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CATORCE AÑOS DEL ADIÓS DE DAVID SILVETI 

David, sigue siendo El Rey.

Por El Vito.

HACE 14 AÑOS años estando en el Centro Comercial Ciudad Tamanaco,  recibí una llamada desde España. Era Margarita Núñez, hermana de mi carnal Federico, que allá en Alicante se había enterado de la trágica muerte de mi querido David Silveti. Había partido allá en el Rancho de Juan, allá donde de niño vivió ilusiones, sueños y se arropó con el calor del amor de Doreen y de Juan, con la cobija de la admiración y el fervor eterno de la afición taurina universal.

Hoy sus admiradores le recordamos al muy querido amigo, al torero que seguimos en su sinuosa marcha plena de contratiempos, contradicciones, desilusiones y desesperanzas. A pesar de todo apoyándole en la distancia que existe entre el estar y el haberse ido.

A David le valían madre los trofeos. Por eso no recogió el premio Domecq por su destacada temporada en la monumental Plaza México. Prefirió irse, sin que lo llamaran. Y sin decir adiós, sólo habiendo expresado su reflexión de la vida y de la muerte, se fue a la chingada.

Su idea del toreo y de la amistad era otra, muy distinta al mercadillo en el que han convertido la fiesta de los toros.

Un día, toda una tarde en la barra de La Ópera, la madrugada en el Salón Luz de la esquina con Gantes y buena parte de la mañana, allá en La Marquesa, en casa de Manolo Arruza, nos trenzamos con Chucho Solórzano, el propio Arruza y  Manuel Capetillo en la diatriba infinita del concepto del toreo.

Continuamos una vieja conversación que iniciamos en La Albahaca, allá en los Jardines de Murillo en Sevilla, cuando repasaba su existencia y dudaba ante la incertidumbre del presente que le impedía, abrumado, soñar con el futuro.

Eran los mismos preceptos que marcaban el ritmo de cada latido su corazón, que marcaron su paso por la fiesta de los toros imprimiéndole un marcado dejo de surrealismo, ante los excesos que le presentaba el reto de la realidad.

David Silveti, que partió por voluntad propia el miércoles 12 de noviembre en su rancho de Salamanca, en el Guanajuato cantado por José Alfredo y exaltado en el valor de sus toreros, fue el depositario de cien volcanes en erupción. El sentido del toreo en el silvetismo, es lava ardiente que convierte en volcán a Diego su hijo, de quien hoy David estaría plenamente orgulloso.

Es, como le confesó el propio David un día a Carlos Ruiz Villasuso e tras un burladero en el callejón de La Maestranza “siempre toreo al borde de la cornada”.

Sentencia necrófila, que desnudó una actitud ante el toreoLa misma desnudez que ha provocado la expresión de Juan José López Luna, en la afirmación que David Silveti fue “el último de los toreros mexicanos que provocaba en el ánimo de los aficionados el miedo, la emoción, la alegría y el llanto”.

Le importaban madre los trofeos, y por ello prefirió emprender el viaje eterno, antes que ir a la Ciudad de México y en aburrida velada, entre falsos sentimientos plenos de lugares comunes recibir el trofeo a La Mejor Faena de La Temporada.

Aquella tarde de la faena histórica de esta temporada en la Plaza Monumental México, la gente sintió miedo de David.

Hubo emoción y alegría y también llanto. Llanto de hombres grandes, que recuerdan la anécdota del nieto con el abuelo, que lloraba viendo torear a Rodolfo Gaona,  la tarde del adiós para no volver en El Toreo de La Condesa.

Gaona, archirrival de su abuelo Juan Silveti, era ídolo de toda una generación de mexicanos que vieron en “El Meco” encarnada la respuesta al reto como nación.

El niño, al que educaban con la reciedumbre de los conceptos de los hombres machos de a de veras, increpa al viejo y le pregunta. ¿Pero no y que los hombres machos no lloran abuelo? A lo que el viejo, le contestó: Es que el que se va es Gaona, hijo; y como Rodolfo no hay.

El llanto de aquel abuelo se convertiría en grito de guerra de La Porra Libre, que a coro aún le grita a los toreros “Manolo, Manolo ¡Y ya!” para echarlos del coso de Insurgentes, reconociendo a Manolo Martínez como único heredero de la lava volcánica de los volcanes en erupción de la fiesta mexicana: Gaona, Armillita, Garza, Arruza,  Silverio y David Silveti.

Pero, vea usted por dónde busca la historia la salida al ardiente cauce del río volcánico de la pasión del toreo. Una tarde  guadalupana, fresca tarde de diciembre en la Plaza México, estando con Pedro Echenagucia le vimos escribir una de las páginas más importantes que se han grabado sobre la arena mexicana.

Lleno impresionante, toros de don Fernando de la Mora para Antonio Lomelín, que sustituía a Manolo Martínez, Miguel Espinosa “Armillita Chico” y David, que reaparecía en la plaza grande.

Lomelín realizó una faena heroica, al primero de Tequisquiapan, y Miguel cuajó un faenón con Flor India, un gran toro que tuvo la fortuna de caer en manos de un gran torero. Fue la de Armillita una de esas faenas hermosas, encajada en el sentido plástico que Miguel siempre supo imprimirle a su toreo.

David provocó aquella tarde la emoción, el miedo y el llanto en sus dos toros.

Inolvidable su vestido rosa guadalupano, orgullosamente erguido, desmayando los lances “al borde de la cornada”. Nada estridente. Todo lo contrario. El sublime desnudo entre la vida y la muerte. La plaza de Insurgentes rugió a cada lance, a cada pase, a cada paso y en cada instante de la intensa entrega de David Silveti con los cárdenos de don Fernando. Nunca antes había escuchado al monstruo rugir de esa manera. Pedro Echenagucia, con los ojos  húmedos en llanto me confesó, “Este es el toreo que yo soñé; ni en Sevilla he vivido tan intensamente la fiesta de los toros”.

A David, que le importaba madre cualquier trofeo, le causó gracia cuando Miguel Espinosa, con el cariño fraternal que le profesaba a David, y su gracia expresiva le dijo, “Mamón, se te fue un rabo por la espada”.

David Silveti reunió en su expresión de torero todas las lavas de todos los volcanes del México taurino. Lavas de aquellos fuegos que le quemaban el corazón cuando nos encontramos en Sevilla, habiendo quemado las naves por hacer campaña en España. Vivió cientos de noches tristes y no una como el conquistador Hernán Cortés.

Ese fuego que reunió como líder de una generación, la quinta de Curro Rivera, Carlos y Manolo Arruza. Humberto Moro. Chucho y los Cuates Solórzano. Manolo, Fermín y Miguel Espinosa, los “Armilla”. Jorge Gutiérrez, Alfredo Gómez “Brillante”.

Los Calesero, Alfonsito, José Antonio y el Curro Calesero. Entre todos fue él el más mexicano en su expresión y en su sentir que resumiríamos un poco en la frase de Cantú, cuando en su tesis martinista resume el toreo de México en el título “Muerte de azúcar, la sustancia taurina mexicana”.

No ha sido dulce la partida de David, para nadie y menos para Juan su padre, mi amigo. Torero de recia expresión universal. Hombre de fuerte personalidad, soñador y bohemio. Jugador y legendario. Torero integral.

Debo confesar que con la partida de David, me duele más el dolor de Juan que cualquier otro. “Mi David”, así lo llamaba cuando le conocí en Caracas, aquella tarde de finales de los setenta cuando toreó toros de Garfias en el Nuevo Circo. “Mi David -le decía a Curro Girón -te va a partir la madre, porque es que tiene mucha clase. Te lo prometo”.

Curro Girón, un monstruo de la historia y de la amistad, reía de la fuerte chanza del Tigrillo, y me comentaba “¡Cómo seré de grande que toreé con el padre, el hijo y el espíritu santo de los Silveti!

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#FuerzaSergioFlores: Descartada Cornada en el Tórax, se mantiene la espera.

El momento que desata la angustia, Sergio Flores en el percance con el toro de Xajay.

Tal como lo reseña De SOL Y SOMBRA, La noche que transcurría entre la emoción de una buena e interesante corrida de Xajay, con la esperanzadora recuperación de Arturo Saldívar y los triunfos, por partida doble de Diego Silveti y de Sergio Flores quien entre el drama de una larga cambiada que no llega mantiene la angustia y la preocupación por su estado de salud y que sigue siendo intervenido luego de la muy aparatosa cogida sufrida cerca del pecho. A la espera de un parte médico oficial, tras mucha confusión, solo queda la esperanza que el diestro de Apizaco libre el tremendo trance.

Por: De SOL Y SOMBRA – San Luis Potosí.

El sexto toro de la corrida de Xajay ha herido y enviado a la enfermería de la Plaza de Toros “El Paseo-Fermín Rivera” al matador de toros tlaxcalteca Sergio Flores luego de una muy aparatosa cogida luego de intentar recibir de rodillas, en el tercio frente a toriles, al mencionado cierre plaza.

Como describe en la crónica de De SOL Y SOMBRA, J.C. Valadez, la ganadería de Xajay, con la que Flores había triunfado en esta plaza con un indulto hace tres años, ha enviado un encierro que ha mostrado el buen momento, aun sin trofeos Arturo Saldívar, la faena de dos orejas de Diego Silveti y el triunfo de Sergio Flores que cortó una ante el tercero, astado homenajeado con la vuelta al ruedo.

Un instante menor a una fracción de segundo, justo a la salida del sexto de la noche de San Luis Rey, patrono de la capital potosina, provocó que el astado sesgara su salida inicialmente hacia el lado derecho para encontrarse con el cite del tlaxcalteca que no alcanzó a terminar por vaciar la embestida en difícil momento con el toro que atraviesa de tercio a tercio levando al coleta por los aires.

La tensión creció al inicialmente declarar los servicios médicos una cornada penetrante de tórax, posteriormente cerca de la media noche el apoderado del riesgo, Roberto Viezcas, aclaró que se descartaba la cornada de tórax y que el torero había estado en todo momento consciente.

Trasladado al Hospital de la Beneficencia Española de esta capital, todo apunta a la existencia de dos heridas, una en la axila izquierda y otra aparentemente muy extensa en el brazo derecho, contrario a la información inicial al arribo del diestro a la enfermería de “El Paseo” situación que brinda momentáneo alivio la Afición y a los partidarios del diestro.

Desde Tlaxcala, autoridades políticas y eclesiásticas, como el Alcalde de Apizaco y la Diócesis de Tlaxcala han expresado su esperanza a través de las redes sociales ante la muy angustiante escena que circula y que momentáneamente interrumpe el tremendo paso de Sergio Flores en la Temporada Mexicana de este año.

Fuerza al torero y pronta recuperación.

Twitter: @Twittaurino.

Lunes de @Taurinisimos 106 – Adiós a Palomo Linares. Sevilla y FNSM 2017. Indulto Jaral Peñas.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 24 de Abril de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Producción: Miguel Ramos @migue_ramoss.

Actualidad Taurina.

En la muerte de Sebastián Palomo “Linares” (1947-2017) Clip “Nuevo en esta Plaza” Palomo en la Pintura. Controversia con Paco Camino.

Análisis oreja de Joselito Adame en Sevilla 2017.

Toros en Aguascalientes – Feria Nacional de San Marcos 2017:

Faenas de Morante, Arturo Macías, Luis David Adame con la corrida de Villa Carmela.

Corrida de Begoña con Fabián Barba, Manzanares y “El Payo”.

Corrida de Jaral de Peñas y polémica por el Indulto de “Don Julio” por Diego Silveti. Triunfo de Roca Rey y faena de Arturo Saldívar.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 28 de Abril de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

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SAN MARCOS 2017: APOTEOSIS JARALPEÑISTA CON PREMIOS PARA ROCA REY Y SILVETI

Roca Rey. Foto Prensa Roca Rey Twitter.

Por Sergio Martín del Campo R.


¿Qué es la bravura? para muchos, en actitud cómoda, pedante y cursi es un misterio; sin embargo, para mí siempre ha sido algo muy claro: la actitud de acometividad. El toro, si tiene casta, va tras los engaños y los persigue hasta donde los actores los pueden y quieren ondular. 

Ayer el patrón de Jaral de Peñas seleccionó un encierro bravo de verdad. Una locura aquello. Al aparecer en el anillo, por su presencia y nítido trapío, fueron aplaudidos el segundo, tercero y quinto, mientras que, en el arrastre, por su formidable lidia, fueron honrados con idéntica manifestación de aprobación, el primero, segundo (al que se le ordenó el arrastre lento) y tercero mientras que el quinto fue indultado: “Tío Julio”, No. 166 de 521 kilogramos.

Un encierro estupendo, el mejor de la feria y de muchas ferias que merece que en los muros del coso se encaje una placa en metal dorado.

Fue esto durante la cuarta corrida de la feria, la cual atrajo a un abundante público que anotó los tres cuartos de entrada en el coso Monumental de Aguascalientes.

Con variedad y un punto atrabancado se abrió de capa Arturo Saldívar (al tercio, palmas y palmas en el de obsequio), y en el último episodio se encontró con un toro bravo, fijo, de francas y potentes embestidas al que le hizo varias tandas de muy buen modo; pero no tardaron en aparecer sus malos hábitos de pegar un muletazo, retrasar el engaño, encimarse y deseslabonar el toreo, llevándose por ello un susto y salvándose de un percance. De cualquier forma, emocionó a las mayorías, pero mató al tercer viaje con una estocada caída insertando dos descabellos.

Otro toro formidable fue el cuarto; al igual que sus compañeros de partida, embistió con calidad y bravura, acometiendo a los engaños con notadísima largueza. Por su lado el coletudo estuvo valiente y variado pero adoleciendo de la distancia y el son que el antagonista le inquiría. Pegó pases, sí, empero sin conducir las embestidas de este buen ejemplar al que mal mató de un bajonazo tras haber señalado un pinchazo.

Inconforme, obsequió a la segunda reserva, éste de los potreros de Santa Bárbara el cual fue soso. 
Contraproducente le salió el número pues amén de manifestar voluntad, se observó desconcentrado, descolocándose y perdiendo múltiples ocasiones ambos engaños y empleando de malas formas el acero.

Con cierta prudencia Diego Silveti (división y vuelta con el ganadero tras el indulto) veroniqueó al segundo toro, dando salida a aquellas potentes y codiciosas embestidas que desde su salida manifestó. Mejoró su fondo torero con un buen quite al modo de Gaona. Tomó luego la muleta el diestro y entonces se acabó de descubrir el gran astado; cada embestida que dio fue como una ola incontenible; con la cornamenta muy baja iba en interminables acometidas; con codicia regresaba su cara buscando pelea y en todo instante su casta fue evidente. El diestro de Irapuato le pegó muchos pases, pero jamás a la altura de las condiciones del adversario, al que mató con estocada trasera y tendida luego de un pinchazo, haciéndose acreedor del canto de ¡toro, toro!

Con variada combinación de suertes capoteras acogió a su segundo cerrando el avío solo cuando dibujó en el centro del nimbo un quite por saltilleras y gaoneras.

¡A toro bueno! Con bravura, fijeza y nobleza, llevando la testa rayando el albero fue siguiendo el engaño púrpura hasta donde éste terminaba su trazo. Infinidad de ocasiones lo hizo, cuantas fue incitado para ello. 

El joven espada, mientras tanto, no consciente de que tenía un toro encastado delante (trae, como la mayoría de sus colegas, en la mente a los “teofilitos”, “fernanditos”, “bernalditos” y otros sofocantes venenos) trató de iniciar la faena con florituras y se llevó una cornada. Afortunadamente no fue tan severo el accidente y se incorporó para dar pie a un trasteo de muchos muletazos, bastantes poses y estética pero modesta profundidad y sentimiento, jamás acompañando las embestidas del extraordinario burel. Enloquecido el cónclave, mucho en parte por el juego egregio de la res, se perfiló a matar, pero la demanda del indulto fue inflamándose hasta el grado de que el juez lo ordenó.

Con lances y saltilleras solucionó Roca Rey (dos orejas y al tercio) las primeras embestidas del tercero, un toro que en cada arrancada hacía ver un vendaval. Y así prosiguió ante la muleta; con fijeza, bravura y clase acudió a los cites diáfanamente mientras el peruano movía el engaño con limpieza en una labor no ortodoxa, más bien efectista y no de series extensas con pases longitudinales como el toro pedía según sus virtudes. Del modo que sea, su denuedo y desparpajo gustó a las mayorías y en el alto punto de emoción ejecutó la suerte suprema a un tiempo, hiriendo con la espada y generando efectos inmediatos para hacer explotar el delirio en el graderío.

El sexto fue un burel rudo, violento según muchos, pero muy lejano a lo que es lo soso. Cuando era bien conducido y mandado trazaba buenas embestidas. Y eso hizo el peruano, templando la muleta con poder y desdoblando las articulaciones de sus brazos resolvió con sitio y toreramente las demandas del oponente al que atinó a matar con efectividad, sin embargo dejando el acero mal colocado y perdiendo un auricular.

Fuentehttp://www.noticierotaurino.com.mx

Lunes de @Taurinisimos 94 – Sebastián Castella Triunfa en la Plaza México.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del lunes 30 de Enero de 2017. Conducen Miriam Cardona (@MyRyCar) y Luis Eduardo Maya Lora (@CaballoNegroII).

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017.

Análisis corrida de Montecristo y faenas de Juan Pablo Sánchez y de Los Encinos para Sebastian Castella, “El Payo” y Diego Silveti.

Salida a hombros de Sebastián Castella en la Plaza México con los toros Jardinero y Arbolero de Los Encinos.

Reapertura de la Plaza Santamaria de Bogotá con Roca Rey a hombros.

Toros en Juriquilla: 6 De Santiago, 6 para Juan Pablo Sánchez, Diego Silveti y Sergio Flores.

Clip: Despacio – Sebastián Castella.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 3 de Febrero de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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Mail: taurinisimos@gmail.com

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La Constante Frustración – Reanuda La México con Mansos y Pinchazos.

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En el claro del derechazo ante el manso de Montecristo, Juan Pablo Sánchez brilla… solo lo opaca su espada. FOTO: Edmundo Toca.

Enero muestra, de nuevo, los males de la Fiesta en esta país: la falta de emoción en el toro, fundamentalmente, y las fallas con la espada de quienes, más que nunca, tendrían la obligación de oficiar correctamente con el alfanje. Juan Pablo Sánchez exhibe su completa estatura torera y, a la vez, el frustrante, deficiente y lamentable manejo de la espada, dejando en blanco un triunfo más que cantado. Mientras que Perera y Silveti son presas del marasmo, aburrimiento y tedio que consigo trae el terrible encierro de Montecristo dejando pasar los únicos toros con ciertas posibilidades de un encierro de mansos para olvidar.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. Fotos: Edmundo Toca.

Si un toro de salida permite hacer lo que el primero permite a Perera, es un síntoma muy palpable de que el toro no se está dando a respetar. Algunos nos dirán que esas cordobinas de salida han sido fantásticas.

Temple han tenido, cierta plástica… cero drama.

Nos habría gustado que el toro, más que pasar con la cara arriba sin exigir rematado cada lance, fuese por el capote con la agresividad necesaria de su casta y replicara por un pitón y otro, sin dejarse hacer, dejándose pasar. El puyazo, casi inexistente, muestra a las primeras de cambio que el de Montecristo es débil. El extremeño lo cuida hasta llegado el último tercio, pues la tentación del quite por gaoneras es mucha aunque la casta sea poca.

Perera está templado siempre, justo es decirlo, a media altura o arriba, largo en el trazo pero sin convencer plenamente entre las interrupciones de las caídas del toro y el amaneramiento de torear sin el estoque por ambos lados, seguramente buscando una supuesta “mayor naturalidad” que contrasta con la menor bravura y fuerza, dignidad en el juego del toro al que, pese a torear largo y ligado en un momento, pincha.

Luego vendría el cuarto.

A la postre el primero de dos que se resisten a caer a la arena.

El tancredismo, casi necedad del extremeño, no le viene bien a un toro que ha metido la cara desde salida y que, tras frenar en banderillas donde Curro Javier, fenomenal, brinda aire, distancia y alivio en los capotazos, requiere necesariamente andar con él, para adelante. Esto es algo que a Perera le parece menor que quedarse quieto. Él está a gusto estático, haciendo que se mueva el toro más no la emoción.

Desgraciadamente, todo lo templado que está en su primero, deja de estar con este cuarto que pide espacio, perderle un paso y la media altura con salida al frente pase a pase, como le engancha en uno clave con la izquierda, la cosa se difumina.

Para mal de todos y desconsuelo de unos cuantos.

Recuerdo el famoso poema de Robert Frost, “El Camino No Tomado”

La “total diferencia” de la tarde la marca Juan Pablo Sánchez.

Precisamente por no tomar el camino más recorrido últimamente -el tancredismo estéril- Juan Pablo Sánchez ha sacado de sus toros lo que estos negaban, lo que parecen no tener. Esta vez torear, además de ser el ejercicio de imposición ha sido de convencimiento, del torero y del propio toro de sus posibilidades.

Así, Sánchez evita excederse con el capote, apenas palpa la embestida y la conduce personalmente en el segundo tercio con temple, previo a tomar la muleta ante un toro débil pero con apenas un tranco más que el anterior. Juan Pablo lo siente así de salida primero abajo y luego a media altura.

Y la largueza aparece.

Justo cuando el toro está entre ser y no, Sánchez le lleva largo, le encela, primero en los medios y después fuera de la segunda raya. La muleta manda y apenas le alcanza, habrá sido tres veces, al final de las suertes, los naturales largos aunque la tanda se interrumpe por el toro. Que entonces se frena y Sánchez, con mucha serenidad de pies y ritmo en las muñecas, acorta distancias para que, con despaciosidad, sobrevengan los derechazos, las dosantinas y el extremo de la capetillina en redondo, dos veces.

Con la plaza que se entrega.

Porque el torero se entrega también a plenitud.

Y la faena prosigue, al extremo de engolosinar a Juan Pablo que tras los últimos muletazos con la derecha hay un momento en que el astado queda igualado pero en la suerte natural, cambia el terreno y Sánchez pincha. Cosa que empeoraría con su segundo. Si algo puede marcar, para muy mal, esta generación torera es su pésimo manejo del alfanje.

Más ante un encierro que desespera por débil y manso y exaspera al personal y a los toreros por tan poco quizá nulo fondo además con demasiado poca emoción, esto, como aficionado, es lo peor. Y luego se reprocha que la Afición no vaya. A cada intento de ligazón los toros dicen no, lo hacen de la peor forma, retrocediendo o, incluso, a traición como ese quinto, el de más cabeza y de peores ideas, tirando el cabeceo y levantando los pies de Juan Pablo Sánchez.

Como una terrible osadía.

Que además, tras iniciar abajo con la muleta, obliga a explorar, a jugársela a Sánchez, porque regatea, cabecea y se niega a embestir. Entonces surge la emoción, no por el toro sino por el mérito de explorar en aguas profundas, donde se venir puede la cornada o naufragar fácilmente por falta de capacidad.

Sánchez puede y se impone con los derechazos, pisando el terreno, sin ventajas y exponiendo el cuerpo y el prestigio, por ello, los naturales, dos tandas ambas con cambio de mano, muy coreadas y completas que se interrumpen por una voltereta sin consecuencia. Aquí el hidrocálido vuelve para imponerse de nuevo con toda la raza y la casta que no tiene el toro, en nuevos naturales y derechazos que quizá sobran.

Porque la listeza, casi malicia, del toro se acentúa.

De nuevo en la suerte contraria, pincha hasta el hastío, hasta la incapacidad, hasta cambiar las cañas por lanzas, casi injustas del tendido pero realistas de la situación del toro que, aunque manso, hay que matarle bien.

Sánchez cambia las palmas por los pitos.

Mientras que Silveti, cambia la suerte por la frustración de cada año.

Sin plan ante el manso tercero, lo quiere cambiar de terreno al inicio con la muleta y acaba en el mismo sitio. Y con los dos toros de mayor poder con la muleta Diego simplemente retrocede, no manda sus pies no terminan por serenarse, su brazo por mandar y el tercero, que hace una lidia donde vence a las cuadrillas al imponer su terreno, lo deja sin recursos.

Y el sexto, simplemente el mejor.

De caer en otras manos…

Lo mismo de siempre: el toro bueno en las manos menos capacitadas, el cambiado en los medios de inicio y su golpe de efecto, el toro que embiste y al torero que le enganchan, sin dejar la sonrisa pero perdiendo la confianza de la gente.

Pinchazo y frustración.

Quien venga a cambiar esto debe empezar por el toro, si es la de Los Encinos, que sea seria y para bien. Quien venga a cambiar la actitud debe hacerlo con la espada y por lo alto. 

Pero que no se diga que la Afición no está ahí, si esta, el problema es que esta se encuentra constantemente frustrada. 

¿Será que la historia de esta corrida refleja lo que la Afición no quiere? Ni mansos ni pinchazos…

Nuevamente solo nos queda la espera… la eterna espera del toreo.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Enero 22 de 2017. Décima Primera de Derecho de Apartado. Menos de Un Tercio de Plaza en tarde muy agradable y soleada, sin viento molesto.

6 Toros, 6 de Montecristo (Divisa Verde, Obispo y Oro) Mal presentada por desigual, esmirriado y estrecho el anovillado tercero, no debió siquiera embarcarse. Muy retacados primero, cuarto y sexto. El segundo estrecho aunque con cara y muy cabezón el chico quinto. Flojos y débiles en general, así como descastados. Destaca el lidiado en cuarto lugar, junto al sexto, único que soporta la lidia a pie. Mansos y descastado el resto, con peligro por pitón e izquierdo el quinto.

Miguel Ángel Perera (Sangre de Toro y Oro) Silencio tras Aviso y División. Juan Pablo Sánchez (Malva y Oro) Saludos y Pitos. Diego Silveti (Purísima y Oro) Palmas y Silencio.

Al finalizar el Paseillo se guarda un minuto de homenaje en memoria del ganadero Juan Huerta Ortega fallecido este fin de semana. Descanse en Paz.

Buen tercio de varas a cargo de César Morales ante el sexto. Fenomenal bregando Curro Javier, siempre templado con el cuarto. Destaca en banderillas durante el segundo tercio del segundo turno, Alejandro Prado y Marco Dones ante el cuarto. Medroso y ventajoso, banderilleando mal, Juan Ramón Saldaña ante el tercero.

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Así venció y convenció Juan Pablo Sánchez en la dosantina al segundo de la tarde. FOTO: Edmundo Toca.

Plaza México: Logra Juan Pablo Sánchez inteligente faena con un manso voluntarioso

Juan Pablo Sánchez.

 

  • Inspirado capote del extremeño Miguel Ángel Perera
  • Diego Silveti deja ir al mejor toro

Por Leonardo Páez.

Transcurridas cuatro semanas la nuevaempresa de la Plaza México decidió reanudar su temporada grande 2016-17, periodo en el cual seguramente se habrá preguntado: ¿cómo estimo recuperar mi inversión?, ¿qué ofrecemos al público por lo que paga?, ¿hay la intención de complacerlo o sólo de esperar el plazo adecuado?, ¿queremos aumentar el número de toreros con imán de taquilla?, ¿fijeza y movilidad sustituyen bravura?, ¿diversión equivale a emoción?, ¿acabaremos pareciéndonos al Cecetla?

En la undécima corrida de la temporada, en una tarde luminosa y apacible, ante menos de un cuarto de entrada hicieron el paseíllo el extremeño Miguel Ángel Perera –33 años, 12 de alternativa y 48 corridas toreadas en 2016–, el hidrocálido Juan Pablo Sánchez –24, seis de matador y 12 tardes el año pasado–, y el guanajuatense Diego Silveti –31, cinco y 29, respectivamente– para lidiar una corrida de Montecristo, propiedad de Germán Mercado Lamm, bien presentada, cómoda de cabeza, con fijeza. pero sosa y débil, salvo el cierraplaza, no aprovechado por Silveti.

Muy grata sorpresa fue ver a un Juan Pablo Sánchez renovado, que a su excepcional sentido del temple añadió ahora una cabeza torera y una disposición poco común en diestros de su calidad. Su primero se llamó Venadito, con 528 kilos de peso, cómodo de cuerna y alto de agujas que como sus hermanos tomó una vara y no obstante pasar y pasar gracias a la precisa colocación de Sánchez y a su sentido de la distancia y claro concepto de estructuración, resultó soso y débil, condiciones que hicieron aún más meritoria la sesuda labor de Juan Pablo. Tras pinchar al primer viaje, dejó un preciso estoconazo yéndose por derecho y toreando mucho en el embroque. Hubo petición de oreja, pero no la que esa mandona, inteligente y fina faena merecía.

Con su segundo, Reflexión de nombre, y con 525 kilos sobre los lomos, este desaprovechado por las empresas Juan Pablo Sánchez, repitió color en lo que a colocación, distancia, mando y temple se refiere, haciendo lucir mucho más de lo que era al de Montecristo, que incluso en un cite enganchó aparatosamente al torero, que sin verse la ropa reanudó con tres soberbios derechazos. Cuando tenía la oreja en la espuerta, otros dos pinchazos y varios descabellos, escuchando un aviso. Pero el potencial de este torero merece mejor trato y más rivalidades.

Diego Silveti sigue siendo un afortunado en los sorteos, no así en el aprovechamiento de lo que le toca en suerte. Lanceó con suavidad a su primero, Malagueño, de 514 kilos, noblote y con recorrido pero sin trasmisión, lo que el de Irapuato no logró remontar con más expresión. Despachó de dos pinchazos y descabello. Y con su segundo y último de la tarde, Nueva Etapa,con 546 kilos, que recargó en el puyazo, hizo un quite por gaoneras quietas pero mecánicas. Como un poste aguantó la clara embestida en un cambiado por la espalda en los medios y volvió a incurrir en la pésima costumbre de dar dos muletazos cuando el toro pide seis.

A diferencia de Sánchez, que hizo lucir a un manso, este Silveti realizó con el emotivo una faena entre altibajos. Tres cuartos de estocada tendida y un descabello más un aviso fue el modesto final a lo que debió ser una premiación de orejas.

El diestro extremeño Miguel Ángel Perera, sobrado de sitio más que de expresión y toreando con inusual suavidad con el capote, dejó dos bellos recortes a su primero, llevándolo con delicados capotazos al caballo.

No, sin bravura esta fiesta será breve.

Públicado en La Jornada.

Lo negro de una semana gris Por Bardo de la Taurina

Miguel Ángel Perera nuevamente paso de puntitas por la Monumental Plaza de Toros México.

 

Todo comenzó el domingo anterior, que no lo fue el inmediato sino el de atrasito cuando en este país que ya estaba rete cabreado por que el gobierno a partir de este año ya no va seguir regalándole al pueblo una tajadota de lo que cuesta la gasolina, porque a la ‘gallina de los huevos de oro ya se le acabaron’ o lo que es lo mismo ya los pozos petroleros están ralitos y no hay lana más que pa’ alimentar a los ordeñadores partidos políticos, que entre sus filas tienen no nada más lacras sino vergüenzas como la tal  Carmen Salinas ‘La Corcholata’ inventora de la vulgaridad quien entre ronquidos, obscenidades y la mayor de las ignorancia política, está pegada a la chichi deshonestamente a costa de nuestros impuestos.

Seguimos con los  popularísimos ‘Vaqueros’ de Dallas que  cayeron cuando ya arañaban  la gloria, lo cual se convirtió en una verdadera tragedia, el galeno de galenos de la tauromaquia y la amistad que lo es esa eminencia mundial Don Jorge Uribe Camacho, recibió una sopa de su propio cloroformo y paso a quirófano donde  fue reparado de un riñón acumulador de piedras, las que vía  láser ya le están haciendo lo que el viento a Juárez y pronto retornará a los servicios médicos de la torería mexicana. ¡Venga figurón!

Luego al comunicólogo taurino de moda Carlos Millet, el del programa ‘De Toros de Ferias y algo más’ le descabellaron un dedo de los de a nivel de piso y lo tienen en el hule en un lujoso hospital al que convirtió en kermes y donde ya hasta una ‘Minions pijama party’  y más que entre algodones esta entre arrumacos y cariños de su secta de fans.

Como México no sabía que regalarle a ‘Mister Trumpeta’ el que va a poner un muro en el patio de su casa, con motivo de su alternativa presidencial, le mandamos regalar a nuestro narcotraficante número uno el ‘Chapo Guzmán’ quien cuando venga de regreso seguramente lo hará a través de un túnel fronterizo, bueno, eso si regresa, porque ya los gringos lo acusan de cuando menos un montón de delitos y él dice que su  ‘delito mayor es querer y seguir queriendo’ a Kate del Castillo lo cual hasta se le perdonaría, pues una noche loca con esa mujer, no cualquiera máxime si ella pone el tequila ¡oley el arte!

Y pa’ rematar nuestra desgracia, la parca se brincó las trancas buscando a quien llevarse y a su paso se encontró con el ganadero y empresario Don Juan Huerta Ortega, en la madrugada del domingo 22 quien se encontraba resguardado en la ciudad de Puebla, convaleciente de un lance respiratorio cuando le llegó una embestida fulminante al corazón y vámonos a la gloria, dejando una gran historia ganadera en los libros del recuerdo.

Total, una semana más que gris, negra en la que pa’ rematar un toro le metió un pitón a la promesa de la torería tricolor Luis David Adame, lo cual no es raro, pues raro sería que esto hubiese ocurrido en una iglesia a la hora de la misa y no en un plaza de toros durante una corrida, los focos rojos medio parpadearon porque ya se sabe que el día del aniversario de la Plaza México que será el 5 de febrero tiene que dar el paso al frente y hablando del ‘Embudo de Concreto’, me enteré por terceras personas que ahora las corridas volverán darse a la hora que ellos creen ‘tradicional’ que son las 4.30 de la tarde y debo decir a quien dijera que esa es la hora clásica, que esto no es exacto, pues cuenta la historia que la hora clásica, lo había sido a las 4 de la tarde, pero sucedió que el empresario el Dr. Alfonso Gaona por sobre todas las cosa amo a su nietecito Paquito Camino Gaona y como éste fue jugador de béisbol  en la liga Olmeca sus partidos una temporada empezaban a las 2 de la tarde y terminaban a las 4 y por ello el Dr. Gaona corrió el horario inventando que lo hacía pa’ que la afición tuviera media hora más y así los aficionados llegaran más cómodos a la plaza, más la realidad era que así el abuelo empresario y el nieto pelotero salían del diamante y llegaban barriéndose a las 4.30 pa’ que empezara la corrida. (Por cierto ¿Por qué no tener como asesor de la empresa a Paco Camino Gaona, quien conoce los tejes y manejes de la plaza como nadie en este país?)

A propósito, ya este domingo se volvió a dar una corrida en la plaza grande  con toros de Montecristo y de esa decir, pa´ escribir a casa, que con eso que era cumpleaños del taurino del apellido ilustre Alberto Regueiro, el del Entre Tendido, muchisísima gente se fue a buscarlo pa’ el abrazo a la cantina del Salón Niza  y ahí se han de haber quedado, porque a la plaza no llego casi nadie, con decirles que cuando el famoso cantante Emmanuel arrivó a su barrera se dio cuenta que no se presentó hacer el aseo la criada bien criada y los muy poquitos que ahí estaban se quejaron de que sus finos trapos que presumen ser Totalmente Palacio quedaron totalmente empolvados.

De la corrida seguramente Emmanuel ha de haber salido cantando aquello de ‘Todo se derrumbó, dentro de mí’, pues los Toros de Montecristo que no fueron unos cristos precisamente, pedían que Miguel Ángel Perera, Juan Pablo Sánchez y Diego Silveti, los buscaran con mucha fe y pasión, lo que no sucedió, amén.