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José Tomás visita la Asociación Síndrome de Down burgalesa

De SOL y SOMBRA.

El torero José Tomás ha realizado hoy una visita a las instalaciones de la Asociación Síndrome de Down burgalesa, donde ha mostrado su lado más humano y solidario, y ha recorrido la catedral de Burgos, donde ha conocido los preparativos de la celebración de su VIII centenario en 2021.

José Tomás ha disfrutado de un rato agradable con niños de diferentes edades en las áreas de atención temprana, en las aulas de informática y en los pasillos del centro.

Posteriormente se ha desplazado a la catedral de Burgos, donde ha sido recibido por el vicepresidente del cabildo catedralicio, Juan Álvarez Quebedo, el alcalde de Burgos, Javier Lacalle, y el vicepresidente de la Fundación VIII Centenario, Antonio Miguel Méndez Pozo.

El vicepresidente del Cabildo ha explicado al torero la importancia del VIII Centenario no solo para la seo burgalesa sino para toda la ciudad, y le ha emplazado a seguir colaborando con el proyecto, invitación a la que también se ha sumado el alcalde, quien ha agradecido al diestro la visita.

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Corbacho, en el manga japonés: “Si quieres suicidarte, dedícate a los toros”

Maki Satoo, aficionada entusiasta y autora de ‘Golondrina’, la historia de una novillera en seis tomos.

Por Antonio Lorca.

Chica, una joven sevillana que vive en Madrid, sufre una profunda decepción cuando su apasionada historia de amor con otra mujer acaba en una turbulenta ruptura. Desesperada por tal circunstancia, la protagonista baja a la calle e intenta suicidarse arrojándose ante un coche. Afortunadamente, el conductor puede frenar y evita el atropello. El hombre sale del vehículo, auxilia a la mujer, la acoge en su casa y le dice: “Si quieres suicidarte, dedícate a los toros”.

Quien habla es Antonio Corbacho, apoderado en su día de José Tomás y Alejandro Talavante, prestigioso taurino, fallecido en agosto de 2013, y reconvertido en personaje del manga japonés de la mano de Maki Satoo, de nombre artístico Est Em, una joven mangaka (creadora de cómics en el lejano país), aficionada a los toros, que publicará el próximo mes de octubre el sexto tomo de Golondrina, la historia taurina de Chica.

Corbacho introduce a Chica en el mundo de los toros y pronto se despierta en ella la vocación taurina; debuta sin caballos con el nombre de Golondrina, conoce a un novillero sevillano, Vicente Gallo, que pretende iniciar con ella una imposible relación sentimental. En cambio, Chica se enamora de una militante antitaurina, a la que conoce en la plaza de Las Ventas, y la acompaña a una manifestación contra la fiesta de los toros. Chica dirige la palabra a los reunidos y defiende la tauromaquia para sorpresa de todos.

Hasta aquí la sinopsis de los cinco primeros tomos, cada uno de ellos de unas 180 páginas, cuya acción se desarrolla entre Sevilla y Madrid, y finalizará en octubre con la edición del sexto y último libro, donde se cuenta el debut de Golondrina como novillera con caballos.

Golondrina es un verdadero tratado de iniciación a la tauromaquia

Hasta 20.000 copias se vendieron en Japón del primer libro, y los demás han tenido una venta media de 8.000 ejemplares.

De ello vive Maki Satoo, licenciada en Manga por la universidad de Kyoto Seyka, y apasionada de los toros por obra y arte de Camomiro, Alejandro Talavante, José Tomás y Antonio Corbacho.

De visita en Madrid, y con la ayuda del historiador Fernando González Viñas, conocedor del idioma japonés y comisario de la exposición Del ruedo al cómic, inaugurada en la feria de San Isidro, y en la que ella participó, Satoo cuenta que el torero Camomiro, un personaje japonés de cuentos infantiles, fue su primer contacto con la fiesta de los toros; interesada, después, en el flamenco y la cultura española, accede a imágenes taurinas reales a través de YouTube, y así conoce a Alejandro Talavante la tarde de su confirmación de alternativa, el 8 de abril de 2007.

Portadas de varios tomos de ‘Golondrina’.
Portadas de varios tomos de ‘Golondrina’.
“Me sorprendió, en primer lugar, que en pleno siglo XXI se mataran toros a la vista del público, —afirma la artista—, pero quise saber más, y por medio de las imágenes fui testigo de momentos preciosos que se producen en la plaza entre el hombre y el toro”.

El siguiente paso fue una visita a España para vivir en directo su afición. Una novillada en Las Ventas fue su bautizo, y, posteriormente, se desplazó a la feria de Córdoba, donde vio torear a Talavante.

Poco después, contagiada ya de la afición, sale a la luz su primera obra taurina, El vagabundo odia al rojo, una historia con trasfondo amoroso entre un torero y un carnicero.

La artista japonesa trabaja ahora en las relaciones entre los toros y el sumo.

Posteriormente, asiste a una corrida de José Tomás en la feria de Jerez de la Frontera, conoce a Antonio Corbacho, vive durante un mes en Sevilla, y cuando considera que está plenamente familiarizada con el entramado taurino decide acometer Golondrina, una obra manga mucho más ambiciosa, un verdadero tratado de iniciación a la tauromaquia.

“Golondrina decide hacerse torera con el deseo inicial de morir en la plaza —cuenta González Viñas—, y en el desarrollo de la historia queda ejemplarmente plasmada la lidia a través de sus actuaciones”. “Una verdadera lección para principiantes, —continúa— en la que no faltan hermosas viñetas de la Maestranza y Las Ventas”.

A juicio del historiador, “Golondrina es una joya narrativa con unos personajes bien definidos y dotada de una riqueza argumental que se acrecienta a medida que avanzan los tomos; las introspecciones de la protagonista sirven, además, a la autora para jugar con diálogos con el toro, convertido en personaje simbólico”.

“Un torero en la plaza, su posición vertical en el centro del ruedo, es algo muy bello, y entiendo que muchos artistas se hayan inspirado en la tauromaquia para sus obras”, interviene Satoo.

Añade, además, que su relación personal con Antonio Corbacho le permitió descubrir que el toreo es algo espiritual, mucho más allá de la imagen vistosa y colorista que transmite en la plaza.

— ¿Y por qué una historia homosexual?

— “Las relaciones homosexuales son habituales en el manga japonés”, explica Satoo, “pero, en el caso de Golondrina, la idea es evitar la tensión sexual entre una mujer (la torera) y un hombre (el toro); por ello, la protagonista tiene gustos femeninos, porque trato de superar la lucha entre los dos sexos”.

— ¿Gustan los toros en Japón?

— Existe mucho desconocimiento, pero no hay corrientes antitaurinas. Gusta más el flamenco, y cada barrio cuenta con una academia de baile.

Aunque Maki Satoo aclara que sus historias de manga no están inspiradas en Talavante o José Tomás, se confiesa rendida admiradora del primero, “me entusiasma su técnica”, añade, “hace cosas difíciles, nunca se rinde e intenta hacer arte”.

La artista vuelve a Tokio, pero no olvida su afición taurina.

“Trabajo en una historia sobre las relaciones entre los toros y el sumo”, concluye. “Creo que hay muchas coincidencias entre ambos espectáculos. Los luchadores también hacen un paseíllo, y la ceremonia del combate y su atmósfera guardan muchas similitudes con el ritual de la corrida”.

Publicado en El País

«El Dorado» del toreo: del sueño a la realidad de la Fiesta

Las Ventas, una tarde de lleno en San Isidro – Paloma Aguilar.

Por Rosario Pérez – ABC.

Cuenta la historia que en el siglo XVI se generó una leyenda entre los primeros descubridores del Nuevo Mundo: había un pueblo en el que todo era dorado, un lugar donde los reyes eran cubiertos con oro en polvo a su muerte como ofrenda a los dioses. Esta deslumbrante urbe se localizaba en medio de la jungla, posiblemente en la zona central de la Nueva Granada, actual territorio de Colombia, aunque dependiendo del origen o la época de la versión, lo mismo se sitúa en Cundinamarca que en alguna zona de Venezuela, en la selva amazónica o en los mismos Andes. Variaba según la febril imaginación y la codiciosa mirada de algunos exasperados conquistadores.

Aquí, en España, la tauromaquia vivió su particular «Dorado» entre los años 50 y 70 del siglo pasado (sí, había menos oferta de ocio). Las plazas se llenaban, los toreros formaban parte de la cultura y la sociedad, y el toreo competía con el fútbol y el boxeo como mayor espectáculo de masas de un país que resurgía de sus propias cenizas. Los ochenta sufrieron su crisis, superada a principios de este siglo. En aquella época dorada las plazas se llenaban con el mero hecho de anunciar el cartel en una pizarra con tres o cuatro días de antelación. Al rebufo de esta ola fervorosa por las corridas, surgieron geniales empresarios que utilizaron el ingenio y una gran pasión para llevar nuestra Fiesta hasta cotas inimaginables. Hubo también grandiosas figuras, aunque en eso las épocas no son tan distintas y, lógicamente, los había con inmenso tirón como El Cordobés y otros con mucho menos.

Pliego intervencionista

Aún en 2018, algunos todavía sueñan con ese «Dorado» que nos contaban, aunque no son pocos los que empiezan a pensar que es tan irreal como aquel que imaginaron los conquistadores de las Américas. Y lo es porque la Fiesta se ha desestructurado. Toreros, empresarios y ganaderos van por caminos distintos y encontrados, cada vez más alejados. Los políticos utilizan el toreo como moneda de cambio y se sientan al sol que más calienta. Madrid, capital del toro, ha estirado como una goma San Isidro, tratando de paliar un pliego recaudatorio y nocivo para la Fiesta, que por primera vez en muchos años ha sobrepasado por poco la media plaza en festejos del abono del Santo. Bilbao busca la gestión privada tratando de huir de los desmanes de un modelo desgastado. Sevilla vive un modelo basado en un antiguo contrato y mantiene una delicada (aunque resistente a la par) salud, y a Valencia le ha tomado el pulso la misma empresa que no termina de cogérselo a la Monumental madrileña, con una oferta desorbitada en el último concurso. Un poco a la desesperada, se ha recurrido en Otoño a la fórmula del bombo para reclamar la atención del público: a ver si las figuras recogen el guante… Como algo puntual y novedoso, que ya se sabe que el manda elige y no es amigo de loterías… Pues estos son los cuatro ases de la baraja en los que se sustenta el toreo.

Pamplona es punto y aparte: allí encontraron su Dorado particular a mediados del siglo pasado, ayudados por un Nobel norteamericano, y siguen abarrotando los tendidos 70 años después. El resto de las plazas luchan por sobrevivir a los ataques antitaurinos, algunos caprichos de varias figuras y la renovación de un modelo que ya no da para más. Los años ochenta vivieron una gran crisis taurina y de identidad, pero la muerte en la plaza de Paquirri y Yiyo reforzó y dio credibilidad a cuanto acontecía en el ruedo y los públicos volvieron a las plazas. Por desgracia, hemos vuelto a vivir la tragedia de dos toreros caídos en la arena, pero no parece que aquel relanzamiento se repita. Tres décadas después, tenemos una sociedad cada día más desnaturalizada, a la que preocupa más las proteínas que aportamos a la alimentación de nuestro Cocker que el drama que viven los niños en Siria, donde en lo que va de 2018 han muerto más de mil pequeños, según datos de Naciones Unidas.

Alternativas de los carteles

Volvamos a la tauromaquia: en este triunvirato de poderes en el que se sustenta, los empresarios son quizá la pata más coja del banco. Componer carteles se ha convertido en una quimera basada en los intereses de un reducido grupo de figuras que dominan a su antojo los restos de aquel «Dorado» de hace 60 años. Salvo la excepción de Roca Rey, las ferias se componen por toreros y carteles que se repiten durante casi décadas y no generan la expectación soñada. El paso a los jóvenes es testimonial. El argumento simple: «No interesan». ¿Alguien se preocupó de que interesaran los noveles? Para muestra, un botón.

Analizados algunos carteles de plazas significativas y variadas de primera y segunda categoría, en lo que va de temporada los resultados son esclarecedores: Castellón arroja una media de 16 años de alternativa por actuante; Valencia, 12; Sevilla, 14; Madrid, 11; Algeciras, 12; Burgos, 15; y Pamplona, 12. Con 27 carteles en los que sus actuantes suman más de 40 años de alternativa y algunas puntas de iceberg alarmantes, en la Maestranza dos carteles alcanzaron los 60 años de alternativa, 57 en Burgos, 52 en Valencia y 50 en Madrid. Otro dato más es que en Sevilla 24 de los 45 puestos disponibles (más del 50%) los copan diestros que estuvieron ya anunciados en la feria de 2007… ¿Dónde está la regeneración?

Desglosemos por años de alternativa los 15 primeros puestos del escalafón actual de matadores de toros. Desde Roca Rey, que lo lidera, hasta Román, que cierra ese top 15, arroja una media de casi 15 años de alternativa por coleta, con trece diestros por encima de los 10 años, nueve por encima de los 15, cinco por encima de los 20 y ¡solo! tres por debajo de dichos años de doctorado.

El porqué de tan delicada situación

Las cifras asustan por sí mismas, pero convendría analizar el porqué se ha llegado a esta delicada situación. Si analizamos la pirámide de abajo hacia arriba, la base la componen los matadores como máximos responsables de lo bueno y lo malo de cuanto acontece en la plaza, pero sería muy injusto generalizar, puesto que el escalafón 2017 lo compusieron 157 matadores (156 para ser exactos, puesto que uno de ellos, el que logró un lleno histórico en Madrid pore el camino de la independencia y saliéndose del «sota, caballo y rey» ya no está entre nosotros). Y nos atreveríamos a afirmar que no más de diez ven rentabilizados económicamente los esfuerzos y sacrificios realizados en la plaza. Alrededor de otra veintena viven dignamente de su profesión y los más de 120 restantes compatibilizan la tauromaquia con otras profesiones para poder llegar a fin de mes.

La liga novilleril

El caso de los novilleros es capítulo aparte: el caos y abandono de la liga juvenil es para hacérselo mirar. Y eso es lo que sucede: miran al lado y echan la culpa al siguiente. Mientras tanto, la solución de esos casi 200 novilleros con picadores es precaria y sin ninguna solución a corto plazo, salvo la esperanza de que surja algún genio, hecho que ocurre cada vez menos… Muchas veces tendemos a juzgar con demasiada severidad a imberbes que se ponen en Madrid delante de un ¿novillo? con más cuajo y seriedad del toro que matan en plazas de segunda y algunas de primera las figuras (el sobrero de Espartaco de la final de las nocturnas es un claro ejemplo). Chavales sin apenas bagaje y cuya recompensa económica son los mínimos de un convenio con el que, si les da por estrenar un vestido, salen del hotel en negativo. No son ellos los culpables de su poca experiencia, a los principales responsables no les suena ni el cinco por ciento de estos proyectos de toreros.

Desde dentro (y desde fuera) da la impresión de que los mandamases del toreo viven al margen de la realidad. La realidad de las cifras. Exigen corrida, fecha y cartel y el dinero de la plaza llena. Hasta ahí todo perfecto, pero el problema viene cuando la plaza no se llena en la mayoría de ocasiones y generan dos agujeros: el económico y el desequilibrio en la feria. Si la actualidad tiene cuatro o cinco toreros -caso aparte es José Tomás– que tienen demanda taquillera y van juntos en dos corridas, el empresario se ve en la difícil tesitura de completar las tres o cuatro restantes de cualquier feria mediana en los días menos buenos con toreros que no atraen al gran público. En lo que va de 2018, ha habido varias «cornadas» a las empresas de las graves. Vayamos por orden cronológigo en algunos ejemplos: en Guadalajara, por Primavera, Ventura y Perera, mano a mano, con sus 20 Puertas Grandes de Las Ventas y a media hora del Foro, apenas congregaron 1.800 personas; Aranjuez, con al aditivo mediático de Cayetano, por ahí anduvo; Zamora, León y Segovia, con los Julis, Manzanares, Talavantes, Morantes y Rocas repartidos, poco más de media entrada real… Lo de Badajoz tuvo entradas tristísimas. Y León, apenas media plaza en un cartel monstruo con Morante, Manzanares, Talavante y Roca Rey. ¿Poca promoción? ¿Falta de interés del público? ¿De todo un poco? Una feria consolidada como las Colombinas apenas ha reunido media plaza un día y escasos tres cuartos el otro con las máximas figuras y la milagrosa reaparición del ídolo local. En declaraciones a Carrusel Taurino, Carlos Pereda manifestó: «No ha sido una feria satisfactoria, económicamente hablando, pero podemos darnos por satisfechos. Nos salen las cuentas». Se trata de «salvar», más que de «ganar», en un negocio en el que se supone se mueven muchos billletes…

El Puerto inauguró, con Morante y Manzanares, con poco más de media plaza (días después, rozó el lleno con Roca Rey -con Padilla y Manzanares-). La empresa de Antequera ha tenido que salir corriendo tras la cornada económica de la primera corrida. Las figuras más taquilleras, con Juli, Manzanares y Roca, tampoco llenaron en Pontevedra. En Gijón, tampoco se están registrando las entradas esperadas. La recuperada Illumbe no remonta (las entradas de los primeros festejos de la Semana Grande han sido reducidas) tras los vientos prohibicionistas y pese al llenazo el año de José Tomás. Y van ya varios portazos a plazas de toros: vale que en algunas son por cuestiones políticas, pero han hecho algo las grandes figuras para decir «allá que voy a Vitoria», ¿por ejemplo? Es momento de hacer acto de reflexión y coger al toro por los cuernos.

Matemáticas de andar por casa

Metida a matemática de andar por casa, si a una plaza de segunda van 5.000 personas a una media de 40 euros la entrada (36 una vez descontado el IVA), la taquilla es de 180.000 euros. Si ponemos la corrida para figuras a 36.000; los gastos de apertura de plaza (médicos, veterinarios, seguros, cuadra de caballos, servicio plaza, etc.) en 9.000 euros; la Seguridad Social en 9.000; los gastos de publicidad en 7.500, quedan unos 118.500 euros. Si contratan a dos de esas tres o cuatro figuras que exigen 60.000 euros por tarde, ya va el organizador del espectáculo por «menos 1.500» y falta el tercer torero… Y algo debería ganar la empresa, ¿no?

Pues imaginemos ahora tres de ese grupo de «privilegiados»: para cubrir esos 180.000 euros, más los 61.500 de gastos, hay que vender 6.700 entradas para que la empresa «empate». ¿Y si no se venden? ¿Quién asume su responsabilidad? Casi siempre, el empresario… Otro ejemplo más es la plaza de toros de Las Ventas, donde se dicen que los beneficios en 2017 no llegaron al millón de las antiguas pesetas. Con una facturación cercana a los 30 millones de euros y un plantilla fija de casi 20 personas, los datos dan las mismas sensaciones que los antiguos Palhas: horror, terror y pavor. ¡Eso en Madrid!

Los empresarios se han quejado en varias ocasiones de que en los carteles donde están tres de esas cuatro o cinco figuras son ampliamente deficitarios aun colgando el «No hay billetes». Empresarialmente, ¿cómo se puede iniciar un negocio donde la pérdida es segura a pesar del lleno? La excusa de los apoderados es que tiran del abono y en los carteles medios se compensan las cifras. ¿Seguro? A veces sí, pero no siempre… En 2016 regresaron los miembros del G5 a la temporada sevillana tras dos años de ausencia voluntaria por no sé qué conflicto de intereses y cuentan que apenas se vendieron 300 nuevos abonos. La sangría de Madrid cuesta frenarla a pesar de estar todas las figuras. Con estos datos, ¿a qué excusa nos acogemos para justificar esos ingresos? Si trasladara estos números a mis compañeros de economía, me costaría convencerlos de la realidad que vivimos en nuestra querida tauromaquia.

Las empresas

Aunque hay algunas excepciones, el conjunto empresarial no destaca por su imaginación ni capacidad de trabajo, peros son, junto con los ganaderos, los grandes perjudicados de la situación actual. La inyección en dólares por parte de un millonario mexicano y la aparición de una agencia de viajes en Las Ventas no son suficientes para sostener los cimientos de un sector que se tambalea. La esperanza de contratar a José Tomás, salvar un abono y aprovechar su rebufo cada día se complica más, y con el resto de los mimbres y sus exigencias es una labor de orfebrería y altas dosis de trabajo y talento «perder poco» en cualquier feria. De ahí que los empresarios intenten atar cada vez a más toreros: viven más de ese intercambio y comisiones de apoderamiento que de la propia taquilla de las plazas.

Por cierto, alguno aboga por variar el precio en taquilla según el cartel, igual que ocurre, por ejemplo, en los conciertos: no todos los artistas «cuestan» lo mismo. ¿Y si se prueba en los toros allá donde el pliego no lo impida?

Otro caso curioso de la actualidad es el de Talavante. El genio extremeño vive un momento artístico pleno de inspiración, con un toreo puro al que casi ninguno se aproxima, pero sus logros en la plaza no se reflejan en la demanda que genera en taquilla y es la sorprendente ausencia de muchas ferias después de haber sido triunfador en San Isidro y cuajar la mejor faena de Sevilla y de otras plazas como Cuatro Caminos. Algunos culpan a Matilla, sacando toda su inquina hacia el empresario salmantino, y una venganza por su ruptura, pero no es esa la verdad, según comentan varios gerentes. Talavante está obsesionado con igualar sus números a los de Juli, Morante y Manzanares, y eso ha generado que los empresarios hayan decidido prescindir de tan grandioso torero por vivir al margen de la realidad económica de sus taquillas. Claro que no es el único caso que vive al margen de esa realidad, y algunos mantienen su caché casi por inercia. Por lo que Talavante dirá: ¿y por qué yo no? Eso sí, a cada cual lo suyo: es una de las figuras con mayor tirón en el Foro.

Pero, ¿quién tira del carro de la taquilla de verdad hoy? Solo la apisonadora Roca Rey, el último y joven fenómeno (que curiosamente no es el que más cobra….), ha sido capaz de situarse por delante de todos en la demanda de entradas para verle, gracias a su juventud, novedad, desparpajo y sus arrolladoras campañas, aunque, vista esta dinámica, ¿cuánto durará esa inercia?

El resto de la nueva hornada compuesta por Ginés Marín, Garrido o Román no termina de dar el salto, a pesar de algunos triunfos, y la recuperación de diestros como Ureña, Chacón, De Justo, Cortés o Moral no pasa de ser un buen complemento a los carteles medianos. Los mediáticos Fandi o Padilla (con su tirón en determinadas plazas) están también ya muy vistos. Y el circuito de las corridas duras (salvo en escenarios concretos) suscita el interés de parte de la afición pero no del público general y no mueve el suficiente dinero.

El incombustible Ponce aparece como «abreplaza» de lujo, mientras vive un dorado final dando lustre y categoría a una excelente trayectoria, siendo el triunfador de las dos últimas Orejas de Oro, pero sin llegar a las cotas taquilleras de sus inicios. Castella y Perera (que está cuajando un gran verano), dos figuras por el mismo palo pero opuestos planteamientos (el extremeño es de los pocos que se atreven al camino de la independencia), triunfan con regularidad pero su demanda taquillera está por debajo de sus resultados artísticos.

Panorama ganadero

En el apartado ganadero, superada ya la inflación que supuso la burbuja del ladrillo en nuestras dehesas y reguladas en base a la ley de mercado las cabezas existentes en las fincas, los sufridos criadores de bravo han conseguido «equilibrar» sus cuentas, aunque salvo cinco o seis excepciones son negocios por amor al arte y nula rentabilidad. En realidad, casi nunca lo fueron. Ser ganadero siempre fue un ejercicio de afición, valor, desinterés, amor al toro y, en ciertos casos, cierta dosis de ego que compensaba los sacrificios. De lo que no hay duda es de que estamos atravesando, a pesar del criticado monoencaste, una época dorada de porcentaje de toros que embisten. La unificación de la sangre Domecq en nuestra cabaña brava ha venido motivada, no nos engañemos, por la demanda y exigencia de la lidia actual. Su bravura más tardía ha sido la única capaz de soportar la longitud de lidia moderna y se ha adaptado a la nuevos tiempos. Pero la variedad de encastes es necesaria y también recobrar la importancia del toro. Pocos son los que preguntan «¿qué se lidia?», pues el público moderno es más bien torerista. Pero entre las ganaderías de otras sangres hay excepciones sobresalientes y que, en manos de algunos genios de la alquimia y la genética, han sido capaces de mantenerlas con éxito en plena actualidad. También, cierto es, algunas divisas Domecq atraviesan muy mal momento.

Con este panorama descrito viene el momento de preguntarnos si hay solución a nuestra realidad. Todavía generamos la demanda suficiente para mirar el futuro con optimismo, pero para ello toca ponerse el mono de trabajo y mancharse de grasa. Las cifras de espectadores todavía nos reflejan brotes verdes y esperanza. Y aquí ya se sabe: unos ven el vaso medio lleno, otros medio vacío y, como dice un viejo aficonado, «otros ven vodka donde solo hay hielo». Según el informe elaborado Diego Sánchez de la Cruz, más de cinco millones de espectadores asistieron a los toros durante la temporada 2017 en España. Según las estimaciones de su estudio, se vendieron alrededor de se vendieron 1.838.000 entradas en cosos de primera, 1.100.000 en escenarios de segunda y 2.100.000 en plazas de tercera y portátiles. A todo ello hay que sumar los festejos populares, alma de la tauromaquia. No nos olvidemos de ellos, cada vez con más auge. Todos esos datos son muy positivos, pero, no nos engañemos, existe un runrún de preocupación y de incertidumbre. Además de los varapalos externos, políticos y animalistas, se encuentra el de algunas tardes en taquilla.

La Fundación

La Fundación del Toro está muy bien, su discurso mejor, pero, más allá de postureos, ha llegado la hora de actuar y dejar de soñar con «El Dorado» e ir a buscarlo desde abajo. Quizá sea necesario gente externa, que desde dentro mire hacia fuera (y viceversa) y no al propio ombligo. También, para el aumento de socios, no estaría de más una transparencia total, con pelos y señales, en las cuentas y los resultados. Y también de los objetivos que persiguen y la hoja de ruta que siguen. Paciencia, sí, que aún es el embrión, pero el tiempo apremia y hay cuestiones que resolver pronto y en la mano, con reuniones con los principales mandamases de cada partido político y analizando las entrañas del propio sector. Sí, para ser cien por cien creíble y eficaz, la Fundación debería velar por profesionales y afición, por la supervivencia y el crecimiento del mundo del toro. No abandonemos Vitoria, ni Palma, donde cierto es que no están prohibidos pero las condiciones exigidas para dar toros convertirían la corrida en una pantomima, lo que imposibilita su celebración. Luchen por recuperar los puertos perdidos… ¿Ven a toreros y profesionales muy preocupados? Lo que se pierde, difícilmente se recupera…

Repetimos mucho la expresión figura del toreo. Pues, figuras, afronten el riesgo económico; el físico y el artístico ya lo asumen (y sí, ya sabemos que no hay precio que pague la vida, por lo que todos los dineros son pocos para un torero), y demuestren su ¿unión? no solo para atacar a un presidente y su grandeza no solo a la hora de coger la mejor fecha, ganadería y compañeros para «salvar» su cartel, demuestren su categoría pensando en el mañana, algo que algunos (pocos) sí hacen. Dejen paso a los nuevos, tiren ustedes de la taquilla en los días regulares, hagan (junto a las empresas -que necesitan, además de una política de precios asequible, dar una vuelta a los carteles y campañas de promoción efectivas-) algún guiño al que pasa por taquilla y discutan con los empresarios por el porcentaje de lo que generen. Tal vez no estaría de más igualarse con los grandes boxeadores y repartirse el neto de los ingresos. Cada uno en función de su categoría y demanda. Y, por favor, no dejen que se pierdan más plazas. Ganaderos y cuadrillas, hagan lo mismo. Y empresarios… ¡Trabajen y trabajen con cabeza, afición y afición! Solo así se podrá volver a soñar con «El Dorado» de una Fiesta que es grandeza por historia, sangre y verdad, pero en la que hay mucho, mucho, por hacer.

Posdata: las cifras aportadas han sido extraídas de conversaciones con diversos profesionales del sector. Y demasiadas veces se oye aquello de «vamos a llevarnos lo que podamos mientras esto dure…» Al menos donde políticos y pliegos lo permitan, trabajen todos los taurinos para que el presente de la Fiesta sea saludable y su futuro largo. Son muchos más los aficionados y las gentes que respetan las tradiciones que los animalistas falsos y oportunistas. La tauromaquia es grande, pero hagámosla gigante.

Publicado en ABC

José Tomás: la penúltima reaparición

José Tomás tentando a una vaca de 'Los Rodeos' en la plaza de la finca. / LUICHE CALZADO
José Tomás tentando a una vaca de ‘Los Rodeos’ en la plaza de la finca. / LUICHE CALZADO.

Por Álvaro Rodríguez del Moral.

Sevilla, 27 jun (EFE).- El diestro madrileño José Tomás protagoniza este viernes en el coso de Las Palomas, de Algeciras (Cádiz), el último capítulo, por ahora, de su intermitente historia taurina.

El torero de Galapagar actuará mano a mano con el matador extremeño Miguel Ángel Perera en una corrida que se ha convertido en el eje indiscutible de la Feria Real de la localidad gaditana, que se inicia este miércoles.

Es la única fecha que figura hasta este momento en la agenda del matador, que aún no ha fijado ni día ni plaza para volver a enfundarse el vestido de torear en 2018. La de Algeciras será, además, su primera actuación en público después de actuar en la corrida coral organizada en la Monumental de México el 12 de diciembre de 2017 a beneficio de las víctimas de los terremotos que asolaron el país azteca.

El año anterior, la temporada 2016, sólo había actuado en siete funciones después de dejar 2015 prácticamente en blanco con una única comparecencia en el coso mexicano de Aguascalientes, el mismo ruedo en el que estuvo a punto de perder la vida en abril de 2010, abriendo de paso la penúltima etapa vital y taurina en su intransferible carrera.

Antes de la brutal cornada del toro Navegante, que pudo ser su verdugo, José Tomás ya era un torero de culto que había manejado como nadie los tiempos y hasta una extraña -y efectiva- política de comunicación basada en no decir nada. Desde entonces es una leyenda viva que ha espaciado al límite sus comparecencias públicas para seguir convirtiendo cada una de sus salidas a la palestra en una ocasión única.

José Tomás reapareció en la Feria de Julio de Valencia de 2011, un año después de aquel gravísimo percance. Lo hizo en medio de un clima de impresionante expectación. Aquella temporada se redujo a nueve funciones y tampoco fue demasiado pródiga en triunfos. Hay que anotar que la cerró en la clausura de la plaza Monumental de Barcelona, que permanece cerrada a pesar del recurso ganado en el Constitucional.

El diestro madrileño toreó mucho menos en 2012, tan sólo tres corridas de toros en las que incluyó la ya mítica encerrona nimeña que marcaría la cumbre de este tramo de su vida torera. 2013 quedó en barbecho y cuatro fueron las corridas apuntadas en 2014, que se redujeron a una sola en 2015: la nombrada reaparición en Aguascalientes.

Tomás ya ha rebasado de largo las dos décadas de una alternativa que tomó, precisamente, el 10 de diciembre de 1995 en México. A partir de ahí es obligado recordar otro trágico hito que, de alguna manera, ha marcado la trayectoria del torero. Se trata de la gravísima cornada sufrida en Autlán de la Grana, en el estado mexicano de Jalisco, el 16 de enero de 1996.

Aquel tremendo percance, como en Aguascalientes, obligó a hacerle varias transfusiones de sangre para salvar su vida. Aún no se había convertido en la leyenda que hoy es, y la sangre derramada no se rodeó del despliegue periodístico que siguió a la cornada de Aguascalientes. Su totemización llegaría después del largo paréntesis que siguió a su marcha en 2002.

Desde aquel año, la hipotética reaparición de José Tomás se había convertido en la comidilla de los inviernos hasta que, sorprendiendo a todos, decidió volver a vestirse de luces un lustro después de desaparecer de la escena pública.

Lo hizo llenando hasta los topes la Monumental de Barcelona el 17 de junio de 2007 iniciando otra etapa de su trayectoria marcada por la elección cuidada de los escenarios, el ganado y los compañeros y el escaso número de paseíllos cumplidos desde entonces, casi siempre fuera de las plazas de mayor trascendencia y, siempre, lejos del coso de la Real Maestranza de Sevilla.

Ha pasado el tiempo y cada una de sus actuaciones es también una menos para el eclipse definitivo que se producirá cualquier día, en cualquier plaza y sin anuncio previo. El diestro de Galapagar volverá a enfundarse el vestido de torear este viernes. Ha llenado la plaza y toda la feria; los hoteles y hasta las mesas de los restaurantes pero tampoco han faltado críticas a las estrategias taurinas de esta vuelta.

Tomás comparecerá en el coso de Las Palomas con tres toros de Núñez del Cuvillo especialmente escogidos para la ocasión. No habrá opción a sorteo con Miguel Ángel Perera, que ha reseñado tres reses de Jandilla. La tensión previa del encuentro queda así rebajada a pesar de la enorme expectación despertada.

Mientras tanto, se sigue especulando con la próxima plaza que podría pisar el diestro de Galapagar. En realidad ni siquiera se sabe con certeza si habrá otra más. Una cosa es segura: Tomás no volverá a hacer una temporada al uso; tampoco puede ser ya el paladín que defienda en el ruedo los ataques que sufre la fiesta. Un día, sin saberlo, será la última.

Publicado en La Vanguardia

La “España veloz y el toro futurista”

Por Ignacio Ruiz Quintano – ABC.

Para decir la verdad en España hay que tener un siglo y dinero de bolsillo, como la marquesa de los veraguas.

Del Conde de los Toros de Ojos Verdes (Fernando Villalón, conde de Miraflores de los Ángeles) a la Marquesa de los Toros de Capas Blancas (Mercedes Picón, marquesa de Seoane), los jaboneros de Prieto de la Cal, que le ha confiado a Emilia Landaluce dos cosas: que el indulto de “Orgullito” en Sevilla fue “una vergüenza”, y que los toreros “que mandan” (?) hoy son “unas figuras de mazapán, capullitos de alhelí y rosas de pitiminí”.

Orgullito”, criado para jugar al corro de la patata, supone la consumación del toro socialdemócrata, una criatura servicial que hace lo que sea necesario para sustentar la teoría de los pegapases, que son “los artistas”.

La “España veloz y el toro futurista” de Marinetti ya están aquí, en coincidencia con un ministro de Cultura animalista que aspira a la sociedad socialista de Fourier, donde los animales perjudiciales (toros encastados) habrán desaparecido, dedicándose todos a servir al hombre:

–En vez del león existirá un anti-león, corcel de maravillosa rapidez en que los jinetes encontrarán un asiento tan suave como los cojines de un coche de buenos muelles…

El león, en los toros, eran los victorinos, pero un torero modesto, Escribano, indultando uno en Sevilla y pegando “pedresinas” a otro en Madrid, ha señalado en ellos a “Negro II”, el toro futurista que Marinetti imaginó testando para ser admitido (el toro, claro) en los jurados de la tauromaquia socialdemócrata:

–¡Tengo en los pulmones el implacable fuego futurista de España!

Nos quedan los Saltillo, pavura de ruedos… y jurados, aunque los posibilistas de “Los de José y Juan”, que en la plaza llamaban a los saltillos “mulos”, en la barra del snack-bar les han concedido el “indulto” de una “mención especial”, y aplaudiendo “con manos de higos chumbos”.

–A los que no tragamos, nos eliminan –resume la marquesa de los veraguas.

Andante maestoso.

Miquel Barceló ilustra el cartel de Algeciras en el que está anunciado José Tomás

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De SOL y SOMBRA.

Miquel Barceló ilustra el cartel de la corrida de toros del próximo 29 de junio en la plaza de toros de Algeciras en la que está anunciado José Tomás junto a Miguel Ángel Perera, mano a mano, con toros de Núñez del Cuvillo y Jandilla.

El reconocido pintor mallorquín, amigo personal de José Tomás, es considerado uno de los grandes artistas de nuestro tiempo, no en vano en 2003 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes y también es Premio Nacional de Artes Plásticas.

En su dilatada trayectoria, Barceló ha pintado numerosas obras de temática taurina como el cartel de la corrida homenaje a Víctor Barrio en Valladolid (2016), el del último festejo celebrado en la Monumental de Barcelona (2011), el cartel anunciador de la temporada taurina de Sevilla (2008) o el de ferias como Valencia, Nimes, Ronda o Ceret.

San Isidro: ¿Por qué no se ha aplazado la corrida en lugar de suspenderla definitivamente?

Los toreros anunciados inspeccionan el estado del ruedo por la lluvia caída en Madrid. Chema Moya EFE.

Por Antonio Lorca.

El festejo vigésimo primero de la feria de San Isidro ha sido suspendido por decisión unánime de los tres matadores a causa del mal estado que presentaba el ruedo de la plaza por el agua caída en las últimas horas.

Así se anunció por la megafonía de la plaza, pasados unos minutos de las siete de la tarde, hora prevista para el comienzo de la corrida, y cuando los tendidos no estaban ocupados ni en la mitad del aforo. Aunque en ese momento lloviznaba ligeramente, numerosos charcos poblaban el piso de la plaza, motivado no solo por lluvia, sino porque la empresa no había colocado los plásticos que, en estos casos, impiden la formación de barro.

La corrida anunciaba toros de Partido de Resina, una de las 11 ganaderías toristas de esta feria, y la terna de toreros estaba compuesta por Sánchez Vara, que sustituía a Ricardo Torres, que causó baja por enfermedad, Javier Castaño y Thomas Duffau.

Momentos antes de la hora prevista para el comienzo, las cuadrillas salieron al ruedo para inspeccionarlo y pudieron comprobar cómo las zapatillas se hundían en el barro.

A continuación, decidieron suspender el festejo, con el visto bueno de la autoridad. Algunas fuentes consultadas por este periódico relacionan los charcos con la reducción de la pendiente del ruedo de la plaza, llevada a cabo el año pasado por exigencias de Morante de la Puebla, y que ha obstaculizado el drenaje del agua de lluvia. Como se recordará, el torero sevillano no está anunciado en la feria de San Isidro de 2018. Estos hechos no impiden que hayan circulado distintas conjeturas sobre las causas de la suspensión.

Llamó la atención, en primer lugar, que no se colocaran los plásticos, práctica habitual y necesaria en caso de amenaza de lluvia.

A este respecto, Ignacio Lloret, representante de la empresa Plaza1, dirigída por Simón Casas, rechazó de forma tajante en los micrófonos de Movistar, que la empresa hubiera tenido el más mínimo interés en la suspensión, y aclaró que no se colocaron los plásticos porque impiden que el suelo se seque y, en esta ocasión, ya estaba mojado desde la madrugada.

De cualquier modo, por las redes sociales han circulado informaciones referidas a las conversaciones subidas de tono que habían mantenido por la mañana representantes de la empresa y la autoridad sobre la oportunidad de la suspensión.

Por otro lado, llama la atención que una terna de toreros sin compromisos en sus respectivas agendas y necesitados prioritariamente de un triunfo para relanzar sus carreras, decidan suspender el festejo, lo que significa que el festejo ya no se celebrará.

Sánchez Vara y Javier Castaño solo se han vestido de luces una tarde esta temporada, y el francés Duffau, que no torea en Las Ventas desde 2012, dos. Estos datos permiten sospechar que hayan podido recibir presiones empresariales para que se olviden de la corrida.

Un tercer apunte: ante la baja por enfermedad de Ricardo Torres, existe la posibilidad reglamentaria de que se pueda devolver el importe de la entrada. Aunque el dato se desconoce, es previsible que la devolución haya sido abultada, con lo que la empresa podría estar interesada en que el festejo no se celebrara y, consiguientemente, cobrar el seguro por suspensión a causa de la lluvia.

Y una pregunta final: ¿por qué no se ha aplazado la corrida en lugar de suspenderla definitivamente? En suma, no están claros los motivos exactos de lo sucedido con esta corrida torista, muy interesante sobre el papel, y que ya no será posible ver en esta plaza en la presente feria isidril.

Es de suponer, no obstante, que la empresa de Simón Casas se habrá comprometido verbalmente con los toreros anunciados en ofrecerles una oportunidad en los carteles previstos después de la feria. De otro modo, no se entiende la decisión adoptada, pues en tiempos no muy lejanos se han celebrado corridas en esta plaza con una situación meteorológica más grave que la de hoy.

Twitter @Twittaurino

Vicente del Bosque y Miguel Abellán – Toros vs Fútbol: pasión española

Por Ángel Nieto.

Un profano en fútbol y toros como un servidor se sienta junto a Vicente del Bosque y Miguel Abellán y la pasión con la que hablan de sus profesiones y la naturalidad con la que se muestran en cada gesto hacen que uno se convierta en el mayor forofo futbolero y taurino de pro.

A menos de 24 horas de que el Real Madrid se mida con el Liverpool en la final de la Champions en Kiev y en plena Feria de San Isidro, los dos maestros se citan con el diario LA RAZÓN para debatir sobre la importancia de ambos deportes en la sociedad, no solo española sino mundial.

El encuentro tiene lugar en un hotel cercano al Bernabéu, la segunda casa del «míster» y la sede de los eternos «rivales» del torero, que lleva al Atleti en el corazón.

«Podríamos haber quedado cerca del Calderón», bromea Abellán, quien antes de tomar la alternativa jugó en la cantera de los rojiblancos. Ambos tienen la mirada puesta en Kiev. Incluso el diestro reconoce que, aunque sea del Atlético de Madrid, «siempre que un equipo español juega contra un extranjero apoyo al que es de mí país, sea cual sea». «Como el Atleti ya ha hecho sus deberes, que era ganar la UEFA, y ha aprobado el examen con muy buena nota, ahora le toca al Madrid y por supuesto que les apoyo. Como madrileño y español estoy con ellos», afirma. Del Bosque, que se muestra sorprendido al descubrir que Abellán antes de torero fue futbolista, añade a las palabras del matador que «también muchos madridistas se han alegrado del triunfo del Atleti», al tiempo que reconoce que él, madridista de nacimiento, siempre tuvo también como «enemigo» (en lo deportivo, claro está) a los rojiblancos.

Para estos «miuras», los toros y el fútbol son y serán parte del ADN de España y se muestran orgullosos de ellos. «El mundo del fútbol y de los toros se llevan bien porque siempre han sido y son el principal ocio de España», dice el ex seleccionador. «En la época de don Vicente –insiste en llamarle así pese a la insistencia del madridista en quitarle el don­–, o ibas a los toros o al fútbol, no había otra cosa. Ahora existen otras opciones, pero estas dos siguen siendo fundamentales porque forman parte de nuestra cultura», asevera Abellán.

Según Del Bosque, la afición es fiel por la adrenalina que desprenden ambos deportes, por el grado de compromiso con ellos y porque «siempre han estado ahí». Eso sí, matiza, que mientras que los jóvenes realizan un gran seguimiento a los eventos deportivos, «lo de los toros les cuesta un poco más». Pero Abellán tiene la explicación que nada tiene que ver con lo económico, pues «se puede ir a una corrida de San Isidro por seis euros y acudir a la final de un partido de fútbol te cuesta un riñón». «También es cierto que el toreo es un espectáculo que no es tan fácil de entender, pero creo que el motivo de que los jóvenes prefieran el fútbol tiene que ver con el desarraigo con el mundo del campo». Por ello, él ha creado un negocio, una granja móvil llamada Los Tetes, a través de la cual acerca a los colegios el mundo animal. «Los niños cuando ven los animales no socializan con ellos, tienen miedo de los conejos y las gallinas», reconoce, al tiempo que apunta a que el movimiento de jóvenes taurinos está comenzando a crecer de nuevo y existen cada vez un mayor número de asociaciones juveniles de esta índole.

El ex líder de los merengues añade que también influye la visibilidad. «Mientras que los entrenamientos de fútbol son retransmitidos por todos los medios, nadie muestra a los toreros cuando están durante meses entrenándose en las fincas», dice. Para él, en ambas profesiones lo fundamental es la técnica, palabra que repite en numerosas ocasiones durante el encuentro. «Sin técnica no eres nada. Es parte del oficio. La táctica sale de una manera más natural, pero la técnica es lo fundamental», indica Del Bosque. «Pero esto es algo que lleva tiempo, ya que lo nuestro son profesiones artesanales», matiza Abellán. Ensayo y error.

Ahora es Cristiano Ronaldo quien inunda las vallas publicitarias, pero otrora eran los matadores y bien lo recuerda el matador madrileño.

«Los mitos eran los grandes toreros: El Cordobés, Manolete… Creo que el fervor de los toreros es algo que no ha ocurrido en otro ámbito de la historia. Cuando murió Manolete se paralizó el país. Cuando toreaba El Cordobés la gente dejaba de ir al trabajo. Eso no ocurre ahora ni con Messi ni con Ronaldo, siendo lo que son. Ese icono social no lo ha conseguido ningún artista o deportista», apuntala Abellán. «Incluso había rivalidades y piques entre partidarios de unos y otros, al igual que ocurre ahora en el fútbol», añade Del Bosque.

En relación a la conexión que guardan ambos mundos y las similitudes de sus protagonistas, sale a colación la campaña de San Isidro en la que los diestros han posado como modelos, una faceta que hasta ahora habían explotado más los futbolistas.

-¿Por cierto, Miguel, por que todos los toreros se afeitan?¿No hay toreros con barba? Pregunta el ex seleccionador de La Roja.

-Para torear siempre vamos afeitados sí. Es verdad que hemos cuidado mucho la imagen, aunque todo evoluciona a la hora de vestir por ejemplo. Aunque es verdad que los futbolistas han evolucionado más adaptándose a las modas. Nosotros seguimos manteniendo la línea «más torera», responde Abellán.

-Es que me parece muy llamativo. Nunca he visto un torero con barba. Todos los futbolistas llevan barba. Es raro ahora ver a un futbolista que no la lleve o que no esté tatuado o que no lleve los pelos alterados. Para eso los toreros sois más fieles a la tradición.

Tras este impasse estético, retoman la charla hablando del buen ejemplo que son toreros y futbolistas para los jóvenes, por los valores de equipo, vida saludable y cooperación que exige su profesión. Pero como contrapartida «maduran a la fuerza antes que el resto. Un vestuario te hace espabilar», confiesa Del Bosque. «Y en los toros, si te juegas la vida desde niño maduras sí o sí», añade el matador natural del barrio de Usera. Y, aunque salvando las distancias, Abellán, que sabe lo que es ser jugador y torero, confiesa que el balón y el toro no son tan diferentes. «Hay defensas que son peor que un miura. Ya me lo decía mi padre, piénsatelo dos veces antes de meter la pierna… Hay que ser muy valiente también. Imagínate a esos futbolistas de antaño tan fuertes, con esas piernas y esas caras de malos…te echabas a temblar», dice soltando una carcajada cómplice con el madridista, al que siempre ha admirado. No sin la vergüenza oportuna de Del Bosque, Abellán le dice que él ha sido «profeta en su tierra. Es imposible que alguien no quiera a don Vicente. Le admiro por todo lo que nos ha dado, lo que ha unido Vicente no lo ha conseguido ningún presidente del gobierno».

Y a continuación, como es lógico, llegan los comentarios sobre la difícil situación que atraviesa España y la crisis catalana. En la mente está cómo el deporte ha servido para unir a sociedades partidas como bien reconocería Nelson Mandela. «Todos los que estamos en el escaparate tenemos la tarea de unir, algo que falta en este momento en España. Todos quieren ganar, llevar la razón y lo que no se dan cuenta es que lo importante es escuchar al otro. Sé que es complicado. La sociedad está muy crispada. Creo que habría que ir más al fútbol y los toros para tener mejor carácter», apuntilla con tono de humor Del Bosque. Para Miguel Abellán, la clave está en tener «más sensibilidad con el prójimo». «Creo que a España le vendría fenomenal volver a ser campeones del mundo, sería bueno para volver a unir al país», sentencia el torero, que incide que lo bueno del fútbol y la tauromaquia es que no entiende de ideologías. «No es de ricos ni de pobres. Ni izquierda ni derecha. Son la fiesta del pueblo, de todos los españoles», dice con rotundidad.

Publicado en La Razón