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Zacatecas 4° Corrida de Feria: Mansedumbre y desesperación

Sergio Flores cortó una oreja al único toro que desarrolló cierta movilidad de una corrida cargada de kilos y falta de casta.

Por Juan Carlos Valadez – De SOL y SOMBRA.

¿El tamaño de los toros importa? En realidad no. Los nuevos aficionados como hemos podido ver en la redes sociales y en algunas plazas le ponen mucha atención a los kilos, pero muy poca a lo que traen los toros en la sangre.

La pasada temporada grande en la Plaza México los taurinos buscaron en las ganaderías de la familia Barroso “el arca perdida” de la bravura, pero se estrellaron ante una camada de toros guapos, pero casi todos descastados y sin fondo.

Esta muy difícil la situación en el campo me comentaba en una tertulia un veterano y renombrado apoderado, “ya no sabes que puede embestir en México y que no, ya todo es un albur y no hay garantía” señalaba. Habría que buscar en otros lados, como en el campo tlaxcalteca le conteste. “Tal vez, pero los toreros extranjeros quieren los teofilitos y lo del campo queretano de preferencia” me contestó resignado.

Hoy la historia nuevamente se repitió con un encierro bien presentado de Torreón de Cañas, pero que lamentablemente no embistió, es cierto que era una corrida pesada, seria, pero lo que corría por la sangre de esas reses no era casta, por ahí corría únicamente mansedumbre y sosería.

Algo pasa con esta ganadería, que es cierto que se esfuerzan mucho sus criadores por presentar impecablemente sus encierros, pero sus toros fallan en el resultado final: el cual radica en darle prestigio a sus criadores, y colaborar en mayor o menor grado en el triunfo de los toreos.

Y de verdad fue una pena que estos toros con kilos y músculos, algunos de bella presencia, no tuvieran ni una gota de bravura. Solo el segundo de Sergio Flores al que le cortó una oreja, se movió más que los demás y desarrolló algo de  nobleza.

Para colmo de males el lidiado en octavo lugar del hierro titular se partió el pitón y salió un sobrero impresentable de San Isidro, que llego al tercio final pidiendo que acabaran cuanto antes con su misión en la tierra.

Ante este compendio de mansedumbre se podría pensar que los toreros estarían justificados, pero actualmente los matadores de toros en México se han vueltos especialistas en esto de la mansedumbre y como parte de su día a día, tanto Fermín Rivera como Sergio Flores, mostraron mucha disposición ante sus toros.

Sergio Flores, cortó una oreja de su segundo por levantar los ánimos de los  tendidos. Dejo unas tandas de redondos con temple, pero hubo más cantidad que calidad, más acompañamiento que mando y como en cada una de sus faenas, alargó demasiado y acabó con las diarias bernardinas.

Por el lado de los españoles José Garrido intentó justificarse al igual que Ginés Marín, ante hay que decirlo, un lote complicado.

Garrido que en la pasada feria estuvo muy  firme, en esta edición dejó nuevamente momentos del arte y valor que atesora su toreo, pero sus fallos con la espada le impidieron cortar algún trofeo.

¿Y la entrada?

Menos de media plaza en algo que ya es sistemático en esta feria, es muy triste ver cómo la afición zacatecana sigue sin acudir a la plaza, es también cierto que el cartel decía poco, porque no se puede apostar a la buena actuación del año pasado de Garrido o al nombre de Ginés Marín –que si bien es un joven con un futuro prometedor- en México carece de tirón taquillero y es prácticamente un desconocido.

Más preocupante es el caso de los diestros mexicanos, especialmente el de Sergio Flores, porque siendo el triunfador de la pasada temporada grande de la Plaza Mexico y de ser el diestro más regular en  nuestro país, no consigue todavía meter   gente a las plazas.

No está fácil la situación, sin lugar a dudas.

TORREÓN DE CAÑAS, SAN ISIDRO / RIVERA, FLORES, GARRIDO Y MARÍN

Plaza Monumental de Zacatecas. Cuarta de feria. Menos de media entrada. Toros de Torreón de Cañas, bien presentados pero mansos, sosos y descastados. El sexto, noble y con mayor movilidad. Un sobrero de San Isidro (8º), mal presentado y manso perdido. Todos sospechosos de manipulación de sus astas.

Fermín Rivera, silencio tras aviso y ovación.

Sergio Flores, silencio y oreja.

José Garrido, ovación tras aviso y vuelta tras petición.

Ginés Marín, ovación y silencio.

Twitter @Twittaurino

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Dar explicaciones


Por Mercedes Valverde.

Nunca me produce buena impresión quien para excusarse de su falta de diligencia, control y responsabilidad alega el descuido o negligencia de otro, como si eso le eximiera de su compromiso, cumplimiento o competencia. Es necesario cuando concurren distintas responsabilidades y culpas dar las explicaciones oportunas, veraces y completas, al respetable. Y digo al respetable, porque es incomprensible que se juegue, como se ha hecho, con los aficionados en Priego de Córdoba, como consecuencia de la suspensión irregular de la corrida de toros enmarcada en la Feria Real del pasado 2 de septiembre. Corrida promocionada por el Ayuntamiento de Priego, colaborando también en su organización con la empresa De la Pleita a la Seda SL, con toros de la ganadería de D. Francisco Galache para los espadas Antonio Ferrera, José Garrido y Ginés Marín.

Resulta que se le dice al aficionado que se suspende por la aportación de sendos certificados médicos de dos de los espadas, que impiden se celebre la corrida, a pesar de que uno de los matadores manifestó enfrentarse en solitario a los 6 toros. No se indica cuál es el motivo de salud de aquellos, ni se exhibe para completa información del personal los certificados médicos, que parecen eran de fecha anterior al mimo día del festejo y de otra localidad (Badajoz).

Llama la atención, cuando sabemos que los matadores están hechos de otra pasta y reaparecen casi al día siguiente de una sobrecogedora cogida, pero en este caso nada tenía que ver con cogidas anteriores ignorándose qué problemas de salud padecían esos jóvenes espadas.

Pero la gente no es tonta, y, como sospechaba, poco a poco se va enterando de que lo que realmente ocurrió es que no estaban vendidas las entradas que especulativamente consideraban los organizadores del evento, en el que colaboraba el Consistorio local. Es obligación de éste acreditar que la autoridad del festejo taurino, con nombre y apellidos, consideró que los certificados médicos aportados por los diestros eran veraces, auténticos y coincidentes con la realidad de su enfermedad o indisposición al tiempo de celebrarse la corrida, para tomar la decisión de suspensión del festejo, pues si no se ajustaran a la realidad estaría incurriendo en prevaricación.

También deben dar explicaciones los propios diestros y sus representantes, el ganadero, la empresa organizadora, pero sobre todo el Ayuntamiento de Priego en cuanto colaborador y patrocinador del festejo cancelado.

Publicado en Diario de Córdoba

Ocho con Ocho: ¡Ubicuidad taurina! Por Luis Ramón Carazo

Ginés Marín con Lebrero.

En la vida, no se puede estar en todas partes como uno lo desearía, porque aunque ideal quererlo, es muy complejo, la capacidad de generación de información de toda índole en este caso la de los toros de alguna manera, nos permite enterarnos de aquello que en épocas pasadas, era imposible y solamente constreñido a los medios hoy llamados tradicionales que los menores de cuarenta años, lo denominan como “viejos” Sopas.

Por las ocupaciones que todos tenemos, muchas veces nos quedamos con las ganas de ir en vivo a lugares tan cercanos como por ejemplo los que vivimos en la ciudad de México a las novilladas sabatinas que se están celebrando en Arroyo una hora pasado el mediodía, pero que de hecho para los creyentes católicos empiezan exactamente a las 12 con una misa con mariachi en el ruedo.

Transcurrido el festejo novilleril, se puede disfrutar en un ambiente mexicano con una opípara comida, para charlar lo sucedido en el ruedo, que es una de las partes más ricas de cualquier afición, pues conlleva el ingrediente de la óptica personal y de la discusión natural, para defender el punto de vista individual sobre lo acontecido. Entendiendo que no todos podemos acudir y recurriendo a la tecnología que brindan las redes sociales, es posible ver en cualquier dispositivo los eventos (lo cual nunca será lo mismo que en vivo) pero desde luego es una manera de estar presente.

En mi caso personal, los sábados he tenido otras actividades que no me han permitido asistir a las novilladas de Arroyo y tampoco lo haré en los dos que siguen, porque salgo de viaje que Dios Mediante me permitirá platicarles de una feria muy importante, la de Bilbao.
Sin embargo, con las imágenes que he podido ver, me da gusto saber que la novillada de Xajay fue muy buena materia prima en conjunto para dos novilleros que avanzan a pasos agigantados como lo son José María Hermosillo y el alumno de Manolo Mejía, José Sainz quienes por fallar en la suerte suprema, no salieron en hombros.

En días recientes me encontré en el Vivero de Coyoacán a Manolo quién me externó que está muy contento con los avances de su pupilo y el sábado se pudo bien constatar en Arroyo como lo relatan varios colegas.

Hermosillo es un alumno muy destacado de la Escuela de Espectáculos Taurinos de México y su decisión nació de pedirle un autógrafo a Arturo Macías y de ahí el matador le sugirió se apunte en la escuela y va que vuela para llegar a la alternativa.

También nos enteramos, sin haber visto aun las imágenes, que con pie derecho inició su periplo de despedida Nacho Garibay en San Luis Potosí, lidiando en faena de indulto a un toro de regalo de la ganadería Santa Bárbara propiedad de Javier Borrego. Joselito Adame y El Payo obtuvieron uno y dos trofeos respectivamente de un encierro de Julián Hamdan.

El toro indultado por cierto es de procedencia Garfias y recuerdo hace muchos años conocí a un niño que en unos cuantos pesos le vendió una vaca Don Javier y lo traigo a colación porque ahora que lo saludé en la Feria de San Marcos es ahora un hombre y es el sucesor del ganadero zacatecano, su padre, en la dehesa.

Finalmente relatar que en Dax Francia el torero extremeño Ginés Marín logró una gran faena a un gran toro de Santiago Domecq que se convirtió en el homenaje del indulto para Lebrero y nos enteramos a minutos de haber consumado la hazaña.

Para no parecer carrusel taurino, cierro reflexionando que la modernidad nos permite dar seguimiento a lo que acontece en todo el mundo taurino, aprovechemos y desde luego cuando se pueda no dejemos de asistir a las plazas para en vivo ser testigos, del arte efímero que es el toreo.

Feria de Córdoba: La corrida de toros sin toros

Por Rafael de la Haba.

Otra tarde de toros sin toros. Una más. Y van… Así se cuece en la fiesta que languidece. Las crónicas se repiten. El toreo se estandariza, todo bajo el mismo patrón. La emoción… ¡Ay, la emoción! Sin toro no hay fiesta. Cuántas veces la misma frase. Cuántas veces la misma cantinela. Pero no hay secreto. Ayer fueron los de Daniel Ruiz. Más de lo mismo. El medio toro. La tauromaquia moderna. Adiós a la suerte de varas. Hola a los aplausos a los minipuyazos. Que el toro no se caiga y que la espada entre a la primera. Poco más exige el público. Es lo que hay. No va más. Es la corrida de toros sin toros. La del mimo y el cuidado. La de toreros a los que se valora por su capacidad para sostener animales en pie, para llevar sin molestar, conducir sin obligar… Es la fiesta moderna. La de los toros sin toro. Aquella en la que las orejas maquillan resultados, pero no engañan. Ya saben lo del algodón… Y un trofeo se llevó Ponce. Y otro Ginés Marín. Pero pasó la tarde y pasó la corrida. Y poco pasó.

El propio Enrique Ponce, dominador absoluto de este tipo de cuadro gracias a su espléndida fórmula de técnica, temple y elegancia, se estrelló con el que abrió plaza, un ejemplar inválido con el que no llegó ni a estirarse de capa antes de que perdiera las manos. Imaginénse ya en la muleta. El animal no aguantaba ni pasándolo a media altura. El maestro se fue a por la espada sin más. No era para menos.

En el cuarto, en cambio, otro de Daniel Ruiz que perdió la vertical ya en el capote y que salió parado del caballo, Ponce desplegó todo su catálogo de suavidad, tiempos muertos y ceremoniosidad para trazar muletazos limpios, sin obligar, templados… Todo eso en una labor despegada en muchas fases y siempre a cámara lenta, la misma que imponía la falta de fuelle del animal. Pero Ponce, una vez más, hipnotizó al astado como lo hizo con los tendidos, hasta el punto de hacerles olvidar la falta de emoción, la falta de toro.

La otra oreja de la tarde cayó en las manos de Ginés Marín en el tercero. Animoso con el capote, intercalando verónicas y chicuelinas, con la muleta no pudo pasar de series cortas y mucha variedad en los remates. Fue más lo que llegó al público con estos que lo que hubo entre los mismos. Y es que el animal tampoco daba para mucho más. Así es que lo pasó sin atacar por la derecha y con suavidad por la izquierda. Buen trazo, eso sí, pero sin prender la llama en series de tres y el remate. Hasta que, ya con el toro paradísimo, el hombre expusiera en unas bernardinas que, ahora sí, pusieron el ¡uy! en los tendidos. Eso y una buena estocada fueron determinantes para el trofeo.

Ya en el sexto, en cambio, no pudo repetir. Soso hasta decir basta el de Daniel Ruiz, tampoco Ginés Marín se comprometió en la colocación ni el trazo, planteando el toreo muchas veces por fuera y en línea. Pasaba el toro sin más y se sumaban los muletazos de igual guisa. Todo quedó en apenas nada.

Y nada se llevó tampoco El Juli, aunque el toreo de más peso corrió a su cargo. Fue en el segundo de la tarde, el sobrero de Virgen María que saltó al ruedo tras partirse un pitón el titular de Daniel Ruiz. Un animal que se le coló bien pronto por el derecho y al que planteó faena de inicio por el izquierdo. Por allí, los primeros muletazos le salieron tocados, pero luego mejoró en largura y temple. Y ya con la diestra, con el toro protestando, dominio y mando con la mano baja. Pudo ahí El Juli, como también mejoró en otros naturales muy redondos. Faena sólida, sin terminar de explotar en lo artístico, con algún altibajo, pero siempre con la virtud del mando. Eso sí, mal rematada con la espada, sin duda, clave para no sumar trofeo.

Y en el quinto, simplemente imposible. Lo había brindado El Juli al público, pero a las primeras de cambio, el de Daniel Ruiz reculó, se rajó y se paró. No había para más. No había toro. Ni para el mimo, ni para el cuidado, ni para sostenerlo, ni para llevarlo sin obligar, ni para no molestarlo… Las cosas del toreo moderno y de la fiesta que languidece.

Ganado: cinco toros de Daniel Ruiz y uno de Ganadería Virgen María -lidiado en segundo lugar como sobrero, en sustitución de uno del hierro titular que se partió un pitón-, justos de presentación y escasos de juego por su falta de fuerzas.

Enrique Ponce: pinchazo y estocada (silencio), y pinchazo y estocada desprendida (una oreja).

Julián López ‘El Juli‘: dos pinchazos y estocada trasera (ovación), y media y tres descabellos (silencio).

Ginés Marín: estocada (una oreja), y estocada casi entera muy trasera (ovación).

Cuadrillas: buenos pares de José María Soler en el quinto.

Plaza: media entrada en tarde de nubes y claros.

Fuente: Diario de Córdoba

Foto: Miguel Ángel Salas.

Corrida de la Cultura. En la Feria de San Blas, a Ginés le ponen una caseta (y nosotros les devolvemos a los sevillanos su torero)

Por José Ramón Márquez.

Bueno, pues al fin llegó el día de la Cultura, de la high culture, a Las Ventas. El día del advenimiento de Julián, que primero estuvo diciendo, hace meses, que si no venía a Madrid, que si la cosa no le cuadraba bien por no recuerdo qué, y resulta que era todo una añagaza como para hacerse valer y que se crease un movimiento a su favor que nunca se llegó a crear.

Finalmente solucionaron la papeleta con truco, pues en Julián todo lleva truco. Éste consistía en montar un mano a mano con él y con otro, para que a ver si con tres toros conseguía de una vez abrir la Puerta Grande de Madrid por segunda vez como matador de toros, cosa que le obsesiona. Se intituló la gesta como “Corrida de la Cultura”, echaron mano de Ginés Marín, y se compraron seis llamémosles toros para la parte cuadrúpeda del espectáculo que se correspondían con las ganaderías de Victoriano del Río, Alcurrucén y Domingo Hernández. Lo de Victoriano era, como si dijéramos, la continuación de lo de ayer, y la constatación de que entre los ocho toros le han hecho una avería gorda a su amo, que no sé quién de estos gourmets del toro bobo va a ir a comprarle el ganado vistos los resultados, y lo mismo nos toca ver dentro de un poco de tiempo a Victoriano del Río eliminando lo anterior. Y GinésMarín, pues a lo que se le diga, que ése es el papel que, lo quiera o no, le toca jugar.

Hoy han vuelto a poner el letrero de “No Hay Billetes” por ponerlo, porque había huecos más que notables en los asientos, y en la explanada los reventas ofrecían boletos con muy poco margen, señal de que no había chu-chu, como decía Juanito, a quien mandamos un abrazo desde aquí, que está delicado de salud el hombre. Se nos olvidaba decir que ésta se llama “Corrida de la Cultura” porque asiste a ella el señor Ministro del ramo, al que se le ve un aire de estar muchísimo más interesado en la tauromaquia caballeresca del siglo XVI sobre todo si va glosada en verso:

“…Ya miro al Duque con espada en mano,

Al Marques y á otro compañero;

Parece cada qual Héctor Troyano,

Y al herir, cada qual es el primero:

A fuertes cuchilladas

Se queda el toro allí hecho tajada…” etc.

Echaron por delante uno de Victoriano del Río que adoleció de falta de movimiento, por lo que era absolutamente incompatible con la idea de Julián, que necesita de la carrerita repetidora del animal para perpetrar su tauromaquia. Si el toro se para, a Julián se le caen inmediatamente todos los palos del sombrajo, y eso es justamente lo que le pasó, que el toro era de tipo marmolillo, del mismo encaste que los toros de Guisando, que están en la Venta Juradera cerca de El Tiemblo, que se tragaba un pase y se paraba y ahí se quedaba Julián desesperado porque la cosa de la ligazón y el empalme de los muletazos que él necesita como el aire para echar a andar su negociado, no manaba al encontrarse el toro como posando para un escultor, para un Benlliure de la birria ganadera. Señalemos que toda la responsabilidad respecto de las condiciones de los toros de hoy recae sobre Julián, que habrá reliado, él o persona interpuesta, en las ganaderías lo que no está en los escritos mirando líneas, reatas y sementales hasta la quinta generación para acabar trayendo esto. Lo mató de canónico Julipié al segundo intento y aún hubo personas generosas y de noble corazón que aplaudieron a Julián tras el arrastre del toro, que hay que decir en este caso lo bien que hizo el hombre en no salir del callejón a recoger cuatro palmas.

El primero de los Hermanos Lozano, se fue a las manos de Ginés Marín. Le picaron con el mismo mimo que se pican las cuerdas del violín en un piccicato, y el animal llegó a banderillas totalmente exhausto y con una falta de movilidad que daba pena verle andar por la Plaza. El buey arrastraba sus cuarenta y ocho arrobas y media con harto pesar de su corazón y cuando llegó la cosa de la franela el toro estaba como para tomarse un Dalsy y meterse en la cama más que para ponerse a embestir. De hecho se paró en medio de un pase, con Ginés en la oreja erre que erre dándole trapazos en el hocico y es que el bóvido ni se movía, ni intentó un derrote, ni protestó, ni hizo nada. Fuese el colorado de los Lozano a que le trinchasen los destazadores y nos aprestamos a ver a su hermano, a ver qué nos decía.

La salida del segundo Alcurrucén no fue lo que se dice la salida del toro que se viene a comer el mundo, y más bien al toro se le hacía un mundo abandonar el fresquito de las mazmorras de Florito sin acabar de salir. Así estuvo un ratito. Luego medio cumplió en varas y es tardo en banderillas. El bicho había tomado el capote de Julián con buen son en los lances de recibo y el de San Blas se fue con decisión a por él para iniciar su faena en el tercio, entre el 9 y el 8 con un principio ligero y gustoso: cuatro por bajo con la derecha rodilla en tierra, un cambio de manos, una trinchera algo tensa y otras tres más relajadas fue el inicio de su labor y en ellas ya se vieron las óptimas condiciones del Alcurrucén para la muleta. Ahí empezó la auténtica cultura de Julián, si será cultural el tío que el otro día le hacían un publirreportaje en un importante diario de tirada nacional, pero su cultura no es de Real Academia, más bien es cultura popular, como el botijo. Acabáramos. Bueno pues ahí tenemos al Julián de siempre con lo suyo de siempre, que no va a cambiar ahora el hombre tras veinte años de alternativa, lo del cite por las afueras, lo del pico, pico, lo de cargarse la suerte, porque no la carga ni en sueños, y, eso sí, un temple nacido de una muy buena técnica, que es lo que realmente pone él, porque el resto más bien lo pone el toro. En sus modos, recalquemos que en sus modos, ha estado bien y por eso le jalearon con fuerza en las series que enhebró, que fueron todas. Mató traserísimo donde hay más dolor de barriga que muerte, cobrando media estocada, y se vio obligado a descabellar. Luego, primero con tibieza y después con la ayuda de los benhures de la mula se fue creando una petición que se sustanció en la obtención de una de las dos orejas que había venido a buscar a Madrid. Incluso hubo quien dio palmas al toro en el arrastre. En ese momento abandoné la Plaza.

A continuación, por no dejar inconclusa la reseña, anoto los comentarios de persona de mi máxima confianza:

4º toro. Ginés se dispone a matar después de faena tediosa y aburrida en la cual ha sido revolconado y no ha hecho ná de ná. Lo mismo de siempre. Se tira a matar. Mata de un bajonazo trasero. Resultado final: puñalá… trapera. El bicho cae y el puntillero acierta a la séptima.

5º toro. El toro, de Garcigrande, es un claro ejemplo de lo que no es trapío. Recibe una puya medianilla y al salir cae. Julián intenta hacer un quite que pasa desapercibido. Ginés intenta un quite por verónicas, todas por el pitón izquierdo y es arrollado por el bicho. Segundo revolcón que se lleva el chaval.

Sale Julián con ilusión y alegría, el aparcacoches coloca el toro en terrenos del 6-7 y se apresta a comenzar la faena sobando al toro por las afueras, preparándole para lo que se le viene encima. Lo intenta por la mano derecha; el torejo no da vueltas y nos embarullamos un poco. Vamos con la izquierda y empezamos retrocediendo muchos pasos entre natural y natural. El toro no hace nada por colaborar. El torero es el mismo y el toro peor. El toro se llama Cazatesoros, número 64, y está sacando la vena como de macho cabrío y el pobre Julián no sabe qué hacer, totalmente desarmado. El aficionado R. apunta “incapacidad técnica total”. Mata con otro julipié a la primera y el toro rueda. El toro ha sacado su castita y le ha traído de cabeza. Sale a saludar y le chifla media Plaza, la otra media le aplaude, los que aplauden chiflan y los que no chiflan aplauden…

6º toro. Sale el último, de Victorianodel Río, que es un toro gordo como si fuera de carne, de capa negra. Si lo pilla el de El Capricho y lo castra, teníamos buey para dentro de diez años. Dos grandes puyazos de Agustín Navarro, que se lleva la ovación de la tarde. Comienza Ginés la faena con la derecha, vaciando arriba, muy atropellado, luego pilla la izquierda y después pasa a la fase de los sustos, a ver si el toro le empuja y “lo para con la mirada”. Mata a la segunda y descabella a la última. Parte de la afición abandona la Plaza y otra parte se queda para pitar al toro en el arrastre.

Esto dio de sí la Corrida de la Cultura. A ver qué inventan para ver cómo levantan el muñeco el año próximo, que al entipado Julián le van cayendo las castañas y en Madrid su currículum de acinturamientos sigue empatado con el de Morenito de Maracay, el inolvidable Pepe Nelo. De momento ahí les devolvemos a los sevillanos a su torero, para que pueda seguir reinando en el coso del Paseo de Cristóbal Colón, número 12.

Publicado en Salmonetes ya no nos quedan

San Isidro: ‘Licenciado’, hermano de ‘Orgullito’

El Juli. Foto Pablo Cobos Terán.

CUATRO GANADERÍAS / EL JULI Y MARIN, MANO A MANO

Dos toros -1º y 6º- de Victoriano del Río; dos -2º y 3º- de Alcurrucén; el cuarto de Garcigrande, y el quinto de triunfo de Domingo Hernández, muy justos y cumplidores en los caballos; muy nobles todos a excepción del deslucido cuarto; agotados y descastados primero y segundo; muy encastado y nobilísimo el tercero; lastimado el quinto, y bravo y mejor presentado el sexto.

Julián López El Juli: pinchazo y estocada caída (palmas); media trasera y un descabello (oreja); estocada caída (ovación).

Ginés Marín: pinchazo y estocada (silencio); estocada desprendida (ovación); pinchazo, estocada y un descabello (silencio).

Plaza de Las Ventas. Corrida de la Cultura. Décimo séptimo festejo de la Feria de San Isidro. 24 de mayo. Lleno de ‘no hay billetes’ (23.624 espectadores, según la empresa).

Por Antonio Lorca.

Orgullito -el toro de Garcigrande que El Juli indultó en la pasada Feria de Abril- y Licenciado -del hierro de Alcurrucén-, lidiado ayer por el mismo torero, serían hermanos; y si no, del mismo árbol genealógico bovino, pues ambos lucieron grandes cualidades en el tercio final: galope, clase, humillación, prontitud, profundidad… Más completo el sevillano que el madrileño, pero exponentes ambos del toro moderno: justo de trapío, insulso en el caballo y en banderillas y extraordinario -hondo e incansable- en la muleta.

Licenciado le tocó en suerte a El Juli, un torero de deslumbrante suficiencia y técnica abrumadora. Su comienzo por bajo fue sencillamente espectacular, un lección de temple y torería, largos los muletazos, especialmente uno rodilla en tierra mientras el toro embestía con el corazón; y como colofón, dos trincherillas de cartel y un hondo pase de pecho. Otra vez un toro de ensueño, nobilísimo, y un torero de la posmodernidad. Fue allá por la cuarta tanda, la muleta en la derecha, cuando El Juli toreaba al hilo del pitón, decidió el torero cambiarse de mano el engaño y dibujó un natural tan profundo y largo que aún no ha terminado en la memoria de quienes tuvieron la suerte de contemplarlo. Entre el inicio y el final, muchos pases, con la muleta baja, pero acelerados casi todos ellos, y basados en la técnica moderna de iniciarlos al hilo del pitón. Muletazos que enardecen a las masas, pero que dicen poco; y, encima, mató mal.

La corrida de la Cultura comenzó bien. Por cierto, como era de la Cultura, por llamarle algo, se acercó a Las Ventas el ministro del ramo. Si hubiera sido la corrida de la naranja, hubiera venido el presidente de los hortelanos (lo que hay que inventar para que un ministro acuda a los toros…).

Comenzó bien, sí, porque El Juli y Marín compitieron -la única vez en toda la tarde- en el tercio de quites: por cordobinas, delantales y chicuelinas el primero, y por gaoneras el más joven.

Y hubo un toro bravo en el caballo (¡oh, milagro, milagro!), el sexto, de Domingo Hernández, el de más presencia, que fue picado de forma excelente por Agustín Navarro. La suerte de varas existe y es una preciosidad. Solo son necesarios toros bravos y picadores toreros. Acudió Coplero con alegría en dos ocasiones, empujó con los riñones, la puya en su sitio, y la plaza disfrutó con el extraño -por infrecuente- espectáculo. Instantes después, galopó en banderillas y permitió el lucimiento de Manuel Izquierdo y El Algabeño.

Los toros bravos no suelen ser fáciles en la muleta, y Coplero se ajustó a la norma. No había que cuidarlo, como a tantos otros, sino cuidarse de él, y eso fue lo que hizo Ginés Marín, pero cansino y aburrido, con pocas ideas lidiadoras.

Por cierto, el torero extremeño no tuvo ayer su día. Cierto es que no tuvo ningún toro de carril, pero se le vio espeso, en un quiero y no puedo permanente, y sin la noción clara de cuándo debe acabar una faena para no desesperar al respetable.

Muy descastado y sosísimo fue su primero, al que trató de hacerle una faena tan insulsa como interminable. Dificultoso y deslucido fue el siguiente, con genio y la cara por las nubes, y el torero no encontró la manera de controlar ese incómodo genio. Tiene gusto y aroma en las muñecas, y así lo demostró a la verónica en dos ocasiones, pero el toreo debe ser algo más.

El Juli se encontró en primer lugar con un torete bonachón, dulce y buena gente, pero muy escaso de fortaleza. Obedeció al cite, pero todo lo hizo con mucha tristeza, agotado y hundido. Aun así, hubo dos naturales estimables.

Y el quinto tenía la llave de la puerta grande. Cumplió en varas y persiguió con codicia a José María Soler, que lo banderilleó con acierto, pero la mala suerte se alió contra el torero. El toro no llegó con muchas ilusiones al final, pronto acortó el viaje y resultó que se había lesionado las manos, por lo que El Juli lamentó el accidente y se conformó con una ovación.

Publicado en El País

@Taurinisimos 151 – Triunfa @FerminRiveraA Polémico Indulto @GanadoBravo Festejos Mérida y Guadalajara.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del lunes 26 de Febrero de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina.

Toros en Guadalajara y Mérida. Festival en Cinco Villas.

Corridas de La Estancia para Castella, El Payo y Ginés Marín y San Migue de Mimiahuapam para Rejoneador Emiliano Gamero, Joselito Adame y Sergio Flores.

Plaza Mérida, 89 años de historia por El Diario de Yucatán.

Faena de Fermín Rivera al novillo “Clase” de San Marcos, indultado en Cinco Villas, debate sobre el indulto.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 2 de Marzo de 2018 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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El Río Seco – Temple Inacabado de Juan Pablo Sánchez en plena debacle de La México.

Pase del desdén de Juan Pablo Sánchez, perfecto con la muleta, fatal con la espada.

Falla, y de qué manera, el encierro de Fernando de la Mora. Su inaceptable presencia, desesperante mansedumbre y debilidad, no hacen mas que demostrar que, hoy, todo lo que toca La México, está bajo sospecha. Ya sin contrapesos, la Monumental ya no es referencia, turbio es su ambiente y, por ello, la gente castiga y elimina gradualmente la expectación y el interés de una de las otrora grandes fechas: el último domingo de enero de este año pasa a la ignominia dada la ineptitud y la nulidad de actuación de la empresa más rica de la historia pero la de menos frente taurina. Solo el ritmo, el temple y bien hacer de Juan Pablo Sánchez rescata con su muleta pero entierra con su fallida espada los únicos momentos taurinos de una tarde terrible para Saldívar y espantosa para Marín, cuya presencia muestra los peores males de la presente administración.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si hay un ganadero al que respetamos, sí, aunque algunos consideren esto increíble, es Fernando de la Mora Ovando. Lo hemos dicho muchas veces, de 2006 a 2012 perdimos los mejores años de la divisa amarillo y blanco por un capricho empresarial.

Ahora por otro capricho lo tenemos que ver en horas muy bajas.

Pésimas quizá.

Fernando de la Mora sabe muy bien qué es lo que echa, lo que tiene y lo que vende. Por eso el marasmo de hoy en La México tiene explicación: vende de segunda porque escogen y pagan de segunda, quizá, de tercera.

Peor aun, él vende,

Pues los cinco lidiados, de auténtico escándalo, son el fracaso empresarial más sonado pues la actual administración, con todo su dinero, con todo el antecedente y con toda la pompa y circunstancia que la rodea, no parece tener en la frente el suficiente taurinísimo ni el suficiente nivel de influencia para impedir que pase esto.

Recuerdo a uno de los “amigos de la Empresa” actual pidiendo guardar las formas por el cambio de logotipo de la Plaza México, ese que la antigua administración perdiera en favor de la Secretaría de Hacienda, el famoso óvalo rojo, resultaba que esta administración quería distanciarse de las viejas formas.

Con lo de hoy están más cerca que nunca.

Ya no ahondemos en lo que ha sido la conformación del cartel, haber puesto a Ginés Marín sin ningún mérito en esta Plaza, únicamente por ser apoderado por los socios de la Empresa aflojó la expectación y resto importancia, un nombre que dice nada y menos con la manera en que se deja enganchar por la rata corrida en tercer lugar. Enfundado en traje de sombras que le resta categoría y personalidad, ese cabeceante tercero le mete en problemas.

Solo una tanda donde pisa firme, liga derechazos pero Marín muestra lo que desde novillero ha enseñado en México: incomodidad, ya no digamos al matar. Cómo la empresa incluso no hace las cosas a favor de los suyos somete a Marín a un bochornoso doble incidente.

La devolución de un toro y la aparición de un mulo como sobrero.

Devolver a un toro por falta de trapío es el peor desprestigio para una Plaza de Toros.

Más como La México. La Empresa tolera y emprende, en vez del bien hacer y la captación de sólida clientela taurina, la falta más recurrente al adolecer del principal cimiento taurino: el toro. El sexto es el más cornalón de la ganadería titular pero el hartazgo y lo alargado de cara, lo feo de hechura, lo estrecho, lo falto de remate, revienta la bronca que trae el horrible sobrero, corraleado sobrero de Montecristo que se defiende.

Y tal como Ginés se muestra, rebasado e incapaz, el triunfador de Madrid se hunde en doble voltereta por tanto afán de no someter de hacer ascos al toro en vez de torearle y, con tanto gorrón en el callejón, uno de sus asistentes al tratar de ayudar sale zarandeado y hasta lastimado, este taurineo infame es el que muestra escenas como las de ayer, toro devuelto, sobrero corraleado, toreros incapaces, lluvia y las esperanzas taurinas como el clima.

Tres recordatorios, toro vivo y el recordatorio que los recomendados no caben aquí.

Saldívar, igualmente, da el paso atrás.

Ocurre que este torero está en todo menos con la cabeza en el sitio, sorprendido de salida toma el olivo. Está en la postura de componer la figura dejando pasar la embestida de un lote compuesto por un terriblemente mal presentado segundo y el remiendo de Xajay, serio y bravo de inicio, que le incomoda por falta del sitio y valor suficientes para quedarse quieto. Con el tercero que cabecea, más pendiente está por voltear la montera con los machos para abajo que por mandar a un toro que le atropella lo que quiso y le engancha peor.

Está fatal con el quinto con el que no para y al que trata terriblemente de parar sin conseguirlo. Saldívar ha sido solo un espejismo que confirma hoy su realidad.

Y queda Juan Pablo Sánchez, única esperanza de que la calidad y el mérito impongan y valgan. Todo esto contrasta con el encierro, astados impresentables por fuera y también por dentro, ¿Qué tendrá que decir Othón Ortega al respecto? Someter a un torero de esta valía a este tipo de escándalos es el verdadero daño a la Fiesta. Por ello, con todo y lo firme, lo vertical y muy templado que está con el primero de la tarde, Sánchez llega poco al tendido, que se molesta con la presencia y la debilidad del que abre Plaza.

Aun así, el hidrocálido, que omite cualquier intento con el capote, logra hacer andar y sostener la horizontal del débil, a partir de un muy claro entendimiento, se queda quieto y ajusta la embestida del toro a su dictado, no solo templado sino despacioso por ambos pitones. Sánchez, torea cumbre con la derecha pero pincha hasta dividir la Asamblea.

Sánchez lo sabe y por eso se tapa cuando entusiastas piden saludar en el tercio.

Entonces, enfrenta en cuarto turno a un torete que anda de forma boyancona de salida y que tras los lances casi clava los pitones en la arena que protesta ante un puyazo doble, el primero trasero, que huye en cada capotazo tras los pares de banderillas y que no es ni mucho menos un muestrario de bravura.

El diestro brinda a la generalidad.

Entonces alumbra el camino, a la distancia necesaria para no estorbar aliviando la embestida en los doblones hasta abrirse muy torero a los medios y desahogar sobre la mano derecha. Es palpable como hay una aflicción de la casta del nombrado “Río Dulce” que no aparece y cuyo cauce solo es reparado por los derechazos perfectamente en el sitio, largos y completamente templados que traza Juan Pablo en una breve pero intensa primera tanda.

Luego cuando el toro resiente el sometimiento de hierro y de seda la vez, finta con salir con la cara arriba, los muletazos son de tal acabado que bastan solo tres para trazar el cambio de mano por la espalda y cerrar con la zurda el de pecho, de tan lentos podrían haber durado lo que duran seis de diestros más revolucionados.

Arrebata Juan Pablo, sin arrebatarse él.

Entonces, a ese mismo compás, Sánchez se crece casi sin reponer y liga los derechazos de trazo perfectos que abrocha con el martinete y el cambio de mano mejor trazado de toda su actuación, un remate abajo que abre el camino del río de su muñeca hacia el pitón izquierdo donde, igualmente, vuelve a bordarlo.

Arte, clase y tempo largo en la medida distancia y tiempo exacto.

Desfile de forma y despliegue de fondo, magistral.

Y prosiguió la obra hasta el camino de la redondez, apenas una capetillina entrelazada, Sánchez se gusta en la dosantina y también en el derechazo en rendondo por completo y el pase, soberbio, de la firma.

Solo que es demasiado para el burel.

Que se escurre.

Que se raja.

Y que levanta la cara cuando Sánchez alarga la faena, innecesariamente, entra a matar en la suerte contraria y, claro, para variar, pincha. Dejando el destino, su inclusión en el 5-F, en manos de otros tantos afectos al adamismo y desafectos al toreo bueno.

Que se rubrica con las orejas. Dice un buen aficionado: “No se puede estar tan mal luego de estar tan bien.”

En absoluto.

Ojalá que no quede fuera de una fecha clave donde por calidad debe estar pero donde sus fallas con la espada lo empata en cantidad con otros cinco.

Ya veremos que ofertan el lunes.

No confiemos en la empresa, empecinada en ensuciar el río de la torería.

Y peor, aun, el de la categoría de la Plaza.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Enero 28 de 2018. Décima Primera de Derecho de Apartado. Menos de Un Cuarto de Plaza en tarde muy fría con viento fuerte y molesto a partir del quinto y fuerte lluvia al final de la corrida.

8 Toros, 5 de Fernando de la Mora (Amarillo y Blanco) pitados de salida. Rechazados varios en la semana y remandado el quinto turno. Impresentable, el sexto turno ha sido debidamente devuelto, un encierro de segunda. Manso y débil, salvo el segundo que sacó algo de casta en la muleta; 1 de Xajay (Divisa Rojo y Verde) el quinto. Serio y bien hecho, con bravura ha sido pesimamente lidiado. Y 1 de Montecristo (Divisa Obispo, Oro y Verde) Grande y corraleado, sobrero que sustituye al sexto, corraleado y con edad, sacó malas ideas.

Juan Pablo Sánchez (Malva y Oro) División y Ovación con Saludos. Arturo Saldívar (Obispo y Oro) División y Silencio. Ginés Marín (Aguamarina y Azabache) Pitos y Silencio tras Tres Avisos.

Mala tarde de las cuadrillas banderilleando a contraquerencia y mal colocados, enganchados y a la media vuelta, aun así, tras pasar en falso Diego Martínez se desmontera inmerecidamente en el segundo tercio de la lidia del quinto.

Al finalizar el paseillo se rinde minuto de homenaje en memoria del ganadero Luis Álvarez Bilbao, de Barralva, y el Juez de Plaza, Matador de Toros Ricardo Balderas, fallecidos lamentablemente en la presente semana.