Archivo de la etiqueta: Luis David Adame

Solo para Villamelones: Los toreros emergentes

Sergio Flores en Las Ventas el pasado San Isidro.

Por Manuel Naredo.

Tan inmersos solemos estar en los aconteceres cotidianos de la Fiesta, que realmente muy poco miramos hacia el futuro inmediato; nos atraen los triunfos y sinsabores de las llamadas figuras, pero reparamos un mínimo en aquellos que, apenas detrás, se están significando como sus sucesores.

¿Quiénes son esos toreros, tanto aquí como fuera de nuestras fronteras, que atendiendo a sus características, podrían convertirse en las inmediatas figuras del toreo mundial? He aquí algunos nombres.

Ginés Marín, joven torero jerezano, aunque criado en Olivenza, de apenas de veintiún años. Le nació el gusto por el toreo viendo a su padre, quien se desempeñó como picador de segunda profesión. Egresado de la Escuela Taurina de Badajoz, tomó la alternativa en Nimes de manos de Morante de la Puebla, luego de haber encabezado el escalafón novilleril. Ha tenido rotundos triunfos en plazas españolas y francesas de primera importancia, incluyendo la de Las Ventas de Madrid.

José Garrido, de Badajoz, aunque con ascendencia cordobesa, y con veinticuatro años de edad, se doctoró en Sevilla de manos de Enrique Ponce, luego de que, como novillero, se hiciese llamar “Gallero”; su padre fue mayoral de los caballos Domecq y eso propició que el torero, además, sea un gran jinete. Mantiene una relación amorosa con la diseñadora María José Espinosa, una de las hijas de Fermín Espinosa, Armillita.

Andrés Roca Rey, nieto del por muchos años empresario de la plaza de toros de la capital peruana, tierra natal del diestro, es también hermano menor de otro torero, Fernando, y se ha convertido en el fenómeno de taquilla más importante del mundo, gracias a su personalidad y a los múltiples triunfos en casi todas las plazas donde se presenta. Tiene apenas veintiún años y tomó la alternativa en Nimes de manos de Enrique Ponce.

Jesús Enrique Colombo, nacido en Táchira, Venezuela, y con apenas veinte años, mató su primer becerro a los diez años. Hace escasos nueve meses le cedió los trastos como matador de toros el francés Sebastián Castella en Zaragoza, luego de una temporada novilleril plagada de triunfos y reconocimientos.

Sergio Flores, nació en Apizaco, Tlaxcala, hace veintisiete años, y ha sido un ejemplo de empeño y tenacidad, sobre todo a lo largo de varias temporadas novilleriles en Europa, donde finalmente tomó la alternativa, de manos de Julián López, El Juli, en la plaza francesa de Bayona. Sus reiterados triunfos en cosos mexicanos lo han convertido en un atractivo especial en los carteles nacionales.

Luis David Adame, hermano menor de Joselito, apenas tiene diecinueve años y nació en la capital de Aguascalientes; se ha hecho en España y Francia, país donde se doctoró, teniendo como padrino a Alejandro Talavante, en el histórico coso de Nimes. Ha mantenido, desde entonces, una intensa actividad, primero en su tierra natal y después en Europa, donde se está labrando su propia y particular carrera.

Todos ellos son apenas unos nombres de quienes, seguramente, estarán encabezando la baraja taurina de ambos lados del Atlántico, aunque algunos de ellos, quizá, sólo podrán hacerlo en su propia tierra, y algún otro lo haga ya, de manera contundente, en todos los sitios.

Es la nueva generación de toreros emergentes que acaso vengan a ocupar los primeros sitios de quienes están por irse.

Publicado en Diario de Querétaro

Anuncios

Así vio la prensa la actuación de Luis David Adame en San Sebastián

Luis David Adame. Foto “Luis David” Twitter.

De SOL y SOMBRA.

Zabala de la Serna – El Mundo: Luis David Adame se dejó ir un lote de triunfo en la segunda tarde de la Semana Grande de San Sebastián.

De los Toros del Parralejo, el de mayor nota, mejor estilo y hechuras más armónicas, cayó en manos de Luis David. Guapo Molinero. Que ya de salida colocó su chata cara en las verónicas acinturadas y bien voladas del mexicano. Midió el castigo ante el aparente contado potencial. Sólo aparente. Porque se vino arriba. El galleo por chicuelinas y el quite por saltilleras alegraron a la parroquia. La faena fue de más a mucho menos. Desde el prólogo que nació con una arrucina extemporánea y murió con un pase del desdén pasando por el toreo fundamental. Los largos y ligados derechazos prometían pese a la escasez de reunión y embroque. La velocidad se mantuvo por encima del compromiso, cada vez menor. Tres naturales notables enseñaron lo que podía ser el toro -¡ese pitón!- y todo lo que no se aprovechó. Por fuera el torero, la colocación y el trazo. Unas bernadinas cambiadas como cierre y cortina de humo. La espada no arregló el entuerto. Y las mulillas arrastraron a Molinero íntegro.

En el lote de Luis David también entró otro buen toro, el último de la desigualona corrida. Bulló el capote del hidrocálido. En el saludo por verónicas y chicuelinas; en las rogerinas al paso; y en el malabarístico quite de Zapopán. No lo sangró apenas en el caballo. La apertura por cambiados puso la llamada de atención en la abundante labor. La bondadosa embestida le valió a Adame para desplegar una tauromaquia despegada y ramplona. Los circulares invertidos como máximo exponente de la creatividad… La embestida decreció en el kilométrico metraje. Normal. El broche por luquecinas y un desplante a cuerpo gentil. Todavía, después de tanto todo para nada (José Hierro) quiso matarlo en la suerte de recibir. La estocada fue finalmente al encuentro. Pasada y de muerte retardada. Dos descabellos; un aviso. El generoso público pretendió premiarle. Paseó la vuelta al ruedo Luis David con el gesto contrariado. El enfado sería por no desorejar de verdad un par de toros tan boyantes. Digo yo.

Carlos Ilián – MARCA: Como el año pasado el lote de El Parralejo se lo llevó el mexicano Luis David Adame y en su intento de aprovechar tan suculento manjar de bravura y buen estilo terminó por enredarse en dos faenas que fueron un auténtico tutti frutti. Utilizó los circulares invertidos y el cambio de mano para tapar lo que no hizo en el toreo fundamental. En el tercero corrió la mano en un natural larguísimo como homenaje a la clase del toro, pero fue solo un chispazo. En el sexto le pidieron la oreja después de dos intentos de descabello. El palco la negó.

Antonio Lorca – El País: Y no les anduvo a la zaga el mexicano Adame, muy variado con el capote, superficial como pocos con la muleta, acelerado en todo momento, bullanguero, deshilvanado y mal con los aceros. Trazó una buena verónica en el recibo a su primero, otras dos de calidad al sexto, y el público se divirtió -por primera y única vez en toda la tarde- con un quite por vistosas zapopinas. Es verdad, no obstante, que le pidieron la oreja del último con más pañuelos que los que se vieron en la petición para Curro Díaz; este la paseó y Luis David no. Habría que preguntarle al presidente…

Patricia Navarro – La Razón: «Molinero» sí que trajo al ruedo de San Sebastián cositas buenas. Fue bravo y encastado. Y repetidor. No pasaba por ahí como si nada, sí pasaba por ahí como si todo. Luis David intuyó lo que tenía delante, al menos en los primeros compases de la faena. La comenzó agudizando más el ingenio, con las arrucinas por la espalda y buscando el factor sorpresa, que el toreo fundamental, al que le costó llegar y construirlo. En ello se disipó la faena antes de hacerse fuerte. Sorprendió de nuevo con unas bernadinas al filo y una espada sin contundencia. Suavón fue el sexto. El lote se lo llevó el mexicano. Por lopecinas el quite. Temple en la muleta. Cuando quedaba todo que decir. Imprimió el torero suavidad, ante las repetidas arrancadas del animal, pero sin acabar de embrocarse con él, siempre en línea y resolviendo la falta de estructura de la faena con los socorridos circulares. Con la estocada… se fue la tarde.

COPE – Más que manejables, sino bravos y con claras posibilidades fueron los dos que compusieron el lote de Luis David, que salió decidido con ellos a repetir ese triunfo en el coso donostiarra que los dos astados le sirvieron en bandeja.

Desde que saludó al primero con una larga cambiada de rodillas, el mexicano bulló con el capote, tanto a la verónica como en los quites y galleos, llevando el engaño por delante o a la espalda, o incluso haciéndolo volar como en las vistosas zaponinas que le instrumentó al sexto. Quiso hacer de todo Luis David, aunque siempre con un punto de ligereza y ansiedad que fue de lo que tuvieron especialmente sus faenas de muleta, tanto al tercero, que se vino arriba en banderillas, como al sexto, que resultó tan noble que hasta pecó de cierta sosería. Ambos trasteos fueron variados, con muletazos y adornos de todas las marcas, como decían los clásicos, incluidos los repetidos y manidos circulares por la espalda, solo que al toreo fundamental del azteca le faltaron matices tan importantes para calar en el tendido como son el reposo, el ajuste y la sinceridad en los cites. De todas formas, a Luis David le pidieron la oreja del sexto con más fuerza que antes se había solicitado otra para Curro Díaz en el cuarto, sólo que esta vez el presidente, que antes se pasó de generoso, no tuvo el pañuelo tan suelto.

Andrés Amorós – ABC: Luis David, el segundo de los Adame, fue aquí el triunfador, el año pasado. Destaca por su facilidad y entrega (ha sufrido varios percances). Luce variedad con el capote en el tercero, apenas picado. El toro, encastado, se viene arriba en la muleta, embiste con prontitud y alegría, repite hasta atosigar al diestro: alterna lo clásico con lo efectista, en un trasteo desigual, mal rematado con la espada. Lancea vistoso en el último, quita por zapopinas. El toro embiste dormidito, le deja estar muy a gusto, ligar templados muletazos. Aunque el toro está parado, se empeña en citar a recibir y agarra la estocada pero falla con el descabello: petición no atendida por el presidente.

Twitter @Twittaurino

El toro para el arrastre y el torero para la enfermería

Por José Alberto Benítez.

Ante la vorágine informativa que genera el mundial de futbol y una vez concluido el mundial de toros en Madrid, toca ser breves; y resaltar, que bien lo vale el triunfo en Istres del segundo de los Adame: Luis David, triunfo con corte de 3 orejas 3, dos de ellas a su segundo, después de meterle estocada de entrega absoluta que le costó o dicho de mejor manera; cambió, en un toma y daca con mucho valor, saliendo del encuentro con una cornada afortunadamente limpia; es decir, sin dañar estructuras vitales, pero sí muy grande en cara externa de muslo derecho.

Esa estocada y la lidia de su segundo le valieron dos muy bien cortadas peludas, más una que había cortado al primero, salió con 3 orejas 3 en la espuerta. Pues las dos últimas ya no pudo pasearlas al ir directo a la enfermería.

También es de anotarse y resulta importante decirlo que el otro triunfador, el galo Sebastián Castella, quien también cortó 3 orejas 3, se negó a salir a hombros, como bien se lo ganó. Negativa a recibir el homenaje en volandas por respeto al compañero Luis David herido. Cosa que no sucedió así, apenas en Aguas, donde al ser herido Arturo Macías “El Cejas”, el otro Adame, José Guadalupe sí salió en volandas, pese a la realmente aparatosa y muy peligrosa cornada de Macías.

Así se dan las cosas, igualito —ya que estamos inundados de ambiente futbolero— igual, que los compatriotas nuestros, majaderos y sin kk que incendiaron una bandera alemana.

Más que una falta de respeto, esta actitud demuestra falta de ¡…Otras cosas!

Istres: Cornada y triunfo de Luis David Adame

MOMENTO DE LA CORNADA SUFRIDA POR LUIS DAVID EN LA PLAZA DE ISTRES | JUSTINE MESSINA | @LUISDAVIDADAME.
MOMENTO DE LA CORNADA SUFRIDA POR LUIS DAVID EN LA PLAZA DE ISTRES | JUSTINE MESSINA | @LUISDAVIDADAME.

De SOL y SOMBRA.

Abrió plaza un toro de Jandilla que lidió con temple Antonio Ferrera en los primeros tercios. El toro no estuvo sobrado de fuerzas, por lo que el diestro tiró de pulso y mucho temple para no violentar al toro. Mató de una estocada y fue ovacionado.

El cuarto fue otro ejemplar enclasado pero al que le faltó chispa en el último tercio. Ferrera realizó una faena correcta por los dos lados, con fases muy limpias. Pero al conjunto le faltó coger vuelo por la escasa transmisión del toro de Jandilla. Mató de una estocada entera pero el toro tardó en caer, por lo que llegaron a sonar dos avisos. Aún así, Ferrera dio una vuelta al ruedo.

Sebastián Castella comenzó a cimentar su triunfo en Istres cortando una oreja a su primer oponente, al que recibió con verónicas de rodillas y al que quitó después por ajustadas chicuelinas. El diestro galo, que reaparecía tras su percance y triunfo en Las Ventas, toreó con firmeza y aguante a un toro noble y enclasado. Muy buenas tandas al natural y muy despaciosos los cambios de mano. Alargó la faena y tras un pinchazo, el premio quedó en un trofeo.

El quinto salió abanto pero se fue centrando a lo largo que transcurrió la lidia, terminando embistiendo con notable nobleza y profundidad. Castella se explayó en una faena muy completa, con naturales de largo trazo y redondos de ajustado compás. Una tanda final a izquierdas a pies juntos fue la más lograda. La estocada cayó caída pero no fue impedimiento para que Castella pasease las dos orejas del toro.

Luis David se mostró variado con el capote ante el tercer toro de Jandilla. El toro tuvo raza, buen son y mucha clase, lo que aprovechó el mexicano para trenzar una faena ligada en la que siempre dio mucha dimensión y largura a los muletazos por ambos pitones. Pese a un pinchazo previo a la estocada, paseó una oreja como recompensa.

Al sexto, el torero azteca le cuajó un precioso quite por zapopinas. Después, muleta en mano, Luis David toreó con templanza y largura a otro buen ejemplar de Jandilla. Expuso mucho el joven diestro, que epilogó su faena con unas ajustadas manoletinas y una estocada volcándose sobre el morillo de la que salió herido en el muslo. Le fueron condecidas las dos orejas.

Sebastián Castella no quiso salir a hombros por respeto a su compañero herido.

Parte Medico:

El diestro Luis David Adame ha resultado herido este domingo en la plaza de toros francesa de Istres cuando entraba a matar al sexto toro de la corrida de Jandilla.

El diestro azteca ha sufrido una cornada muy extensa en la cara externa del muslo derecho que ha afectado a varios músculos. La buena noticia es que pese a extensión de la herida, ésta ha sido limpia ya que el pitón no ha tocado ni venas ni arterias importantes.

Luis David ha sido intervenido en el misma enfermería de la plaza de toros de Istres y tras pasar por el hotel, ha emprendido rumbo a Madrid para ponerse en las próximas horas en manos del doctor Máximo García Padrós.

Publicado en COPE

Ocho con Ocho: Detalles Por Luis Ramón Carazo

En nuestro país el paso de Soñadores de Gloria sigue su cauce y varios novilleros tienen la oportunidad de enfrentarse al mejor maestro, que es el de negro o de otro pelaje que les permitirá evolucionar y a nosotros captar sus avances.

En La Florecita y en Los Azulejos por decir dos lugares cercanos a la capital del país, vemos sus posibilidades y por tanto ellos vienen marchando para cuando en septiembre próximo, los veamos con más bagaje, actuar en La México.

Mientras tanto en Madrid ya va caminando hacia su final y en la que ha prevalecido el tiempo de lluvia y por ello incluso hubo un festejo suspendido el del lunes 28 de mayo y en el que se iba a lidiar un encierro de Partido de Resina (antaño Pablo Romero) que entre otras cosas, provocó polémica pues hubo quien opinó que además de la lluvia la taquilla era muy floja y que por ello la manta protectora del ruedo no se colocó con antelación para paliar un ruedo que a la hora del festejo, era un lodazal.

Y vaya usted a saber, desde México dónde vemos los festejos por la pantalla nos es difícil aseverar si lo último anterior fue cierto, pero a la hora de la hora el ruedo estaba imposible y eso está fuera de discusión.

Previamente, hubo una anécdota que se gestó en el Vivero de Coyoacán dónde asiste a dar clases Pardete matador de toros mexicano en el retiro y quién fue a España para estar al lado del zaragozano Ricardo Torres, en la tarde del 28 de mayo en La Ventas; por azahares del destino cuando estaba preparándose el torero unos pocos días antes en una plaza de tientas, sufrió una fractura y se bajó del cartel que con tanta ilusión esperaba.

Fue sustituido Ricardo como sabemos, pero cuando no se puede no se puede dice el refrán y el festejo por el agua fue cancelado y ya sabremos si Ricardo, quién actúa muy poco recibe o no la oportunidad allí o en otra plaza en el futuro. Ya sabremos por Pardete en su regreso a México, los detalles.

La única tarde en la que estaba programado Enrique Ponce con Sebastián Castella y la confirmación de alternativa de Colombo, sirvió para que del arcano Enrique, tejiera lidiando una faena de aquellas en lo que lo importante no fue el natural o el pase con la derecha, sino el usar la muleta para lidiar a un marrajo, lástima que no fue acertado en la suerte suprema, hubiera sido importante lucir un trofeo en la mano, por su faena de gran cerebro el 30 de mayo al segundo de la tarde de Garcigrande y con el primero de Valdefresno esté más suave, estuvo en la misma tesitura.

Cómo muchos lo sabrán, ese día se fue en hombros Castella con una actuación en la que se jugó la piel literalmente y estuvo a punto estuvo de sufrir un grave percance, sin librarse de una dolorosa herida en cara lateral parte posterior del pie izquierdo, así como contusiones y erosiones múltiples.

Cuando ello ocurrió, la atinada actuación de Enrique lidiando de capote mientras su compañero decidía con gran arrojo, seguir en la faena, es como para recordarla cómo una lección de torería y compañerismo.

Y el 1 de junio de 2018 queda también en la memoria, la séptima actuación de Cayetano Rivera Ordoñez en Las Ventas por su capacidad histriónica, por arriesgar, por hacernos recordar que su estirpe taurina tiene raíces en los Dominguín, los Ordoñez, los Rivera y que sus genes lo impelen a tener detalles con el toro y sin él (como cuando pidió al alguacilillo que esperara para recibir un muy protestado trofeo) y luego cuando en su segundo astado, buscando salir en hombros, se fue a la puerta de toriles a pegar una larga.

Cayetano inició en su primero la faena por alto, sentado en el estribo, sacándose luego al animal al tercio, con gran empaque emocionó al público por ese brillante momento que luego completó con una serie por la derecha y una estocada entera para algunos asistentes de oreja, para otros no y por ello las protestas.

Y qué decir de Luis David Adame el 31 de mayo, dejó la estela de capacidad torera por todo lo alto y recordaremos ojala está feria de 2018 como la de su despegue, que así sea.

Pero que importan, lo memorable para algunos, son los detalles en las corridas de toros que permiten tejer historias como las que vimos en el transcurrir de estos días y que al final dan de que hablar, mientras en España cambian de presidente y mientras tanto en el ruedo suceden cosas que seguramente los taurinos enhebraremos con lo acontecido en la política de aquel país en alguna charla y si no al tiempo que es justiciero, me remito.

Se dirá, tal vez entre taurinos ¿Te acuerdas de cuando salió Mariano Rajoy y entró Pedro Sánchez? Claro fue el día en que Cayetano esperó a recibir una oreja por las protestas de muchos, el viernes 1 de junio de 2018 y al revés pudiera funcionar como muleta para recordarlo, ya veremos dijo un ciego, si estoy en lo cierto.

San Isidro’18. XIX de Feria. Corrida de las Seis Naciones

Por José Ramón Márquez.

“La corrida de la OTI” la bautizó con acierto el aficionado R. “La corrida de las seis naciones” es el título colocado por el ingenio Dombiano a este inexplicable cartel del cual lo único que resplandece es su baratura, que la gran apuesta de Domb era la de ver cómo hacer para poder dar otra corrida que a él le salga a precio irrisorio y que le reporte beneficios copiosos. El invento consiste en traer a seis matadores de toros: un francés, un colombiano, un español, un peruano, un mejicano y un venezolano a matar un toro cada uno y colocar en las balaustradas de las salidas de los tendidos altos unas banderas de los correspondientes países, y con eso ya tenemos liada la corrida de la OTI. Faltaba la representación portuguesa, que bien podía haber venido de la mano de Palha, pero prefirieron irse al Puerto de la Calderilla en Salamanca a traerse un saldo ganadero de El Pilar, que les habrá salido bien apañadito en precio, caracterizado por las carencias de los toros en cuanto a presencia y trapío. Sin circunloquios, lo que El Pilar trajo a Las Ventas fue impropio de la Plaza, y es chocante que los eminentes profesores veterinarios que con tanto esmero se aplican a la evaluación de las reses, que el año pasado se vieron impelidos en aras de su deontología profesional a que no se lidiase completo el encierro de Rehuelga, hoy hayan aprobado esas cinco cabras y esa bola de sebo que, dicho de manera harto abreviada, es la corrida de esta tarde, sin entrar en lindezas.

Los de Plaza1 deben tenerle afición a esto de El Pilar porque el año anterior, el primero de la era Dombiana, la primera corrida de los varios hierros que están en manos de todo ese conglomerado familiar salmantino apellidado “Fraile” fue precisamente una de El Pilar. Y hoy, a repetir un año más tarde y aprovechar lo del señuelo de las seis naciones para enviar a la capital seis que pasaban por allí. El programa avisa de que en esto de El Pilar hay un certero blended entre los coquillas de Fonseca y los juampedros de Domecq y ahí hay tema como para echar la tarde intentando ver qué hay de los unos y qué hay de los otros en aquello que corretea por el ruedo, y lo que pasa es que luego te distraes con lo de que no les piquen y ya ni te acuerdas de Fonseca, ni de Domecq y al final el que está de espectador sólo se queda con lo de la mala presentación y los toreros con lo de la mala colaboración, y entiéndase esto último como la poca inclinación a correr tras el trapo que se les presenta de manera perruna y obediente.

El primero que salió a torear fue Juan Bautista, en representación de Francia, del cual podemos decir sin temor a equivocarnos ni a mentir que no hizo en su toro nada digno de ser reseñado. Bien es verdad es que el toro era un soso y un aburrido, pero tampoco las acciones de Juan Bautista estaban orientadas por una neta decisión de poner él lo que el toro no ponía. Se pasó el rato, por cumplir el expediente y el francés se embarulló con la cosa del estoque y se volvió a entre barreras como si no hubiese estado en la Plaza.

Bolívar, que venía en representación de Colombia, estuvo aseado con el capote y al inicio de su faena de muleta, cuando toreaba por ayudados por alto, fue derribado y zarandeado en el suelo por el del Pilar, que se llamaba Jacobo, como el hermano del Duque de Alba, y que portaba marcado a fuego el número 114. Este toro sacó sus cositas que no fueron del agrado de Bolívar, lo primero porque parece que no acabó de recuperarse del susto que le metió el toro mientras estuvo en el suelo a su merced, y lo segundo porque ahí le esperan a la vuelta de cuatro días los albaserrada de Pepe Escolar, que es un reto más serio que el de las seis naciones. Por unos breves momentos pareció que Bolívar daba el paso adelante y hubo tres redondos que tuvieron buen son, pero la verdad es que la condición complicada del toro no fue suficiente acicate como para que Bolívar decidiese entrar en la pelea. El toro miraba mucho y se revolvía y Bolívar, ya definitivamente fuera de la corrida, acabó con él dejándole una estocada baja.

En tercer lugar ahí tenemos a Juan del Álamo, español y mirobrigense, del cual recordamos que el año pasado abrió la Puerta Grande de Madrid, sin que fuésemos testigos de dicho momento de éxito por no haber estado en la Plaza ese día. Su propuesta para hoy consistió en un sacarse al toro a los medios medio flexionando la pierna y en tomar las precauciones oportunas para mancharse lo menos posible el vestido blanco que traía, lo cual quiere decir que toreó de manera extremadamente despegada, muy por las afueras, llevando al animal con el pico de la talega. Le jalearon los consabidos muletazos empalmados, como ya va siendo tradición en esta Plaza, y luego se cambió la muleta a la izquierda donde lo intentó sin lucimiento. Cuando volvió al toreo en redondo el toro había cambiado, parándose tras cada pase, con lo que ni empalme ni aplausos. Y de matar, echándose afuera por dos veces y dejando el estoque a ver dónde cae.

Pasado el “ecuador de la corrida”, lo cual nos viene bien para decir que no tuvimos en este Festival de la OTI ningún toreador ecuatoriano, es decir Guillermo Albán, que es el único que nos suena de los de por allí, llegó el momento de Joaquín Galdós, del Virreinato del Perú. Al toro le puso Campanero el mayoral, y le marcó con el número 60, aunque le habría valido mejor el nombre de Goliat, porque era un grandullón gordinflón que demandaba un nutricionista a su lado más que un torero. El bicho iba a la muleta como el que va a por un Whopper a la hamburguesería, que hay hambre y eso es alimento, sin ilusión ni entrega y arrastrando sus lorzas. Tampoco Galdós dio esa impresión de que si no embiste el toro, embiste él, y más bien ofreció una imagen de si mismo acomodaticia y poco ambiciosa. Inició su faena con los ya consabidos pases de rodilla flexionada y entre medias dejó un cambio de mano y una trincherilla de buen aroma, siendo eso lo más señalado de su toreo en esta tarde. Con el estoque, mal.

Y en esto llegó el quinto, que “no hay quinto malo”, cuya muerte correspondía a Adame II, Luis David. El toro, con el número 59, atendía por Cotidiano, como el “panem nostrum” y tampoco fue el entregado y repetidor torito que Adame hubiese soñado para su trasteo. El animal nunca fue obligado por su matador, que buscaba lo que buscaba, esto es la maldita repetición de la embestida, para poder tundirle a muletazos. Como no se dio, la faena no fluyó y aunque el hidrocálido consiguió recabar algunos aplausos cuando se produjo el empalme, y aunque se tiró a matar con fe en clavar el estoque hasta la gamuza, sus argumentos no fueron suficientes como para que naciese una petición, inmerecida a todas luces, sin que ni siquiera el indecente chantaje que los benhures de la mula ejercen casi diariamente contra la Presidencia tuviera efecto. Luis David dio una vuelta al ruedo, que es un hermoso galardón en peligro de extinción. Se me olvidaba decir que no fuimos capaces de saber el color del vestido que portaba, que quedó perfectamente definido por la aficionada T. como “faja de señora mayor y oro”.

Y como colofón el venezolano Colombo, que en dos días es la segunda vez que le vemos. El toro, Medicillo, número 59 fue picado de pena por Andrés Nieto, quedándose Colombo con la cosa de las banderillas donde reiteró lo visto el día precedente en cuanto a que un matador no debe tolerar que los peones le “aparquen” el toro, que debe esa ser una labor del propio espada si decide banderillear. Puso tres pares, en el primero de los cuales tomó el olivo, y como la colocación de las banderillas del tercero, par al quiebro por los adentros, no fue muy correcta, decidió poner otro más, pura rabia, en el que rompió una de las banderillas, de la fuerza con la que las clavó. Colombo presentó un aire bullidor, muy en novillero con ganas, adoleciendo de muchos de los defectos contemporáneos en cuanto a colocación. En el remate de una serie, en un pase de trinchera, el toro alzó la cara y le arreó un golpazo en la mandíbula con la pala del pitón que fue como el K.O. de Mike Tyson a Tony Tubbs y Colombo se fue a la arena desplomado. Tras unos segundos se reanimó y volvió a la cara del toro a manifestar sus ganas de agradar y como mató de estocada entera con su habitual facilidad las gentes pidieron una oreja, que el usía no concedió con buen criterio, y finalmente el joven torero venezolano dio una vuelta al ruedo, la segunda de la tarde, que eso sí que es raro de ver.

La cosa del olivar entre el peonaje se la llevó de calle hoy El Pilo, que tomó el olivo dos veces de dos pares, aunque bien es verdad que en el segundo de ellos no había nadie en su sitio a hacerle el quite y tuvo que ser el alguacil quien distrajera al toro con las plumas de su sombrero. José Manuel Más también optó por tomar el oprobioso olivo banderilleando al quinto.

Salmonetes ya no nos quedan

San Isidro: La ONU taurina llega a Las Ventas

Por Fernando Fernández Román.

Era un experimento. Un ramalazo de genialidad, de buscar la novedad. Lo nunca visto, o casi nunca; en suma, un aliciente más, un pimiento del piquillo picante, para reavivar la cartelería maratoniana de esta feria de San Isidro. Dígase lo que se quiera, no se puede negar que, en principio, lo de la corrida de las Seis Naciones cayó bien. La ONU taurina se presenta en Las Ventas. Era una curiosidad que apetecía descubrir y discernir, llegada la hora. Y la hora llegó: las siete de la tarde del jueves del Corpus Christi, al tiempo que, a menos de una hora de camino en coche, se celebraba una corrida de toros de postín. Lo diré con letra de sevillana lenta de Chiquetete: A la Puerta de Toledo…/ en el mismo sitio (su plaza de toros) y a la misma hora, cuatro toreros, Morante, El Juli, Talavante y Álvaro Lorenzo, llenaban el coso de la imperial ciudad y se entretenían en cortarles ocho orejas a los toros de Garcigrande.

Tan brutal competencia hizo que los graderíos de la Monumental de Madrid se cubrieran solo en sus dos terceras partes. Impresión final: no carburó la novedosa corrida. Un solo toro para seis matadores, entraña el riesgo de que los toreros traten de dilatar al máximo su única intervención (lo cual puede acarrear, como así fue, una rociada de avisos). También comporta una pequeña ceremonia de la confusión, cada torero llevaba a sus órdenes un picador y dos banderilleros, pero como uno de estos últimos se encarga de la brega durante el segundo tercio, se tiene que echar mano de otro del siguiente espada, para cubrir el expediente. Total, que la inmensa mayoría del público, incluido el grueso de la conspicua afición, no se enteró bien de quien colocaba los palos en la tarde de ayer.

Banderas por doquier, en las bocanas de acceso a la gradería descubierta y también en los propios tendidos, en un ejercicio cromático y visual de fervor patriótico, esta vez un poco forzado por el marketing –bien dirigido, por cierto—del departamento pertinente de la empresa.

En efecto, a las siete y unos pocos minutos iniciaron el paseíllo una formación inusual de toreros, a saber: Juan Bautista (de Francia), Luis Bolívar (de Colombia), Juan del Álamo (de España), Joaquín Galdós (de Perú), Luis David Adame (de México) y Jesús Enrique Colombo (de Venezuela). Seis naciones taurinas en liza, con sus correspondientes embajadores plenipotenciarios (o no). Y en chiqueros, seos buenos mozos de El Pilar, ganadería salmantina (traer cada cual su toro “nacional” debió complicar mucho las cosas, pero todo se andará). La disposición jerárquica que, según el orden de antigüedad de los toreros, ofrecía el cartel obliga también a una exposición cronológica de lo ocurrido; por tanto, me olvido por esta vez de invocar al estro literario y me doy complacido a la tarea de utilizar el género periodístico del “toro por toro”, que con tanta fortuna manejaban los revisteros de antaño, para lo cual, me complace reestrenar mi seudónimo, solo sacado del armario en casos excepcionales. A ello voy:

Primer toro, Dudoso de nombre, castaño de pelo 551 kilos de peso, de correcta presentación, aunque mas bajo de agujas que los estereotipos de esta ganadería. Mansea en varas. Brega eficazmente de capa Rafael González y Gustavo García (de la cuadrilla del torero siguiente) le coloca un buen par de banderillas. Aprieta en uno de los puyazos, poro no tarda en echar el freno en el tercio final. Juan Bautista torea de muleta con soltura y buen oficio. El toro pega arreones y no termina de pasar. Poco que hacer. Pincha una vez, a continuación otro pinchazo horrible, media caída y descabello. Silencio.

Segundo toro, negro mulato, Jacobo de nombre, y como tal resultó ser un jacobino de tomo y lomo, porque revolucionó la lidia en pocos minutos. Los 549 kilos de peso, bien repartidos por su equilibrada anatomía. Luis Bolivar lo torea a la verónica con buen porte, y saca dos lances excelentes. Se arranca al caballo de picar desde gran distancia (unos 20 metros), pelea metiendo los riñones y le pegan duro. En la segunda vara también aprieta, pero le pegan menos. Bolívar inicia el trasteo confiado, y cuando trata de dar un pase en redondo con la mano diestra, el toro se acuesta por ese lado, le prende, voltea y busca en el suelo, rompiéndole al torero los bullones de la camisa y le saca la pañoleta a pasear. Tremendos instante de incertidumbre, porque los pitones rondaron el pecho, la espalda y el cuello del colombiano, a merced del toro de El Pilar durante angustiosos segundos. Se levanta Luis Bolívar sereno y valiente, mostrando al toro la muleta que maneja con la mano izquierda. Brotan los naturales armoniosos, todo lo que permite una embestida encastada y buscona del toro. Más con la derecha, encarrilando mejor al animal en el trapo rojo. Pases de pecho profundos y ceñidos. Adornos finales. Escocada algo caída. Aviso y silencio. Mereció una ovación cerrada el torero, porque tuvo mucho mérito su labor, dadas las condiciones del toro de El Pilar.

Tercer toro, cinqueño, Liebre de nombre, castaño de pelo, 515 kilos, también bajo de agujas. Le pican poco. Embistió con viaje desmotivado, evidenciando también bajura de casta y escasa codicia. Juan del Álamo realiza una larga faena, deseoso de sacar el máximo partido al animal. Algunos pases al natural le salen estimables y los de pecho, también. Pinchazo y más de media al encuentro. Aviso y silencio.

Cuarto toro, de nombre Campanero, 601 kilos, rabilargo. Recibe un puyazo al relance de un capote, empujando con poder y otro metiendo abajo la cabeza en el peto. Luis David Adame, en su turno de quites, realiza uno muy vistoso por navarras. El Pilo coloca dos buenos pares de banderillas y el peruano Joaquín Galdós escenifica un precioso comienzo de faena, por abajo, flexionando la pierna. Dos series con la derecha que permiten ver la nobleza del animal y alguna de naturales de bella traza, se logran a la voz y con toques precisos, aunque no consiguen calar en el público. El toro es noble, pero soso. Mal con las espadas, pincha tres veces, pone media estocada y descabella al segundo intento. Dos avisos y silencio.

Quinto toro, Cotidiano de nombre, cinqueño, de 535 kilos de peso, negro bragado y muy astifino. Se deja pegar en varas, metiendo los riñones en dos entradas. Exhibe movilidad en los tercios siguientes, aunque lleva la cara alta y los pitones por encima del estaquillador de la muleta de Luis David Adame, muy inteligente y sereno, le saca el máximo partido, midiendo tiempos, alturas y distancias. Los pases en redondo con ambas manos no pueden completarse como quisiera el torero porque el toro se frena en la salida de los muletazos. Las bernadinas ajustadas de final de faena son injustamente afeadas por un sector de público. La casta que le falta al toro la pone el torero. Estocada entregándose. Petición de oreja y vuelta.

Sexto toro, atiende por Medidillo, es negro y pesa 562 kilos. Lo recibe Jesús Enrique Colombo con dos largas cambiadas de rodillas en terrenos de tablas del 10 y con unos salerosos lances del delantal.

Empuja el toro en varas y Colombo quita por chicuelinas. Banderillea con su proverbial espectacularidad, pero marra en el par al quiebro, prendiendo los palos en la paletilla del toro. Pide colocar un tercer par y parte del público le abronca, en gesto de absurda impertinencia. Por fin coloca otro al cuarteo, exhibiendo sus facultades físicas, porque el toro arrea en este tercio. Muy encastado y con movilidad, este toro fue el mejor de la desigual corrida enviada por Moisés Fraile, y posibilitó algunas fases lucidas del joven diestro venezolano, todo voluntad y ganas de agradar. La contundencia de su espada precipitó una tibia petición de oreja, desatendida por el presidente. Dio la vuelta al ruedo.

Consideraciones finales. Casi todos los toros fueron protestados de salida. Ignoran los protestadotes el perfil fenotípico de estos toros, generalmente no “rematados de atrás”, pero muy ofensivos por delante. Luis Bolívar se mostró cuajado, artista y valiente. Mereció una mejor respuesta del público, después del trance terrible que sufrió, del que salió milagrosamente ileso. Adame (Luis David) sale reforzado de Madrid y Colombo queda a la espera de más reposo y una nueva oportunidad.

La tarde fue soleada y fresquita.

Publicado: República

Como los buenos vinos: Lances y pases con “Denominación de Origen”

Por Alberto Vázquez Benítez.

Así como en los buenos vinos, buenos manjares, incluso deliciosos chocolates y otros comestibles y bebestibles se ha establecido, implantado y debidamente respetado, el concepto de “Denominación de origen”.

En el caso de algunos toreros debe establecerse ya esta denominación para hacer honor y reconocimiento a quienes han hecho una verdadera creación al interpretar a su manera el Toreo y determinados lances y muletazos.

El primer caso que traemos a muestra es el del torero de la Aranda del Duero, “Morenito” de Aranda y ello por la interpretación de esta media recortada debe de recibir esa denominación.

La propuesta es de Emilio Trigo de la web “Cultoro” y obedece a los lances que fueron como un guiño a los ricos caldos, lances de fijar y asentar en la primera de la Feria de San Isidro con toros de “La quinta”.

Otro torero que ya amerita que de lo que hace, algunas cosas ya lleven la denominación de Badajoz, es Alejandro Talavante, con uno de “Cuvillo” meramente frente al tendido “7” se dobló con él y sacó esa su izquierda que es privilegio de dioses, dio una tanda de inmaculados naturales que terminaban por debajo de la pala del pitón, sin duda: “naturales con Denominación de origen”.

Así ocurre con la Arrucina que de manera muy personal y de mucha exposición y arriesgue ha hecho Luis David Adame en su comparecencia en Las Ventas en Madrid, donde al final ha salido con una muy merecida oreja en la mano. Incluimos aquí un par de fotos en collage de la versión del aguascalentense que por su verdad y originalidad debe ya recibir Denominación de Aguas.

¡Como debe de ser, en el tendido! Muy bien trajeados, quietos y en silencio, el hermano mayor de Adame, José Guadalupe y el apoderado en México: Mariano del Olmo. Será curiosa coincidencia que ahora; dejándolo sólo en el ruedo a Luis David, salió con una peluda en la mano, cortada con un enorme mérito.

Como debe de ser: sólido el Matador en el ruedo, sin que le estén diciendo: “échale la muleta en la cara…lo traes fijo…le das tres y lo remates…” O, cosas que la verdad ni entienden. Lo mejor es dejarlos solos y su inspiración torera.