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Rafael González, oreja y vuelta al ruedo en Las Ventas

Por Sixto Naranjo.

“Mañana nuestra novillada entera va por Iván Fandiño, no sabemos si las viejas y sabias leyes del toreo permiten brindar una novillada a un torero grande, pero que sepas, que desde el corazón de La Dehesilla, ‘va por ti torero””.

Son palabras sacadas de la web de José Luis Pereda-La Dehesilla. Palabras escritas desde el corazón y desde el recuerdo. Finalmente, José Luis Pereda hijo, aquel que recibió el brindis del León de Orduña en su último San Isidro pudo dedicarle este domingo a su amigo caído una novillada que ha puntuado alto en Las Ventas. Casta, exigencia, variedad de comportamientos y varios novillos ovacionados en el arrastre.

Abrió plaza un ejemplar cuajado de carnes y serio de cabeza que se movió mucho y bien en todos los tercios, obedeciendo siempre a los toques. Ángel Jiménez se mostró voluntarioso en un trasteo abundante mejor resuelto a derechas. Molestó el viento, lo que no ayudó a la conjunción entre novillo y novillero. Lo pasaportó de una estocada entera.

Muy en Núñez salió el cuarto, un castaño girón de astifinas defensas que siempre quiso que le hiciesen las cosas por abajo. No siempre lo consiguió Jiménez. Solo una tanda a derechas con el compás abierto y mandando en la embestida tuvo verdadero mérito. Luego se atacó con los aceros.

El segundo fue otro novillo agradecido cuando se le hicieron bien las cosas. Pablo Atienza mostró actitud durante toda la faena de muleta. Al natural brotaron varios muletazos de gran cadencia y trazo. El fallo a espadas le privó de mayor reconocimiento final.

El quinto fue un torito por hechuras y cuajó. Además fue el que mostró más clase y entrega en la muleta de un Atienza que esta vez nunca supo encauzar con temple y mando los viajes del novillo de Pereda.

Otro buen novillo fue el tercero, humillador y con recorrido en sus embestidas. Rafael González abrió su faena de muleta en los medios desafiando al viento reinante. Las primeras tandas a derechas tuvieron ligazón y mandó. Después la faena entró en un pequeño bache que resolvió el madrileño poniendo fibra a su quehacer. Llegó un fea voltereta que quedó en el susto pero que elevó la emoción del conjunto. También sumó puntos el contundente volapié con el que pasaportó al de La Dehesilla. La oreja cayó por petición mayoritaria de pañuelos.

Con la puerta grande entreabierta, Rafael González lidió como sexto un utrero que duró poco, pero al que ligó dos buenas tandas en redondo al principio de faena. Con el novillo más agarrado al piso, el trasteo decayó en intensidad. La salida a hombros se antojó lejana después de un pinchazo previa a una estocada en toda la yema. La petición fue frenada desde el palco. La vuelta al ruedo fue premio justo.

FICHA DEL FESTEJO

Madrid, domingo 15 de abril de 2018. Un cuarto de plaza (7.614 espectadores)

Cuatro novillos de José Luís Pereda y dos de La Dehesilla (3º y 4º), bien presentados. Conjunto con el común denominador de la casta. Exigentes los dos primeros, humillador el tercero, un cuarto que todo lo quiso por abajo, con clase el quinto. De menor fondo el sexto.

Ángel Jiménez, silencio y silencio tras aviso.

Pablo Atienza, silencio y silencio tras aviso.

Rafael González, oreja y vuelta.

Publicado en COPE

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@Taurinisimos 157 – Semana Mayor @ Sevilla, Madrid y Tlaxcala. Recuerdo de Paco Ojeda, 1988.

Ojeda en la línea de fuego, quieto y al frente, cita para el de pecho a “Dédalo” de Juan Pedro Domecq. La faena en su 30 Aniversario en este episodio de @Taurinisimos. FOTO: Arjona.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 6 de Abril de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Feria de Abril, Domingo de Resurrección en Sevilla y Madrid. Triunfos de Roca Rey y Puerta Grande de Álvaro Lorenzo en Las Ventas.

Retrospectiva: Faena de Paco Ojeda a “Dédalo” de Juan Pedro Domecq 30 años después, 15 de Abril de 1988.

Toros en Tlaxcala, Sábado de Gloria: 6 Felipe González, 6 para Miguel Villanueva, Raul Ponce de León y Rafaeillo, a hombros.

Indulto de Héctor Gutiérrez a “Izquierda de Oro” de D’Guadiana en la Plaza México.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 13 de Abril de 2018 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

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Álvaro Lorenzo: “En el toreo la vida te puede cambiar en diez minutos”

Por Javier López.

Foto: ‪@ErustesCesar‬ / Twitter.

Madrid, 5 abril .- “La grandeza de esta profesión es que te puede cambiar la vida en diez minutos”, dice el torero Álvaro Lorenzo, que ha pasado de promesa a firme realidad gracias al triunfo del pasado domingo en Madrid, cuando consiguió abrir la Puerta Grande de Las Ventas tras cortar tres orejas.

Lorenzo nació en el barrio toledano de Santa Teresa el 2 de agosto de 1995. Sin antecedentes taurinos en la familia, se formó como torero en la escuela taurina de su Toledo natal, donde empezó ya a despuntar por sus extraordinarias maneras.

Considerado una de las “figuras” de los novilleros de los últimos tiempos, su incipiente carrera como matador de toros -tomó la alternativa en 2016, en Nimes (Francia) de manos del Juli- necesitaba de un golpe en la mesa como el que dio el pasado 1 de abril en la primera plaza del mundo para despegar definitivamente.

Pregunta: Una tarde que jamás podrá olvidar…

Respuesta: Es lo que siempre he soñado desde que empecé y lo que me hacía falta para empezar a abrirme paso en esta profesión tan difícil. Por fin, todo el trabajo y el sacrificio de este tiempo atrás tiene su recompensa. Ahora, a seguir y a mantener este nivel.

P: Más importante, si cabe, por el hecho de lograr tres orejas en su segunda tarde como matador de toros en Las Ventas y por lograr poner a todo el mundo de acuerdo.

R: Sin duda. Cortar tres orejas en una plaza como Madrid es algo muy difícil, deben darse muchas cosas para que esto ocurra: tener la suerte de que los dos toros embistan, que los cuajes, los mates bien, no moleste el viento y que el presidente esté de acuerdo con la petición. El domingo, gracias a Dios, se dieron todas.

P: ¿Qué es lo primero que se le viene a la cabeza al rememorar su actuación?

R: Sinceramente, lo tengo todo muy difuso. Me entregué tanto que, la verdad, hay momentos que te olvidas de todo y te dedicas únicamente a disfrutar el momento y saborearlo. Recuerdo que disfruté mucho toda la tarde, desde el paseíllo hasta que llegué al hotel.

P: Y qué gran lote de El Torero el que le cupo en suerte.

R: Sí, fueron dos toros magníficos. El primero fue más exigente y pedía más concentración y precisión en todo lo que se le hacía; pero el sexto fue un torrente de bravura que me permitió abandonarme, sacar el toreo que llevo dentro y disfrutarlo muchísimo.

Y, claro, cuando un torero disfruta tanto en la cara de un toro, Madrid lo capta enseguida y se entrega como ninguna otra plaza lo hace.

P: ¿A qué suenan los olés de Madrid?

R: Notar a las cerca de 10.000 personas que hubo aquella tarde es algo muy grande. Ese calor, esos olés tan profundos…, una auténtica maravilla. Ya estoy deseando volver a notarlos otra vez.

P: ¿De quién se acordó cuando enterró la espada en lo alto del toro Viscoso?

R: En ese momento lo único que quería es que el toro cayera rápido y no se levantara. Pero la muerte de bravo que tuvo también ayudó a que la gente se calentara todavía más.

Luego es verdad que, cuando cogí las dos orejas, me acordé de todos los que han confiado en mí desde el principio, los que me han ayudado y han estado conmigo en las buenas y en las malas: mis padres, mi apoderado, mi cuadrilla, don Pablo -Lozano- (su mentor desde que toreaba sin caballos), de mi gente en definitiva.

P: ¿Qué se siente al cruzar el umbral de la Puerta Grande de la primera plaza del mundo?

R: La verdad es que pasó todo muy rápido. Pero es algo indescriptible. Ver a tanta gente esperándote, gritando “¡Torero, torero!”: no quería llegar nunca a la furgoneta, me hubiera gustado paralizar el tiempo justo en ese momento.

P: Con este triunfo se une a la nutrida nómina de toreros jóvenes llamados a renovar al escalafón. ¿Cómo afronta esa responsabilidad?

R: Con mucha ilusión. Me siento muy capacitado para entrar en esa baraja. Ya me sentía antes, aunque necesitaba un toque de atención así para dar motivos a los empresarios para que cuenten también conmigo.

P: Ya no tendrán excusas para no incluirle en las ferias.

R: Pienso que este triunfo ha llegado en un momento muy bueno de la temporada, cuando las ferias están aún sin cerrar. Ojalá sea así y pueda estar en todas esas ferias donde hasta ahora, por unas cosas o por otras, me estaba costando mucho entrar.

P: Sabe que lo difícil de esto no es llegar, sino mantenerse.

R: La grandeza del toreo es tal que te puede cambiar la vida en diez minutos. Como en mi caso. He pasado de ser prácticamente un desconocido a que me conozca todo el mundo.

Pero ahora hay que seguir. No conformarse ni creérselo. Esto no es una meta, sino el principio del camino. Soy todavía muy joven y debo mantener los pies en la tierra. Esta profesión no es abrir la Puerta Grande de Madrid y ya está. Hay que seguir con la misma humildad y espíritu de sacrificio. Así, y solo así, lograré el objetivo e llegar a lo más alto.

P: En San Isidro le van a esperar y a medir con más exigencia. ¿Preparado para notar al Madrid más estricto?

R: Por supuesto. Es más, lo estoy deseando.

Publicado en La Vanguardia

Opinión: Tlaxcala, Morante y saltillos

Por Alcalino.

Lo de Tlaxcala, el sábado por la noche, fue un desborde de sensibilidad. De cuando las corridas tenían misterio, los aficionados paladar y los toreros personalidad. La torre de adobe de San Francisco y la luna llena –es decir, la eternidad– presidieron un festejo de detalles torerísimos, casta auténtica –nadie en su sano juicio, con setenta años encima, se arrima como se arrimaron los tres– y emociones entrañables. Nadie se acordó de las faenas interminables ni de burreles idénticos en su mansa pasividad. Triunfó el toreo.

Por eso la gente paseó en hombros a Miguel Villanueva, Raúl Ponce de León y Rafael Gil “Rafaelillo”. Y les gritó ¡Toreros! con más fuerza y convicción que nunca. Y hubo lágrimas de alegría y de nostalgia en rostros jóvenes y viejos.

Morante, televisión y tancredismo. Una vez más, Morante de la Puebla se apresta a reaparecer vestido de luces. Será en la feria de Jerez de la Frontera, el 12 de mayo. Pero antes, se sometió a una entrevista en la que expuso puntos de vista tan originales como, seguramente, debatibles. No se tentó el corazón para consolar a quienes lo añoran expresando que “deberían estar agradecidos de que no me haya ido del todo”. Por su parte, él no extraña en absoluto partir plaza en la Maestranza el domingo de Resurrección. Tampoco estará en la feria de abril. Sí en septiembre, para la sanmiguelada. Mas no por eso deja de ver corridas. Tomarle el pulso a la temporada. Dar fe del estado del arte.

Televisión. Como José Tomás, se negará en lo sucesivo a participar en corridas televisadas. “Entre los beneficios y los perjuicios de la televisión ganan los segundos”, dice. Y se explica: “No es buena la actual forma de retransmitir, con expertos que están todo el tiempo queriendo descifrarlo todo, yendo muchas veces por delante de lo que ocurre; ya no se mantiene ese respeto, ese misterio que tanto me atraía cuando de joven veía corridas por televisión… Es como si los comentarios de ahora se quisieran equiparar a los de los partidos de fútbol. Y eso no tiene sentido, acaba con la intimidad que necesita quien está viendo la corrida en su casa… A mí, como a Curro Romero, me gustan los comentaristas del tenis. Cuando saca un jugador, silencio. Cuando acaba la jugada, se habla… Se ha querido magnificar el contenido de los comentarios y el toreo es mucho más serio que toda esa farándula” (El Mundo, 21 de marzo de 2018).

Tales apreciaciones me trasladan a los orígenes de mi afición, cuando Paco Malgesto y Pepe Alameda –por radio y televisión– exaltaban tal vez en exceso lo que acontecía en el ruedo. Pero sin abusar de consideraciones técnicas –atinada pero discretamente apuntadas por Alameda– ni anticipar lo que se les podría hacer o dejar de hacer a los toros. La actual saturación analítica –también presente en escritos taurinos– es una de las causas de que el aficionado se haya vuelto no sólo fríamente puntilloso sino con frecuencia despectivo hacia los toreros, situación muy marcada en España, no en México, donde lo han alejado de las plazas motivos más poderosos que las teletransmisiones.

¿Arte de birlibirloque? En su juventud, coincidente con la que después sería considerada la edad de oro del toreo, José Bergamín se decantó resueltamente por Joselito El Gallo y contra Juan Belmonte. Los fundamentos de esa postura están en “El arte de birlibirloque”, donde pondera la movilidad sobre la quietud y la rapidez sobre la lentitud, entre otras “virtudes clásicas” contrapuestas a los “vicios modernos” del belmontismo, criterios de los que sin embargo abjuraría a la larga (en “La música callada del toreo” hace apología de Curro Romero y Rafael de Paula como presuntos herederos del arte genial del trianero).

Viene a cuento lo anterior porque Morante, en la citada entrevista, finca su enésimo retorno, tras cerca de un año de su último alejamiento, en el deseo de “darle un aire más fresco al toreo, con movilidad alegre y lejos del tancredismo que ahora domina… El toreo pasa por unos momentos demasiado estáticos, preconcebidos y aburridos. Me gustaría darle la vuelta a todo esto… Es un misterio y una maravilla que se debe observar y sentir, no intentar descifrar”. (ídem). ¿Cómo el sábado en Tlaxcala?

Tan radical declaración de intenciones no contradice, por cierto, la trayectoria estilística del de Puebla del Río. Un torero que no se parece a ninguno, pero que gusta de remarcar esa singularidad salpicando su arte con guiños de otros tiempos –aflamencados giros que remiten al feo pero famoso molinete belmontino, pases de pecho “alzando el brazo al techo”, que diría el poeta, en implícito homenaje a los años 20 y 30 del siglo pasado, recortes sobre piernas para muy toreramente dejar en suerte al animal…–. Claro que el encanto de tales reminiscencias no está tanto en ellas mismas como en su contraste con el resto del cuadro: la maravilla de su verónica –de las más hermosas de todos los tiempos por temple, mando, plasticidad y precisión–, su manera de avanzar hacia las afueras mediante muletazos de trinchera y de la firma de geométrica finura y, por supuesto, su mágica forma de ligar el toreo en redondo, sobre todo con la zurda, tan alejada de los robapases al uso. Mensaje dirigido a quienes no acababan de entender esa rara mezcla de ajuste y estética claramente contemporáneos con ramalazos de una tauromaquia escapada de épocas y conceptos remotos.

Lo del tancredismo, en cambio, parece una censura, no tan velada, al novedoso impulso que traen toreros como Andrés Roca Rey, que está demostrando que es posible dar una vuelta más a la tuerca de la quietud, y representa un peligro cierto para sí mismo y para el resto del escalafón, dentro de ese contexto de frialdad y desorbitada exigencia en que han derivado los excesos de tecnicismo en el ruedo y en el relato.

Obsérvese que, en España, la crítica más ligada a determinadas figuras empieza a mostrar reservas ante el estilo del peruano, a ponerles sordina a sus éxitos y a fustigarlo o ningunearlo cuando no llegan.

Lo indudable es que, sin Morante de la Puebla, el toreo parece más monótono y opaco. Y que su reaparición debe ser bienvenida. Casi tanto como lo sería la de José Tomás.

Casta imperecedera. ¿Posee el tiempo vasos comunicantes? El toro, leitmotiv de la Fiesta, dice que sí. Y lo dice con los argumentos irrefutables de la presencia arrogante, la casta brava y la picante nobleza. El Domingo de Ramos, Victorino Martín envió a Las Ventas un encierro de su exclusiva marca y un tercer toro –cárdeno arromerado, veleto, precioso de hechuras– cuya impresionante forma de humillar y seguir los engaños en ningún momento dejó de exigir muy buen pulso y mucho toreo por parte de Saúl Jiménez Fortes. Ese toro era casi un clon del quinto de San Mateo para una encerrona de Fermín Espinosa “Armillita” en El Toreo hace la friolera de 74 años. Fue el 20 de febrero de 1944, se llamó “Desertor” y su fiera aspereza puso a prueba la maestría del coloso de Saltillo, diestro poco grato al ganadero Antonio Llaguno, que se propuso amargarle la tarde con un hato escogido muy a propósito. En vano, porque “Armilla” salió de la plaza en hombros.

Aquí tiene el lector estas fotografías de ambos astados para que mire y compare. Tanto “Armillita” como Jiménez Fortes torean en redondo sobre el pitón derecho. Más fiera la embestida del sanmateíno, más humillada y pastueña la de Victorino, que se fue sin una oreja al destazadero. Pero, sobre todo, impresionante la semejanza entre los astados, saltillos legítimos los dos. Y un dato sorprendente más: Fortes consiguió alargar el viaje de “Mucamo” mediante la técnica muletera que utilizaban para sacar partido de numerosos sanmateos los ases de la baraja nacional en la época de oro nuestra: esperar al toro con la sarga a la altura casi de la pierna de la salida –es decir, sin “enganchar adelante”, como ahora se usa e incluso se exige–, para embarcar, conducir y alargar la embestida hasta la consumación del pase. Mando más acentuado en Fermín porque así lo demandaba “Desertor”, mayor desmayo en Saúl, a tono con la suavidad del victorino. Por cierto, esa faena de Jiménez Fortes quedó como muestra de un valor, una clase y una sabiduría torera dignas de mejor suerte. Toreando así, este malagueño –tan castigado por los toros y por las empresas– tendría que figurar en las ferias de postín al lado de los mejores.

Publicado en La Jornada

Opinión: Insoportablemente moderno

Por Victor J. Vazquez.

Decía Ángel Álvarez de Miranda que en esta España nuestra hay “una casta hombres bravos (…) que prologan el sentido del rito bajo el sol en una auténtica liturgia con el pueblo entero como coro”.

Esos hombres encastados, como es obvio, son los toreros, quienes se dicen y entregan no a eso que llamamos la afición, sino, como propiamente hace el verdadero artista, al pueblo, a lo válido y perdurable, es decir, a lo contrario del público.

La distinción es importante porque mientras cualquier espectáculo compromete su futuro a la circunstancia de que haya o no haya público, el toreo, arte irremediablemente litúrgico, depende de que haya o no haya pueblo. Como muy bien nos cuenta el amigo González Troyano, el torero es un arquetipo heroico que no se explica sin esa promesa de una gloria que tiene en el culto popular su certificado de valor. El torero, burlando a la muerte con las exigencias geométricas de lo imposible, se gana romper la escala social: la gloria en el viejo barrio, su foto en los restaurantes y un lugar en los salones.

El torero, por su mágica y valiente desenvoltura, ha disfrutado entre nosotros de pasaporte para una gloria sin rival, de la cobertura aristocrática de lo mitológico. Hoy esta casta de hombres bravos sobrevive, pero es verdad que el pueblo, nosotros, ya no somos los mismos, y que el halo de lo mítico y lo heroico se vende hoy mucho más barato que el aseo de la gesta deportiva, con lo que cabe preguntarse si en una sociedad que niega la existencia de lo agrario y la presencia de la muerte, pueden tener los toreros un pueblo para quien oficiar, y la corrida de toros por tanto, conservar su sentido primigenio.

Lo cierto es que quien hoy es un niño y se consagra a los ruedos es consciente de que si antes el torero era un símbolo dentro de la comunidad, hoy se sitúa extramuros, como una reminiscencia extraña y para muchos inmoral y perturbadora.

El torero es hoy un hombre al que parte de la sociedad no solo niega la promesa de la gloria sino que además quiere censurarlo, porque a estas alturas que la abolición de las corridas es también una forma de vida. Se enfrenta además el torero al hecho de que el arte de torear, en España, a diferencia de Francia, está lejos de su infancia, es decir de su pura ilusión e inocencia, y en su madurez aflora el tenaz despecho del aficionado siempre tentado de cumplir la máxima de Oscar Wilde de que cada hombre mata lo que ama, y así se conjura contra lo que cree que ha sido pervertido, y promete no volver por imperativo de una nostalgia que no pocas veces es nostalgia de nosotros mismos, es decir, de la persona que éramos cuando aquel torero sí nos parecía un torero y los toros sí embestían. Tiranía emocional de un arte que cada tarde siendo es ido.

Aunque cada hombre mata lo que ama/ no todos mueren por ello, dice el verso de Wilde. Los toreros siguen dispuestos a morir en este inédito escenario de gloria incierta, y es por eso que, no hay que olvidarlo, no solo sigue intacta sino que, en la incertidumbre, ha ganado en pureza la heroicidad congénita de su vocación.

Cuando los artistas aún no han encontrado salida para la encrucijada moral de querer ser irreverentes y al mismo tiempo vivir de esa irreverencia, los toreros, que siempre aspiraron al orden jerárquico de la vida, cumplen en el arte, con la pura lealtad a su verdad agraria -al toro-, esa tarea moral del creador de no estar en paz con la vida, a la que aludiera Adorno, rebelándose contra su moralidad e innovándola, en esa suerte de innovación anacrónica que es una tarde de toros.

Es el toreo, sin habérselo propuesto, un arte absolutamente moderno, insoportablemente moderno diría yo para todos aquellos impostores que aspiran a lo radical sin pasar por el duro peaje de la verdad.

Llevan razón sus detractores cuando dicen que el toreo no es cultura, porque el toreo es cultura y es contracultura. La tauromaquia, perdóneme el legislador, es hoy sobre todo un bien de interés contracultural. Algo tan inédito como una tradición radical sin sospecha de arribismo.

Cuenta Ramón Gaya que cuando en 1937 llegó por fin a París, la dueña de la pensión al ver su pasaporte le dijo: “España, toreadores, Picasso“, a lo que él contestó: “mi tierra está destrozada, y hay en ella menos toreadores, pero Picasso sigue siendo España”. Muchos años después Picasso continúa siendo España y hay menos toreadores aún, pero su innecesario juego mortal es tan heroico como siempre y radical como nunca, y en su deber atávico, en su ensimismamiento vital, todo toreador se dice aún para el pueblo y no para el público. Valga hoy, y cada domingo de los toreros, nuestra gratitud por ello.

Publicado en El Diario de Córdoba

Corrida de Resurrección en Madrid: Puerta grande de Álvaro Lorenzo y honores a ‘Viscoso’, un toro excepcional

Plaza de Madrid. Corrida del Domingo de Resurrección. Asistieron 9.919 espectadores (más de un tercio de entrada). Toros de ElTorero (6), de gran movilidad y juego desigual, el 6º de excepcional calidad, se le dio la vuelta al ruedo. David Mora (5), de verde manzana y oro. Estocada. Un aviso (algunas palmas). Estocada desprendida. Un aviso (vuelta al ruedo). Daniel Luque (4), de negro y oro. Bajonazo que atraviesa, pinchazo, estocada corta y dos descabellos (silencio). Álvaro Lorenzo (7), de azul pavo y oro. Estocada caída (una oreja). Estocada desprendida (dos orejas).

Por Carlos Ilián.

Álvaro Lorenzo nunca olvidará a Viscoso, el toro que lo ha encumbrado en Madrid y al que le ha cortado las dos orejas. Ese toro, como se decía antes, era de cortijo y no sabemos si Álvaro se podrá comprar un cortijo el día de mañana gracias a ese toro excepcional, pero de momento ha dado un aldabonazo en la primera plaza del mundo un Domingo de Resurrección.

Lorenzo es de esos toreros de la factoría Lozano de muy buen manejo de la muleta, aunque su carrera ha dado tumbos desde que tomó la alternativa en Nimes hace dos años. Hace poco, en Valencia, anduvo muy despistado y nada hacía pensar que unos días después armaría un lío en Madrid. Pero así es el toreo y mira por donde se encontró a Viscoso, ¡en Madrid!, nada menos. Ese toro demandaba una muleta tersa, especialmente por el pitón izquierdo. El chico de Toledo así lo entendió y supo estar a la altura en series ligadísimas, muy rematadas y en las que transmitió a los tendidos el aroma del toreo elaborado con gusto y sin estridencias. Tuvo la picardía oportuna para alargar la faena en una última tanda de naturales que remató con trincheras del gusto de Madrid y unos muletazos por bajo hondísimos. La estocada desprendida fue suficiente para cortar dos orejas que no seré yo quien le niegue su autenticidad, todo lo contrario de la orejita excesiva que cortó al buen tercer toro por una faena entreverada y caótica rematada con espadazo en los bajos.

A Viscoso le dieron la vuelta al ruedo. En otras plazas lo indultan. Prefiero los honores de la vuelta al ruedo que el exceso de los indultos tan de moda en estos tiempos.

Y no fue de vuelta al ruedo el primero de la tarde pero si un toro para hacer algo más que el toreo fuera de cacho, retorcido y ventajista de David Mora. El cuarto fue un manso de catálogo pero Mora lo entendió en la querencia y tapándole la salida cuajó alguna tanda templadísima por el pitón derecho y naturales muy largos, aunque breves. Una vuelta al ruedo para compensar la oreja denegada por el palco, con buen criterio.

No fue un buen lote el de Daniel Luque pero el torero quiso pegar pases en vez de torear con recursos y en eso se entretuvo en dos faenas espesas y sin historia.

Publicado en Marca

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Plaza de Toros de Arles. Media entrada. Se lidian toros de Jandilla. Indultado el sexto toro, de nombre Lastimoso.

Miguel Ángel Perera: dos orejas y ovación tras petición

Ginés Marín: vuelta y oreja

Andy Younes: ovación y dos orejas simbólicas por indulto.

Twitter @Twittaurino

Las Ventas y la Real Maestranza, ante el Domingo de Resurrección

El Domingo de Resurrección suena a toros en las dos principales plazas de toros de nuestro país.

En Las Ventas, tras el triunfo de Fortes el pasado Domingo de Ramos, se programa su segundo festejo de la temporada. Y lo hace con una terna que conjuga toreros de tres generaciones distintas ante los toros de la ganadería de El Torero. Dos más veteranos como David Mora y Daniel Luque junto a una de las promesas del actual escalafón, Álvaro Lorenzo.

David Mora, sabe lo que es salir a hombros en Las Ventas y también caer herido de extrema gravedad en esta misma plaza. El madrileño viene de cortar una oreja en la Feria de Fallas de Valencia. Daniel Luque es otro torero que también ha paladeado la puerta grande de Las Ventas aunque su carrera ha sido un continuo sube y baja. Y por último, Álvaro Lorenzo busca en esta emblemática fecha el espaldarazo que demanda su aún corta carrera.

Mientras, en Sevilla se inaugura la temporada este Domingo de Resurrección y lo hace como siempre con un cartel de relumbrón que sirve además como previa a la Feria de Abril que comienza el próximo domingo 8.

El festejo en el coso de El Baratillo anuncia este año a Antonio Ferrera, que el año pasado conquistó Sevilla con dos grandes tardes; a José María Manzanares, el torero consentido de la afición sevillana y que suma tres salidas a hombros por la Puerta del Príncipe de Sevilla; y a Andrés Roca Rey, el joven peruano que viene de arrasar en las Fallas de Valencia. La gran novedad de este cartel será la ganadería madrileña de Victoriano del Río, que se estrena en su primer Domingo de Resurrección en la Maestranza.

Pero no sólo en España habrá festejos en estos días. En Francia también comienza su temporada y este fin de semana el Coliseo de Arles celebra su Feria de Pascua. Lo hará con una noticia luctuosa, como ha sido el fallecimiento de su empresario esta semana. Luc Jalabert, empresario, apoderado, ganadero, rejoneador y padre del torero Juan Bautista, que precisamente alternó este Sábado Santo junto a El Juli y a Andrés Roca Rey.

La Feria de Pascua de este año apuesta sobre todo por los diestros más jóvenes en carteles que tendrán un carácter muy internacional, ya que además del peruano Roca Rey torearán los españoles Ginés Marín o José Garrido, el mexicano LuisDavid Adame o el francés Andy Younes.

Publicado enCOPE

@Taurinisimos 156 – PREVIO: Polémica Carteles Feria de San Marcos Aguascalientes, 2018.

La Feria de San Marcos y sus 190 años se festejan taurinamente y sus carteles se analizan en @Taurinisimos.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 30 de Marzo de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Análisis Feria Nacional de San Marcos, Aguascalientes 2018.

Carteles de Feria.

Enlace con Sergio Martín del Campo, crítico taurino hidrocálido.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 6 de Abril de 2018 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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