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¿La Fiesta en Paz? Al fin, en España un crítico denuncia

El poderoso Julián.

Los defensores de la tauromafia, del sistema que asfixia a la auténtica emoción taurina –encuentro sacrificial entre dos individuos–, de los intereses de algunos por encima de la grandeza del toreo, prefieren llevar la fiesta en paz a denunciar atracos, tomaduras de pelo, tergiversación de la bravura y desperdicio inmisericorde de toreros, en esa rancia peregrinación cobera hacia el abismo. Hay excepciones.

En su artículo Con estos toros y estas figuras (Ponce, Juli, Manzanares) la fiesta es una farsa, publicado en El País el pasado 26 de marzo, el cronista Antonio Lorca señala entre otras cosas: “Va siendo hora de llamar a las cosas por su nombre antes de que la tauromaquia clásica se convierta en objeto de museo y dé paso a una modernidad deformada que parece inevitable… Ponce ya se está pasando de castaño oscuro; como le ocurre a El Juli, diestro poderoso y reconocido; y a Manzanares, elegante a la par de cómodo y ventajista, y otros pocos que están en la cumbre del toreo actual.

“Todos ellos llevan años destrozando la tauromaquia… Ellos y sus fieles colaboradores han impuesto a los ganaderos y al público el toro simplemente noble que, como bien se sabe, es simplemente tonto. Ellos están acabando con la fiesta, sin prisa, pero sin pausa… la búsqueda de la integridad es una batalla perdida; el aficionado exigente es un enemigo a batir; la seriedad, un valor retrógrado…

“Sólo el toro serio y toreros heroicos podrán salvar la fiesta. El problema es que las figuras no quieren enterarse. Y mientras persiste ese goteo de aficionados que huyen de las plazas, Ponce sigue cuidando cada tarde a toros con semblantes enfermizos, El Juli pelea en los corrales para imponer sus intereses que en nada coinciden con los de quienes todavía acuden a los tendidos, y Manzanares ensaya un paso de ballet ante un torete bonachón… Con estos toros –los de Domecq y toda su casta– y estas figuras… la fiesta de los toros es una farsa…” Aléguenle, positivos oportunistas.

Publicado en La Jornada 

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Con estos toros y estas figuras (Ponce, Juli, Manzanares) la fiesta es una farsa

Por Antonio Lorca.

Va siendo hora de llamar a las cosas por su nombre antes de que la tauromaquia clásica se convierta en objeto de museo y dé paso a una modernidad deformada que parece inevitable.

Han vuelto a saltar las alarmas a raíz del reciente indulto de un toro de Garcigrande en las Fallas valencianas gracias a la benevolencia de un público festero y el protagonismo de un presidente pusilánime e indulgente. Pero el problema no es esa decisión errónea que ha devuelto al campo a ‘Pasmoso’. Esa es la consecuencia de una situación que se ha ido de las manos y amenaza seriamente con destruir la fiesta que conocieron nuestros mayores.

Ojalá todos los toros que salgan este año a los ruedos sean como ese colorado, ejemplo de movilidad, prontitud y fijeza, aunque no se les indulte. Pero ‘Pasmoso’ no es más que la excepción de una realidad protagonizada por desesperantes animales enfermizos, inválidos y lisiados.

Se habla mucho del toro indultado y poco de la corrida de Juan Pedro Domecq, por ejemplo, que días antes lidiaron en Valencia Enrique Ponce, Cayetano y Ginés Marín

Fue aquel un festejo birrioso y vergonzoso en el que los toros pusieron la nota decadente. Y no fue flor de un día; fue una corrida desesperante como tantas otras que se celebran.

Las figuras han impuesto el toro simplemente noble, que es simplemente tonto.

Una tarde más, el veterano maestro de Chivas hizo de enfermero jefe del ruedo ibérico, puso cara de contrariedad, y dijo aquello de que “el problema es que los toros están gordos y lo acusan, no se mueven; he tratado de estar en torero”. Y siguió: “Esperemos que las cosas cambien y embistan un poquito más, pero esta vez no ha habido suerte”. Y se quedó tan pancho…

Ponce es un torero grande, con una imagen magnífica, hombre educado y cordial, pero lo suyo ya está pasando de castaño oscuro; como le ocurre a El Juli, diestro poderoso y reconocido; y Manzanares, elegante a la par de cómodo y ventajista, y otros pocos que están en la cumbre del toreo actual.

Todos ellos llevan años destrozando la tauromaquia, de manera inconsciente, seguramente, pero constante. Ellos y sus fieles colaboradores han impuesto a los ganaderos y al público el toro simplemente noble que, como bien se sabe, es simplemente tonto. Ellos están acabando con la fiesta, sin prisa, pero sin pausa.

Tanto es así, que la búsqueda de la integridad es una batalla perdida; el aficionado exigente es un enemigo a batir; la seriedad, un valor retrógrado.

La búsqueda de la integridad es una batalla perdida; el aficionado exigente, un enemigo a batir.

Escuchas hablar de toros a Enrique Ponce y parece que está en otro mundo. O, efectivamente, lo está o nos toma por tontos a los demás. En Valencia volvió a decir aquello de que “estoy es un momento extraordinario y espero cuajar el toro de mi vida”. Vale, pero eso tendrá que demostrarlo cuando se enfrente a un toro y no a los animales amuermados que lidia desde hace años.

Escuchas hablar de toros a El Juli y te pones firme. Con semblante serio muestra su enfado, se queja y riñe, pero él sigue matando becerrotes infames en plazas de primera, y de ello no dice ni pío. Manzanares no lidia más que corridas de ‘garantías’ y es capaz de ponerse flamenco con un presidente en Illescas antes que con un toro encastado.

Es una broma de mal gusto que las figuras pidan a la sociedad que cuiden la tauromaquia cuando son ellos los que la están destruyendo cada día.

Paco es un buen aficionado y dueño de una empresa mediana en Sevilla. Contaba hace unos días que hasta hace dos años era propietario de ocho abonos de la Maestranza. Los compraba para satisfacer la demanda de su familia y atender a sus clientes. Ahora, se limita a reservar entradas para él por internet. Ya no le acompaña ni la esposa. Paco no ha perdido la afición; la han perdido los demás. “Se me quedaban las entradas en los cajones”, se lamenta.

Solo el toro serio y toreros heroicos podrán salvar la fiesta. El problema es que las figuras no quieren enterarse.

Y mientras persiste ese goteo de aficionados que huyen de las plazas, Ponce sigue cuidando cada tarde a toros con semblantes enfermizos, El Juli pelea en los corrales para imponer sus intereses que en nada coinciden con los de quienes todavía acuden a los tendidos, y Manzanares ensaya un paso de ballet ante un torete bonachón.

Con estos toros -los de Domecq y toda su casta- y estas figuras -apunten en la lista a los que mandan mucho o poco y a los jóvenes que aspiran al mando- la fiesta de los toros es una farsa. Una obra grotesca, que desaparecerá más pronto que tarde por la decidida y nefasta actuación de los que están llamados a cuidarla y defenderla.

Es inaudito que figuras como Enrique Ponce, El Juli y Manzanares, -que no son más que tres ejemplos entre otros muchos- mantengan a estas alturas discursos tan inconsistentes y vacíos, reduzcan su defensa de la tauromaquia a anunciarse con animales bobos y culpen a los antitaurinos de los males de la fiesta.

La tauromaquia moderna carece de líderes comprometidos. Y así es imposible; entre toreros que viven en una burbuja -en otra galaxia-, de espaldas a la realidad, y rodeados de aduladores, besamanos, forofos y sectarios; entre ganaderos que en su mayoría están ‘vendidos’ a las imposiciones de las figuras, y animales que solo se parecen al toro bravo en el color de su piel, el futuro está en entredicho.

La fiesta de los toros no tiene más que una solución y es la seriedad, fuente de la emoción, baluarte indispensable para su mantenimiento en el tiempo.
Solo el toro íntegro y toreros heroicos podrán salvarla. El problema es que las figuras no quieren enterarse.

Publicado en El País 

Fallas de Valencia: Indulto para ‘Pasmoso’ y doble puerta grande de El Juli y López Simón

Por Carlos Ilían.

La inaudita vuelta al ruedo que el presidente, perdidos los papeles y el sentido común ordenó al cuarto toro, ha marcado el triunfalista y exagerado final de la corrida con el indulto al sexto ejemplar de Domingo Hernández. Si el cuarto era de vuelta al ruedo no se podía igualar el mismo premio para Pasmoso, de asombrosa movilidad, embestida generosa e incansable. Entre un clamor no hubo más remedio que conceder perdonarle la vida.

Con este indulto se ponía el broche a la tarde y a estas Fallas 2017. Un indulto discutible porque el toro, aparte de un derribo accidenatl al caballo, no peleó de verdad en varas, casi se fue sin picar. Todo lo demás ha sido notable por su entyrega y como se empleó en la muleta. Un gran toro para el torero. Pero y, ?para el ganadero?. Lo cierto es que el triunfalismo ya se había desatado en las dos orejas que cortó El Juli al cuarto. El maestro de Velilla no se había acoplado con el genio de Malagueño, le costaba un horror y fue buscando los terrenos apropiados y el punto de in flexión de la faena.

Al fin lo encontró, tarde pero al tiempo, en el clásico parón )hoy se dice arrimón), y fue metiendo el toro en la muleta con recursos de torero veterano que se las sabe todas. Faena de muchísimos muletazos, con un final poderoso, obligando una barbaridad y cuajando lo mejor en los redondos y naturales macizos. Dos orejas, y una al primero, le abrieron de par en par la puerta grande.

Y le acompañó López Simón que tuvo el premio de Pasmoso, un toro al que el torero solo tuvo ponerse delante, mover el engañó y acompañar la embestida. Faena más vibrante que profunda, con chispazos de calidad en el toreo sobre la mano izquierda. Después del indulto, las dos orejas para el torero. Faltaría más

Alejandro Talavante no se acomodó con el genio y movilidad del segundo de la tarde. Estuvo muy espeso, pero tragó de los lindo en el quinto, que tenía peligro sordo.

Plaza de Valencia. Novena y ultima corrida. Casi lleno. Toros de GARCIGRANDE

DOMINGO HERNÁNDEZ (7), con enorme movilidad, genio y de juego magnífico el sexto, indultado. Al cuarto se le dio la vuelta al ruedo entre protestas.

EL JULI (7), de azul y oro. Estocada desprendida (una oreja). Estocada atravesada y descabello. Un aviso (dos orejas).

ALEJANDRO TALAVANTE (5), de verde inglés y oro. Pinchazo, estocada corta y descabello (saludos). Cuatro pinchazos y descabello. Un aviso (silencio).

LÓPEZ SIMÓN (6), de fucsia y oro. Pinchazo, media estocada y tres descabellos. Un aviso (silencio). Simula la suerte de matar al toro indultado (dos orejas).

Publicando en Marca

Todo lo que Pepe Luis nos dio en Illescas 

Por José Ramón Márquez.

El Niño.

Ahí tenemos, como un milagro imposible, a Pepe Luis en los carteles. Ahí, después de no sé cuántos años, después de tantos Miura y del cornadón del Miura en Sevilla, después de tanto tiempo, ahí está Pepe Luis vestido de torero, de grana y azabache, en una Plaza de Toros. Eso para quien diga que los milagros no existen. 

El sábado, sin ir más lejos, en Illescas, se produjo un milagro: el de volver a ver a Pepe Luis hacer el paseíllo, con la montera en la mano sobre el albero de una plaza que cuando él dejó de torear no existía ni en proyecto. Ahí abajo, con su pasito corto, tan bien liado, con su cara de niño eternamente niño, Pepe Luis dio la primera alegría de la temporada. Muchos nos conformábamos con ver ese paseíllo y con la ilusión que arrastrábamos desde que se anunció la presencia de Pepe Luis, hijo de Pepe Luis, en una corrida de toros. Quien fuese a la plaza esperando de este torero de sesenta años una faena o una serie de muletazos ligada era un iluso o un ignorante, del Niño esperábamos tan solo una trincherilla o un cambio de manos como aquel de 1990, un soplo de aire fresquísimo, de esa naturalidad innata de quien atesora el divino don de la gracia toreadora. Y Pepe Luis nos dio más. 

Nos dio dos redondos sublimes marca de la casa con el pecho por delante, que así se toreaba antes en Sevilla, un poco a la media altura, la suerte cargada, la mano corriendo lenta y marcando la velocidad al toro, el mando sin darse importancia, la frescura del toreo; y nos dio un natural encajado de mano baja, con el toro de nuevo hipnotizado en la muleta, natural de la naturalidad; y nos dio un cambio de mano, como quien no quiere la cosa y una trinchera larga, mandona, pura plástica sin darse importancia, de nuevo la más asombrosa naturalidad. El toreo explicado para dummies.

 Y eso fue Pepe Luis en Illescas, un recuerdo emocionante de ese toreo que ya no se ve, de esa personalidad, de esa frescura, de esa ligereza sevillana, de otra Sevilla torera, ya desaparecida.

El niño.

El niño bitongo se llama, no podría ser de otra forma, Juli. A sus cinco añitos su padre le lleva vestidito de torero, azul pavo y oro, con sus medias, sus zapatillas, su monterita. 

Antes de empezar el paseo el niño está en el ruedo dando sus capotacillos a un carretón. El nene es lo moderno, ni con el carretón ya concibe que haya que echar la pata hacia adelante. Lo que le han enseñado. El signo de los tiempos.

El resto.

El resto es lo sabido, lo de todos los días. El más puro, aburrido e inane hastío.

Publicado en Salmonetes ya no nos quedan.

@Taurinisimos 96: Corridas del LXXI Aniversario en La México. Ponce, Morante y “El Juli”

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 10 de Febrero de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII. Producción: Miguel Ramos.

Invitado: Gastón Esquivel (@GastonEsquivel)

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017. LXXI Aniversario de la Monumental.

Análisis Corridas de Aniversario.

6 Fernando de la Mora, 6 para “Zotoluco”, que se despide, y Enrique Ponce en Mano a Mano.

6 Teófilo Gómez, 6 para Morante de la Puebla, “El Juli” y Luis David Adame, que confirma.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 17 de Febrero de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

Drama contra Nobleza – Morante y “Juli” a Hombros en Sentido Aniversario.

Natural de Morante de la Puebla al castaño de Teófilo Gómez en el LXXI Aniversario de la Plaza México. FOTO: Emilio Méndez.
Natural de Morante de la Puebla al castaño de Teófilo Gómez en el LXXI Aniversario de la Plaza México. FOTO: Emilio Méndez.

En el día después, Morante y “Juli” tropiezan con la misma piedra y el mismo pie. Salen a hombros sin la sensación de haber superado una prueba real. En apariencia la corrida de Teófilo Gómez reprueba por cariavacada y anovillada, en el juego, salvo el reservón tercero, es un muestrario de falta de poder y escandalosa mansedumbre. Morante y su exquisitez rescatan al castaño cuarto rematando con tremenda estocada en la suerte natural. “Juli” se empeña en querer ganar a empujones al tercero y brinda memorable despliegue de recursos para extraer de un escandaloso y acobardado manso lo mejor posible. Luis David Adame, esperanzador pero aun muy nuevo, tristemente, se encuentra entre dos aguas. Precioso marco del Centenario de la Constitución y del propio Aniversario mal llevado en su forma por Autoridad y Empresa.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Suena el Himno Nacional Mexicano en plena Plaza México.

Según la Ley, éste ha de ser ejecutado en un ambiente de solemnidad y en un acto de carácter, entre otros, cultural. Qué mayor acto solemne y qué mayor muestra de cultura puede haber sino una corrida de toros. Lo tristemente lamentable, ocurre también en Querétaro el viernes, es que la Empresa y la Autoridad de Plaza no anuncian con la importancia debida este tan especial e importante acto en pleno Centenario de la Constitución, tan ligada a la Plaza México que comparten nombre. Y fecha.

Por algo la corrida inaugural se dio en, martes, 5 de Febrero, 1946, el año.

Pero no pidamos tanto.

La Autoridad se vuelve a cargar la tarde.

Ahora no ha sido Jesús Morales, aunque usted no lo crea, sino la ramplona y poco taurina decisión de Jorge Ramos, primero, al reseñar y autorizar un encierro anovillado y lamentablemente cariavacado, claro, a los teófilos los han exprimido tanto que sale en México esa corrida que apenas pasa, la de la cara lavada y cabeza de vaca, tan floja que segundo y sexto de plano se echan.

Además, Jorge Ramos dilapida un episodio clave para la tarde al no devolver el inválido segundo. Morante y “Juli” apuestan por el toro aparente de muy poca casta y exagerada nobleza haciendo bueno aquello que esta última es, efectivamente, una sofisticada y dominante cualidad en los ruedos pero que muy frecuentemente manda todo el drama lejos de la corrida. Y esta es quizá el único pecado de la Corrida de Aniversario, la repetición del agotado modelo de Fiesta donde el toro deja de ser héroe, protagonista o antagonista a del festejo.

Se reduce a comparsa.

Así tenemos que las culpas ajenas, las ganas de devorarle como torero y forzarlo a un compromiso como este, entre cornadas y accidentes, con el menor rodaje posible y las imposiciones de sus consejeros, hacen a Luis David Adame acelerar su confirmación y ponerle a alternar con las figuras en una tarde trascendental. Y el chico hidrocálido está francamente ilusionante y esforzado.

Luce en los lances de recibo y en la zapopina.

Pero como de medias historias el mundo de hoy no entiende, Luis David deja escapar un triunfo clave tras pinchar luego de encontrarse con un muy fino y carente de remate toro de confirmación que tan solo pide aplicar el temple que el propio torero tiene.

Lo triste es que le impongan o intente copiar uno o dos estilos que se alejan de lo que él es y será como torero. Porque el teófilo pide distancia, largueza y temple, tres cosas que el hidrocálido muestra. Pero el chocante péndulo prologa un trasteo de mucha muñeca, de cintura quebrada, de muleta cuadrada y puesta, de incipiente pero al fin de ritmo, que pese a ser tan mal iniciado y tan mal finalizado, muestra en su médula muchas cualidades como el toreo al natural tirando del toro y los derechazos de buen pulso.

La espada empeora todo y deja el premio seco.

Urge alejarse, dificilísima tarea, siendo un toreo de línea natural, de las formas fraternas. El estilo es al torero y éste Adame tiene un tramo más que el hermano.

Al tiempo.

Morante choca con su propia decisión y el error de Jorge Ramos. El inválido e impresentable segundo estropea todo. Luego “Juli” y su necedad de arrebatar por arrebatar muestra una faena desigual con el más toro del encierro, el precioso “Muchacho” que embiste con emoción aunque con reserva al inicio de cada tanda y con el cual, lo mismo pega pases de lija y estropajo que en toda regla, principalmente, al natural sobre las rayas del tercio. Empeorando todo en el arrimón con los circulares invertidos y los telonazos alternados.

Y el numerito de siempre con la espada: bajonazo resulta.

Entonces sale otro anovillado castaño aldinegro con el que Morante debe construir todo un andamiaje. Desde sostenerlo en las verónicas apenas con un pedacito de capote donde todo el cuerpo desde la mirada hasta el reponer el terreno, torean. Luego el precioso remate dando ritmo para dejar en suerte al caballo y dar paso a tres chicuelinas y un recorte digno del bronce o del lienzo, con la plaza en plena esperanza.

Gustavo Campos saluda y deja caliente el ambiente.

Morante entonces, confiado en sus mejores virtudes le brinda al toro lo que su sosería le quita: inicia como antiguamente, pegado a las tablas y por arriba. El aire llega al toro y pese a su falta de casta es toreado de maravilla, con la suerte muy medida, cuidando su tranco, corriendo la mano y cambiándose por arriba y por delante para un deletrado pase de pecho y así prosigue en nueva tanda derechista con el todo muy en la muleta y con una expresión nobilísima.

Acude el astado por el lado izquierdo, cansino y agobiado, Morante sus derechazos con el agua del botijo que hacen al toro andar a partir del cite casi a media altura, planchadísima la muleta y todo su ritmo de cintura sostienen al toro que apenas y puede. Luce Morante y busca asegurar la faena con una tanda final, cambiado el ayudado, casi de frente, cada natural es el milagro de brindar fuerzas al que no las tiene y posiblemente ha puesto al trasteo en posición de la segunda oreja.

Que llega gracias a la que, muy posiblemente, sea la estocada de la Temporada.

En la suerte natural, un volapié con tal despaciosidad que la suerte de estoque se convierte en un cuadro más de los muchos que deja el de Sevilla en una Temporada tremenda y en una faena que, sin el drama o la apoteosis de diciembre, reafirma su sitio y su paso por México. Morante es ya un esencial.

Leves protestas y aclamada vuelta.

Entonces “Juli” ajusta la revolución de su máquina.

Y acaricia al quinto, otro muy anovillado astado que toma flojamente el engaño desde salida que casi no es picado y que pasa en las muy ligeras y sutiles cordobinas, así como en la muy toreada lopecina que enciende a la gente.

“El Juli” domina y traza la reacción del tendido.

Así nos encontramos con el péndulo y los muletazos que hacen al toro, pese a humillar y tener cierto son, rajarse. Entonces, tras los derechazos largos y sin brusquedades, “Juli” se cambia de mano y ofrece el engaño para que el de Teófilo ahora se acobarde

Pase natural de Luis David Adame al toro de su confirmación.
Pase natural de Luis David Adame al toro de su confirmación.

terriblemente y eche para atrás de forma escandalosa, el torero se da la tarea de, en redondeces, inventarse una gama de recursos, invertida la arrucina, la capetillina, los molinetes y circurret para ligar, no dejar escapar al toro y volcar a la Afición.

“El Juli” domina, el astado reacciona favorable ante la muleta y la Afición, tan ávida de ver más y más, hace a la faena, meritoria por su aspecto técnico, elevarse a un espacio insospechado por tanta mansedumbre del toro, solo el buen toreo ha logrado el milagro. Desdén de lujo es el remate.

Pero el drama se escapa.

Con el molesto brinco y el pinchazo.

Luego la estocada, las dos orejas y el desastre de Jorge Ramos. Primero las dos orejas de salida y posteriormente la más absurda vuelta al ruedo como homenaje a un manso, sí, lee usted correctamente, un manso casi de carreta.

Pero así anda el Palco, sin vista más allá del jolgorio.

Entre Morales y Ramos tenemos la yunta de Silao, dirían los antiguos en el Toreo de la Condesa: “Tan malo Garza como el Soldao”.

En fin. Luis David a veces se entiende, a veces no con el debilísimo sexto y el peligroso y manso séptimo de regalo. Donde no hay mucho que hacer. Pena porque este torero está para tomar ritmo y marcar distancia de todos. Sin suerte solo queda esperar todo un ciclo más para que regrese a La México.

Lo que nos preocupa es que la vuelta del toro serio y del drama que trae consigo al enfrentarse a la mayor capacidad taurina en La México puede que haya sido solo la excepción más en un tiempo en que la nobleza le ha ganado a la bravura y la omisión de formas a la torería.

Solo esperamos que de las dos jornadas de aniversario gane en el contraste y en la prueba del tiempo la del mayor merito.

Que en los toros y en el arte siempre es lo que más perdura.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Febrero 5 de 2017. Décima Cuarta de Derecho de Apartado y Segundo Festejo del LXXI Aniversario de la Monumental. Más de Dos Tercios de Plaza en tarde muy agradable. De nuevo mala iluminación de la Plaza pese a nuevos reflectores.

Durante el paseillo un conjunto charro paseó el lábaro patrio y, previo a romper el paseillo de las cuadrillas, la Banda de Música ejecutó solemnemente el Himno Nacional Mexicano en conmemoración, lamentablemente no anunciada por la Empresa, del Centenario de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en momento histórico y altamente conmovedor con todos los actuantes, como corresponde, debidamente destocados. Mal el tercer espada al saludar civilmente a la bandera durante la ejecución del Himno Nacional en contravención a la Ley de la materia.

7 Toros, 6 de Teófilo (Divisa Celeste, Plomo y Blanco) Cariavacada en lo general. Anovillada y mansa, carente de fuerza y sosa, con excepción del muy serio y hermoso tercero, reservón pero con emoción en la embestida, el resto muy flojos, debió ser devuelto el corrido en segundo lugar, soso aunque con recorrido el cuarto y manso acobardado con cierto recorrido en la muleta el quinto homenajeado escandalosamente con la vuelta al ruedo. Destaca el lidiado en primer lugar pese a su falta de fuerza; y 1 Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) lidiado como sobrero, serio y con edad pero manso aunque embistiendo a la muleta por pitón derecho.

El tercer espada confirmó su alternativa con el cárdeno “Cantabro”, número 323 con 476 kgs., de la ganadería titular.

Escandalosamente fatal la Autoridad al ordenar el homenaje mencionado sin procedencia ni razón alguna y al no expresar claramente la ceremonia de Conmemoración del Centenario de la Constitución en el Paseillo.

Morante de la Puebla (Catafalco y Oro) Silencio y Dos Orejas con Leves Protestas. Julián López “El Juli” (Teja y Oro) Saludos y Dos Orejas. Luis David Adame (Blanco y Oro) que confirma la alternativa, Saludos, Silencio y Silencio en el de Regalo.

Primer y segundo espada salieron a hombros.

Saludan en el tercio Christian Sánchez al banderillear al tercero y Gustavo Campos al banderillear al cuarto, a la brega, destaca Álvaro Montes.

Cordobina de
Cordobina de “El Juli” al quinto toro de Teófilo Gómez. FOTO: Emilio Méndez.

Apoteosis de docilidad repetidora en las corridas del 71 aniversario de la Plaza México

Foto

A José Antonio Morante de la Puebla y El Juli les concedieron dos orejas y una vuelta al ruedo. Foto Cuartoscuro.com

Por Leonardo Páez.

Mientras entendemos y ponemos en práctica la alarmada recomendación presidencial de consumir lo hecho en México, ya tenemos seca la garganta de tanto gritar ole al toreo universal, es decir, a las figuras españolas que frente al toroartista mexicano nos descubren la grandeza de la tauromaquia melódica y rítmica frente al toro obediente y repetidor, que si no cumple en varas, en cambio acude a la muleta en cámara lenta y con franciscana bondad, en esa fiesta breve más que brava en la que el encuentro arriesgado entre toro y torero se ha sustituido por la estética comodona carente de dramatismo pero sobrada de posturismo. Salvo dos toros, los otros 11 apenas recibieron un pujalo puyazo fugaz en forma de ojal.

Difícil, consumir lo hecho en México

Para conmemorar el 71 aniversario de la Monumental Plaza de Toros México, lanueva empresa de la misma ofreció dos carteles, por lo menos desatinados: el sábado 4, la despedida de los ruedos de Eulalio López Zotoluco, mano a mano con el valenciano Enrique Ponce y toros de Fernando de la Mora; ayer domingo, saltándose de nuevo el reglamento que prohíbe exceder 50 por ciento de alternantes extranjeros, el sevillano José Antonio Morante de la Puebla y el madrileño Julián López El Juli para la confirmación de alternativa del hidrocálido Luis David Adame –19 años, cuatro meses de matador y tres corridas toreadas–, con un encierro de Teófilo Gómez. Hubo media entrada en la primera y más de media en la segunda, prueba de que en materia taurina consumir lo hecho en México es difícil, y más cuando el empresariado prefiere importar toreros con imán de taquilla que producirlos.

Por la culata le salió a Zotoluco su despedida, ya que el mejor lote se lo llevó su alternante, consentido de la anterior empresa y de la plaza, quien bordó primero al dócil Venadito con su lucido repertorio muletero, por lo que el juez Enrique Braun le concedió dos orejas, y luego a Tumbamuros,al que el citado juez pasó con dos pares de banderillas, a petición de Ponce, que volvió a torear de salón a otra hermana de la caridad. Despliegue de tersura del diestro y de ternura del burel, sólo empañadas por cinco pinchazos y dos avisos. Afanoso, más que templado, estuvo Eulalio con su segundo, Voy y vuelvo, al que despachó de entera y le cortó la oreja. Sus otros dos fueron sosos y deslucidos. Un buen puyazo dejó Nacho Meléndez la tarde de su despedida y un gran par, otro más, clavó Christian Sánchez, citando y esperando la lenta embestida.

Ayer, el entusiasmo alcanzó niveles delirantes y tras cantar el público el Himno Nacional, Luis David Adame, mal cerrada la cornada que recién sufrió en León, se enfrentó a Cántabro, al que recibió con suaves lances, una media de ensueño y un manguerazo, como si trajera 300 y no tres corridas. Llevó muy bien el toro al caballo y quitó por templadas zapopinas; empezó en los medios con tres cambiados por la espalda y toreó con temple y precisa colocación por ambos lados a un soso repetidor, al que se pasó en ceñidas bernadinas.

Dejó un pinchazo hondo y un descabello, pero aquel despliegue de precoz madurez torera le pasó de noche al mitotero público. Poco juego tuvo su deslucido y débil segundo, por lo que decidió regalar un toro, ahora de Fernando de la Mora, que acabó rajándose, y al que toreó bellamente de capa y muleteó con una solvencia y un sentido de la lidia que hacen vislumbrar en Luis David a una figura a corto plazo.

Morante y Julián López torearon de salón ante sendos toros de la ilusión, bondadosos y obedientes, por lo que el eufórico juez Jorge Ramos les otorgó dos orejas a cada uno y hasta inmerecida vuelta al ruedo, entre pitos, a los despojos del segundo de El JuliBien bonito, de veras.

Publicado en La Jornada.

Los “perros” de Manizales para Morante y El Juli: ¿no les da vergüenza?

El miedo comienza a sentirse entre los aficionados mexicanos y no es para menos, ya que después de haber arrasado con toda clase de novilletes en Sudamérica, El Juli ya tiene la mira puesta en su temporada mexicana, en donde se anuncia el 5 de febrero en La Plaza México con toros de Teófilo Gómez al lado de Morante de la Puebla, socio de faenas del torero de San Blas en América. 

Cuando El Juli era un niño y andaba por México de novillero se oía hablar mucho de él. Los revisteros españoles y los periodistas mexicanos escribían que estabamos ante la reencarnación de Gallito, pero lo que en verdad nos encontramos al día de hoy ha sido otro indeseado golpe de realidad, porque el toreo del Juli evolucionó pero hacia la vulgaridad, la bastedad y el destoreo, tres rasgos que le han acompañado en su largo caminar hasta el día de hoy.

Y ya podrán cantarle odas y sinfonías los críticos, el público y los aficionados; podrán encumbrarle hasta el cielo, darle orejas, rabos y patas, inluso le pueden poner una estatua en Sevilla junto a la de Pepe Luis Vázquez o encima de la de Manolo Martínez en la Plaza México, pero la realidad es que el toreo de Julián López, comparado con los buenos toreros de otras epocas, se ha quedado muy corto para lo que alguna vez apuntaron los grandes críticos. 

Y eso, quien lo probó lo sabe. (De S y S)

Por José Antonio del Moral.

Uno lee lo que se escribe y se publica sobre algunas ferias de América y llega hasta creer las maravillas que se cuentan sobre lo hecho por los toreros.

Pero estamos en un momento sublime de los más modernos y libres medios de comunicación gracias a internet y a las redes sociales y el tinglado se viene abajo cada vez que a alguien se le ocurre publicar las fotografías de los toros que se lidiaron en el “grandioso” acontecimiento.

No hacen falta más palabras…

De Toros en Libertad.