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Alicante: Una encastada corrida de Garcigrande

Enrique Ponce y El Juli, a hombros en el cierre de la feria de Hogueras. TESEO.
Enrique Ponce y El Juli, a hombros en el cierre de la feria de Hogueras. TESEO.

Por Vicente Sobrino.

La corrida de Domingo Hernández, con los dos hierros de la casa, tuvo lo que no suele tener el toro moderno: casta. Fue corrida interesante en diversos niveles, con toros de gran juego para el torero, como el lote de Ponce y el primero de El Juli; otro, como el sexto, obediente y muy noble, un tercero que se puso complicado y un quinto que prometía lo mejor de todos, pero que al final pagó con creces la exigencia en los dos primeros tercios y terminó acobardado y manso. Pero, en fin, corrida que nunca perdió el interés.

La pelea del primero de la tarde fue un espectáculo. En estos tiempos que corren, poco visto. El de Domingo Hernández, toro regordío y cómodo de cara, se empleó, empujó con todas sus fuerzas y con las mismas se llevó caballo y picador hasta el mismo platillo. En pelea monumental, metiendo los riñones. El picador se cogió bien y le pegó un puyazo en toda regla. Ni los más viejos del lugar recordaban pelea semejante: monumento al tercio de varas. ¡Ya era hora!

Con pujanza, con la bravura demostrada e intacta, llegó el toro a la muleta de Ponce. Antes, en banderillas, corretón y algo distraído, bajó de nota. Pero volvió a recuperar nivel en el tercio final. La faena de Ponce, pausada, de buen ritmo, pero sin terminar de redondear las series. En todas hubo bellos pasajes, pero también faltó la continuidad deseada. Gran fondo del toro. En un descuido de Ponce, la bravura del animal hizo hilo al torero, lo persiguió y a punto estuvo de cazarlo. Labor muy larga, prorrogada por el descabello, por lo que llegó un aviso antes de entrar a matar y otro con el toro amorcillado ante la espada de cruceta. A tan gran toro lo despidieron con una ovación en el arrastre.

Sin el nivel tan cálido del primero, pero noble y obediente sin condiciones, el cuarto de la tarde, con el hierro de Garcigrande. Toro más de acuerdo con los tiempos que corren: toro de la modernidad. Fue dos veces al caballo, discreto la primera vez, defensivo en la segunda y muy suelto y corretón en banderillas, provocado, quizás, por una lidia deficiente. Vista que la cosa pintaba a favor de corriente, Ponce atacó desde el primer momento. Ataque frontal, sin descanso; también sin reservas. En faena tan afanosa, entró de todo por el mismo precio. Hubo muletazos reposados y otros de rabiosa actitud. Los circulares y las poncinas finales pusieron la plaza rendida a los pies del torero.

Otro gran toro fue el segundo. De menos presencia que el que abrió la corrida, pero dentro de la normalidad. Se dejó, sin más, en varas, pero fue una máquina de embestir a la muleta de El Juli. Fijeza, prontitud, son, el hocico arrastrado por la arena; un toro sin pegas y con muchas virtudes. La respuesta de El Juli fue total. Ligero en ocasiones, pero el mando como principal virtud y el temple, hicieron lucir al máximo al toro. Los cambios de mano, las series, sobre todo sobre la mano derecha, en bucles continuados, llevaron la faena a su máximo esplendor. El corolario fue de gran pegada: tres circulares invertidos, ligados entre sí, que el toro admitió como si fuera el primer muletazo de tan larga faena. Toro de vuelta al ruedo, que el presidente obvio. Ni se enteró, vamos, de tan gran animal.

El quinto prometía mucho, tanto que El Juli le hizo una verdadera faena con el capote: hasta tres quites, tres, después de acudir el toro al caballo al relance, emplearse y desmontar al de tanda. Tres quites, que se dice pronto, de una tacada: por lopecinas, por faroles y por chicuelinas, más los respectivos remates de medias o largas. Todo un repertorio a toro también pronto, codicioso e incondicional. Pero tanto capote pareció pagarlo luego. En banderillas el de Garcigrande se hizo el amo del ruedo, pero ya en la muleta se acobardó a las primeras de cambio. Se salió distraído de los muletazos y El Juli no logró sujetarlo. Los intentos fueron vanos, hasta que el toro, ya sin disimulos, buscó las tablas por donde huir o refugiarse.

El tercero de la tarde fue de esos toros que piden el carnet profesional en primera instancia. Mal picado, se defendió en el peto con la cara arriba y a tarascada limpia. Cogió de muy mala manera al banderillero Alberto Zayas en su turno y los momentos muy dramáticos se saldaron con la paliza consiguiente pero, por fortuna, sin mayores consecuencias. El toro, muy avisado, encastado, llegó muy enterado a la muleta. Cayetano no entregó las cartas, ni echó la toalla. Su respuesta fue responsable, valiente, de amor propio, ante toro que tenía mucho que torear. No cedía el toro en sus exigencias, que salía de la suerte distraído y buscando no se sabe qué, ni facilitaba posturitas más o menos estéticas. Cayetano, firme, se hizo con la situación aunque el lucimiento del toreo moderno no entraba en esta ocasión.

El toro que cerró la feria, de preciosa pinta amelocotonada, derribó con estrepito y codicia, pero fue mal picado en la segunda entrada. Fue un tren en banderillas, encastado, pero resultó obediente y noble para la muleta. Y de nuevo un Cayetano responsable, en faena sin lucimiento, sin acople con el toro, pero con el amor propio por bandera. No se rindió en ningún momento, aunque los muletazos no resultaran ni completos ni redondos. Le agradecieron sus disposición, pero con la impresión de dejarse algo en el camino.

GARCIGRANDE, HERNÁNDEZ / PONCE, EL JULI, CAYETANO

Cuatro toros de Domingo Hernández y y dos Garcigrande, -4º y 5º-, de correcta presentación. Encastados en líneas generales, con tres toros de gran juego: primero, segundo y cuarto.

Enrique Ponce: _aviso_ estocada trasera y baja _segundo aviso_ y cinco descabellos (saludos); estocada trasera y tendida _aviso_ (dos orejas).

El Juli: estocada algo caída (dos orejas); pinchazo hondo y descabello (saludos).

Cayetano: pinchazo y estocada hábil (saludos); pinchazo _aviso_ y estocada (palmas).

Plaza de Alicante. Quinta y última corrida de Hogueras. 24 de junio. Tres cuartos de entrada.

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La “España veloz y el toro futurista”

Por Ignacio Ruiz Quintano – ABC.

Para decir la verdad en España hay que tener un siglo y dinero de bolsillo, como la marquesa de los veraguas.

Del Conde de los Toros de Ojos Verdes (Fernando Villalón, conde de Miraflores de los Ángeles) a la Marquesa de los Toros de Capas Blancas (Mercedes Picón, marquesa de Seoane), los jaboneros de Prieto de la Cal, que le ha confiado a Emilia Landaluce dos cosas: que el indulto de “Orgullito” en Sevilla fue “una vergüenza”, y que los toreros “que mandan” (?) hoy son “unas figuras de mazapán, capullitos de alhelí y rosas de pitiminí”.

Orgullito”, criado para jugar al corro de la patata, supone la consumación del toro socialdemócrata, una criatura servicial que hace lo que sea necesario para sustentar la teoría de los pegapases, que son “los artistas”.

La “España veloz y el toro futurista” de Marinetti ya están aquí, en coincidencia con un ministro de Cultura animalista que aspira a la sociedad socialista de Fourier, donde los animales perjudiciales (toros encastados) habrán desaparecido, dedicándose todos a servir al hombre:

–En vez del león existirá un anti-león, corcel de maravillosa rapidez en que los jinetes encontrarán un asiento tan suave como los cojines de un coche de buenos muelles…

El león, en los toros, eran los victorinos, pero un torero modesto, Escribano, indultando uno en Sevilla y pegando “pedresinas” a otro en Madrid, ha señalado en ellos a “Negro II”, el toro futurista que Marinetti imaginó testando para ser admitido (el toro, claro) en los jurados de la tauromaquia socialdemócrata:

–¡Tengo en los pulmones el implacable fuego futurista de España!

Nos quedan los Saltillo, pavura de ruedos… y jurados, aunque los posibilistas de “Los de José y Juan”, que en la plaza llamaban a los saltillos “mulos”, en la barra del snack-bar les han concedido el “indulto” de una “mención especial”, y aplaudiendo “con manos de higos chumbos”.

–A los que no tragamos, nos eliminan –resume la marquesa de los veraguas.

Andante maestoso.

Feria de la Albahaca 2018 en Huesca: Corridas de Toros

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De SOL y SOMBRA.

Tauroemoción ha presentado los carteles de la feria de la Albahaca 2018 en Huesca, destacando el mano a mano del día 12 de agosto entre Enrique Ponce y El Juli, con toros de El Vellosino. Otros toreros destacados que pisarán el ruedo oscense son Sebastián Castella, Cayetano, López Simón, Padilla o el rejoneador Diego Ventura. Uno de los momentos especiales se vivirá con la despedida de Juan José Padilla.

Siguen sin aparecer los hermanos Adame en las feria de verano y es ya preocupante saber que sus triunfos en Madrid no les están redituando. Que estará pasando ¿mala administración?, ¿no interesan?, ¿donde esta la fuerza de la FIT?, Antonio Barrera ¿que pasa?

Los festejos:

Día 10 agosto: Sebastián Castella, Cayetano Rivera y López Simón con toros de Manuel Blázquez

Día 11 agosto: Juan Bautista, Serranito y Emilio de Justo con reses de Adolfo Martín

Día 12 agosto: Mano a mano Enrique Ponce – Juli con toros de El Vellosino

Día 13 agosto: Juan José Padilla, El Fandi y Miguel Abellán para los toros de Salvador Domecq

Día 14 agosto: Corrida de rejones para Andy Cartagena, Diego Ventura y Pérez Langa. Los toros serán de la ganadería de Passanha.

Twitter @Twittaurino

¿Donde quedo el rigor de la afición madrileña? Generosa Puerta Grande para Castella en la puesta de escena de Ponce

El empresario Simón Casas se rompía la camisa frente el micrófono de canal Toros ante la puerta grande de su poderdante, mientras el prestigio de Las Ventas para muchos se iba por una coladera del coso madrileño.

La catedral del toreo esta de cabeza, su empresario no ha cumplido con lo que prometio al tomar la plaza, hay más cemento en el tendido que en años pasados, mientras que su afición y autoridades cada vez están mas cerca de una plaza triunfalista y sin rigor como por ejemplo la Plaza México, que de Las Ventas.

De la Televisión mejor ni hablar, ya que el resultado que nos arroja el festejo del día de hoy es una bomba molotov para Las Ventas.

Por Paco Aguado para el Heraldo.

El amable y festivo público que colmó este miércoles los tendidos de la plaza de Las Ventas consiguió que el diestro Sebastián Castella, aun lesionado, saliera finalmente a hombros, más por la impresión causada por el aparatoso percance que sufrió el francés que por los méritos reales de su faena al quinto toro de la tarde.

Ese preciso momento, cuando recibía de capa al astado de Garcigrande, fue la dramática clave de todo cuanto sucedió después, pues condicionó que se tomara como una heroicidad todo lo que Castella, ya recuperado del tremendo susto, le hizo al animal que minutos antes estuvo a punto de acabar con su vida.

Y es que el toro, de un violento y seco derrote de su pitón izquierdo, cuando aún conservaba todas sus fuerzas, prendió al francés por el pecho y lo zarandeó brutalmente en el aire antes de dejarle inerme sobre la arena.

Toda la plaza, hasta ese momento metida en fiesta, se quedó en silencio, impactada, conmocionada, esperando a que Castella tuviera una mínima reacción, esa que solo llegó cuando las cuadrillas lograron que se incorporara y pudieron llevarle hasta las tablas para ser atendido.

Tardó unos minutos el torero galo en recuperar las fuerzas y el ánimo, en tanto que el toro iba mostrando la calidad y la profundidad de sus embestidas. Quizá por ello, en un gesto que enardeció al tendido, Castella comenzó su faena de muleta con las dos rodillas en tierra con más voluntad que temple y acierto.

Pero ese matiz, esa falta de mando y de pulso sobre el notable toro de Garcigrande que continuó marcando el resto del trasteo, no lo tuvo en cuenta ese público que jaleó cada medio pase, cada alarde y cada efectismo de Castella como si contemplara una revelación, sin reparar en la buena condición de su enemigo, que no pedía épica sino una más profunda estética.

Sebastián Castella cortó dos orejas. Efe

Aun así, después de que Castella saliera trastabillado de una estocada volcándose entre la cuna de los pitones, se pidieron y se concedieron esas dos orejas, que fueron un desmedido premio acorde a las desmedidas reacciones de un público más impresionable de lo que era habitual en esta seria y exigente plaza.

Por Sixto Naranjo COPE:

Jesús Enrique Colombo se convertía en el noveno matador de toros al que Enrique Ponce confirmaba alternativa en Las Ventas. Ocho toreros de varias generaciones precedían al venezolano. Desde los tempranos Abellán o Juli hasta los más noveles Román o Varea. Es lo que tiene llevar casi treinta años al pie del cañón. Quien no tuvo suerte con el toro de la ceremonia fue Colombo. Un semoviente que llegó totalmente desfondado al tercio de muleta y con el que el joven diestro solo pudo brillar en un poderoso tercio de banderillas.

Se protestó al primero del lote de Ponce, muy lavadito de cara pese a sus buenas hechuras. No hubo mucho motivo para la polémica porque el animal se descoordinó al poco de salir y hubo de volver a chiqueros.

El sobrero de Valdefresno. ‘Lironcito‘ y Ponce en el recuerdo lejano. No estuvo sobrado de fuerza el toro del hierro charro, al que mimó el de Chiva en los primeros tercios. El inicio de faena, puro almíbar. Por abajo, sin violentar al toro y abriéndole los caminos. Dos tandas a derechas, aprovechando la bondad y clase del toro de Valdefresno. Muy estético, pero poca verdad en el embroque. Al natural le tropezó más el engaño, se alargaron los tiempos muertos. Cuando retomó la diestra el toro ya había echado el cierre. La estocada viajó caída y algunos intrépidos se aventuraron a pedir incluso la oreja. Pareció excesiva hasta la ovación final y la puesta en escena de Ponce y su cuadrilla, incitándole ésta a dar la vuelta al ruedo.

Colombo se volvió a mostrar como un fácil y poderoso rehiletero. Destacó en un tercer par al quiebro por los adentros de mucha exposición. Para prologar su faena de muleta, el venezolano se hincó de hinojos. Por dos veces el toro se llevó por dalente la muleta. El de Garcigrande siempre quiso salir de najas. Otro desarme ya incorporado frenó aún más la labor del joven diestro, que estuvo un punto acelerado por sus ansias de agradar.

Foto: Pablo Cobos Teran.

San Isidro: Castella, espeluznante cogida y sensiblera puerta grande / Petardo de Ponce

Plaza de Madrid. Vigesimotercera corrida. Asistencia: 23.670 espectadores, lleno. Toros de GARCIGRANDE y un sobrero de VALDEFRESNO (4), con más mal estilo que casta.

ENRIQUE PONCE (3), de burdeos y oro. Estocada desprendida (saludos con protestas). Pinchazo y bajonazo (saludos con bronca).

SEBASTIÁN CASTELLA (6), de azul marino y oro. Pinchazo, medio bajonazo,, pinchazo, bajonazo y descabello. Dos avisos (silencio). Estocada (dos orejas).

JESÚS ENRIQUE COLOMBO (2), de azul pavo y oro. Pinchazo y estocada desprendida (silencio). Estocada (silencio).

Por Carlos Ilián.

La sensiblería saca a Castella por la puerta grande. Este es un titular para explicar lo que ocurrió ayer en el quinto toro.

Este feo y destartalado ejemplar de Garcigrande arrolló a Sebastián Castella cuando intentaba el toreo de capa. Fue una cogida espeluznante, sin duda, de la que el torero salió muy aporreado y una herida en el pie izquierdo, aunquede milagro se salvó de un percance aún más grave. Se sobrepuso y salió a dar la cara en el último tercio.

A trancas y barrancas fue metiéndose en faena y sobre ambos pitones cuajó una labor tan entregada como ramplona, con el plus de hacerlo sensiblemente disminuido. Le echó tanta voluntad como ramplonería a un buen toro y cuando el animal se apagó echó mano del recurso de ponerse muy encima lo que la gente, con la sensibilidad a flor de piel, recibió con clamores.

Castella enfiló la suerte suprema y se entregó en una estocada en todo lo alto. Se desmelenaron los tendidos y el presidente no tuvo aguante, se rajó sacando el segundo pañuelo. Dos orejas de plaza turística y un presidente de pueblo.

De esta forma Castella enmendaba su petardo en el tercer toro, el mejor de la corrida.

Y para petardos los de Enrique Ponce en ambos toros.

Con la borrega de Valdefresno abusó del ventajismo y en el cuarto, que sacó mal estilo vimos a un Ponce teatral, escenificando una tragedia cuando aquello no pasaba de sainete ante un entusiasmado público de opereta.

El venezolano Colombo confirmó la alternativa. En mala hora porque el chico se estrelo con el manso de la confirmación y fue absolutamente desbordado por el sexto.

Foto: NTR Toros Twitter.

Publicado en Marca

San Isidro: Colombo confirmará su alternativa con Ponce y Castella en un cartel de “No hay Billetes”

Colombo se va a convertir en el primer torero en confirmar la alternativa en esta feria de San Isidro. Su padrino será un especialista en estas circunstancias, el valenciano Enrique Ponce que vuelve tras su triunfo del pasado año y un Sebastián Castella en su segunda comparecencia. Estos son los datos y claves del festejo del miécoles 30:

Ponce regresa a Madrid tras abrir el año pasado la Puerta Grande. Suma 4 salidas a hombros en Las Ventas: 1992, 1997, 2002 y 2017. 3 de sus 4 Puertas Grandes las logró sin desorejar un toro.

Es la novena vez que Ponce es el padrino de una confirmación de alternativa en la feria de San Isidro. Ya confirmó a Miguel Abellán, El Juli, Javier Valverde, Sebastián Castella, Álvaro Justo, David Galán, Román y Varea.

Enrique Ponce se vuelve a reencontrar con Garcigrande / Domingo Hernández, ganadería con la que triunfó el año pasado. Hasta que él lo consiguió, nadie salía a hombros de Madrid con estos toros desde Castella en 2009.

Sebastián Castella repite en Madrid tras la oreja que paseó en su primera actuación. Es el matador de toros que más orejas ha cortado en Madrid en todo el Siglo XXI: 22 trofeos y 4 Puertas Grandes. Es el torero del escalafón no nacido en España que suma más Puertas Grandes.

Al comienzo de la Feria de San Isidro, Ponce y Castella estaban empatados a cuatro Puertas Grandes con Alejandro Talavante y López Simón. Tras los triunfos de sus dos compañeros, ahora tienen a cuatro toreros por delante con más salidas a hombros que ellos: José Tomás, Perera, Talavante y López Simón.
Jesús Enrique Colombo fue, junto a Ángel Sánchez
, el novillero que más toreó el pasado año en Madrid y el que más trofeó paseó. Hizo el paseíllo en cuatro tardes, cortó dos orejas y dio otra vuelta al ruedo.

Hasta llegar a Madrid, Colombo ha toreado dos corridas de toros en plazas de 1ª Categoría en Europa y en ambas ha puntuado: Valencia (Oreja) y Nîmes (Oreja).

Nunca un torero que ha confirmado la alternativa de manos de Ponce ha cortado una oreja en la tarde de su debut en Madrid. Colombo podría ser el primero en lograrlo.

Colombo es el segundo matador que confirma la alternativa de manos de Ponce con Castella de testigo. El anterior fue David Galán en la temporada 2014.

La última vez que un matador de toros venezolano toreó en Madrid fue Leonardo Benítez en 2001. El último en cortar un trofeo en San Isidro fue Morenito de Maracay en 1986.

Sólo 3 toreros en la historia han desorejado un toro un 30 de mayo: Antonio Ordóñez, Antonio Bienvenida y Paco Ojeda.

Ponce cuelga el quinto cartel de «No hay billetes» en Las Ventas de Madrid

El maestro de Chiva agotará el papel en su único paseíllo en una Feria por donde, pese a la lluvia reinante, han pasado más de 400.000 espectadores.

Por Rosario Peréz.

Más de 400.000 espectadores han acudido a la Monumental de las Ventas en las primeras 22 tardes de toros de una Feria de San Isidro de 34, la más larga de la historia.

De momento, se han colgado cuatro carteles de «No hay billetes», en las tardes de Roca Rey, Manzanares, Juli y Talavante, que en su tercer paseíllo rozó el lleno por la vía de una sustitución anunciada apenas 24 horas antes debido a la lesión de Paco Ureña.

Pese al ninguneo por parte del Ayuntamiento de Carmena a los toros, que son el verdadero santo y seña de San Isidro, cada día han desfilado por la plaza una media de 18.000 espectadores, que se dice pronto y en ningún otro espectáculo de Madrid se logra cifra así durante un mes seguido.

El nombre más taquillero de todos, según la propia empresa, ha sido el de Andrés Roca Rey, seguido de José María Manzanares, al que todavía resta una cita, el próximo viernes, tarde en la que se lucirá el sexto «No hay billetes» de San Isidro.

El quinto anhelado cartel se colgará hoy de la mano de Enrique Ponce, en su único paseíllo en la Feria. El maestro de Chiva confirmará alternativa al venezolano Jesús Enrique Colombo, en presencia del francés Sebastián Castella.

Después de una primera semana de toros sin llegar a los tres cuartos -salvo el casi lleno en la festividad del Patrón- en el Mundial del Toreo, José María Manzanares y Alejandro Talavante, con Antonio Ferrera abriendo terna, fueron los primeros en agotar las localidades y activar la reventa, con la corrida de Núñez del Cuvillo.

En los dos paseíllos anunciados de los dos primeros se agotaron los boletos, aunque Talavante -escrito está- volvió una tercera tarde por la vía de la sustitución y el camino de la Puerta Grande, junto a López Simón, en un viernes de diluvio en el que se rozó el lleno.

Más tardes de «No hay boletos» han sido las de la despedida de Juan José Padilla en su despedida de Madrid; Sebastián Castella y Roca Rey.

También: el 23 de mayo, con Perera, Talavante y Roca Rey (toros de Victoriano del Río); el día 24, en el mano a mano de El Juli con Ginés Marín (toros de Garcigrande, Alcurrucén y Victoriano).

Faltan todavía casi dos semanas de toros en este Mundial del toreo de 34 tardes, en las que rara ha sido la jornada en la que la lluvia no se ha colado como invitada.

Tarde a tarde

Estos son los espectadores que han pasado por taquilla, tarde a tarde:

Martes 8 de mayo (novillos de Guadaira para David Garzón, Carlos Ochoa y Ángel Téllez): 16.371 espectadores.

Miércoles 9 (toros de La Quinta para Juan Bautista, El Cid y Morenito de Aranda): 15.032 espectadores.

Jueves 10 (toros de Fuente Ymbro para Joselito Adame, Román y José Garrido): 14.822 espectadores.

Viernes 11 (toros de Pedraza de Yeltes para Manuel Escribano, Daniel Luque y Fortes): 15.889 espectadores.

Sábado 12 (toros de Bohórquez para Martín Burgos, Rui Fernandes, Joao Moura, Leonardo Hernández, Joao Telles y Andrés Romero): 11.623 espectadores.

Domingo 13 (toros de Baltasar Ibán para Alberto Aguilar, Sergio Flores y Francisco José Espada): 13.620 espectadores.

Lunes 14 (toros de Las Ramblas para David Mora, Juan del Álamo y José Garrido): 15.479 espectadores.

Martes 15 (toros de Puerto de San Lorenzo para El Fandi, Paco Ureña y López Simón): 22.275 espectadores.

Miércoles 16 (toros de Núñez del Cuvillo para Antonio Ferrera, José María Manzanares y Alejandro Talavante): 23.624 espectadores (Primer No hay billetes).

Jueves 17 (toros de Juan Pedro Domecq para Finito de Córdoba, Román y Luis David): 16.317 espectadores.

Viernes 18 (toros de Jandilla para Juan José Padilla, Sebastián Castella y Roca Rey): 23.634 espectadores (Segundo No hay billetes).

Sábado 19 (toros de Alcurrucén para Curro Díaz, Joselito Adame y Juan del Álamo): 22.179 espectadores.

Domingo 20 (toros de Capea para Diego Ventura y Leonardo Hernández): 21.243 espectadores.

Lunes 21 (novillos de Conde de Mayalde para Pablo Atienza, Toñete y Alfonso Cadaval): 15.763 espectadores.

Martes 22 (toros de El Ventorillo para Curro Díaz, Morenito de Aranda y David Mora): 17.042 espectadores.

Miércoles 23 (toros de Victoriano del Río para Miguel Ángel Perera, Alejandro Talavante y Roca Rey): 23.624 espectadores (Tercer No hay billetes).

Jueves 24 (toros de Garcigrande, Alcurrucén y Victoriano del Río para El Juli y Ginés Marín): 23.624 espectadores (Cuarto no hay billetes).

Viernes 25 (toros de Núñez del Cuvillo para Juan Bautista, Talavante -sustituto de Ureña- y López Simón): 22.636 espectadores.

Sábado 26 (novillos de Fuente Ymbro para Marcos, Alejandro Gardel y Francisco de Manuel): 16.823 espectadores.

Domingo 27 (toros de Dolores Aguirre para Rubén Pinar, Venegas y Gómez del Pilar): 15.013 espectadores.

Lunes 28 (toros de Partido de Resina para Sánchez Vara -sustituto de Ricardo Torres-, Javier Castaño y Thomas Duffau): suspensión.

Martes 29 (toros de Torrehandilla para Daniel Luque, David Galván y Álvaro Lorenzo).

Miércoles 30 (toros de Garcigrande para Enrique Ponce, Sebastián Castella y el confirmante Colombo): está previsto que se cuelge el No hay billetes (23.624 espectadores).

Andrés Roca Rey

Sus carteles son los más demandados. Actuó el 18 de mayo, con Padilla y Castella, frente a la divisa de Jandilla, y el día 23, con toros de Victoriano del Río, junto a Perera y Talavante.

José María Manzanares

Hizo su primer paseíllo el 16 de mayo, con Ferrera y Talavante, para dar cuenta de la corrida de Núñez del Cuvillo. Dos semanas después, el 1 de junio, torea con Castella y Cayetano los toros de Victoriano del Río.

Alejandro Talavante

Es uno de los toreros que más interés despierta en Madrid. Actúo en las citadas tardes del 16 de mayo, con Ferrera y Manzanares (toros de Cuvillo), y el 23, con Perera y Roca Rey (Victoriano del Río). También entró por la vía de la sustitución, por Paco Ureña, el pasado viernes, y abrió la Puerta Grande junto con López Simón.

El Juli

Tras su apoteosis en Sevilla, toreó el 24 de mayo en la Corrida de la Cultura, mano a mano con Ginés Marín. Entre lo más emocionante de la feria queda la faena de El Juli a Licenciado, de Alcurrucén, al que cortó una oreja.

Enrique Ponce

Comparece una única tarde, el 30 de mayo, para confirmar al venezolano Colombo en presencia de Castella. El ganado es de Garcigrande, hierro con el que abrió la Puerta Grande en San Isidro 2017.

Publicado en ABC

Feria de Córdoba: La corrida de toros sin toros

Por Rafael de la Haba.

Otra tarde de toros sin toros. Una más. Y van… Así se cuece en la fiesta que languidece. Las crónicas se repiten. El toreo se estandariza, todo bajo el mismo patrón. La emoción… ¡Ay, la emoción! Sin toro no hay fiesta. Cuántas veces la misma frase. Cuántas veces la misma cantinela. Pero no hay secreto. Ayer fueron los de Daniel Ruiz. Más de lo mismo. El medio toro. La tauromaquia moderna. Adiós a la suerte de varas. Hola a los aplausos a los minipuyazos. Que el toro no se caiga y que la espada entre a la primera. Poco más exige el público. Es lo que hay. No va más. Es la corrida de toros sin toros. La del mimo y el cuidado. La de toreros a los que se valora por su capacidad para sostener animales en pie, para llevar sin molestar, conducir sin obligar… Es la fiesta moderna. La de los toros sin toro. Aquella en la que las orejas maquillan resultados, pero no engañan. Ya saben lo del algodón… Y un trofeo se llevó Ponce. Y otro Ginés Marín. Pero pasó la tarde y pasó la corrida. Y poco pasó.

El propio Enrique Ponce, dominador absoluto de este tipo de cuadro gracias a su espléndida fórmula de técnica, temple y elegancia, se estrelló con el que abrió plaza, un ejemplar inválido con el que no llegó ni a estirarse de capa antes de que perdiera las manos. Imaginénse ya en la muleta. El animal no aguantaba ni pasándolo a media altura. El maestro se fue a por la espada sin más. No era para menos.

En el cuarto, en cambio, otro de Daniel Ruiz que perdió la vertical ya en el capote y que salió parado del caballo, Ponce desplegó todo su catálogo de suavidad, tiempos muertos y ceremoniosidad para trazar muletazos limpios, sin obligar, templados… Todo eso en una labor despegada en muchas fases y siempre a cámara lenta, la misma que imponía la falta de fuelle del animal. Pero Ponce, una vez más, hipnotizó al astado como lo hizo con los tendidos, hasta el punto de hacerles olvidar la falta de emoción, la falta de toro.

La otra oreja de la tarde cayó en las manos de Ginés Marín en el tercero. Animoso con el capote, intercalando verónicas y chicuelinas, con la muleta no pudo pasar de series cortas y mucha variedad en los remates. Fue más lo que llegó al público con estos que lo que hubo entre los mismos. Y es que el animal tampoco daba para mucho más. Así es que lo pasó sin atacar por la derecha y con suavidad por la izquierda. Buen trazo, eso sí, pero sin prender la llama en series de tres y el remate. Hasta que, ya con el toro paradísimo, el hombre expusiera en unas bernardinas que, ahora sí, pusieron el ¡uy! en los tendidos. Eso y una buena estocada fueron determinantes para el trofeo.

Ya en el sexto, en cambio, no pudo repetir. Soso hasta decir basta el de Daniel Ruiz, tampoco Ginés Marín se comprometió en la colocación ni el trazo, planteando el toreo muchas veces por fuera y en línea. Pasaba el toro sin más y se sumaban los muletazos de igual guisa. Todo quedó en apenas nada.

Y nada se llevó tampoco El Juli, aunque el toreo de más peso corrió a su cargo. Fue en el segundo de la tarde, el sobrero de Virgen María que saltó al ruedo tras partirse un pitón el titular de Daniel Ruiz. Un animal que se le coló bien pronto por el derecho y al que planteó faena de inicio por el izquierdo. Por allí, los primeros muletazos le salieron tocados, pero luego mejoró en largura y temple. Y ya con la diestra, con el toro protestando, dominio y mando con la mano baja. Pudo ahí El Juli, como también mejoró en otros naturales muy redondos. Faena sólida, sin terminar de explotar en lo artístico, con algún altibajo, pero siempre con la virtud del mando. Eso sí, mal rematada con la espada, sin duda, clave para no sumar trofeo.

Y en el quinto, simplemente imposible. Lo había brindado El Juli al público, pero a las primeras de cambio, el de Daniel Ruiz reculó, se rajó y se paró. No había para más. No había toro. Ni para el mimo, ni para el cuidado, ni para sostenerlo, ni para llevarlo sin obligar, ni para no molestarlo… Las cosas del toreo moderno y de la fiesta que languidece.

Ganado: cinco toros de Daniel Ruiz y uno de Ganadería Virgen María -lidiado en segundo lugar como sobrero, en sustitución de uno del hierro titular que se partió un pitón-, justos de presentación y escasos de juego por su falta de fuerzas.

Enrique Ponce: pinchazo y estocada (silencio), y pinchazo y estocada desprendida (una oreja).

Julián López ‘El Juli‘: dos pinchazos y estocada trasera (ovación), y media y tres descabellos (silencio).

Ginés Marín: estocada (una oreja), y estocada casi entera muy trasera (ovación).

Cuadrillas: buenos pares de José María Soler en el quinto.

Plaza: media entrada en tarde de nubes y claros.

Fuente: Diario de Córdoba

Foto: Miguel Ángel Salas.