE. Su alcalde, José Vélez, se sube cada tarde al palco para presidir las novilladas. Y, como la mayor parte de los aficionados del lugar, es exigente.

Esa es precisamente otra de las características de esta feria. La mayoría de ejemplares que se lidian lucen un trapío espectacular que nada tiene que envidiar al de las plazas de primera categoría; en Calasparra gusta el tercio de varas y se presiona para que se ejecute en todo su esplendor; además, rara vez se concede un trofeo no merecido ni bien ganado.

De ello se ocupa el alcalde-presidente y, sobre todo, la afición. Una afición capitaneada por la Asociación El Quite, nacida en el año 2003 y de marcado acento torista. Su lema lo dice todo: “El toro-toro, base de nuestra fiesta. No al fraude”.

Aunque reconocen que no ha sido fácil, su lucha contra el sistema taurino en favor de una fiesta íntegra con el toro encastado como protagonista ha dado sus frutos. Solo hay que echar un vistazo al elenco ganadero de esta última Feria del Arroz: Miura, Adolfo Martín, Prieto de la Cal, Valdellán, Villamarta y Castillejo de Huebra. Seis novilladas, seis encastes diferentes.

Una diferencia abismal con Murcia, la capital, que también celebra estos días su feria taurina. Allí, bien escogidas para uso y disfrute de las figuras, las divisas elegidas han sido Parladé, Daniel Ruiz y Victoriano del Río. Tres corridas, misma procedencia. Eso, por no hablar de la ínfima seriedad de las reses reseñadas.

Pero es que, además, la Feria del Arroz no se reduce a lo acontecido cada tarde en la plaza de toros; durante todo el día, las distintas asociaciones y peñas organizan numerosos actos culturales con los protagonistas del festejo. Tertulias, charlas, exposiciones… Todo con el objetivo de seguir sembrando afición. Y, a tenor de la afluencia de público y de la pasión con la que viven la fiesta jóvenes y mayores, lo están consiguiendo.

Como los galos que resistían ante la dictadura romana, Calasparra resiste a contracorriente frente a un sistema poderoso y en medio de un desierto en el que reina el triunfalismo y el fraude. Por todo ello, su caso es especial. Por ello Calasparra es un oasis, un milagro.

Publicado en El País