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@Taurinisimos 101-Triunfo de @33Silis. Vuelve Piedras Negras. Adiós a Jesús Solórzano.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 17 de Marzo de 2017, con: Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y Lic. Julio Téllez García.

Actualidad Taurina. Plaza México Feria de la Cuaresma:

1. Rancho Seco – Juan Luis Silis con “Pelotari” en su confirmación de alternativa.
2. Rancho Seco – Toro “Campanero”  para Óliver Godoy.

Invitado en el estudio Juan Luis Silis (@33Silis).

Previo Encierro Piedras Negras, entrevista con Marco Antonio González Villa, Ganadero previo al regreso a La México.

Faena de Miguel Baez “Litri” y “Dancero” de Piedras Negras en la Plaza México, 60 Aniversario, 60.

Recuerdo de Jesús Solórzano Pesado tras su fallecimiento.
Faena de “Fedayín” de Torrecilla a colores. Semblanza con Julio Téllez.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 24 de Marzo de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

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@Taurinisimos 100 – PREVIO – Juan Luis @33Silis Confirmación Plaza México.

@Taurinisimos cumple sus 100 primeros programas, el invitado ha sido Juan Luis Silis, segundo espada y confirmante el próximo domingo con la corrida de Rancho Seco, comparte aquí con Miriam Cardona y Luis Eduardo Maya conceptos y su historia.

De SOL Y SOMBRA. Redacción.

Programa 100  de @Taurinisimos vía @RadioTVMx del viernes 10 de Marzo de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Invitado: Juan Luis Silis (@33Silis) Matador de Toros.

Actualidad Taurina. Plaza México Feria de Cuaresma 2017.

Análisis Previo Temporada Cuaresma: 6 Rancho Seco, 6 para Christian Ortega, Juan Luis Silis (Confirmación) Óliver Godoy y Antonio Mendoza (Confirmación).

Faena de indulto de Mariano Ramos a “Poblano” de José Julián Llaguno.

Faenas de Juan Luis Silis en Pachuca, Tlaxcala y Texcoco

Video Introducción: Omar Bolaños.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 17 de Marzo de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Producción: Miguel Ramos.
Operación: Abraham Romero.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinisimo

@Taurinisimos 99 – Triunfadores Temporada Grande – Entrevista con @Sergio17Flores.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 3 de Marzo de 2017. Conducen Miriam Cardona (@MyRyCar) y Luis Eduardo Maya Lora (@CaballoNegroII).

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017. Programa Especial sobre los Triunfadores de la Temporada.

Cerrojazo Temporada: 6 La Estancia, 6 para Ignacio Garibay, Arturo Macías y Fermín Rivera.

Análisis faenas en La México de Morante de la Puebla, Enrique Ponce y Entrevista con Sergio Flores, triunfador de la Temporada.

Toros: “Recuerdo” de José Julián Llaguno y “Mexicano” de Teófilo Gómez.

Análisis carteles Feria de la Cuaresma.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 10 de Marzo de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

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CURRO DÍAZ: “Mi personalidad como torero me la ha forjado la independencia”

Curro Díaz fue el principal protagonista de El Albero de esta semana. ARCHIVO

Por Sixto Naranjo | @sixtonaranjo

Está con la moral por las nubes. Palpa que puede ser su temporada después de un 2016 que comenzó sin futuro y acabó con el reconocimiento de públicos y empresas. Curro Díaz dio un vuelco a su carrera con el triunfo que cosechó el Domingo de Resurrección en Las Ventas. Un cara o cruz que salió más que de cara para el torero de Linares.

Por ello, el 2017 “se espera con la ilusión de afrontar un año en el que vuelvo a estar en el punto de mira del aficionado y la responsabilida que ello conlleva. Pienso que será una temporada dura pero interesante“, comenzó expresando Curro Díaz en El Albero de esta semana.

Curro es consciente del respaldo de los aficionados. “Pero no en estos momentos, creo que siempre he tenido muchos seguidores y partidarios que en los momentos más complicados de mi carrera han estado a mi lado. El año pasado, en el que he resurgido, fue como una alegría que les di“.

Como él mismo explicó en COPE hace casi un año tras el triunfo, esa tarde de Las Ventas suponía una tarde decisiva para su carrera. Si no había triunfo, Curro pensaba en dejarlo todo por la escasez de contratos. “El día de la Puerta Grande de Madrid fue la clave“, continuó relatando. “Fui muy tranquilo a la plaza. Estaba todo tan complicado, que pensaba sólo en torear. Por eso fui tan tranquilo. Después ese triunfo me dio la oportunidad de empezar a hacer una temporada“.

Los aficionados hablan mucho de la personalidad de Curro Díaz como torero. Una personalidad que para el torero “me la ha forjado la independencia. Me ha ayudado a ser libre y hacer en cada momento lo que he sentido, aunque me haya equivocado“.

Pese a todo, a una larga trayectoria, a los triunfos, a los fracasos, Curro reconoce que “parece que estoy empezando, que no sé nada. Me doy cuenta que cuando terminas de torear ves que puedes torear mejor, más despacio… Esa es la sensación que a mi me da y la ilusión con la que te levantas todos los días“.

El año pasado Curro Díaz se enfrentó en varias tardes a corridas de Victorino Martín. Una de ellas acabó con un gran triunfo en Calasparra con el indulto de un astado del hierro extremeño. El torero reconoció en El Albero que “te das cuenta que muchas veces los toreros aburrimos porque hacemos las mismas cosas a un mismo tipo de toro. El año pasado, para subirme al carro de la temporada, tuve que torear todo tipo de ganaderías. Descubrí que se puede torear a todo tipo de toro y que no aburría, que creaba emoción y que en momentos salían chispazos de arte“.

Sin embargo, esa trayectoria y esos triunfos no han valido para que Curro Díaz esté anunciado este año de nuevo en la temporada de la Real Maestranza de Sevilla. “Siendo sincero, primero entiendí que para un empresario debe ser difícil hacer una feria como la de Sevilla en la que todos quieren estar. Después, y yo que vivo en Sevilla, me sentí mal porque palpé en el ambiente que la gente tenía ganas de verte. Y cuando pasa eso te preguntas por qué no se le da al aficionado lo que quiere“.

Sin embargo, Curro sí volverá a Madrid con una primera cita el Domingo de Resurrección. Algo que gusta pero también le inquieta. “A Madrid, dejando tópicos de lado, todos los artistas de cualquien ámbito hemos ido allí para buscarse la vida. Yo no toreaba y fui a Madrid en un agosto, triunfé y me cambió la vida. Pero también lo he pasado mal en Madrid porque sale un toro muy grande, la afición es dura… pero aún así, si no existiese Madrid habría que inventarla. Cuando uno llega a la plaza, metes los riñones con un toro y gente de todas las condiciones se emociona… aquello se cae“.

Otra de las citas claves de la temporada 2017 de Curro Díaz se vivirá el sábado 8 de julio en la plaza de toros de Teruel. Ese día se recordará la muerte de Víctor Barrio un año antes en ese mismo coso y con Curro Díaz como compañero de terna del recordado torero segoviano. El torero linarense toreará junto a Enrique Ponce y a Morenito de Aranda frente a toros de Adolfo Martín. “Personalmente pensé que tengo que ir, porque además de guardarle un merecido homenaje, tengo que quitarme fantasma de la cabeza. Creo nos puede costar mucho trabajo, pero en la vida hay que superar cosas. Puede ser un día bonito, un homenaje bonito y con una ganadería, entre comillas, dura

Sobre su principal deseo para la temporada que despunta, Curro Díaz confesó en COPE que se trata de “no defraudar a nadie, ni a mi mismo ni a la gente que me quiere“.

Fuente: http://www.cope.es/detalle/mi-personalidad-como-torero-me-la-ha-forjado-la-independencia.html?id=2017030212510003

José Ortega Cano: “Hay dos momentos claves en mi carrera, los dos en la plaza de Las Ventas”

Por I. Peláez.

Figura del toreo casi desde que se doctoró como matador de toros en 1974. José Ortega Cano (Cartagena, 1953) comparte sus experiencias dentro y fuera del ruedo.

-Ha coincidido con varias generaciones de figuras.

-Siempre había que dar la cara. Antes y ahora. Pero las épocas han cambiado, aunque sigue habiendo la misma rivalidad. Comentaba mucho con mi mujer, que en paz descanse, Rocío Jurado, que éramos afortunados por haber conocido cuatro décadas de nuestra profesión, ella en la copla y el flamenco y yo en el toreo.

-¿Se parecen los toros y el flamenco?

-Siempre han estado muy cercanos aunque ahora no tanto. En otra época, los toreros, después de la corrida, para celebrar el éxito, se iban a un “tablaíto” flamenco. Rocío me contaba que en sus comienzos, el tablao “Los Canasteros”, de Manolo Caracol, era el sitio donde iban las figuras y los aficionados. La copla se hizo realidad con Cúchares y “La Piconera”. Digamos que yo era Cúchares y Rocío “La Piconera” (risas).

-¿De qué generaciones habla?

-Conocí a Domingo Ortega y a Marcial Lalanda a quien escucharle hablar de toros era una maravilla. Fui amigo personal de Antonio Ordoñez y Luis Miguel Dominguín. Toreé con Paco Camino, “El Viti” y “Paquirri”. Después con Manzanares padre, “Espartaco” o Julio Robles. Con todos había competetitividad.

-¿Con cuál hubo más competencia?

-Hay dos momentos clave, los dos en la plaza de Las Ventas. Uno es con Julio Robles, la tarde que le hicimos seis quites a un toro mío. Competitividad bonita porque éramos amigos en la calle aunque nos picábamos en el ruedo.Y el mano a mano con César Ricon que cortamos tres orejas cada uno. También me gustaba torear mucho con Paco Ojeda porque te lo ponía muy difícil.

-Usted indultó el único toro en la historia de Las Ventas. ¿El hito del toro “Velador” se hizo más grande con el tiempo?

-En el momento no me sirvió para mucho. Tuve la mala fortuna de que el toro tardase dos horas, de reloj, en volver a los corrales tras ser indultado. Se hizo de noche y se intentó de todo, se apagaron las luces y dejaron solo encendida la de los chiqueros, sacaron perros, cabestros pero no había manera y el triunfo se diluyó.

-Hubo quien se alegró por Víctor Barrio, deseó la muerte de un niño en Valencia que quería ser torero y hace una semana pusieron una bomba en la plaza de toros de Bogotá. ¿Qué le ha pasadado al toreo que está acorralado?

-Me gustaría poder responderle. Creo que no tiene que ver con que a un sector de la gente no le gusten los toros. Aquí se utiliza el estar en contra de los toros para ser antisistema de todo. Por desgracia, nos estamos deshumanizando, todos. Antes veías a una persona mayor y te levantabas del asiento para cederle el sitio y ahora no.

-¿Son más duras las cornadas del toro o las de la prensa del corazón?.

-Decía Rocío que en su época había mucho respeto en la prensa del corazón. Lo que a nosotros nos ha tocado vivir son las cámaras escondidas, cerca de casa par a ver si te pillan, pero lo he llevado bien. He tenido muleta para templar en la calle también (risas).

-¿Y cuándo es contra su familia?

-No nos coge de sorpresa. Me llevo bien con la prensa del corazón, me respetan. No he cobrado en mi vida por un programa aunque tampoco pasa nada por hacerlo.

-¿No sintió un linchamiento en la época después del accidente y lo que vino después?

-Lo malo trato de olvidarlo porque es la solución para mantenerse joven, de no sufrir o al menos lo menos posible y trato de llevar la vida templadamente.

Fuente: Faro de Vigo

José Garrido: “Soy un torero independiente y eso puede suponer un coste”

Por Luis Nieto.

El matador de toros José Garrido acaba de regresar de América tras su éxito histórico del pasado domingo en la plaza de Bogotá, con indulto al toro Tocayito, de Mondoñedo. El diestro pacense, de 23 años, analiza esta actuación, su campaña 2016, en la que obtuvo un éxito contundente en Bilbao, abriendo la puerta grande de Vista Alegre, y otro aldabonazo por su entrega total ante mansos en Madrid. En apoderamiento, alejado de las grandes casas, comienza 2017 de la mano de los ganaderos hermanos Garzón -José María y Luis- tras romper con Raúl Gracia El Tato. 

-José, ¿cómo fue el toro y la faena del indulto?

-Fue un toro bravo, fiero, que acometió con el alma y se entregó de principio a fin y por eso se dio el indulto. La faena fue intensa y tuvo emoción. Hubo compenetración entre toro y torero y la gente salió toreando de la plaza.

-Hubo brindis al ganadero ¿Intuía ya el indulto antes de la faena?

-Fue por casualidad. Le brindé al ganadero Gonzalo Sáez de Santamaría porque, además de verle posibilidades al toro, quería agradecerle el buen trato que había tenido conmigo en su casa unos días antes, en los que estuve tentando en Mondoñedo.

-De su primer toro también consiguió un trofeo…

-Disfruté toreando casi más que con el del indulto en una faena rotunda. El toro tardó en echarse y el presidente no creyó oportuno conceder las dos que pedía el público.

-¿Su sensación en conjunto?

-Mucha felicidad. Ha sido otro toque de atención que me viene como anillo al dedo. Además, el indulto para los aficionados colombianos es un respiro ante las actitudes de los antitaurinos. Felipe Negret -el empresario- ha luchado con todo lo que tiene y más para hacer de la Feria de la libertad un icono mundial.

-Esta actuación, ¿ha supuesto un peldaño más en su carrera?

-Respecto a otros compañeros me está costando el doble. Estoy contento con lo conseguido y tengo un sitio en esto que quiero defender.

-¿Cómo ha sido su campaña en América y qué le resta?

-He toreado dos corridas en Colombia y tres en México. Además del de Bogotá, casi indulto otro toro en Manizales. Y tengo un gran recuerdo de mi confirmación en La México en una tarde bonita y otra en Aguascalientes, con el público entregado. El 26 de febrero voy a Autlán, en México, y el 27 a Ambato, Ecuador.

-¿Por qué el cambio de apoderamiento?

-Los hermanos Garzón son dos personas que me ilusionan por su capacidad de trabajo y sacrificio y me han despertado la motivación que me hace falta.

-¿Por qué la ruptura con El Tato?

-Eran cinco años y era el momento para el cambio.

-¿Ha sido contratado para Sevilla?

-Sé que se han reunido. La cosa está todavía por cerrar. Sevilla es de las plazas en las que más he disfrutado y de las que más me identifico. Creo que mi tauromaquia encaja en Sevilla y por supuesto me gustaría estar anunciado este año.

-¿Y para Madrid?… Las Ventas la dirige Casas, quien le ha dejado fuera de Valencia.

-La relación con Casas es buena y está por ponerme en Madrid.

-Analice su temporada anterior.

-Cada tarde fue un comienzo, un remontar día a día. Bilbao fue la feria del triunfo.

-En Las Ventas estuvo cumbre en la Feria de Otoño.

-Fue una tarde de sinceridad, pero lo más importante para mi sucedió en Bilbao.

-Acaban de salir los carteles de Fallas y le han dejado fuera, pese a sus triunfos en Valencia ¿Qué ha sucedido?

-El toreo es así. Lo obvio no es lo que pasa, pero esas cosas ocurren. Me da mucho coraje. Pienso que para mí es lo mejor. Creo que deberían haberme ofrecido un cartel que merecía.

-¿Le están poniendo cortapisas a la hora de contratarle?

-Soy un torero independiente y eso puede suponer un coste porque siempre he buscado el darme a respetar. Quiero llevar mi carrera al dedillo y eso lo complica un poco. Pero al final es la espada y la muleta la que pone a cada uno en su sitio y poquito a poco todo será más fácil.

-¿Se han abierto los carteles suficientemente en todas las ferias?

-No como todos pensábamos. En mi caso sí es cierto que me han puesto en muchas ferias, pero que ya había ganado de novillero y como matador de toros.

-¿Qué espera en la temporada española 2017?

-Comienzo en Olivenza y me gustaría terminarla en Zaragoza tras haber toreado en las grandes ferias y dejar la huella de que el aficionado tiene sus esperanzas puestas en mí.

Fuente: Diario de Sevilla 

Sergio Flores: “La de Mérida al igual que la de Guadalajara son plazas muy duras y exigentes”

Torero hecho en Europa, acostumbrado a la bravura del toro del Viejo Continente, así es el de Apizaco, Tlaxcala: el matador Sergio Flores, triunfador de la Plaza de Toros Mérida y que regresa para refrendar su calidad con el capote en el coso de Reforma. 
En entrevista con La Revista Peninsular, Sergio Flores recuerda que tanto su carrera como novillero como la alternativa acontecieron en Europa por lo que su toreo es arrebatado pero también muy profundo. 

“Siempre surge la interrogante respecto a lo que ve un torero entre el toro español o el toro europeo y el toro mexicano, y aunque son muchas las diferencias, podemos empezar por el fenotipo, el de Europa es un toro totalmente diferente en las hechuras, como lo decimos en el mundo taurino, es más agresivo desde salida, en cambio el mexicano muchas veces le cuesta, es un poco abanto (que se muestra aturdido o espantadizo al empezar la lidia). 

El toro español, por ejemplo, acomete en cuanto sale con mucha fiereza, es muy bravo, desde luego esta condición hace que el toro dure mucho menos, que lo que dura el toro mexicano y que las faenas sean más cortas que aquí con el toro mexicano, el toro mexicano permite bueno, pues una faena mucho más larga”. 

Asimismo, Sergio Flores relata que el público mexicano lo ha recibido de muy buen ánimo “México me recibe bastante bien, sin embargo me ha costado trabajo adaptarme al cambio al toro, pues la verdad debute como novillero con caballos en Francia y tome mi alternativa en Francia, entonces realmente me hice mucho a la embestida del toro… no digamos español, sino del toro europeo, llámese, España, Francia o Portugal”. 

No obstante -subraya-, el hecho de que el toro mexicano sea diferente al europeo no significa que sea más fácil, torear tan despacio a un toro es muy difícil; al toro mexicano hay que saberlo torear, al bueno hay que saberlo torear muy bien y al malo también, el toro malo yo creo que pasa uno mucho más miedo, que con el toro malo español. 

La Plaza Mérida 

Más adelante, el entrevistado se refirió a la espectacular actuación que tuvo en diciembre pasado en el Coso de Reforma con un encierro de Xajay, y en la que cortó cuatro orejas y recibió ovación del público yucateco. 

“En esa ocasión llegué como complemento del cartel, quizás no siendo el atractivo; sin embargo terminó siendo una tarde muy grata para mí, en una plaza que no tenía el gusto de conocer y que la verdad había escuchado comentarios de que se trataba de una plaza muy complicada”. 

Sin embargo –concluyó-, la verdad es que yo vi a un público que disfruta el toreo, el buen toreo, la de Mérida al igual que la de Guadalajara son plazas muy duras, muy exigentes y yo la verdad me siento muy cómodo y muy a gusto en ellas, porque en estas dos plazas disfrutan de la fiesta brava en todo su esplendor.

En pocas palabras… 

Palabra favoritaPerseverancia 
Palabra que más detestas: Traición 
Sonido o ruido favorito: El viento en el campo 
Sonido o ruido que más detestas: Los silbidos 
Profesión que te hubiera gustado si no te dedicaras al toreo: Veterinario 
Maldición o mala palabra favorita: Estúpido 
Qué te gustaría que te dijera Dios cuando llegues al cielo: Que hice las cosas bien.

Publicado en Revista Peninsular

Las despedidas de los toreros: Luis Procuna

En la imagen Luis Procuna observa cómo dobla su último toro en la Plaza México. Marzo de 1974. Foto Paulina Lavista.

Cuando Curro Romero saludaba a la verónica, siempre se despedía con una media. Una, no tres.

–En la calle yo no me despido de la gente tres veces.

 Ignacio Ruiz Quintano.

Luis Procuna se enfrentó en su época al naciente monopolio del toreo para defender los intereses de los matadores 

Dos meses después de despedirse para siempre de los ruedos, en 1974, Luis Procuna se aferraba al recuerdo triunfal de esa tarde postrera.

“No quiero despertar de la última ovación”, dijo en una entrevista realizada por Francisco Ortiz Pinchetti y publicada el 1º de mayo de ese año en Revista de Revistas, el semanario de la casa Excélsior que entonces dirigía Vicente Leñero.

El Berrendito de San Juan, muerto trágicamente un jueves 10 de agosto de 1995 junto con su esposa Consuelo Chamorro y otros 63 pasajeros —entre ellos 15 mexicanos— cuando el avión en que viajaba a Managua se estrelló en las faldas del volcán Chinchontepec, en El Salvador, repasó en esa entrevista momentos culminantes de su carrera taurina y relató la lucha que encabezó en defensa de la dignidad de los toreros mexicanos, lo que le valió ser vetado durante 10 años. 

Habló también de sus sueños y sus miedos, de sus supersticiones y amarguras y, sobre todo, de la postergada ilusión de su despedida en la misma Plaza México que inauguró al lado de Manuel Rodríguez Manolete y Luis Castro El Soldado el 5 de febrero de 1946 

El siguiente es el texto de la entrevista: 

Por Francisco Ortiz Pinchetti.

Luis Procuna no quiere despertar: está aferrado al sueño que él mismo nunca soñó que viviría alguna vez.

—¡Esto ha sido algo grande! —exclama, dejando que el gozo le humedezca los ojos y le seque la garganta.

—¿Y ahora? —se le acosa.

Procuna calla no está dispuesto a que una respuesta venga ahora a derribarlo todo, ni quiere que su propia voz acalle el eco de las aclamaciones delirantes que, casi dos meses después, resuenan aún en sus oídos y que tanto costaron.

Mejor respira hondo, a plenitud, para sentir cómo la mañanita fresca, olorosa a pino, penetra por las fosas de su nariz e inflama sus pulmones bronquio a bronquio, estira el cuerpo y levanta ambos brazos, mientras una sonrisa remarca las arrugas de su rostro, de por sí tan risueño. Luego, echa a andar por la vereda del bosque, entre los árboles enormes que dos veces le vieron emprender el mismo camino.

La primera vez tenía la apariencia de un chamaco de 16 años y una figura espigada; un mechón de pelo blanco destacaba entre su cabellera negra y su corazón estaba hinchado de ilusiones: era un taquerito humilde que quería ser torero. La segunda vez, en cambio, fue un hombre robusto, cincuentón ya, con la cabeza entrecana, el que recorrió esos senderos asido a la ilusión postrera; pero con tanto afán —o más—, como si fuera, otra vez, la primera. 

El mismo Desierto de los Leones, con su camino tortuoso, con su bosque de pinos, con sus veredas, con su convento centenario, con sus ermitas perdidas y su color y su aroma y su soledad tempranera. Ahí, el joven Luis Procuna solía hacer ejercicio con sus compañeros de aventura en aquellos días duros de los comienzos, cuando había que aguantarlo todo, sufrirlo todo, para poder echar la capa ante un novillejo de media casta.

Ahí mismo, muchos años después, volvió Luis en busca de oxígeno y frescura, para en su tranquilidad prepararse, día tras día durante dos años, para torear una tarde que él mismo dudó muchas veces que llegaría: la tarde de su despedida en México.

—¿Y ahora?

DIEZ AÑOS DE ESPERA

Vereda abajo, de cara al sol que lucha con el follaje para ganar una ranura de acceso a la humedad nocturna del bosque, Procuna cuenta sus cosas, prosigue el relato que inició una hora antes a las puertas de su casa en Polanco, y que continuó a lo largo del trayecto hacia el Desierto, a bordo del automóvil.

Esta vez ha venido sólo para charlar, para hacer recuerdos, mostrar lugares y buscar un perro negro que, si existe, se llama Capulín

—Pasaron casi 10 años —dice el torero con su peculiar estilo agitanado de hablar—, para que llegara ese día diez años postergado, porque consideré que la actitud de un hombre ha de ser siempre cabal y siempre auténtica. Yo estaba en plenitud de facultades pero me pararon, me cerraron todos los caminos.

A las siete de la mañana el bosque está envuelto en una tenue niebla, pero el fresco no llega a entumir los músculos, sobre todo los de Procuna, que poco a poco van entrando en calor a medida que se suceden los ejercicios llenos de fibra.

—Casi se reían de mí decían que a qué le tiraba un viejo como yo, lo aguanté todo otra vez como cuando empecé: tuve que buscar dónde torear, aceptar lo que fuera, alternar con segundones y con novilleros, matar el gusanillo en las tientas o en las capeas de los pueblos.

Luis Procuna era secretario general de la Unión de Matadores, cuando se inició la formación de una empresa monopolio que adquirió el manejo de las principales plazas del país, incluyendo las dos de la capital. 

El líder se opuso a los monopolios, en defensa de los toreros que se verían así a merced de los empresarios.

—No di un paso atrás y me gané la enemistad de los negociantes de la fiesta, cuyo principal representante era Angel Vázquez, un cubano gallego, empleado de Alejo Peralta, al que sacaron del negocio del beisbol para ponerlo al frente de la empresa de toros. Un déspota, que no se andaba con rodeos: “Lo tomas o lo dejas”, le fue diciendo a los toreros, el tenía las plazas y decir “lo dejo” equivalía a quedarse parado. Como me quedé yo, Vázquez maniobró y presionó para que la mayoría de los toreros me volvieran espalda  y me dejaran casi solo en la lucha.”

—Esa —dice ahora—, es la mayor amargura que haya tenido en toda mi vida: la traición de mis compañeros.

Virtualmente solo —únicamente permanecieron a su lado Jesús Córdova, Víctor Huerta y algunos otros—, la combatividad de Procuna menguó necesariamente con el paso del tiempo.

Con todo, no transigió se mantuvo firme.

Después, la decisión de su hijo Luisillo de seguir sus andanzas taurinas, lo hizo revivir en esperanzas, el cachorro, pensó, llegará a ser figura: será el mandón, el mesías de la fiesta y los empresarios, todos, tendrán que doblar las manos para contar con su nombre en los carteles.

Mientras Luisillo daba sus primeros pasos ante las vacas bravas bajo la tutela de los Domecq, allá en Jerez, España, el padre se deshacía en ansias y fraguaba planes: en una misma tarde, Luis Procuna daría la alternativa a su hijo y éste, a su vez, le cortaría la coleta al viejo.

Llegaban referencias de los taurinos españoles que habían visto a Luisillo en alguna tienta: “Tiene madera”; “Ahí hay un torero”; “Tiene clase el chamaco” La ilusión del padre iba en aumento Hasta que empezó, lentamente, a decrecer: vino el debut y la primera campaña en España, sin mayor fortuna Luisillo no daba el “campanazo” esperado.

Tampoco lo dio a su regreso a México. Había que perseverar en el empeño pero…

—Ni hablar no nació para esto dice, casi sin amargura, Procuna padre.

¿IR POR DOS VACAS A TEXAS?

La cosa dolió no en vano tantas ilusiones, tantos empeños Luisillo se cansó un día y decidió dejar solo a su padre, a quien solía acompañar a sus caminatas matinales por el Desierto.

—Cada vez le notaba yo menos entusiasmo se cansaba ya le pesaban los viajes, los sustos, la eterna búsqueda del toro. Una vez me invitaron a torear un par de vaquillas en Texas voy, dije obviamente el, no.

El me dijo: “Pero, papá, ¿ir hasta Texas por dos vacas?” No fue. Yo seguí mi camino solo, hasta que mi sobrino César aceptó apoderarme y jaló conmigo, sin el menor interés.

Fueron dos años duros, en espera del día anhelado la ilusión de la despedida en la plaza grande, con todos los honores, mantenía el entusiasmo de aquel que fuera llamado popularmente El Berrendito de San Juan, por su mechón de pelo blanco, y que hoy sería más bien cárdeno cincuenta años de edad pesan. 

Y a falta de actividad taurina —en esos dos años no toreó más de unas 15 corridas—, había que mantenerse físicamente en forma ¿Cómo? acudiendo todas las mañanas al Desierto de los Leones, para caminar, correr, brincar, hacer sentadillas, pararse de cabeza y regresar desde el convento hasta La Venta —cinco kilómetros—, caminando hacia atrás.

—Gracias a eso pude correr como un chamaco en el ruedo y hasta poner un par de banderillas —acota el hijo de doña Amparo Montes de Procuna, quien tenía un puesto de tacos de “nenepile” en la esquina de San Juan de Letrán y Ayuntamiento y que no se opuso a las correrías toreras de sus chavales Angel y Luis.

Al descubrirlas, empero, les hizo un advertencia: “O se arriman, o dejan eso si son toreros tienen que ser de los buenos”

Angelillo Procuna, quien guió los primeros pasos de Luis en la desaparecida placita “Ford” de la Villa de Guadalupe, no llegó lejos.

El Berrendito, en cambio, se convertiría en una de las figuras más populares y de mayor arrastre que haya habido en México.

DE “PINTURERO” A “CAPORAL”

Para llegar a ese sitio, Luis Procuna tuvo que dejar los tacos y emprender la dura lucha de los maletillas. Hasta que se vio incluido en un “Jueves Taurino”, festejo que organizaba en el viejo Toreo de la Condesa don Joaquín Guerra, ahí hubo suerte y el chaval saltó a las novilladas formales. Vinieron los triunfos y su nombre tomó fuerza entre los “punteros” de la novillería Su toreo personal apuntaba ya la hondura, el dramatismo, que al correr los años lo harían descollar.

Procuna tomó la alternativa en Ciudad Juárez, de manos de Carlos Arruza, en el otoño de 1943 Y el 26 de diciembre de ese mismo año, la confirmó en “El Toreo”, siendo su padrino Luis Castro El Soldado y testigo Luis Briones Pinturero, de San Mateo, fue el toro de su doctorado, con el cual consiguió una de sus grandes faenas.

Durante casi 20 años, Procuna se mantuvo entre las figuras, tanto aquí como en Sudamérica, donde tuvo gran cartel.

A España fue en dos ocasiones, en cada una de las cuales toreó una treintena de corridas, sin mayor fortuna En su carrera se llevó “muchos millones de pesos”, según sus palabras y también 20 cornadas.

Todo palidecía, sin embargo, ante la perspectiva de la última tarde Y llegó finalmente, el pasado 10 de marzo, cuando Luis Procuna partió Plaza —en el mismo coso que inauguró con Manolete y El Soldado el 5 de febrero de 1946—, al lado de Jesús Solórzano y Eloy Cavazos, bajo una lluvia de confeti y una ensordecedora ovación.

El resultado de esa jornada superó todos los sueños del torero, cuyos ojos no dejaron de llorar durante toda la tarde: envuelto por el conmovedor cariño del público, Procuna cuajó con Caporal —un toro entrepelado de la ganadería de Mariano Ramírez, marcado con el número 160—, una de las más grandes faenas de su vida, culminando así su carrera taurina con el triunfo clamoroso, que se le premió con las orejas y el rabo de su último enemigo.

Entonces Luis Castro El Soldado y Luis Briones le cortaron la coleta.

“FUE COSA DE ALLA ARRIBA”

Además de la emoción de la despedida y del triunfo, Luis se llevó en su última actuación una buena suma de dinero, incrementada notablemente por la exención de impuestos que concedieron las autoridades

—No voy a decir cuánto, pero me quedó lo necesario para bastarme a mí mismo por el resto de mi vida —confía.

Procuna se ha trepado en un tronco caído repite los ejercicios gimnásticos: una, dos, tres, cuatro; una, dos, tres, cuatro, luego toma aire inhala expele. Luego vuelve a caminar:

—Yo soy católico —va diciendo, aunque sea de esos remolones creo en la Virgen de Guadalupe, en Papá Chui, como yo le digo, y créame: para mí, todo esto ha sido cosa de allá arriba Yo palabra, no me merecía tanto, fue cosa del cielo, ¡verdad de Dios!

Otra vez, los ojos del Berrendito se han llenado de lágrimas “No se imagina usted lo que fue aquello el puro recibimiento, ¡por Dios! para avanzar dos cuadras en el coche, de la glorieta de San Antonio a la puerta de la plaza, tardamos ¡20 minutos! la gente se amontonaba, se atravesaba: me aplaudía, me gritaba, me quería tocar. Eso, nomás eso, le afloja las piernas a cualquiera luego, échele, la plaza, y la gente, y el toro, y el triunfo, y la despedida”

Por eso, porque fue “algo grande” y porque trajo una secuela de agasajos, enhorabuenas, charlas y festejos —además del desahogo pleno, porque se puso a decir cuanto quiso—, Procuna evade pensar, ya, en el futuro.

Prefiere seguir hablando de esos dos años en el Desierto de los Leones y de cómo él y su sobrino César iban contando los días “que faltaban” para la despedida, sin siquiera saber cuándo sería ésta.

—Algunas veces me vine solo, a las tres o cuatro de la madrugada Fue en una de esas noches cuando se me presentó Capulín, un perro negro, corriente, de cara simpática. Me salió de pronto, como me salió varias otras veces Capulín se convirtió en mi compañero. Caminábamos juntos y yo le platicaba mis cosas ¿Verdad? El, muy serio, me daba consejos, me animaba claro, era yo mismo el que me contestaba, pero para mí que era el canijo perro ¡Que tío! Además, me hablaba siempre con tino, no fallaba.

Como lo encuentre, lo voy a llevar a la casa para que viva como príncipe.

—¿Que hay de las supersticiones?

—¡Tremendas! Llegaron a obsesionarme, por Dios al grado de que si usted me decía: si no caminas tres veces de aquí a ese árbol te va a pasar algo, pues yo iba y venía tres veces de aquí al árbol. Se me quitó un día que toreé en Caracas: al salir del hotel me había topado con un elevadorista tuerto, ¡imagínese!; luego con un entierro, con un casamiento; el toro era el número 13, en fin en la plaza de Caracas hay una placa conmemorativa de mi faena de esa tarde ¡Al diablo la superstición!

Ahora hay una sonrisa grande en la cara de Luis, que asegura que no volverá “ni a tocar” un capote o una muleta Y, en efecto, se niega a hacerlo cuando muestra los avíos que aún se encuentran en la cajuela del auto y con los cuales entrenaba el Berrendito.

—¡Me da una tristeza verlos pero no: no voy a tocarlos nunca al menos, eso me propongo aunque sé que no es fácil aguantar las ganas de echar unas capotazos aunque sea al aire ¡O ante una vaquilla!

La espera terminó la tarde de la despedida, esa despedida que tanto le costó en empeños y que lo mantuvo taurina y humanamente “vivo”, llegó y pasó.

¿Y ahora? ¿Qué va a hacer Luis Procuna?

“TACOS ESTILO PROCUNA”

De nuevo en el auto, de regreso a la ciudad, el extorero no tiene más que salirle a la cara a la pregunta cuando voltea, su expresión es amarguísima:

—Es que no puedo, no quiero despertar esto es para mí un sueño No quiero que acabe.

—Pero va a acabar.

—¡Claro! Por eso estoy arreglando todo para que ese despertar, que va a ser muy duro, me agarre estando ya metido de plano en otra actividad; para que no me deje llevar por la nostalgia Mire: acabo de comprar dos restaurantes estoy por reinaugurarlos ¿Sabe? La comida va a ser mi línea Y los tacos, ¿por qué no? Tacos estilo Procuna, sí señor.

Se le ilumina el rostro cuando lo dice:

—Yo jamás he renegado ni me he avergonzado de mi origen humilde creo que por eso el cielo me ha dado todo este gusto Y no me da pena decir que voy a volver a los tacos a lo mejor, hasta a los de nenepile.

“Mire, mire —se va animando al relatar sus planes—: Luis Procuna salió del pueblo, es del pueblo; pero Luis Procuna está por delante y no va a vivir a expensas del pueblo, ¿verdad?: se va a bastar a sí mismo ¿Cómo? Trabajando vendiendo tacos ¡Y qué tacos! Eso sí: higiene y calidad, antes que nada Y también precio, qué caray a ver quién puede con el viejito Procuna

También se le mira feliz cuando habla de los suyos de Consuelo Chamorro de Procuna, su mujer —”que vale y que tiene muchos millones, pero de los cuales nunca he querido vivir”—; de sus hijos: Amparo, la mayor; Luisillo, que ahora estudia arte dramático en Estados Unidos; Flor, la actriz; Carmen María y Javier Rosendo, el menor de todos, que ya tiene 18 años.

—¿Está satisfecho?

—Más que satisfecho creo haber cumplido como hombre cabal en todo: a mis hijos les he dado una carrera cumplí con mis compañeros, a costa de muchos padecimientos. Ahora he tenido el regalo del cielo que ha sido mi despedida Y todavía he podido darme el gusto de decir mi verdad: de decirle sinvergüenza al que se lo merecía ¿Qué más puedo pedir?

“Quiero asentar, que quede claro, que si me tuve que quedar callado varios años, escondido como un marica, fue por que de otra manera mi despedida hubiera sido imposible Cuando pude y cuando debí, luché y hablé por mis compañeros. Después, cuando ellos mismos me dejaron solo, consideré que era justo también ver por mí mismo. Me aguanté para quedarme callado ahora he hablado después de justificarme en la plaza; después de demostrarles a todos que el viejito Procuna era todavía capaz de poner a la plaza de cabeza.

Carlos Arruza —dice de pronto, mientras el auto pasa justo donde una cruz marca el lugar donde se mató el Ciclón, en la carretera México-Toluca—, fue otro de mis consejeros en estos dos años tan duros. El creyó en mí `Adelante, Luisón’, me decía cada vez que pasaba por aquí, claro, era yo mismo el que me decía”

—¿Qué es ahora lo que más desea Luis Procuna?

—¡Caray! No despertar No despertar nunca de este sueño ¡Por Dios!

Salvador Elizondo escribe en su Cuaderno de Diario número 35, páginas 129 y 130.

Domingo 10-III-74. —Fuimos a los toros. Despedida de Procuna. Fue muy emocionante para mí porque es el primer torero cuya carrera conozco desde que era novillero y luego en sus momentos de más éxito. 

Hoy hizo una buena faena, pero fue una tarde tristona.

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