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Feria de San Marcos: RABO A LA CUENTA DE PONCE Y “PAYO” DEJA EN LA ESPADA DOS AURICULARES

Por Sergio Martín del Campo. R.

Resulta complejo de aceptarlo, pero el público taurino mexicano es aguantador, ingenuo, muy pagador y desmemoriado, y ayer por la tarde durante la novena función del serial sanmarqueño, llenó hasta las canales el coso Monumental de Alberto Bailleres.

Previendo un escándalo mayor, el sistema soberbio y amafiado que se ha adueñado del espectáculo taurino mexicano hace ya bastantes ayeres, optó por remendar el encierro anunciado de Bernaldo de Quiros, y al ruedo salieron dos de La Estancia (tercero y cuarto, que sustituyó al de Bernaldo) conformando una partida descastada y de pobre presencia.

Ello seguro para que no fuera evidente la nueva chapuza, pues nos hemos de imaginar el físico de los bicornes rechazados.

“Poco” le bastó Enrique Ponce (rabo protestado y palmas tras aviso) el que la clientela azteca olvidara los tantos años que lleva de timarla, abusar de ella, burlarse y vejarla, incluyendo su desgraciada actuación del pasado 25 de abril.

Esta vez le dio por ponerse ético y menos comodino y con un toro, cosa por demás extraña, más o menos bravito y de aceptable presencia llegado de los feudos del amable Javier Barnaldo, hizo un trasteo limpio. Como el peninsular se las sabe al revés y al derecho -tiene en su currículum más de 2, 300 corridas-, aprovechó las bondades de la res y trazó una faena con momentos de calidad irreprochable, aunque sin dejar de abusar, tal es su vicio, del pico del engaño, acto que bien disimula imprimiendo su conocida estética. Ya hace tiempo el aguerrido Antonio Lomelín sentenció del valenciano: “Torea con el pico y con la cadera”.

Teniendo al público volcado, entre los que se encontraron igualmente muchos entendidos que apreciaron lo bueno que también tuvo la faena, es de justicia decirlo, se fue tras la toledana dejándola un punto desprendida, aunque de réditos mortales rápidos.

En cuarto turno abrieron el portón a un ungulado con todas las características de ser aún novillo, y el abundante público no le admitió.

Hay ocasiones en que a los mexicanos nos da por reclamar nuestros derechos. Entonces lo sustituyeron por un bicorne de La Estancia que manifestó mansedumbre recia. Con él se vio tesonero el de Chiva, desgajándole muletazos con tirabuzón, sin embargo, a la hora de empuñar el alfanje se entregó a pinchar con pasión y a descabellar sin tino.

En medio de un vendaval que se hizo acompañar de lluvia, topó “El Payo” (al tercio, palmas y al tercio en el de obsequio) con un desrazado que metía bien la cornamenta tras los engaños, y al que con talento e inteligencia, bajando la pañosa hasta el límite, le buriló una faena de claro mérito por ambos pitones, en la que se dio el espectro de muletazos extensos y de gran temple. Lo lamentable fue que trastornó su hacer al pinchar antes de meter la espada de modo tendido.

Su segundo tuvo profunda mansedumbre, y al apreciar que nada haría, se animó a obsequiar un sobrero de La Joya; toro hermoso de lámina, con edad u trapío, pero que siempre salió suelto y orientándose hacia las maderas; no obstante cuando tomaba la sarga, iba con gran poder y tragándosela entera. Ahí fue en donde el queretano se entregó a procurar el triunfo forjando una faena entusiasta, enjundiosa, con ardor, de formidable vehemencia, pero no bien acabada con el estoque.

El primero de Diego Silveti (silencio y vuelta bajo su cuenta y riesgo) pronto se paró, por lo que el dinástico coletudo no tuvo más opción que hacerle la lucha a como diera lugar. Todo iba bien, hasta que usó la espada interpretando abominable bajonazo.

Lo mejor que hizo durante la labor a su segundo, fue un quite por gaoneras en el eje del escenario, quedándose más quieto que una columna, jugando bien las articulaciones de sus brazos y pasándose muy cerca al antagónico. Con la muleta sostuvo el gusto y los deseos, logrando varios pases valederos, manchando luego del pabellón cuando dejó tres cuartos del estoque tendidos y pasados.

Publicado en Noticiero Taurino

Foto: NTR Toros Twitter.

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Crónica de Monterrey: Rey Midas

Por Paco Tijerina.

En tarde de clima agradable con algunas ráfagas de viento y ante poco más de media entrada, se lidiaron toros de Arroyo Zarco, bien presentados y de juego variado.

Enrique Ponce: ovación y dos orejas.

Octavio García “El Payo”: oreja y oreja.

Leo Valadez: división tras tres avisos y dos orejas.

Enrique Ponce fue atendido en la enfermería de un golpe propinado por una banderilla en el ojo izquierdo que le provocó un ligero derrame.

Cuando el ejecutante alcanza esos niveles de excelsitud y el término “maestro” empieza a parecer insuficiente, uno tiene que rendirse y aceptar que lo de Enrique Ponce ha dejado ya un plano de magisterio para convertirse en un auténtico “Rey Midas”, que todo lo que toca se convierte en oro.

Porque sin diferenciar si está en España o en México, si es la Feria de Sevilla o Monterrey, el de Chiva se entrega por igual, sin cortapisas, sin restricciones en un ejercicio personal que va más allá de la simple vocación o el cumplimiento de un compromiso, el diestro enfrenta tarde a tarde, toro a toro, un reto personal en el que no hay concesiones de ninguna especie y tiene que mejorarse a cada paso.

Hoy no fue la excepción, tenía que triunfar en Monterrey, se lo debía a su afición, pero sobre todo, se lo debía a él mismo.

Con el primero de su lote dio cátedra al mimarlo y empaparlo en la magia de su muleta, ayudándole a romper a bueno, consintiéndole, extrayendo lo mejor de su enemigo a cada instante, en un largo trasteo por ambas manos en el que con plasticidad y estética tapó las deficiencias del astado, alcanzando pases de gran calidad, sobre todo por la derecha. Al momento de tirarse a matar el estoque alcanzó una banderilla y provocó que el alfanje se desviara, cayendo el torero a la arena, pero después tras un pinchazo cobrar una estoada entera para ser premiado con una ovación en el tercio.

Espoleado por la oreja que consiguió El Payo en el segundo del festejo, Ponce salió decidido a armar un taco y lo logró al exprimir materialmente al toro de Arroyo Zarco que le correspondió en suerte. Vistoso con la capa, estético, puro y sin mácula, lanceó como ordenan los cánones y con la muleta deletreó el toreo por ambas manos con una suavidad inaudita, recreándose en cada pase, paladeando y disfrutando, alternando las tandas con adornos y remates para crear un conjunto de enorme exposición. Mató de media en todo lo alto que hizo doblar al burel y teniendo como fondo el grito consagrador de “¡Torero, torero!” le fueron concedidas las dos orejas, mismas que paseó en una emotiva vuelta al ruedo.

Octavio García “El Payo” tuvo una actuación solvente esta tarde en Monterrey. Viejo conocido de la afición a la que enamoró desde sus inicios novilleriles cuando alcanzó sonados triunfos, el público acudió a verle con interés y el queretano se mantuvo fiel a su concepto del toreo serio y sin alardes innecesarios, dando a sus enemigos la lidia que requerían.

Los dos auriculares conseguidos hoy fueron producto de dos faenas interesantes pero, principalmente, de su eficiente manejo con la toledana con la que, hay que decirlo, tiene un “cañon”.

Con su primero supo sobreponerse a la falta de fuerza y logró interesantes pasajes por ambas manos. Su segundo fue uno de los buenos toros del encierro y por alguna causa “El Payo” insistió en torearlo corto, sin alargar los trazos, recortando el viaje y quedándose cerca entre pase y pase, cuando el astado le pedía distancia; con todo y ello hubo trazos de gran calidad.

Dos orejas, una en cada enemigo, como justo premio a dos trasteos de un torero que cumple con la expectativa y se justifica ante la afición.

Leo Valadez dejó ver que cuando se lo propone es capaz de alcanzar grandes cotas. Normal en esta etapa de su carrera, aún le falta definir y definirse en cuanto a estilos y espejos, ya que cuando no encuentra eco en el tendido tiende a imitar la escuela hidrocálida que busca el aplauso fácil con las zapopinas, sin darse cuenta de que cuando corre la mano de verdad tiene más réditos.

A su primero le enjaretó pases de gran calidad por ambos pitones, pero de pronto y cuando el cónclave empezaba a centrarse, el chaval cambiaba los procedimientos y dejaba el toreo en redondo y por bajo para ejecutar dosantinas, para luego volver a lo básico. El largo trasteo cobró factura y el enemigo se le hizo de hueso, tanto que escuchó los tres avisos, volviendo al callejón en una división de opiniones.

Mención aparte merece el deleznable detalle de la orden dada al puntillero Reyes Pérez por el juez de callejón, Pepe Lavín, de apuntillar al astado desde el callejón en una grotesca escena que fue reprobada por el público y el biombo, al percatarse del error, les lanzó un bocinazo para que dejaran de intentarlo, con tan buena suerte que el morito se echó para, ahora sí, apuntillarle con el respeto y dignidad que debe tratarse a un toro de lidia.

Si la orden es que un toro vuelva al corral así debe suceder, máxime que se encontraba justo frente a la puerta de toriles. El público no tiene culpa de que no se cuenta con una parada de mansos y no tiene por qué ver el patético espectáculo de ver a un hombre balancearse sobre su abdomen en la barrera para tratar de apuntillar a un toro… ni el público, ni la plaza, ni el toro, merecían ese trato indigno, pero como en Monterrey nunca pasa nada, el asunto quedó en eso: en nada.

Volviendo a Valadez, con el sexto la historia cambió y aunque de inicio apostó al toreo efectista postrándose de hinojos para ligar en redondo los muletazos, la acometividad y transmisión de otro buen pupilo de Arroyo Zarco le permitieron construir una faena que fue a más y que fue coronada con un estoconazo hasta las cintas que provocó que el respetable exigiese la concesión de trofeos, misma que el palco atendió al otorgar dos auriculares con los que dio la vuelta al redondel.

Al final los tres toreros salieron a hombros de los aficionados.

Publicado en Burladerodos

@Taurinisimos 151 – Triunfa @FerminRiveraA Polémico Indulto @GanadoBravo Festejos Mérida y Guadalajara.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del lunes 26 de Febrero de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina.

Toros en Guadalajara y Mérida. Festival en Cinco Villas.

Corridas de La Estancia para Castella, El Payo y Ginés Marín y San Migue de Mimiahuapam para Rejoneador Emiliano Gamero, Joselito Adame y Sergio Flores.

Plaza Mérida, 89 años de historia por El Diario de Yucatán.

Faena de Fermín Rivera al novillo “Clase” de San Marcos, indultado en Cinco Villas, debate sobre el indulto.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 2 de Marzo de 2018 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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León Guanajuato: Leo Valadez se llevó el trofeo San Sebastián

Leo Valadez se llevó el San Sebastián 2018.

De SOL y SOMBRA.

En la corrida inaugural de la Feria de León, Guanajuato edición 2018, el hidrocálido Leó Valadez se llevó el trofeo San Sebastián, mientras que El Payo tuvo una actuación muy torera con su primero, al que le cortó una oreja y del que lamentablemente también se llevó una cornada.

Ante un lleno espectacular, se lidiaron 9 astados de la ganadería de Begoña de juego y presencia variada.

Sebastián Castella: Palmas, silencio y silencio en uno de regalo.

Octavio García El Payo: Oreja y palmas. Fue atendido en la enfermería por una cornada cerrada, pero salió de la enfermería para matar al sexto. Posteriormente, fue conducido al Hospital Aranda de la Parra.

Andrés Roca Rey: Ovación tras fallar con el acero y palmas.

Leo Valadez: silencio y oreja. Fue acreedor del trofeo San Sebastián que estaba en disputa.

TLAXCALA:

El Juli sigue siendo el Rey, pero de lo negativo lamentablemente.

Plaza Jorge “El Ranchero” Aguilar. Casi lleno en la plaza donde se lidiaron siete toros, uno de regalo, del hierro de Barralva, desiguales tanto en la presentación como en su comportamiento.

“El Juli”, silencio en el primero, para ser ovacionado en el tercero, mejorar en el quinto, al que cortó un apéndice, y superarse en el séptimo, un toro de regalo, con el que consiguió otras dos orejas y se ganó la salida a hombros.

Sergio Flores, silencio en el segundo, variado y dispuesto para obtener una oreja en el cuarto y silencio en el sexto.

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@Taurinisimos 142 – Corrida Guadalupana: José Tomás, Manzanares y Sergio Flores @ La México.

Fotograma de José Tomás en el pase del desdén, aquí en @Taurinisimos.

Programa Especial de @Taurinisimos, @RadioTVMx del miércoles 13 de Noviembre de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2017-2018.
Corrida Extraordinaria Guadalupana pro daminificados de los sismos de septiembre de este año.

Análisis completo, Toros de Distintas Ganaderías para Hermoso de Mendoza, José Tomás, El Juli, José María Manzanares, Joselito Adame, El Payo, Sergio Flores y Luis David Adame.

Faenas de Hermoso de Mendoza, Jose Adame, José Tomás, Sergio
Flores y Manzanares.

Clip: José Tomás en La México, 2017. Por Divisa Films.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 15 de Diciembre de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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RECAPITULANDO: Amargo Dulzor de Enrique Ponce – Tobogán Teófilo Gómez.

Doblón de Enrique Ponce a “Vivaracho” para quitar el freno de mano inicial.

Francamente poco podíamos esperar de Teófilo Gómez. Peor aun luego de la danza de corrales semanal. Enrique Ponce no necesita de estas maniobras sino alejarse de sospechas y de un gesto mayor: enfrentar a un toro mexicano de más cartel que las birrias queretanas con la que ya lo hemos visto hasta saciar. No importa el desastre de Teófilo para que un nuevo milagro se teja a partir de los mínimos exigidos en el toro para que Ponce trace una nueva lección, esta ocasión, de precisión de altura y donosura, de clase y arte para hacer embestir a un torito sardo al que, matando fatal, corta dos orejas en plena entrega de La México, severa con Adame y “El Payo” con dos actuaciones que nacen parecidas pero que al final la clase del último marca diferencia.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Se le abre plaza a Enrique Ponce con un rejoneador. ¿Necesita de ello? No.

Se le trae con Teófilo Gómez, sí, otra vez. Y con Barralva. ¿Necesita de ello? No.

Por ello la tarde, que comienza con ovación de auténtico lujo para el valenciano, pasa al aburrimiento con Jorge Hernández Gárate, acartonado al grado de entablerarse y fallar con el rejón de muerte. A la doble frustración de ver al primero saltar despavoridamente y atorarse en la tronera de picadores.

El Juez, Braun, destemplado como siempre, lejos de la acción, toma la pésima decisión de no devolver y el marfileño terno en oro bordado, deslumbrante de Ponce, tan recordado porque con tal combinación desde 1995 ha bordado diversas tardes para la historia en esta plaza, desde el toro de Mimiahuapam en dicha Temporada, la corrida de Los Encinos en Diciembre de 2000 o el faenón a “Llanero” (sí) de Bernaldo en el Aniversario de 2005.

Blanco y Oro, hoy marfil, que se convierte en filipina de enfermero.

O de terapeuta.

Solo así entendemos que, con todo y lo lastimado, lleguen chicuelinas, derechazos de mano alta y templada, despaciosas pero carentes de mayor emoción. Mata mal y solo hay ovación.

Pero la cosa no para ahí. Tenemos que el sospechoso de cuerna segundo se encuentra con la peor versión posible de torero alguno. Atacado de atacar, de zapatillear, de echar afuera y sin temple, de verse desarmado y, claro, exigido, José Adame se achica con el único toro de lidia ordinaria que toma la muleta largo y repetido. Tan poco tiene de toreo que se acerca a donde Manolo Rodríguez, que no ha echado el famoso sombrero, para mendingarle el tan mexicano tocado y hacer de la lidia un simple numerito.

Tras arrimón con un toro que pide espacio hace la gracia de tirarse con sombrero en mano en gesto artificial y forzado.

Como su actitud y pésima manera de estar en la Plaza.

Pincha claro, porque para matar bien, salvo casualidades, hay que haber toreado a tal nivel, más a un toro que le ha exigido someter. No pasa. Como tampoco pasa nada con el barralva quinto, otro torete soso que le levanta los pies al hidrocálido que ya se olvidó que para banderillear, como para todo en el torear, hay que estar bien colocado. Como gusta de pasarse de la cara, al segundo par, desentrenado, se pasa tanto que queda a contraquerencia y claro, el jarabe que le baila el barralveño apenas es la medida del terrible nivel de Adame.

Peor quedaría al matar mal y llegar ya no al enojo sino a la indiferencia de la gente.

Como uno más.

Así pudo quedar el “Payo” insípido y notablemente frustrado ante el tercero con el que, además de verse sin tino, se nota sin actitud. Afortunadamente, luego de intentar Ponce con el manso y débil cuarto, segundo teófilo, en una faena demasiado insistente, sobre piernas para tratar de que el manso avanzar y con dos cambios de mano por bajo de cartel, “El Payo”, por fin, para despertar de todos, se da a torear a la verónica.

Y de qué manera, el toreo como nunca debería de variar.

Cuando piramidalmente el compás que sostiene la suerte hace que el tronco gire y los brazos desahoguen la embestida hacia las muñecas, la plaza rompe y el toro, manso y desesperantemente soso, incluso mejora. Y esto ocurre en doble aspecto, “Payo” no

“El Payo” a la verónica, a pie firme, compás de pirámide y mano templada. FOTO: Edmundo Toca.

afloja, se templa en el nuevo quite y al cerrar la media verónica, vertical y torera, el ambiente se va para arriba y se dispara cuando la gente abruma como nunca a Ponce y este regala un toro.

A partir de entonces, con el efecto que genera esto, la faena del queretano, crece, desde el péndulo inicial hasta los derechazos redondos, los naturales de pleno empaque y los cambios de mano que no hicieron sino acentuar la mansedumbre y la necesidad, como hizo, de que “El Payo” se impusiera de nuevo y con la derecha abrochara la faena que…

Echa a perder con la espada… otra vez. ¿Por qué? Solo Dios…

Y como hubo protestas, con razón, “El Payo” estaba por taparse, menos mal Enrique Ponce no le deja y así se desahoga y purga la mala suerte de la tarde para dar paso a la capa roja, negra y blanca de “Vivaracho” el sardo y precioso astado, aunque destragado y chico, regalo de Teófilo Gómez que mete el freno de mano de la sosería, esa palabreja donde comienza la nobleza a mostrar los síntomas de su verdadera condición.

Ponce la siente en el capote, como en el lance por pitón derecho, hay salidas que muestran al sardo pajarear. Pero tras breve puyazo, lo realmente “Vivaracho” cobra vida gracias a la magistral y torera, de ritmo teñida, de temple creada y aunque de plata bordada, brega de Mariano de la Viña que dio a Enrique Ponce el milagro en oro centenario de lograr que el de Teófilo por lo menos no detuviera su embestida.

La México casi ni lo nota, de otro modo, lo habría sacado al tercio.

Ponce lo sabe. Brinda a todos y los doblones, constantes y sonantes, rematados algunos a la media altura, brindan el alivio y el amparo pero también son los cimientos a partir de los cuales los derechazos de las dos primeras tandas hacen que el toro tome el engaño al natural pero frene en el remate contrario, más si ve las tablas. Entonces la mano izquierda se rompe, previo aleteo en el cite, que traza un natural de estaquillados en horizontal perfecta en un ejercicio de colocación de encelamiento y de sometimiento de ese opaco deseo de no embestir hacia el pleno e iluminado camino del convencimiento de tomar el engaño.

Y al natural, el cite insiste  a la tardanza que convence y prepara los pases genuflexos y pese a no ser, primeramente lo rotundos como después, ajusta cuando el toro protesta al sentir los adentros, regresa con derechazo cumbre y nuevo cambio de mano de gloria revestido.

Previo al cierre y al remate por bajo.

Que mientras otros juegan al poste y al arrimón, Ponce echa mano de la personalísima dosantina genuflexa, luego de haber repasado todo el toreo natural al extremo, en triple poncina que termina, con La México rota y Ponce en torero desplante marcando en la arena, con el ayudado su pisada en la plaza de su máximo cartel.

Solo que la espada cae en pésimo sitio: baja y perpendicular.

Se esfuma cualquier trofeo, La México dio dos y, algunos pidieron el rabo. Mal otorgadas las primeras, bien negado el segundo. Ese fue el acíbar entre tanto almíbar, entre tanto, impensable dulzor que parecía no llegar ante lo manso y descastado del encierro.

Que solo las virtudes más finas de Enrique Ponce podían obtener.

¿Qué será el día que escape de el “Síndrome de Teófilo”?

Que nuestros ojos, igualmente triunfal, lo vean.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Diciembre 3 de 2017. Tercera de Derecho de Apartado. Menos de Media Plaza en tarde fría con viento intermitente. Palco equivoca, para variar, el Arrastre Lento al sobrero de regalo dada su falta de fuerza, tardanza y sosería, así como la premiación de la segunda oreja al primer espada. De igual manera, terrible error no devolver, tras lastimarse luego de brinco al callejón y quedar atorado en la tronera de picadores, al primero. Público consentidor con el toro y severo con el toreo (remitirse a la crónica)

8 Toros, 1 para rejones de El Vergel (Amarillo, Obispo y Verde) Anovillado con cierta casta entre el tercio y las tablas funcionó en el último tercio. Y 7, el séptimo como sobrero, 3 de Barralva (Divisa Azul Pastel, Amarillo y Rosa) los lidiados en primero, segundo y quinto turnos; sospechosos de pitones, acochinado el primero que salta la barrera y luego de quedarse atorado con una cuerda en el pitón derecho, se astilla y aun así no es devuelto. Mansos el resto y descastados; 4 de Teófilo Gómez (Divisa Azul Celeste, Blanco y Plomo) Chicos, mansos y sospechosos de pitones. Bonito de hechuras aunque chico el sardo lidiado como primero, con fijeza y nobleza en las telas pero tardanza en decidir la arrancada y sosería tras el remate de las suertes, homenajeado exageradamente con el Arrastre Lento.

El Rejoneador Jorge Hernández Gárate, Silencio. Enrique Ponce (Marfil y Oro) Ovación con Saludos y Vuelta tras Aviso y Dos Orejas en el de Regalo tras petición de rabo. Salió a Hombros. Joselito Adame (Azul Rey y Oro) División y Silencio. Octavio García “El Payo” (Obispo y Oro) División tras Dos Avisos y Oreja con Protestas.

Simplemente genial, templado, largo y con donosura la brega de Mariano de la Viña al sobrero, ya había lidiado a una mano al cuarto. Al de regalo en el segundo tercio le empapa de tela, sin enganchar, le descubre el temple y le hace tomar el engaño largo, situación fundamental para el resultado de dicho turno. El resto como siempre, a media o mala agua.

Fotograma de la faena de Ponce a “Vivaracho” de un lado a otro encela al sardo astado.

Paella Valenciana con sazón Villamillennial 

Ponce entre la multitud. Foto Plaza México.


Orígenes de la paella: Surge en las zonas rurales de Valencia entre los siglos XV y XVI, por la necesidad de los campesinos y pastores de una comida fácil de preparar y con los ingredientes que tenían a mano en el campo. Siempre la comían por la tarde.

Orígenes de los Villamelones (padres de los Villamillennials): “Hay en España un pueblo verdaderamente notable, cuyos habitantes forman, a manera de los bohemios, tribus nómadas que se desparraman por toda la Tierra…”. Luego, justificando la abundancia de tales especímenes, en otra parte dice: “Lo más asombroso de Villamelón, es la extraordinaria fecundidad de sus mujeres…”, y también aclara: “El rasgo característico de los de Villamelón, es querer hablar de todo y entender todo, sin haber estudiado nada”.

En la edición del 10 de abril de 1887, Don Jerónimo contó que el periódico mexicano La Sombra de Pepe Hillo, en la edición del 30 de enero de 1887, reprodujo su artículo «Los Aficionados de Villamelón» donde el Villamelón se estableció de lleno en las plazas de México a sus anchas.

Por Juan Carlos Valadez De SOL y SOMBRA.

La tercera corrida de la Temporada Grande de la Plaza México fue en mi opinión por mucho un atentado contra la Fiesta Brava y el triunfo de los nuevos Villamillennials (hijos de los Villamelones) que encumbraron nuevamente al gran triunfador del año Taurino  2017: Enrique Ponce.

Lo sucedido el pasado domingo en la México no es algo nuevo ni sorprendente con el torero valenciano, porque también sucedió este año en Madrid y casi nadie dijo ni pío.

Lo sucedido en Madrid y la Mexico podría asimilarse citando al cronista Taurino Antonio Lorca y hasta podríamos adecuarlo a lo sucedido en la Plaza México: “La plaza de Madrid (o en este caso la México) se convirtió en una portátil. Enrique Ponce salió a hombros por la puerta grande  con un toro al que mató muy mal. Pero el público, borracho de generosidad, sacó los pañuelos y el presidente no tuvo más remedio que mostrar el suyo.

Así quedó consumado unos de los más grandes bajonazos a la grandeza, pureza e integridad de la fiesta en la que llaman primera plaza del mundo.

Si había alguna duda sobre la decadencia del espectáculo taurino, y si la había sobre la peligrosa y degradante evolución del público de Madrid (México) -desde la exigencia al derroche-, ayer quedaron suficientemente disipadas. Es verdad que Enrique Ponce es un hombre que cae bien, con cara de buena persona, y es, además, un grandísimo torero con una brillante hoja de servicios. Le adornan unas condiciones excepcionales como figura, y, en especial, una inteligencia fuera de lo común. Pero es, también, el más conspicuo representante del toreo moderno, consistente, fundamentalmente, en la ausencia de toro bravo, en la capacidad para templar la dulce embestida un animal bonancible y la presencia alborotada de unos tendidos generosos. Y ese tipo de toro y de toreo, además, es el que gusta a los públicos que acuden hoy a las plazas. Pues, muy bien.

Esas tres condiciones se hicieron presentes en Las Ventas (Plaza México) y propiciaron el triunfo de Enrique Ponce.

La plaza de Madrid fue poncista de principio a fin. Jaleó desmesuradamente cualquier detalle del valenciano desde que se abrió la puerta de cuadrillas, se emocionó con pasajes sin contenido, creyó ver una faena de época y pidió las orejas con pasión. Increíble, pero cierto” señalaba Lorca.

Y así fue en mi opinión lo sucedido en la Plaza México, aunque hay que decirlo la faena al toro de regalo (otra práctica que se había eliminado de la México y que regresó con Ponce) fue por momentos de un altísimo nivel, ante un toro que rompió a “bravo” de la ganadería de Teófilo Gómez.

Y remato la actuación de Ponce citando nuevamente las letras de Lorca: “Una faena bonita, sí señor, muy bien vendida, además, por el maestro, pero el toreo es algo más -debe ser algo más- y comienza por la presencia de un toro con todas las de la ley. Los tendidos, enardecidos como pocas veces se ha visto en esta plaza, pidieron las orejas, y Ponce las paseó con la satisfacción de gran triunfador. Se lo llevaron a hombros y la gente contaba maravillas nunca vistas, mientras Las Ventas quedaba herida para los restos. Pero así está el toreo de hoy, enfermo, gravemente enfermo” asi finalizó su crónica de la actuación de Enrique Ponce el periodista del diario El País el pasado 2 de junio.

¿Extrañas coincidencias?

Por su parte los toreros mexicanos hicieron lo que pudieron, saliendo mejor librado un inspirado Octavio García El Payo que por momentos bordo el toreo ante un toro de Teófilo en una faena muy inspirada, pero mal rentada con el acero, dejandonos nuevamente con la miel en la boca.

¿Y Joselito Adame?

José Adame lo intento todo nuevamente pero no le salió nada, otra vez anduvo irreconocible especialmente con el segundo de su lote.

A José ya le peso como una loza el título de figura del toreo y ha caído nuevamente al piso después de que algunos lo marearon al grado de intoxicarlo de vanidad.

En la segunda de su tercera comparecencia de la temporada, Adame intento convencer a la México en base a un toreo bullanguero, pirotécnico y efectivista que poco le redituo en esta ocasión.

Agradecido estará de haber salido de la plaza de pie tras la cogida que recibio en su segundo al intentar cubrir con decoró el tercio de banderillas y de la que escapó milagrosamente.

¿Y el encierro?

Lo mismo que venimos consignado desde el primer festejo de la temporada: Un encierro terciado y manso compuesto en esta ocasion por las ganaderías de Barralva y Teófilo Gómez, de donde sólo se salvó de la quema el toro de regalo de Enrique Ponce que recibió el arrastre lento.

Al final nos fuimos de la plaza con un sabor semi amargo y con los gritos de ¡Rabo, rabo! que coreaban los Villamillennials a todo pulmón retumbandonos en los oídos hasta altas horas de la madrugada.

Twitter @Twittaurino

Lunes de @Taurinisimos 139 – Enrique Ponce a Hombros en la Plaza México. Análisis Completo.

Rebolera de Enrique Ponce ante el Barralva que abrió Plaza. Hoy en @Taurinisimos. FOTO: Toca,

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del lunes 4 de Diciembre de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2017-2018. Tercera Corrida del Derecho de Apartado.

Análisis Corrida, Toros de El Vergel para rejones y 3 de Teófilo Gómez y 3 de Barralva para Enrique Ponce, Joselito Adame y “El Payo”.

Triunfo de Enrique Ponce con “Vivaracho” de Teófilo Gómez.

Faenas de “El Payo” y Joselito Adame.

Recuerdo de la Confirmación de Alternativa de Enrique Ponce, XXV Aniversario.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 5 de Diciembre de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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