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RADAR TAURINO: La Mezquindad Tomasista – Una Posible y Plateada Respuesta de Enrique Ponce.

El tiempo de Enrique Ponce se mantiene 25 años después de su confirmación de alternativa en la Plaza México. Foto: suertematador.com

Algo sabemos en México sobre desastres, no pocas veces nos ha tocado lidiar con tales marrajos, varias en la capital mexicana. Por eso sabemos que todo ayuda y que no se puede restar o, peor aun, agarrar la situación como rehén, como hacen los peores políticos mexicanos. Por ello ante el ya casi consumado codazo tomasista, Enrique Ponce puede aplicar el necesario “No corro. No grito. No empujo.” que debe siempre prevalecer en estos casos y, por su cuenta, a puño cerrado, realizar un movimiento cantado que haría valer su historia, jerarquía y taurinamente dejaría las cosas en claro, justo en el Aniversario XXV de su confirmación de alternativa en la plaza de su mayor leyenda, la Monumental México.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Si el rumor es la antesala de la noticia, esto es un hecho consumado.

Lo hemos puesto en De SOL Y SOMBRA desde la crónica del fallido 31-E, los viernes de Taurinísimo y lo mencionábamos desde hace meses en los círculos taurinos: José Tomás torearía en La México porque José Tomás siempre vuelve.

Más si la espina quedó muy honda, más porque respira por la herida y, aun tras el petardo, el gancho taquillero, con sus debidas y anti televisivas martingalas, es una tentación irresistible para la Empresa. Menos mal, porque en la vida siempre hay que dar la cara.

Aunque sea para que nos la partan.

Se buscó antes del sismo, con mayor razón ahora tras lo tristemente ocurrido.

Sin embargo, la mezquinocracia taurina tan proclive en las grandes citas y mayormente en México es, por necesidad, contraria al mérito o al peso de la historia taurina y no es capaz, ni aun con todo los medios para hacerlo, de pugnar y hacer realidad lo tendría que proceder: la confrontación entre Enrique Ponce y José Tomás, así tal cual, mano a mano, en La México, con sismo o sin este.

Y sí, se podría. No alcanza ni el dinero ni la voluntad político-diplomática.

Pesa la mezquindad.

Porque en México, primero en tiempo no es primero en derecho, ni la historia, ni los triunfos ni petardos recientes se valoran, la Empresa navega sobre las aguas de un mar de porristas alineados y no hay mayor taurinísimo para hacer y dictar la historia. En 1985 la Casa Domecq se quitó de polémicas taurinas y trajo a cinco figuras retiradas y otra, semi retirada en festival.

Aquello funcionó.

Hoy el “festival” versión 2017 es otra martingala, una más, de José Tomás: los ocho toreros, sin tele, claro, ni modo de transmitir en directo otro petardo y en 12 de diciembre y, sobre todo, la elusión de la cita histórica.

Pero ya habrá tiempo de diseccionar ese lado de la ecuación.

Hoy lo grande es la enorme oportunidad que este tinglado le deja servida y en bandeja de Taxco a Enrique Ponce para festejar su Aniversario de Plata de confirmación mexicana.

Sin martingalas ni poses estudiadas, con tele y con los únicos misterios que le debe rodear a toda figura del toreo, si lo es, y que son la estela de su propio arte y el desdén de su poderío, puede el valenciano quitarse detractores de tópico, tornar hacia él todas las miradas y forjar una gesta para la memoria si elige para una ocasión de plata otros tantos toros, igualmente, de plata.

Por veinticinco años, casi ininterrumpidos Enrique Ponce ha marcado las páginas más gloriosas en la Plaza México que torero extranjero haya escrito y es posible, a la puerta podría estar, que corone y reafirme el trono si elige la corrida clave, el encierro que luce como imposible de cerrar, casi imposible de triunfar y no es otro más que el de Piedras Negras y sus 147 años de historia.

El único encaste que nunca ha enfrentado el torero de Valencia.

Una noche de coloquio Rafael Herrerías dijo claramente que aquello era un sueño y como sueño se tenía que quedar. Fue en el taurinísimo y desaparecido “Tío Luis” de la Condesa. Pero hoy a los aficionados tan carentes de ilusiones taurinas, tan vilipendiados por el oficialismo, tan decepcionados por la mezquindad y la falta de personalidad en el taurinísimo podrían encontrar una última carta.

Quizá ganadora.

Que no se deseche ni se descarte que los toros son el teatro de lo real y de lo inesperado.

Porque de aburrirnos con bernaldos, marrones, teófilos… o algo de fierro viejo que vendan… mil veces Piedras Negras.

Solo falta que la muleta a la que, en los últimos años, siempre que se le descarta responde con un nuevo milagro taurino, en la Plaza México y en ocasión fundida de plata realice un milagro más, el más deslumbrante quizá, veinticinco años después.

La historia, ¿Se escribirá?

Solo sabemos que no falta mucho para saberlo.

Twitter: @CaballoNegroII.

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José Tomás devuelve la oreja en La México en su última aparición.
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“¿Quién conoce la fórmula para que entre la gente a las Plazas?”


Por Alberto Vázquez Benitez.

¿Qué está pasando?, ¿Quién tiene o conoce la fórmula para meter la gente a las Plazas?

Vemos que algunos empresarios, principalmente los llamados golondrinos se quiebran la cabeza tratando de encontrar la manera de mejorar las entradas y en casos extremos, llegan a suspender o cancelar el festejo horas antes de la hora anunciada.

Cambios en los encierros acartelados, el ganado que no llega a los corrales con el tiempo y antelación que la prudencia dicta, independientemente de lo que señalen los reglamentos. Son estas malas costumbres; cambios de fechas, en algunos casos hasta tres veces de la anunciada inicialmente, ¡Ah, pero eso sí los cambios son presentados en jocosas ruedas de prensa, claro, en “conocido restaurate”!

Y en la exageración, los extremos, se llega a saber que la empresa, muchas veces debutante, no cuenta con liquidez ni para cubrir el costo del encierro, vamos no tienen lana ni para pagar el zarzo de banderillas ni otros servicios de Plaza, pero el cartel fue presentado en otra graciosa rueda de prensa, donde todo mundo hace uso de la palabra, menos los que tienen que hablar…en el ruedo y enfrente del toro.

Se diseñan e inventan nuevas cosas, variantes que a nadie convencen, el serial sin caballos en “La México” llamado “Soñadores de gloria” se ha dado prácticamente a Plaza vacía. A esto se suma un vicio ya hecho costumbre, las “salidas a hombros” de figuras de pacotilla, abundan los fotos con un costalero, cargador de carnes llevando, sudoroso al supuesto triunfador, teniendo la foto como fondo una plaza con los tendidos prácticamente desiertos.

En aguzado contraste Guadalajara la “Nuevo Progreso” registra mejores entradas incluso en su serial de novilladas, tal parece que se está calentando muy bien el ambiente para la tradicional temporada de “Fiestas de octubre”.

Sí existe una fórmula para el éxito, para que la gente acuda a los tendidos, y esta fórmula tiene varios componentes, uno de ellos: Seriedad y esto parece estar ausente en todos y más de los ejemplos citados arriba.

En Zaragoza, España, extraña alternativa de un mexicano a otro paisano: Joselito Adame a Leo Valadez ante testimonio del extremeño José Garrido que extrañado se une a la grosera anti protocolaria actitud del padrino de ceremonia que no se desmontera ante la recepción profesional que preside, diría Garrido: “Lo que hace la mano, hace la tras”, “Sí este no se desmontera, pues yo tampoco”. De “Fuente Ymbro” fue el toro “Agitador” de nombre de la alternativa; a su segundo Leo, le tumbó una peluda, Garrido se llevó 2 en la espuerta, mientras Adame se fue de vacío, ante menos de media entrada.

Pero más desconcertantes resultaron los twits que traían las noticias de esa tarde: “Garrido corta una oreja al tercero”, “Garrido corta la oreja de su segundo que hizo quinto”, ¡Garrido sale de la enfermería y va al hospital…!” ¿Por fin? Nos preguntamos ¿Mató y cortó la oreja al toro de “Lagunajanda” y salió de la enfermería donde fue operado? Resulta que en un acto de valentía, “extrema heroicidad”, tituló la prensa; este José Garrido terminó la lidia de su segundo, lo mató y dio vuelta triunfal al ruedo, con dos cornadas en músculos gemelos de la pierna, pasó luego a la enfermería y de ahí al hospital, donde ha amanecido hoy miércoles con severos y tremendos dolores, según declaraciones del cirujano doctor Valcarrares que le operó: “tiene múltiples destrozos fibrilares y musculares, así como golpes contusos diversos”. Admirable actitud del joven torero.

Publicado en Intolerancia 

El Reino del Bajonazo – Socavón Taurino en la Novillada de La México.

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Natural de David Salvador al cierraplaza en La México. FOTO: Edmundo Toca.

Pésimo ejemplo es que la Monumental sea la mínima expresión del rigor y la exigencia donde el porrismo y el oficialismo inundan al cada día más débil tendido de la Plaza mismo que consiente un encierro lleno de parches, mala presencia, mansedumbre y un manejo de “crisis” donde la novatez aflora por parte de la empresa al quedar, por segunda vez en la historia, un novillo atorado en el burladero de picadores. El segundo turno, bis, trae momentos de toreo derechista con el potosino Sainz, único mexicano que muestra cierto avance, mientras el aragonés David Salvador queda en blanco por el ganado y su mal uso de la espada.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Se atora el segundo, como si de una trampa se tratara, en el burladero de los Picadores.

El azar nos trae el alivio que no procura otorgar la Autoridad. Es decir, tiene que llegar el caso fortuito para que la fortuna ponga orden donde Usía afloja, deja pasar al espantoso segundo, una cabra casi ensabanada, horrorosa, estrecha, alta, muy zancuda y con una cabeza espantosa.

Quién, en su sano juicio taurino, estando en la Plaza México podría autorizar un bicho así.

Por lo que vemos han olvidado lo que, a pesar de todo, sigue siendo y será La México.

La empresa y la autoridad del callejón, luego del salto y el atorón, se notan nerviosos, alarmados, sin manejar la crisis tal como lo hiciera en 2005 –anticipamos el respingo- la administración pasada, con toda la serenidad, lograron bajar aquel toro, una largtija igualmente, de La Soledad, atorada e inutilizada en ese mismo burladero hace doce años. Esta vez, el callejón es un manojo de nervios y termina por demorar los hechos cuarenta minutos más.

Innecesariamente.

De por sí, el toldo cárdeno del cielo y la pesadez del primer turno, dejan a la gente esperanzada con ver algo que emocione y quite el letargo. Cierto es que el primer espada, Francisco Martínez, comienza atinado con la capa, emociona en la larga, prosigue con la verónica y las tafalleras solo que no cuenta con que al novillo de Xalmonto, precioso y bien armado cárdeno, no permite el error de adelantar y de no mandarle largo desde un inicio.

Se rompe el tranco del novillo y no aparece el temple del novillero que naufraga entre la llovizna y no atinar ni domeñar con la muleta, una vez perdidas las esperanzas del toreo al natural, ni mucho menos con la espada, al borde del tercer aviso.

Entonces el atorón y el reserva, traen consigo la esperanza.

Incluso, brevemente, el sol.

Que aparece al tiempo que el tostado, castaño oscuro segundo, que viene reseñado para las novilladas sin picadores salta al ruedo y aprieta al muchacho potosino Sainz. Mal llamado Joselito, para variar, no alcanza a verlo claro con el capote de salida mas sí en los mandlies después del puyazo donde el novillo, pese a su inicial acalambramiento y debilidad, derrumba al caballo, le sale lo bravo y se dispone a embestir.

Si tan solo hubiera más temple y sutileza en las cuadrillas y menos protagonismo…

Aun mejor se habría visto el novillo.

Así las cosas, es justo decir que el muchacho potosino alcanza a advertir y aprovechar el buen pitón derecho del astado que, sí, es débil, incluso protesta cuando siente caer, pero cuando es bien embarcado, sin atosigamientos, termina largo, responde a la media altura y repite cuando es mandado. Así Sainz luce en varias tandas, incluso con compás, cierto juego de cintura pero sin redondear.

Y mucho tiene que ver que sin fe se la pone por pitón izquierdo cuando el mérito está en lograr hacer embestir al novillo por el lado complicado, precisamente ese.

Como no hay mayor entendimiento, la faena derechista baja necesariamente, tampoco hay mayor inventiva o imaginación al rematar y el novillo reacciona bien en la suerte suprema, acude al cite y, lastimosamente, es finiquitado con una estocada baja que solo la ceguera, la pésima valoración y el nulo taurinisimo pueden solicitar premio. Y peor aun el Juez Braun, contagiado del virus moralesco, soltando una oreja no pedida mayoritariamente y en demérito por tan defectuosa estocada.

Malamente, la Plaza México se convierte en un Reino cuya única ley es el porrismo.

Y la corona, el bajonazo.

De este socavón podría sacarnos el novillo serio, ese que pone las cosas en su sitio, por eso “clasifica” al turno sexto el español David Salvador y no el zacatecano Sescosse, perdido este último en lo absoluto con un astado con el cual no hace buen uso de los caballos, al que prueba tímidamente y con el que duda hasta más no poder.

Incapaz de someter, sin efecto los pases iniciales, el novillo se va para arriba, sigue la muleta, no sin aspereza y tan solo pide mandarle muy largo pero no. Apenas atina a matarle pronto, menos mal.

En cambio, David Salvador avanza porque su toreo también lo hace.

Siempre al frente.

Así, quizá, no del todo preciso, se quita de encima al descastado cuarto que le derriba con el capote para que lo importante venga con el sexto luego que ni Sainz ni su cuadrilla, son capaces de lograr que el muy alto y protestón, geniudo que hace las veces de quinto, ceda y descuelgue, ni siquiera con los capotazos que a costillas de un novillero inexperto receta Juan Ramón Saldaña, quien sale a saludar tras tremendo tercer par al novillo, de cartel.

Ese novillo que no resiente los efectos, ni del caballo, ni de las telas, debió de recibir el tercer puyazo, llega entero a la muleta e incluso a la estocada, donde, de milagro, estando tan enterio, no termina por irse vivo.

Entonces, a rio revuelto, ganancia del último espada.

El de Zaragoza no se amilana cuando el berrendo, nada fino de hechuras dado lo alto y estrecho, zarandea a los banderilleros. Al contrario, muestra en su inicial rudimento la intención de torear largo con la zurda, donde consigue los mejores muletazos de la larguísima tarde. Se centra al citar y se queda quieto, corre la mano con entendedera.

Y ha sido una lástima la llovizna y el mal uso de la espada.

Sin embargo, la tarjeta de presentación, aun sin orejas, afortunadamente, termina por dar la grata sensación de que puede haber un torero con un concepto importante: temple, aguante y largueza.

Mientras tanto, el socavón taurino se agranda con la ausencia de formas y sobre todo de real emoción, en el se están cayendo la tradición y el arte taurino.

Menos mal en la vida como en el toro, todo tiene arreglo.

El único detalle es que en los toros, nunca sabemos exactamente cuando.

Y he ahí el inquietante misterio.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Novilleril 2017. Octava Novillada de Temporada. Menos de un cuarto de entrada en tarde nublada y con llovizna, paradójicamente sale el sol a la salida del sobrero segundo, remata el festejo con tupido aguacero. Fatal el Palco, ya cuantas más van: se premia el bajonazo en último tercio del mencionado segundo. Pierde la Autoridad el control de la corrida y de la situación al momento que el segundo brinca la barrera y queda atorada en el Burladero de Picadores. Se retrasa el festejo más de 40 minutos.

Atinado el minuto de homenaje en memoria de los ganaderos Victorino Martín y Jaime Rodríguez fallecidos la última semana.

7 novillos; 3 Santo Toribio (Divisa Oro, Azul Rey y Plata) los lidiados en tercero, quinto y sexto turnos: serios, de buena hechura tercero y sexto, muy alto el quinto, manso y protestón con la cara por las nubes, careció de que le metieran las cuerdas de verdad, con posibilidades el tercero que, pese al calamocheo, tuvo poder en la muleta y prontitud; 2 de Xalmonto (Divisa Azul Celeste y Oro) horrible el segundo, impresentable, salta al callejón y se inutiliza, el primero tiene un inicio prometedor pero la ausencia de casta termina por dominarlo, lo mismo que al bonito cuarto; 1 de San Judas Tadeo (Divisa Roja) que sustituye al lastimado segundo: precioso castaño, corraleado pero bravo, derrumba la cabalgadura, con mucho son por el lado derecho y recorrido por el lado izquierdo, aplaudido en el arrastre.

Paco Martínez (Cajeta y Oro) Silencio y Silencio tras Aviso; Joselito Sainz (Sangre de Toro y Oro) Oreja Protestada y Silencio tras Dos Avisos; Mariano Sescosse (Grosella y Oro) Pitos; David Salvador (Grana y Oro) Saludos y Ovación.

Todos los espadas nuevos en esta Plaza.

Mala tarde de Fernando García, tanto en banderillas y principalmente a la brega, muy desatinado y sin poder consumar buena brega. Destaca, esforzado, Ángel Martínez hijo. Saluda con justicia tras banderillear al quinto Juan Ramón Saldaña, cuya brega en tal novillo, pese a lo aplaudida, no tiene efecto alguno en el novillo que lleva la cara alta en todo momento, salvo después del pinchazo, donde provocó que levemente descolgara. Diego Martínez, tras salir malamente de un par de banderillas, es empitonado por el sexto y llevado a la enfermería lastimado.

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Derechazo de Joselito Sainz al sobrero castaño de San Judas Tadeo. FOTO: Toca

QUE RARO, UN TORERO CON PELLIZCO Por Bardo de la Taurina

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A estas alturas ya vimos a todos los novilleros del serial donde se prescindió de la suerte de varas, hay quienes dicen que los novillos se debieron de haber picado, el caso es que entre los novilleros brotó un chaval que trae esa rareza que se llama pellizco, el bendecido se llama Roberto Román y es tan francote, que no creo que ni sepa que trae adentro y por eso hay que cuidarlo mucho, ya el otro día en su tierra lo andaban elevando  a calidad de ídolo, el domingo pasado un juez le aventó a sus pies una oreja al no tener pétalos de rosas en el palco, bueno, las muestras de extrañeza ante éste chaval  debieron de haber sido como las que tuvieron con el santito de Atocha o con el niño Fidencio.

A la raza de bronce ahora sí que hay que recomendarles cordura y al abuelo de la criatura que es un ‘Coyote Torero’ y que no es otro que el mismísimo Román Martínez, pues invocarlo a que amarre al nietecito a la piedra de la cordura, pa’ que no vaya a volar como papalote y entonces sí, se nos vaya a extraviar, a lo mejor usted se estará preguntando  ¿Qué tiene ese Roberto Román? y yo más bien contestaría a pesar de lo que le falta por tener, tiene ese no sé qué, que bueno si sé que es el aroma, es el sazón, es el sentimiento, es lo nato, es el pellizco.

Román tiene que crecer en estatura y disminuir en golosinas y hablando de las otras golosinas, si decirles a sus detractores que ya los tiene porque hasta en eso es diferente a todos los demás, que no es que no sepa que los toros tienen una distancia y hay que dársela so pena de que lo embarullen, lo que pasa que es muy goloso, y por eso mismo se atornilla  en los terrenos del cloroformo, donde es muy difícil templar y artistear, por eso mismo es que no está ligando los pases y por ende las tandas, y sí decir, sin caer en la melcochería que Roberto es un chaval  que tal vez va a necesitar más academia que todos porque no es de troquel y por el contrario todo él es artesanal,  ahí es donde radica su pellizco.

Y ahora no nada más hablando del que ya hablé, sí decir que de estos novilleros que desfilaron, que creo que fueron 15, todos tendrán que seguir en ese ciclo escolar por lo menos un par de años,  como la secundaria que es de tres, en  un panorama que yo no lo veo tan drástico, pues la provincia ya se habrá dado cuenta que se pueden armar novilladas económicas y bien publicitadas hasta andan jalando.

 

Orejas de Tormenta – Jesús Morales Tropieza a La México (Otra Vez)

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Así embistió el garfeño “Victorioso” que se fue sin ser cabalmente aprovechado. FOTO: Edmundo Toca.

Perdona la lluvia el festejo pero castiga el viento, el cielo se queda encapotado, la bravura ausente y el descocado Juez vuelve a hacer sus gracias dejando en desgracia la realidad del festejo. Solo el inexplicable desorden del Usía hace que las cosas en La México estén peor cada vez, sin la menor consonancia taurina y con el público cada vez más confundido. Para el olvido el encierro garfeño cuyos únicos dos ejemplares con opciones caen en las manos atravancadas y sin temple de Roberto Román triunfador circunstancial de una Temporada tan contrastante y extraña como el clima esta tarde en Mixcoac.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si hay un año extraño, confuso y contradictorio es este 2017.

En materia taurina lo es más. Y esto se deriva de un planteamiento taurino muy posiblemente equivocado, el famoso cuento que al no haber novilladas hay que bajar la exigencia, hacer de La México el experimento y no el gran foro que ha sido y que a pesar de todo sigue siendo.

A pesar, claro está, de ese oscuro personaje, cuya intención taurina es absolutamente desconocida y que ocupa el Palco de la Autoridad de Plaza, la que, les pese o punce, tiene y resguarda el pendón de la Ciudad de México.

Jesús Morales añade con la de ayer otra tarde (más) para su olvido.

Lo mismo que Marco Garfías.

Dado que la ganadería potosina envía un encierro absolutamente disparejo se muestra un aspecto muy negativo en estos festejos, el gran espacio que queda para enviar astados que no les interesan a los ganaderos que lleguen ya no digamos a corrida de toros a mera novillada. Puede ser por algun defecto en las astas, puede ser por lo zancudo o por las mismas hechuras, varios han sido horribles, resulta increíble que el Ganadero no mande lo mejor a estos festejos.

Pero parece que no puede echar lo bueno a un experimento.

Así, tenemos un muestrario variopinto y de muy dispares hechuras.

Esta vez los novillos han clamado por el puyazo, como no se les da, queda tratar de que la muleta haga las vez de castigo y sometimiento, Sebastián Ibelles va al toro con decisión desde sus gaoneras en respuesta a las zapopinas, tropezadas de inicio, de Mendoza, bien logradas, salvo el remate, y sus doblones donde avanza. Pero su actuación, un año después de su esperanzador debut, se estrella con la brusquedad de su toque, la cerrazón de citar afuera en todos los pases, de aprovechar los viajes y, principalmente, de acelerarse.

Nada de eso hace bien a dos novillos, el primero con cierto son y el segundo con plena cabeza puesta, acaban desarmándolo y dejando la promesa con el primero en salida al tercio y después ignominia total.

La expectación crece por Mendoza, lástima que el viento se haga el aparecido.

Y la mansedumbre, también. Escandalosa.

Jose María, siempre colocado en la lida, no ceja en su empeño de echar para adelante, mejora con el capote, sujeta al manso novillo y el quite, a la postre inorportuno, de Carlos Mauricio muestra como novillos del trapío y actitud de este cárdeno requieren la vara. Como las cuadrillas dan un concierto de desconciertos, nada abona en que el novillo pueda someterse. Mendoza insiste con valor y planteamiento, destaca un cambio de mano, pero la huidiza y despavorida ausencia de casta impiden todo esfuerzo.

El colmo es que el novillo, aun con la muy defectuosa estocada, juega a echarse y levantarse, cosa que confunde a muchos y deja a Jose María con la opción de un sexto que brinda al resto del cartel pero con el que se vuelve a topar con mansedumbre, descastamiento y con mucho más viento. Pésimo con la espada, al borde del colpaso, el rubio torero debe, urgentemente, mejorar con los aceros so pena de quedarse en anécdota.

A este torero capitalino deben dársele toros más que a ninguno.

Tal como ocurrirá en Morelia.

Entonces, uno de sus alternantes del próximo 23 en la Monumental moreliana vuelve con cierta esperanza en el tendido, Carlos Mauricio regresa y repite para mostrar su extrema delgadez, su disposición y su pésima manera de torear de capa, salvo los remates. Estropea el muchacho Román los quites, increíble que un torero de academia no sea capaz de rematar un solo quite en todas sus intervenciones, aquí hace que el castaño tercero empiece a aprender y endurezca su mansa y protestona actitud.

El de Morelia entonces no se entiende, ni su proceder ni su temple, no aflora ninguna virtud de lo mostrado hace ocho días, sin efecto los doblones impone su ley el castaño y sin más recursos que pases derechazos sin mayor razón termina escuchando tres avisos, tras no manejar el descabello con fuerza, la debilidad que transmite es desesperante.

Entonces viene el disloque de la tarde.

Entre Juan Vázquez, otro oscuro ente taurino, y Jesús Morales, hoy ya un clásico de la tragicomedia taurina, se las arreglan para autorizar primero a Ibelles a lidiar y dar muerte al duro séptimo que golpea severamente a Medina, luego como, siempre sí, el de Morelia si regresa, desautorizan a Ibelles, lo hacen quedar como espontáneo y a Medina le reinicia la cuenta de los avisos.

Estrictamente debió el novillo irse vivo, tras nuevo sainete con la espada.

Afortunadamente, para Medina, luego de su esforzado pero muy poco brillante trasteo, Morales enmienda todo. Como por ejemplo premiar al atropellado y atropellante, un tractor andante, Roberto Román, con dos orejas y eventual salida a hombros.

Este joven no es capaz de con el capote mostrar lo escencial, lo que todo torero que inicia, inclusive, debe contar, los fundamentos. Sorpresivamente, luce al lancear al más bonito del encierro, el alto cuarto, muy garfeño, al que le liga tres lances, si ha llegado el cuarto la Plaza México estallaría, pero no.

Un desarme borra todo.

Y los quites, una muestra plena, como ocurre en el séptimo que el toreo no es de ganas, o de “echar los kilos”, aquí desde que se comienza hay que hacer las cosas bien con el fundamento necesario para que se filtre tanto desorientado.

Román falla en la caleserina, en la chicuelina al séptimo, en las relatadas verónicas y en ganar un paso y templarse con este cuarto, que tan solo pedía espacio y hacer bueno aquello que al garfias, paciencia y templanza. Nadie, ni los dos profesores son capaces de decir nada. ¿Qué se andará eseñando en tales academias? Nos cuesta trabajo creerlo pero que el concepto no sea claro, que es lo mínimo que deben mostrar, es una tristeza, apenas algún derechazo, todo enganchado.

El temple no se enseña, se trae.

Mala suerte para el novillo y para la Aficin.

Lo atraviesa, sí, hace guardia la estocada. Y Jesús Morales, mutis.

Primera oreja. Protestada.

La segunda viene con el más espantoso novillo… que le embiste.

Las navarras son a una velocidad para multarle, los doblones lo intentan e incluso alinean el tranco del novillo por embestir, a Román solo le alcanza para pegar trapazos, no hay otra manera de definirlo, y algún muletazo muleta arrastrada. Lo triste es como el porrismo le gana la partida a la Afición.

Mata recibiendo, algo tendido pero efectivo y, sumado a la oreja anterior, abre la Puerta Grande. Así como ha sido.

Lamentable que en manos de Jesús Morales quede, no solo la valoración orejeril sino la conducción del espectáculo. Pero así está todo, sin ahondar en el fondo y principalmente al garete, sin la mínima estructura, con la Afición alicaida y el porrismo ganando.

En plena tormenta y el arte abandonado.

Solo queda esperar quien recupera aquí la grandeza.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Novilleril 2017. Quinta Novillada Sin Picadores. Menos de un cuarto de entrada en tarde nublada con mucho viento todo el tiempo, estorba toda la lida y en momento la vuelve imposible, cede un poco en los turnos cuarto y octavo. Fatal el Palco, una vez más: premia la estocada que hace guarda atravesando la espada por un constado al cuarto y la deshilvanada faena al octavo, además, en el sexto tolera que el primer espada intervenga en plena lidia sin confirmar si el tercer espada regresaría o no de la Enfermería, esto con responsabilidad igualmente de la autoridad de Callejón.

6 Marco Garfias, 6 (Divisa Negro, Naranja y Rojo) Terriblemente desigual, con varios espantosos e impresentables por feos como el horrible octavo. Se rescata la presencia del segundo, sexto y especialmente el muy bonito cuarto que resulta el mejor, camina en la muleta el octavo pese a su tendencia en banderillas a doblar contrario. El resto mansos en distintos matices, la mayoría quejándose y doblando contrario.

Sebastián Ibelles (Verde Botella y Oro) Silencio y Silencio tras Aviso; José Maria Mendoza (Malva y Oro) Silencio tras Aviso y Silencio tras Dos Avisos; Carlos Mauricio (Blanco y Plata) Silencio tras Tres Avisos y Silencio tras Dos Avisos; Roberto Román (Obispo y Oro) Oreja con protestas en ambos, salió a hombros.

Horrible tarde de las cuadrillas, de nuevo, Jorge Guerrero por ejemplo incapaz de banderillear, lo mismo que Pascual Navarro, claramente, fuera de la profesión, que falla al banderillear. Tonatiuh Silva incapaz de bregar correctamente al octavo, Juan Ramón Saldaña igualmente desarmado con el séptimo, entre otras tropelías.

Horario Anti Aguaceros Por Bardo de la Taurina 

Revisando la lista de lo que ha cambiado en una fiesta que de embestida a embestida, de lance a lance varía todas las tardes, la lista no tiene fin, ¿con que comenzaríamos? digamos en los últimos años se podría pensar que el toro ahora es distinto, sin poder precisar cuál era más lustroso para el espectáculo en el trapío y también considerada la que se conoce como la ordeña de la bravura, en la CDMX simultáneamente se contaba con dos cosos que eran La Plaza México y los Toreos el de La Condesa que se convierte en el de Cuatro Caminos (conurbado) hoy solo se tiene uno monumental, el público ha cambiado ¿Quién sabe si en conocimiento?, pero en cantidad, elegancia y respeto a la forma de ir a la plaza, ¡por supuesto que ha cambiado!, los carteles espectaculares y clásicos ¿Dónde están ? Han sido sustituidos básicamente por unos computarizados y alguna propaganda, los boletos coleccionables por sus obras de arte son solo recuerdo y hay que decir que hoy se adquieren en forma de cartoncillos pero que también son mucho más agiles de adquirirlos en docenas de máquinas impresoras.

Referente a los toreadores aunque arda como chile, desde hace años prácticamente ha desaparecido un escaño que es el de figuras, ya se extinguieron cualidades como el jale, el imán, el carisma y ya ni pa’ que hablar de esa rubrica o etiqueta de ídolos, otros factores como la enjundia y el hambre de triunfo o están jugando a las escondidillas o casi no se dejan ver, ciertamente hoy se torea muy bien sin duda, pero ese detonador de lo explosivo el que hace que la gente concurra en caudal a los tendidos, hace años que está estéril y de los empresarios decir que hoy más bien son promotores o hasta rescatistas de la fiesta.

Otro aspecto que ha cambiado son los periodistas o comunicadores que antes eran un auténtico atractivo que formaba parte de la fiesta misma, preguntémonos ¿hoy en dónde se hacen las charlas de café, en las que los aficionados defendían a capa y espada los criterios emanados de los periódicos y micrófonos, que los taurinos hacían suyos?

Ante lo señalado por más estrecho que se esté, no se puede negar que la fiesta está en constante movimiento, y concluyo diciendo si una de las causas por la que la gente no está yendo a la plaza, son los despiadados aguaceros que durante los meses de novilladas se dejan caer por las tardes, no queda otra o se convence al clima que no escupa de 4 a 7 o se implanta el horario anti aguaceros, ¿Qué es tan difícil entender esto?

Por la Puerta Falsa – La Falacia de Jesús Morales captura a Miguel Aguilar.

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Miguel Aguilar, al natural, pese a lo descalzo y retorcido, el de Aguascalientes triunfa. FOTO: Alfredo Florez (Toriles.com)

Como si de un fenómeno astronómico se tratara, la estratósfera desde donde se sitúa Jesús Morales impide ver la realidad de como las cosas han ocurrido y, peor aún, en el turno que a la postre resulta ser el más trascendental, el quinto, donde la voluntad de Miguel Aguilar contrasta con la falta de bravura que, en general, muestra la birria de encierro a cargo de Caparica. El propio novillero hidrocálido no termina por cuajar el único astado valioso al que plantea una muy ligera faena de cara a la galería que encandila pero no convence. La mansada se carga la intención de Llaguno y deja a Loaiza en plena ignominia.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si habrá alguna consideración o mención al encierro mayormente manso de la Temporada, lamentablemente, Caparica lleva mano.

En presencia y juego.

Nos lo dice claramente Corrochano, no hay ni chicos ni grandes, hay toros o hay novillos.

Hoy en La México hay novillos, se supone, de tres años, lo que no hay es finura, nada que ver con la Caparica ilusionante de 2010, no. Hoy se manda lo de tercera línea a la Plaza de primera. Se somete a la más importante Plaza de este taurino país a un laboratorio, a una práctica de campo donde los practicantes, ganaderos y toreros, muestran no solo su verdor sino su inobservancia de las esenciales formas taurómacas.

Y en ese aire, es espantosa verdaderamente la presentación del ganado considerando la importancia de la Plaza México. Podemos ver claramente los pitones gachos y sucios, lo zancudos varios de ellos, lo faltos de trapíos y, varios, especialmente el quinto, despavoridamente mansos y descastados. La raza de lida no es esto. Para la masa, aquella que el propio Corrochano la identifica como contentadiza e ingenua, lo será, para la recta razón taurina, no.

Por ello, no queda otra más que consignar.

Por ello, no queda otra más que tratar de escapar de los falsos cantores.

De Jesús Morales… y la ignorancia de sus defensores.

Confunden y aplauden al manso quinto pero tapan al único novillo valioso, el segundo. Este novillo es un hermoso ejemplar, carifosco, negro de brillante pelaje y de pitones blancos y simétricos que mansea de salida y desarma al joven Loaiza, destemplado y poco preciso toda la tarde, que estorba el procedimiento y que deja al toro servido para poner a parir a las cuadrillas.

Toma aire el de Caparica y entonces Miguel Aguilar confirma lo que de él se espera.

En los doblones, dos, muy toreros, más los pases alternado ya de pie, pudiendo siempre, al frente, de las rayas a los medios y en la primera tanda por la derecha obliga al novillo exitosamente, con buen corte e intensidad en el centro de la suerte, ligando con ritmo e imantando al novillo de un temple que se paladea. Prosigue en la siguiente tanda derechista pero el hechizo se rompe en un firmazo mirando al tendido.

Porque la muchedumbre, ruge y cambia el proceder del novel torero.

Que ya no cambiaría, vendrían los golpes de efectos y el desarme, cambiar el proceder de un torero natural, sin poses, por un toreo afectado por el retorcimiento que ya señalábamos en la semana pasada que prevalece en los hidrocálidos. Este desarme sería ya el sino de la faena porque Aguilar, en vez de templar, comienza a encimar.

Y a hacer tropezar su corte natural de torero.

Para mal de la Afición y para regodeo de la masa.

Así se pierde el buen toreo por el arrimón, la despaciosidad, tan necesaria siempre, incluso desde la mocedad, por el relumbrón de hacer el cite de la galería, el “vamos ya” tan malamente extendido y la ausencia, esta sí preocupante, del cuarto y quinto muletazo, más por un pitón izquierdo que valía la pena intentarlo.

No, la cosa es orejear, ah, y descalzarse otra detestable moda.

Pero todo eso poco importa, incluso tampoco el espadazo al volapié, entero pero pasado y tendido con el que el astado, obvio está no dobla. Por eso Aguilar promete para el otro lo que Llaguno y Loaiza no consiguen en ninguno, triunfar. Uno por quedarse sin enemigo al frente con el abre plaza al grado de derrumbar su inicialmente alegre intervención, pasada por banderillas, pero rematada con desarmes y adornos a cabeza pasada, más lo insulso del espantoso cuarto con el que no tiene opciones.

Y el otro por estar negado para el toreo que, con el viento que sopla, le dice que este no es el camino. Sumemos a esto el juego manso del lote de Loaiza y tenemos la tarde perfecta a partir de la cual debe tomar una decisión.

Que sea la correcta.

Tal como no lo hace, adivinen ustedes, Jesús Morales.

Porque “Usía” premia a Aguilar de manera doble escudriñando, seguramente, el uno más uno, son dos. Diría Corrochano, en aritmética lo es, en tauromaquia, no.

Así tenemos que el novillo quinto, espantoso por chico y feo, por cornigacho y manso, berreón todo el tiempo y con más arreones que embestidas, más reparos que entrega hace ver a la faena en una constante persecución que germina con desarme en el capote y la cacería de un manso con cierta agresividad por la muleta pero que entre las vueltas irredentas y contrarias dejan al novillero mostrando su verdor.

Si tan solo la administración hubiera intercambiado turnos, Aguilar, más asentado, habría lidiado al mejor de los astados en el lugar de honor. Pero, en fin, en los toros no basta con tener temple en la mano, diría Don Gregorio, hay que tener temple en el ánimo. Fundamentalmente, consideramos, para pensar y sobre todo encerrar al manso paralelo a las tablas, no perpendicular a ellas.

Aquí Miguel Aguilar brilla pero corta brevemente a fin de hacer el poste, mirar al público, desde luego y…

Destemplarse y descalzarse, de nuevo.

Quien se considere amante de la verdad no podrá negar que la estocada seda en la suerte contraria, que es entera, casi a un tiempo y al volapié.

Como tampoco podrá negarse lo trasera y lo tendida, de ahí que solo una oreja fuese solo procedente.

El resorte mágico, casi onírico, de Jesús Morales y su letargo, lo pueden todo.

Incluso regalar la salida a hombros.

Y aquí ya no vamos a citar a Corrochano, dejémoslo en paz, sino a un precepto cartesiano, puede tomarse como verdad lo que es falto y puede negarse lo que es verdadero. Entre certezas y falacias la nebulosa confusión de este Juez y los que le siguen, que pocos no son, dan al traste con la Plaza México, única verdad taurina, la única evidente.

Al rato, nos amaneceremos que el toreo ya no es arte, sino diversión.

La que gusta a la masa, la que conviene a los panegíricos.

Esa que no valoró el quitazo de riesgo en el siguiente toro que el propio Aguilar haría al paso, incluso con elegancia, como resultado de su colocación a la salida del banderillero y que le permite tirar de una rebolera para librar la salida del banderillero.

No importa, para eso, para tranquilidad del crítico de Talavera, queda la real afición.

La única con certeza… hasta ahora.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Novilleril 2017. Segunda Novillada Sin Picadores. Menos de un cuarto de entrada en tarde nublada con leve brizna al inicio y al final del festejo, así como viento molesto durante casi toda la tarde, especialmente en la lida del primer a cuarto turno. Fatal el Palco al llevar al exceso la premiación dando al traste con la realidad de la corrida, no obstante procede Usía correctamente al negar la petición en el primero.

6 Caparica, 6 (Divisa Negro, Tabaco y Rojo) Muy feos de presencia, inaceptable para la plaza, salvo el hermoso segundo, quizá el primero. Sospechosa de pitones. Mansa y descastada en lo general exceptuando el primero del lote del segundo espada, muy reunido, muy bien hecho, negro de lustroso pelaje, carifosco con blancos y simétricos pitones que, tras mansear de salida, acaba embistiendo a la muleta largo y por abajo, aplaudido en el arrastre, contrario al resto del vario pinto encierro que dobla contrario y se descasta. Increíble como un sector de barrera de sombra aplaude el manso, descastado y cabeceante quinto.

Juan Pedro Llaguno (Verde Botella y Oro) Silencio en Ambos; Miguel Aguilar (Esperanza y Oro) Palmas tras petición y Dos Orejas con leves protestas; Tato Loaiza (Blanco y Oro) Silencio tras Aviso y Silencio.

Destaca el segundo espada en un gran quite al paso con rebolera que quita el novillo a Diego Martínez a la salida de tercer par al sexto.

Fatal las cuadrillas con capote y en banderillas durante los primeros cuatro turnos, incluso toreando descaradamente desde el callejón, estrellando al novillo tercero en el burladero de los matadores. Debió solo saludar Jorge Guerrero y no Juan Ramón Saldaña tras banderillear al quinto. Chambón y a cabeza pasada y risa y risa, saluda Diego Martínez tras par al sexto.