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CASI CINCO SIGLOS CON CORRIDAS DE TOROS EN MÉXICO

Por Jaime Oaxaca.

La tradición, la historia, son argumentos sólidos para conservar la fiesta de los toros. En esta tierra, mucho antes que se llamara Estados Unidos Mexicanos, ya se corrían toros; desde hace 492 años, el 24 de junio de 1526 cuando se realizó la primera corrida en el centro de lo que ahora es la ciudad de México.

Fue en una plazuela llamada del Marqués, ubicada atrás de lo que ahora es la Catedral de México, los toros y caballos se guardaban en un corral situado en lo que hoy es el principio de la avenida 5 de Mayo, a un costado de la Catedral, junto al edificio que actualmente ocupa el Monte de Piedad.

Normalmente, el 24 de junio es una fecha que pasa inadvertida para el medio taurino, prácticamente a ninguno de los que ganan dinero de las corridas de toros, se les ocurre festejar una fecha tan significativa.

Junio es un mes en el que no se realizan corridas en la República Mexicana debido a las lluvias, el 24, día de San Juan Bautista, casi siempre cae agua.

A pesar de que a lo largo del territorio mexicano existe una buena cantidad de poblaciones con el nombre de San Juan, muy pocas realizan alguna corrida en su feria patronal, este año sólo habrá una en Hidalgo, en la población San Juan Solís; en San Juan del Río, en Querétaro, en 2018 no habrá festejo taurino.

El asunto es que a la gente del toro no se le ocurre organizar alguna actividad cultural para celebrar uno de los días más importantes de la tauromaquia, bien valdría la pena cacarear que son casi 500 años de tradición taurina.

A los empresarios taurinos, por ejemplo, casi nunca se les ve organizando conferencias, ciclos de películas, exhibición de pinturas o esculturas, presentaciones de libros; como que no les interesa promover su negocio, deberían generar actividades para generar más clientela.

Son los aficionados, por el gusto que tienen por la fiesta brava, quienes se dedican a realizar actos culturales, generalmente ante la indiferencia de los profesionales.

Escriben los historiadores que con motivo del regreso de un viaje (1524-1526) del conquistador Hernán Cortés de Las Hibueras (Honduras) se realizó tal festejo.

“Estaba Cortés viendo correr ciertos toros cuando le avisaron de la llegada del visitador Luis Ponce de León”, narran en sus crónicas Torquemada y López de Gómara. El visitante venía con poderes de la corona española para hacerle un juicio sobre los manejos administrativos y políticos. Le cayó la contraloría del reino español.

Nada tiene que ver la forma en que se realizaban aquellas corridas con el espectáculo actual; el nombre de “corrida”, se origina porque el pueblo corría los toros para llevarlos a la plaza, de aquellos festejos se deriva la fiesta contemporánea.

El historiador mexicano NicolásRangel anota el 13 de agosto de 1529 -día de San Hipólito- como la fecha de la primera corrida; sin embargo, existen los antecedentes ya mencionados. La confusión se debe a que el Cabildo de la Ciudad ordenó que se corrieran toros en la fecha mencionada para celebrar la caída de la Gran Tenochtitlan.

Innegable que el origen de la fiesta brava es español. Para bien o para mal fuimos conquistados por los hispanos.

La afición está de plácemes, celebrando 492 años de tauromaquia. Han tratado de destruirla, surgieron los supuestos protectores de animales y los antitaurinos. En realidad quienes más daño hacen son algunos profesionales de la fiesta, están terminando con ella; los alacranes están dentro de las sábanas.

Los ganaderos eliminan bravura de sus toros. Los toreros exigen el toro chico y el billete grande, en muchos casos lidian el novillo en lugar del toro. Los empresarios ofrecen espectáculos indignos, no ofrecen lo que anuncian. Las autoridades de plaza son peleles de los empresarios. Los medios de comunicación alcahuetean anomalías. Los aficionados aceptan los engaños.

Sólo el regreso de la autenticidad puede salvar la tauromaquia. Aprovechemos que aún queda fiesta, casi medio siglo con corridas de toros en México.

Publicado en El Popular

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Veinticinco recuerdos estelares e inolvidables del pasado San Isidro

El picador Agustín Navarro y el toro 'Coplero', de Victoriano del Río. MANOLO BRIONES
El picador Agustín Navarro y el toro ‘Coplero’, de Victoriano del Río. MANOLO BRIONES.

Por Antonio Lorca.

Treinta y tres festejos -26 corridas, tres novilladas y cuatro espectáculos de rejoneo- dan para mucho. La feria de San Isidro de 2018 ha sido la más larga de la historia, y una de las más lluviosas, también. Quedan en el olvido muchos momentos de silencios y aburrimiento, pero ha habido otros, unos pocos, que permanecen en el recuerdo agradable de los espectadores.

He aquí una relación no exhaustiva de 25 destellos de emoción, bravura, torería, tensión, miedo y arrebato, que de todo ha habido. No están todos los que han sido, pero sí son todos los que están.

Por orden cronológico, estos son algunos de los instantes por los que merece la pena seguir siendo aficionado a la fiesta de los toros.

1.– El 10 de mayo, Hazen Al-Masri El Sirio, subalterno de Román, salvó de una cornada cantada a Tomás López, perteneciente a la cuadrilla de Joselito Adame, cuando resbaló a la salida de un par de banderillas y quedó a merced de un astifino ejemplar de Fuente Ymbro. El capote milagroso de El Sirio fue auténticamente providencial. Minutos después saldría ‘Hechizo’, uno de los toros de la feria.

2.- Fortes protagonizó una actuación valentísima, desbordante de gallardía, ante un toro de Pedraza de Yeltes, el día 11. La plaza se cubrió de pañuelos, pero el presidente entendió que no había mayoría. El torero dio dos vueltas al ruedo, y el usía pasó al baúl de los errores.

3.- El cuarto toro de Las Ramblas, el lunes 14, demostró de salida que de bravo solo tenía la ascendencia. Huyó despavorido de los capotes y, acobardado, se parapetó en la puerta de toriles. La protesta se hizo muy ruidosa, y el presidente adoptó una decisión considerada insólita: ordenó su devolución a los corrales. Aunque el Reglamento nacional permite hacerlo en circunstancias muy especiales, fue la primera vez que un toro era devuelto por manso.

4.- El comienzo por bajo -mirando al tendido 7- de Talavante a su primer toro de Núñez del Cuvillo del día 16 fue sencillamente espectacular. Fueron muletazos largos, profundos, rebosantes de empaque y estética. Esa tarde, él, Manzanares y Ferrera cortaron una oreja cada uno. El palco lo ocupaba la misma persona que se la había negado a Fortes. Esta vez, con las figuras, fue generoso.

5.- Inicio de muleta en el segundo de la tarde del 17 de mayo. Román se sitúa en los medios, pliega el engaño en la mano izquierda, el estoque escondido en la cadera y cita al toro, aculado en tablas, con el llamado cartucho de pescao. No pasó nada relevante, pero la imagen fue pura torería.

6.- Pablo Atienza, Alfonso Cadaval y Toñete no supieron aprovechar las bondades de los novillos del Conde de Mayalde, el lunes 21 de mayo. La tarde amenazaba tormenta, y durante la lidia del sexto cayó un aguacero en forma de diluvio que despejó los tendidos y convirtió el ruedo en una piscina. No se amilanó Toñete y su enorme esfuerzo fue premiado con un trofeo.

7.- Con motivo del mano a mano entre El Juli y Ginés Marín -24 de mayo- apareció ‘Licenciado’, un toro de Alcurrucén, extraordinario en la muleta, hondo e incansable, al que el veterano torero madrileño cortó una oreja.

8.- Ese mismo día quedó claro que la suerte de varas existe y es una preciosidad. Solo son necesarios toros bravos y picadores toreros. El toro, ‘Coplero’, de Victoriano del Río; el picador, Agustín Navarro. El animal acudió con alegría en dos ocasiones, empujó con los riñones y la plaza disfrutó.

9.- Segunda corrida de Núñez del Cuvillo y las dos primeras puertas grandes de la feria: Talavante y López Simón. Toretes artistas, un torero inspirado y otro arrebatado por la épica. Alborozo general el viernes 25.

10.- Domingo 27 de mayo. Dolores Aguirre. Solo el nombre produce respeto. Un vendaval de mansedumbre, agresividad y dureza. ¡Fuera el aburrimiento!

11.- En el tercio de banderillas del quinto toro de Dolores Aguirre se produjo el acontecimiento de la tarde: David Adalid, reconocidísimo rehiletero hace solo unos años, clavó dos extraordinarios pares, especialmente el segundo, que pusieron la plaza en pie.

12.- Al día siguiente se celebraba otra corrida torista de alto interés: Partido de Resina, para Sánchez Vara, que sustituía a Ricardo Torres, Javier Castaño y Thomas Dufau. La previsión era de lluvia intensa. La empresa decidió no colocar los plásticos en el ruedo. A las siete de la tarde, no era posible la práctica del toreo. Había poco público. Y se produjo la suspensión. Pero, ¿fue por la lluvia o por interés económico?

13.- ‘Juglar’, un nobilísimo toro de Garcigrande, le propinó a Castella una dantesca voltereta y, después, lo empujó para que saliera por la puerta grande. Bien el torero, y sobrecogido el público… Era el 30 de mayo.

14.- Simón Casas, el jefe de Las Ventas, ideó la Corrida de las Seis Naciones. Hicieron el paseíllo seis toreros de otras tantas nacionalidades. El invento no cuajó en taquilla y solo hubo algo más de media plaza. Y tampoco en el ruedo. El festejo -31 de mayo- fue un tostón.

15.- 1 de junio. Cayetano dibujó una bellísima trincherillas en el inicio de faena a su primer toro. El torero destacó por su raza, entrega y su tauromaquia tan antigua como clásica.

16.- La corrida ilidiable de Saltillo se lidió -es un decir- el 4 de junio. Más que toros parecían tigres; y más que embestir, atacaban con la misma estrategia que los depredadores de La 2.

17.- Esa tarde, destacaron dos entre todos los héroes que saltaron al ruedo: Octavio Chacón, valiente, maestro, merecedor de más y mejores oportunidades; y Vicente Ruiz, autor de uno de los mejores pares de banderillas de la feria.

18.- ‘Saladera’ era el nombre del sexto saltillo, uno de los toros más complicados que se han visto en muchos años en la plaza de Las Ventas. Sebastián Ritter pasó un quinario y solo un milagro permitió que llegara por su propio pie al hotel.

19.- Lleno el 6 de junio, corrida extraordinaria de Beneficencia. La presidió el Rey emérito mientras el monarca reinante atendía a Pedro Sánchez, según informó la Casa Real. A Felipe VI se le echó de menos.

20.- ‘Chaparrito’, de Adolfo Martín, bravo y noble, -viernes, 8 de junio- ha sido elegido como el mejor toro de la feria, según el jurado de Plaza1. Lo lidió Pepe Moral y le cortó una oreja.

21.- Mientras el sevillano daba la vuelta al ruedo, un paisano suyo, El Cid, era intervenido en la enfermería de una cornada en el muslo derecho que le infirió el segundo de la tarde en el inicio de la faena de muleta.

22.- Ángel Sánchez, joven novillero, protagonizó uno de las gestas de San Isidro. Tomó la alternativa ante un ‘adolfo’. Perdió la apuesta, pero tiempo tendrá de ganar otras muchas.

23.- El 9 de junio, Diego Ventura se convirtió en el primer rejoneador que cortaba un rabo en la plaza de Las Ventas. Su tarde fue sencillamente cumbre.

24.- Los ‘victorinos’ cerraron la feria, y Felipe VI estuvo presente en una barrera. Dos acontecimientos.

Y 25: No menos de cuarenta banderilleros y unos pocos picadores merecieron el reconocimiento de la afición por su esmerada torería. Honor y gloria para todos ellos.

Publicado en El País

De @TorosyToreros72: Las Puertas de Curro Rivera en Madrid – Julio Téllez en @DSolySombra.

Formidable muletazo del desdén de Curro Rivera en plena Plaza Monumental de Las Ventas. Desdeñosa verticalidad y superior donaire en su apoteosis isidril de 1972. Con estos recuerdos madrileños damos la bienvenida a De SOL Y SOMBRA al Lic. Julio Téllez García para seguir platicando de Toros y Toreros.

A la sombra del mes de Mayo, de tantos recuerdos de Toros y Toreros, recordamos que ayer domingo ha sido el aniversario 47 de la primer Puerta Grande de Curro Rivera en Madrid, la de Junio de 1971. Pero claro está, nuestro recuerdo siempre se centra en la tarde maravillosa ocurrida un año después y que lo confrontaría en una naciente y creciente rivalidad con Sebastián Palomo Linares en medio de la sempiterna polémica corrida de Atanasio Fernández en la Feria de San Isidro de 1972. Estuvimos ahí y hoy que partimos plaza por primera vez en De SOL Y SOMBRA, lo hacemos con este hermoso recuerdo.

Por: Julio Téllez GarcíaDe SOL Y SOMBRA.

Nos recuerdan las redes, hoy un catálogo taurino abierto también al recuerdo, que el lunes 22 de mayo de 1972 -no fue el 23- Curro Rivera salió por la Puerta Grande de las Ventas en Madrid, al cortar cuatro orejas situación que no se repetiría sino treinta y seis años después.

Los comentarios a tal hecho no tienen desperdicio.

Curro salió dos veces en hombros de Las Ventas, la primera el 3 de junio de 1971 en la extraordinaria Corrida de Beneficencia, mano a mano con el maestro Antonio Bienvenida quien fue “ahogado” por Curro, al decir la prensa. No pudo Bienvenida con un torero joven e impetuoso que estuvo sensacional en sus tres toros. Currocortó la oreja al segundo de la tarde de nombre “Grajador”, perdió las orejas del cuarto “Callejero” de nombre, por fallar con la espada y cortó la oreja del último de la tarde, “Niño”, por gran faena. Los toros fueron de Felipe Bartolomé y el maestro Bienvenida estuvo bien, a secas, en su lote.

A Curro lo pasearon en hombros por el ruedo y salió por la Puerta Grande. Curro toreó diez tardes en Las Ventas cortando nueve orejas en total, según nos cuenta el Señor Hernández Silva.

Pero grandiosa fue la corrida del 22 de mayo de 1972, Curro cortó 4 orejas alternando con Palomo Linares y Andrés Vázquez, con toros de Atanasio Fernández. Esta es la corrida que propagó uno de los mitos más extendidos en el toreo, el cuento de que le fue entregado a Palomo Linares el rabo de un toro por “un estúpido nacionalismo”, argumento que usó hace muchos años Pancho Lazo en forma equivocada, engañando a sus lectores haciéndoles creer que el rabo entregado a Palomo fue para demeritar el triunfo de Curro.

Nada más falso.

Lazo ocultó la realidad de lo sucedido esa tarde en la que Curro, después del triunfo de Palomo, le peleó en el último toro de la tarde realizando una faena del más puro clasismo y cortando dos orejas a pesar de un pinchazo, algo inusitado en Las Ventas como inusitado fue el rabo otorgado a Palomo por su extraordinaria faena.

Muy tarde tratemos de encontrar la verdad sobre las mentiras de Lazo que hicieron escuela y todavía se las creen muchos taurinos malamente, tomemos como guía la reseña y las fotos de la corrida publicadas por El Ruedo, semanario de gran prestigio y credibilidad.

Nos cuenta El Ruedo que Palomo en su primero, segundo de la tarde de nombre “Clavijero”, lo toreo por naturales y pases de trinchera ligados con molinetes. Toda la faena fue por naturales, limpios, serenos, tranquilos con el “desahogo grande del pase de pecho” rematando su faena con dos trincherazos contundentes previos a una estocada desprendida.

A petición popular le concedieron dos orejas.

Curro Rivera en el tercero de la tarde, su primer toro de nombre “Cigarrero” le da la réplica saludando al toro con cinco verónicas templadísimas sin enmendar y cierra con “media de suave armonía”. Con la muleta empieza Curro con estatutarios pases por alto. El momento sorpresivo que provocó la aclamación pública la provocaron “unos circulares sin enmendarse en que tres veces pudo sin mover los pies, constituirse en el eje de la embestida” siguió Curro con series de naturales perfectos como prólogo de media estocada de efectos culminantes, provocando la aclamación popular y la exigencia de las dos orejas.

Hasta aquí los dos toreros actuaban en igualdad de circunstancias por las orejas cortadas, no así por el impacto de las faenas. Curro había conmocionado al público con los “circulares” que por primera ocasión ejecutaba en Las Ventas. En México, estos muletazos que desataron toda clase de polémica, los conocíamos con el feo mote de “circurret”.

Sale el quinto de la tarde, segundo de Palomo de nombre “Cigarrón” y, en franca réplica a Curro, recibe a su toro toreando a la verónica con gran temple, erguida la figura,

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Curro y Palomo en 1972, gloria venteña.

toreando y caminando hacia los medios. Con la muleta, aprovechando la bravura y nobleza de “Cigarrón”, con gran decisión, lo torea de rodillas “con la misma soltura, mando y perfección que los mejores que se hayan dado de pie. La faena fue una maciza obra de arte en que el toreo más puro y más moderno se terminaron fundiendo como solamente se funden en los momentos de inspiración máxima. Una faena para guardar en el recuerdo.”

El final dramático conmocionó al público.

Palomo citó a recibir pero “Cigarrón”no acudió al cite, entonces, al encuentro, Sebastián se tiró a matar o a dejarse coger, dejó media estocada, salió prendido por el muslo y levantado en el aire.

El toro dobla y se produce una conmoción de entusiasmo de las que se ven pocas veces en la vida taurina y la plaza “exigió la rotura de normas y tabúes, obligando al Presidente a otorgar las orejas y el rabo”, aquel hombre al que se le terminaría haciéndole renunciar al día siguiente. He ahí uno de tantos hitos.

Era evidente la rivalidad y “pique” entre dos toreros jóvenes.

“Pitito”fue el último toro de la lidia y le tocaba a Curro.

¡Qué difícil remontar el rabo cortado por Sebastián!

Pero Curro tenía todas las armas para triunfar: juventud, creatividad plena con su toreo psicodélico muy a tono con la época que le tocó vivir, pero sobre todo, tenía las enseñanzas del toreo clásico que le enseñó su padre, el gran Fermín Rivera, y de esas enseñanzas hecho mano Curro para triunfar con “Pitito”, sin abandonar por momentos su toreo “psicodélico” del que era dueño y señor.

El anónimo cronista de El Ruedo, después de hacer una detallada crónica de la faena, la resume con este juicio: “… con el toro que tenía más respeto… Curro realizó la faena más clásica, más arriesgada, seguramente más maciza, dentro de la sobriedad elegante de los redondos y pases de pecho en línea, creciente de perfección. Después de un pinchazo y una estocada en buen sitio, el público embalado por el triunfo de los toreros, exige unánimemente las dos orejas para Curro.

De esta corrida, hay y habrá mucha tela para cortar; quise agregarme a la opinión muchos aficionados para aclarar algunos temas, sin descartar seguir platicando sobre esta eterna polémica.

Saludos y abrazos para toda la Afición envío desde Coeneo, Michoacán.

Twitter: @TorosyToreros72.

La Revolución Riverista entronizó, tras su paso por Madrid, a Curro Cumbre, Emperador Azteca del Toreo.
La Revolución Riverista entronizó en 1972, tras su paso por Madrid, a “Curro Cumbre, Emperador Azteca del Toreo.”

Es lo que digo yo: Roca Rey ¿La próxima revolución?

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

Andrés Roca Rey es punto y aparte. Uno de los últimos genios que está revolucionando nuevamente el toreo. Porque no solo hay qué fijarse en su quietud, en sus lances sin enmendar, sino también en el majestuoso esfuerzo del ánimo que tiene este torero, acompañado siempre de un valor inmenso.

En su segunda actuación en Las Ventas ha roto las leyes del espacio y del tiempo, dibujando espirales para llevar al toro donde el quería con su muleta y su cuerpo como escudo.

Que Roca Rey es un torero diferente no me cabe la menor duda. Que actualmente es el que más entusiasma a las masas está fuera de toda cuestión. No reconocerlo sería estar ciego.

La pregunta es: ¿Estamos ante un nuevo revolucionario del toreo?

Hay que recordar que los últimos revolucionarios basaron su legado en tres fundamentos: El riesgo, el dominio del toro, y la estética.

De los tres factores, en el del riesgo, Roca Rey cumple cabalmente con los fundamentos inpuestos por toreros como Belmonte y Ojeda, este quizás el último revolucionario, aunque algunos críticos dicen que en realidad el último fue Manuel Benítez “El Cordobés”.

En el aspecto estético, el toreo de Roca Rey esta transformándose en un concepto de arte superior, por momentos muy lento, y en ocasiones, muy en redondo, pero basado en el toreo más fundamental, rematado con pases de pecho instrumentados con mucha hondura.

Y en cuanto al dominio de los toros, es preciso señalar que en su novísimo toreo, es algo que tarde a tarde ha ido mejorando, prueba de ello es que los toros ahora lo respetan más que en otras temporadas. Será interesante en un futuro verlo con otros encastes y toros mas exigentes, pero creo que todo llegará en su momento.

Hoy su faena al sexto toro tuvo dos partes: Una, de acuerdo con los cánones clásicos y la otra, de esa emocionante nueva tauromaquia que está anunciado una nueva revolución en el toreo.

Una revolución que, todavía algunos no quieren ver y que quizás cuando menos lo esperen, tocará muy pronto a las puertas de sus plazas.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

Foto: NTR Twitter

San Marcos: Tres soberbias yuntas de Teófilo Gómez

Por Sergio Martín del Campo. R.

Teófilo Gómez y Enrique Ponce son dos nombres que se han visto unidos en muchos carteles en la geografía de lo que nos queda de República Mexicana.

Ambos son acérrimos enemigos de la fiesta brava, y han hecho de ella una parodia lamentable.

Ponce, “El Pinchador de Valencia”, es alérgico a la casta y los dueños de la dehesa acotada por lo consiguiente.

Ayer tarde en el coso Monumental aguascalentense, que registró casi los tres cuartos de entrada, vivimos una tauromaquia -si así se le puede llamar a ello- castrada, sin emoción, carente de ese sentido y de esa sabia trágica que solamente se da con la bravura de las bestias y la hombría de quienes la enfrentan.

Para complacer al abusivo y poderoso coletudo extranjero -cuyos comparsas fueron su paisano Marín y el local Adame-, Los Herederos de Teófilo Gómez remitieron seis bueyes de arado, sin trapío, chicos y sosos, haciendo gala de falta de ética, honor y categoría.

Los seis mansearon soberbiamente y en atención a su sosería fueron pitados cinco cuando sus restos eran llevados al patio de carniceros. Por si algo faltara, la suerte de varas prácticamente se simuló. Antes, al salir al anillo, igualmente fueron repudiados por su falta de presencia el primero y el quinto.

Todavía, una vez doblado su segundo, el modoso y meloso de Chiva, se hizo el indignado… nadie mejor para definir su actitud que la genial Sor Juan Inés de la Cruz: ¿Qué humor puede ser más raro/ Que el que, falto de consejo/ El mismo empaña el espejo/ Y siente que no está claro?…

Otro títere en esta puesta en escena fue el juez… una supuesta autoridad.

El primero de la tarde, indigno de aceptarse en un coso que se precie de tener categoría, manseó solemnemente durante su estancia en el anillo. Pasó algunas ocasiones con desesperante y asnal docilidad, mientras cómodamente Enrique Ponce (oreja y silencio) realizó un ensayo muy de los de él, es decir, de bastantes poses y empalagosa estética, sin la sabia trágica que antes distinguía a la fiesta de los toros. Como el extranjero nunca se ha subrayado en la suerte suprema, ejecutó media estocada caída y tendida.

Feo en verdad de tipo fue el cuarto; gordo, desproporcionado y de humildísima testa, además acusando su juvenil edad. De lidia, ni se hable, un marmolillo infeliz que dio lástima en el redondel. Por más que el “Divo de Chiva” trató de hace de las chapuceras suyas, nada logró si no fue el enfadar al respetable, y el que alargara su insulsa insistencia, se convirtió en un dolor de muelas que acabó, por fin, al segundo descabello luego de haber fallado varias veces con el alfanje.

Al segundo bicorne lo salvó de ser repelido por la clientela su veleta cornamenta; para mayores señas fue débil y manso como para el carretón. Mientras pasó, el ibérico Ginés Marín (oreja y palmas) interpretó pases bonitos, irguiendo la planta y manejando correctamente el engaño, pero, como suma, entregando una labor de poco chiste. Lo mejor fueron dos o tres tandas finales por naturales antes de concluir bajo la nota de una estocada diáfanamente caída.

El bovino que soltaron en el turno de honor fue cortito y bajito de caja; lo que se dice en jerga taurina “un zapatito”, y por ello generó gritos de inconformidad como el ¡fuera, fuera! o el aún más elocuente ¡novilleros, novilleros! Para mayor mal de los males, “honró” a su recia y conocida genética: resultó de arado además de flato de poder. El peninsular coleta le insistió hasta el enfado y por ahí logró, luego del ecuador de la labor, unas series derechistas que algo valieron, pero en honor a la realidad, este diestro es más de poses que de entidad taurómaca y su actitud soberbia, típica del “perdonavidas”, le hacen apático. Aquí en México le tenemos varios gallos navajeros que le pueden arreglar, ese día utópico en el que el sistema, también soberbio, se sensibilice.

El trapío del tercero fue de mayor decencia. Mostró a la simple apreciación ocular, buen remate y buena percha, aunque descastado cabalmente, sin embargo. Luis David Adame (silencio y palmas tras leve petición) le toreó a la trágala pero con ímpetu al presentar el capote. En acto seguido le endilgó una faena de interés. Cuando el ejemplar se resistió y se revolvió en las delanteras, el aguascalentense afirmó la planta, aguantó e imprimió poder a su pañosa, haciendo valer una intensa faena llena que fue de valentía y pases largos por ambos flancos, empero lamentablemente mancillada a la hora de la suerte suprema con un pinchazo seguido de estocada defectuosa.

El sexto fue el menos malo; tuvo algo de movilidad y cabal pésimo estilo. Un astado sin chiste e indeseable. Ante él, Adame se vio ganoso plasmando una faena de formidable disposición y, en nueva y desgraciada hora, mal acabada cuando empuñó la toledana.

Publicado en Noticiero Taurino

Foto: NTR Toros Twitter.

Adiós a la Feria de Sevilla: Miura, y échate a correr…

Por José Ramón Márquez.

Y en el fin, como tantas veces, Miura. Otro domingo de Miura más en Sevilla, otra nueva muesca en el revólver con la forma de una A con asas, junto a aquéllas de cuando bajábamos a ver a los de Lora del Río porque no iban a Madrid, que nos tiramos lo menos diez años seguidos sin verlos en Las Ventas, y cuando venían nos íbamos a El Batán a poner a prueba lo que sabíamos de las capas de los toros, porque allí no había dos iguales, de los sardos a los retintos y de los negros con amplias bragas o jirones a los salineros. Ahora los Miura no suelen sacar aquella variedad de capas, y últimamente vemos muchos cárdenos que, para qué negarlo, nos tienen algo amoscados a los que somos partidarios sin fisuras de esta histórica vacada que el año próximo conmemorará los ciento setenta años de su presentación en Madrid.

Miura es un Tourmalet para un torero. No es otra corrida de toros más. Por ejemplo Ponce sólo tiene una en su haber, Manzanares ninguna, Julián tampoco… para qué seguir. Se ve que con los Miura no debe manar el arte ése y los artistas, entonces, no están por la labor. Algo tendrá esta A cuando les conviene tan poco a los reyes del poderío como a los figurones de época, que ellos pensarán que habiendo Domingo Hernández, ese mármol de Carrara con el que esculpen sus figuras de Lladró vendidas como obras de Praxíteles, para qué se las van a ver con las cuernas astigordas, los tipos agalgados y altos, o los humores cambiantes del ganado que crían don Eduardo y don Antonio Miura en la finca Zahariche. Mejor dejarlos para otros.

Para ser honestos, diremos que en la tarde de hoy, decimocuarto festejo del abono de Sevilla, ha salido un Miura de los de verdad, el primero de la tarde, un castaño llamado Redondito, número 36, y otro que prometía lo suyo pero que no hemos llegado a ver por las prisas presidenciales en echarlo, el quinto, Trianero, número 30. El resto del encierro no ha sido lo que se dice un modelo en cuanto a presentación, siendo el caso más evidente el del segundo, Londrito, número 78, que se llevaba ochenta quilos con el de más peso de la tarde, que resultó ser el sobrero, Limeño, número 84, que sustituyó al Trianero antes reseñado. El encierro no fue sobradísimo de fuerzas, pero se movió bastante. Los toreros que para su honra como matadores de toros pusieron su nombre en los carteles junto al de Miura fueron Manuel Escribano y Pepe Moral.

Ya me hubiera gustado a mí ver a toda la parte alta del escalafón de matadores de toros con el primero de la tarde, ese perfecto ejemplar de Miura, puro trapío, que demandaba caballos sin peto y lidia en los pies. Su lidia comienza cuando arrebata el capote a Escribano de manera limpísima, como un prestidigitador, luego hizo una pelea mansibrava o bravimansa con los del arre, se vino a todo trapo a los cites a banderillas que le propuso su matador y cuando éste comenzó su faena de muleta le arrebató la misma con idéntica facilidad con que le había quitado antes el capote. Escribano planteó un trasteo muy superficial y desde el tendido se aprecia perfectamente cómo el toro se va enterando y va tomando conciencia del papel que le corresponde para acabar siendo el amo del cotarro. Desde el inicio de la faena, con una innecesaria pedresina, hasta la estocada con la que le cazó, la relación entre el toro y el torero fue ganada de manera neta por el de cuatro patas. Acaso para compensar, su segundo, Bigote, número 66, fue el menos miureño de los siete que salieron hoy de los chiqueros; a éste lo volvió a banderillear el matador con muchas ventajas, salvo un último par por los adentros de valor y exposición. Aquí no había que poder al toro tantísimo como en el anterior, pero Escribano se amontonó con el de Zahariche (o acaso el realquilado de Zahariche) y no consiguió poner en movimiento su tauromaquia o lo que sea que pretendiese hacer con el tal Bigote. A Bigote lo había recibido de rodillas frente a la puerta de chiqueros y lo mismo se le ocurrió hacer con Trianero, número 30, otro neto miureño de gran trapío que literalmente le sacó de la Plaza persiguiéndole hasta el burladero. Este parecía acalambrado y doña Anabel Moreno Muela, de quien todo lo ignoramos, acaso pésimamente asesorada por el profesor don Santiago Sánchez Apellaniz decidió poner al hermoso animal de vuelta al chiquero, cosa que hizo el toro con una excelente movilidad de sus cuatro extremidades y sin asomo de cojera o acalambramiento. En su lugar salió Limeño y Escribano volvió de nuevo a ponerse de rodillas frente a la puerta de chiqueros, que esto era un no parar. Vuelve Escribano también a tomar los palos para, de nuevo, dejar dos pares veloces y ventajistas y un espeluznante par al quiebro, citando sentado en el estribo, ejecutado en una perra gorda, como decían nuestros abuelos. El toro embiste con la cara alta y no da la sensación de que Escribano vaya a solucionar eso, a cambio el torero le propone al toro diversos “volver a empezar” hasta que viendo que de esa alcuza no saca más que susto, decide pasaportarlo con media tendida que envía a Limeño a las regiones celestiales.

Pepe Moral lo tuvo en la mano

Cuando salió Pepe Moral se notaba el run-run y que las gentes estaban completamente a su favor. A veces pasa, y hoy era innegable cómo la Plaza entera estaba dispuesta a echar una mano en el triunfo del de Los Palacios. En su primero, el más chico y de menor presencia del conjunto, Moral se puso de rodillas a la puerta de toriles, que menuda tarde de rodillas a la puerta de toriles nos han dado los dos matadores, y luego desarrolló una teoría de muletazos sin acoplamiento y ayunos de mando, de mucho acompañamiento y muy poca ligazón y remate que fue culminada con una estocada de zambullón que resultó desprendida y que puso a las buenas gentes a pedir la oreja, petición desaforada a todas luces, que fue mansamente atendida por doña Anabel Moreno Muela, de quien todo lo desconocemos, acaso pésimamente asesorada por “Finito de Triana”.

Limonero, número 4, es el segundo de Pepe Moral y, acaso la clave de esta corrida para él. Ni que decir tiene que la cosa comenzó con el matador de rodillas frente a la puerta de chiqueros, pero tras ese momento reiterativo y tras cumplir en su encuentro con el del castoreño, se presenta un toro que da la impresión de ofrecer la posibilidad del triunfo. Moral pone en marcha su tauromaquia recibiendo en seguida el apoyo entusiasta del tendido, que no cesa de jalearle su labor. La verdad es que no debería habérsele pasado la ocasión a Pepe Moral, con todo el viento a favor, de haber pisado el acelerador para poner la Plaza como una olla express, porque en esa faena se jugaba el quedar como triunfador de la Feria, pues no es lo mismo lo del Julián con el bobo de “Orgullito” que lo de este con un Miura, pero Pepe Moral no revienta a torear, no levanta de verdad la faena en ningún momento y por eso cuando el toro tarda en caer se enfría un poco el entusiasmo y se lleva una oreja y no las dos a las que debería haber optado si hubiera tenido hambre y ansia de comerse el mundo. Nadie culpe a esa tal doña Anabel, pues la culpa de no tener hoy las dos orejas de Limonero en la nevera del mueble bar del Colón es toda de Pepe Moral.

La apuesta de “a ver qué pasa en el sexto” es harto complicada en una corrida de Miura. Salió Limosnero, número 52, largo y serio y Pepe Moral estaba a un trofeo de la Puerta del Príncipe, pero Limosnero se enteraba mucho de lo que pasaba a su alrededor y en sus acometidas estaba muy presente la promesa del hule. José Chacón dejó dos sobrios y expuestos pares de banderillas para que quede constancia de su clase como excelso peón y cuando llegó el momento de ponerse a torear lo que tenía Pepe Moral era un toro de hace cien años ante el que no planteó unos recursos de poder o simplemente de lidia que le hiciesen ponerse por encima del astado. Lo intentó por los dos pitones a lo moderno y en medio de esa batalla un metepatas de estos que ahora abundan se puso a cantar un fandango o lo que fuese, y fue acabar el cante y empezar a llover a mares, sin que con esto queramos decir que el cante tuviese relación alguna con la lluvia que cayó. La cosa es que entre el agua, el lío de que si canta o no canta y demás nadie echaba cuentas del quinario que estaba pasando Pepe Moral. Falló a espadas en su primera entrada y cazó a Limosnero a la segunda. Le sacaron a hombros, pero él, seguramente, no estará feliz con su resultado.

En resumen, una entretenidísima tarde de toros, porque habiendo toros no hay quien se aburra.

Publicado en Salmonetes ya no nos quedan…

Feria de Abril: Pepe Moral tuvo a punto la Puerta del Príncipe

Escribano, con mala suerte en la dura y desigual corrida de Miura.

Por Carlos Ilián.

Plaza de la Real Maestranza. Decimotercera y última corrida. Tres cuartos de entrada. Toros de MIURA (5), muy en el tipo de la ganadería, dos, 2º y 4º se emplearon, el resto muy difíciles. MANUEL ESCRIBANO (5), de nazareno y oro. Estocada desprendida y tres descabellos (saludos). Estocada y dos descabellos (saludos). Media estocada desprendida y cuatro descabellos (saludos). PEPE MORAL (7), de negro e hilo blanco. Estocada (una oreja). Estocada desprendida (una oreja). Pinchazo y estocada corta tendida (ovación con salida en hombros por la puerta principal, no la del Príncipe).

Mano a mano de Escribano y Moral, dos triunfadores en los últimos dos años con los miuras, y ayer se encontraron de nuevo con la histórica ganadería y esta vez los miuras lo fueron a la vieja usanza, o sea agalgados y zancudos, derrotando y poniéndose por delante.

Pero dentro de la corrida miureña hubo dos toros que se dejaron, al menos para correr la mano y permitir los muletazos con temple y ligazón. Ese premio gordo en el sorteo favoreció a Pepe Moral con los lidiados en segundo y cuarto lugar. El torero de Gerena olfateó el triunfo grande porque tuvo muy cerquita la Puerta del Príncipe, casi la acarició aunque le falto la segunda oreja del cuarto toro, que fue pedida con fuerza. En este toro Pepe Moral entendió a la perfección la lidia adecuada, sin molestar al toro, con buen trato, a media altura sin dejarse tropezar la muleta.

Estuvo rotundo sobre la mano derecha y templadísimo en los naturales. Faena precisa y medida que remató de un estoconazo. Muy parecida fue su labor en el segundo de la tarde, otro toro que no humilló y al que había necesidad de trastear con mano firme sin dejarle tocar la tela. Otra gran estocada y oreja. Fue la primera de las dos que cortó para salir en hombros por la puerta principal, que es la “suplente” en esta plaza de la del Príncipe que exige tres orejas, dos de ellas a un mismo toro.

Manuel Escribano se llevó tres miuras imposibles. Todos quedándose cortos, derrotando, metiéndose por dentro. Con el mismo coraje del que hizo gala a portagayola y en las banderillas al hilo de las tablas se empleó, igualmente, con la muleta. Muy digna actuacióna las puertas de sus dos tardes en San Isidro.

Publicado en Marca

Anuncian a Arturo Macías con Miura y Palha en Francia

De SOL y SOMBRA.

Arturo Macías ha sido anunciado para torear en localidad de Saint Vincent de Tyrosse el próximo 22 de julio junto a los matadores Fernando Robleño y Alberto Lamelas con un encierro de Miura y de Palha.

Las últimas veces que el diestro mexicano actuó en tierras francesas fue un 21 de mayo del año 2010 en el Coliseo de Nimes en donde confirmó su alternativa y después realizó el paseíllo en Mont de Marsan el 18 de julio del mismo año.

Twitter @Twittaurino