La tercera corrida del serial de León 2026 (quinta de la temporada) resultó mejor de lo que se esperaba, pues hubo cosas que merecieron la pena, y una gran entrada en la plaza que casi registró un lleno.
Por J.C. Valadez – De SOL y SOMBRA.
Igual que sucede en tantas cosas de la vida, está el que sabe sabe hacer el toreo y el que no, y el que lo interpreta con arte o sin él. Guillermo Hermoso de Mendoza es de los que saben hacerlo, posee además una técnica depurada y un estilo sobrio cuando hay que serlo y espectacular cuando tiene que apretar, algo que le da más mérito a sus actuaciones.
Espectacular y valiente, levantó al público de sus asientos cuando caracoleaba a su segundo toro como si estuviera dando medias verónicas belmontinas. Guillermo tiene el prodigio del temple y gracias a eso se dio el lujo de colocar a sus caballos a milímetros de las astas, corría de costado, paraba de frente y quebraba en terrenos difíciles con mucha soltura. El éxito grande se selló con un rejón de muerte defectuoso pero efectivo y se llevó dos orejas que un sector del público le protestó. Pero su actuación, de todas formas, quedó rematada con un triunfo.
Con su primero también tuvo una actuación aceptable, pero el éxito grande se le fue por su talón de aquiles, que es la suerte de matar.
Caso contrario al triunfo vivieron los toreros de a pie El Payo y Sergio Flores, principalmente porque no anduvieron finos con los aceros.
El Payo es un torero de clase sobrado, maneja el capote como pocos, muletero de gran temple, artífice de numerosos pases impecables, pero es justo que hagamos una observación: le cuesta ligar. Un torero de su talla, ante un lote como el de hoy, debe tener metas más ambiciosas que el simple muestreo de derechazos, naturales y pases de pecho, para construir faenas con verdadero peso, ambición y estructura. Hoy instrumento muchos pases, más o menos buenos, incluso algunos extraordinarios, pero a veces con eso no es suficiente.
Sergio Flores estuvo como es él: trabajador, valiente, arrojado, pero sin arte. Lo intento con mucha insistencia en sus dos toros y, por supuesto, sin mucho lucimiento, ya sabemos que Sergio no es precisamente un torero de clase.
Para su mala suerte y al igual que El Payo, no tuvo su tarde con la espada.
XAXAY / HERMOSO DE MENDOZA, PAYO Y FLORES
Toros de Xajay, desiguales de presentación y comportamiento, la corrida no se picó, sino que se hizo el paripé de la suerte. Destaco el primero al que se le premió con el arrastre lento.
Guillermo Hermoso de Mendoza: Silencio y dos orejas.
Octavio García “El Payo”: silencio tras dos avisos y silencio.
Sergio Flores: Silencio tras aviso en su lote.
León, Gto. Plaza “La Luz”. Quinta corrida de la temporada. Casi lleno.





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