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«El Dorado» del toreo: del sueño a la realidad de la Fiesta

Las Ventas, una tarde de lleno en San Isidro – Paloma Aguilar.

Por Rosario Pérez – ABC.

Cuenta la historia que en el siglo XVI se generó una leyenda entre los primeros descubridores del Nuevo Mundo: había un pueblo en el que todo era dorado, un lugar donde los reyes eran cubiertos con oro en polvo a su muerte como ofrenda a los dioses. Esta deslumbrante urbe se localizaba en medio de la jungla, posiblemente en la zona central de la Nueva Granada, actual territorio de Colombia, aunque dependiendo del origen o la época de la versión, lo mismo se sitúa en Cundinamarca que en alguna zona de Venezuela, en la selva amazónica o en los mismos Andes. Variaba según la febril imaginación y la codiciosa mirada de algunos exasperados conquistadores.

Aquí, en España, la tauromaquia vivió su particular «Dorado» entre los años 50 y 70 del siglo pasado (sí, había menos oferta de ocio). Las plazas se llenaban, los toreros formaban parte de la cultura y la sociedad, y el toreo competía con el fútbol y el boxeo como mayor espectáculo de masas de un país que resurgía de sus propias cenizas. Los ochenta sufrieron su crisis, superada a principios de este siglo. En aquella época dorada las plazas se llenaban con el mero hecho de anunciar el cartel en una pizarra con tres o cuatro días de antelación. Al rebufo de esta ola fervorosa por las corridas, surgieron geniales empresarios que utilizaron el ingenio y una gran pasión para llevar nuestra Fiesta hasta cotas inimaginables. Hubo también grandiosas figuras, aunque en eso las épocas no son tan distintas y, lógicamente, los había con inmenso tirón como El Cordobés y otros con mucho menos.

Pliego intervencionista

Aún en 2018, algunos todavía sueñan con ese «Dorado» que nos contaban, aunque no son pocos los que empiezan a pensar que es tan irreal como aquel que imaginaron los conquistadores de las Américas. Y lo es porque la Fiesta se ha desestructurado. Toreros, empresarios y ganaderos van por caminos distintos y encontrados, cada vez más alejados. Los políticos utilizan el toreo como moneda de cambio y se sientan al sol que más calienta. Madrid, capital del toro, ha estirado como una goma San Isidro, tratando de paliar un pliego recaudatorio y nocivo para la Fiesta, que por primera vez en muchos años ha sobrepasado por poco la media plaza en festejos del abono del Santo. Bilbao busca la gestión privada tratando de huir de los desmanes de un modelo desgastado. Sevilla vive un modelo basado en un antiguo contrato y mantiene una delicada (aunque resistente a la par) salud, y a Valencia le ha tomado el pulso la misma empresa que no termina de cogérselo a la Monumental madrileña, con una oferta desorbitada en el último concurso. Un poco a la desesperada, se ha recurrido en Otoño a la fórmula del bombo para reclamar la atención del público: a ver si las figuras recogen el guante… Como algo puntual y novedoso, que ya se sabe que el manda elige y no es amigo de loterías… Pues estos son los cuatro ases de la baraja en los que se sustenta el toreo.

Pamplona es punto y aparte: allí encontraron su Dorado particular a mediados del siglo pasado, ayudados por un Nobel norteamericano, y siguen abarrotando los tendidos 70 años después. El resto de las plazas luchan por sobrevivir a los ataques antitaurinos, algunos caprichos de varias figuras y la renovación de un modelo que ya no da para más. Los años ochenta vivieron una gran crisis taurina y de identidad, pero la muerte en la plaza de Paquirri y Yiyo reforzó y dio credibilidad a cuanto acontecía en el ruedo y los públicos volvieron a las plazas. Por desgracia, hemos vuelto a vivir la tragedia de dos toreros caídos en la arena, pero no parece que aquel relanzamiento se repita. Tres décadas después, tenemos una sociedad cada día más desnaturalizada, a la que preocupa más las proteínas que aportamos a la alimentación de nuestro Cocker que el drama que viven los niños en Siria, donde en lo que va de 2018 han muerto más de mil pequeños, según datos de Naciones Unidas.

Alternativas de los carteles

Volvamos a la tauromaquia: en este triunvirato de poderes en el que se sustenta, los empresarios son quizá la pata más coja del banco. Componer carteles se ha convertido en una quimera basada en los intereses de un reducido grupo de figuras que dominan a su antojo los restos de aquel «Dorado» de hace 60 años. Salvo la excepción de Roca Rey, las ferias se componen por toreros y carteles que se repiten durante casi décadas y no generan la expectación soñada. El paso a los jóvenes es testimonial. El argumento simple: «No interesan». ¿Alguien se preocupó de que interesaran los noveles? Para muestra, un botón.

Analizados algunos carteles de plazas significativas y variadas de primera y segunda categoría, en lo que va de temporada los resultados son esclarecedores: Castellón arroja una media de 16 años de alternativa por actuante; Valencia, 12; Sevilla, 14; Madrid, 11; Algeciras, 12; Burgos, 15; y Pamplona, 12. Con 27 carteles en los que sus actuantes suman más de 40 años de alternativa y algunas puntas de iceberg alarmantes, en la Maestranza dos carteles alcanzaron los 60 años de alternativa, 57 en Burgos, 52 en Valencia y 50 en Madrid. Otro dato más es que en Sevilla 24 de los 45 puestos disponibles (más del 50%) los copan diestros que estuvieron ya anunciados en la feria de 2007… ¿Dónde está la regeneración?

Desglosemos por años de alternativa los 15 primeros puestos del escalafón actual de matadores de toros. Desde Roca Rey, que lo lidera, hasta Román, que cierra ese top 15, arroja una media de casi 15 años de alternativa por coleta, con trece diestros por encima de los 10 años, nueve por encima de los 15, cinco por encima de los 20 y ¡solo! tres por debajo de dichos años de doctorado.

El porqué de tan delicada situación

Las cifras asustan por sí mismas, pero convendría analizar el porqué se ha llegado a esta delicada situación. Si analizamos la pirámide de abajo hacia arriba, la base la componen los matadores como máximos responsables de lo bueno y lo malo de cuanto acontece en la plaza, pero sería muy injusto generalizar, puesto que el escalafón 2017 lo compusieron 157 matadores (156 para ser exactos, puesto que uno de ellos, el que logró un lleno histórico en Madrid pore el camino de la independencia y saliéndose del «sota, caballo y rey» ya no está entre nosotros). Y nos atreveríamos a afirmar que no más de diez ven rentabilizados económicamente los esfuerzos y sacrificios realizados en la plaza. Alrededor de otra veintena viven dignamente de su profesión y los más de 120 restantes compatibilizan la tauromaquia con otras profesiones para poder llegar a fin de mes.

La liga novilleril

El caso de los novilleros es capítulo aparte: el caos y abandono de la liga juvenil es para hacérselo mirar. Y eso es lo que sucede: miran al lado y echan la culpa al siguiente. Mientras tanto, la solución de esos casi 200 novilleros con picadores es precaria y sin ninguna solución a corto plazo, salvo la esperanza de que surja algún genio, hecho que ocurre cada vez menos… Muchas veces tendemos a juzgar con demasiada severidad a imberbes que se ponen en Madrid delante de un ¿novillo? con más cuajo y seriedad del toro que matan en plazas de segunda y algunas de primera las figuras (el sobrero de Espartaco de la final de las nocturnas es un claro ejemplo). Chavales sin apenas bagaje y cuya recompensa económica son los mínimos de un convenio con el que, si les da por estrenar un vestido, salen del hotel en negativo. No son ellos los culpables de su poca experiencia, a los principales responsables no les suena ni el cinco por ciento de estos proyectos de toreros.

Desde dentro (y desde fuera) da la impresión de que los mandamases del toreo viven al margen de la realidad. La realidad de las cifras. Exigen corrida, fecha y cartel y el dinero de la plaza llena. Hasta ahí todo perfecto, pero el problema viene cuando la plaza no se llena en la mayoría de ocasiones y generan dos agujeros: el económico y el desequilibrio en la feria. Si la actualidad tiene cuatro o cinco toreros -caso aparte es José Tomás– que tienen demanda taquillera y van juntos en dos corridas, el empresario se ve en la difícil tesitura de completar las tres o cuatro restantes de cualquier feria mediana en los días menos buenos con toreros que no atraen al gran público. En lo que va de 2018, ha habido varias «cornadas» a las empresas de las graves. Vayamos por orden cronológigo en algunos ejemplos: en Guadalajara, por Primavera, Ventura y Perera, mano a mano, con sus 20 Puertas Grandes de Las Ventas y a media hora del Foro, apenas congregaron 1.800 personas; Aranjuez, con al aditivo mediático de Cayetano, por ahí anduvo; Zamora, León y Segovia, con los Julis, Manzanares, Talavantes, Morantes y Rocas repartidos, poco más de media entrada real… Lo de Badajoz tuvo entradas tristísimas. Y León, apenas media plaza en un cartel monstruo con Morante, Manzanares, Talavante y Roca Rey. ¿Poca promoción? ¿Falta de interés del público? ¿De todo un poco? Una feria consolidada como las Colombinas apenas ha reunido media plaza un día y escasos tres cuartos el otro con las máximas figuras y la milagrosa reaparición del ídolo local. En declaraciones a Carrusel Taurino, Carlos Pereda manifestó: «No ha sido una feria satisfactoria, económicamente hablando, pero podemos darnos por satisfechos. Nos salen las cuentas». Se trata de «salvar», más que de «ganar», en un negocio en el que se supone se mueven muchos billletes…

El Puerto inauguró, con Morante y Manzanares, con poco más de media plaza (días después, rozó el lleno con Roca Rey -con Padilla y Manzanares-). La empresa de Antequera ha tenido que salir corriendo tras la cornada económica de la primera corrida. Las figuras más taquilleras, con Juli, Manzanares y Roca, tampoco llenaron en Pontevedra. En Gijón, tampoco se están registrando las entradas esperadas. La recuperada Illumbe no remonta (las entradas de los primeros festejos de la Semana Grande han sido reducidas) tras los vientos prohibicionistas y pese al llenazo el año de José Tomás. Y van ya varios portazos a plazas de toros: vale que en algunas son por cuestiones políticas, pero han hecho algo las grandes figuras para decir «allá que voy a Vitoria», ¿por ejemplo? Es momento de hacer acto de reflexión y coger al toro por los cuernos.

Matemáticas de andar por casa

Metida a matemática de andar por casa, si a una plaza de segunda van 5.000 personas a una media de 40 euros la entrada (36 una vez descontado el IVA), la taquilla es de 180.000 euros. Si ponemos la corrida para figuras a 36.000; los gastos de apertura de plaza (médicos, veterinarios, seguros, cuadra de caballos, servicio plaza, etc.) en 9.000 euros; la Seguridad Social en 9.000; los gastos de publicidad en 7.500, quedan unos 118.500 euros. Si contratan a dos de esas tres o cuatro figuras que exigen 60.000 euros por tarde, ya va el organizador del espectáculo por «menos 1.500» y falta el tercer torero… Y algo debería ganar la empresa, ¿no?

Pues imaginemos ahora tres de ese grupo de «privilegiados»: para cubrir esos 180.000 euros, más los 61.500 de gastos, hay que vender 6.700 entradas para que la empresa «empate». ¿Y si no se venden? ¿Quién asume su responsabilidad? Casi siempre, el empresario… Otro ejemplo más es la plaza de toros de Las Ventas, donde se dicen que los beneficios en 2017 no llegaron al millón de las antiguas pesetas. Con una facturación cercana a los 30 millones de euros y un plantilla fija de casi 20 personas, los datos dan las mismas sensaciones que los antiguos Palhas: horror, terror y pavor. ¡Eso en Madrid!

Los empresarios se han quejado en varias ocasiones de que en los carteles donde están tres de esas cuatro o cinco figuras son ampliamente deficitarios aun colgando el «No hay billetes». Empresarialmente, ¿cómo se puede iniciar un negocio donde la pérdida es segura a pesar del lleno? La excusa de los apoderados es que tiran del abono y en los carteles medios se compensan las cifras. ¿Seguro? A veces sí, pero no siempre… En 2016 regresaron los miembros del G5 a la temporada sevillana tras dos años de ausencia voluntaria por no sé qué conflicto de intereses y cuentan que apenas se vendieron 300 nuevos abonos. La sangría de Madrid cuesta frenarla a pesar de estar todas las figuras. Con estos datos, ¿a qué excusa nos acogemos para justificar esos ingresos? Si trasladara estos números a mis compañeros de economía, me costaría convencerlos de la realidad que vivimos en nuestra querida tauromaquia.

Las empresas

Aunque hay algunas excepciones, el conjunto empresarial no destaca por su imaginación ni capacidad de trabajo, peros son, junto con los ganaderos, los grandes perjudicados de la situación actual. La inyección en dólares por parte de un millonario mexicano y la aparición de una agencia de viajes en Las Ventas no son suficientes para sostener los cimientos de un sector que se tambalea. La esperanza de contratar a José Tomás, salvar un abono y aprovechar su rebufo cada día se complica más, y con el resto de los mimbres y sus exigencias es una labor de orfebrería y altas dosis de trabajo y talento «perder poco» en cualquier feria. De ahí que los empresarios intenten atar cada vez a más toreros: viven más de ese intercambio y comisiones de apoderamiento que de la propia taquilla de las plazas.

Por cierto, alguno aboga por variar el precio en taquilla según el cartel, igual que ocurre, por ejemplo, en los conciertos: no todos los artistas «cuestan» lo mismo. ¿Y si se prueba en los toros allá donde el pliego no lo impida?

Otro caso curioso de la actualidad es el de Talavante. El genio extremeño vive un momento artístico pleno de inspiración, con un toreo puro al que casi ninguno se aproxima, pero sus logros en la plaza no se reflejan en la demanda que genera en taquilla y es la sorprendente ausencia de muchas ferias después de haber sido triunfador en San Isidro y cuajar la mejor faena de Sevilla y de otras plazas como Cuatro Caminos. Algunos culpan a Matilla, sacando toda su inquina hacia el empresario salmantino, y una venganza por su ruptura, pero no es esa la verdad, según comentan varios gerentes. Talavante está obsesionado con igualar sus números a los de Juli, Morante y Manzanares, y eso ha generado que los empresarios hayan decidido prescindir de tan grandioso torero por vivir al margen de la realidad económica de sus taquillas. Claro que no es el único caso que vive al margen de esa realidad, y algunos mantienen su caché casi por inercia. Por lo que Talavante dirá: ¿y por qué yo no? Eso sí, a cada cual lo suyo: es una de las figuras con mayor tirón en el Foro.

Pero, ¿quién tira del carro de la taquilla de verdad hoy? Solo la apisonadora Roca Rey, el último y joven fenómeno (que curiosamente no es el que más cobra….), ha sido capaz de situarse por delante de todos en la demanda de entradas para verle, gracias a su juventud, novedad, desparpajo y sus arrolladoras campañas, aunque, vista esta dinámica, ¿cuánto durará esa inercia?

El resto de la nueva hornada compuesta por Ginés Marín, Garrido o Román no termina de dar el salto, a pesar de algunos triunfos, y la recuperación de diestros como Ureña, Chacón, De Justo, Cortés o Moral no pasa de ser un buen complemento a los carteles medianos. Los mediáticos Fandi o Padilla (con su tirón en determinadas plazas) están también ya muy vistos. Y el circuito de las corridas duras (salvo en escenarios concretos) suscita el interés de parte de la afición pero no del público general y no mueve el suficiente dinero.

El incombustible Ponce aparece como «abreplaza» de lujo, mientras vive un dorado final dando lustre y categoría a una excelente trayectoria, siendo el triunfador de las dos últimas Orejas de Oro, pero sin llegar a las cotas taquilleras de sus inicios. Castella y Perera (que está cuajando un gran verano), dos figuras por el mismo palo pero opuestos planteamientos (el extremeño es de los pocos que se atreven al camino de la independencia), triunfan con regularidad pero su demanda taquillera está por debajo de sus resultados artísticos.

Panorama ganadero

En el apartado ganadero, superada ya la inflación que supuso la burbuja del ladrillo en nuestras dehesas y reguladas en base a la ley de mercado las cabezas existentes en las fincas, los sufridos criadores de bravo han conseguido «equilibrar» sus cuentas, aunque salvo cinco o seis excepciones son negocios por amor al arte y nula rentabilidad. En realidad, casi nunca lo fueron. Ser ganadero siempre fue un ejercicio de afición, valor, desinterés, amor al toro y, en ciertos casos, cierta dosis de ego que compensaba los sacrificios. De lo que no hay duda es de que estamos atravesando, a pesar del criticado monoencaste, una época dorada de porcentaje de toros que embisten. La unificación de la sangre Domecq en nuestra cabaña brava ha venido motivada, no nos engañemos, por la demanda y exigencia de la lidia actual. Su bravura más tardía ha sido la única capaz de soportar la longitud de lidia moderna y se ha adaptado a la nuevos tiempos. Pero la variedad de encastes es necesaria y también recobrar la importancia del toro. Pocos son los que preguntan «¿qué se lidia?», pues el público moderno es más bien torerista. Pero entre las ganaderías de otras sangres hay excepciones sobresalientes y que, en manos de algunos genios de la alquimia y la genética, han sido capaces de mantenerlas con éxito en plena actualidad. También, cierto es, algunas divisas Domecq atraviesan muy mal momento.

Con este panorama descrito viene el momento de preguntarnos si hay solución a nuestra realidad. Todavía generamos la demanda suficiente para mirar el futuro con optimismo, pero para ello toca ponerse el mono de trabajo y mancharse de grasa. Las cifras de espectadores todavía nos reflejan brotes verdes y esperanza. Y aquí ya se sabe: unos ven el vaso medio lleno, otros medio vacío y, como dice un viejo aficonado, «otros ven vodka donde solo hay hielo». Según el informe elaborado Diego Sánchez de la Cruz, más de cinco millones de espectadores asistieron a los toros durante la temporada 2017 en España. Según las estimaciones de su estudio, se vendieron alrededor de se vendieron 1.838.000 entradas en cosos de primera, 1.100.000 en escenarios de segunda y 2.100.000 en plazas de tercera y portátiles. A todo ello hay que sumar los festejos populares, alma de la tauromaquia. No nos olvidemos de ellos, cada vez con más auge. Todos esos datos son muy positivos, pero, no nos engañemos, existe un runrún de preocupación y de incertidumbre. Además de los varapalos externos, políticos y animalistas, se encuentra el de algunas tardes en taquilla.

La Fundación

La Fundación del Toro está muy bien, su discurso mejor, pero, más allá de postureos, ha llegado la hora de actuar y dejar de soñar con «El Dorado» e ir a buscarlo desde abajo. Quizá sea necesario gente externa, que desde dentro mire hacia fuera (y viceversa) y no al propio ombligo. También, para el aumento de socios, no estaría de más una transparencia total, con pelos y señales, en las cuentas y los resultados. Y también de los objetivos que persiguen y la hoja de ruta que siguen. Paciencia, sí, que aún es el embrión, pero el tiempo apremia y hay cuestiones que resolver pronto y en la mano, con reuniones con los principales mandamases de cada partido político y analizando las entrañas del propio sector. Sí, para ser cien por cien creíble y eficaz, la Fundación debería velar por profesionales y afición, por la supervivencia y el crecimiento del mundo del toro. No abandonemos Vitoria, ni Palma, donde cierto es que no están prohibidos pero las condiciones exigidas para dar toros convertirían la corrida en una pantomima, lo que imposibilita su celebración. Luchen por recuperar los puertos perdidos… ¿Ven a toreros y profesionales muy preocupados? Lo que se pierde, difícilmente se recupera…

Repetimos mucho la expresión figura del toreo. Pues, figuras, afronten el riesgo económico; el físico y el artístico ya lo asumen (y sí, ya sabemos que no hay precio que pague la vida, por lo que todos los dineros son pocos para un torero), y demuestren su ¿unión? no solo para atacar a un presidente y su grandeza no solo a la hora de coger la mejor fecha, ganadería y compañeros para «salvar» su cartel, demuestren su categoría pensando en el mañana, algo que algunos (pocos) sí hacen. Dejen paso a los nuevos, tiren ustedes de la taquilla en los días regulares, hagan (junto a las empresas -que necesitan, además de una política de precios asequible, dar una vuelta a los carteles y campañas de promoción efectivas-) algún guiño al que pasa por taquilla y discutan con los empresarios por el porcentaje de lo que generen. Tal vez no estaría de más igualarse con los grandes boxeadores y repartirse el neto de los ingresos. Cada uno en función de su categoría y demanda. Y, por favor, no dejen que se pierdan más plazas. Ganaderos y cuadrillas, hagan lo mismo. Y empresarios… ¡Trabajen y trabajen con cabeza, afición y afición! Solo así se podrá volver a soñar con «El Dorado» de una Fiesta que es grandeza por historia, sangre y verdad, pero en la que hay mucho, mucho, por hacer.

Posdata: las cifras aportadas han sido extraídas de conversaciones con diversos profesionales del sector. Y demasiadas veces se oye aquello de «vamos a llevarnos lo que podamos mientras esto dure…» Al menos donde políticos y pliegos lo permitan, trabajen todos los taurinos para que el presente de la Fiesta sea saludable y su futuro largo. Son muchos más los aficionados y las gentes que respetan las tradiciones que los animalistas falsos y oportunistas. La tauromaquia es grande, pero hagámosla gigante.

Publicado en ABC

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Observatorio taurino: ¿Quién manda en el toreo?

Por Álvaro R. del Moral.

Un repaso a la semana taurina que se fue:

Han sido siete días intensos en lo taurino que han pivotado en torno a las plazas de Santander y Valencia y hasta por el recoleto santuario vasco de Azpeitia, que ha vuelto a certificar la definitiva proyección de Emilio de Justo, un torero que sigue gravitando en las afueras del sistema y demanda más y mejores oportunidades.

Nos interesa especialmente el ciclo montañés, cuyo desarrollo puede resumirse en una única palabra: el éxito artístico, cimentado en el organizativo. Pero no todos los triunfos tuvieron el mismo peso.

En el coso de Cuatro Caminos se pudo contemplar la lidia de una más que interesante corrida santacolomeña de La Quinta con la que Javier Cortés, otro torero relegado a la orilla, pidió sitio en las ferias. Hay que anotar la puerta grande de Perera, la grandiosa antología poncista con música de La Misión, el doble zambombazo reivindicativo de Talavante, los progresos de un entonado Cayetano o la gozosa despedida de Padilla además del fracaso indisimulado de Morante

Y del Cantábrico al Mediterráneo valenciano de Sorolla, donde volvió a brillar la personalidad de Paco Ureña con los toros de otra gran ganadería sevillana, la de Luis Algarra. Habíamos omitido un nombre hasta ahora. Y no es por olvido. Es el de Roca Rey, que ha pasado por las ferias de verano cortando seis orejas en Pamplona, cuatro en Santander y dos en la feria de julio de Valencia. Entonces… ¿Quién manda aquí? El toreo tiene un serio pretendiente al trono que obligará a recomponer en el futuro inmediato los cuadros de cotización. Ojo…

Otro conejo en la chistera de Simón Casas

El magín del productor sigue en forma. La última ocurrencia de monsieur Casas pasa por sortear las combinaciones de toros y toreros ofertados por la empresa madrileña para la próxima Feria de Otoño. Se trata de meter a unos y otros en una coctelera sin precedentes para ver qué sale. Simón ya había reseñado sendos encierros de Puerto de San lorenzo, Fuente Ymbro, Adolfo Martín y Victoriano del Río que entrarían en un bombo. En otro darían vueltas los nombres de los matadores para ir combinando unos y otros en función estricta del azar. La iniciativa ha alegrado las pajarillas del sector más demagogo e integrista de la afición –del que, en el fondo se ríe Casas a mandíbula batiente- y revela, ojo, el escaso fuste de los toreros con los que a priori contaría el empresario para armar esta feria de otoño. Olvídense de la presencia de las figuras. Eso sí. Casas ha seguido la ley de Luis Miguel: hoy hablaréis de mí…

Cosas que se comentan por Sevilla…

Esta columna ya avanzó las líneas maestras del atractivo festival auspiciado por la Hermandad de la Macarena que recuperará el devaluado pulso taurino del día 12 de octubre. Dávila Miura, consiliario en la junta de gobierno de la corporación de San Gil, se ha implicado decididamente en la organización de este evento en el que volverá a vestirse de corto junto a Pepe Luis Vázquez, Morante de la Puebla y Andrés Roca Rey. La presencia de Francisco Rivera Ordóñez y Manzanares también se da por hecha aunque también se especula con la presentación sevillana de Manolo Vázquez, diestro del recordado maestro de San Bernardo. Su brevísima trayectoria aconsejaría esperar mejor ocasión pero todo es posible aún y el nombre de otros novilleros próximos a la organización sigue en la recámara. Eso sí, nos quedaremos sin ver -tal y como se había especulado- a Espartaco y, especialmente, al gran Paco Ojeda. Quizá ya no haya otra oportunidad de ver al gran coloso sanluqueño. Y ya que andamos por el ámbito hispalense hay que recordar que fue un toledano, el prometedor Villita, el que se llevó este año de calle ese ciclo de promoción veraniego en el que hay que celebrar el buen nivel global y el paso adelante de la escuela de Sevilla. No perderemos de vista a este Villita, que ganó con tanta justicia como autoridad. Y de Sevilla a Huelva, que esta semana acoge sus Colombinas. Pasaremos por el coso de la Vega Larga para contarles las dos corridas de toros.

Publicado en El Correo Web

FERIA TAURINA DE SAN MATEO 2018 EN LOGROÑO: Mano a mano del Juli y Urdiales; y toros de Victorino

Oscar Chopera, de la empresa Martínez Flamarique ha presentado la Feria Taurina de San Mateo 2018, que incluye 4 corridas de toros y una de rejones mixta. Destaca un mano a mano entre El Juli y el arnedano, Diego Urdiales; la corrida con Ponce, Manzanares y Roca Rey; y la que incluirá toros de Victorino Martín con el mexicano José Adame en el cartel.

Entre los ‘debes’, la afición logroñesa notará la falta de algún nombre como Morante, Talavante o Ventura.

La feria se abrirá el 16 de septiembre con la semifinal del Campeonato nacional de recortadores.

El día 18, toros de Victorino Martín para Juan Bautista, Manuel Escribano y Joselito Adame.

El día 19, toros de Zalduendo para Juan José Padilla (en lo que será su despedida de Logroño), Antonio Ferrera y Ginés Marín.

El 20 de septiembre, toros de Juan Pedro Domecq para Enrique Ponce, José María Manzanares y Roca Rey.

El 21 de septiembre, festividad de San Mateo, el mencionado mano a mano entre El Juli y Diego Urdiales, con toros de tres ganaderías diferentes.

Y el día 22, corrida de rejones mixta para Pablo Hermoso de Mendoza, Lea Vicens y Guillermo Hermoso de Mendoza.

Habrá precios A (más caros) en las corridas de los días 20 y 21 y precios B en las de los días 18, 19 y 22. La renovación de abonos del 4 al 7 de septiembre y nuevos abonos del 4 al 9, mientras que la venta de entradas sueltas comenzará el 11 de septiembre. Un año más, habrá precios especiales para jóvenes y jubilados.

Publicado en COPE

Feria de San Fermín: El regreso de Pepín Liria, los vestigios de un guerrero

Por Carlos Ilián.

Pepín Liria ha querido celebrar los 25 años de su alternativa con un regreso a los ruedos para matar unas pocas corridas de toros. Reapareció en Illescas (Toledo) con buen resultado y ayer regresó a Pamplona, una de sus plazas míticas, donde llegó a ser un ídolo por su generosa entrega, su valor descomunal y su más que decente tauromaquia.

Era todo un reto digno de elogio. Después de diez años retirado de los ruedos no es una empresa menor dejarse anunciar en San Fermín. Liria lo hizo con inmensa dignidad, aunque anduviera muy apurado y falto de sitio con el exigente primero de su lote. El cuarto fue el más potable de la corrida y Pepín hasta se gustó en algún redondo. Echó las dos rodillas en tierra recordando viejos tiempo y el toro no se lo perdonó, empitonándole de forma angustiosa. Salió milagrosamente ileso y se tiró a matar con toda el alma, a la salía de la suerte pasó otro momento de vértigo. Le dieron una oreja a su pundonor, el pundonor de los vestigios de un guerrero, del que queda eso, vestigios.

El Juli estuvo por encima de su lote, dos toros a la defensiva, derrotando con mal estilo. El torero echó mano de su veteranía para acompasar la embestida y en el quinto consiguió por el `pitón izquierdo lo más templado y rotundo de la tarde.

Ginés Marín se sacudió ayer la sombría actitud del día anterior y consiguió templar al tercer toro por el pitón izquierdo. El sexto, un sobrero rajado e infumable que apenas le dio margen para cumplir el trámite.

Plaza de Pamplona. Sexta corrida de toros. Lleno. Toros de VICTORIANO DEL RÍO /CORTÉS (4), el sexto, sobrero, más aparatosos que armoniosos, en general de mal estilo, excepto el 4º. PEPÍN LIRIA (5), de blanco y oro. Estocada y descabello. Un aviso (silencio). Estocada (una oreja). EL JULI (6), de azul marino y oro. Pinchazo, pinchazo hondo y descabello. (silencio). Estocada corta, trasera y caída. Un aviso (saludos). GINÉS MARÍN (5), de gris plomo y oro. Dos pinchazos y bajonazo. Un aviso (silencio). Estocada (silencio).

Publicado en Marca

Alicante: Una encastada corrida de Garcigrande

Enrique Ponce y El Juli, a hombros en el cierre de la feria de Hogueras. TESEO.
Enrique Ponce y El Juli, a hombros en el cierre de la feria de Hogueras. TESEO.

Por Vicente Sobrino.

La corrida de Domingo Hernández, con los dos hierros de la casa, tuvo lo que no suele tener el toro moderno: casta. Fue corrida interesante en diversos niveles, con toros de gran juego para el torero, como el lote de Ponce y el primero de El Juli; otro, como el sexto, obediente y muy noble, un tercero que se puso complicado y un quinto que prometía lo mejor de todos, pero que al final pagó con creces la exigencia en los dos primeros tercios y terminó acobardado y manso. Pero, en fin, corrida que nunca perdió el interés.

La pelea del primero de la tarde fue un espectáculo. En estos tiempos que corren, poco visto. El de Domingo Hernández, toro regordío y cómodo de cara, se empleó, empujó con todas sus fuerzas y con las mismas se llevó caballo y picador hasta el mismo platillo. En pelea monumental, metiendo los riñones. El picador se cogió bien y le pegó un puyazo en toda regla. Ni los más viejos del lugar recordaban pelea semejante: monumento al tercio de varas. ¡Ya era hora!

Con pujanza, con la bravura demostrada e intacta, llegó el toro a la muleta de Ponce. Antes, en banderillas, corretón y algo distraído, bajó de nota. Pero volvió a recuperar nivel en el tercio final. La faena de Ponce, pausada, de buen ritmo, pero sin terminar de redondear las series. En todas hubo bellos pasajes, pero también faltó la continuidad deseada. Gran fondo del toro. En un descuido de Ponce, la bravura del animal hizo hilo al torero, lo persiguió y a punto estuvo de cazarlo. Labor muy larga, prorrogada por el descabello, por lo que llegó un aviso antes de entrar a matar y otro con el toro amorcillado ante la espada de cruceta. A tan gran toro lo despidieron con una ovación en el arrastre.

Sin el nivel tan cálido del primero, pero noble y obediente sin condiciones, el cuarto de la tarde, con el hierro de Garcigrande. Toro más de acuerdo con los tiempos que corren: toro de la modernidad. Fue dos veces al caballo, discreto la primera vez, defensivo en la segunda y muy suelto y corretón en banderillas, provocado, quizás, por una lidia deficiente. Vista que la cosa pintaba a favor de corriente, Ponce atacó desde el primer momento. Ataque frontal, sin descanso; también sin reservas. En faena tan afanosa, entró de todo por el mismo precio. Hubo muletazos reposados y otros de rabiosa actitud. Los circulares y las poncinas finales pusieron la plaza rendida a los pies del torero.

Otro gran toro fue el segundo. De menos presencia que el que abrió la corrida, pero dentro de la normalidad. Se dejó, sin más, en varas, pero fue una máquina de embestir a la muleta de El Juli. Fijeza, prontitud, son, el hocico arrastrado por la arena; un toro sin pegas y con muchas virtudes. La respuesta de El Juli fue total. Ligero en ocasiones, pero el mando como principal virtud y el temple, hicieron lucir al máximo al toro. Los cambios de mano, las series, sobre todo sobre la mano derecha, en bucles continuados, llevaron la faena a su máximo esplendor. El corolario fue de gran pegada: tres circulares invertidos, ligados entre sí, que el toro admitió como si fuera el primer muletazo de tan larga faena. Toro de vuelta al ruedo, que el presidente obvio. Ni se enteró, vamos, de tan gran animal.

El quinto prometía mucho, tanto que El Juli le hizo una verdadera faena con el capote: hasta tres quites, tres, después de acudir el toro al caballo al relance, emplearse y desmontar al de tanda. Tres quites, que se dice pronto, de una tacada: por lopecinas, por faroles y por chicuelinas, más los respectivos remates de medias o largas. Todo un repertorio a toro también pronto, codicioso e incondicional. Pero tanto capote pareció pagarlo luego. En banderillas el de Garcigrande se hizo el amo del ruedo, pero ya en la muleta se acobardó a las primeras de cambio. Se salió distraído de los muletazos y El Juli no logró sujetarlo. Los intentos fueron vanos, hasta que el toro, ya sin disimulos, buscó las tablas por donde huir o refugiarse.

El tercero de la tarde fue de esos toros que piden el carnet profesional en primera instancia. Mal picado, se defendió en el peto con la cara arriba y a tarascada limpia. Cogió de muy mala manera al banderillero Alberto Zayas en su turno y los momentos muy dramáticos se saldaron con la paliza consiguiente pero, por fortuna, sin mayores consecuencias. El toro, muy avisado, encastado, llegó muy enterado a la muleta. Cayetano no entregó las cartas, ni echó la toalla. Su respuesta fue responsable, valiente, de amor propio, ante toro que tenía mucho que torear. No cedía el toro en sus exigencias, que salía de la suerte distraído y buscando no se sabe qué, ni facilitaba posturitas más o menos estéticas. Cayetano, firme, se hizo con la situación aunque el lucimiento del toreo moderno no entraba en esta ocasión.

El toro que cerró la feria, de preciosa pinta amelocotonada, derribó con estrepito y codicia, pero fue mal picado en la segunda entrada. Fue un tren en banderillas, encastado, pero resultó obediente y noble para la muleta. Y de nuevo un Cayetano responsable, en faena sin lucimiento, sin acople con el toro, pero con el amor propio por bandera. No se rindió en ningún momento, aunque los muletazos no resultaran ni completos ni redondos. Le agradecieron sus disposición, pero con la impresión de dejarse algo en el camino.

GARCIGRANDE, HERNÁNDEZ / PONCE, EL JULI, CAYETANO

Cuatro toros de Domingo Hernández y y dos Garcigrande, -4º y 5º-, de correcta presentación. Encastados en líneas generales, con tres toros de gran juego: primero, segundo y cuarto.

Enrique Ponce: _aviso_ estocada trasera y baja _segundo aviso_ y cinco descabellos (saludos); estocada trasera y tendida _aviso_ (dos orejas).

El Juli: estocada algo caída (dos orejas); pinchazo hondo y descabello (saludos).

Cayetano: pinchazo y estocada hábil (saludos); pinchazo _aviso_ y estocada (palmas).

Plaza de Alicante. Quinta y última corrida de Hogueras. 24 de junio. Tres cuartos de entrada.

La “España veloz y el toro futurista”

Por Ignacio Ruiz Quintano – ABC.

Para decir la verdad en España hay que tener un siglo y dinero de bolsillo, como la marquesa de los veraguas.

Del Conde de los Toros de Ojos Verdes (Fernando Villalón, conde de Miraflores de los Ángeles) a la Marquesa de los Toros de Capas Blancas (Mercedes Picón, marquesa de Seoane), los jaboneros de Prieto de la Cal, que le ha confiado a Emilia Landaluce dos cosas: que el indulto de “Orgullito” en Sevilla fue “una vergüenza”, y que los toreros “que mandan” (?) hoy son “unas figuras de mazapán, capullitos de alhelí y rosas de pitiminí”.

Orgullito”, criado para jugar al corro de la patata, supone la consumación del toro socialdemócrata, una criatura servicial que hace lo que sea necesario para sustentar la teoría de los pegapases, que son “los artistas”.

La “España veloz y el toro futurista” de Marinetti ya están aquí, en coincidencia con un ministro de Cultura animalista que aspira a la sociedad socialista de Fourier, donde los animales perjudiciales (toros encastados) habrán desaparecido, dedicándose todos a servir al hombre:

–En vez del león existirá un anti-león, corcel de maravillosa rapidez en que los jinetes encontrarán un asiento tan suave como los cojines de un coche de buenos muelles…

El león, en los toros, eran los victorinos, pero un torero modesto, Escribano, indultando uno en Sevilla y pegando “pedresinas” a otro en Madrid, ha señalado en ellos a “Negro II”, el toro futurista que Marinetti imaginó testando para ser admitido (el toro, claro) en los jurados de la tauromaquia socialdemócrata:

–¡Tengo en los pulmones el implacable fuego futurista de España!

Nos quedan los Saltillo, pavura de ruedos… y jurados, aunque los posibilistas de “Los de José y Juan”, que en la plaza llamaban a los saltillos “mulos”, en la barra del snack-bar les han concedido el “indulto” de una “mención especial”, y aplaudiendo “con manos de higos chumbos”.

–A los que no tragamos, nos eliminan –resume la marquesa de los veraguas.

Andante maestoso.

Feria de la Albahaca 2018 en Huesca: Corridas de Toros

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De SOL y SOMBRA.

Tauroemoción ha presentado los carteles de la feria de la Albahaca 2018 en Huesca, destacando el mano a mano del día 12 de agosto entre Enrique Ponce y El Juli, con toros de El Vellosino. Otros toreros destacados que pisarán el ruedo oscense son Sebastián Castella, Cayetano, López Simón, Padilla o el rejoneador Diego Ventura. Uno de los momentos especiales se vivirá con la despedida de Juan José Padilla.

Siguen sin aparecer los hermanos Adame en las feria de verano y es ya preocupante saber que sus triunfos en Madrid no les están redituando. Que estará pasando ¿mala administración?, ¿no interesan?, ¿donde esta la fuerza de la FIT?, Antonio Barrera ¿que pasa?

Los festejos:

Día 10 agosto: Sebastián Castella, Cayetano Rivera y López Simón con toros de Manuel Blázquez

Día 11 agosto: Juan Bautista, Serranito y Emilio de Justo con reses de Adolfo Martín

Día 12 agosto: Mano a mano Enrique Ponce – Juli con toros de El Vellosino

Día 13 agosto: Juan José Padilla, El Fandi y Miguel Abellán para los toros de Salvador Domecq

Día 14 agosto: Corrida de rejones para Andy Cartagena, Diego Ventura y Pérez Langa. Los toros serán de la ganadería de Passanha.

Twitter @Twittaurino

Ponce cuelga el quinto cartel de «No hay billetes» en Las Ventas de Madrid

El maestro de Chiva agotará el papel en su único paseíllo en una Feria por donde, pese a la lluvia reinante, han pasado más de 400.000 espectadores.

Por Rosario Peréz.

Más de 400.000 espectadores han acudido a la Monumental de las Ventas en las primeras 22 tardes de toros de una Feria de San Isidro de 34, la más larga de la historia.

De momento, se han colgado cuatro carteles de «No hay billetes», en las tardes de Roca Rey, Manzanares, Juli y Talavante, que en su tercer paseíllo rozó el lleno por la vía de una sustitución anunciada apenas 24 horas antes debido a la lesión de Paco Ureña.

Pese al ninguneo por parte del Ayuntamiento de Carmena a los toros, que son el verdadero santo y seña de San Isidro, cada día han desfilado por la plaza una media de 18.000 espectadores, que se dice pronto y en ningún otro espectáculo de Madrid se logra cifra así durante un mes seguido.

El nombre más taquillero de todos, según la propia empresa, ha sido el de Andrés Roca Rey, seguido de José María Manzanares, al que todavía resta una cita, el próximo viernes, tarde en la que se lucirá el sexto «No hay billetes» de San Isidro.

El quinto anhelado cartel se colgará hoy de la mano de Enrique Ponce, en su único paseíllo en la Feria. El maestro de Chiva confirmará alternativa al venezolano Jesús Enrique Colombo, en presencia del francés Sebastián Castella.

Después de una primera semana de toros sin llegar a los tres cuartos -salvo el casi lleno en la festividad del Patrón- en el Mundial del Toreo, José María Manzanares y Alejandro Talavante, con Antonio Ferrera abriendo terna, fueron los primeros en agotar las localidades y activar la reventa, con la corrida de Núñez del Cuvillo.

En los dos paseíllos anunciados de los dos primeros se agotaron los boletos, aunque Talavante -escrito está- volvió una tercera tarde por la vía de la sustitución y el camino de la Puerta Grande, junto a López Simón, en un viernes de diluvio en el que se rozó el lleno.

Más tardes de «No hay boletos» han sido las de la despedida de Juan José Padilla en su despedida de Madrid; Sebastián Castella y Roca Rey.

También: el 23 de mayo, con Perera, Talavante y Roca Rey (toros de Victoriano del Río); el día 24, en el mano a mano de El Juli con Ginés Marín (toros de Garcigrande, Alcurrucén y Victoriano).

Faltan todavía casi dos semanas de toros en este Mundial del toreo de 34 tardes, en las que rara ha sido la jornada en la que la lluvia no se ha colado como invitada.

Tarde a tarde

Estos son los espectadores que han pasado por taquilla, tarde a tarde:

Martes 8 de mayo (novillos de Guadaira para David Garzón, Carlos Ochoa y Ángel Téllez): 16.371 espectadores.

Miércoles 9 (toros de La Quinta para Juan Bautista, El Cid y Morenito de Aranda): 15.032 espectadores.

Jueves 10 (toros de Fuente Ymbro para Joselito Adame, Román y José Garrido): 14.822 espectadores.

Viernes 11 (toros de Pedraza de Yeltes para Manuel Escribano, Daniel Luque y Fortes): 15.889 espectadores.

Sábado 12 (toros de Bohórquez para Martín Burgos, Rui Fernandes, Joao Moura, Leonardo Hernández, Joao Telles y Andrés Romero): 11.623 espectadores.

Domingo 13 (toros de Baltasar Ibán para Alberto Aguilar, Sergio Flores y Francisco José Espada): 13.620 espectadores.

Lunes 14 (toros de Las Ramblas para David Mora, Juan del Álamo y José Garrido): 15.479 espectadores.

Martes 15 (toros de Puerto de San Lorenzo para El Fandi, Paco Ureña y López Simón): 22.275 espectadores.

Miércoles 16 (toros de Núñez del Cuvillo para Antonio Ferrera, José María Manzanares y Alejandro Talavante): 23.624 espectadores (Primer No hay billetes).

Jueves 17 (toros de Juan Pedro Domecq para Finito de Córdoba, Román y Luis David): 16.317 espectadores.

Viernes 18 (toros de Jandilla para Juan José Padilla, Sebastián Castella y Roca Rey): 23.634 espectadores (Segundo No hay billetes).

Sábado 19 (toros de Alcurrucén para Curro Díaz, Joselito Adame y Juan del Álamo): 22.179 espectadores.

Domingo 20 (toros de Capea para Diego Ventura y Leonardo Hernández): 21.243 espectadores.

Lunes 21 (novillos de Conde de Mayalde para Pablo Atienza, Toñete y Alfonso Cadaval): 15.763 espectadores.

Martes 22 (toros de El Ventorillo para Curro Díaz, Morenito de Aranda y David Mora): 17.042 espectadores.

Miércoles 23 (toros de Victoriano del Río para Miguel Ángel Perera, Alejandro Talavante y Roca Rey): 23.624 espectadores (Tercer No hay billetes).

Jueves 24 (toros de Garcigrande, Alcurrucén y Victoriano del Río para El Juli y Ginés Marín): 23.624 espectadores (Cuarto no hay billetes).

Viernes 25 (toros de Núñez del Cuvillo para Juan Bautista, Talavante -sustituto de Ureña- y López Simón): 22.636 espectadores.

Sábado 26 (novillos de Fuente Ymbro para Marcos, Alejandro Gardel y Francisco de Manuel): 16.823 espectadores.

Domingo 27 (toros de Dolores Aguirre para Rubén Pinar, Venegas y Gómez del Pilar): 15.013 espectadores.

Lunes 28 (toros de Partido de Resina para Sánchez Vara -sustituto de Ricardo Torres-, Javier Castaño y Thomas Duffau): suspensión.

Martes 29 (toros de Torrehandilla para Daniel Luque, David Galván y Álvaro Lorenzo).

Miércoles 30 (toros de Garcigrande para Enrique Ponce, Sebastián Castella y el confirmante Colombo): está previsto que se cuelge el No hay billetes (23.624 espectadores).

Andrés Roca Rey

Sus carteles son los más demandados. Actuó el 18 de mayo, con Padilla y Castella, frente a la divisa de Jandilla, y el día 23, con toros de Victoriano del Río, junto a Perera y Talavante.

José María Manzanares

Hizo su primer paseíllo el 16 de mayo, con Ferrera y Talavante, para dar cuenta de la corrida de Núñez del Cuvillo. Dos semanas después, el 1 de junio, torea con Castella y Cayetano los toros de Victoriano del Río.

Alejandro Talavante

Es uno de los toreros que más interés despierta en Madrid. Actúo en las citadas tardes del 16 de mayo, con Ferrera y Manzanares (toros de Cuvillo), y el 23, con Perera y Roca Rey (Victoriano del Río). También entró por la vía de la sustitución, por Paco Ureña, el pasado viernes, y abrió la Puerta Grande junto con López Simón.

El Juli

Tras su apoteosis en Sevilla, toreó el 24 de mayo en la Corrida de la Cultura, mano a mano con Ginés Marín. Entre lo más emocionante de la feria queda la faena de El Juli a Licenciado, de Alcurrucén, al que cortó una oreja.

Enrique Ponce

Comparece una única tarde, el 30 de mayo, para confirmar al venezolano Colombo en presencia de Castella. El ganado es de Garcigrande, hierro con el que abrió la Puerta Grande en San Isidro 2017.

Publicado en ABC