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CASI CINCO SIGLOS CON CORRIDAS DE TOROS EN MÉXICO

Por Jaime Oaxaca.

La tradición, la historia, son argumentos sólidos para conservar la fiesta de los toros. En esta tierra, mucho antes que se llamara Estados Unidos Mexicanos, ya se corrían toros; desde hace 492 años, el 24 de junio de 1526 cuando se realizó la primera corrida en el centro de lo que ahora es la ciudad de México.

Fue en una plazuela llamada del Marqués, ubicada atrás de lo que ahora es la Catedral de México, los toros y caballos se guardaban en un corral situado en lo que hoy es el principio de la avenida 5 de Mayo, a un costado de la Catedral, junto al edificio que actualmente ocupa el Monte de Piedad.

Normalmente, el 24 de junio es una fecha que pasa inadvertida para el medio taurino, prácticamente a ninguno de los que ganan dinero de las corridas de toros, se les ocurre festejar una fecha tan significativa.

Junio es un mes en el que no se realizan corridas en la República Mexicana debido a las lluvias, el 24, día de San Juan Bautista, casi siempre cae agua.

A pesar de que a lo largo del territorio mexicano existe una buena cantidad de poblaciones con el nombre de San Juan, muy pocas realizan alguna corrida en su feria patronal, este año sólo habrá una en Hidalgo, en la población San Juan Solís; en San Juan del Río, en Querétaro, en 2018 no habrá festejo taurino.

El asunto es que a la gente del toro no se le ocurre organizar alguna actividad cultural para celebrar uno de los días más importantes de la tauromaquia, bien valdría la pena cacarear que son casi 500 años de tradición taurina.

A los empresarios taurinos, por ejemplo, casi nunca se les ve organizando conferencias, ciclos de películas, exhibición de pinturas o esculturas, presentaciones de libros; como que no les interesa promover su negocio, deberían generar actividades para generar más clientela.

Son los aficionados, por el gusto que tienen por la fiesta brava, quienes se dedican a realizar actos culturales, generalmente ante la indiferencia de los profesionales.

Escriben los historiadores que con motivo del regreso de un viaje (1524-1526) del conquistador Hernán Cortés de Las Hibueras (Honduras) se realizó tal festejo.

“Estaba Cortés viendo correr ciertos toros cuando le avisaron de la llegada del visitador Luis Ponce de León”, narran en sus crónicas Torquemada y López de Gómara. El visitante venía con poderes de la corona española para hacerle un juicio sobre los manejos administrativos y políticos. Le cayó la contraloría del reino español.

Nada tiene que ver la forma en que se realizaban aquellas corridas con el espectáculo actual; el nombre de “corrida”, se origina porque el pueblo corría los toros para llevarlos a la plaza, de aquellos festejos se deriva la fiesta contemporánea.

El historiador mexicano NicolásRangel anota el 13 de agosto de 1529 -día de San Hipólito- como la fecha de la primera corrida; sin embargo, existen los antecedentes ya mencionados. La confusión se debe a que el Cabildo de la Ciudad ordenó que se corrieran toros en la fecha mencionada para celebrar la caída de la Gran Tenochtitlan.

Innegable que el origen de la fiesta brava es español. Para bien o para mal fuimos conquistados por los hispanos.

La afición está de plácemes, celebrando 492 años de tauromaquia. Han tratado de destruirla, surgieron los supuestos protectores de animales y los antitaurinos. En realidad quienes más daño hacen son algunos profesionales de la fiesta, están terminando con ella; los alacranes están dentro de las sábanas.

Los ganaderos eliminan bravura de sus toros. Los toreros exigen el toro chico y el billete grande, en muchos casos lidian el novillo en lugar del toro. Los empresarios ofrecen espectáculos indignos, no ofrecen lo que anuncian. Las autoridades de plaza son peleles de los empresarios. Los medios de comunicación alcahuetean anomalías. Los aficionados aceptan los engaños.

Sólo el regreso de la autenticidad puede salvar la tauromaquia. Aprovechemos que aún queda fiesta, casi medio siglo con corridas de toros en México.

Publicado en El Popular

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¿Qué culpa tiene el bull del fut? Por Bardo de la Taurina

Apenas metía los ojos en El Imparcial, que todavía está caliente, cuando como por imán fueron jalados a una imperdible columna sin desperdicio y con docencia y mucho de nostalgia para los locales aztecas que el maestro Rafael Cardona bautizó como ‘La quincena, el Mundial y la ola’, ahí entre lo interesante, que ya es mucho decir en el mundo de lo más interesante leí, ‘Hoy todos somos fútbol’ y entonces me saltó preguntarme: ¿Qué culpa tiene el bull del fut?

Y es que en un país tan triste donde la venganza y el odio que se le tiene al gobierno actual, el cual hay que decirlo, es igual que todos pa’ los disfraces y el engaño, va a ser castigado con la entronación de un mesías populachero, que confunde lo mitológico con el mito que es su casaca, por ello con todo y su hipocresía es rechazado por el 60% del pueblo, lo que lleva a la gente a mientras le llega la hecatombe a agarrarse al fut, el que por cierto pa’ los aztecas anda en lo blanco de las nubes de algodón, que por ende son un pedestal momentáneo y endeble, y vuelvo a preguntarme, ¿pero que culpa de ello tiene el bull?

Y es por eso que la Fiesta del Toro y los Toreros que por esencia es brava, debe siempre de estar en pie de guerra, no agazapada sino activa y altiva, sacando todo por su propia lucha porque el toro es una llama que sigue viva en el México dividido, en el que muy pronto los asesinos y delincuentes van a tener una placa de impunidad de una nueva división con gozo de intocabilidad que se llamara Amnistía, y peor aún si es que dentro de las garras de lo maligno es menos catastrófico toparse con unos profesionales del mal, que con la caterva de irresponsables zánganos buenos pa’ nada con los que mediante una paga Andrés Manuel López Obrador va armar su fuerza de choque llamada ‘Ninis’, la que lo mismo va a usar pa’ arrebatarles el aplauso ‘espontaneo’ cuando todas las mañanas se asome a mentir y arengar desde el balcón del Palacio Nacional, tratando de imitar a la Evita Perón ante los ‘descamisados’, cuando todavía eso no se volvía un show que llegó tiempo después a las marquesinas.

Aquí ya se estará usted preguntando ¿pero qué tiene que ver esto con la Fiesta Brava en México?, allá voy y ya estoy llegando a lo espeluznante donde las dos fuerzas a las que me he referido renglones antes van a entrar en acción y dije las dos, porque los de la Amnistía no hay que descartarlos como los francotiradores de élite.

Meto reversa y ya estoy otra vez en hace unos días que debieron ser los de hace diez noches, cuando en la llamada Tierra del Mayab en el sur del país aparecieron el que seguramente será el consorte de la primera dama del territorio, pareja que ya hasta tienen la silla presidencial pa’ que sea lo primero que la mudanza meta al recinto histórico, bueno pues en ese convivio que mal llamaron debate cuando no debatieron nada y si aventaron chupinazos a diestra y siniestra, para la gente que lo escucho en gran medida tal vez les pasó desapercibido un hecho que a los taurinos y a los que no son afectos a la fiesta, pero que la respetan les debió da haber intrigado, y el cual se dio cuando en determinado momento salió a relucir la venta de plazas laborales, que una de las fracciones del magisterio con todo cinismo venía realizando a cielo abierto, bueno la cosa es tan patética que hasta los puestos de los maestros son hereditarios.

En una de esas López Obrador cacho la bola y dijo más o menos entre su somnoliento mal hablar, -Que el único que aquí vendió plazas cuando era Gobernador es el actual Ministro de Educación Otto Granados Roldan– y con inusitada claridez, velocidad y precisión, pa’ un hombre mediano, aseguró en palabras semejantes –Otto Granados siendo gobernador de Aguascalientes vendió las plazas de toros-, ¡Ah caray!

¿Por qué tiene en la punta de su viperina lengua ese dado tan acertado y fresco?

Y es aquí donde la Fiesta de Toros está avisada de que va a entrar en riesgo, ¿por qué? pues por el hecho de que el dato preciso de las ventas de toros trae una cola más larga que el rabo de un toro bravo… ¡ta, ta, ta, tan! la respuesta es que el comprador y hoy propietario de esas plazas de toros y de muchas otras a las que se suman ganaderías y corredurías del manejo de toreros, forman parte del emporio personal, familiar y corporativo del empresario Lic. Alberto Bailleres González, el que por si usted no lo sabía amable lector, también se extiende a territorio español.

Huelga decir que la mayoría de las plazas de toros de este país en propiedad o administración pertenecen al Grupo Bal cuyo dueño no nada más forma parte de quien por su nombre y apellido con rencor y saña ha sido mencionado subrayadamente como uno de los más distinguidos miembros de la Mafia del Poder, y traficante de influencias, así que ya imaginaremos hacia quien estarán enfocadas las primeras tarascadas letales y devastadoras que va a lanzar López Obrador, ¿cómo lo va hacer?, expropiando o fastidiando hasta aniquilar las plazas de toros de este ilustre personaje, ¿la logística? a través de su ejército de zánganos a sueldo mentados ‘Ninis’ a los que me refería en un principio quienes siguiendo órdenes oficiales, en cada corrida en las plazas del consorcio fastidiaran el ambiente hasta que los aficionados dejen de asistir por incomodidad y temor a plazas tan importantes como La México, la de Guadalajara, las de Aguascalientes etc., etc. y solo agregar si a eso le sumamos una posible mayoría en las cámaras legislativas desde donde vía votación también pueden aniquilar la fiesta.

¿Verdad que hay razón pa’ ocuparnos y preocuparnos de la política? Y si a eso le sumamos los anti taurinos: ¿Cómo ve usted el panorama?…

¡Que si esta viva! Por El Bardo de la Taurina

Siempre ha sido sello recomendar lo sustancial, así que a localizar en la red el programa; Desde el Tendido TV, de fecha del 27 de mayo con el Dr. Leopoldo de la Rosa, Luis Sarmiento, Sebastián Nogueira en baraja de expresión a la que el matador Alfredo Gómez le aporta el ángulo del torero y la cereza la pone la Dra. Florisa Barquera, ellos coinciden que a la Fiesta Brava le queda cuerda, ante eso pues vayamos con la mayoría, aunque pa’ mis adentros pienso que la fiesta va camino a la angostura local y se aleja del espectáculo para las masas, como alguna vez lo fue.

Sebastián Nogueira subraya que los ganaderos están haciendo un esfuerzo pa’ reverdecer la fiesta y que bueno que lo hagan, porque sin fiesta, ¿a quién le venderían su producto?, se soslaya el que hoy los dreamers ya no practican la retroalimentación y no lo hacen porque están entretenidos jugueteando con el móvil, por ello me quedo con algo que dice Luis Sarmiento; Cuando el toreo se lleva en la sangre, se vive para el toro.

El clímax llega en ese programa con la sección, ‘El quite femenino’ donde la Dra. Barquera con nitidez que da pa’ el entendimiento brinda una lección sobre ese momento importantísimo del campo bravo, que se conoce como tienta y el cual era tema velado para los aficionados, en el contexto de la calificación de las becerras y solo decir que pa’ mi menda es ahí donde está el futuro, del futuro, por eso pienso que no sería locuaz decir que en algunos casos la plaza de tientas es aula de repostería, taller de corte o  laboratorio de bravura dependiendo de que dehesa se trate, pues ya sabemos que en algunas se maquila a voluntad de los consumidores, cuyo único requisito pa’ ordenar el producto es ser figura extranjera, y aclarar que no incluyo a los aztecas porque ellos consumen ralito y sin control de calidad.

Y decir que en lo novilleril  esta habiendo mucho en cantidad y poco pa’ retener en la memoria, porque una cosa es vestirse de luces y otra es decir algo y mucho es pensar  que alguno de estos jovencitos ha resultado extraordinario como pa’ que nos acordemos de su nombre pasado mañana y si no que lo digan las entradas que se registren el día que se den los festejos de triunfadores, donde poco menos que agotado el boletaje va a ser un triunfo pa’ la indiferencia.

Ya veremos, porque esto es de contundencia en el ruedo, de alarido en el tendido,  de volandas por Reforma, de ocho columnas… ¡Es que son babys y están soñando!

¿Donde quedo el rigor de la afición madrileña? Generosa Puerta Grande para Castella en la puesta de escena de Ponce

El empresario Simón Casas se rompía la camisa frente el micrófono de canal Toros ante la puerta grande de su poderdante, mientras el prestigio de Las Ventas para muchos se iba por una coladera del coso madrileño.

La catedral del toreo esta de cabeza, su empresario no ha cumplido con lo que prometio al tomar la plaza, hay más cemento en el tendido que en años pasados, mientras que su afición y autoridades cada vez están mas cerca de una plaza triunfalista y sin rigor como por ejemplo la Plaza México, que de Las Ventas.

De la Televisión mejor ni hablar, ya que el resultado que nos arroja el festejo del día de hoy es una bomba molotov para Las Ventas.

Por Paco Aguado para el Heraldo.

El amable y festivo público que colmó este miércoles los tendidos de la plaza de Las Ventas consiguió que el diestro Sebastián Castella, aun lesionado, saliera finalmente a hombros, más por la impresión causada por el aparatoso percance que sufrió el francés que por los méritos reales de su faena al quinto toro de la tarde.

Ese preciso momento, cuando recibía de capa al astado de Garcigrande, fue la dramática clave de todo cuanto sucedió después, pues condicionó que se tomara como una heroicidad todo lo que Castella, ya recuperado del tremendo susto, le hizo al animal que minutos antes estuvo a punto de acabar con su vida.

Y es que el toro, de un violento y seco derrote de su pitón izquierdo, cuando aún conservaba todas sus fuerzas, prendió al francés por el pecho y lo zarandeó brutalmente en el aire antes de dejarle inerme sobre la arena.

Toda la plaza, hasta ese momento metida en fiesta, se quedó en silencio, impactada, conmocionada, esperando a que Castella tuviera una mínima reacción, esa que solo llegó cuando las cuadrillas lograron que se incorporara y pudieron llevarle hasta las tablas para ser atendido.

Tardó unos minutos el torero galo en recuperar las fuerzas y el ánimo, en tanto que el toro iba mostrando la calidad y la profundidad de sus embestidas. Quizá por ello, en un gesto que enardeció al tendido, Castella comenzó su faena de muleta con las dos rodillas en tierra con más voluntad que temple y acierto.

Pero ese matiz, esa falta de mando y de pulso sobre el notable toro de Garcigrande que continuó marcando el resto del trasteo, no lo tuvo en cuenta ese público que jaleó cada medio pase, cada alarde y cada efectismo de Castella como si contemplara una revelación, sin reparar en la buena condición de su enemigo, que no pedía épica sino una más profunda estética.

Sebastián Castella cortó dos orejas. Efe

Aun así, después de que Castella saliera trastabillado de una estocada volcándose entre la cuna de los pitones, se pidieron y se concedieron esas dos orejas, que fueron un desmedido premio acorde a las desmedidas reacciones de un público más impresionable de lo que era habitual en esta seria y exigente plaza.

Por Sixto Naranjo COPE:

Jesús Enrique Colombo se convertía en el noveno matador de toros al que Enrique Ponce confirmaba alternativa en Las Ventas. Ocho toreros de varias generaciones precedían al venezolano. Desde los tempranos Abellán o Juli hasta los más noveles Román o Varea. Es lo que tiene llevar casi treinta años al pie del cañón. Quien no tuvo suerte con el toro de la ceremonia fue Colombo. Un semoviente que llegó totalmente desfondado al tercio de muleta y con el que el joven diestro solo pudo brillar en un poderoso tercio de banderillas.

Se protestó al primero del lote de Ponce, muy lavadito de cara pese a sus buenas hechuras. No hubo mucho motivo para la polémica porque el animal se descoordinó al poco de salir y hubo de volver a chiqueros.

El sobrero de Valdefresno. ‘Lironcito‘ y Ponce en el recuerdo lejano. No estuvo sobrado de fuerza el toro del hierro charro, al que mimó el de Chiva en los primeros tercios. El inicio de faena, puro almíbar. Por abajo, sin violentar al toro y abriéndole los caminos. Dos tandas a derechas, aprovechando la bondad y clase del toro de Valdefresno. Muy estético, pero poca verdad en el embroque. Al natural le tropezó más el engaño, se alargaron los tiempos muertos. Cuando retomó la diestra el toro ya había echado el cierre. La estocada viajó caída y algunos intrépidos se aventuraron a pedir incluso la oreja. Pareció excesiva hasta la ovación final y la puesta en escena de Ponce y su cuadrilla, incitándole ésta a dar la vuelta al ruedo.

Colombo se volvió a mostrar como un fácil y poderoso rehiletero. Destacó en un tercer par al quiebro por los adentros de mucha exposición. Para prologar su faena de muleta, el venezolano se hincó de hinojos. Por dos veces el toro se llevó por dalente la muleta. El de Garcigrande siempre quiso salir de najas. Otro desarme ya incorporado frenó aún más la labor del joven diestro, que estuvo un punto acelerado por sus ansias de agradar.

Foto: Pablo Cobos Teran.

¿Por que mirar a Madrid? Por Bardo de la Taurina

Madrid, un capote de paseo, villa y corte del jaleo, tierra donde yo nací.

¡Señores, esto es Madrid!, así le componía en su pasodoble (no el chotis) Agustín Lara, el músico nacido en el Centro Histórico de la Ciudad de México, a donde hoy se anuncia ‘El Mundial del Toreo se juega en Las Ventas’, nos hacen saber que durante el mismo se van a realizar 34 festejos uno tras otro, que en comparación serían más o menos lo que aquí se realizarían juntando las 2 temporadas de la Plaza México, con sus diferencias desde luego, que en mucho las hacen, la presencia de los toros, la publicidad enfocada a los tiempos modernos en donde la atracción lograron dársela con los torsos y espalda desnuda de toreros actuantes sobre los que se pintaron símbolos arqueológicos que los identifican con las diversas culturas de las que provienen, todo esto desplegado a lo largo y a lo ancho del Madrid popular y cosmopolita, lo que resultándoles les habrán entrado según lo proyectado 20,000 personas por tarde que en números equivaldría a unas 680,000 almas, échele a 50 euros de promedio.¡Ufff!

Es inevitable que ante esto, que la instancia de turismo federal y de la CDMX o cuando menos la empresa que le da corretaje a los festejos en la capital reflexione sobre lo que está ocurriendo en Madrid en estos días, además sin contar con el apoyo de su alcaldía que está en contra de su fiesta nacional, pero no en ordeñarle los millonarios impuestos que ésta le va a generar, pero veamos si aquí se cuenta con una plaza del doble de aforo de la Madrid y si en la última temporada (s) se contó con figuras que no están ahora participando por allá, como Morante y José Tomás, ¿Por qué no dejarnos de falsos proteccionismos, como mayoría o igualdades de toreros aztecas en el ruedo?, se le concesione a OCESA y a la empresa de Simón Casas que es la que tiene Madrid, pa´ que traiga su espectáculo completo, hasta con algunos toros cinqueños cuajados en puntas y con toreros de ocho nacionalidades entregados al 100 pa’ que se disputen una bolsa tipo Gran Premio.

Y tal vez aplicando aquí su fórmula profesional y publicitaria, la fiesta se reactive y entonces se le dé continuidad al espectáculo masivo que es el único que va a mantener viva esta tradición de la que hemos olvidado una de sus partes importantes, que es el gozo y el disfrute y no la costumbre de asistir a ella como se hacía al culto que anunciaban las campanas, ya no se puede imponer, se trata de convencimiento global e integral.

Bregando: ¿Cuándo dejaron de amarla? La prensa que se hace cómplice…

Por Jaime Oaxaca.

Me supongo que los profesionales de la fiesta, cuando la conocieron, soñaban con ser toreros o formar parte de ella aunque fuera de otra forma; también supongo que a la mayoría debió gustarle desde niño, seguramente se enamoraron de ella, suspiraban por una fiesta gloriosa, prestigiada, honrada.

En algún momento del aprendizaje empezaron a conocer las triquiñuelas, las cosas que no son tan limpias, me imagino que no fue atractivo descubrirlo, algún tiempo se quedaron con una sensación desagradable, porque algo que habían idealizado, resultó que no era todo lo que suponían, no era tan auténtica como todo mundo pregona.

Quién les iba a decir que con el paso del tiempo se harían iguales a aquellos que los decepcionaron, no todo lo que se presume es cierto, aunque jamás he dudado que el riesgo está latente.

Los anti taurinos por su parte, cumplen con su chamba, su objetivo es dañar y acabar con la fiesta de los toros, no tienen idea de lo que argumentan, se valen de mentiras, y de lo que sea, pero al fin y al cabo es su misión.

Los taurinos hablan de una fiesta en la que hay toros bravos con cuatro años de edad cumplidos, con las cornamentas íntegras, una res que provoca miedo por su corpulencia física.

Como diría el matador Ponce de León,“sí, pero no”, muchas veces estos conceptos son a medias, se palpa que los destructores de la fiesta están dentro, son parte de ella.

Por ejemplo, picar a los toros con puyas grandes, antirreglamentarias, que provocan estragos en el burel, que les impide desarrollar la lidia, después de puyazos tan abusivos, los toros se quedan inutilizados, el aficionado que pagó para ver faenas se queda con las ganas, al ganadero que crió el toro se le impide ver su comportamiento.

Alguien que provoca ese daño no tiene amor la fiesta, tiene que ser enemigo de esa fiesta, como sucedió hace unas semanas en Puebla con un toro de Marco Garfias y en Tlaxcala con dos de la ganadería perteneciente a De Haro.

Las cornamentas son otro tema, Antonio de Haro mandó un encierro primoroso a la plaza de Tlaxcala el pasado sábado para que se realizara la corrida de la prensa, el hato tuvo trapío, presencia, fue emocionante verlo salir por toriles; sin embargo, las cornamentas fueron decepcionantes, dicen que se lesionaron las puntas al rematar en las puertas, también existe quienes piensan que les dieron limón (una lima grande), vaya usted a saber que sucedió, si fueron manos quienes mermaron los cuernos, evidentemente corresponden a alguien que perjudicó la corrida, que no tiene interés en que la fiesta tenga heroicidad, grandeza.

El pasado 27 de abril, en la segunda corrida de la feria de Puebla, le entregaron un reconocimiento al señor José María Arturo Huerta, actual presidente de los ganaderos, la ceremonia se realizó en el ruedo aunque no se informó del motivo, lo irónico del homenaje es que a Pepe Huerta le festejen en el ruedo de la plaza que él manejó durante seis años, periodo que se encargó de denigrar la tauromaquia y al propio Relicario, no se capta amor a la fiesta.

El pasado mes de abril se realizó la feria de Aguascalientes, en la cuestión taurina los enemigos se hicieron presentes, ceden con las figuras españolas, aceptan sus peticiones ridículas, les echan animales engordados sin la edad reglamentaria que causan la decepción de los asistentes, sólo un disidente de la fiesta le quita realce a la feria más importante de México.

La prensa que se hace cómplice, que no denuncia, que magnifica las parodias taurinas, no demuestra amor a la tauromaquia, por otro lado, denunciar no es sinónimo de amargura, al contrario.

Los personajes mencionados y todos los que cometen fechorías en el espectáculo taurino, en algún momento de su vida debieron tenerle amor, por eso están ahí, surge la pregunta ¿cuándo dejaron de amarla?

Publicada en El Popular

Rodolfo Gaona y el carácter de una figura de época

Por Antonio Casanueva Hernández.

El carácter ha sido una cualidad común en las figuras del toreo. Tener carácter implica entendimiento de las dificultades externas y dominio, a través de la voluntad, de los apetitos sensibles. Llano (1999) explicaba que una persona con carácter es capaz de cultivar la sensibilidad, ordenar los sentimientos y desarrollar la imaginación. Así fue Rodolfo Gaona. Un torero que estuvo sujeto a las mayores complicaciones en distintos ámbitos y que superó todas aquellas vicisitudes para convertirse en una de los toreros más trascendentes de todos los tiempos.

En su libro íntimo confesó que, “a ningún torero mexicano le ha costado más trabajo que a mí darse a conocer de los públicos españoles” (Monosabio, 1925, p.37). Después tuvo que superar intrigas, amenazas políticas, aislamientos, chismes… Al igual que frente a los toros, con elegancia, siempre salió avante y triunfador.

Gaona fue descubierto por Saturnino Frutos “Ojitos”, un personaje estrafalario y suigéneris que fue fundamental en el desarrollo de la fiesta de los toros en México y, como lo explicamos en el artículo anterior –gracias al propio Gaona, su discípulo más aventajado–, pieza clave en la internacionalización del toreo. Ojitos fue un valiente banderillero madrileño que llegó a torear en la cuadrilla de figuras como Salvador Sánchez “Frascuelo”. Tenía espíritu de aventurero y de inventor (Padilla, 1987). Se asoció con Ramón López Portal, empresario de la antigua Plaza México, para descubrir y formar toreros mexicanos.

Ojitos creó la primera escuela taurina mexicana y la Cuadrilla Juvenil Mexicana para formar no sólo toreros, sino hombres de bien. En su primer encuentro con el entonces adolescente Rodolfo Gaona, Ojitos le dijo “…quiero hacer una cuadrilla de toreros, pero una cuadrilla modelo, de toreros que sepan estar en sociedad y portarse como gente decente. Porque se puede ser torero y no ser un vicioso…” (Monosabio, 1925, pp.25-26).

Ojitos fue un gran pedagogo y dejó una clara ruta de disciplina y torería para la formación de jóvenes toreros. Después de los primeros triunfos de la Cuadrilla Juvenil, unos oportunistas intentaron boicotearlo ofreciéndole dinero a los alumnos para que se cambiaran de empresa (Padilla, 1987). Gaona se mantuvo leal a su maestro. Eso permitió el surgimiento no sólo de una gran figura sino de una idea que directa o indirectamente ha seguido influyendo en la tauromaquia mexicana. Si bien Guillermo Ernesto Padilla (1987) escribió el magnífico libro El Maestro de Gaona, la historiografía aún está en deuda con Ojitos.

Es necesario rastrear las enseñanzas de Saturnino Frutos y documentar cómo contribuyó, por ejemplo, a la forma en que se banderillea en México, a la manera en que chorrean la vara algunos picadores y a otras particularidades de entender el toreo en algunas regiones de México. Afortunadamente aún existen maestros como Óscar Rodríguez “el Sevillano”, Pablo Miramontes o Diego Bricio quienes, a través de la tradición oral, han bebido en la fuente de Ojitos y trasmiten a sus alumnos algunos de los conceptos y métodos arraigados a la idiosincrasia de la torería mexicana.

Rodolfo Gaona impresionó desde sus primeras presentaciones como novillero. Entre 1907 y 1908 triunfó fuertemente en Puebla, en la antigua Plaza México y en el recién inaugurado Toreo de la Condesa. En Guanajuato, causó tal impacto que el periodista Joaquín González “El Quino” escribió, en el periódico local El Barretero, lo que se repetiría en muchas tardes después de las actuaciones de Gaona: “Las campanas de León tocan a Gloria”(Padilla, 1987, p.161). Tras semejantes éxitos y después de haber toreado 122 novilladas fue que Ojitos decidió llevarlo a España.

Como habíamos escrito anteriormente, el inicio en España fue complicado. Ojitos no tenía los contactos, además el ambiente era cerrado. Para dar a conocer a Rodolfo, tuvieron que rentar un par de plazas y organizar ellos mismo las corridas. Finalmente, el público español solicitó a las empresas que empezaron a contratar a Gaona. Durante su primer viaje a España, inauguró la Plaza de Vista Alegre en julio 1908 alternando con Bombita y Machaquito. El crítico Serrano García Vao “Dulzuras” escribió:

…el público vio en él algo extraordinario y su trabajo en conjunto hizo concebir grandes esperanzas (…) En lo que gustó extraordinariamente fué en el toreo de muleta, pues con la planta clavada en el suelo y el cuerpo erguido estiraba o levantaba los brazos según era de necesidad y muchas veces en la que se creía que la cogida era inevitable, se despegaba los toros con una facilidad incomprensible y las llevaba por terrenos que no parecía posible que pasara (citado en Uno al Sesgo, 1922, p.17).

Al año siguiente toreó 32 corridas, no sin dificultades. Para tratar de cerrar su paso avasallador, le inventaron una calumnia. Por los ambientes taurinos empezó a circular el rumor de que Gaona había pisoteado una bandera de España. Fueron los mismos toreros y subalternos los que intentaron presentarlo como “anti-hispanista” para desacreditarlo con el público que lo estaba convirtiendo en su torero predilecto. La ventaja es que frente al toro lo único que cuenta es el valor, la verdad y la estética del toreo. Ahí, Gaona superaba a todos los de la época. El propio Rodolfo se expresó sobre el incidente de la siguiente manera: “Sin embargo, la calumnia idiota siguió su camino y me causó muchos dolores de cabeza (…) Señor, ¿por qué permites que haya imbéciles?” (Monosabio, 1925, p.59).

Regresó a México y causó sensación. Se enfrentó y superó a toreros españoles como Lagartijo Chico, Manolete (papá del Monstruo de Córdoba) y Cocherito de Bilbao, entre otros. En esos años, en México lo involucraron en un asesinato. Una mañana de 1909, apareció en los periódicos la noticia de que se había encontrado muerta a la señorita María Luisa Noecker. En el cuello, el cadáver llevaba un medallón con un retrato de Gaona. El maestro leonés fue llevado a prisión y los periódicos siguieron morbosamente el caso. María Luisa Noecker era admiradora de Gaona, pero –por lo que declaró el propio matador– nunca llegaron a conocerse. No obstante, pasó más de veinte días detenido. Al salir libre, los aficionados lo recibieron como héroe, pero surgieron también sus detractores. A partir de entonces, los aficionados en México se dividieron entre gaonistas y anti-gaonistas.

Todos querían ver a Gaona. Era tal su fama que los personajes públicos deseaban ver y retratarse con el joven maestro. Porfirio Díaz lo invitó a su casa y fue a verlo torear. En aquella ocasión, Rodolfo le brindó la muerte de un toro. El Presidente Díaz le correspondió con una cartera de piel con adornos de oro, en el interior iba un billete de banco y una nota de su puño y letra que decía: “Espero que nunca necesites cambiar este billete” (Padilla, 1987, p.199).

Gaona se retrató con varios políticos de la época como Madero, Álvaro Obregón o Victoriano Huerta. De hecho, Venustiano Carranza utilizó, como pretexto, una foto en la que el joven matador aparecía con Huerta durante una comida en Tlalpan, para acusarlo de traidor, robarle la totalidad de su patrimonio –con la figura de la incautación– y prohibir las corridas de toros en la Capital (mediante este ejemplo se entiende por qué en México se acuñó el verbo carrancear como sinónimo de hurto, estafa o triquiñuela).

En 1911 empezaron sus mayores triunfos en España. Estuvo por encima de figuras locales como Bombita, Machaquito, Manzantini y Rafael “El Gallo”. No sólo sorprendió con una nueva forma de ejecutar el lance “de frente por detrás” de Cayetano Sanz, sino que lo hizo parte habitual de su tauromaquia. Si bien era un quite que otros toreros habían realizado, Gaona le imprimió características distintivas: ligazón, quietud, temple y profundidad(Ramón, 2008). Fue tal el sello de Rodolfo que Don Pío propuso llamarles “gaoneras” (Morente, 2013).

En 1912 Gaona realizó en la Real Maestranza de Sevilla la que él consideró su mejor faena en España:

Esa tarde —21 de abril— realicé la mejor faena de mi vida. Fue en mi primer toro, que era bravísimo (…) lo cambié de rodillas, lo toreé por verónicas y gaoneras, de modo superior. Le hice cuatro o seis quites superiores, porque el toro peleó magníficamente en varas. Y tomé las banderillas y le colgué cuatro pares soberbios. Todo dentro de una constante ovación (…). La faena de muleta fue breve y artística: quince muletazos magistrales, solo, derecho y toreando de brazos, y lo tiré patas arriba de una estocada sin puntilla (Monosabio, 1925, pp.116-117).

Estaba en la cumbre del toreo. Dice el historiador José F. Coello que “Gaona ya no sólo es centro. Es eje y trayectoria del toreo aprendido y aprehendido por quien no quiere ser alguien más en el escenario (…) Y es que el leonés comulga con el pasado, lo hace bandera y estilo” (Coello, 2017).

Es entonces cuando aparecieron Gallito y Belmonte, quienes revolucionaron el toreo. Nada volvería a ser igual. Para no desaparecer como las demás figuras de la época, Gaona se vio obligado a desaprender y reinventarse. Las enseñanzas de Ojitos habían quedado obsoletas. Había llegado la Edad de Oro del Toreo y Rodolfo tenía que adaptarse. Haciendo gala de templanza y flexibilidad, Gaona cambió de estilo. En sus memorias, se refirió a ello de la siguiente forma:

Cambiar de estilo, para muchos será imposible y para todos muy difícil. A mí me fue fácil. Al domingo siguiente, en San Sebastián, salí por ‘soleares’. Y hubo agarramientos del pitón, y molinetes, y mucho de arrodillarse y hacer que el toro tomara la muleta, y pases en el estribo, y cuando se estilaba en aquellos días (Monosabio, 1925, pp.136).

Rodolfo Gaona logró volverse parte de la terna de la Época de Oro del toreo. Para demostrarlo, Alameda (1989) cita un par de editoriales de Juan León publicados en El Ruedo de Madrid, en 1970: “Ya dejé apuntado que en la Edad de Oro del toreo, así llamada por los furibundos partidarios de Joselito y Belmonte, con estos dos diestros sevillanos se completaba una terna que hoy me parece justo llamar de oro, con el mexicano Rodolfo Gaona”(citado en Alameda, 1989, pp., 150-151). Aunque de los tres, el único que triunfó, tanto en México como en España, fue Gaona.

Cuando Joselito se hizo la primera figura y el mandón del toreo, intentó bloquear a Gaona, quien representaba una auténtica amenaza. Ambos eran toreros largos, completos y magníficos banderilleros. Gallito no quería una competencia como esa e intentó boicotearlo. Prohibió que se presentara en Sevilla y exigió a las empresas que su hermano Rafael actuara como primer espada. Gaona se sobrepuso a aquellos obstáculos y se convirtió en un torero fundamental en los años más importantes de la Época de Oro. El 21 junio de 1917, estuvo presente en una de las corridas más relevantes de la historia del toreo moderno en Madrid, la corrida de “los dos solos”. Alternaron Gaona, Gallito y Belmonte. Rodolfo y José habían estado magníficos en sus primeros toros. En el quinto de la tarde de nombre Espumoso, Gallito ofreció los palos a Gaona. Alameda narra aquel segundo tercio:

¿Qué quería José? ¿Demostraron que también era capaz de humillar a un coloso del segundo tercio? Entonces, además de un reto, era un reconocimiento: ‘Ya me he medido con los demás, ahora voy a medirme con el mejor’. Y allí estaban, el gitano y el indio, frente a frente (…)

El tercio fue definitivo. Clavaron cuatro pares de banderillas, ni mejor ni peor el uno que el otro. Equilibrio en la perfección.

De pie, unánime, el público prorrumpió en un grito: ¡‘los dos solos, los dos solos!

Esto, sí, era un reto. Pero un reto para Belmonte.

Sólo que Belmonte y su pacto con el diablo darían, sin más, la respuesta. El último toro dijo la última palabra. Resultó el mejor de la corrida. Y Belmonte se fue a hombros y los otros dos —solos— a pie.

Pero Rodolfo y José habían dejado, sobre la arena de la vieja plaza de toros de Madrid, el tercio de banderillas más famoso de la historia.

Superados todos los retos en el albero, Rodolfo Gaona se enfrentaría a la faena más difícil de su vida. Dominaba todas las suertes. Era un hombre elegante, apuesto y distinguido. Los padres de la afamada actriz Carmen Ruiz Moragas lo vieron como la perfecta tapadera del amasiato que sostenía el Rey Alfonso XIII con su hija. Envolvieron al torero y organizaron una relación que finalmente terminó en boda. Cuando Gaona se enteró, de que había sido engañado y de que había un “tercero” en la relación, se separó de ella. Pero ya era demasiado tarde. Estaba en boca de todo Madrid que la actriz le ponía los cuernos con el mismísimo Rey de España. A consecuencia de los cuchicheos, Gaona sufrió una fuerte depresión y los públicos, a partir del escándalo, lo trataron con dureza y desprecio.

Todavía tuvo tardes de triunfo, pero no volvió a sentirse a gusto en ruedos españoles. Un nuevo engaño de Joselito lo llevó a torear una corrida del Marqués de Albacerrada en Madrid. Gallito lo había retado a que fueran los dos a la Capital, pero de última hora canceló su participación. El encierro fue grande y complicado, a Gaona se le vio desconfiado toda la tarde. El público se metió muy duro con él, le gritaron “mamarracho” y le tiraron almohadillas. Orgulloso como era, Gaona se quedó en el centro del ruedo esperando a que el toro se fuera vivo. Fue su última presentación en Madrid. Decidió regresar a México.

Años después volvió a España, pero el sindicato de toreros no lo dejó vestirse de luces. En una tarde en Madrid, el público lo reconoció en el tendido y le pegaron una de las grandes ovaciones que se recuerden en aquella vieja plaza, un tributo a la carrera de un grande.

En la tabla 1 se presentan las corridas estoqueadas por Rodolfo Gaona en España.

Fuente: (Uno al Sesgo, 1922, p.17)

En 1920, Rodolfo Gaona regresó a México convertido en una gran figura. Se volvió un mandón y vivió momentos cumbres. Se recuerdan grandes faenas como las de “Sangre Azul” y “Revenido” de Piedras Negras; a “Faisán” de Atenco, al que le ejecutó cuatro muletazos sentado sobre el estribo y la de “Pavo” de Zotoluca. Fueron épicas las tardes en las que alternó con Ignacio Sánchez Mejías, Ernesto Pastor, Juan Silveti, Marcial Lalanda y Luis Freg, pero ninguno de ellos estuvo a la altura del Califa de León. Llegó a tal nivel su excelencia que, el 14 de enero de 1923, le fue entregada, en forma simbólica, la “tiara pontificia” para investirlo como el “Sumo pontífice del toreo” o como “Papa del toreo mexicano” (Coello, 2013).

A Rodolfo Gaona se le recuerda por su suprema elegancia, por sus gaoneras o, por su otra invención, el “pase del centenario”. Alameda sostuvo que sus valores estéticos fueron superiores a la simple elegancia, argumentando que su secreto estaba en que “les andaba a los toros, pero no sólo en banderillas —en lo que fue insuperable—, también con la muleta. No sólo para ir al toro o para citarlo, sino dentro del desarrollo de la faena, para mantener la reunión entre suerte y suerte, en el enlace de ellas. Andándole, recolocándose sobre la marcha, siempre armónicamente” (Alameda, 1989, p.152).

Pero como hemos visto en este artículo, el éxito de Gaona estuvo en la fortaleza de su carácter. Se sobrepuso a embistes y artimañas de poderosos en México (v.g. Venustiano Carranza) y en España (v.g. el Rey Alfonso XIII), a intrigas, envidias de toreros y hasta al intento de veto de José Gómez Ortega “Gallito”. Su voluntad, templanza y fortaleza fueron superiores a las dificultades. Su carácter le permitió cultivar la sensibilidad de artista y superar cualquier obstáculo o conflicto. De esta manera, dejó un ejemplo para cualquier torero mexicano o americano que quiera triunfar en el complejo y cerrado mundo taurino español.

Como remate, les dejamos un video/homenaje que la Peña Taurina Oficial “Dinastía Arruza” dedicó al Indio Grande, al Califa de León, a Don Rodolfo Gaona:

Publicado en Intolerancia

El sector taurino asegura que la fiesta no perjudica a la infancia

De S y S.

La Comisión Nacional de Asuntos Taurinos ha respondido mediante una declaración institucional a un informe de Naciones Unidas en el que se planteaba que ‘para prevenir los efectos nocivos para los niños del espectáculo de los toros’, sería recomendable prohibir la participación de niños menores de 18 años como toreros y como público, asegurando que esta sugerencia ‘no tiene base científica’.

“Los informes de psicólogos que tenemos nosotros acaban diciendo que no debe implicar nada negativo que un niño acompañado de sus padres en un ambiente festivo acuda a un festejo taurino. No tiene por qué afectarles en nada”, ha asegurado el director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, Luis Lafuente, a la salida de la reunión de la comisión en la madrileña Plaza de las Ventas.

El informe del Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas fue publicado el pasado 5 de marzo. La Comisión Nacional de Asuntos Taurinos, órgano de participación y colaboración de las Administraciones públicas españolas con competencia sobre la tauromaquia, ha publicado una declaración institucion en respuesta “en ejercicio de sus competencias relativas a la propuesta de medidas para el fomento y protección de los espectáculos taurinos”.

Así, en la citada declaración recuerda que la tauromaquia se ajusta a la definición de Patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO y que la prohibición de participación y asistencia de los menores “carece de una base científica sólida que la justifique”. “Los estudios nacionales e internacionales que han analizado el impacto emocional de la participación o asistencia de los menores a los espectáculos taurinos desde la perspectiva científica de la psiquiatría, la psicología infanto-juvenil y la sociología concluyen unánimemente que no hay bases suficientes para sustentar científicamente esta prohibición”, ha apuntado.

Asimismo, recuerda que la participación y asistencia de menores “se ajusta a la normativa” internacional, citando tanto artículos de la Convención de Naciones Unidas como de la Declaración Universal de Derechos Humanos. También critica que la citada recomendación “desconoce la realidad histórica, cultural y jurídica de la Tauromaquia en España”.

“La Tauromaquia comprende un conjunto de actividades que se conecta directamente con el ejercicio de derechos fundamentales y libertades públicas amparados por la Constitución española, como la libertad ideológica, de pensamiento y expresión, la libertad de producción y creación literaria, artística, científica y técnica, así como la libertad de empresa”, señala en el texto.

Además, indica que la tauromaquia tiene “una indudable trascendencia” como actividad económica y empresarial. “Constituye en España un sector económico de primera magnitud, con una incidencia tangible en ámbitos diversos como el empresarial, el fiscal, el agrícola-ganadero, el medioambiental, el social, el alimentario, el industrial o el turístico”, ha indicado, sustentando así que “corresponde a los poderes públicos españoles” establecer la regulación del sector taurino.

La Comisión Nacional de Asuntos Taurinos se ha reunido en la plaza de las Ventas para reactivar el Plan nacional de fomento y protección de la tauromaquia (Pentauro) y ha anunciado la celebración del II Congreso Internacional de Tauromaquia, que tendrá lugar en Murcia entre el 18 y 21 de octubre.

Además, entre las medidas adoptadas se encuentra la creación de un plan de formación para presidentes de plazas de toros, para “reforzar y ampliar los conocimientos de quienes ejerzan dicha presidencia”, y también la de trabajar en beneficio de “una asistencia sanitaria que sea homogénea en todas las plazas y para que no haya diferencia de trato entre pacientes”.

La Comisión Nacional de Asuntos Taurinos, coordinada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, es el órgano de participación y colaboración de las administraciones públicas españolas con competencia sobre la tauromaquia y de los sectores vinculados a la misma.

Forman también parte de esta comisión los ministerios de Hacienda y Funciones Públicas, Interior, Empleo y Seguridad Social, Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Economía, Industria y Competitividad, y Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

También las diecisiete comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas; la Federación Española de Municipios y Provincias y una amplia representación del sector profesional afectado, que abarca a ganaderos, toreros, subalternos, empresarios, cirujanos, veterinarios, aficionados y escuelas taurinas.

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