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Enrique Ponce: «Me niego a llamarlos animalistas. Y si lo son, no lo son más que ninguno de nosotros.»

Por Rosario Pérez / ABC.

«La Tauromaquia del siglo XXI». Bajo este título se inauguró este jueves el II Congreso Internacional Taurino, organizado por el Ministerio de Cultura y la Región de Murcia. El torero Enrique Ponce fue el encargado de descorchar el acto con un brillantísimo discurso, en el cada frase era una sentencia, una verdad como la del toro y el toreo.

Ponce, que puso al Teatro Romea en pie, comenzó su filosófica conferencia de poético modo. La anáfora como santo y seña de un prólogo de «La tauromaquia como camino…». «La tauromaquia como camino y vínculo que nos une en un destino cultural común. La tauromaquia como camino de vertebración de los pueblo. La tauromaquia como camino de una cultura irrenunciable de los pueblos, como valores humanitas… La tauromaquia como camino de vida de los pueblos».

Un silencio de Maestranza en tarde de Resurrección solo roto por la voz de maestro, que puso los puntos sobre la íes con su difícil facilidad, con su elegancia, con esa manera de ahondar en cada terreno y lanzar mensajes a todo el que lo quisiera oír, partidiarios y detractores de la Fiesta, en definitiva, a partidarios y detractores de la Cultura.

Compartimos algunas de sus perlas para enmarcar, frases que invitaban a la reflexión, “frases llenas de contenido cultural”, como aseguró Román Fernández-Baca, director general de Bellas Artes. ,Antes el presidente de la Región de Murcia, Fernado López Miras, se declaró aficionado a los toros, de Ponce y de Zidane, además de tener un recuerdo para Paco Ureña, gesto que desató una emocionada ovación.

Una hora antes, fue Enrique Ponce quien emocionó a los espectadores y desató una ovación de gala con sentencias como estas:

-Sean generososo con el esfuerzo, no se dejen nada dentro. Que nadie se sienta perdedor aquí.

-Mi compromiso con la Fiesta es total. Jamás haré lo suficiente para de devolverle a la Fiesta todo lo oque la Fiesta me dio, desde que me introduje en ella de la mano de mi abuelo Leandro.

-Es un deber de los toreros estar con nuestra gente y en los medios de comunicación. Es fundamental para conseguir implantar la simbología.

-El toreo no pertenece a nadie ni a nada, no tiene afiliaciones, es un bien cultural.

-Murcia es la coherencia adaptada a los tiempos, que vive bajo el respeto a su cultura.

-Mi máxima: no estamos ante una época de cambio, sino ante un cambio de época, que es distinto.

-Las redes sociales aportan un altavoz a cada humano.

-Se opne en entredicho la essencia de lo humano. Y todo tiene que tenr su espacio: cultura, religión, deporte, música, las relaciones entre las personas, entre padres e hijos…

-Algunos se permiten la osadía de pedir un referéndum. Suplen su ausencia de talento con referéndum. Tratando de cercenar la cultura de un pueblo a quien deciden representar.

-Las culturas nacen y crecen. Si tienen que deaparecer, lo harán por su peso.

-La tauromaquia tiene que buscar su sitio. Comenzamos a rediseñar el futuro de la Fiesta, sin variar su esencia. En los libros de teoría del liderazgo ya aparece que quienes sobreviven son los que mejor se adaptan al nuevo medio. Ya no es tiempo de quejarse.

-Me niego a llamarlos animalistas. Y si lo son, no lo son más que ninguno de nosotros. Genera confusión social. Animalistas somos todos los que criamos y amamos a los animales.

-No debemos menospreciar esos movimientos subvencionados de los que se llaman animalistas. Escucharlos es la mejor manera para hcer frente a sus mentiras. Son personas con desequilibrio empático, que tienden a comportarse mejor con un animal que con un humano; es un desequilibrio emocional. Han inventado la nueva compasión emocional.

-Sus eslóganes de asesino y tortura se están desgastando por los nuevos aires filosósicos del toreo. Gran parte de la sociedad empieza a admitir nuestro discurso como un camino humanista.

-Hay que ganar la batalla ética y moral de la calle.

-No nos debe importar que nos roben nuestro dinero, que no nos den las subvenciones que el toreo aporta a las arcas del Estado. Pero lucharemos por nuestros derechos.

-Si tenemos que elegir, preferimos que nos roben nuestro dinero a nuestra cultura.

-El aficionado no va a los toros a disfrutar, va a emocionarse.

-Los toreros debemos intentar abrir nuevos caminos sin alterar la ortodoxia.

-El toreo es el arte entre las artes.

-Amamos al toro como se ama a todo lo que se necesita. Le entregamos nuestra vida. Solo los toreros entregan su vida por crear una obra de arte.

-Sobre nuestros hombros está despositado todo el peso de esta cultura milenaria.

-Se puede evolucionar sin perder la identidad.

-Seamos leales al toro, en la plaza y en la calle.

Programa científico

El Congreso continúa este viernes con una jornada intensiva con ponencias dedicadas a la Tauromaquia en la sociedad española actual, la Fiesta como sector productivo, las polémicas jurídicas actuales. Eso, pr la mañana. La tarde se inaugurará con «Cazas, juegos y ritos taurinos, entre lo sagrado y lo profano, una cultura circunstancial de la epopeya humana» y continuará una ponencia sobre la Tauromaquia como diversidad cultural y patrimonio.

El sábado se abrirá con una mesa redonda sobre la afición y los festejos populares. La jornada sigue con Tauromaquia y cultura. Pondrán el broche Andrés Amorós y Juan José Padilla, en un diálogo sobre el torero como héroe popular.

Publicado en ABC

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Talavante: Una pena pero también una esperanza

Por Antonio Cadtañares.

Alejandro Talavante, de forma sorpresiva, anunció el pasado domingo su retirada de los ruedos, «por tiempo indefinido», aclara. Probablemente sea ese tiempo indefinido un paréntesis, pues a eso conducen las disquisiciones que podamos hacer acerca de quien es un hombre muy joven y de un torero importante como él, que bien sabe, él el primero, que le quedan muchas páginas por escribir de ese libro abierto que es la Tauromaquia.

Uno tiene muchos recuerdos de este torero. Tantos como tantos aficionados extremeños que tuvimos la suerte de verle nacer al toreo, y comprobar con gozo, y a no mucho tardar, que se había convertido en primera figura indiscutible. No es cuestión de jerarquías, pero Alejandro ha sido uno de los toreros verdaderamente importantes que ha dado Extremadura. Solo el ha abierto la Puerta del Príncipe, y cinco veces ha salido a hombros en Madrid.

Esa mente tan firme que ahora dice que se va, es la misma que una tarde noche, cuando era novillero y le ninguneaban en los carteles de la Feria de Abril, sin ningún pudor y por lo bajini se arrancó para decirnos: «Yo estoy aquí para ser figura del toreo». Y vaya si lo estaba, y vaya si lo iba a ser. Y otra noche, cuando el protagonista principal de una entrega de premios era un compañero, al verse en un lugar secundario en ese acto no dudó en arrancarse de la siguiente guisa: «No te olvides de que, con un solo muletazo, yo he abierto la Puerta del Príncipe». Hacía referencia a aquel natural interminable e inmortal que le abrió aquel pórtico. Esa certeza en si mismo siempre le ha acompañado en cuanto a su arte, aunque tal vez no en cuanto a los vaivenes de su carrera taurina.

Alejandro nos ilusionó casi de niño. Casi de niño tenia ya esa timidez de la que siempre ha hecho gala, pero también aquella mirada tan inteligente. Siempre han sido poquitas sus palabras, pero siempre fueron las adecuadas. Su hablar pausado, preciso, era todo lo contrario de la verborrea muchas veces imperante. No era muy comunicativo, pero era un joven cálido, en ningún caso antipático. Se hacia querer, y también respetar, y más cuando se echaba la muleta a la mano izquierda.

Una vez nos arrancamos en una crónica, y contábamos que una cosa era torear, que era lo que hacia Talavante, y otra era dar pases, que era lo que hacía ya no recordamos quién. Aquello a algunos les molestó, pero justo eso ha sido lo que ha distinguido el toreo de este diestro: torear, que es abarcar toda la embestida del toro.

Se presentó de novillero en Madrid en marzo de 2006, salió a hombros un compañero y el Tala, que solo saludó una ovación y escuchó palmas, fue quien dio que hablar. Aquella tarde estuvo Antonio Corbacho en las Ventas, y de allí salió el apoderamiento. Volvió en el San Isidro inmediato y, sin abrir la puerta grande, salió lanzado. También hay que decir que Alejandro nunca tuvo que dejar a Corbacho, y que, probablemente, ese ha sido el gran error de su carrera.

Uno estuvo en Cehegín la tarde de su alternativa. Con dieciocho años, tan precoz, Alejandro se doctoró. Tarde triunfal aquella, que fue el inicio de un matador de toros que inmediatamente se puso en lo más alto. Triunfos que se iniciaron en el Corpus de Granada, y tuvieron continuidad.

Llegó la temporada de 2007. El Domingo de Resurrección, en Madrid, confirmó la alternativa con El Juli de padrino y José María Manzanares de testigo. Y al sexto, un manso del Puerto de San Lorenzo, Talavante le cortó las dos orejas para así abrir, por primera vez, la Puerta de Madrid. Un manso, uno de los muchos que después llegarían, pues cabeza tan preclara siempre se ha distinguido por saber ver, y encontrar, el fondo de los toros, y hacerlo alumbrar para cuajar faenas que han quedado para el recuerdo. Después, han llegado un sin fin de ellas, en todo el orbe taurino, pero especialmente en Madrid, plaza que siempre ha entendido la verdad y la grandeza del toreo de este diestro tan especial.

El toreo de Talavante siempre se ha basado, primero, en la inteligencia. Él es un torero que se distingue por una cabeza preclara, capaz de ver al toro y sacar de él lo mejor, a veces entrando en lo profundo de animales que nadie veíamos. Después, el suyo ha sido un toreo de muy clásico concepto. Con algunas concesiones a lo sobrevenido, pero siempre partiendo de que primero es hacer el toreo de verdad.

Su verdad ha sido siempre la de pasarse los toros cerca, de torear con los vuelos, pero no para desplazar al animal hacia fuera. Su final de muletazo ha sido siempre un paradigma, el mejor de su época. Ese remate tan perceptible y delicado, ese giro de muñeca muy atrás, ha sido lo que ha dado a su toreo un aura de grandeza tan consustancial. Ese remate, que le ha permitido ligar las series de muchos pases y dar a su toreo intensidad y emoción. Si uno se para a descubrir ese aparente enigma, se da cuenta de que su toreo es de una maestría casi inalcanzable. Su torear encajado, la serenidad con la que está, a veces lo desafiante de ese estar, tan de verdad, tan metido en el terreno del toro…

¿Qué quieren que les diga? Pues que a muchos nos ha hecho mejor aficionados de lo que éramos, porque en Talavante hemos visto una vuelta de tuerca en la evolución del toreo, respetando el buen gusto y la fidelidad a los patrones clásicos, pero avanzando en la profundidad, en la longitud del muletazo, que, en este joven extremeño, a veces nos ha parecido eterno, porque de la gran longitud del trazo nos daba la impresión de que el toreo se tornaba más, y más lento.

En una maestría y en una belleza sin igual ha sido en lo que ha desembocado el toreo de Alejandro. En sus últimas temporadas, esas sensaciones nos acompañaban cuando íbamos a verlo y a disfrutar de ese arte tan depurado, tan rotundo.

Que esta retirada solo sea un paréntesis. Lo deseamos de corazón y así creemos que va a ser. La retirada de Talavante, como él dice, «por tiempo indefinido», estamos seguros que va a ser temporal. Responde, como creemos y así lo hemos publicado, a una necesidad y a una respuesta a un establisment taurino de empresarios-apoderados que, o mucho nos equivocamos, van a ser quienes acaben con la Fiesta.

A nosotros solo nos queda aguardar. También saber esperar a un torero tan grande como Alejandro Talavante. Esa es nuestra pena, que se ha ido, pero también nuestra esperanza, porque volverá.

Fuente: El Periódico de Extremadura

Javier Cortés: “Cinco tardes en Madrid son cinco tardes que pesan mucho”

El diestro madrileño afronta este viernes, Día de la Hispanidad, su quinto paseíllo de la temporada en la plaza de Las Ventas.

Desde su casa en Getafe se acercó Javier Cortés hasta la Plaza de Colón de punta en blanco, con las marcas en el rostro de la paliza que le dio un toro en Riaza y con la ilusión de afrontar su quinta tarde en Madrid. Junto a Alejandro Talavante será el torero que más veces haya toreado en Las Ventas en esta temporada.

Eso es fruto de su toreo, de su entrega y de su compromiso con esta plaza y esta afición. Mientras posa para la sesión de fotos preguntan los curiosos si es un modelo importante para un catálogo de moda pero no, es un torero que se juega la vida, que no lo ha tenido fácil en el camino y que ganado a pulso, ahora tiene la oportunidad de expresar como entiende el toreo. Lo hará el próximo 12 de octubre en el Día de la Hispanidad.

P: Quinto compromiso en Las Ventas este año, eso es buena señal.

R: Sí, hace tiempo cualquiera me hubiera dicho que fuera a torear cinco tardes en Madrid en un año. La verdad que estoy muy contento porque Madrid ha sido la base de la temporada y gracias a lo que ha pasado en Las Ventas la gente me conoce más.

P: Acabarás la temporada con 10 u 11 festejos, la mitad de ellos en Madrid, es importante ese dato.

R: Justo la mitad sí, se dice pronto. Cinco tardes en Madrid son cinco tardes que pesan mucho y espero acabar el año por todo lo alto.

P: Es una fecha, la del 12 de octubre, por una lado complicada porque llega al final de temporada pero por otra parte buena porque sí pasa algo importante el nombre de Javier Cortés estará en los primeros carteles del 2019.

R: En Madrid cualquier fecha es buena porque todo lo que ocurre en esa plaza tiene repercusión y el 12 es una fecha muy bonita que tenía ganas de torear, este año lo voy a poder conseguir.

P: La de Partido de Resina.

Una ganadería peculiar que tiene un toro muy armónico, muy bonito y esperamos que esa tarde, además de bonitos por fuera sean por dentro.

P: ¿Has toreado algo de Partido de Resina?

No, nunca he tenido la oportunidad y me hace mucha ilusión porque es una ganadería legendaria de las que a uno le hace ilusión poder matar alguna vez en la vida.

P: Tomaste la alternativa en el año 2010 y ha habido temporadas estos años en los que no has toreado nada. Por fin has visto la luz esta temporada.

R: Han sido muchos años de lucha, años en los que no veía ningún fruto, años en los que no podía vestirme de torero y a raíz el año pasado del triunfo en el ciclo de Desafíos Ganaderos he podido volver a Madrid y han salido bien las cosas. He ido a otras plazas y aunque cuesta cerrar contratos, esta temporada ha sido positiva para mí y voy a terminar con un número de corridas que otros años ni pensaba.

P: ¿Cómo se tiene esa paciencia de quedarte años sin torear y confiar en que la suerte cambie?

R: Es muy difícil, tener esa paciencia los años que no se torea y seguir entrenando y seguir luchando es muy complicado. No llegan oportunidades y uno sigue sacrificándose y viviendo para el toro, pero el que tiene paciencia y no desiste al final le llega la recompensa. Ahí estamos, ahora hay que seguir luchando pero ya es diferente porque es vestido de torero y tienes la oportunidad de expresarte delante de un toro.

P: Háblame de tu relación con Madrid a lo largo de estos años. Como novillero ilusionaste bastante.

R: En la etapa de novillero tuve mucho ambiente en Madrid, dejé tardes importantes en esta plaza y el aficionado se guardó mi nombre. Las veces que he tenido la oportunidad de vestirme de torero me han esperado, me han exigido mucho porque esperan mucho de mí y siempre han querido verme en su plaza.

P: Te han esperado y con cariño. Se nota entre el aficionado que cuando está en un cartel el nombre de Javier Cortés, la gente va a ver torear a Javier Cortés.

R: Es bonito que la gente espere y vean mi nombre anunciado y quieran ir a ver esa corrida porque saben de mi lucha y cuando he salido a la plaza he salido a por todas, no me he dejado nada en el hotel. Unos días salen mejor y otros peor las cosas pero la gente siempre que ha salido de la plaza han salido contentos conmigo porque han visto que he salido a triunfar y a por todas pase lo que pase.

P: ¿Esos años de sequía sirven para valorar ahora más las cosas?

R: Sirve para muchísimo. Aprendes a valorar todo, a saber la gente que está a tu alrededor apoyándote, los que estaban simplemente por el momento y eso es muy importante, sobre todo ahora cuando te vistes de torero lo disfrutas mucho más. El estar en ese patio de cuadrillas y hacer el paseíllo cinco veces este año en Madrid es un placer y un lujo para mí.

P: Toreaste en el Desafío y vuelves con la de Partido de Resina, ¿dudaste en decir que sí o a Madrid no se le duda?

R: No lo dudé porque era lo que había, me hubiera gustado estar en Otoño pero me ofrecieron dos tardes, la de septiembre y la del 12 y antes que estar en casa preferí dar la cara en Madrid y volver dos tardes. La gente puede pensar que es una locura pero era lo que había y tenía que tirar para adelante.

P: ¿Qué quieres decirle a la afición de Madrid?

R: Que Madrid tiene un torero aquí que es Javier Cortés y que espero poder darles un triunfo pero quiero que disfruten, que pueda cuajar un toro como yo quiero y rematarlo con una Puerta Grande.

P: Lo bueno es que en esas tardes que has dado la cara en Madrid, Javier Cortés no baja un escalón, o se mantiene o sube un peldaño.

R: Sí y eso es muy difícil, son muchas tardes y he matado corridas de todo tipo y de varios encastes. Es complicado además no teniendo esa suerte de que te embista un toro para estar a gusto con él y poder expresar mi tauromaquia como la siento. Hay que salvar las tardes en Madrid y salir al mismo nivel o por lo menos no bajar ese escalón. La entrega ha sido la base de esas actuaciones y he salido reforzado. Sino lo he hecho con un triunfo grande al menos he mostrado un gran nivel que es lo importante.

Corrida del Día de la Hispanidad | Las Ventas de Madrid. Viernes 12 octubre 17h.

Toros de Partido de Resina
Rubén Pinar, Javier Cortés y Gómez del Pilar

Publicado en COPE

Sublime Diego Urdiales con el “Hurón” de Fuente Ymbro y toda la verdad por delante

La muerte de Hurón.
La muerte de Hurón.

Por José Ramón Märquez.

Que si los toros, que si el Ymbro, que si… ¡A la porra! Aquí hoy no hay más argumento que Diego Urdiales con Hurón, número 120, con la que ha liado el Faraón del Cidacos al Ymbro que hacía cuarto, con la soberana lección de toreo que hoy ha dictado en Las ventas don Diego Urdiales, torero, para tapar todas las bocas que se dedican día tras día a engatusar a los incautos, a confundir a las buenas gentes, a mentir a favor de la obra demoníaca del neotoreo, porque hoy un señor de la provincia de Logroño ha explicado la verdad incorruptible del toreo, la que esos desgraciados de los periódicos, los de la televisión, los de la radio tratan de ocultar, de negar, atendiendo a oscuros manejos. Y Diego Urdiales hoy ha toreado en Madrid como en su vida ha toreado ni toreará Julián López, figura, con toda la verdad por delante, con todo el cuerpo, dejándose el alma en cada uno de sus muletazos, haciendo aquello que sólo está al alcance de muy pocos elegidos: torear.

En esta fría tarde de otoño se han cortado en Madrid dos orejas de las de verdad, de las de Madrid, de las de peso y no esa especie de lotería primitiva de las orejillas aupadas por la ecuación de los cuatro elementos de todas las tardes: los pocos pañuelos, los muchos silbidos, la ayuda de los benhures de la mula y el miedo presidencial a la censura desde los púlpitos pagados a tanto alzado. Hoy Diego Urdiales ha puesto la Plaza como un cazo de leche hirviendo de pañuelos blancos, consiguiendo la extraña unanimidad que a veces se da en Las Ventas, y ha dado una segunda vuelta al ruedo por aclamación popular, porque había que prolongar la emoción de lo que se había visto unos minutos antes, de la pura expresión de toreo que Diego Urdiales había enseñado con la más absoluta naturalidad, con la más elegante falta de afectación, con la asolerada torería de un señor de cuarenta y tres años cuya alma hoy ha declinado en público todas las formas del verbo torear.

El que diga que vio al toro miente como un bellaco. El único que vio al toro fue Urdiales, que es el que más convenía que lo viese. O sea que Hurón no era como Laminado, número 184, que salió en tercer lugar y que cantó ya desde el inicio y ante los capotes la magnífica clase de su embestida, su tranco largo y alegre, la promesa de algo grande en sus acometidas, ni como el diablo de Soplón, número 68, ansioso de echarse a los lomos a quien se pusiese ante él, artero, listo y agresivo, que lo era en grado sumo, incierto y poco digno de confianza… Hurón era, digámoslo así, un toro más, al que después de una discreta pelea en varas y de cumplir en banderillas, pidió Urdiales que se lo llevasen hacia los terrenos del 4, pensábamos que con la idea de verse menos molestado con el viento que le había importunado bastante al riojano en el primero de la tarde. Comienza su faena doblándose con el toro y en seguida toma la derecha; al cite el toro se viene con prontitud y franqueza, muy fijo en el engaño, y ahí surge en esa primera serie, el primer prodigio en forma de un redondo larguísimo dado a cámara lenta y rematado perfectamente atrás al que el toro se entrega sin contemplaciones, ligado con otros más y uno por alto que nos ponen a cavilar sobre si el torero ha visto algo en el toro que nadie más había visto. A continuación se pasa el riojano la muleta a la izquierda y pone al toro en marcha citándole con un ayudado para, una vez con el toro en movimiento, dar tres naturales de cartel de toros, el medio pecho, la pata adelante, el toro toreadísimo y rematar de manera torerísima con otro ayudado por bajo, un molinete y un pase por alto. No se puede torear mejor. El mando en la muleta, la velocidad del pase dictada por el torero, la manera de quedarse en el sitio entre muletazo y muletazo, la naturalidad en la forma de estar frente al toro, la falta de cualquier brusquedad en la manera de plantear la serie, la improvisación y la alegría en el remate de la serie ponen unánimemente a la Plaza en pie ovacionando de manera sincera ese compendio de toreo que acaba de realizar Urdiales. La siguiente serie es también con la mano izquierda con iguales argumentos en cuanto a colocación y verdad. En esta serie el toro se para al salir del tercer natural y el riojano resuelve con cabeza, retirando la muleta y volviendo a plantear el cite sin enmendar la posición para dar un soberbio pase natural, todo mando y temple, y finalizar con dos ayudados por bajo, una trincherilla y uno del desprecio y recibir la asombrada, fervorosa, ovación de la cátedra. Vuelve a la mano derecha y hace correr al toro hacia un pase de trinchera y a continuación cuatro o cinco redondos de trazo firme y sin rectificar la posición, de nuevo el toro toreado girando alrededor del torero, que remata toreramente con un cambio de mano por detrás, un natural y un abaniqueo. A esas alturas se ve que es preciso matar al toro, que la faena, concisa e intensa, ya está hecha y que el toro ha sido exprimido de manera completa en las series que se han descrito, que no hace falta ya nada más. A continuación se va Urdiales a por el estoque de verdad y tras otra serie de naturales basados en los mismos argumentos de los anteriores pero con el toro más agotado, se lanza a cobrar una estocada entera y desprendida que acaba con la vida de Hurón. La faena se ha hecho por completo en el mismo sitio en el que se inició, en el que el matador eligió desde el inicio, donde mandó a los peones que le llevasen al toro y, sólo después de la estocada se rompe esa unidad de espacio cuando el toro cobardeando se empieza a ir hacia chiqueros, primeramente, y luego hasta la puerta de arrastre, seguido de manera torerísima por Urdiales y su cuadrilla hasta que al fin se desploma bellamente, tras de lo cual surge inmediatamente la petición más auténtica que hemos visto en Las Ventas en todo lo que llevamos de siglo XXI.

Hay muchos tipos de aficionado, todos muy respetables. Algunos necesitan alimentarse de lo que sea, de medianerías, de engañarse y pensar que ven cosas, espejismos del buen toreo, latón vendido como si fuese oro puro con lo que ir tirando tarde a tarde. Otros sólo esperamos que surja el toreo, que surja la emoción que viene desde adentro, la que te hace levantarte del asiento y batir las palmas como un resorte primitivo, como cuando se tiene sed y se bebe. No tenemos prisa, porque sabemos que es posible que una buena tarde de otoño un señor de cuarenta y tres años vestido como un príncipe oriental, de azul pavo y oro, nos remueva todas las fibras, nos reencuentre con todo lo que nos hizo aficionarnos a esta pasión, nos recuerde que por más vulgaridad que tengamos frente a nosotros cada día, hay por ahí algunos que no renuncian a la esencia (esencia que tratan de denostar a diario tanto fenicio como hay por ahí con un micro o una pluma en la mano), a la pureza del cite, del mando, del temple, de la cargazón de la suerte, de la naturalidad.

Diego Urdiales ha firmado en Madrid una de las mejores faenas que se han visto en Las Ventas en lo que va de siglo utilizando los argumentos del siglo pasado y del antepasado: la muleta en la izquierda, el estoque en la derecha y el corazón en medio. Si hubiese media docena de jóvenes que en vez de mirarse en el espejo de la vulgaridad de tantas tardes, en el engaño hortera de tantas figuritas de mazapán, se quisieran fijar y aprender de lo de hoy, lo mismo otro gallo nos cantaría.

La tarde dio para más, Chacón estuvo hecho un tío con el segundo, pero hoy sólo apetece hablar de Diego Urdiales.

Publicado en Salmonetes ya no nos quedan

Es lo que digo yo: Una apuesta pérdida

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Había una vez un torero con un duende mágico que intentó alguna vez luchar contra el sistema, pero el sistema se lo devoró…

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

Ese podría ser el inició de un cuento de ficción taurino, pero la realidad es que el sistema no se devoró a ese torero mágico, fueron los adolfos y un espíritu apático que una vez más se le congeló en el momento clave al Tala.

O tal vez convendría aclarar un poco: Alejandro Talavante había puesto por azares del destino en esta ganadería todas sus esperanzas para su segunda comparecencia en la feria de otoño, pero los de Adolfo Martín fracasaron estrepitosamente y no han mostrado algo que permitiera abrigar una esperanza de triunfo para un torero artista como Talavante.

Los adolfos fueron tan malos como suelen ser los toros malos; inválidos y descastados como esas ganaderías por las que ha apostado tanto Talavante desde sus inicios y especialmente cuando formaba parte del Status Quo del toreo.

La verdad es que el petardo pudo ser peor, no por nada sino porque todo es empeorable en esta vida.

Pero afortunadamente para el Tala, la bronca no fue mayor. ¿Pero que paso si Talavante había partido plaza con una postura aflemencada como para dejar el alma en Madrid?

Pues paso que el Tala se atrevió con su primero a recibirlo ‘a porta gayola’ y ahí se le acabaron las ganas de quemar Madrid.

Lo que siguió fue dramático, esperábamos ver al Tala al menos poniéndose solemne y farruco, pero ni eso. El Tala al borde de la espantada no pudo ni siquiera construir alguna tanda con algo de mando para ejecutarla.

Ese torero de antaño pletórico de gusto estético y con algunos soplos de arte, hoy era un matador derrotado, sin alma y sin espíritu.

De noche le paso el cuarto de la tarde, con el que fue no fue capaz de dar dos pases seguidos con un atisbo de fundamento técnico y después de un sainete con la espada, se acabó la apuesta otoñal del Tala. Que sólo eso tuvo de bueno: que se acabó.

Hubo un tiempo – y esto no es un cuento de ficción- en que las grandes figuras también apostaban fuerte como lo hizo Talavante y de alguna manera salían victoriosos. Tan sólo hay que recordar la encerrona de Paco Camino un junio de 1970 en Madrid. “El eco romántico de Paco Camino”, fue el título de la crónica de Cañabate. Seis toros de distintas ganaderías y ocho orejas. Seis vacadas, las de mayor antigüedad: Juampedros, Buendías, Miuras, Pablorromeros… Nadie consiguió nunca tal hito en Madrid hasta que llegó el Maestro Camino.

He aquí una de las diferencias que hay entre los toreros antiguos y los modernos: a los antiguos les echaban en algunas ocasiones toros duros y los cuajaban. Los modernos, cuando les salen a esas fieras no les pueden y encima, como paso con el Tala, resulta que no los saben torear.

Talvante y coleta. La contracultura taurina en su máxima expresión.

El resto de la corrida fue un concierto de pegapasismo inconexo orquestado por dos jóvenes que también tendrán mucho que meditar: Álvaro Lorenzo y Luis David Adame, ya que ambos pasaron de puntitas por Las Ventas dejando una pobre imagen a pesar de su desbordante juventud.

Pero ya vendrán los palmeros de siempre y algunos profesionales para gritar a los cuatro vientos: ¡Baja tu! y con eso tratar de justificárse para evitar las comparaciones con algunos toreros de otra época y esta bien, en algunas ocasiones también tienen derecho a molestarse porque lo que hacen tiene más mérito que estar sentado en el tendido. Pero que poca autocritíca.

En lugar de molestarse y andarse comparando con los aficionados del tendido, porqué mejor no se miran en un espejo y se comparan con aquellos toreros antiguos a los que si les sobraba la torería y que así como le podían a los toros pastueños, también le podían al toro de poder, bravo o manso, cuya casta agresiva exigía poseer mucha técnica para dominarlo. Eso, o venían el fracaso y la cogida. Ayer por ejemplo, Talavante optó por el fracaso.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

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Última llamada para Talavante

Afronta este viernes su segundo compromiso en Las Ventas dentro del ciclo otoñal tras dar el paso al frente y aceptar el sorteo puro de Plaza 1.

Por ZABALA DE LA SERNA.

Alejandro Talavante aceptó el reto del sorteo puro, el exitoso invento de Plaza 1, de Otoño. Y ahora sólo queda una bala, gastada la de Victoriano del Río. La última bala es la de Adolfo. Este viernes se juega todo. Se da en él un fenómeno curioso: es cierto que históricamente Talavante y la presión nunca se han llevado bien. Pero también es verdad que después citas de mayúscula responsabilidad y minúscula rentabilidad -como las dos encerronas con seis toros de Victorino y Adolfo en Las Ventas- siempre ha resucitado como el torero imprevisible y esperado. Al gesto de paso al frente que dio en la lotería otoñal le apuntaban sistemáticas escopetas cargadas con los plomos del argumentario antidemagógico y la pólvora del ideario meritocrático que nos encadena a la repetitiva realidad. Los más doloroso, por sórdido, de la posible derrota de AT en Madrid será la celebración cainita del planetilla taurino. Que mañana resurja el Ave Fénix talavantista con su vuelo más majestuoso y sereno. Así como para planear sobre toda la mierda y las traicioneras corrientes de su propio ventisquero mental.

Últimos carteles de la Feria de Otoño:

Viernes 5 de octubre. Toros de Adolfo Martín para Alejandro Talavante, Álvaro Lorenzo y Luis David Adame.

Sábado 6 (Fuera de abono). Seis toros, dos de Miura, dos de Guiomar Cortés de Moura y dos de Ángel Sánchez y Sánchez para Diego Ventura en solitario.

Domingo 7. Toros de Fuente Ymbro para Diego Urdiales, Octavio Chacón y David Mora.

Publicado en El Mundo

Solo para Villamelones: Emilio de Justo

Por Manuel Naredo.

A veces la vida da la oportunidad, el privilegio, de otorgar el momento largamente esperado de pronto, en el momento realmente justo. Así de justo ha sido el momento de Emilio de Justo.

Y es que este torero extremeño, con ya once años de alternativa, vino a toparse con una de esas temporadas de ensueño, que no predecía, en principio, esas características, y que se convirtió, a base de calidad, de valor, de entrega y honradez, en la mejor de su vida. Y sobre todo, el momento de su consagración en la capital del toreo llegó justo, con la técnica pulida y la madurez a tope.

Nada, sin embargo, ha sido producto de la casualidad, sino de una carrera de sacrificios, iniciada desde una infancia pobre en su natal Cáceres, y alimentada en el esfuerzo, y muchas veces, demasiadas, en la incomprensión y el desdén que lo mantuvieron alejado de los carteles grandes, de las corridas preferidas de las figuras y de las ferias importantes. Algo que ha cambiado definitivamente justo este 2018.

El mismo día en que había muerto su padre, el pasado 22 de septiembre, Emilio se vistió de luces en Mont de Marsan, en Francia, donde volvió a dar un golpe de autoridad, pero donde también un toro le pegó una cornada de varias trayectorias en el muslo izquierdo. Tras la corrida y la intervención quirúrgica, como pudo, el torero asistió a los funerales de su padre.

Y luego, apenas unos días después, con el dolor en el alma y los puntos de sutura en el cuerpo, se presentó en Madrid el pasado domingo, pues estaba anunciado en una de las corridas de la Feria de Otoño y no quería perderse esa oportunidad. Lidió con maestría dos toros difíciles del Puerto de San Lorenzo y a ambos los mató de sendas estocadas tras ejecutar de manera perfecta, brillante y aleccionadora, la suerte del volapié. Una oreja tras cada labor, y por ende, el derecho de salir en volandas de la plaza de toros más importante del mundo hasta la madrileña calle de Alcalá.

Dicen quienes lo vieron y son proclives a los detalles, que Emilio de Justo, un torero de ya treinta y cinco años, nada más cruzar la puerta grande madrileña, miró al ya negro cielo, como queriendo compartir el momento con ese padre que le había acompañado a tantas plazas en tiempos mucho menos triunfales.

Dice que desde niño soñó con esa Puerta Grande que el domingo finalmente alcanzó, justo en el momento de su vida que tenìa que ser. Emilio de Justo ha llegado, por su propio pie, a la cúspide del toreo mundial y representa nuevos y venturosos aires, un refresco reconfortante.

Publicado en El Diario de Querétaro

Ocho con Ocho: Las sorpresas del toreo Por Luis Ramón Carazo

El día 30 de septiembre de 2018 por la pantalla en la mañana hacia el mediodía en la Ciudad de México, fuimos testigos de la corrida de la Feria de Otoño en Madrid, que se está celebrando durante la presente y la próxima semana, con el colofón (ya fuera de la feria) de la primera actuación de un torero a caballo en solitario con seis toros de diferentes ganaderías incluida la de Miura, hazaña que acometerá Diego Ventura como sabemos cerca de venir a nuestro país, como tantos otros de sus colegas europeos de toreo a pie y a caballo.

Fue la de Madrid una corrida muy interesante por varios motivos, contando desde luego con las valientes actuaciones de Emilio de Justo, Román y Ginés Marín.

Al final quién se llevó el gato al agua fue Emilio y ello a pesar de la semana pasada sufrir dolorosa cornada, el extremeño supo imponerse a los astados de Puerto de San Lorenzo los cuales junto con los de la ganadería hermana de La Ventana del Puerto, se lidiaron en la tarde que se recordará como la unción de Emilio, después de sufrir varios años del ostracismo, que a veces padecen quienes no logran insertarse prontamente en las nubes del toreo.

Un trofeo en cada toro, le permitió irse en volandas de la afición madrileña que parece aprobar el experimento de sortear toros y puestos y está haciendo entradas superiores a las de años pasados en la Feria de Octubre, con clima madrileño que se nota por cierto, muy agradable.

Emilio fue sumando tarde a tarde durante la temporada y ayer por las imágenes disfrutamos el ratificar que si bien hay toreros como Roca Rey que desde el inicio de matadores de toros se insertan en los altos niveles, hay otros como es el caso del torero extremeño, que van labrando golpe a golpe su carrera en el transcurrir de varios años, en concreto más de once a partir de que recibió la alternativa en Cáceres para ahora llamar poderosamente, la atención al mundo taurino, uno de ellos el estimado Justino Compeán, ligado al fútbol pero muy aficionado al toro y quién amablemente me envió un mensaje del resultado, desde la plaza.

Ginés Marín en su primero estuvo muy bien, muy firme, toreando con gran seriedad y profundidad y muy decidido, solamente la suerte suprema lo privó de un trofeo, sin embargo lo bueno de su actuación repercutió en una merecida vuelta al ruedo; en su segundo desafortunadamente cuando toreaba con gran aplomo la muleta, sufrió una cornada en la cara pero afortunadamente dijeron los médicos madrileños, fue dolorosa pero sin consecuencias graves.

Y posteriormente nos fuimos a la novillada en La México, donde Sebastián Ibelles dio una grata sorpresa en su debut con picadores con una novillada de Fernando Lomelí cuya casa ganadera se ubica en el municipio de Parras, Coahuila.

Ibelles labró una faena con gran intuición para recibir un trofeo muy merecido y deja constancia de que existe un muy buen prospecto para el futuro próximo y que merecidamente llega a la parte final del certamen Soñadores de Gloria.

Héctor Gutiérrez en un lapso de un día actúo en Guadarrama, en España y salió en hombros el sábado y el domingo en La México se le vio desenvuelto a pesar del trajinar de un país en otro, en el nuestro no le dieron francamente un buen lote de tres novillos que le tocaron lidiar por la cornada que sufrió su compañero André Lagravére quién esperemos se recupere pronto de su doloroso percance.

El próximo domingo regresará a La México Héctor con José María Hermosillo y Roberto Román, con astados de Maravillas en un cartel de novilleros de Aguascalientes eje principal del toreo de México y ya veremos que resulta.