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Clamoroso triunfo de la ganadería de Piedras Negras en la Plaza México

  • En Teziutlán, bellas faenas de Jerónimo y Federico Pizarro.

Por Leonardo Páez.

Ayer, en la decimonovena corrida de la temporada y segunda de Cuaresma, rebautizada ahora como “Sed de Triunfo” en la Plaza México, ocurrió algo verdaderamente insólito: antes de comenzar la función un monosabio levantó una pizarra con el nombre de la legendaria y relegada por la empresa anterior, ganadería tlaxcalteca de Piedras Negras, y de pie el público asistente desgranó una sonora ovación, en un gesto que intentaba reparar tantas negligencias y omisiones para en seguida dar inicio a una sucesión de bellos reyes de astas agudas que serían aplaudidos, primero al aparecer en la arena y luego al ser arrastrados por el tiro de caballos. Todos recargaron en el puyazo y mostraron las exigencias de la bravura en serio. 

Posteriormente, se solicitó un minuto de aplausos en memoria de los matadores Jesús Solórzano hijo, y Mauro Liceaga, fallecido la mañana de ayer.

En otro cartel desalmado, hicieron el paseíllo Antonio García El Chihuahua 31 años de edad, ocho de alternativa y 19 corridas en 2016–, el regiomontano Juan Fernando –30 años, ocho de matador y dos tardes el pasado año–, el hidrocálido Mario Aguilar –25, siete y cuatro– y el zacatecano Antonio Romero –29, seis y ocho–, destacando por su compromiso responsable, actitud y nivel técnico Aguilar, que perdió la oreja de Ranchero por pinchar, y Romero, que sufrió una grave cornada en el ano cuando bordaba a Caporal.

Inexplicablemente el jurado determinó que el quinto fuese toreado por El Chihuahua y no Juan Fernando, que con Artillero había realizado una digna faena por ambos lados malograda con el estoque.

El Chihuahua, luego de banderillear, le espantó las moscas al abreplaza Legendario que, como sus hermanos, exigió aguante, colocación y mando, y en el quinto escuchó sonora rechifla y gritos de ¡toro! Mario Aguilar consiguió con Ranchero una tanda de templados derechazos y otra de naturales superiores. A su segundo lo recibió con bellos lances y realizó una faena entre altibajos que acabó aburriendo al toro y al público. Y una pena que Antonio Romero, quien se perfilaba como el más destacado con el mejor toro, Caporal, luego de tres cambiados por la espalda y templadas tandas por ambos lados, fuese prendido y corneado.

A la postre el triunfador de la tarde resultó el ganadero de Piedras Negras, Marco Antonio González Villa, que fue ovacionado en el tercio al doblar el quinto y obligado a dar apoteósica vuelta al concluir el festejo. No se merecía tan prestigiado hierro un cartel como este.

El día anterior, en Teziutlán, Puebla, la ganadería de Gonzalo Iturbe, sangre pura de Piedras Negras, sirvió para comprobar la diferencia abismal entre pasar con docilidad y embestir con bravura, al grado de que el rejoneador Rodrigo Santos resultó seriamente lastimado, con fractura de costillas, al intentar matar a pie a su primero, y uno de sus peones sufrió la luxación de un hombro al ser alcanzado, en tanto que el público, que hizo tres cuartos de entrada, experimentó la emoción incomparable de atestiguar la bravura.

Federico Pizarro le tumbó una oreja a su primero, y otra más a su segundo por un trasteo derechista. Por su parte, Jerónimo, con la intensa expresión torera que posee, recibió a su primero con lucidos mandiles y estructuró en los medios una inspirada faena por ambos lados, resolviendo e improvisando con una naturalidad y una estética inigualables. Dejó una casi entera y el público, enfebrecido, exigió las dos orejas para el torero, quien recibió a su segundo con verónicas de la casa y realizó una faena no sólo solvente, sino gozosa, para llevarse otra oreja, lo que hace augurar nuevos éxito con su apoderado el MVZ Sergio Ramírez. 

¡Ah!, si la tauromafia se decidiera por la bravura y no por la comodidad.

Publicado en La Jornada.

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Rompiendo el Asedio – Triunfal Regreso de Piedras Negras a la Plaza México.

Marco Antonio González  en la vuelta al ruedo, Piedras Negras regresa con fuerza a La México. FOTO: Toca.

Tal como si de romper un muro se tratara, los toros de Piedras Negras mantienen la posición y vuelven sin pedir tregua ni dar cuartel a unas cuadrillas rebasadas y a un cuarteto de toreros que se quedan por debajo de tan exigente, serio y revitalizante encierro que pone un signo de interrogación no solo a toreros y a las empresas en este país sino auténticamente a las razones por las que se acude a un espectáculo taurino y por las que este no camina. Hoy Piedras Negras revive el drama, la tensión y la atención de un público al que deslumbra por lo auténtico, lo vivo y lo riguroso del gran espectáculo que brindan cinco de seis toros con la mala suerte que el único torero digno del mismo cae herido. Sentida y tremendamente emocionada vuelta al ruedo de Marco Antonio González Villa que escribe, como ganadero, una página de oro en el libro de la Afición.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. FOTOS: Edmundo Toca.

Salta a la vista el anuncio, quince minutos antes de partir Plaza, más esperado de las últimas dos décadas por la Afición. El hierro y divisa de Piedras Negras aparecen en el cartelón sostenido por el monosabio en la Monumental.

Ayer los del rastrillo están de luto por la pérdida de un compañero.

Igual que los de oro, ante la partida de Jesús Solórzano hijo y Mauro Liceaga.

La ovación es tal que refleja la expectación de una Plaza México bañada por el sol y atacada por el viento que aguarda muy pacientemente más de veintiún años para ver salir a los del corbatín, a los toros de la rigurosa etiqueta, los del cintillo rojo y el moño negro, de negra capa o cárdena estampa.

Piedras Negras regresa fiel a sí misma, sí, con la bravura por delante, sin importar el estado de sitio o asedio al que por más de dos

Media de “El Chihuahua” al cárdeno primero.

décadas le ha sometido la patronal taurina o los círculos del taurineo, así como con sus siempre muy fieles seguidores que más que nunca tienen fe en que los seis enviados caminen. Y de seis, tres caminan sinceramente, otro más deja estar y, pese a que el sexto se derrumba y el primero tiene violencia, la tarde se reviste de gran interés.

De gran importancia.

Traen consigo, la atención y la tensión del público.

Y de arranque seis ovaciones en las seis salidas se desgranan.

Entonces, tenemos que “El Chihuahua” con su aparato chufla y vacilador de siempre, se encuentra que el primero, estrecho, largo sin exceso en la báscula pero con cabeza, le pone calladamente en su sitio. Se confía porque el cárdeno claro le toma el engaño en los parones a pies juntos de salida y porque se traga las espantosas y enganchadas navarras luego de empujar firme al caballo. Sergio González brega pero el matador no advierte lo difícil que es el astado pasa a su brinquito chambón en banderillas donde todo es vacilón.

Como la chufla de aventar la montera al aire varias veces.

Acaba poniéndosela y a la vez quitándosela al doblarse sin efectividad, al engancharse su muleta y al oponer el de Piedras Negras la dureza de su cuello y su sentido que no permite a García quedarse quieto pues no sabe si cruzarse o hilarse, si citar contrario o natural si las rayas o los medios. Simplemente incapaz en la lidia y violento con al toro que le mira y se cuela porque quietud y sometimiento faltan.

Bajonazo resulta al final con los consecuentes pitos.

Entonces, para defender la estirpe, quitarse el asedio y romper el sitio, Marco Antonio González envía a la batalla a un “Artillero” negro como bala de cañón e intimidante como sus blancos pitones que se apodera del ruedo tan solo salir en segundo turno.

Este “Artillero”, a lo Narciso Mendoza, sale a disparar y dispersar toda la mala leche que se ha vertido estos veinte años sobre Piedras Negras con cada una de sus embestidas y, para dejar las cosas en

Este ha sido “Artillero” bravo y muy serio burel que se queda esperando…

claro, ataca en todo momento el capote con fiereza, embiste al piquero firmemente en tremendo choque de toro y caballo, sus muy agresivas astas ponen el ambiente tembloroso y es justo decirlo, le hace falta otra vara.

Por ello los toreros deben estar en todo en todo momento, claro, cuando están en la profesión. Claramente, el regiomontano Juan Fernando no lo está. Por ello, vacila, ni un capotazo de prueba y los caballos se van sin ser debidamente utilizados. Cuando en un tablero de ajedrez se pierden o se desperdician las bridas la mitad de partida está perdida.

Esto es igual en los toros.

Sin emplearse tanto en banderillas, el toro llega fuerte y muy poderoso a la muleta.

Así embistió “Artillero” muy en la muleta abajo con fiereza por momentos, demasiado para Juan Fernando.

El de Monterrey trata, solo que en el arte más que intentar hay que realizar y, tras el antecedente mencionado, no puede con el de Piedras Negras que crece a cada derechazo, que lo encuentra en mala colocación y que lo envuelve en su pésima elección de terreno, los medios es lo mejor no los adentros. Así, con la embestida larga por los dos pitones la gente toma, claramente partido por el toro que se impone y al que matan mal.

Entonces Piedras Negras se adelanta a los de oro.

Y ocurre que Mario Aguilar, otrora gran esperanza, tampoco puede irse por delante no obstante encontrarse con un toro sacado de un

Natural sereno y templado con el toro entregado de Mario Aguilar a “Ranchero” tercero de la tarde.

libro de historia con toda la carga tlaxcalteca que trae consigo el nombrado “Ranchero” -ya sabemos por quién. Un regreso a “Fantasío” de Tepeyahualco por su alargada cara y sus vueltos pitones, por su hocico largo, su estrechez y esa capa cárdena que parece impregnada del heno de los sabinos llorones de los potreros de Piedras Negras.

Este es el único que se raja al caballo. Se repucha y escapa no obstante empuja al segundo intento y, a pesar de ello, queda servido con esa suavidad y son en su embestida para que un torero del ritmo de Aguilar se de a torearle.

Pero no.

Los toreros ayer, salvo los de a caballo, salen auténticamente derrotados.

Anticipada y malamente.

Por ello, cuando más se requiere, Aguilar no se para sino se contagia de lo andarín del toro para no terminar por centrarse, entre el viento y la incapacidad de dejar la muleta puesta y reponerse. Mario solo atina a pararse, después de mucho pensarlo, sobre la mano

Aun en la postrimería, aun siendo el menos bravo, “Ranchero” embistió así.

izquierda con los mejores naturales de la tarde que llegan a cadencia plena con el cite inicialmente a media altura y el muletazo hacia abajo en plenos medios.

Siete son.

La México ruge.

Porque el toro se entrega y el torero, al menos una tanda, responde.

Pena grande que el hidrocálido caiga en la trampa. Cómo recuerdo las palabras de Mariano Ramos que hace cinco años exactos pronunció para De SOL Y SOMBRA con motivo de el treinta aniversario de la faena a “Timbalero” en esta misma Plaza México (https://desolysombra.com/2012/03/23/voz-de-la-fiesta-mariano-ramos-primero-es-timbalero-despues-yo/) pasado mañana, por cierto, su Aniversario:

“Siempre le cambiaba al toro, nunca dos tandas por el mismo lado. Venía una de naturales y otra de derechazos, otra de naturales y de nuevo a la derecha. Había que cambiarle para que ya no pensara, para que ya no tuviera tiempo de desarrollar a más su sapiencia y su sentido para agarrarme.”

Aquí Aguilar no se impone, claro se le viene porque la muleta no queda puesta, sino él, y deja pensar al cárdeno que lo deja fatal al intentar citarle a recibir.

Y, claro, pinchar.

La suerte es caprichosa, la memoria breve y, principalmente, la cultura taurina, escasa.

Las cuadrillas, acostumbradas a toros que “se prestan” y “se dejan”

Antonio Romero estructura solo tres tandas, una por derechazos como este.

que no tienen sentido y los hacen estar a sus anchas, salen a equivocarse con tanto enganchón y, por ello, aunado a su mala colocación e incapacidad, ponen las cosas a la contra del festejo durante la lidia del plateadísimo y tremendamente serio y alto, cuarto de la tarde “Caporal” por nombre.

Esto ocurre cuando Romero, el único que pasa por Piedras Negras la semana previa, luego de la larga cambiada, le puede a la embestida dando los adentros en el recibo y deja bien en suerte al caballo para un buen puyazo. Resulta que Jorge Mirafuentes de Anda es incapaz de salir limpio por el pitón izquierdo tras apurado segundo par, recibe un zarandeo y un arropón que de milagro está vivo mostrando al toro el camino de ataque sobre el lado izquierdo.

Y el grave error de Antonio Romero es no someter.

E irse a los medios, a los cambiados por la espalda y a tocar el lado izquierdo del toro con esos cambiazos de muleta. La recta razón aparece, a pesar del ansia, aun pese a quedar a merced en el segundo cambiado por pitón izquierdo, y comienza a estructurar la faena a un

Mientras la cara va tapada el toro responde ante el derechazo de Romero.

toro que cuando tiene la muleta puesta responde, incluso con clase al muletazo por bajo con la derecha. Dos tandas son muy templadas y medidas, la última con valiente cambio de mano por bajo. Después en la siguiente con la izquierda igualmente y para cuando el remate llega, la gente está emocionada porque se palpa la creciente de la faena.

Solo la inexperiencia, la mala colocación que orienta la suerte a las rayas, provoca que Romero, tras cambio de mano por la espalda, no embarque correctamente, destemple su natural lo suficiente para dejar un hueco fatídico que siente el toro y que derriba al diestro infiriendo, tras derribarlo, severa cornada en salva sea la parte.

Rompiendo con ello el destino de la corrida.

Porque para mal de todos, con Romero fuera, el primer espada aparece de nuevo y para matar el toro que Aguilar debió haber enfrentado.

Momento de la grave cornada del zacatecano Antonio Romero en La México.

El quinto.

Tan solo sale “Chihuahua” para recibir pitos al finiquitar malamente al cuarto y echar a perder a un quinto toro, “Agradecido” nombrado, tan serio como armónico, tan bravo como noble, hondo, lomitendido y degollado, tan templado su son en la muleta como pésima toda la lidia otorgada.

Solo así entendemos que “El Chihuahua” deje ir con lances tan a la trágala con el entrepelado que mete la cara pero al que, tras empujar, es maltratado al enrollarse el norteño con intento de zapopinas, tan efectistas como ineficaces.

Entonces, tres y medio pares, en cuarto pasadas, de brinquito, sin compás ni temple, sin pensar en modo alguno en el efecto que tendrá en el toro un tercio de vértigo, con rapidez mas no prontitud y siempre enganchado, García pasa del borde y al precipicio del ridículo con un toro fijo que http://www.suertematador.com/fotos2017/mexico19mar/foto%2014.jpg

El quinto metió así la cara, “Agradecido” de Piedras Negras el toro de la corrida.

incluso se regodea por el lado derecho que no pierde fijeza y que se queda esperando una lidia mejor que claro, el norteño no da.

Ni por asomo le otorgan los medios.

Pitos totales.

Anticipo levantamiento de ceja. Este toro debió ser homenajeado porque no es culpa de los de la corbata la incapacidad de los toreros, la imposible dominación de la casta que hace ver más que claro por qué los que hoy manejan la Fiesta hayan tenido en la congeladora a la divisa rojo y negro.

No son diferentes a los demás, son lo que los demás no son, bravos. A secas.

Remate de “El Chihuahua” al espléndido quinto.

Atacar, acometer, siempre al frente, sin dejarse, eso es de toro bravo. Al que no le gusta que no le salga, hará evidente (más) su impotencia.

Eso ha tenido la corrida y por eso Marco González, con toda justicia, antes de salir el sexto saluda en el tercio. Esa salida habría bastado y una ovación de saludo final pero ha sido tal el clamor, la esperanza y despertar del letargo de la falsa nobleza de la Afición que no importó la lastimadura del sexto, el más hermoso de los seis que no deja que la corrida rematara ya que tampoco Aguilar aflora el temple tan necesitado para el lastimado el astado.

La gente saca al ganadero a la vuelta.

Estrictamente, quizá es demasiado.

Taurinamente, en sentido amplio, ha sido el resultado natural de una larguísima espera recompensada ya con la tremenda presencia de todos los enviados incluyendo los sobreros que no quisieron que jugaran, el juego de cuatro de seis toros que hacen ver y que cuestionan la permanente coba y el modelo de Fiesta presente en la mayoría de las Plazas.

Piedras Negras llega, vence y convence de que la primera variable de la ecuación taurina se llama toro y que se compone de la suma de trapío y bravura.

La otra parte de la ecuación son los toreros, hoy descompuestos.

Solo queda ver si la primera fila, si la hay, dará la cara ante encierros como el de hoy.

Porque de entrada, esta tarde, Piedras Negras les ha roto el estado de sitio y el asedio que pesaba sobre ella.

Quiera Dios que haya sido por una vez y para siempre.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Feria de la Cuaresma 2017. Domingo, Marzo 19 de 2017. Segunda de Feria. Menos de Un Cuarto de Plaza en tarde soleada con viento durante toda la lidia molestando la misma principalmente en los primeros cuatro turnos.

Al finalizar el paseillo se realiza un sentido minuto de homenaje en memoria de los Matadores de Toros Jesús Solórzano Hijo y Mauro Liceaga, así como el monosabio Gabriel Cepeda y el Ganadero Don Jorge Barroso fallecidos tristemente en esta semana.

6 Toros, 6 de Piedras Negras (Divisa Rojo y Negro) Ovacionados, todos, de salida. Desigual de presencia y variopinta no obstante su seriedad; apenas menor en cuanto al trapío los cárdenos claros lidiados en primer y tercer lugar, muy serio el negro, alto y cornalón segundo, precioso, muy armónico el cárdeno claro cuarto, tremendamente serio por delante y de gran hechura el entrepelado quinto y hermoso el cárdeno claro que cierra plaza. Salvo este último lastimado y flojo que se echa a la arena en el último tercio, fuerte de remos y exigente en todos los tercios excepto el tercero, noble, flojo y andarín. Violento el primero sin recibir la lidia atinada se queda corto en la muleta, bravo y fiero el segundo con embestida larga debió ser lidiado en los medios. El cuarto muy exigente y serio en su juego progresivamente a más incluso por ambos pitones en la muleta. Espléndido el quinto en todos los tercios y con son en la muleta debió ser homenajeado. Toda la corrida, salvo el tercero, brava en varas.

Tras la muerte del quinto y bajo el unánime clamor popular el ganadero de la divisa titular, Marco Antonio González Villa, fue sacado al tercio y a la muerte del sexto homenajeado con vuelta al ruedo. De igual manera, a la muerte del tercero, los aficionados Félix Romero y Andrés López “Chupaya” homenajearon al ganadero Raúl González González en el vigésimo aniversario de su muerte con una placa y reconocimiento a su hijo y nieto presentes en el Callejón.

Indebidamente la Empresa somete a un jurado la asignación del triunfador del festejo que resulta ser, increíblemente, el primer espada. Primer y tercer espadas mataron a los toros quinto y sexto respectivamente por decisión también de Jurado.

Antonio García “El Chihuahua” (Obispo y Oro) División, Pitos en el que mató por el cuarto espada y Bronca tras Aviso. Juan Fernando (Rosa y Oro) División tras Dos Avisos. Mario Aguilar (Rosa y Oro) Palmas tras Aviso. Antonio Romero (Burdeos y Oro) Palmas al retirarse a la Enfermería.

Bien los picadores, destacando Eduardo Noyola al picar al cierra plaza. Las cuadrillas a pie generalmente enganchadas al momento de bregar. El cuarto de la tarde alcanza y derriba sin consecuencias pese a lo aparatoso del percance al banderillero Jorge Mirafuentes.

PARTE MÉDICO DE ANTONIO ROMERO.

Cornada grave ano rectal, profunda, que desgarra desde el esfínter anal hasta el colon; aún no se puede determinar la profundidad de la cornada, pero es grave y pone en peligro la vida. El matador fue trasladado al Hospital Mocel para ser atendido por el cuerpo médico y un cirujano de colon y recto.

Firma Dr. Rafael Vázquez Bayod.

Jefe de los Servicios Médicos de la Plaza México.

Marco González, el reconocimiento de la Afición, Piedras Negras siempre viva.

Piedras Negras: Un corbatín con abolengo

La Hacienda de Piedras Negras.

Por José Alberto Vázquez.

La  hacienda de San Mateo Huizcolotepec, alias Piedras Negras, ubicada en el municipio de Tetla, Tlaxcala, que antiguamente fue propiedad de los padres Betlemitas, conocida como ganadería de reses bravas con el nombre de Piedras Negras, nace como tal en el año de 1874, gracias al empeño que en ello puso José María González Muñoz, quien incluso a escondidas de su padre Mariano Antonio González Fernández  asentó sus primeros pies de cría en el potrero Malpais.

Esta idea descabellada de tener ganado bravo en casa se cristaliza el 5 de marzo de 1882, fecha que debe ir en letras de oro en la historia de las casas ganaderas de toro bravo en México.

Ese día en el Estado de México, lidia por primera vez Piedras Negras en la plaza “El Huizachal“, para el célebre Bernardo Gabiño y su cuadrilla.

Cinco años después, el 30 de octubre de 1887, Piedras Negras se presenta en la Ciudad de México con 3 Toros 3 en la plaza “San Rafael” para el torero gaditano Diego Prieto, el llamado “Cuatrodedos” y Carlos Borrego “Zocato”

Esta aventura que dio inicio con ganado criollo de Tepeyahualco, continúa en 1908, año en que llega ganado de Saltillo, quedando en Piedras Negras dos sementales de la ilustre casa del Marques y dos sementales; “Tabaquero” y “Tinajito“, llegando también uno de Murube y otro de Miura.

En 1896, la divisa Negro y Rojo debuta en México

Según don Manuel De Haro, Piedras, la de la célebre divisa NEGRO y ROJO debuta en México en 1896 y Tepeyahualco lo hace en 1895.

En el año de 1983 el Departamento del Distrito Federal otorga a esta ganadería carta de reconocimiento de antigüedad de presentación en la capital con fecha al año de 1895.

Este célebre Mariano Antonio González, procreó un hijo no menos célebre, de nombre Manuel Dámaso Francisco Guadalupe Alejó González, quien de su matrimonio con doña Trinidad González González tuvo dos hijos: Romárico y Lubín González González.

Al primero se le conoció siempre como “Maco” y al segundo, Lubín como “El Gachupín” por su tez blanca, barba muy cerrada y apuesta gallardía, ambos fueron enviados a estudiar a la ciudad de Puebla, y concluidos sus estudios en la Universidad  regresan a Piedras Negras para aplicar sus conocimientos en el desarrollo de la industriosa hacienda.

Romárico era el más empeñoso, laborando al lado de su padre. Corría el año de 1903 y sería por el entusiasmo e interés demostrados por “Maco” que su padre decidió entregarle para su administración y desarrollo la hacienda de “La Laguna”, donde Romárico funda la ganadería con ese nombre.

El origen del corbatín en la badana:

Don Lubín queda en definitiva con Piedras Negras y es entonces, que para distinguir el ganado de una y otra casa, de unos a otros potreros, Don Lubín decide e inicia el corte en forma de corbatín en la badana, gargantilla o lo que en los humanos llamamos “papada” de sus toros para mejor distinguir los dos hatos ganaderos.

La cronista de la familia Beatriz González Carvajal en su opus literario “A las campanas de Piedras Negras”, con gran sentimentalismo literario hace la analogía de la forma que toma este singular corte con las siluetas de las campanillas de la capilla de la hacienda.

Llamándose badana al pliegue cutáneo que sobresale en el cuello del toro y se extiende hasta el pecho, a los toros bastos de piel y con papada muy desarrollada se les llama “badanudos“, no así a los toros piedranegrinos a quienes en el momento del Herradero, cuando reciben las marcas herradas a fuego con el hierro de la casa y los números en el costillar, según les corresponda de acuerdo a los libros y el árbol genealógico que cuidadosamente se lleva con los registros de nacencias.

Esta marca: el corbatín es única y exclusiva de esta casa de toros criar. 

Técnicamente se le llama señal y se hace a manos del propio ganadero, quien a su vez, y en su debido tiempo enseña y lo hace conjuntamente con el hijo primogénito quien será heredero recipiendario no sólo de la tradición y orgullo de la familia, sino también de la responsabilidad que esto conlleva.

Una señal única

Las señales que pueden ser muchas se practican en las orejas, una o dos y pueden ser estas señales una combinación de diversos cortes que van desde un simple rasgado, muesca, de forma hundida, de horquilla, o bellamente ahigaradas o en media luna, estas se practican con tijera especial y al acto se le llama “aseñalar”.

Pero en el caso del “corbatín” es único, y por lo general, estos momentos que literalmente: “marcan” la vida de un becerro o becerra, ocurren simultáneamente con el “destete“.

En Piedras Negras y como debe ser, es el propio ganadero y nadie más quien “aseñala“, e utiliza un afilado cuchillo de monte, mismo que con toda la carga emocional que esto conlleva, guarda cuidadosamente hasta que llegue el día en que, en emotiva e íntima ceremonia, como si se tratara de una solemne alternativa en la plaza de toros, ahí, en el potrero de herrar, serán pasados, entregados al heredero los trastos de herrar y cortar el corbatín; icono, verdadero escudo de armas de esta muy asolerada casa ganadera.

Fuente: Intolerancia Diario 

FOTOS: Los Toros de Piedras Negras para la Plaza México.

Marco González acompañado de su hijo Patricio, más de 21 años después, la Hora de Piedras Negras llega.

La corrida de Piedras Negras, largamente esperada y envuelta en la ilusión de la Afición, ya está en los corrales de La México. Sin embargo, es en la majestad del campo, bajo la mirada centenaria de sabios llorones y al amparo del cielo tlaxcalteca, donde los 8 cromos, 8 de Marco Antonio González, relucen su más amplia majestad. He aquí la muestra.

Por De SOL y SOMBRA – FOTOS Ganadería Piedras Negras.

La última vez que Piedras Negras lidió en La México, Don Raúl González envió dos corridas, la primera la mataron las figuras, la otra, entonces, tres toreros modestos. Y esa segunda corrida tuvo una seriedad tremendra.

Sin embargo, a la distancia, guardando los respetos y respetando la memoria, estos ocho cárdenos resúmen mucho del tipo histórico que desde el inicio del Siglo XX define a la divisa rojo y negro.

Desde el cárdeno casi ensabanado al entrepelado bragado o ese cárdeno casi cenizo que parece que el heno del sabio y su plomizo cariz se impregna en su capa, toda la historia preclásica, clásica, moderna y contemporánea de Piedras Negras está en los pitones blancos, vueltos y los veletos, el hocico redondeado, la reunión y sierra perfectas de estos ocho toros que se retratan en su plenitud y que reúnen tantas características de fenotipo que bien podría hacerse bueno lo que Santiago Amón, tan recordado mencionaba al hablar de los nombres que el hombre brinda a la naturaleza taurina que en la dehesa reposa y que, encadenados, podrían formar el más hermoso poema de lengua española.

Bien decía Manuel J. Othon al vislumbrar el paso de los toros en el campo con “Silencio, lobreguez, pavor tremendo//Que vienen sólo a interrumpir apenas el galope triunfal de los berrendos.”

Aunque estos se forjan sobre la base cárdena, es impresionante la belleza de sus formas.

Sobresalen todos y el propio Ganadero sueña con los mismos ocho. Solo Tauro sabe desde ahora el misterio que guarda el enigma gris de este ya histórico, pase lo que pase, en encierro piedranegrino.

Tan sólo basta ilusionarse, estar en el sorteo y en el tendido, atender al toro en todo momento y suplicar a las cuadrillas estar a la altura. Que la importancia de la Fiesta está en el toro y, albricias, estará el domingo en el máximo coso.

Suerte… Dios la reparta.

Twitter: @Twittaurino.

De Rojo y Negro, el color de la divisa.

 

@Taurinisimos 101-Triunfo de @33Silis. Vuelve Piedras Negras. Adiós a Jesús Solórzano.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 17 de Marzo de 2017, con: Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y Lic. Julio Téllez García.

Actualidad Taurina. Plaza México Feria de la Cuaresma:

1. Rancho Seco – Juan Luis Silis con “Pelotari” en su confirmación de alternativa.
2. Rancho Seco – Toro “Campanero”  para Óliver Godoy.

Invitado en el estudio Juan Luis Silis (@33Silis).

Previo Encierro Piedras Negras, entrevista con Marco Antonio González Villa, Ganadero previo al regreso a La México.

Faena de Miguel Baez “Litri” y “Dancero” de Piedras Negras en la Plaza México, 60 Aniversario, 60.

Recuerdo de Jesús Solórzano Pesado tras su fallecimiento.
Faena de “Fedayín” de Torrecilla a colores. Semblanza con Julio Téllez.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 24 de Marzo de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

PIEDRAS NEGRAS, ¿MAGIA NEGRA? Por Bardo de la Taurina 


Un toro de Piedras Negras para esta domingo en la Plaza México. Foto La Plaza México.

Desde hace unos ayeres, quienes gustan de diversiones (¡sic!) se están aficionando a esa moda que llaman retro o vintage y  de la que creen forman parte el Frontón México y la Plaza México, en donde por el pago de un cover (boleto) le pueden dar ‘vuelo a la hilacha’,  cuando antes que nada deberían de saber que estamos ante expresiones de arte milenario, donde la vida está en juego, ¡no la jodan!  les pido respeto ya  que en ambos templos se ha escrito parte de la crónica cultural y social, sin la cual no se entendería completa la historia de la CDMX.

Hablando de ello recuerdo de viva voz de sendos personajes como lo fueron, el primero o si no uno de los primeros gerentes o administradores del Frontón México Don Rodolfo Gaona, ¡sí! leyó usted bien, el mismísimo ‘Califa de León’, quien en la lujosa barra del lugar tenía en funciones de cantinero a Pedrito Yllana, ese otro señorón  que llegaría a ser ‘El Rey del pollo’ en su legendario ‘Tío Luis’  que se convirtió en la catedral de encuentro de los taurinos, ambos personajes  en la convergencia del dominó decían:

-Lo que hay que decir, hay que decirlo predicando con el ejemplo.

Esto nos viene porque ahora que  el Frontón México, como la Plaza México, están abiertos y de lo que se trata en ellos es de dar el campanazo, pero ojo, la campana no suena sola, ni menos por arte de magia, así sea negra, como muchos están creyendo que va a suceder el próximo domingo en la Plaza México, cuando salgan a la arena los toros de Piedras Negras, que solo son eso,  toros, que son legendarios, que pueden gustar,  levantar expectativa y hasta morbo, pero de ahí a pensar que con su solo nombre o  su presencia se va a recuperar el prestigio a veces abollado de la Fiesta Brava y más aún, que se va a colgar el letrerillo de ‘Agotado el boletaje’ nomás no.

Piedras Negras es una ganadería con un abolengo en el hierro y una leyenda en la divisa que no admite dudas en torno a la cual los coberos le han creado  una mercadotecnia, ajena por cierto al ganadero, se dice que Piedras Negras no lidia hace 22 años en la México, porque las figuras no se sienten cómodas con ella ¿será? 

También hay que decir que ante los ojos de los anteriores empresarios, parecería que no les garantizaba el triunfo global de los toreros y en este negocio como el triunfo es dinero…pues vaya usted a saber.

Ahora si alguien quiere hacer su crónica desde ¡ya!, diciendo que con Piedras Negras la bravura vuelve a la Plaza México, eso es una falta de respeto a las demás ganaderías que han lidiado en la monumental, como igual lo es el andar diciendo que los toreros no van a poder con ella, lo que si hay que decir, que el hecho de que se vaya a lidiar ese hierro tlaxcalteca, habla de que la empresa está ampliando su mercado de abastecimiento en materia prima y una buena impresión que pudiera dejar Piedras Negras, le estaría abriendo a ésta dehesa el camino para que la historia siguiera su curso y volvamos a ver a esa ganadería en la capital bajo conceptos interesantes, como pudiera ser ver lidiar un ganado ‘novedoso’ pa’ muchos en esta plaza.

Referente a los toreros que bajo la modalidad de la suerte fueron sorteados, habrá que decirles que los toros de esa procedencia traen lo suyo, más no se comen a los niños vivos, solo que a veces hay que torearlos con el librito en la mano y no dejarse amedrentar por la fama, que a fuerza de ser sinceros, en ocasiones los toreros nuevos no están muy enterados de lo que significa Piedras Negras.  

A manera de información cultural sobre el tema y para quienes deseen adentrarse  en el mundo de esa legendaria ganadería, decirles que existe un espléndido libro de muy fácil lectura titulado ‘Piedras Negras, Bravura con Abolengo’ de la autoría de la maestra Gabriela García Padilla a través del cual en 100 págs. usted conocerá una historia que arrancó allá por el año de 1874, búsquelo con ‘Pepe’ Rodríguez en su puesto de libros afuera de la plaza frente  a la entrada principal o contáctese con la autora, gabyole33@gmail.com

Seda y Torería – En la Muerte de Jesús Solórzano Pesado.

Por Luis Cuesta –  De SOL y SOMBRA.

El torero Jesús Solórzano Pesado falleció a la edad de 74 años, víctima de un colapso intestinal del cual ya no tuvo oportunidad de salir adelante.

Jesús Solórzano Pesadoheredero legítimo de la clase y el temple de su padre Jesús Solórzano Dávalos, fue autor de faenas tan memorables como las de Fedayín o Pirulí, con toros del hierro de Torrecilla con los que logró escribir una página importante del toreo en México.

Solórzano inicio en la profesión, como el mismo lo decía; echando una moneda al destino en busca de su propia suerte.

Fue gracias a los amigos de su padre, como los maestros Carlos Arruza Fermín Espinosa Armillita, cuando emprendió un camino que lo llevó a enfrentar vicisitudes, pero también el sabor del triunfo en algunas tardes de gloria.

Solórzano vivió al máximo su profesión, en donde gozó del privilegio de tener una estrecha amistad con muchas importantes personalidades del toreo como  Luis Miguel Dominguín, o con el propio Manuel Benítez El Cordobés, ambos en sus palabras con “la misma técnica, la tecnica es casi siempre la misma, lo que diferencia a cada torero es el temple, la forma de interpretar el toreo” afirmaba Jesús.

Los cronistas de antaño lo definieron como un torero que “revestía con auténtico señorío su estilo, por la naturalidad y sello que imprimía a su toreo”.

Jesús Solorzano fue también un gran erudito de la tauromaquia gracias a su inteligencia y amplia cultura, misma que envolvía con su genialidad y gran personalidad, esa que hoy pocos toreros poseen en nuestro país.

Hasta el último día de su vida sintió el toreo en sus venas, ya que respiraba y suspiraba aromas de torero en donde revivia con generosidad y nostalgia una época que ya se fue, pero que para las nuevas generaciones sigue viva gracias, precisamente, a la grandeza de quienes como él la compartían.

Descanse en Paz Jesús Solórzano Pesado. 

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Breve Biografía

Jesus Solórzano Pesado (1942 -2017)  hijo del fundador de la dinastía, paso a la historia como autor de memorables faenas, como las que cuajó en la Plaza México al novillo “Bellotero”, de Santo Domingo (oct. 64) y, entre 1969 y 74, a los cuatreños “Pirulí” y “Fedayín”, ambos de Torrecilla

Siempre en busca de mejorar su repertorio, ideó un par por dentro bautizado como la moreliana, en donde giraba en la cara del toro pasando en falso. 

Muleta en mano cuando observaba que un toro le iba claro, alcanzaba la cumbre por su naturalidad y sello.

Tomó la alternativa en Barcelona de manos de Jaime Ostos (25.09.66, con “Rayito”, de Atanasio Fernández) y en México se la confirmó Manuel Capetillo con “Zapatero” de Santo Domingo (19.02.67). Como su padre y su tío Eduardo, triunfó de novillero en Madrid (18.07.66), en lo que fue una carrera fulgurante.

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Fedayín y Jesús 

Quien crea que “Fedayín” –una de las quince mejores faenas en la historia de La México- es la obra magna que mantiene el prestigio del torero está cometiendo un atentado de lesa torería.

Pero aunque parezca esta no es una lectura histórica, ya lo contaremos en otra ocasión.

Solórzano era el clasicismo absoluto, era la cintura que toreaba y sobre todo, las fabulosas muñecas que se rompían con temple como dueñas del máximo sueño de la seda.

Su prístina expresión es donación absoluta congruente plenamente con aquel brindis que hizo en La México al maestro de la cesta punta, Aquiles Elorduy: “Del arte para el arte, por el arte” con el toro “Fedayín” de Torrecilla, casi nada.

Luis E. Maya Lora.

Testimonio del cronista Carlos León en su sección titulada Cartas Boca Arriba, publicada en el desaparecido diario Novedades de la Ciudad de México – 14 de enero de 1974:

Con Chucho “Superstar” renació el toreo estelar: Dos orejas

Sr. Don Lucas Lizaur

El Borceguí

Bolívar 27

México 1, D.F.

En la Plaza México, el domingo 13 de enero de 1974 Jesús Solórzano II, que inesperadamente entró al cartel como con calzador, parecía que iba a ser El Ceniciento de la tarde; un simple “arrimado”, marginado en un rincón de la cocina mondando patatas, mientras otros se despachaban el caldo gordo con la cuchara grande.

Pero resultó que el “arrimado” salió a arrimarse, que es, si no lo primordial, sí indispensable para pisar fuerte. Pues, como tu bien sabes, esto del oficio del toreo es como un remendón poniendo medias suelas: Unos le dan al clavo y otros se destrozan los dedos… ¿Qué fue lo que hizo Chucho para armar la que armó y colocarse, de golpe y porrazo, en un sitial que nunca había tenido?

Pues muy sencillo: Volver los ojos hacia el toreo de antaño, al toreo clásico, al torear rondeño. En vez de dejarse llevar por el camino herético de la supuesta e iconoclasta “Escuela Mexicana del Toreo”, retornó a la verdad y a la naturalidad, a la pureza de procedimientos, a la estética desahogada.

Y con eso tuvo para abrirle los ojos al público, que en una revelación volvía a ver los viejos moldes que creían haber roto los falsos profetas… Por supuesto que, en esto del toreo, como en el bien calzar, cada quien necesita un ejemplar “a su medida”. Ni chicos que le aprieten, ni otros que le vengan grandes, para que el asunto camine. Ni duros, como los de anca de potro, a los que hay que amansar, pues normalmente, entre la torería moderna, se sienten más a gusto con los que ya vienen amansados… 

Pero Chucho, a la inversa del popular slogan, es un joven con ideas antiguas, con la añeja solera de su padre, el “Rey del Temple”.

Si bien con el capote anduvo desdibujado – lo estuvieron todos –, en lo demás, hasta en adornarse en banderillas que ya casi nadie las clava, hizo una faena de “las de ayer”, un trasteo de los que quitan años de encima, con muletazos y buenas maneras de otras épocas. Todo lo gris que había estado en su primero, fue luminosidad con este quinto toro, que en mala hora bautizaron “Fedayín”, nombre aborrecible para personas civilizadas.

Para tan bella faena, pocas nos parecieron dos orejas y dos vueltas al ruedo. Pero eso era lo de menos, había resucitado el bien torear y eso nos llenaba de regocijo…

Cinco años después del hito, en el programa de televisión Toros y Toreros (1979) que conducían Julio Téllez, Luis Carbajo y José Luis Carazo Arenero, se proyectó el vídeo de la faena y lo comentó el propio Jesús Solórzano, quien entre otras cuestiones dijo sobre ella lo siguiente:

“Esa tarde era de mucho compromiso, el único vestido que tenía para estrenar era ese y yo me dije: “o me retiro de los toros, o me compro más vestidos…”, me la estaba jugando al todo por el todo… son faenas que te ponen en tu sitio y que te dan aire para caminar… no podía yo fallar con el toro, todo lo que tenía que hacer era muy pensado, ya después te vas gustando, te olvidas de todo y te entregas al placer de torear… había que darle la pausa al toro, dejarle respirar… mi toreo tiene la influencia de la buena tauromaquia… hoy me doy cuenta de lo grande que puede ser la amalgama de las suertes que tiene el toreo… los toreros hemos perdido mucho porque estamos haciendo un toreo estándar, un toreo igual… esta faena recurre al toreo clásico, se inspira por ejemplo en Pepe Luis Vázquez, Manolo Vázquez, Paco Muñoz… lo de ahora es muy bueno, pero con lo de ahora y lo de antes, hay que hacer algo mejor…”

Pero la leyenda de Jesús Solórzano Pesado no se limita solamente a Fedayín. Los capítulos de su historia en la Plaza México llevan también nombres como Bellotero, Pirulí, Sardinero o Billetero y su epílogo que se escribio en La Plaza México el 8 de marzo de 1992 con un toro de nombre Joronguito.

El cronista Leonardo Páez hizo esta reflexión acerca de Jesus Solórzano:

“Estilista, entendido no sólo como el torero de refinado estilo sino, más ampliamente, como el diestro poseedor de un estilo acentuado, interesante, distinto, capaz de provocar en las masas la necesidad de acudir a verlo cada vez que es anunciado…”

Twitter @LuisCuesta_ 

Antis, nomás ténganos paciencia

Juan Luis Silis toreando en familia el pasado domingo en La México.

Por Jaime OAXACA.

Inició la llamada feria de cuaresma en la plaza México, además de lo irreverente del nombre (la cuaresma se conmemora, no se festeja) dieron la mala noticia que el serial no iba a ser televisado.

Mal, muy mal, mucho daño le hace a la fiesta que la televisión esté fuera de las plazas.

Ignoro la razón, pero la empresa decidió que no pasara en la tele. Si le asusta que en las pantallas se vea la plaza vacía, tampoco se hubiera transmitido la temporada grande, eso fue mucho más grave.

El pasado domingo, a la primera corrida de la mencionada feria, asistieron unos cuantos aficionados, cierto que había nombres de toreros poco conocidos. A la inauguración de la temporada grande, en noviembre del año pasado, también concurrieron pocos, muy grave porque toreaban Manzanares y Talavante, dos figuras españolas que cobraron por torear una tonelada de euros. Muy figuras, pero no interesan.

En proporción de honorarios, fue peor la inauguración de la temporada grande que la actual.

Así que la poca asistencia no debe ser motivo de vergüenza ni móvil para sacar las cámaras de la plaza.

Al contrario.

La única forma de darle difusión a la fiesta de los toros, que la gente vuelva a llenar las plazas, es con el regreso de la televisión abierta, la actual televisión de paga no es la solución.

Pareciera que nadie de los que puede tomar decisiones, quiere difundir las corridas de toros. Las agrupaciones de matadores, subalternos y empresarios son incapaces de llevar la televisión abierta a los cosos.

Se dice que es por dinero, que todos quieren tajada, pudiera ser falta de visión, pero lo que se aprecia es desamor a la tauromaquia, no les importa que la gente cada vez se aleje más de la fiesta.

No son los antitaurinos los que quieren acabar con la fiesta, somos los propios taurinos.

Además de la tele, existen otras evidencias.

En la temporada pasada, se lidió un encierro muy serio de la dehesa de José Julián Llaguno, esa ganadería no es de las preferidas de las figuras, la corrida estuvo impecablemente presentada, sin embargo manseó. Lo lógico hubiera sido que todos los taurinos se sintieran mal por lo sucedido. No fue así, muchos estaban felices porque la corrida no había funcionado, algunos de los medios de comunicación paleros de la tauromafia, se les llenaba la boca al decir que esos toros grandes no sirven, que los aficionados no quieren ese tipo de ganado, que lo mejor son los toritos bobos.

El próximo domingo, en la segunda corrida de cuaresma, reaparecerá en la México la ganadería tlaxcalteca de Piedras Negras, un hierro que se distingue porque sus toros no son bobos, consecuentemente, la lidia de esos bureles no es sencilla, son toros con bravura, complicados, de faenas cortas. Como en todas las dehesas también salen mansos, pero tienen la característica de la emoción. 

El famoso Timbalero lidiado en marzo de 1982, es un ejemplo, no fue una faena bonita de Mariano Ramos, fue una labor emocionante. A 35 años de distancia sigue siendo un referente.

Sondeando en el medio, muchos taurinos, inclusive de los profesionales, ya se frotan las manos, no para ver un triunfo de la dehesa de la moña rojinegra, ¡No!; al contrario, quieren que Los Piedras peguen un petardo para que no vuelva a lidiar en México, por lo menos durante otros 20 años y si la ganadería desaparece, sería mejor.

La plaza México es el símbolo de la fiesta brava de la República Mexicana, quienes la han administrado en los últimos 25 años han visto, sin inmutarse, que paulatinamente se han vaciado los tendidos y no hacen nada efectivo para regresar a la gente. Pareciera que el objetivo es tener la plaza vacía, quizá para justificar que, en un futuro no lejano, la plaza sea parcialmente derrumbada.

Se les puede decir a los antis que los taurinos le estamos dando la puntilla a la tauromaquia. Este asunto de la fiesta brava se está acabando, no hagan mitote ni se desesperen. Antis, nomás ténganos paciencia.

Publicado en El Popular