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¿La fiesta en paz? Mero abajo, los toros / ¿Remedios institucionales o éticos? / El Juli, agradecido

▲ “Gracias a los empresarios, que han confiado y puesto en mí tantas veces el peso de la fiesta”, señaló El Juli. Lo malo es que esa fiesta cada día pesa menos y emociona poco.Foto archivo.

Por Leonardo Páez.

Como dejó dicho el legendario filósofo de Güémez, uno de los 43 municipios del estado libre y soberano –es un decir– de Tamaulipas: Si las cosas no han cambiado es porque siguen igual.

Andamos como andamos porque somos como somos. Y si también se dice que las cosas se parecen a su dueño, ¿qué nos extraña parecernos a la mafia que permitimos que se adueñara de México? Haber reducido la fiesta de toros a algunos figurines importados, trajo consecuencias.

En el mundito taurino la grandeza de la tauromaquia se quedó en las ganaderías que no quieren ver las empresas ni los que figuran, y en la espera de los que aspiran a figurar las cosas tampoco parecen modificarse, habida cuenta de que al monopolio taurino y a sus satélites no les preocupa tanto la asistencia de público como la persistencia de sus criterios toros mansos, figurines importados, débil relevo generacional, autoridades colaboradoras y crítica alcahueta, como lo confirman San Luis y Zacatecas: mismos toreros, mismo ganado, mismas entradas.

De la época de las figuras, de toreros destacados que no sólo eran diferentes al resto, sino cuya personalidad apasionaba y generaba partidarios y adversarios que llenaban las plazas, no sólo por competitivos con celo y sello, sino porque además sabían enfrentar y triunfar con encastes diversos, se pasó al figurismo, es decir, al mangoneo sin fondo de unos cuantos que figuran con imposiciones sin categoría, ganado cómodo, faenas predecibles y rivalidades ficticias entre figurines, sin que alternantes de valía los presionen.

Han proliferado desde entonces, unas cuatro décadas, los carteles redondos, tres que figuran, y toritos de la ilusión y los cuadrados tres o cuatro que apenas torean ante reses exigentes que rechazan los figurines, gracias a la acomplejada actitud empresarial, a su menguada imaginación y estrecho concepto de tauromaquia. El público, cada vez más desinformado y agraviado, aplaude lo que hagan los toreros-marca o se conforma con dejar de ir a la plaza. No conoce otra manera de protestar ni hay quienes lo defiendan de abusos y fraudes. Como en el resto de las actividades, pues.

Entonces, no será la Unesco ni ningún otro organismo internacional filo-sajón el que reconozca y apuntale la tradición tauromáquica de México como patrimonio cultural inmaterial, si antes los adinerados taurinos del país no son capaces de honrar la dignidad animal del toro, sacudirse las inercias monopólicas y olvidarse de una vez por todas de seguir a merced de unos cuantos mandones de aquí y allá.

En una carta abierta a los medios, –deslavada, pero pretendidamente enjundiosa como su tauromaquia– el matador Julián López El Juli, ya con 20 años de alternativa y uno de los principales promotores del figurismo y sus imposiciones en el sistema taurino, agradeció a todos los que directa o indirectamente han significado algo en mi vida para que llegue a donde estoy. En su misiva, el voluntarioso diestro no se cuestiona si en dos décadas su presencia en los ruedos del mundo ha contribuido al repunte del espectáculo o a su debilitamiento; si su condición de primera figura ha propiciado la recuperación de la bravura y el surgimiento de nuevos valores o los estorba, y si el ventajismo que lo caracteriza de varios años para acá es su forma de corresponder a todo lo que la fiesta le ha dado. En la mitad de ese tiempo, las verdaderas figuras han cimbrado a la fiesta engrandeciéndola, no degradándola.

Publicado en La Jornada

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Defensa hipócrita

Por Gerardo Hernández González.

La tauromaquia es una de las fiestas más bellas e inspiradoras. Sus raíces se hunden en la prehistoria y en sus ramas milenarias anidan el arte y el valor. Desde niño he sido aficionado. Para asistir a la Plaza de Toros de Torreón, construida a principios de la década de los 30 del siglo pasado por Cesáreo Lumbreras, ahorraba mis domingos. Con el paso del tiempo disfruté desde sus gradas y tendidos faenas memorables de figuras de la época [Manolo Martínez, Eloy Cavazos, los Armillita (hijos del Maestro de Saltillo), David Silveti, Mariano Ramos, Manolo Arruza hijo, Curro Rivera, Antonio Lomelí] y de leyendas en cierne (Julián López Escobar, el Juli, Valente Arellano...), algunas de ellas malogradas como Aurelio Mora, el Yeyo.

«En las corridas se reúne todo: color, alegría, tragedia, valentía, ingenio, brutalidad, energía y fuerza, gracia, emoción… Es el espectáculo más completo. Yo no podré pasar sin corridas de toros». (Charles Chaplin)

Quienes acudimos a las plazas —niños, jóvenes, adultos; hombres y mujeres—lo hacemos en ejercicio de nuestra libertad, con gusto y respeto, lo cual a nadie ofende. Las corridas no son, como mañosamente se trata de hacer creer, una carnicería; esa función la cumplen los mataderos —los hay incluso clandestinos— cuya crueldad no es objeto de atención, y mucho menos se denuncia, pues no gana reflectores. Las corridas son una fiesta familiar, un rito de hombres y reses cuya vocación es esa: vencer o morir. Si el caso es equiparar la vida animal con la humana, en México es infinitamente mayor el número de personas víctimas de la violencia que el de toros en las plazas. ¿Quién repara en el ganado que se sirve en las mesas de millones de mexicanos? El consumo per cápita de carne de bovino en nuestro país es de 15.4 kilos (el sexto a escala mundial), equivalente a 1.87 millones de toneladas. (Congreso Nacional de carne 2017 y Consejo Mexicano de la Carne) Por su hábitat y cuidado, las reses bravas aportan nutrientes más saludables; otros llegan a las mesas contaminados por químicos o proceden de animales enfermos. Un tipo de corrupción —pública y privada— de la cual nadie se ocupa.

«El que no quiera ir a los toros, que no vaya. (…) Pero que no hablen de ecología ni de amor a los animales, porque no conozco a nadie que los amé más que los ganaderos y los toreros. Si yo fuera animal, me gustaría ser toro de lidia: a ninguno se lo respeta más. Ninguno está mejor tratado”. (…) Soy cantante por cobardía, yo quería ser torero». (Joaquín Sabina)

Centrar el debate en los toros e ignorar la vida de los diestros es un juego hipócrita. Consiste en una supuesta defensa de los astados —innecesaria, ellos se defienden solos—, los cuales no pueden esgrimir sus argumentos, pues de hacerlo serían los primeros en oponerse a los san Antonios que en su nombre desean condenarlos a la extinción. De los toreros no se habla porque ellos sí pueden rebatir a los antitaurinos. La fiesta es arteramente atacada por quienes no la entienden y por políticos cobardes que en las plazas aplauden y se pavonean, pero en sus despachos y en los congresos urden tramas para prohibirla y desaparecerla. Gobernadores enfermos de poder ha habido, incluso, que la satanizan por venganza, pero antes viajaban a España para gozarla.

«Solo cuando el hombre haya superado a la muerte y lo imprevisible no exista, morirá la fiesta de los toros y se perderá en el reino de la utopía; y el dios mitológico encarnado en el toro de lidia, derramará vanamente su sangre en la alcantarilla de un lúgubre matadero de reses». (Jaques Cousteau)

Publicado en SDP

#Soria espera la feria taurina de San Juan 2018 con ilusión

La nueva empresa adjudicataria de la plaza de toros de Soria, Tauroemoción, se estrena con unos carteles ambiciosos e ilusionantes para el aficionado.

Un artículo de José Luis Chaín.

Soria espera la feria taurina de San Juan 2018 con ilusión y expectación
La edición de 2018 de la taurinada sanjuanera soriana se caracteriza, y pasará a los anales de nuestra modesta historia en la tauromaquia, por el cambio de manos en la gestión del Coso de San Benito.

Nueve años quedan atrás con Víctor López Caparrós al frente, que consiguió –y todo hay que decirlo- subir el tono que tenía la plaza, echada abajo por anteriores gestiones, y conseguir que tenga su sitio en el calendario taurino español.

Sólo el borrón del año pasado, ocasionado por una mala venta (para los intereses taurinos de Soria y su afición) de la sociedad al cordobés Antonio Sanz, perjudicó nuestra imagen. Una imagen que, ahora, le toca revitalizar al nuevo adjudicatario.

Arriba a nuestra plaza el turolense Alberto García Buj, al frente de la firma Tauroemoción, tras ganar el concurso planteado por el Ayuntamiento de Soria, en pugna con Tomás Entero y Jorge Buendía.

Plantea un ciclo de tres corridas de toros, amén de los consabidos festejos populares, siguiendo la línea que tan buen resultado le dio a Caparrós en los últimos años. O sea, una de rejones para el Pregón, con un cartel extraordinario de caballeros-rejoneadores, que ya saben lo que es traspasar en hombros -bajo su dintel- la Puerta de San Benito. Cartagena, Ventura (tras la consecución de un rabo en Madrid) y Leonardo, con los toros de Terrón, hacen presagiar un gran espectáculo.

Una torista para Agés. Por primera vez, en la historia del ruedo Benito, saltarán los ‘victorinos’. Creo que sobran las palabras para calificar esta legendaria divisa con la que, por cierto, se encumbró nuestro matador de toros José Luis Palomar y, justo, en el cuarenta aniversario de su toma de alternativa en Castellón. Cartelazo de espadas para jugársela ante los albaserradas. Curro Díaz y Emilio de Justo, debutantes en Soria, y Ureña que también sabe de las mieles del triunfo aquí, conforman una terna muy del gusto del verdadero aficionado y que, a buen seguro, tirarán de la taquilla del gran público, porque el día y el cartel lo merecen.

Y una de figuras para Calderas. Vuelve el maestro, con mayúsculas, tras once años de ausencia. EnriquePonce, en sazón, en un gran momento de su ya dilatada carrera, no podía faltar en este serial para poner una guinda a un sabroso pastel. Le acompañarán Cayetano, no por mediático menos interesante y torero, al que igualmente apetece ver. Y cierra, cartel y feria, uno de los matadores emergentes de mayor beneficio para el futuro inmediato de la tauromaquia y, por ende, de nuestra feria de San Juan. Es Román, que debuta de matador de toros, aunque ya ha estado de novillero con caballos. Seguro que se lo pondrá complicado a sus dos compañeros de cartel.

En fin, una empresa joven -plena de jóvenes y eficientes efectivos-, innovadora, con ganas de trabajar por y para el bien de la tauromaquia, tiene la oportunidad de demostrar su valía en nuestra plaza y, ojalá así sea, que haya llegado para quedarse.

¡Qué Dios reparta suerte! y ¡Felices Fiestas y Feria Taurina de San Juan! Y taurineando, ¡nos vemos en los toros! Y sanjuaneando por monte, calles y plazuelas.

Miércoles El Pregón

Diego Ventura:

Llega tras conseguir un rabo en la feria de Madrid.

Diego Antonio Espíritu Santo Ventura, nació en Lisboa (Portugal) el 04-11-1982.

-Tomó la Alternativa en Utiel (Valencia) el 13-09-1998. Confirmó la Alternativa en Madrid el 03-06-2000.

-Estadística 2017: paseíllo en 39 ocasiones. Cortó 83 orejas y 8 rabos. Indultó un toro.

-Actuaciones en Soria: 29/06/2016, toros de L. Terrón Díaz con Andy Cartagena y Lea Vicens; 27/06/2012 , toros de Los Espartales y José Luis Iniesta con Iván Fandiño y Rubén Sanz; 24/06/2009, toros de L. Terrón Díaz con Fermín Bohórquez y Pablo Hermoso de Mendoza.

Leonardo Hernández:

Un rejoneador muy jaleado y querido por las peñas.

-Leonardo Hernández Narváez nació en Badajoz en 1987.

-Tomó la alternativa en Córdoba, el 28-05-2006. Confirmó la alternativa en Madrid el 04-06-2006.

Estadística 2017: paseíllo en 26 ocasiones. Cortó 56 orejas y 5 rabos.

-Actuaciones en Soria: 28/06/2017, toros de Passanha y Terrón con Cartagena y Léa Vicens; 24/06/2015, toros de Los Espartales con Pablo Hermoso de Mendoza y Cartagena; 25/06/2008, toros de Jódar y Ruchena con F. Bohórquez y Pablo Hermoso de Mendoza.

Andy Cartagena:

Consiguió un gran temporada en 2017 con 103 orejas y 7 rabos.

-Andrés Céspedes González nació en Benidorm (Alicante) el 31-01-1981.

-Tomó la alternativa en Castellón, el 8-03-1997. Confirmó la alternativa en Madrid, el17-05-1997.

-Estadística 2017: paseíllo en 49 ocasiones. Cortó 108 orejas y 7 rabos. Indultó un toro.

-Actuaciones en Soria: 28/06/2017, con Leonardo Hernández y Léa Vicens; 29/06/2016, con Diego Ventura y Lea Vicens; 24/06/2015 , con Pablo Hermoso de Mendoza, y Leonardo Hernández; 26/06/2013, con Daniel Luque y Rubén Sanz.

Luis Terrón:

Ganadería de garantías para el festejo de rejoneo.

-Propietario: Luis Terrón Díaz.

-Asociación de Ganaderías de Lidia. Sin Antigüedad. Finca Los Fresnos (Badajoz).

-Encaste: Murube-Urquijo

-Señal: Taladro en la derecha y despuntada la izquierda.

-Resumen histórico: Ingresa en la Asociación en 1990 por compra de la ganadería de Vicente Ruiz Soro, que había sido formada con vacas y sementales de Carmen Lorenzo Carrasco, puro origen Murube-Urquijo. Posteriormente ha sido aumentada con reproductores del hierro de Carmen Lorenzo.

Sábado Agés

Curro Díaz:

Debuta en Soria tras una gran temporada en 2017.

-Francisco Díaz Flores, nació en Linares (Jaén), el 20-05-1974.

-Primera novillada picada en Manzanares (Ciudad Real), el 14 de abril de 1990. Tomó la Alternativa en Linares (Jaén), el 01-09-1997. Padrino: Juan Carlos García. Testigo: Sebastián Córdoba. Ganado de Valdemoro. Confirmó la Alternativa en Madrid, el 31-08-2003.

-Estadística 2017: paseíllo en 38 ocasiones. Cortó 44 orejas y 2 rabos. Indultó 2 toros.

-Actuaciones en Soria: debuta.

Paco Ureña:

Ya sabe lo que es triunfar en el coso de San Benito.

-Francisco José Ureña Valero nació en Lorca (Murcia), el 26-12-1982.

-Primera novillada picada: Lorca (Murcia), el 27 de abril de 2003. Tomó la Alternativa en Lorca (Murcia), el 17-09-2006. Confirmó la Alternativa en Madrid, el 25-08-2013.

-Estadística 2017: paseíllo en 40 ocasiones. Cortó 47 orejas y 1 rabo. Indultó 1 toro.

Actuaciones en Soria: 02/07/2016, toros de Adolfo Martín Andrés con Morenito de Aranda, y Martín Escudero.

Emilio de Justo:

Historia de una superación, con gran cartel en Francia.

-Emilio Elías Serrano Justo, Nació en Cáceres, el 16-02-1983.

-Primera novillada picada: Cáceres, el 20 de abril de 2002. Tomó la Alternativa en Cáceres, el 26-05-2007. Padrino: Talavante. Testigo: Cayetano. Ganado de Vegahermosa. Confirmó la Alternativa en Madrid, el 29-06-2008. Padrino: Aníbal Ruiz. Testigo: Sergio Martínez.

-Estadística 2017: paseíllo en 8 ocasiones. Cortó 13 orejas.

-Actuaciones en Soria: debuta.

Victorinos:

Ganadería emblemática que se estrena en la plaza soriana.

-Propietario: Victorino Martín García. Unión de Criadores del Toro de Lidia . Antigüedad: 29/05/1919.. Fincas en Cáceres.

-Encaste: Albaserrada.

-Señal: Hoja de higuera en ambas.

-Resumen histórico: se fundó en 1912 por el Marqués de Albaserrada. En 1920, su viuda la vendió a José Bueno. En 1928, pasó a su viuda Juliana Calvo. En 1941 la heredan sus sobrinos que venden en 1965 a Victorino Martín. Lidió en Soria en 1941 con nombre de Juliana Calvo.

Domingo de Calderas

Enrique Ponce:

-Alfonso Enrique Ponce Martínez, nació en Chiva (Valencia), el 08-12-1971.

-Tomó la Alternativa en Valencia, el 16-03-1990. Padrino: Joselito. Confirmó la Alternativa en Madrid, el 30-09-1990. Padrino: Rafael de Paula.

-Estadística 2017: paseíllo en 59 ocasiones. Cortó 81 orejas y 5 rabos. Indultó 2 toros.

Actuaciones en Soria: 02/07/2011, 28/06/2009, 27/06/2001, 02/07/2000, 23/6/1999 , 28/6/1998, 25/06/1997, 26/06/1996, 01/07/1995, 02/07/1994.

Cayetano Rivera Ordóñez:

Además de mediático, un interesante torero.

-Cayetano Rivera Ordóñez, nació en Madrid, el 13-01-1977.

-Tomó la Alternativa en Ronda (Málaga), el 09-09-2006. Confirmó la Alternativa en Madrid, el 04-06-2008. Padrino: Morante de la Puebla. -Estadística 2017: paseíllo en 47 ocasiones. Cortó 48 orejas y 1 rabo.

-Actuaciones en Soria: 01/07/2012, Juan José Padilla y Ángel Teruel; 02/07/2011, con Enrique Ponce, y Víctor Puerto; 23/06/2010, con Morante de la Puebla y Rubén Sanz; 28/06/2009, con Enrique Ponce y J.Adame.

Román Collado:

Joven promesa del toreo que debuta en la arena soriana.

Román Collado Gouinguenet, nació en Valencia, el 15-03-1993.

-Primera novillada picada: Algemesí (Valencia), el 24 de septiembre de 2011. Tomó la Alternativa en Nimes (Francia), el 07-06-2014. Padrino: El Juli. Testigo: Sebastián Castella. Ganado de Garcigrande. Confirmó la Alternativa en Madrid, el 04-06-2008. Padrino: Enrique Ponce. Testigo: Daniel Luque. Estadística 2017: paseíllo en 28 ocasiones. Cortó 19 orejas. Indultó un toro.

Actuaciones en Soria: debuta.

Torrestrella:

Don Álvaro Domecq y Díez en el recuerdo.

-Propietario: Los Alburejos, S.A. Representante, Álvaro Domecq Díez. Unión de Criadores del Toro de Lidia. Antigüedad: 02/09/1951. Fincas en Cadiz.

-Encaste: Torrestrella.

-Señal: Rasgada en la izquierda.

-Resumen histórico: Salvador Suárez Ternero vendió en 1954 a Álvaro Domecq Díez. En 1957 pasa a anunciar Torrestrella. Actualmente tiene sangre de Curro Chica, Carlos Núñez y ‘Jandilla’, teniendo un 3% de sangre de Veragua. Lidió un festival hace años en Soria.

Publicado en Soria Noticias

Opinión: Taurinear

Por Paco Tijerina.

Rafael Herrerías dijo un día: “¿Quieres saber quién es mas malagradecido que un torero? ¡Otro torero! La frase aplica también a los taurinos.

Aclaremos, los aficionados son eso, aficionados, mientras que por “taurinos” entendemos a las personas que dentro de este ambiente se dedican a “taurinear”, es decir a engañar, robar, esquilmar, transar y aprovecharse de cuanta persona se cruza en su camino, ya por necesidad, por deporte o por pura vocación.

Y es que la verdad, hacer negocios del toro está difícil en nuestro tiempo, pero hay quienes no saben hacer otra cosa que eso, disfrazando su “modus vivendi” de “afición” y cual “Atila” van sembrando destrucción y negras historias a su paso.

Están en todas partes, en cualquier lugar en donde haya toros existen también los taurinos, casi todos simpáticos, cautivadores, de fácil verbo y mejor imaginación para diseñar increíbles formas de sacar ventajas. Muchos de ellos, me consta, no planean las cosas con la intención de joder al prójimo, pero en sus “cuentas alegres” siempre algo falla y terminan encontrando quién pague los platos rotos.

Cualquiera pensaría que los taurinos son personas que viven al día, a salto de mata, pero no siempre es así, porque cuando amarran un negocio en grande, se dan vida de millonarios y la mayor parte de las veces son compartidos con quienes les rodean. “Easy come, easy go”, el dinero que les llega fácil se les va de las manos igual… y vuelta a empezar.

Pero no, peor que los taurinos que hacen sus negocios pensando en “pegarle al gordo” en un solo golpe de suerte, son aquellos que teniendo solvencia y capacidad económica de sobra, hacen sus barbaries por el simple gusto de chingar al prójimo, sintiéndose más inteligentes o poderosos. Esos también abundan y la mayor parte de las veces son como cometas que tienen un fugaz paso por la Fiesta, eso sí ataviados de grandes galas y con una corte de aduladores, llamándose “empresarios”, “ganaderos” o “apoderados” y sintiéndose más conocedores que Cossío, más empresa que Gaona, más ganaderos que don Javier y más apoderados que “El Pipo”… tristemente a lo largo de 40 años he conocido a muchos así, que después de un rato se apagan y se van, por mucho dinero que traigan en las alforjas.

Y es una pena, porque los primeros, los “taurinos pobres” poseen una gran inteligencia que puesta al servicio de la fiesta tendría enormes resultados, mientras que los segundos tienen capacidad económica, pero su ego y afán protagónico los termina sepultando. Lo más simpático de todo es que en muchísimas ocasiones unos y otros forman un tándem muy interesante en el que ambas partes intentan picarse los ojos.

Traigo entre pecho y espalda la historia de un taurino que desde hace rato intenta verme la cara de tarugo en un asunto que, mire cómo son las cosas, primero me pidió le ayudase para resolver, pero del que no termina de cumplir con la parte a la que se comprometió. No es un asunto de pesos y centavos, es un asunto de honor, de palabra, de cumplir pactos, en un enredo en el que me metí por ayudar a los amigos y del que cada vez siento más pena y me provoca mayor mal sabor de boca.

Si vi pasar al Halley, a este cometa también puedo esperar a que se le termine su luz.

Adiós a la Feria de Sevilla: Miura, y échate a correr…

Por José Ramón Márquez.

Y en el fin, como tantas veces, Miura. Otro domingo de Miura más en Sevilla, otra nueva muesca en el revólver con la forma de una A con asas, junto a aquéllas de cuando bajábamos a ver a los de Lora del Río porque no iban a Madrid, que nos tiramos lo menos diez años seguidos sin verlos en Las Ventas, y cuando venían nos íbamos a El Batán a poner a prueba lo que sabíamos de las capas de los toros, porque allí no había dos iguales, de los sardos a los retintos y de los negros con amplias bragas o jirones a los salineros. Ahora los Miura no suelen sacar aquella variedad de capas, y últimamente vemos muchos cárdenos que, para qué negarlo, nos tienen algo amoscados a los que somos partidarios sin fisuras de esta histórica vacada que el año próximo conmemorará los ciento setenta años de su presentación en Madrid.

Miura es un Tourmalet para un torero. No es otra corrida de toros más. Por ejemplo Ponce sólo tiene una en su haber, Manzanares ninguna, Julián tampoco… para qué seguir. Se ve que con los Miura no debe manar el arte ése y los artistas, entonces, no están por la labor. Algo tendrá esta A cuando les conviene tan poco a los reyes del poderío como a los figurones de época, que ellos pensarán que habiendo Domingo Hernández, ese mármol de Carrara con el que esculpen sus figuras de Lladró vendidas como obras de Praxíteles, para qué se las van a ver con las cuernas astigordas, los tipos agalgados y altos, o los humores cambiantes del ganado que crían don Eduardo y don Antonio Miura en la finca Zahariche. Mejor dejarlos para otros.

Para ser honestos, diremos que en la tarde de hoy, decimocuarto festejo del abono de Sevilla, ha salido un Miura de los de verdad, el primero de la tarde, un castaño llamado Redondito, número 36, y otro que prometía lo suyo pero que no hemos llegado a ver por las prisas presidenciales en echarlo, el quinto, Trianero, número 30. El resto del encierro no ha sido lo que se dice un modelo en cuanto a presentación, siendo el caso más evidente el del segundo, Londrito, número 78, que se llevaba ochenta quilos con el de más peso de la tarde, que resultó ser el sobrero, Limeño, número 84, que sustituyó al Trianero antes reseñado. El encierro no fue sobradísimo de fuerzas, pero se movió bastante. Los toreros que para su honra como matadores de toros pusieron su nombre en los carteles junto al de Miura fueron Manuel Escribano y Pepe Moral.

Ya me hubiera gustado a mí ver a toda la parte alta del escalafón de matadores de toros con el primero de la tarde, ese perfecto ejemplar de Miura, puro trapío, que demandaba caballos sin peto y lidia en los pies. Su lidia comienza cuando arrebata el capote a Escribano de manera limpísima, como un prestidigitador, luego hizo una pelea mansibrava o bravimansa con los del arre, se vino a todo trapo a los cites a banderillas que le propuso su matador y cuando éste comenzó su faena de muleta le arrebató la misma con idéntica facilidad con que le había quitado antes el capote. Escribano planteó un trasteo muy superficial y desde el tendido se aprecia perfectamente cómo el toro se va enterando y va tomando conciencia del papel que le corresponde para acabar siendo el amo del cotarro. Desde el inicio de la faena, con una innecesaria pedresina, hasta la estocada con la que le cazó, la relación entre el toro y el torero fue ganada de manera neta por el de cuatro patas. Acaso para compensar, su segundo, Bigote, número 66, fue el menos miureño de los siete que salieron hoy de los chiqueros; a éste lo volvió a banderillear el matador con muchas ventajas, salvo un último par por los adentros de valor y exposición. Aquí no había que poder al toro tantísimo como en el anterior, pero Escribano se amontonó con el de Zahariche (o acaso el realquilado de Zahariche) y no consiguió poner en movimiento su tauromaquia o lo que sea que pretendiese hacer con el tal Bigote. A Bigote lo había recibido de rodillas frente a la puerta de chiqueros y lo mismo se le ocurrió hacer con Trianero, número 30, otro neto miureño de gran trapío que literalmente le sacó de la Plaza persiguiéndole hasta el burladero. Este parecía acalambrado y doña Anabel Moreno Muela, de quien todo lo ignoramos, acaso pésimamente asesorada por el profesor don Santiago Sánchez Apellaniz decidió poner al hermoso animal de vuelta al chiquero, cosa que hizo el toro con una excelente movilidad de sus cuatro extremidades y sin asomo de cojera o acalambramiento. En su lugar salió Limeño y Escribano volvió de nuevo a ponerse de rodillas frente a la puerta de chiqueros, que esto era un no parar. Vuelve Escribano también a tomar los palos para, de nuevo, dejar dos pares veloces y ventajistas y un espeluznante par al quiebro, citando sentado en el estribo, ejecutado en una perra gorda, como decían nuestros abuelos. El toro embiste con la cara alta y no da la sensación de que Escribano vaya a solucionar eso, a cambio el torero le propone al toro diversos “volver a empezar” hasta que viendo que de esa alcuza no saca más que susto, decide pasaportarlo con media tendida que envía a Limeño a las regiones celestiales.

Pepe Moral lo tuvo en la mano

Cuando salió Pepe Moral se notaba el run-run y que las gentes estaban completamente a su favor. A veces pasa, y hoy era innegable cómo la Plaza entera estaba dispuesta a echar una mano en el triunfo del de Los Palacios. En su primero, el más chico y de menor presencia del conjunto, Moral se puso de rodillas a la puerta de toriles, que menuda tarde de rodillas a la puerta de toriles nos han dado los dos matadores, y luego desarrolló una teoría de muletazos sin acoplamiento y ayunos de mando, de mucho acompañamiento y muy poca ligazón y remate que fue culminada con una estocada de zambullón que resultó desprendida y que puso a las buenas gentes a pedir la oreja, petición desaforada a todas luces, que fue mansamente atendida por doña Anabel Moreno Muela, de quien todo lo desconocemos, acaso pésimamente asesorada por “Finito de Triana”.

Limonero, número 4, es el segundo de Pepe Moral y, acaso la clave de esta corrida para él. Ni que decir tiene que la cosa comenzó con el matador de rodillas frente a la puerta de chiqueros, pero tras ese momento reiterativo y tras cumplir en su encuentro con el del castoreño, se presenta un toro que da la impresión de ofrecer la posibilidad del triunfo. Moral pone en marcha su tauromaquia recibiendo en seguida el apoyo entusiasta del tendido, que no cesa de jalearle su labor. La verdad es que no debería habérsele pasado la ocasión a Pepe Moral, con todo el viento a favor, de haber pisado el acelerador para poner la Plaza como una olla express, porque en esa faena se jugaba el quedar como triunfador de la Feria, pues no es lo mismo lo del Julián con el bobo de “Orgullito” que lo de este con un Miura, pero Pepe Moral no revienta a torear, no levanta de verdad la faena en ningún momento y por eso cuando el toro tarda en caer se enfría un poco el entusiasmo y se lleva una oreja y no las dos a las que debería haber optado si hubiera tenido hambre y ansia de comerse el mundo. Nadie culpe a esa tal doña Anabel, pues la culpa de no tener hoy las dos orejas de Limonero en la nevera del mueble bar del Colón es toda de Pepe Moral.

La apuesta de “a ver qué pasa en el sexto” es harto complicada en una corrida de Miura. Salió Limosnero, número 52, largo y serio y Pepe Moral estaba a un trofeo de la Puerta del Príncipe, pero Limosnero se enteraba mucho de lo que pasaba a su alrededor y en sus acometidas estaba muy presente la promesa del hule. José Chacón dejó dos sobrios y expuestos pares de banderillas para que quede constancia de su clase como excelso peón y cuando llegó el momento de ponerse a torear lo que tenía Pepe Moral era un toro de hace cien años ante el que no planteó unos recursos de poder o simplemente de lidia que le hiciesen ponerse por encima del astado. Lo intentó por los dos pitones a lo moderno y en medio de esa batalla un metepatas de estos que ahora abundan se puso a cantar un fandango o lo que fuese, y fue acabar el cante y empezar a llover a mares, sin que con esto queramos decir que el cante tuviese relación alguna con la lluvia que cayó. La cosa es que entre el agua, el lío de que si canta o no canta y demás nadie echaba cuentas del quinario que estaba pasando Pepe Moral. Falló a espadas en su primera entrada y cazó a Limosnero a la segunda. Le sacaron a hombros, pero él, seguramente, no estará feliz con su resultado.

En resumen, una entretenidísima tarde de toros, porque habiendo toros no hay quien se aburra.

Publicado en Salmonetes ya no nos quedan…

Crónica de Monterrey: Rey Midas

Por Paco Tijerina.

En tarde de clima agradable con algunas ráfagas de viento y ante poco más de media entrada, se lidiaron toros de Arroyo Zarco, bien presentados y de juego variado.

Enrique Ponce: ovación y dos orejas.

Octavio García “El Payo”: oreja y oreja.

Leo Valadez: división tras tres avisos y dos orejas.

Enrique Ponce fue atendido en la enfermería de un golpe propinado por una banderilla en el ojo izquierdo que le provocó un ligero derrame.

Cuando el ejecutante alcanza esos niveles de excelsitud y el término “maestro” empieza a parecer insuficiente, uno tiene que rendirse y aceptar que lo de Enrique Ponce ha dejado ya un plano de magisterio para convertirse en un auténtico “Rey Midas”, que todo lo que toca se convierte en oro.

Porque sin diferenciar si está en España o en México, si es la Feria de Sevilla o Monterrey, el de Chiva se entrega por igual, sin cortapisas, sin restricciones en un ejercicio personal que va más allá de la simple vocación o el cumplimiento de un compromiso, el diestro enfrenta tarde a tarde, toro a toro, un reto personal en el que no hay concesiones de ninguna especie y tiene que mejorarse a cada paso.

Hoy no fue la excepción, tenía que triunfar en Monterrey, se lo debía a su afición, pero sobre todo, se lo debía a él mismo.

Con el primero de su lote dio cátedra al mimarlo y empaparlo en la magia de su muleta, ayudándole a romper a bueno, consintiéndole, extrayendo lo mejor de su enemigo a cada instante, en un largo trasteo por ambas manos en el que con plasticidad y estética tapó las deficiencias del astado, alcanzando pases de gran calidad, sobre todo por la derecha. Al momento de tirarse a matar el estoque alcanzó una banderilla y provocó que el alfanje se desviara, cayendo el torero a la arena, pero después tras un pinchazo cobrar una estoada entera para ser premiado con una ovación en el tercio.

Espoleado por la oreja que consiguió El Payo en el segundo del festejo, Ponce salió decidido a armar un taco y lo logró al exprimir materialmente al toro de Arroyo Zarco que le correspondió en suerte. Vistoso con la capa, estético, puro y sin mácula, lanceó como ordenan los cánones y con la muleta deletreó el toreo por ambas manos con una suavidad inaudita, recreándose en cada pase, paladeando y disfrutando, alternando las tandas con adornos y remates para crear un conjunto de enorme exposición. Mató de media en todo lo alto que hizo doblar al burel y teniendo como fondo el grito consagrador de “¡Torero, torero!” le fueron concedidas las dos orejas, mismas que paseó en una emotiva vuelta al ruedo.

Octavio García “El Payo” tuvo una actuación solvente esta tarde en Monterrey. Viejo conocido de la afición a la que enamoró desde sus inicios novilleriles cuando alcanzó sonados triunfos, el público acudió a verle con interés y el queretano se mantuvo fiel a su concepto del toreo serio y sin alardes innecesarios, dando a sus enemigos la lidia que requerían.

Los dos auriculares conseguidos hoy fueron producto de dos faenas interesantes pero, principalmente, de su eficiente manejo con la toledana con la que, hay que decirlo, tiene un “cañon”.

Con su primero supo sobreponerse a la falta de fuerza y logró interesantes pasajes por ambas manos. Su segundo fue uno de los buenos toros del encierro y por alguna causa “El Payo” insistió en torearlo corto, sin alargar los trazos, recortando el viaje y quedándose cerca entre pase y pase, cuando el astado le pedía distancia; con todo y ello hubo trazos de gran calidad.

Dos orejas, una en cada enemigo, como justo premio a dos trasteos de un torero que cumple con la expectativa y se justifica ante la afición.

Leo Valadez dejó ver que cuando se lo propone es capaz de alcanzar grandes cotas. Normal en esta etapa de su carrera, aún le falta definir y definirse en cuanto a estilos y espejos, ya que cuando no encuentra eco en el tendido tiende a imitar la escuela hidrocálida que busca el aplauso fácil con las zapopinas, sin darse cuenta de que cuando corre la mano de verdad tiene más réditos.

A su primero le enjaretó pases de gran calidad por ambos pitones, pero de pronto y cuando el cónclave empezaba a centrarse, el chaval cambiaba los procedimientos y dejaba el toreo en redondo y por bajo para ejecutar dosantinas, para luego volver a lo básico. El largo trasteo cobró factura y el enemigo se le hizo de hueso, tanto que escuchó los tres avisos, volviendo al callejón en una división de opiniones.

Mención aparte merece el deleznable detalle de la orden dada al puntillero Reyes Pérez por el juez de callejón, Pepe Lavín, de apuntillar al astado desde el callejón en una grotesca escena que fue reprobada por el público y el biombo, al percatarse del error, les lanzó un bocinazo para que dejaran de intentarlo, con tan buena suerte que el morito se echó para, ahora sí, apuntillarle con el respeto y dignidad que debe tratarse a un toro de lidia.

Si la orden es que un toro vuelva al corral así debe suceder, máxime que se encontraba justo frente a la puerta de toriles. El público no tiene culpa de que no se cuenta con una parada de mansos y no tiene por qué ver el patético espectáculo de ver a un hombre balancearse sobre su abdomen en la barrera para tratar de apuntillar a un toro… ni el público, ni la plaza, ni el toro, merecían ese trato indigno, pero como en Monterrey nunca pasa nada, el asunto quedó en eso: en nada.

Volviendo a Valadez, con el sexto la historia cambió y aunque de inicio apostó al toreo efectista postrándose de hinojos para ligar en redondo los muletazos, la acometividad y transmisión de otro buen pupilo de Arroyo Zarco le permitieron construir una faena que fue a más y que fue coronada con un estoconazo hasta las cintas que provocó que el respetable exigiese la concesión de trofeos, misma que el palco atendió al otorgar dos auriculares con los que dio la vuelta al redondel.

Al final los tres toreros salieron a hombros de los aficionados.

Publicado en Burladerodos

¿La Fiesta en Paz? La ilusión de la bravura llegó a Sevilla y la monotonía predecible sustituyó al azar

Por Leonardo Páez.

Siempre que el triunfalismo de los taurinos oportunistas, críticos convenencieros, villamelones complacientes y villamilenials aturdidos se encarama al carro del optimismo de emergencia, cuando se torea mejor que nunca pero con menos personalidad y casi nula tauridad, recurro a esta anécdota inolvidable, aleccionadora y aplastante.

Insistí en llevar a un amigo y a su hija de 10 u 11 años a una corrida de toros. Todavía no estaba de moda el animalismo ni se equiparaba la protección animal con los derechos humanos y Washington aún no decretaba a sus súbditos lo que debía ser política, económica y culturalmente correcto. Fue un festejo como la mayoría desde hace años: de trámite, es decir, con escasa emoción y abundantes orejas. Al salir le pregunté a la niña: ¿Te gustó la corrida? No, contestó segura. ¿Por qué?, inquirí. Porque nada más le sale sangre al toro, respondió convencida.

La pequeña no habló de crueldad ni de conmiseración por las reses y mucho menos de arte. Desde su fresca percepción se fijó en la inequidad y en la falta de equilibrio entre toro y torero. No le impresionaron las suertes ni las orejas concedidas, sino la ausencia de igualdad entre inteligencia y violencia, entre entendimiento y temperamento, de manera que si sólo al toro le salía sangre, la ventaja, la comodidad o la superioridad del torero era evidente.

¿Pero de qué superioridad hablamos? ¿Racional, técnica, emocional, expresiva? Si tauromaquia es el arte de lidiar toros, ¿cómo debe ser un toro para que enfrentarlo sea arte y no repetición mecánica de tres o cuatro suertes? Y la bravura, ¿qué es? ¿Presencia sin esencia? ¿Ir al caballo o pelear y crecerse al castigo? ¿Repetitividad y duración en la faena? ¿Bondad o codicia al meter la cabeza? ¿Rogar o aguantar y templar las embestidas? ¿Capacidad de herir o incluso de matar al torero que no someta esa bravura?

Estas y otras preguntas me hice mientras veía en transmisión directa la faena de El Juli, el lunes 16, en la Plaza de la Maestranza durante la actual feria de abril en Sevilla, al toro Orgullito, con 528 kilos, de la ganadería salmantina de Garcigrande, otro hierro con juampedros y, por ende, favorita de los ases. Ven, que la figura es comodona y todavía le indultan, comentó alguien, parafraseando el dicho “Ves que la changa es volada y todavía la columpias”.

Y sí, en la cima del toreo posmoderno hace casi dos décadas, Julián López es uno de los principales responsables de los derroteros tomados por el negocio taurino. No que inventara las ventajas, sino que las lleva a su máximo nivel en todo el orbe y en México más: él y otros cuatro o cinco diestros convertidos en toreros-marca, con considerable regularidad en sus actuaciones ante toros excesivamente boyantes, propicios para un lucimiento predecible y monótono, nunca para el encuentro sacrificial entre dos individuos con nombre y apellido, que honra deidades, estremece miles de almas o… cercena cabezas.

Frases como “Faena de perfección… Belleza inaudita… Toreo magistral… Esplendor de la fiesta… y otras confirman que: las apoteosis, “haigan sido como haigan sido”, le urgen a la fiesta, aunque sean con figuras; ante toros de la ilusión tandas de tres muletazos y el de pecho; la bravura no se prueba en varas, sino en repetición de derechazos y naturales; la tauromaquia consiste en torear bonito a toros obedientes, y Sevilla, con tamaña trayectoria taurina, también da la espalda a la bravura exigente, al pundonor y a lo imprevisible.

Publicado en La Jornada

Foto: Aplausos.com

@Taurinisimos 157 – Semana Mayor @ Sevilla, Madrid y Tlaxcala. Recuerdo de Paco Ojeda, 1988.

Ojeda en la línea de fuego, quieto y al frente, cita para el de pecho a “Dédalo” de Juan Pedro Domecq. La faena en su 30 Aniversario en este episodio de @Taurinisimos. FOTO: Arjona.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 6 de Abril de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Feria de Abril, Domingo de Resurrección en Sevilla y Madrid. Triunfos de Roca Rey y Puerta Grande de Álvaro Lorenzo en Las Ventas.

Retrospectiva: Faena de Paco Ojeda a “Dédalo” de Juan Pedro Domecq 30 años después, 15 de Abril de 1988.

Toros en Tlaxcala, Sábado de Gloria: 6 Felipe González, 6 para Miguel Villanueva, Raul Ponce de León y Rafaeillo, a hombros.

Indulto de Héctor Gutiérrez a “Izquierda de Oro” de D’Guadiana en la Plaza México.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 13 de Abril de 2018 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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