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El Madrid televisado no dejó dudas Por Bardo de la Taurina


La televisión en este país siempre ha estado extranjerizada mencionar a los españoles que han transitado por sus venas sería interminable, mas citemos al insustituible madrileño que llego como Carlos Fernández Valdemoro y terminó aquí como ‘Pepe Alameda’ (en recuerdo a la Alameda de Hércules, en Sevilla y a José Gómez ‘Gallito’ – 1941) quien no necesita panegíricos y sobraría con decir que en lo taurino ha sido el más grande y quien aquí acuño el aforismo ‘El toreo no es burla, sino pasión; entrega total y no graciosa huida’ (1944)

La televisión como ha trasgredido todo, ya no se sabe en donde comienza la parte buena y en donde se convierte en espejo de lo reprobable, así que tiremos al inodoro la imagen de la semana en la que aparece un tipo a quien llaman ‘El mesías tropical’ que protagonizó otro capítulo de este culebrón en el que la política se regodea en su propio lodazal, y en donde exhibe sus bajezas y pone en tela de duda hasta los efectos especiales cuando estos son burdos y la escena misma lo es como esa en donde el señor peje lagarto -dicen con fines propagandísticos- se ‘auto agredió’ con un huevito que podría haber sido preparado pa’ que se posara en la maceta de quien quiere ser el actor eterno de las noticias.

Hablando de huevos ¿sabe usted como se preparan los de utilería? que en esencia es el mismo sistema que usan las brujas y los charlatanes pa’ impresionar a los incautos con esos huevos previamente inyectados con tinta china -referente al que le ‘estrellaron’ al político- la preparación se realiza pasando por agua el huevo y cuando se empieza a agrietar con una coladera se saca del líquido y se coloca en un trapo húmedo con el que se forma una especie de nido para que el artesano con una jeringa introduzca por una de las grietas que se le han formado al cascaron un aguja fina y vaya extrayendo la clara y la yema aun blandengues hasta hacerlo inofensivo.

Y siguiendo con los huevos y la televisión, lo que si fue una realidad es lo que la televisión española nos mandó desde Madrid, lo que ocurrió el sábado 27 durante la corrida de la feria de San Isidro, en donde participó un torero mexicano, llamado José Adame quien partió plaza junto con Ginés Marín y Francisco José Espada, confirmante de borla quienes despacharon un encierro del hierro de ‘El Torero’, desde luego la entrada se fortaleció con la reciente Puerta Grande de Marín torero de Jerez de la Frontera, el torero de Aguascalientes, del que las lenguas de doble filo dicen que ‘Joselito’ más bien saca a la gente de los tendidos, cabe decir que pa’ esa tarde era muy importante de cara a las contrataciones que la televisión nos informa se están iniciando con vistas a la temporada de la Plaza México, donde José Adame el invierno pasado, no terminó de convencer al grueso de la no muy gruesa concurrencia.

José Adame mató a tres reses, por lo que la tertulia taurina, televisiva y etílica prometía largueza e intensidad en ‘La Aceituna’ y ¿qué fue lo que paso?

Que en dos y medio toros, no pasó nada, cuando ya había de haber pasado algo desde endenantes, Adame a quien en la televisión dijeron que en México se le considera figura, sabía que del toro anterior debía naturales, los pago, luego se aventó un desplante fuera de cacho, se pasó al toro por la espalda con espectacularidad temeraria, en una modalidad que ya traía preparada dejo incólume la grana muleteril en la arena y con solo la espada se tiró a vencer los dos puñales de ‘Omani’ al que partió por la mitad dejándole solo fuerzas para arrollar a su matador y desplomarse arriba de él de donde a jalones lo sacaron pa’ darle una oreja que arrancó a mordidas y rematar diciendo ante los micrófonos de la televisión que quiere ser figura en España, donde a decir verdad, le falta un tramo tan largo como el que ha recorrido, entre cuyos laberintos está el sello ese que define el estilo de un torero ¿hasta cuándo?, si ya tiene más de veinte años en este asunto y sigue siendo ‘Joselito’.

Y es que una cosa es sacar el ‘guardadito’ y una muy diferente es el convencimiento y en Madrid quedo visto que con las telas no convenció al grado que antes del acto mortuorio ya había gente tomando el olivo.  

¡Las cosas como son!

 

 

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Joselito Adame regresa a Madrid con una sombra de 45 años de sueños y obsesiónes


Llegó el día esperado para muchos, hoy el diestro aguascalentense José Adame hace su primer paseíllo de dos en la presente Feria de San Isidro 2017; y alternará en lo que es la décimo séptima corrida de abono, con Francisco José Espada (que confirmará su alternativa) y Ginés Marín en punto de las 12:00 horas (Tiempo de la Ciudad de México) con toros de la ganadería de El Torero.

De S y S.

Joselito Adame regresa a Las Ventas tras un año de ausencia. En su última actuación en el ruedo madriñelo cortó una oreja a un toro de El Montecillo, la tercera en su carrera como matador.

Joselito Adame es el matador de toros mexicano que más orejas ha cortado en Madrid en todo el Siglo XXI, pero tambien es el que más corridas ha sumado en Las Ventas, teniendo en relidad un balance un tanto pobre en cuanto al número de trofeos obtenidos.

Hoy nuevamente las esperanzas y las obsesiones de la afición mexicana estaran puestas en Adame, especialmente en este San Isidro en que se cumplen ya 45 años desde la Puerta Grande que consiguiera Eloy Cavazos en Madrid, un dato al que algunos han comenzado a llamarle a manera de broma la “La maldicion de Eloy Cavazos“. Desde entonces ningún otro torero mexicano lo ha conseguido, pero hoy Joselito Adame tiene una nueva oportunidad para lograrlo y acabar con esa resaca de más de cuarenta años.

Otros datos de datoros.com


Ginés Marín se convirtió en el 11º torero en toda la historia de San Isidro en desorejar un toro en la tarde de su confirmación. El último en lograrlo había sido Roca Rey en 2016. No se encadenaba dos años consecutivos con triunfos así desde las temporadas 1968, 1969 y 1970, cuando lo lograron Miguel Márquez, Ángel Teruel y Lomelín.

Un torero no desoreja dos toros en San Isidro en dos corridas distintas en el año de su confirmación desde Ángel Teruel en la temporada 1969. Ginés Marín podría ser el próximo en conseguirlo.

El Torero lidió en 2015 uno de los toros más bravos de la feria. Fue un sobrero lidiado en la corrida de Cuvillo, de nombre Lenguadito y al que se pidió la vuelta al ruedo.

El año pasado, Paco Ureña estuvo a punto de abrir la Puerta Grande con una corrida de El Torero. Cortó una oreja a Ojibello y pudo haber ampliado sus números de no pinchar a Marisquero. Lo mismo le ocurrió en verano de 2014 a Pepe Moral.

Tercera confirmación de alternativa en San Isidro tras las de Álvaro Lorenzo y Ginés Marín. Como novillero, ha toreado en cuatro ocasiones. La última fue en 2015 cuando tuvo que matar seis novillos al caer heridos Escudero y Galdós. Cortó una oreja, dio la vuelta al ruedo y rozó la Puerta Grande.
Francisco José Espada va a torear una corrida en una plaza de 1ª Categoría por primera vez en su carrera. En cosos de segunda ha hecho el paseíllo dos veces: La tarde de su alternativa en Ávila en 2015 (2 orejas) y Cuenca (Oreja).

@Taurinisimos 111 – Feria de San Isidro, 2017. Gines Marín, Puerta Grande. Entrevista Luis Francisco Esplá.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 26 de Mayo de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Producción Miguel Ramos. Operación Abraham Romero.

Actualidad Taurina. Plaza de Toros Monumental de Las Ventas, Madrid, San Isidro 2017. Semana Taurina.

Puerta Grande, Ginés Marín.

Faenas de Sebastián Castella, El Juli, Antonio Ferrera, Alejandro Talavante, Diego Ventura, Jesús Enrique Colombo. Toro “Hebrea” de Jandilla, vuelta al ruedo.

Enlace Jonathan Aguilera desde Madrid, Periodista Taurino.

Entrevista Luis Francisco Esplá con Luis Ramón Carazo.

Recuerdo. 1997 José Tomás y “Corchito” de Alcurrucén, Puerta Grande. XX Aniversario.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 2 de Junio de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

FERIA DE SAN ISIDRO: El extraño caso de Talavante


Por Juan Diego Mudeño.

Nenito tenía la negrura de un túnel. Alto, montado, el morrillo era una pelota erizada, todos los caracoles oscuros repartidos en la esfera que hacía de muelle. El mate de los pitones lavado y fino. El interior, una incógnita. Un fuego en las tripas calentaba sin quemar el carbón. A su aire saltó a la plaza. Ahí iba sin detenerse en casi nada ese tío de Cuvillo. En el ‘7’, convertido esta tarde en plaza de abastos coordinada, con guión, la jauría mutó en murmullo. Volvieron a retomar las protestas de inmediato -quién los dirige, qué sombra los gobierna- justo al rozar Nenito el peto. No quiso pelea, yéndose de la montura, olvidándose, escurriéndose hacia la izquierda del estribo. Pero volvió. Y empujó moviendo por toda la cal la catedral que se le echaba encima. Las lenguas de fuego asomaban por la nariz.

Hervía el combustible cuando se lanzó a la aventura de la muleta. La locomotora en marcha. Talavante lo esperaba con la seguridad convertida en facilidad. Así de simple, tendida la muleta como un cordaje. Sube, que nos vamos. La respuesta fue una trazada interior de la bicha en el siguiente muletazo. Nenito y Talavante se dieron una tregua de dos trincherillas y un pase de pecho. La acometividad y el celo desbordaron la siguiente serie en una primavera de bravura. 

Talavante ordenaba con la serenidad de torear un huracán. Cuando el trazo se redujo, justo el instante en el que las bambas lo enganchaban, para empezar a redondear, trastabillaron ambos y la caída del matador pisó el cable. Apagón. A tientas prendió la derecha. Vino una bocanada de aire caliente. No falló Nenito un uppercut directo a la rodilla. Silbó otra vez velocísimo y con el matador todavía en el aire, medio prendido, a punto de caer, escupió siete derrotes en uno. A merced, Talavante se levantó escapando de aquel callejón lúgubre, herido. Una lámina de sangre bajaba por la mirilla taladrada en el muslo. Rechazando un torniquete volvió a la cara. La expectación se palpaba. Se miraban las gentes. Crepitaba la plaza en frecuencia baja. Esta vez al natural hubo la intensidad del encuentro. Reunida la serie. La gavilla de naturales que la siguió elevó al matador, por fin en su velocidad, el trazo como liebre. Un pase de pecho a pies juntos rindió definitivamente a los 24.000. Nenito no vio venir la espada. Talavante lo esperó. La estocada decantó los puntos y Talavante cruzó el ruedo agarrando el trozo de cuvillo, una oreja como premiazo, cicatriz y recuerdo de la batalla.

El extraño caso de Talavante tuvo el piloto con el segundo. Otro jabonero, como el año pasado. Lo pitaron nada más verlo. Está claro que en Madrí es imposible lidiar toros bonitos. Las hechuras medidas, el trapío desde el rabo, con esa cola peluda y rubia. Los pitones le daban el perfil, no lo tapaban. Al ‘7’ hay consideraciones que se le escurren. Resultó que Tristón no lo fue. Talavante se puso a torear de inmediato. Otra faena de idas y venidas. Es raro como consiente tanto a los toros. Lo ve clarísimo y no le importa que lo rodeen. A la gente no llega tanto pero está pasando algo. Quizá no rompe pero tampoco está mal. No sé. Unas veces imponía su velocidad, otras no. El toro lanzaba un tornillazo como ariete. Destelló un cambio de mano. Pasó muy cerca el primer natural. Enganchados los muletazos a veces. Apretó en la última tanda por la derecha y esa serie transcendió por fin, apurando al toro, pero pinchó el raro acontecimiento de ventajas y mando.

Juan Bautista pidio calma a los irreductibles con la muleta montada, planchada. La protesta convertida en zumbido. Delante el bonito cuarto, un tacazo desde el sorteo. Le tocó, cómo no. El toro es verdad que estaba en el límite de fuerza. Flojeaba y lo sostenía a duras penas toda esa clase. Humillación, un final de muletazo girando la cara. Algún bien cantó más al toro. Iba de largo. Al natural las mejores embestidas, con el silenciador de la profundidad. Toreaba Bautista por fin en silencio. Los naturales con la derecha como si lo hubiera cuajado antes. Era complicado ese equilibrio de fuerzas, público y paciencia. Lo mató recibiendo.

Había quitado antes por una mezcla de crinolinas y gallosinas. Lo mejor la larga para dejar al salinero, una manta blanca sobre la piel salpicada de colacao, Tobillita en el caballo. No tuvo fuerza. Hizo las cosas bien. Bautista lo intentó rápidamente. No le obligó, estuvo asentado. El toro también. Dos derechazos relajados, suaves. Buscaba el francés y cuando encontró resultó tarde. Se había parado Tobillita. 
 

A Roca Rey, que tuvo peor suerte, lo estaban esperando. Libró una chicuelina suicida. Parado y renqueante el tercero, que soltaba la cara de pura impotencia. Hubo un atisbo. Y el sexto, más alto y veleto, se jodió las manos en el cambiado y sólo pudo matarlo: el puñetazo del acero lo apagó como una colilla, aplastada la panza contra la arena.

Ficha del festejo

Monumental de las Ventas. Miércoles, 23 de mayo de 2017. Décimo cuarta de feria. No hay billetes. Toros de Núñez del Cuvillo, 1º sin fuerza, emocionante el exigente 2º, 3º descompuesto, con clase el 4º, 5º encastado, se lesionó el 6º.

Juan Bautista, de grosella y oro. Estocada casi entera. Un descabello (silencio). En el cuarto, estocada algo caída en suerte de recibir (división de opiniones).

Alejandro Talavante, de pizarra y oro. Pinchazo arriba, buena estocada (saludos). En el quinto, estocada desprendida en la suerte de recibir (oreja).

Roca Rey, de azul noche y oro. Espadazo en el número (silencio). En el sexto estocada trasera (ovación de despedida).

Parte médico


Herida por asta de toro en tercio inferior de la cara interna del muslo derecho, con una trayectoria hacia arriba y hacia dentro de 20 centímetros, que produce amplio despegamiento de tejido celular subcutáneo sin afectación de plano muscular. Pronóstico reservado.

Fuente: El Español

Las Ventas: 007


Por Jorge F. Hernández.

Fue tan insulso y desagradable el paso de los toros de Valdefresno sobre el ruedo de Las Ventas que sólo dan ganas de escribir sobre la muerte de Roger Moore, mejor conocido como James Bond y rendir un callado homenaje a las víctimas del enésimo ataque terrorista, ahora en Mánchester del Reino Unido.

007: cero la corrida de por sí parchada con sus propios hermanos de Fraile Mazas y cero las posibles ganas de reconocer lo poco que se esforzaban en hacer los toreros, banderilleros, picadores e incluso, once again, los cabestros capirote de Florito que se tuviern que llevar de vuelta al corral a dos blandengues de Valdefresno y 7, el tendido de los siempre inquietos que por hoy llevaban toda la razón en sus constantes críticas, aplausos de protesta y coros que exigen la presencia del Toro, el de veras, el que fuera bravo y noble, encastado, repetidor, galopante; el que hunde el hocico en la arena con embestidas de embeleso y siembra un respeto inapelable con su bravura a flor de piel, con el cara seria y los belfos cerrados y la mirada de lince… y todo eso que convertía a James Bond en el agente secreto con licencia para matar.

Never say Never, como una de sus películas podría ser el placebo para algunos buenos aficionados que se resignen a reconocerle cierto mérito a Daniel Luque ante el galimatías que le presentó un tal Perseguido del hierro de Carriquiri que parecía haber sido tentado cuando era eral y salió como sobrero para reconocer de memoria no sólo el ruedo y los burladeros, sino al picador con la vara. También hay que celebrar que Fortes se toma tan en serio lo de la torería que camina arrastrando las zapatillas como si lo pintaran al óleo y hay que reconocer esos cuatro naturales de rodillas con los que abrió su faena al infumable Cigarro de Valdefresno que no podía con el alma ni con los 521 de su desabrido encaste y creo que también habrá que reconocer el valor a toda prueba de Juan Leal, sobre todo en la rara geometría con la que tuvo que intentar pasar al agrio y acobardado Pomposico II, una calistenia que parecía triángulo isósceles y que estuvo a punto de costarle una cornada… una trama enredada, con los villanos cornudos sembrando desconciertos y si acaso, un par de banderillas, un par de puyazos como carga de caballería y un par de razones de puro valor y cierta vergüenza que tienen que mostrar los agentes secretos vestidos de oro, plata o pasamanería en azabache para salir airosos en la desgraciada y descastada película en la que han caído las corridas cuando son tan lamentables.

Fuente: El País 

San Isidro: Valdefresno, qué asco de ganadería


Por Carlos Ilián.

Cada año en San Isidro, desde hace ni se sabe cuantos, se anuncia irremediablemente la ganadería de Valdefresno una de las más deleznables por su invalidez y su extrema carencia de casta. Por supuesto no faltan quienes, como Enrique Ponce, la soliciten en Madrid. 

En este caso habrá que anotar la facilidad del maestro de Chiva para lucirse ante los toros tullidos. Por lo tanto lo de esta ganadería le va de perlas. En esta ocasión los toros del hierro de la casa Fraile no fueron solicitados por Ponce.

Las tres criaturas que tuvieron la desgracia de tragarse la insoportable corrida de ayer se llaman Daniel Luque, Fortes y Juan Leal. Ya es una desgracia que, como en el caso de Luque y Leal se anuncien una sola tarde de San Isidro y se estrellen con el saldo que salió por la puerta de toriles. 
Daniel Luque, a quien considero el mejor de los toreros caídos en desgracia, dejó su toque de distinción con el capote en su primero y hasta consiguió meter en la muleta al morucho de Carriquirri, un sobrero manso de solemnidad. Muy poco en el balance para este torero en su única tarde.

Fortes consiguió de rodillas y en su primer toro los tres muletazos más templados de la tarde. Pero su dicha duró un suspiro. Por alto fue midiendo y mimando al inválido que tenía enfrente. En el quinto, un desecho de bravura, intentó lo imposible por ambos `pitones. 

Juan Leal a base de pico se trajinó en la querencia y en pueblerinos circulares al tercero. En el sexto, otro murucho a la defensiva, terminó por tirar la toalla. 

Que asco.

Plaza de Madrid. Decimotercera corrida. Más de media entrada. Toros de VALDEFRESNO y un sobrero (4º) de CARRIQUIRRI (0), de ramplona presentación, descastados,mansos, inválidos. 


DANIEL LUQUE (5), de grana y oro. Estocada desprendida (silencio). Dos pinchazos, estocada caída y dos descabellos. Un aviso (silencio). 


FORTES (5), de gris azulado y azabache. Estocada delantera y descabello. Un aviso (palmas). Media estocada tendida (silencio). 


JUAN LEAL (5), de malva y oro. Pinchazo hondo y descabello. Un aviso (saludos con protestas). Pinchazo y estocada (silencio).

Fuente: Marca

Antonio Banderas, Sergio Ramos y Antonio Ferrera

Por Fernando Bermejo.

El artículo iba también de un trío, parecido pero diferente: de fútbol, toros y política. A menudo me pasa en mayo, el mes más ocupado del año de largo. Los que vivan en Madrid, les interese el fútbol, se asomen algo a los toros (o a los bares cercanos) y ejerzan como ciudadanos sabrán de lo que les hablo, esas superposiciones del Real Madrid en ebullición y a punto de rematar coincidente con un cartel de San Isidro casi nunca rematado pero siempre con algo para ver y, de postre, unas generales, autonómicas, municipales o estas últimas primarias del terremoto.

Era un gran artículo. Cuando el Madrid se juega la Liga o la Champions, sabemos que hay noches de mayo señaladas, o tardes de domingo luminosas, con el retrovisor en Santa Cruz, como tanto se han esforzado en rememorar entre Vigo y Málaga, las dos últimas estaciones de una Liga inolvidable con el mejor juego visto en años, de éste y del resto de equipos.

A las 7 empiezan los toros en Las Ventas, con lo que es muy probable que corridas de toros y partidos cruciales se entremezclen, y uno ya no sabe dónde mirar. La política y sus elecciones quedan destinadas a esos domingos inolvidables, como aquél en que Finito de Córdoba se destapó en Madrid y mi amigo Julián Campo, procedente de Burgos, intentó votar en vano en mi colegio electoral de Conde de Peñalver tras pasar por la barra de La Cruz Blanca. De aquello no queda ni Julián, ni la cervecería. Finito resiste, pero casi nadie se acuerda de él.

Vivir en Madrid, ser del Real Madrid, que te gusten los toros, que seas abonado de ese club, de esa plaza, y que no seas abstencionista depara casi siempre un mayo de esplendor, gane Pedro, pierda Susana -jamás el periodismo se ha referido con tamaña familiaridad a los políticos-, gane Cristiano, galope desde atrás el tapado Mateo, triunfe Talavante o no toree Morante hasta casi en verano, qué lejos queda. Se entrecruzan los nombres, las citas, las entradas, los abonos, las urnas, las reservas, aunque casi siempre acabemos en Costa Leandro en cursiva (calle Londres) o en la humeante de habano terraza de Richelieu (paseo de Eduardo Dato).

Pero la viralidad ha azotado la idea primigenia y la terna es otra: Banderas, Ramos y Ferrera. El actor aprovecha un desfile benéfico de Naomi Campbell en Cannes para, con las yemitas de los dedos, desplegar la verónica con la chaqueta. Mucho arte, sin ser tópico. Y sale de la suerte rimbombante, ahí queda eso.

La verónica de Ramos es más esperada, por habitual, por que el Madrid suele ganar mucho en mayo. Lo hace con la bandera, en la que los colores de España se comen al escudo blanco, para azuzar más a los críticos. Saca Sergio poco los brazos, por lo que el presunto toro se le echaría encima. Y el remate se lo tiene más que currado: una revolera efectista antes de saludar a las cámaras acabado el repertorio. Toreo de llegar al tendido y cortar las orejas. Fijo.

Ramos, entre Vigo y Málaga, se pasó por el callejón de Las Ventas para deleitarse, justo enfrente de donde estaba, con su amigo Talavante. Suele hacerlo siempre que el estresante, como habrán comprobado, mayo se lo permite.

Estos lances de Banderas y Ramos los habrán podido ver en telediarios, espacios de antes y de después de comer, en la media tarde o antes de cenar. Multiplicados en las redes y en whatsapps. Verónicas en Cannes y en La Rosaleda.

En el limbo mediático, este domingo, mientras Keylor hacía la cuarta de sus paradas trascendentales de los últimos partidos y los recuentos de Cangas de Onís, Benavente y Pozuelo empezaban a dibujar el rostro de ganador puño en alto y sin cazadora de Pedro Sánchez, el triunfador de la Feria de Sevilla, que se llama Antonio Ferrera, que cumple este año como matador 20 de sus casi 40 años de edad, que está maravillando con el mejor toreo de la temporada, cuajó una elegantísima faena a media altura, pletórica, a un toro de Las Ramblas dulce pero sin humillar.

Tendrán, eso sí, que buscar para verla. Merece la pena.

Ah, y el próximo 9 de junio -al menos- repite en Las Ventas. En sazón, como el central y el actor.

Publicado en El Independiente

Feria de San Isidro: Diego Ventura, caricatura del triunfo


Por Antonio Lorca.

El día que Diego Ventura decida enfrentarse en una plaza como esta a un toro habrá escalado el peldaño definitivo para ser reconocido como figura histórica del toreo a caballo.

Un toro bravo, se entiende, con el trapío suficiente, fortaleza, fiereza, casta, nobleza… y en puntas.

Mientras eso no ocurra, Ventura seguirá siendo un buen rejoneador, en la cima, sin duda, que enardece a los públicos generosos y festivos, pero cuya huella es pasajera y olvidable.

Ventura posee una cuadra extraordinaria y unas condiciones excepcionales como caballero y torero para no tener necesidad de engañar a nadie. Y lo de ayer, en Madrid, fue un burdo engaño; o, al menos, a eso sonaba.

Una supuesta figura del rejoneo no puede venir a Madrid con los toros de Los Espartales, una corrida impresentable, de esas que igual valen para Las Ventas que para una plaza portátil, con toros que derrocharon mansedumbre y falta de casta. Y algo peor, toros con un comportamiento extraño, enfermizo, impropio de un animal en plena madurez. Más que toros parecían perritos falderos, juguetes, muñecos de laboratorio con el ánimo corto para que planteen los menos problemas posibles.

Un perrito era su primero, sin fuerza ni casta, bondadoso hasta la extenuación, con el que Ventura jugó, se divirtió y animó a los tendidos. Se lució a lomos de Nazarí, un caballo torero, con el que templó en dos vueltas al ruedo completas, con el toro imantado a los costados de la cabalgadura. ¡Si hubiera sido un toro en lugar de un perrito faldero…!

Triunfó ante el quinto con Sueño, otro caballo para la historia, con el que templó, toreó y realizo todas las filigranas imaginables. Todo muy bonito, solo que no había toro, sino una caricatura con cuatro patas y color negro.

Salió a hombros —es ya la decimotercera vez que cruza la puerta grande de esta plaza—, y esbozaba una sonrisa de jovial y comprensible satisfacción. Pero en su fuero interno, sabe o, al menos, debe saber, que una figura solo se cincela ante toros de verdad. Y Ventura se está engañando a sí mismo y a los demás.

El caso de Andy Cartagena tiene otros argumentos. Este caballero prefiere el espectáculo circense al toreo auténtico. No tuvo toros, esa es la verdad. Su primero estaba cogido del pechito o padecía alguna enfermedad propia o sobrevenida porque su semblante era más que preocupante; parecía mareado o con sus facultades físicas muy perjudicadas. Pero no era menos sobresaliente su mansedumbre. En consecuencia, faltó toreo, emoción y torero. La lidia del cuarto fue un tormento, un sopor, un dolor… Huía de su propia sombra y buscaba una salida con lastimoso interés. Y a falta de toreo, el caballero optó por divertir al público con el caballo que anda a pie cojito, el otro que se alza de manos y un tercero que se sienta en la arena y saluda todo ufano al respetable. Un público, por otra parte, que se lo pasa en grande con estas veleidades.

Y el joven Leonardo Hernández no tuvo mejor suerte. Su primero no quería pelea y miraba hacia las tablas con desesperación; fue tal su fijación que consiguió saltar al callejón, motivo por el que se dio un tremendo costalazo sobre el cemento del que salió prácticamente lisiado. Solo la entrega del caballero consiguió algún momento de interés. Lo mismo sucedió en la lidia del sexto, otro manso de libro, al que Hernández le clavó un par de banderillas a dos manos a toro parado, lo cual también debe tener su mérito.

LOS ESPARTALES / CARTAGENA, VENTURA, HERNÁNDEZ

Toros despuntados de Los Espartales, mal presentados y de feas hechuras, muy mansos, blandos y muy descastados.

Andy Cartagena: pinchazo y rejón contrario (silencio); rejón en lo alto (ovación).

Diego Ventura: pinchazo y rejón en lo alto (oreja); pinchazo y rejón en lo alto (oreja). Salió a hombros por la puerta grande.

Leonardo Hernández: pinchazo trasero (ovación); rejón trasero y dos descabellos (silencio).

Plaza de Las Ventas. Décima corrida de feria. 20 de mayo. Lleno de ‘no hay billetes’ (23.624 espectadores).

Fuente El País 

Foto: Info. Diego Ventura