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¿La Fiesta en Paz? Adiós a la fiesta brava; paso a una fiesta breve

Por Leonardo Páez.

Con el éxtasis del domingo pasado en la plaza México –algo más de un cuarto de entrada– quedó implantado definitivamente el concepto de espectáculo taurino posmoderno que habrá de acortar la vida de la llamada fiesta brava, aunque ahora las corridas se prolonguen por casi cuatro horas y las faenas sean de 60 muletazos, una vez que empresas, ganaderos y toreros eligieron la docilidad a la bravura y la toreabilidad mecánica a un encuentro sacrificial azaroso y medianamente equitativo, mientras las autoridades continúan con los desaciertos que hace décadas permean la vida nacional, y los públicos, a merced de comunicadores taurinamente correctos, mal distinguen entre un toro de casta y una burra preñada. Pero hay que repetirlo: una fiesta sin bravura es basura y tiene sus días contados, gracias a los conocedores que decidieron evitar el toro con edad para sostener a predecibles toreros-marca y a afanosas pero baratas figuras-cuña. Son los menguados logros de una tradición taurina que no supo mantener los contenidos éticos de la lidia, sino que prefirió plegarse a los dictados del neoliberalismo centavero y los fraudes que lleva consigo.

Sostenida en una sistemática desinformación al público aficionado, al que lejos de darle lo que pide ni siquiera enseñó a pedir, esta deliberada desinformación taurina se empeña en revestir de autenticidad el despojo de que es objeto el arte de la lidia, ya mediante astros histriónicos –hace años sólo de importación– frente a toros pasadores carentes de emoción, ya con las opiniones sesgadas de especialistas al servicio del sistema de poder económico-taurino, como otra rama del poder a secas.

Esa nefasta desinformación, además de consolidar al poder taurino y sus opacos procedimientos de negocios, quebranta el carácter ético y dramático de la tauromaquia al tergiversar el concepto de bravura, convirtiéndola en caricatura de sí misma y en parodia de heroísmo, al reducirla a grotesca y sanguinolenta toreografía, agudo neologismo del crítico poblano Horacio Reiba para designar el posturismo hueco ante toros sin fondo. ¿Qué queda entonces de la esencia del espectáculo taurino? Torear bonito reses dóciles, como otra forma de antitaurinismo, y lo más opuesto a torear con valor, inteligencia y belleza a partir de las exigencias técnicas de una bravura con edad.

Encontré en mi corresponsalía de guerra –conmigo y con el mundo– un bello poema, fechado en 2004, del puño y la letra del maestro Raymundo Ramos, titulado En la muerte de mi estimado amigo el señor licenciado don Francisco Liguori Jiménez. Como se trata además de dos conspicuos taurófilos de fecunda aportación a las letras de México, lo comparto con el lector:

“Yo diré que te vi como en un sueño,/ cuando el perfil borbónico lucía/ como el más claro sol de Andalucía/ en el Al-Andalús orizabeño./ Eras –¡caro Francisco!– el diseño/ de Quevedo y Gracián, en la osadía/ de tu arte de ingenio, que sabía/ lo que hay que saber, diáfano empeño/ de tu epigrama que se vuelve historia./ ¡Señor de las hosannas y aleluyas,/ tú que todo destruyes, no destruyas/ las puertas de toriles de la gloria,/ y ábrele el cielo azul de tu memoria/ al que nunca olvidó las obras tuyas!”

Imposible imaginar a Liguori (Orizaba, 1917-Ciudad de México, 2003) y a Ramos (Piedras Negras, Coahuila, 1934) extasiados con un Ponce atusándose las cejas y el copete mientras cita genuflexo al novillón de Teófilo Gómez. Todavía hay niveles.

Publicado en la Jornada.

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RECAPITULANDO: Amargo Dulzor de Enrique Ponce – Tobogán Teófilo Gómez.

Doblón de Enrique Ponce a “Vivaracho” para quitar el freno de mano inicial.

Francamente poco podíamos esperar de Teófilo Gómez. Peor aun luego de la danza de corrales semanal. Enrique Ponce no necesita de estas maniobras sino alejarse de sospechas y de un gesto mayor: enfrentar a un toro mexicano de más cartel que las birrias queretanas con la que ya lo hemos visto hasta saciar. No importa el desastre de Teófilo para que un nuevo milagro se teja a partir de los mínimos exigidos en el toro para que Ponce trace una nueva lección, esta ocasión, de precisión de altura y donosura, de clase y arte para hacer embestir a un torito sardo al que, matando fatal, corta dos orejas en plena entrega de La México, severa con Adame y “El Payo” con dos actuaciones que nacen parecidas pero que al final la clase del último marca diferencia.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Se le abre plaza a Enrique Ponce con un rejoneador. ¿Necesita de ello? No.

Se le trae con Teófilo Gómez, sí, otra vez. Y con Barralva. ¿Necesita de ello? No.

Por ello la tarde, que comienza con ovación de auténtico lujo para el valenciano, pasa al aburrimiento con Jorge Hernández Gárate, acartonado al grado de entablerarse y fallar con el rejón de muerte. A la doble frustración de ver al primero saltar despavoridamente y atorarse en la tronera de picadores.

El Juez, Braun, destemplado como siempre, lejos de la acción, toma la pésima decisión de no devolver y el marfileño terno en oro bordado, deslumbrante de Ponce, tan recordado porque con tal combinación desde 1995 ha bordado diversas tardes para la historia en esta plaza, desde el toro de Mimiahuapam en dicha Temporada, la corrida de Los Encinos en Diciembre de 2000 o el faenón a “Llanero” (sí) de Bernaldo en el Aniversario de 2005.

Blanco y Oro, hoy marfil, que se convierte en filipina de enfermero.

O de terapeuta.

Solo así entendemos que, con todo y lo lastimado, lleguen chicuelinas, derechazos de mano alta y templada, despaciosas pero carentes de mayor emoción. Mata mal y solo hay ovación.

Pero la cosa no para ahí. Tenemos que el sospechoso de cuerna segundo se encuentra con la peor versión posible de torero alguno. Atacado de atacar, de zapatillear, de echar afuera y sin temple, de verse desarmado y, claro, exigido, José Adame se achica con el único toro de lidia ordinaria que toma la muleta largo y repetido. Tan poco tiene de toreo que se acerca a donde Manolo Rodríguez, que no ha echado el famoso sombrero, para mendingarle el tan mexicano tocado y hacer de la lidia un simple numerito.

Tras arrimón con un toro que pide espacio hace la gracia de tirarse con sombrero en mano en gesto artificial y forzado.

Como su actitud y pésima manera de estar en la Plaza.

Pincha claro, porque para matar bien, salvo casualidades, hay que haber toreado a tal nivel, más a un toro que le ha exigido someter. No pasa. Como tampoco pasa nada con el barralva quinto, otro torete soso que le levanta los pies al hidrocálido que ya se olvidó que para banderillear, como para todo en el torear, hay que estar bien colocado. Como gusta de pasarse de la cara, al segundo par, desentrenado, se pasa tanto que queda a contraquerencia y claro, el jarabe que le baila el barralveño apenas es la medida del terrible nivel de Adame.

Peor quedaría al matar mal y llegar ya no al enojo sino a la indiferencia de la gente.

Como uno más.

Así pudo quedar el “Payo” insípido y notablemente frustrado ante el tercero con el que, además de verse sin tino, se nota sin actitud. Afortunadamente, luego de intentar Ponce con el manso y débil cuarto, segundo teófilo, en una faena demasiado insistente, sobre piernas para tratar de que el manso avanzar y con dos cambios de mano por bajo de cartel, “El Payo”, por fin, para despertar de todos, se da a torear a la verónica.

Y de qué manera, el toreo como nunca debería de variar.

Cuando piramidalmente el compás que sostiene la suerte hace que el tronco gire y los brazos desahoguen la embestida hacia las muñecas, la plaza rompe y el toro, manso y desesperantemente soso, incluso mejora. Y esto ocurre en doble aspecto, “Payo” no

“El Payo” a la verónica, a pie firme, compás de pirámide y mano templada. FOTO: Edmundo Toca.

afloja, se templa en el nuevo quite y al cerrar la media verónica, vertical y torera, el ambiente se va para arriba y se dispara cuando la gente abruma como nunca a Ponce y este regala un toro.

A partir de entonces, con el efecto que genera esto, la faena del queretano, crece, desde el péndulo inicial hasta los derechazos redondos, los naturales de pleno empaque y los cambios de mano que no hicieron sino acentuar la mansedumbre y la necesidad, como hizo, de que “El Payo” se impusiera de nuevo y con la derecha abrochara la faena que…

Echa a perder con la espada… otra vez. ¿Por qué? Solo Dios…

Y como hubo protestas, con razón, “El Payo” estaba por taparse, menos mal Enrique Ponce no le deja y así se desahoga y purga la mala suerte de la tarde para dar paso a la capa roja, negra y blanca de “Vivaracho” el sardo y precioso astado, aunque destragado y chico, regalo de Teófilo Gómez que mete el freno de mano de la sosería, esa palabreja donde comienza la nobleza a mostrar los síntomas de su verdadera condición.

Ponce la siente en el capote, como en el lance por pitón derecho, hay salidas que muestran al sardo pajarear. Pero tras breve puyazo, lo realmente “Vivaracho” cobra vida gracias a la magistral y torera, de ritmo teñida, de temple creada y aunque de plata bordada, brega de Mariano de la Viña que dio a Enrique Ponce el milagro en oro centenario de lograr que el de Teófilo por lo menos no detuviera su embestida.

La México casi ni lo nota, de otro modo, lo habría sacado al tercio.

Ponce lo sabe. Brinda a todos y los doblones, constantes y sonantes, rematados algunos a la media altura, brindan el alivio y el amparo pero también son los cimientos a partir de los cuales los derechazos de las dos primeras tandas hacen que el toro tome el engaño al natural pero frene en el remate contrario, más si ve las tablas. Entonces la mano izquierda se rompe, previo aleteo en el cite, que traza un natural de estaquillados en horizontal perfecta en un ejercicio de colocación de encelamiento y de sometimiento de ese opaco deseo de no embestir hacia el pleno e iluminado camino del convencimiento de tomar el engaño.

Y al natural, el cite insiste  a la tardanza que convence y prepara los pases genuflexos y pese a no ser, primeramente lo rotundos como después, ajusta cuando el toro protesta al sentir los adentros, regresa con derechazo cumbre y nuevo cambio de mano de gloria revestido.

Previo al cierre y al remate por bajo.

Que mientras otros juegan al poste y al arrimón, Ponce echa mano de la personalísima dosantina genuflexa, luego de haber repasado todo el toreo natural al extremo, en triple poncina que termina, con La México rota y Ponce en torero desplante marcando en la arena, con el ayudado su pisada en la plaza de su máximo cartel.

Solo que la espada cae en pésimo sitio: baja y perpendicular.

Se esfuma cualquier trofeo, La México dio dos y, algunos pidieron el rabo. Mal otorgadas las primeras, bien negado el segundo. Ese fue el acíbar entre tanto almíbar, entre tanto, impensable dulzor que parecía no llegar ante lo manso y descastado del encierro.

Que solo las virtudes más finas de Enrique Ponce podían obtener.

¿Qué será el día que escape de el “Síndrome de Teófilo”?

Que nuestros ojos, igualmente triunfal, lo vean.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Diciembre 3 de 2017. Tercera de Derecho de Apartado. Menos de Media Plaza en tarde fría con viento intermitente. Palco equivoca, para variar, el Arrastre Lento al sobrero de regalo dada su falta de fuerza, tardanza y sosería, así como la premiación de la segunda oreja al primer espada. De igual manera, terrible error no devolver, tras lastimarse luego de brinco al callejón y quedar atorado en la tronera de picadores, al primero. Público consentidor con el toro y severo con el toreo (remitirse a la crónica)

8 Toros, 1 para rejones de El Vergel (Amarillo, Obispo y Verde) Anovillado con cierta casta entre el tercio y las tablas funcionó en el último tercio. Y 7, el séptimo como sobrero, 3 de Barralva (Divisa Azul Pastel, Amarillo y Rosa) los lidiados en primero, segundo y quinto turnos; sospechosos de pitones, acochinado el primero que salta la barrera y luego de quedarse atorado con una cuerda en el pitón derecho, se astilla y aun así no es devuelto. Mansos el resto y descastados; 4 de Teófilo Gómez (Divisa Azul Celeste, Blanco y Plomo) Chicos, mansos y sospechosos de pitones. Bonito de hechuras aunque chico el sardo lidiado como primero, con fijeza y nobleza en las telas pero tardanza en decidir la arrancada y sosería tras el remate de las suertes, homenajeado exageradamente con el Arrastre Lento.

El Rejoneador Jorge Hernández Gárate, Silencio. Enrique Ponce (Marfil y Oro) Ovación con Saludos y Vuelta tras Aviso y Dos Orejas en el de Regalo tras petición de rabo. Salió a Hombros. Joselito Adame (Azul Rey y Oro) División y Silencio. Octavio García “El Payo” (Obispo y Oro) División tras Dos Avisos y Oreja con Protestas.

Simplemente genial, templado, largo y con donosura la brega de Mariano de la Viña al sobrero, ya había lidiado a una mano al cuarto. Al de regalo en el segundo tercio le empapa de tela, sin enganchar, le descubre el temple y le hace tomar el engaño largo, situación fundamental para el resultado de dicho turno. El resto como siempre, a media o mala agua.

Fotograma de la faena de Ponce a “Vivaracho” de un lado a otro encela al sardo astado.

Paella Valenciana con sazón Villamillennial 

Ponce entre la multitud. Foto Plaza México.


Orígenes de la paella: Surge en las zonas rurales de Valencia entre los siglos XV y XVI, por la necesidad de los campesinos y pastores de una comida fácil de preparar y con los ingredientes que tenían a mano en el campo. Siempre la comían por la tarde.

Orígenes de los Villamelones (padres de los Villamillennials): “Hay en España un pueblo verdaderamente notable, cuyos habitantes forman, a manera de los bohemios, tribus nómadas que se desparraman por toda la Tierra…”. Luego, justificando la abundancia de tales especímenes, en otra parte dice: “Lo más asombroso de Villamelón, es la extraordinaria fecundidad de sus mujeres…”, y también aclara: “El rasgo característico de los de Villamelón, es querer hablar de todo y entender todo, sin haber estudiado nada”.

En la edición del 10 de abril de 1887, Don Jerónimo contó que el periódico mexicano La Sombra de Pepe Hillo, en la edición del 30 de enero de 1887, reprodujo su artículo «Los Aficionados de Villamelón» donde el Villamelón se estableció de lleno en las plazas de México a sus anchas.

Por Juan Carlos Valadez De SOL y SOMBRA.

La tercera corrida de la Temporada Grande de la Plaza México fue en mi opinión por mucho un atentado contra la Fiesta Brava y el triunfo de los nuevos Villamillennials (hijos de los Villamelones) que encumbraron nuevamente al gran triunfador del año Taurino  2017: Enrique Ponce.

Lo sucedido el pasado domingo en la México no es algo nuevo ni sorprendente con el torero valenciano, porque también sucedió este año en Madrid y casi nadie dijo ni pío.

Lo sucedido en Madrid y la Mexico podría asimilarse citando al cronista Taurino Antonio Lorca y hasta podríamos adecuarlo a lo sucedido en la Plaza México: “La plaza de Madrid (o en este caso la México) se convirtió en una portátil. Enrique Ponce salió a hombros por la puerta grande  con un toro al que mató muy mal. Pero el público, borracho de generosidad, sacó los pañuelos y el presidente no tuvo más remedio que mostrar el suyo.

Así quedó consumado unos de los más grandes bajonazos a la grandeza, pureza e integridad de la fiesta en la que llaman primera plaza del mundo.

Si había alguna duda sobre la decadencia del espectáculo taurino, y si la había sobre la peligrosa y degradante evolución del público de Madrid (México) -desde la exigencia al derroche-, ayer quedaron suficientemente disipadas. Es verdad que Enrique Ponce es un hombre que cae bien, con cara de buena persona, y es, además, un grandísimo torero con una brillante hoja de servicios. Le adornan unas condiciones excepcionales como figura, y, en especial, una inteligencia fuera de lo común. Pero es, también, el más conspicuo representante del toreo moderno, consistente, fundamentalmente, en la ausencia de toro bravo, en la capacidad para templar la dulce embestida un animal bonancible y la presencia alborotada de unos tendidos generosos. Y ese tipo de toro y de toreo, además, es el que gusta a los públicos que acuden hoy a las plazas. Pues, muy bien.

Esas tres condiciones se hicieron presentes en Las Ventas (Plaza México) y propiciaron el triunfo de Enrique Ponce.

La plaza de Madrid fue poncista de principio a fin. Jaleó desmesuradamente cualquier detalle del valenciano desde que se abrió la puerta de cuadrillas, se emocionó con pasajes sin contenido, creyó ver una faena de época y pidió las orejas con pasión. Increíble, pero cierto” señalaba Lorca.

Y así fue en mi opinión lo sucedido en la Plaza México, aunque hay que decirlo la faena al toro de regalo (otra práctica que se había eliminado de la México y que regresó con Ponce) fue por momentos de un altísimo nivel, ante un toro que rompió a “bravo” de la ganadería de Teófilo Gómez.

Y remato la actuación de Ponce citando nuevamente las letras de Lorca: “Una faena bonita, sí señor, muy bien vendida, además, por el maestro, pero el toreo es algo más -debe ser algo más- y comienza por la presencia de un toro con todas las de la ley. Los tendidos, enardecidos como pocas veces se ha visto en esta plaza, pidieron las orejas, y Ponce las paseó con la satisfacción de gran triunfador. Se lo llevaron a hombros y la gente contaba maravillas nunca vistas, mientras Las Ventas quedaba herida para los restos. Pero así está el toreo de hoy, enfermo, gravemente enfermo” asi finalizó su crónica de la actuación de Enrique Ponce el periodista del diario El País el pasado 2 de junio.

¿Extrañas coincidencias?

Por su parte los toreros mexicanos hicieron lo que pudieron, saliendo mejor librado un inspirado Octavio García El Payo que por momentos bordo el toreo ante un toro de Teófilo en una faena muy inspirada, pero mal rentada con el acero, dejandonos nuevamente con la miel en la boca.

¿Y Joselito Adame?

José Adame lo intento todo nuevamente pero no le salió nada, otra vez anduvo irreconocible especialmente con el segundo de su lote.

A José ya le peso como una loza el título de figura del toreo y ha caído nuevamente al piso después de que algunos lo marearon al grado de intoxicarlo de vanidad.

En la segunda de su tercera comparecencia de la temporada, Adame intento convencer a la México en base a un toreo bullanguero, pirotécnico y efectivista que poco le redituo en esta ocasión.

Agradecido estará de haber salido de la plaza de pie tras la cogida que recibio en su segundo al intentar cubrir con decoró el tercio de banderillas y de la que escapó milagrosamente.

¿Y el encierro?

Lo mismo que venimos consignado desde el primer festejo de la temporada: Un encierro terciado y manso compuesto en esta ocasion por las ganaderías de Barralva y Teófilo Gómez, de donde sólo se salvó de la quema el toro de regalo de Enrique Ponce que recibió el arrastre lento.

Al final nos fuimos de la plaza con un sabor semi amargo y con los gritos de ¡Rabo, rabo! que coreaban los Villamillennials a todo pulmón retumbandonos en los oídos hasta altas horas de la madrugada.

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Lunes de @Taurinisimos 139 – Enrique Ponce a Hombros en la Plaza México. Análisis Completo.

Rebolera de Enrique Ponce ante el Barralva que abrió Plaza. Hoy en @Taurinisimos. FOTO: Toca,

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del lunes 4 de Diciembre de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2017-2018. Tercera Corrida del Derecho de Apartado.

Análisis Corrida, Toros de El Vergel para rejones y 3 de Teófilo Gómez y 3 de Barralva para Enrique Ponce, Joselito Adame y “El Payo”.

Triunfo de Enrique Ponce con “Vivaracho” de Teófilo Gómez.

Faenas de “El Payo” y Joselito Adame.

Recuerdo de la Confirmación de Alternativa de Enrique Ponce, XXV Aniversario.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 5 de Diciembre de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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Peccata minuta en la Plaza México

Enrique Ponce con el ingeniero Carlos Slim, quien quintuplicará los honorarios íntegros que donará Poce para los damnificados del terremoto.
Enrique Ponce con el ingeniero Carlos Slim, quien quintuplicará los honorarios íntegros que donará Ponce para los damnificados del terremoto.

Por José Antonio Luna.

¡Orale!, miren ustedes que a tiempo. Resulta que hubo algún error, pero nada como percatarse con oportunidad y corregir. Un traspié de lo más tonto.

Resulta que hubo algún error, pero nada como percatarse con oportunidad y corregir. Un traspié de lo más tonto. Resulta que los vendedores de Enrique Ponce junto con los de la empresa, se habían equivocado al escoger los toros de Julio Delgado. Metimos las cuatro patas hasta las ingles, pensarán las administraciones poncista y la de Tauroplaza México y por ello, enmiendan la suerte.

Digo, será cosa del torero valenciano, porque Joselito Adame está para que lo manden las figuras españolas y El Payo… también. ¡Hombre!, por favor, lo que usted ordene es perfecto, maestro, que no está el horno para bollos ni la magdalena para tafetanes.

Nadie lo expresa abiertamente, pero se entiende que reconocen que con los flojos camotitos corniausentes presentados en las dos corridas pasadas, se les había ido un poquito la mano y han mandado por las cocas a don Julio Delgado, para sustituir lo suyo con tres toros de Barralva. La duda es si serán del encaste del Saltillo. Supongo que sí. Una cosa es querer enmendar y otra, liarse con los “atanasios”.

¿Y los “teofilitos”?. Esos sí se quedan.

Así, la torería irá más cómoda y el público saldrá toreando desde los mismos túneles del coso y todavía el lunes, en cueros, con la toalla seguirán pegando chicuelinas. ¡Que felicidad inmensa!.

Cambian sólo la mitad de la corrida, que tampoco es para tanto. Al fin y al cabo, los bichos de la ganadería de Teófilo Gómez se dejaron bien, hubo faenas muy bonitas. Insulsas, intrascendentes y desabridas, pero muy bonitas. Arte y sensaciones placenteras es lo que se busca, cosas, modas y procederes de la posmodernidad. ¡Madre mía!, pero si tenemos el gozo estético que produce el descubrimiento de la bravura “detenida” -o sea, ¡el verdadero milagro mexicano!- sería absurdo cambiar el comportamiento borreguil y dulzón de la teofilada por algo más bravo, ¿y cómo para qué, oiga?. Se trata de cortar orejas.

Al fin y al cabo, los aficionados que no tragan son unos cuantos, los otros, se conforman con más docilidad, flojedad y nobleza que la de los novillines que están aplaudiendo.

Son peculiares los arreglos de la empresa de la Plaza México. Todo lo hace tarde. Arma los carteles bajo la premisa del “a ver si es chicle y pega”. Sin embargo, ¡qué carajo!, parece que este año no está pegando. A cambiar las cosas de último momento, porque las vueltas de la reata se están acabando y no da para más. Estos serán días de hablar de bondades en el servicio al cliente: estamos para complacer al público, queremos garantizar el espectáculo y la madre que los parió.

A mí, sinceramente, que cambien los toros de Julio Delgado por Barralvas me da igual. Lo que me pregunto es cuándo el señor juez, sus asesores y veterinarios pensarán en la dignidad de los espectadores, para evitar que sigan siendo pisoteados por toreros, empresarios y apoderados. Si nadie lo va a hacer, ya es tiempo de que nosotros los aficionados velemos por la integridad del toro y que empiecen las lidias leales.

¡Basta de becerretes débiles aprobados como toros!, basta de pitones serruchados y de tontines con pequeños cuernos.

El asunto es muy sencillo, la casta torera se demuestra toreando toros bravos, adultos y bien armados. Lo demás, es rollo sandunguero. Así que nada, esta es nuestra fiesta mexicana, es decir, es como hemos querido hacerla nosotros los espectadores.

¡Ah! y se me olvidaba, el domingo, en primer turno, habrá que soplarse el número del caballito. Sólo una cosa, señores rejoneadores, el principal atributo de un toro son los pitones, no sé si captan lo que entre renglones les estoy diciendo.

Fuente: Intolerancia

Enrique Ponce triunfa en el mano a mano con Roca Rey

Gran ambiente y plaza llena. Foto Ole_Peru.

El torero español Enrique Ponce fue el triunfador del mano a mano con el peruano Andrés Roca Rey, en un duelo que contó con un lleno hasta la bandera en la plaza San Isidro Labrador, de la ciudad de Latacunga, en el centro de los Andes de Ecuador.

De SOL y SOMBRA. 

Latacunga (Ecuador), 24 nov.– El torero español Enrique Ponce fue el triunfador del mano a mano con el peruano Andrés Roca Rey, en un duelo que contó con un lleno hasta la bandera en la plaza San Isidro Labrador, de la ciudad de Latacunga, en el centro de los Andes de Ecuador.

Toros de las ganaderías de Triana y Huagrahuasi, además de uno de recambio de la dehesa de Ortuño, se lidiaron en el festejo.

Ponce abrió la tarde con una faena de esfuerzo ante un astado peligroso y muy complicado, al que colocó una estocada certera, pero de efecto lento, por lo que no obtuvo trofeos.

El segundo fue para Roca Rey, quien se encuentra en lo más alto del escalafón mundial y que lo demostró con una faena de gran nivel y demostración de torería. Pese a una gran estocada el toro se amorcilló, por lo que el diestro peruano sólo recibió una oreja.

El tercero de la tarde, de Ponce, fue devuelto por una lesión en la pata, y con el recambio el maestro hispano brindó una faena de categoría con el capote y de oficio con la muleta, con tandas de técnica suprema con ambas manos que precedieron a sus “poncinas“, para dejar una gran estocada y recibir las dos orejas.

Enrique Ponce. Foto Toros Ecuador Twitter.

La entrega y valentía de “El Gallo peruano”, como se conoce a Roca Rey, afloraron en el cuarto de la tarde, un toro que no ayudó y que demoró en morir tras una media estocada, lo que impidió al diestro peruano sumar trofeos.

Así se repitió la historia del año pasado, en esta misma plaza, donde el mano a mano entre ambos ya tuvo lugar con el triunfo, como el de hoy, de Enrique Ponce.

La feria de Latacunga continúa mañana con la presentación de los españoles David Fandila “El Fandi” y Antonio Ferrera, quienes alternarán con el francés Sebastián Castella

Twitter @Twittaurino 

Enrique Ponce: “Siento a México como mi segunda patria”


De SOL y SOMBRA.

El diestro español Enrique Ponce dijo hoy estar “feliz y emocionado” por el Premio Nacional de Tauromaquia 2017, que le distingue una trayectoria “de altura” en la que ha triunfado “en todas las plazas del mundo”.

“Es un premio muy importante y estoy feliz por haber conseguido esta galardón de tanto peso, tan importante”, dijo en entrevista con Efe el matador, que se encuentra en México para asistir al funeral del torero Miguel Espinosa “Armillita”, fallecido este lunes a los 59 años en su residencia en Aguascalientes.

Enrique Ponce fue galardonado con el Premio Nacional de Tauromaquia 2017 por su “brillante temporada” con “éxitos incontestables” y una “trayectoria excepcional” de más de 27 años “como gran figura del toreo”.

En México, a Ponce la noticia le tomó de sorpresa y le agradó especialmente porque es un premio a la carrera profesional, que va “más allá de lo que es una tarde o una faena”.

“Han sido unos años maravillosos, estoy muy contento de haber conseguido las cotas tan altas de estos años y haber triunfado en todas las plazas del mundo. Y en estos últimos años, el mantenerme a la altura y al nivel que mantengo”, apuntó.

El matador aseguró que, por el momento, no plantea “para nada” retirarse. “Vivo el presente y seguir toreando. Sintiéndome torero, que es lo que soy. Y por eso sigo, me encuentro bien y tampoco miro a un futuro lejano”, agregó.

En el corto plazo, el diestro tiene una temporada en América “muy ilusionante y bonita”, actuando en plazas como la de Cali o Bogotá, en Colombia. Además de una temporada en España que también “se presenta muy bonita”.

El torero explicó también que donará sus honorarios de la corrida del 3 de diciembre de la Plaza de Toros México, en la capital, para los damnificados del terremoto. “Es una forma de mostrar el cariño y el sentir que tengo por México. Me emociona sobremanera lo que ha ocurrido, y esta es una manera de aportar y contribuir”, dijo el torero en relación a los sismos de septiembre en México, que dejaron 471 muertos.

Ponce recordó que desde 1992 ha actuado en México, un país en el que ha triunfado “muchísimas tardes” y del que valoró el “calor y cariño” de la afición. “Mi vinculación a México, después de tantos años, es muy grande. Vengo aquí como si viniera a casa, y la siento como mi segunda patria”, concluyó.

Publicado en COPE

Lunes de @Taurinisimos 131 – Carteles La México, Temporada Grande 2017-2018. Con Julio Téllez y Leonardo Páez (@fiespaz)

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del lunes 23 de Octubre de 2017. Conduce Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Hoy con Julio Téllez y Leonardo Páez @FiesPaz.

Análisis Temporada Grande, 2017-2018. Presentación de Carteles y Derecho de Apartado.

Recuerdo José Rodríguez “Joselillo” LXX Aniversario luctuoso.

Alejandro Talavante y Roca Rey en Zaragoza.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 27 de Octubre de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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Mail: taurinisimos@gmail.com

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