En esta ocasión haré un balance de los festejos del mes de febrero que considero son los más importantes y que tienen mayor trascendencia por realizarse en plazas de primera categoría como en los casos de León, Guadalajara y Aguascalientes.
Por Juan Carlos Valadez – De SOL y SOMBRA.
Febrero no es un mes cómodo en el calendario taurino mexicano. Es un mes históricamente decisivo dentro de la temporada y el primer punto real de control de una temporada 2026 que ha comenzado con algunas incógnitas y muy poco margen para el error.
Lo que ocurra en la parte final del serial de León, en los carnavales, en la feria de aniversario de Guadalajara y en las novilladas de Aguascalientes probablemente no va a decidir todo el año, pero si será un punto de inflexión para muchos.
El cierre del serial en la Plaza de Toros “La Luz” vuelve a colocar en el centro su modelo de gestión. Un modelo que ha apostado en esta edición por el volumen, la continuidad y la rotación de nombres. La estructura está ahí. Aunque pienso que en este caso el problema no es organizativo. El problema es taurino. Porque sin toro nada es posible. Y sin competencia real en el ruedo, el aficionado no encuentra muchas razones para repetir. Se pueden acomodar nombres, alternar generaciones y cuidar el ritmo del serial, pero si el ganado no produce emoción, el aficionado lo resiente y los triunfos no dejan mucha huella.
León, que históricamente ha sido una plaza de exigencia media-alta, hoy más que nunca se ha convertido en un termómetro muy importante, es una plaza que pesa para el armado de carteles posteriores en la temporada, porque en León se valida o se descartan inercias. Aqui no basta con llegar bien colocado en los despachos. Hay que refrendarlo delante del toro. Pero precisamente el toro ha sido en los festejos mayores lo que ha impedido triunfos de mayor peso durante la mayor parte del serial.
Carnavales
Los festejos de carnaval son otra parte importante del calendario de febrero. Durante años fueron un refugio comercial casi automático para la mayoría de los toreros. Hoy ya no lo son. El público de carnaval se ha vuelto más exigente en cuanto a carteles, ganaderías y precios de las localidades.
En los festejos de carnaval la exigencia para los toreros es hoy mayor que nunca. No hay margen para la tibieza ni para la faena a medio gas. Los toreros mexicanos llegan condicionados por una oferta cada vez más limitada y por la pérdida de plazas y ciclos que antes funcionaban como escaparate natural en su temporada. En ese escenario, cortar una oreja en algún carnaval ya no basta si no va acompañada de autoridad, de verdad y de una sensación clara de que ha pasado algo importante en el ruedo.
Por eso, hoy un triunfo en algún festejo de carnaval como Autlán y Jalostotitlán, pesa más que hace unos años. Porque los toreros saben que no se trata solo de triunfo más, sino de sostener su sitio en un circuito cada vez más reducido, más competitivo y, también, más implacable con quien no está a la altura.
Guadalajara
La plaza de toros Nuevo Progreso celebra por estos días su feria aniversario con una presión extra como no se vivía desde hace muchos años. La afición ha visto en este 2026 tardes que no han terminado por romper, con encierros sin fondo y triunfos sostenidos por algunos chispazos, como recientemente sucedió con el mexicano Diego San Román.
Y a pesar de esto, la feria de aniversario no necesita más nombres, ya que tiene por delante una cartelera de mucha categoría. Lo que más necesita en estos momentos son encierros bien presentados, bravura en el ruedo y mayor rigor en el palco de la autoridad.
Si se llegan a juntar estos tres ingredientes, la feria seguramente tendrá un cierre espectacular.
Novilladas
Y mientras todo eso se discute en Guadalajara, en Aguascalientes se anunció esta semana su serial de novilladas 2026 que vuelve a sostener, casi en solitario, el futuro de la tauromaquia mexicana. Las novilladas en la San Marcos son al día de hoy, el único circuito con un estructura formativa real en México.
En Aguascalientes no hay mucho espacio para el error en la selección. Si este serial no produce nombres sólidos, el problema no se verá reflejado mañana, pero si en uno o dos años. Porque el relevo generacional no se construye en redes sociales ni con triunfos comprados, como en el caso de algunos novilleros y novilleras. Se construye con seriedad, presión y dando la cara ante aficiones exigentes. Solo así podrán surgir las nuevas promesas del toreo en México.
Cemento
Hay un asunto serio en la industria en estos momentos y es más incómodo incluso que los ataques antitaurinos. Todo indica que la fiesta brava en México se está moviendo en una economía muy turbulenta.
Entradas pobres, costos de producción al alza, honorarios desajustados en algunos casos y un público cada vez más selectivo. En este escenario, las empresas están en una disyuntiva muy seria; seguir programando festejos como si nada hubiese cambiado se puede convertir en un mediano plazo en una forma lenta de suicidio empresarial, pero dejar de hacerlo -tomando en cuenta el cierre de la Plaza México- también lo es.
De ahí la importancia del mes Febrero:
El serial de León medirá la solidez del modelo.
Los carnavales nos dirán si aún mantienen su capacidad de atraer público a la plaza de toros o han ido perdiendo fuerza ante otras ofertas de espectáculos.
En Guadalajara veremos si surge -o resurge- con fuerza un torero que pueda marcar la diferencia en nuestro país en lo que resta del año.
Y en Aguascalientes comprobaremos si esta generación de novilleros puede ser capaz de sostener la tauromaquia en unos años.
En resumen
La fiesta puede resistir la presión política y la hostilidad mediática. Lo que no puede resistir es seguir perdiendo aficionados sin reaccionar.
Porque hoy la verdad es muy simple, pero también muy dura: Si estos seriales (León, Guadalajara, Carnavales y Aguascalientes) no dejan argumentos de peso, la temporada seguirá… pero quizás con menos gente en los tendidos. Y eso, en el toreo, no es una advertencia. Es una sentencia.
Ilustración: César Torres López.




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