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Los “perros” de Manizales para Morante y El Juli: ¿no les da vergüenza?

El miedo comienza a sentirse entre los aficionados mexicanos y no es para menos, ya que después de haber arrasado con toda clase de novilletes en Sudamérica, El Juli ya tiene la mira puesta en su temporada mexicana, en donde se anuncia el 5 de febrero en La Plaza México con toros de Teófilo Gómez al lado de Morante de la Puebla, socio de faenas del torero de San Blas en América. 

Cuando El Juli era un niño y andaba por México de novillero se oía hablar mucho de él. Los revisteros españoles y los periodistas mexicanos escribían que estabamos ante la reencarnación de Gallito, pero lo que en verdad nos encontramos al día de hoy ha sido otro indeseado golpe de realidad, porque el toreo del Juli evolucionó pero hacia la vulgaridad, la bastedad y el destoreo, tres rasgos que le han acompañado en su largo caminar hasta el día de hoy.

Y ya podrán cantarle odas y sinfonías los críticos, el público y los aficionados; podrán encumbrarle hasta el cielo, darle orejas, rabos y patas, inluso le pueden poner una estatua en Sevilla junto a la de Pepe Luis Vázquez o encima de la de Manolo Martínez en la Plaza México, pero la realidad es que el toreo de Julián López, comparado con los buenos toreros de otras epocas, se ha quedado muy corto para lo que alguna vez apuntaron los grandes críticos. 

Y eso, quien lo probó lo sabe. (De S y S)

Por José Antonio del Moral.

Uno lee lo que se escribe y se publica sobre algunas ferias de América y llega hasta creer las maravillas que se cuentan sobre lo hecho por los toreros.

Pero estamos en un momento sublime de los más modernos y libres medios de comunicación gracias a internet y a las redes sociales y el tinglado se viene abajo cada vez que a alguien se le ocurre publicar las fotografías de los toros que se lidiaron en el “grandioso” acontecimiento.

No hacen falta más palabras…

De Toros en Libertad.

Opinión: De Rey a Rey

Por Alvaro R. del Moral.

No ha dejado de llamar la atención la retirada de César Jiménez, un torero que llegó a ocupar la cabecera del escalafón y que había desaparecido en la práctica de los carteles. 

¿Qué pasó en este tiempo? El torero de Fuenlabrada era el flanco más débil de aquel famoso y extinto G-10 que alentó la llamada rebelión catódica. Hace ya un lustro: se pretendió sin éxito -poniéndose en dudosas manos- revertir el reparto de los derechos de televisión. Los empresarios nunca se lo perdonaron. 

Los grandes siguieron a lo suyo; los que andaban amparados por casas grandes bajaron la cabeza con la promesa de no romper más platos y Jiménez se quedó en tierra de nadie. 

El Cid fue el primero en bajarse del barco y el efecto dominó fulminó el grupo. Las estadísticas permiten comprobar el brusco descenso en las actuaciones de Jiménez entre 2011 y 2012, año de la sedición. A raíz de aquello se quedó parado. Jiménez pudo ocupar posiciones más altas en el toreo; se va sin ruido y con total elegancia. Suerte.

Un duelo en la cumbre para un nuevo tiempo

La reaparición de Andrés Roca Rey era, indiscutiblemente, el gran acontecimiento del invierno taurino. Dos percances sucesivos -en Málaga y Palencia- frenaron en seco la apabullante campaña europea del paladín peruano. Pero, a la vez, sembraron algunas dudas que el jovencísimo matador ha despejado hablando de tú a tú con el mismo matador –El Juli– que le dejó fotografiarse a su lado en el patio de caballos de la plaza de Lima cuando sólo era un niño que soñaba con ser torero. 

Algunos años después de aquella imagen ha vuelto a retratarse con el maestro. Pero ahora lo ha hecho vestido de luces y sabiéndose el foco de la extraordinaria expectación mediática que abarrotó el histórico coso de Acho en la yema de la feria del Señor de los Milagros. Ese mano a mano contenía otras claves simbólicas: se festejaba que el vetusto escenario americano ha cumplido 250 años. Pero también se escenificaba -del alguna manera- una ceremonia de traspaso de poderes. El Juli mantiene intacto el mando del planeta de los toros pero sabe perfectamente que Roca Rey es el pretendiente con derechos más sólidos para sucederle. El limeño logró salir a hombros pero la primacía profesional del madrileño le hizo abandonar la plaza a los gritos de ¡torero, torero! Roca ha confirmado al mismo equipo de apoderamiento que le ha acompañado durante la campaña española. Esa temporada acabó pero ya se está pensando en las líneas argumentales de la próxima. 

Los nuevos matadores y el renovado rumbo de Madrid marcarán la pauta.

Fuente: El Correo Web

Roca Rey se impone al Juli en su reaparición 

Roca Rey tuvo una exitosa reaparición.

De S y S.

Andrés Roca Rey cortó dos orejas y salió a hombros de la plaza de Acho en su Lima natal en la primera corrida de toros de la Feria del Señor de los Milagros, que este año es conmemorativa de los 250 años de la plaza.

Con un lleno en los tendidos, Roca Rey triunfó al cortar dos orejas del toro corrido en cuarto lugar, un colorado, ojiblanco y cuajado, al que toreo de capote con acierto, brillando en el quite en que combinó verónicas, chicuelinas y tafalleras, rematadas con una larga.

Tras un buen segundo tercio, el torero limeño encendió los tendidos con su inicio de faena con pases cambiados por la espalda para luego aprovechar la nobleza y codicia del toro, lidiándolo por tanto por derecha como por izquierda.

Con cuatro circulares puso al público de pie, para terminar su labor con ceñidas bernardinas.

Entró a matar en recto dejando una estocada caída, recibiendo las dos orejas pedidas con insistencia.

Estuvo por encima del segundo de la tarde, un colorado, chorreado en verdugo, noble, suave y justo de fuerzas que casi no fue picado. Lo mas destacado fue el quite con el capote a la espalda. El toro era bueno pero carecía de transmisión. Mató de una estocada y varios descabellos.

El peruano porfió con el que cerró plaza, el peor del encierro, sin que su trasteo prospere.

Lo mejor de El Juli, con el quinto

El Juli cortó una oreja de peso al quinto, el mejor toro del encierro que tuvo un pitón derecho extraordinario. 

El Juli estuvo por encima del primero de la tarde al que lidio por ambos pitones aprovechando la clase que tenía el astado, cuyo defecto fue la poca transmisión. Mató de un pinchazo y estocada y perdió al menos una oreja.

El tercero fue deslucido y poco pudo hacer con la muleta.

FERIA DE BILBAO: La mejor forma de vaciar las plazas

Ponce, Juli y López Simón se estrellan con una descastada corrida de Domingo Hernández, la ganadería por la que se pegan las figuras.

​Por Álvaro Suso.



Llegaron las figuras y con ellos el medio toro. La presencia justita y el interior vacío. Lo suficiente para que unos por delante y otros por detrás sirvieran para que no se protestase la presencia de los de Domingo Hernández.

Por fuera tenían lo justo, pero por dentro, nada. Ninguna casta, desrazados y sin las fuerzas necesarias para ofrecer batalla. Tomando prestada la frase de mi compañero de localidad: “Para torear hace falta una fiera semisalvaje que ataque y acometa en su embestida”. Así que toreo no pudo haber porque no hubo fieras.

Y este tipo de animal es el que piden las figuras actuales; el Juli mata la camada entera de este hierro y así se van vaciando las plazas sin remedio. Muletazos, postureo y hasta trofeos, pero emoción no hubo ninguna. Aquel sentimiento que arrebata al espectador y le hace sentir que ha vivido un espectáculo único… de eso, nada. ¿Cómo se puede venir una única tarde a Bilbao y hacerlo con esta corrida?

Los toreros no se dan por enterados. Ponce brindó al público el inválido cuarto. El toro ya estaba muerto para ese momento, se mantenía en pie pero era un muerto en vida que no podía atacar sino acompañar apenas los muletazos de enfermero del diestro valenciano. Lo digno habría sido abreviar ante un animal que debió ser devuelto por su falta de fuerza, pero Ponce lo brindó y prolongó su trasteo hasta escuchar un aviso. Lo bueno si breve… pues insulso, malo y largo.

En su primero había cortado una oreja bondadosa, por una elegante faena, aseada y sin apreturas.

Peor fue lo de El Juli, empeñado en aparentar que sus dos toros parecieran alimañas. No fueron lo dóciles que acostumbran a mostrarse, pero con la poquita casta que tenían no se comían a nadie. Pasaban tan pocas cosas que en el quinto hasta cambiaron de tercio con un solo puyazo. Como para no despistarse… El madrileño siempre estuvo perfilero, toreando hacia afuera y quedándose descubierto en multitud de ocasiones. Con todo, le hicieron saludar al final de su actuación.

López Simón, el joven que debía apretar a las figuras según reza el espíritu de los carteles de Bilbao de este año, tampoco dijo nada. Igual que Ponce y Juli, brindó —entre una fuerte división de opiniones— su primero a Juan Carlos I, presente por primera vez en la historia de esta plaza. El emérito monarca estuvo acompañado por su hija la infanta Elena en uno de los palcos de sombra.

El diestro de Barajas se estrelló con un soso primero, en el que estuvo desdibujado y fue tropezado en exceso. En el sexto, no pasó de ligar algunos muletazos con un desarme que echó por tierra cualquier esperanza. Y volvieron a sonar las palmas.

Aplaudir es gratis pero cuando haya que abrir de nuevo la cartera para volver a los toros más de uno se lo pensará. Estas corridas sin toros y sin emoción es la mejor forma de echar a la gente de las plazas. Y lo malo es que se repiten a diario por toda la geografía; la de Bilbao fue una más, pero en un sitio de los importantes.

HERNÁNDEZ / PONCE, JULI Y SIMÓN

Seis toros de Domingo Hernández, pobres de presentación, completamente descastados y con poca fuerza.

Enrique Ponce: estocada (oreja). Dos pinchazos y estocada (silenciotras aviso).

El Juli: estocada y cuatro descabellos (silencio). Estocada casi entera y dos descabellos(saludos).

López Simón: dos pinchazos y descabello (silencio tras aviso). Estocada (saludos tras aviso).

Plaza de Bilbao. 23 de agosto. Cuarta de las Corridas Generales. Casi tres cuartos de plaza.

Fuente: El País

¿La Fiesta en Paz? Tomás y El Juli, ¿de lo perdido lo que aparezca?

Por Leonardo Páez. 


El aficionado pensante –quedan como 26– Gilberto Durán me envía la confirmadora crónica de Antonio Lorca de El País, titulada José Tomás y El Juli, caricaturistas de la fiesta, del festejo celebrado el 14 de agosto en la plaza de San Sebastián y de la que transcribimos partes:

“Apúrense. Mientras El Juli siga siendo una figura de peso el futuro de la fiesta correrá un serio peligro. Pero no es José Tomás la solución. Si el primero se ha convertido en un icono de la modernidad comodona, el segundo está de despedida y recogida de lo que en taquilla dejan ríos de incondicionales y curiosos que acuden en procesión a ver a su dios. Uno y otro, cuales caricaturistas, dieron la impresión de tomarse a broma la tauromaquia.

“…El Juli se presentó, como en él es habitual, con una corrida (Garcigrande) escurrida de carnes, cómoda de cabeza, sin fuerzas y con tanta nobleza como falta de casta y acometividad. Con estos toros triunfa todas las tardes y ayer cortó las dos orejas tras una faena despegada y al hilo del pitón, ante un público generoso, festivalero y triunfalista. Pero nadie se lo recrimina, y ahí sigue, en figura del toreo, de plaza en plaza apuntillando la fiesta como si tal cosa.

“…lo llamativo a estas alturas es que José Tomás se anuncie con él en esta feria. Y con los toros elegidos por su compañero, a sabiendas de que en modo alguno garantizan la mínima emoción que exige el toreo… a pesar de momentos elocuentes de El Juli en un quite por zapopinas y algún recorte con la mano izquierda; a pesar de la salida a hombros y todos los vicios adquiridos, este torero dictó ayer una nueva lección de antitoreo…

“Y Tomás llegó –muy solemne en todo momento–, hizo el supuesto esfuerzo que se le supone a su exigencia dineraria y se marchó… Dicho de otro modo: Tomás se anunció con borregos taciturnos y él necesita toros. Sí, algunos muletazos tuvieron prestancia, pero todo supo a muy poco. Abrió plaza Hermoso de Mendoza y protagonizó una de las tardes más tristes que se le recuerdan. Dos toros descastadísimos (Bohórquez, excesivamente despuntados) y un caballero desganado y desacertado. Un dolor.” En España algunos críticos por fin empiezan a reconocer que el principal enemigo taurino está dentro de la fiesta.

Por su parte, Daniel Herrera, de La Opinión de Málaga, al referirse a la actuación de Joselito Adame en la cuarta corrida de feria de esa ciudad el pasado miércoles y en contraste con las postraciones de nuestros mexicanos con los figurines de allá, señala:

“Lo que son las cosas, el pasado año ya le correspondió un toro excepcional en Málaga… que finalmente fue el mejor de todo el abono. Confiamos en que aún salgan de chiqueros mucho mejores, y que sus lidiadores los aprovechen más de lo que ayer hizo el mexicano. Como sucediera en 2015, volvió a estar por debajo de las posibilidades de un toro con movilidad… en los medios, planteó la faena por el pitón izquierdo, instrumentándole muchos naturales, aunque con falta de temple y limpieza en el trazo en la mayoría de ellos. Por la diestra no mejoró, con excesiva brusquedad en un conjunto acelerado y un tanto bullanguero… se tiró a matar a ley logrando una estocada que determinó la concesión de una oreja… en su segundo se repitió la historia… para desarrollar (Joselito Adame) series en línea y en redondo un tanto periféricas en los primeros compases…”. 

Y sí, el taurineo en México ya quiere oootra figura cuña que sepa hacer aunque no pueda decir.

Publicado en La Jornada.

FERIA DE SAN SEBASTIÁN: José Tomás y El Juli, caricaturistas de la fiesta

José Tomás, ayer en la plaza de toros de San Sebastián. JAVIER HERNÁNDEZ.

Por Antonio Lorca.

Apúrense. Mientras El Juli siga siendo una figura de peso, con mando en plaza y en el campo ganadero, el futuro de la fiesta correrá un serio peligro. Pero no es José Tomás la solución. Si el primero se ha convertido en un icono de la modernidad comodona, el segundo está de despedida y recogida de lo que en taquilla dejan ríos de incondicionales y curiosos que acuden en procesión a ver a su dios. Uno y otro, cuales caricaturistas, dieron la impresión de tomarse a broma la tauromaquia.

Vamos, que a pesar del lleno de ayer en la plaza de Illumbe, los toros en San Sebastián siguen tan en peligro como antes del festejo. Primero, porque los políticos continuarán con sus ataques; segundo, porque la inmensa mayoría de los que poblaron los tendidos de la plaza no han nacido ni viven aquí; y tercero, porque José Tomás y El Juli se presentaron en esta tierra para jugar a los toros sin más compromiso.

Vaya por delante un detalle anecdótico: ¿qué importancia daría El Juli a esta corrida cuando por la mañana se anunció en la feria de Dax? ¿Se imaginan el problema que se hubiera planteado ante una hipotética voltereta? Y El Juli se presentó, como en él es habitual, con una corrida escurrida de carnes, cómoda de cabeza, sin fuerzas y con tanta nobleza como falta de casta y acometividad. Con estos toros triunfa todas las tardes y ayer cortó las dos orejas tras una faena despegada y al hilo del pitón, ante un público generoso, festivalero y triunfalista.

Pero nadie se lo recrimina, y ahí sigue, en figura del toreo, de plaza en plaza apuntillando la fiesta como si tal cosa.

Pero lo llamativo a estas alturas es que José Tomás se anuncie con él en esta feria. Y con los toros elegidos por su compañero, a sabiendas de que en modo alguno garantizan la mínima emoción que exige el toreo.

Y Tomás llegó, —muy solemne en todo momento—, hizo el supuesto esfuerzo que se le supone a su exigencia dineraria y se marchó. Inválido y amuermado era su primero, aborregado y lisiado por más señas, y ante él estuvo el torero en fases intermitentes sin dejar nada para el recuerdo. Nobleza exhibió el quinto, al que le hizo una faena tan larga como insulsa porque no tenía hechuras ni comportamiento del toro que requiere el toreo de esta figura. Dicho de otro modo: Tomás se anunció con borregos taciturnos y él necesita toros. Sí, algunos muletazos tuvieron prestancia, pero todo supo a muy poco.

Abrió plaza Hermoso de Mendoza y protagonizó una de las tardes más tristes que se le recuerdan. Dos toros descastadísimos y un caballero desganado y desacertado. Un dolor.

BOHÓRQUEZ, GARCIGRANDE / HERMOSO, TOMÁS, EL JULI

Dos toros excesivamente despuntados de Fermín Bohórquez, flojos, mansos y parados; y cuatro de Garcigrande y Domingo Hernández, —el tercero como sobrero—, muy justos de presentación, blandos, sosos y nobles.

Hermoso de Mendoza: cuatro pinchazos (silencio); rejonazo trasero (ovación).

José Tomás: dos pinchazos, estocada y tres descabellos(ovación); pinchazo —aviso— y estocada (oreja).

El Juli: estocada caída (dos orejas); estocada (silencio).

Plaza de toros de Illumbe.Segunda corrida de feria. 14 de agosto. Lleno de ‘no hay billetes’. Asistieron desde un burladero el Rey emérito, la infanta Elena y sus dos hijos.

Publicado en El País

 

Con José Tomás, el toreo saca músculo en San Sebastián

​ 

El 11 de agosto de 1998 el viejo Chopera lloraba en los terrenos de Anoeta. Estaba pisando la nueva plaza de toros: San Sebastián, 25 años después, volvía a completar la Semana Grande con la feria taurina. 

El crítico Vicente Zabala describía en las páginas de ABC la emoción, el olor a nuevo, el callejón sin acabar. La inauguración de Illumbe, con Manzanares, Ponce y Rivera Ordóñez, reenganchaba a Donosti con su historia. Un paseo que comenzó en 1589 con la plaza de Erreguesoro y que culminó ese día: Illumbe se convertía en el catorceavo ruedo levantado en la ciudad en todo ese tiempo.

En el espacio multiusos acorazado, la nueva plaza de toros es una nave espacial recubierta por una esfera redonda que se asoma a San Sebastián, la eficiencia no tiene solera, convivían toros y baloncesto hasta 2012. Bildu se hizo con el Ayuntamiento y dio prioridad al veto de las corridas de toros. “Comparto las teorías antitaurinas. No voy a alcanzar ningún acuerdo con ninguna empresa taurina. Hay que buscar algo más fructífero”, dijo Juan Karlos Izagirre, el entonces alcalde de la ciudad, a los pocos días de estrenar el cargo. Aunque, según datos de la patronal Anoet, los primeros 14 años de vida de Illumbe aportaron a la ciudad 117 millones de euros, Bildu ocupó el lugar público con otro tipo de actividades durante la Semana Grande imposibilitando la organización de corridas de toros.

En 2015, bajo el mandato de PNV y PSOE, volvieron los toros a San Sebastián. La casa Chopera, los actuales empresarios, hizo un trabajo callado, paciente y reservado durante los años en blanco. Agazapados detrás de Bildu mantuvieron reuniones con todos los grupos políticos, amarrando antes de las nuevas elecciones la feria. Y como en 1998 se volvió a estrenar Illumbe. Acudió el rey emérito Don Juan Carlos. Se televisó por TVE. Otra vez en el cartel Ponce. Manzanares, de catafalco y azabache, elevaba al cuadrado el recuerdo de su padre, y López Simón sustituía a Rivera Ordóñez. El ímpetu anti también se mantendría.

La asociación Donostia Antitaurina Orain recogió las firmas suficientes para exigir un referéndum. Eneko Goia accedió este verano a formular el próximo 19 de febrero la pregunta: “¿Quiere usted que el Ayuntamiento deje de destinar recursos municipales para las corridas de toros?”, que aún puede tumbar un recurso del Estado.

Este domingo, mientras los donostiarras ya piensan la respuesta, llega José Tomás. La feria ha comenzado desde el sábado y avanzará hasta el próximo 16. El mano a mano con Juli en una plaza de primera convierte la cita en epicentro, un terremoto de tauromaquia. En realidad los ciudadanos han respondido ya. Todos los abonos se agotaron hace tiempo, como primera opción. “¿Quiere ir usted a los toros este año?”. El toreo saca músculo en San Sebastián, donde late en cada hotel ocupado y restaurante, en la plaza llena desde el primer día. El referéndum de las taquillas ya ha ganado el primer asalto. Once mil personas no darán ninguna explicación el día 15.

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El efecto José Tomás en San Sebastián 

De S y S.
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El anuncio de José Tomás en los carteles de la Semana Grande de San Sebastián ha contribuido a frenar y a cuestionar la ofensiva antitaurina que pide una consulta popular sobre la continunidad de las corridas de toros en la capital donostiarra.

Frente a las casi nueve mil firmas que una plataforma animalista presentó para promover dicho referéndum, el anuncio del famoso torero madrileño ha hecho que este año se agoten, vendidas en forma de abono, el 97 por ciento de las 44.000 localidades de los cuatro festejos de la feria, restando en taquilla sólo el cupo que establece la ley para su venta el mismo día del festejo.

Cuando se cumplen justamente dieciocho años desde que se inauguró el moderno coso de Illumbe, ahora de propiedad municipal, los toros vuelven a San Sebastián en medio de una extendida controversia que provocó el anterior alcalde de Bildu, que impidió la celebración de corridas durante las fiestas de 2013 y 2014.

Fue la pasada temporada cuando, ya con un nuevo gobierno municipal, un acuerdo entre PP, PSOE y PNV hizo posible que se reabriese de nuevo la plaza, con la presencia incluida en el primer festejo tanto del Rey Emérito como de las cámaras de TVE.

Aun así, los nuevos ediles al frente del consistorio han decidido convocar esa consulta popular solicitada por los antitaurinos pero que está aún pendiente de fecha -se especula con que pudiera celebrarse en febrero de 2017- tras ser aplazada por distintas circunstancias administrativas, al igual que sucede también en Vitoria.

En medio de esta polémica de claro tinte político, la empresa Chopera, que gestiona el coso taurino que se encargó de levantar, ha conseguido todo un golpe de efecto al contratar a José Tomás, que, con la arrolladora fuerza de este torero en las taquillas, ha hecho que se desborden todas las previsiones y se ponga en duda el supuesto afán abolicionista de la ciudadanía donostiarra.

La feria taurina de San Sebastián, que tiene así el lleno asegurado en todo los festejos -como pasó también en Jerez y Alicante al reclamo de José Tomás-, comenzó ayer sábado con una corrida de la divisa de Fuente Ymbro que estoquearon Diego Urdiales, Paco Ureña y el mexicano Joselito Adame.

Este festejo sirvió de prólogo a la jornada central, la cita estelar de la Semana Grande y casi de toda la temporada taurina española, pues no en vano en el ruedo de Illumbe se van a ver las caras, tras cuatro años desde su último enfrentamiento, dos toreros de la categoría de José Tomás y el Juli.

Delante de ellos hará el paseíllo el también famoso rejoneador Hermoso de Mendoza, que lidiará toros de Fermín Bohórquez, mientras que los de a pie pertenecerán al hierro de Domingo Hernández.

Pero la redonda Semana Grande de 2016, programada con una clara intención reivindicativa por parte de la empresa, cuenta con otros dos festejos de muy alto nivel, como son los de los días 15 y 16 de agosto.

En el primero actuarán el francés Sebastián Castella, Alejandro Talavante y el peruanoRoca Rey, con reses de Zalduendo, mientras que cerrarán el abono Enrique Ponce, José María Manzanares y López Simón, estos ante astados de Juan Pedro Domecq.

Con tanta expectación, la ciudad y sus alrededores tienen cubiertas la práctica totalidad de sus plazas hoteleras, además de las reservas en su restaurantes, contando con los miles de visitantes que acudirán durante cuatro días al recinto privado que registra mayor asistencia de público durante las fiestas de San Sebastián.

En ese sentido, un estudio de la plataforma Toros Sí en Donosti, creada como contrapeso a los ataques antitaurinos, calcula que en las quince ferias anteriores la celebración de festejos taurinos tuvo una repercusión económica de 120 millones de euros en la capital guipuzcoana.

El anuncio de José Tomás en los carteles de la Semana Grande de San Sebastián ha contribuido a frenar y a cuestionar la ofensiva antitaurina que pide una consulta popular sobre la continunidad de las corridas de toros en la capital donostiarra.

Frente a las casi nueve mil firmas que una plataforma animalista presentó para promover dicho referéndum, el anuncio del famoso torero madrileño ha hecho que este año se agoten, vendidas en forma de abono, el 97 por ciento de las 44.000 localidades de los cuatro festejos de la feria, restando en taquilla sólo el cupo que establece la ley para su venta el mismo día del festejo.

Cuando se cumplen justamente dieciocho años desde que se inauguró el moderno coso de Illumbe, ahora de propiedad municipal, los toros vuelven a San Sebastián en medio de una extendida controversia que provocó el anterior alcalde de Bildu, que impidió la celebración de corridas durante las fiestas de 2013 y 2014.

Fue la pasada temporada cuando, ya con un nuevo gobierno municipal, un acuerdo entre PP, PSOE y PNV hizo posible que se reabriese de nuevo la plaza, con la presencia incluida en el primer festejo tanto del Rey Emérito como de las cámaras de TVE.

Aun así, los nuevos ediles al frente del consistorio han decidido convocar esa consulta popular solicitada por los antitaurinos pero que está aún pendiente de fecha -se especula con que pudiera celebrarse en febrero de 2017- tras ser aplazada por distintas circunstancias administrativas, al igual que sucede también en Vitoria.

En medio de esta polémica de claro tinte político, la empresa Chopera, que gestiona el coso taurino que se encargó de levantar, ha conseguido todo un golpe de efecto al contratar a José Tomás, que, con la arrolladora fuerza de este torero en las taquillas, ha hecho que se desborden todas las previsiones y se ponga en duda el supuesto afán abolicionista de la ciudadanía donostiarra.

La feria taurina de San Sebastián, que tiene así el lleno asegurado en todo los festejos -como pasó también en Jerez y Alicante al reclamo de José Tomás-, comenzará mañana sábado con una corrida de la divisa de Fuente Ymbro que estoquearán Diego Urdiales, Paco Ureña y el mexicano Joselito Adame.

Este festejo servirá de prólogo a la jornada central, la cita estelar de la Semana Grande y casi de toda la temporada taurina española, pues no en vano en el ruedo de Illumbe se van a ver las caras, tras cuatro años desde su último enfrentamiento, dos toreros de la categoría de José Tomás y el Juli.

Delante de ellos hará el paseíllo el también famoso rejoneador Hermoso de Mendoza, que lidiará toros de Fermín Bohórquez, mientras que los de a pie pertenecerán al hierro de Domingo Hernández.

Pero la redonda Semana Grande de 2016, programada con una clara intención reivindicativa por parte de la empresa, cuenta con otros dos festejos de muy alto nivel, como son los de los días 15 y 16 de agosto.

En el primero actuarán el francés Sebastián Castella, Alejandro Talavante y el peruanoRoca Rey, con reses de Zalduendo, mientras que cerrarán el abono Enrique Ponce, José María Manzanares y López Simón, estos ante astados de Juan Pedro Domecq.

Con tanta expectación, la ciudad y sus alrededores tienen cubiertas la práctica totalidad de sus plazas hoteleras, además de las reservas en su restaurantes, contando con los miles de visitantes que acudirán durante cuatro días al recinto privado que registra mayor asistencia de público durante las fiestas de San Sebastián.

En ese sentido, un estudio de la plataforma Toros Sí en Donosti, creada como contrapeso a los ataques antitaurinos, calcula que en las quince ferias anteriores la celebración de festejos taurinos tuvo una repercusión económica de 120 millones de euros en la capital guipuzcoana.

Fuente: COPE