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“Sin la muerte del toro y sin cada una de las suertes de la tauromaquia esto sería otra cosa”

Publicado en: Apocalipsis

Entrevista a Antonio Delgado-Roig, periodista español, experto en el arte de la tauromaquia. Admirador de todos los profesionales del toreo que se ponen y se juegan la vida, defiende que los  toros son un hecho cultural que debe ser conocido y defendido con orgullo.

Antonio es periodista y amigo. Desde la época de estudios en la Universidad de Navarra allá por el decenio de 1990, siempre llevaba muy a gala el toreo y casi siempre estaba hablando de toros con otros compañeros. Con otro residente, Tomás Morenés, organizaron un aula taurina en el Colegio Mayor Belagua para fomentar y difundir la tauromaquia. Antonio trabaja desde 2001 en El Correo de Andalucía (Sevilla, España), donde cubre todo tipo de informaciones. También es un gran aficionado a la fotografía y en este enlace puede ver buena parte de sus trabajos.

PREGUNTA.- Su pasión por los toros viene de antaño y no la oculta, a pesar de las crecientes críticas. ¿A qué toreros admira?

RESPUESTA.- Todos los profesionales del toreo que se ponen delante de un toro y se juegan la vida merecen el máximo de mis respetos. Independientemente de que te gusten más o menos, son auténticos héroes. Dicho esto, cuando era niño admiraba mucho a Juan Antonio Ruiz ‘Espartaco’, que sin ser el más artista de los toreros estuvo muchos arriba liderando el escalafón y dando un gran ejemplo de tesón y superación. Cuando estaba a punto de dejarlo porque su carrera no tomaba aire, apareció el toro ‘Facultades’ en la plaza de la Maestranza y ahí cambió de todo. Otro genio del toreo es a José Antonio ‘Morante de la Puebla’. Un genio del toreo y un gran artista con una gran capacidad. Lástima que en las últimas temporadas no haya estado al nivel que todos queremos verlos. Yo, lo sigo esperando. Tampoco podemos olvidar la capacidad de Julian López ‘El Juli’, con el que siempre hay espectáculo.

P.- El mejor torero de la historia…

R.- Sería muy difícil decir uno, porque antes se toreaba de forma muy distinta a la actual. También porque el comportamiento del toro era muy distinto. Empero, los dos grandes revolucionarios del toreo del siglo XX fueron Juan Belmonte y José Gómez Ortega ‘Joselito el Gallo’. Ahí se cambió la forma de torear y fueron el origen de cómo se torea actualmente.

P.- Algunos afirman que la tauromaquia es un anacronismo… ¿qué opina al respecto?

R.- Que están muy equivocados. La tauromaquia es un arte que además siempre ha estado relacionado de forma directa con la Cultura. De hecho, las competencias en España están en el Ministerio de Cultura. Este arte, además, está en una continua evolución. Si fuera algo anacrónico no habría niños y jóvenes por toda España entrenándose en las escuelas taurinas deseando ser figuras del toreo.

P.- Otros opinan aún más duro… que hay que ser muy bestia para amar la tauromaquia o disfrutar con este tipo de “fiesta”. ¿Está de acuerdo?

R.- Estoy completamente en desacuerdo. La tauromaquia es un arte que permite dominar a un animal bravo, que te puede quitar la vida en un segundo, con un trozo de tela. Y todo, además, con una actitud estética para lograr la mayor belleza posible entre el toro y el torero.

P.- ¿Qué siente al ver a un torero frente a un toro? 

R.- Siento que son héroes y no logro explicar cómo logran esa mentalización para poder estar cara a cara delante de un animal de este tipo con esa tranquilidad. Lógicamente, el entrenamiento te da una técnica con la que dominar al animal pero tiene que ser tremendo, por mucha técnica que se tenga, pasarte un animal de ese tamaño rozándote el cuerpo. Yo he toreado vacas pequeñas y la sensación es tremenda. Hacerlo con animal de 500 kilos tiene que ser ya una sensación extremadamente mayúscula.

P.- Una creciente ola antitaurina ha invadido a la sociedad occidental donde el sentimiento es ley y medida de lo verdadero. ¿Qué diría a las personas que predican la abolición de la tauromaquia a nivel global o a los que se han sumado a ella?

R.- Que están muy equivocados. Esta corriente animalista que quiere terminar con las corridas de toros lo único que lograría es terminar con este animal, que desaparecería por completo. ¿Qué ganadero invertiría los miles de euros, y millones, que cuesta mantener una ganadería brava si sabe que no podrá vender ningún toro? La ganadería brava conserva la dehesa y crea cientos de puestos de trabajos directos e indirectos. Terminar con las corridas de toros sería terminar con este animal y con las dehesas, que tampoco se conservarían como tal. Yo invitaría a los antitaurinos a ver cómo viven los toros bravos en el campo y los cuidados que reciben. Podríamos decir, salvando las distancias, que desde que nacen están cuidados y vigilados como si estuvieran en un hotel de cinco estrellas.

P.- ¿Cómo explicaría la fiesta de los toros a un niño que no quiere ver sangrar a un animal?

R.- Le diría que esta especie brava se perdería si se pierden las corridas de toros. Los animales tienen que morir para que otros sigan naciendo y sigan conservando la especie. Y el animal debe sangrar en la plaza. Sin la muerte del toro y sin cada una de las suertes de la tauromaquia esto sería otra cosa. No sería tauromaquia, sería otra cosa.

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“En España me siento valorado para seguir creciendo”: Diego San Román

Por María Fuentes.

De origen mexicano e hijo del matador de toros Oscar San Román. En Diego San Román, por tanto, el toreo corre por sus venas desde el día que vio la primera luz. Aunque su pasión inicial fue el motocross, en este mexicano se despertó la vocación taurina a los 18 años. Con la mayoría de edad llegó el valor, el arrojo y el coraje para decirle a su padre que quería ser torero. Los trastos se convirtieron entonces en sus compañeros de viaje, muchas horas de entrenamiento en su país natal hasta que surge la oportunidad de venir a España a cumplir su sueño. Y con eso llegan las esperanzas.

¿Qué le dio España que no le daba México para poder empezar a hacer camino en el toro?

La disciplina, el sacrificio. Desde que llegué aquí me sorprendió mucho la forma que tienen de vivir la Fiesta de los toros y la forma que tienen de marcar el camino a los novilleros. Tuve la oportunidad de ingresar en la Escuela Taurina de Sevilla y posteriormente en la Escuela Taurina de la Comunidad de Madrid José Cubero ‘Yiyo’, donde me dieron la oportunidad de llegar a la final del Certamen ‘Camino hacia Las Ventas’, he toreado en Sevilla, y aquí en España me siento valorado para seguir creciendo.

Su debut con picadores, sin embargo, fue en León, Guanajuato. Su país…

Sí, allí debuté con picadores porque así surgió la oportunidad. Este año ya estoy haciendo temporada como novillero aquí en España y mi presentación fue en Valencia.

La buena imagen de esa tarde es la que ha hecho que el nombre de Diego San Román suene con fuerza…

Yo no podía ni imaginar que las cosas se fueran a dar así de bien. Fue una buena novillada de Zacarías Moreno con la que me sentí muy bien y pude expresar lo que siento. Yo iba con la mentalización y la preparación que conlleva una plaza de primera y las cosas salieron aunque la gran pena fue la espada para acabar de redondear el triunfo. Es la tarde que recuerdo con más cariño hasta el momento aquí en España.

¿Cómo es Diego San Román en la plaza para quién aún no lo haya visto?

Un novillero que siempre da la cara, siempre salgo a demostrar lo que quiero ser, e intentar demostrar la pureza con la que quiero desarrollar mi toreo, siempre con entrega, pasión y con mucha verdad para que el que no me conoce cuando va a la plaza salga de ella recordando mi nombre

Y valor, según cuentan…

Eso dicen, sí. Si lo dicen, algo de razón tendrán.

Respecto a la tarde de Salamanca el próximo día 12. ¿Qué le dice el cartel? ¿Ha tenido la oportunidad de conocer a sus compañeros de terna?

No, lamentablemente no los conozco pero estoy deseando hacerlo porque me han hablado muy bien de ellos. Tampoco he tenido la oportunidad de conocer la casa de Rafa Cruz pero sí he visto bastantes novilladas y clases prácticas suyas y es una ganadería que ilusiona mucho y me encanta.

¿Quién es su persona de confianza y con quién comparte el día?

Mi persona de mayor confianza es mi apoderado, Alberto Elvira. Él y mi banderillero que es mi mano derecha, David Blázquez. Estamos los tres todo el día entrenando y si mi padre tiene la oportunidad por estar aquí un periodo de tiempo siempre me ayuda y está en el día a día.

Después de Salamanca, ¿qué más tiene?

El día 14 en Nimes, el 15 en San Agustín de Guadalix y el 16 en Los Molinos. El resto irá saliendo en base a lo que suceda en los ruedos, que confío en que será positivo, siempre por el camino del esfuerzo para ir consiguiendo metas y objetivos.

Roca Rey: “¿Variedad en las ganaderías? Todo lleva su tiempo”

Roca Rey mantuvo este martes un encuentro con sus seguidores en las redes sociales. El torero peruano respondió a las preguntas de los aficionados.

Preguntado sobre una posible apertura en las ganaderías en las que se anuncia, el peruano aseguró: “Apenas ahora voy a cumplir tres años de alternativa. He toreado novilladas de Pablo Romero o Escolar y he triunfado con ellas. Creo que todo lleva su tiempo. Soy muy respetuoso con todos los encastes y todos los conceptos de la Fiesta”.

Roca Rey habló de su temporada, de sus comienzos y de los toreros a los que admira: “La verdad es que tengo varios referentes. Me inspira Belmonte, Manolete, Luis Miguel Dominguín, Ordóñez… Me llaman la atención los toreros con personalidad”, señaló Roca.

También hubo tiempo para tratar sus aficiones, la familia o su forma de ver la vida: “Para mí el toreo es una filosofía de vida. Es mi modo de entender mi día a día. Es mi ilusión y lo que sueño todo el tiempo”, concluyó el peruano.

Por Redacción APLAUSOS.

Roca Rey: “No me considero figura, eso lo decidirán los aficionados”

El diestro Andrés Roca Rey ha explicado en Antena 3 Noticias sus próximos retos tras conquistar Madrid, Sevilla y Pamplona. Su última plaza fue Bilbao, de donde salió a hombros tras cortar dos orejas. El torero cataloga a Bilbao como un sitio muy importante para los toreros, donde con anterioridad no había podido disfrutar como matador de toros.

Andrés Roca Rey confiesa que no se considera figura del toreo, ya que los aficionados de la tauromaquia son quien tiene el derecho de decidirlo. El objetivo cada vez que sale al ruedo es ver la plaza llena y disfruta al ver a seguidores jóvenes.

Lo que hace sentir vivo al diestro es exponer la vida ante el toro y la tauromaquia, pero sobre todo “intentar estar a la altura en la plaza y hacer feliz al público” cada vez que van a ver una corrida de toros.

Respecto al toro que blindo a Victoria Federica, el torero afirma: “Tengo mucho respeto a la Casa Real y es importante su apoyo a la tauromaquia”.

Además, añade que brindar un toro “fue un agradecimiento a esa casa que ha dado tanto a España”.

Fuente: Antena 3

MIGUEL ÁNGEL PERERA: “El único torero que fue honesto del G10 fue Sebastián Castella”

Miguel Ángel Perera en una de sus últimas actuaciones en La Malagueta dando un pase cambiado por la espalda. / MARILÚ BÁEZ.

Por Álvaro López Martín.

Su independencia y rebeldía en los ruedos y en los despachos demuestra que es un ‘verso libre’ dentro del escalafón. Perera regresa a Málaga tras su ausencia el pasado año y vuelve en su mejor momento después de haber indultado hace apenas unos días un toro en las Colombinas de Huelva.

El pasado 29 de junio probablemente vivió una de las tardes más especiales de su carrera, compartiendo cartel mano a mano en el que, por el momento, es la única actuación de José Tomás esta temporada, ¿qué recuerdos tiene de aquel día?

-Muy bonitos. La verdad que fue una tarde muy intensa y fue muy especial está acartelado con José Tomás el día de su reaparición y todo lo que pude vivir en el ruedo fue grandioso.

Finalmente, usted resultó el triunfador de aquella tarde…

-Yo salí a lo que tenía que salir, que era a disfrutar de la tarde y tuve la suerte de que me encontré con ese toro de Jandilla.

Lleva varios años siendo figura del toreo y además ha logrado seis Puertas Grandes en Madrid -una de ellas de novillero-, ¿qué sueños le quedan por cumplir en el toreo?

-Muchos. Uno mientras está en activo los sentimientos no dejan de crecer y tus objetivos. Consigues uno y van naciendo otros, y eso es la motivación que tienes para seguir en activo. El creer que todavía puedes alcanzar objetivos y faenas que aún no las has cuajado.

-¿Qué le empuja a jugarse la vida?

-El pensar que como torero puedes crecer mucho más y que quedan muchas cosas que no has podido expresar y no las has sacado y crees que habrá un toro que te permita hacer todo eso.

La falta de toreros jóvenes en los abonos, ¿a qué cree que se debe?

-Yo creo que cada torero tiene su sitio y la prueba está en que los toreros jóvenes o, incluso yo cuando he sido joven, cuando he dado motivos para estar presente en los carteles he estado y en esta época es lo mismo. Toreros que han irrumpido con una fuerza arrolladora como Roca Rey ahí está, en máxima figura, y otros toreros que vienen por detrás y también están dando sus motivos entran en carteles. No creo que haya nada que pueda frenar la realidad, y la realidad es esa.

Inicialmente la corrida para el día 14 era con toros de La Palmosilla y Javier Conde en el cartel. ¿A qué se debió ese cambio de ganadería?

-La empresa tiene reseñadas unas corridas, pero los que tienen la última palabra son las autoridades, que son los que tienen que ir al campo para ver si esas corridas valen para Málaga. Entiendo que si La Palmosilla no vino sería porque no valía para la categoría que Málaga supone.

-Y la caída del cartel de Conde a última hora, ¿qué le parece?

-Como comprenderás me da exactamente igual. Está Antonio Ferrera, que es un pedazo de torero, paisano, amigo y creo que el cartel ha quedado rematadísimo.

-¿Qué es lo que menos le gusta del sistema taurino?

-Sois vosotros, los periodistas, los que tenéis que denunciarlo, no los que estamos dentro. Nosotros tenemos que convivir con ello. Habrá cosas que quizá no serán las que más te gusten pero son así y no se pueden cambiar.

-¿Volvería a pasar por la experiencia del G10, ese grupo de figuras que reivindicabais cambios en algunos aspectos?

-No volvería a pasar por ningún grupo. El único torero que fue honesto del G10 fue Sebastián Castella. Él estaba inicialmente en el grupo, pero dijo que su opinión era distinta y decidió salirse y no defraudó a nadie. Cada uno también actuó y las cosas se desarrollaron de una manera que no fue agradable y yo fui uno de los más perjudicados en ese sentido.

-¿Qué papel cree que tiene la Picassiana dentro del calendario taurino?

-Es una corrida más de la Feria de Málaga, con un carácter especial y unas connotaciones especiales, pero lo que sí tiene peso y es representativo es que es en Málaga, una plaza de primera y una de las ferias importantes de la temporada.

Publicado en Málaga Hoy

“No soy caprichoso. Pienso poco en el dinero”: Roca Rey

Roca Rey: “A veces la vocecita más baja de la plaza te acompaña”. Sergio González Valero.

La cita llega una semana después de su apoteosis pamplonesa (siete orejas y dos puertas grandes). Así que él viene exultante, además de alto y buen mozo, como dirían en las novelas de Miraflores, su barrio de Lima. Ojo: es menos inocente de lo que pueda parecer su mirada.

Por Luis Alemany.

En las corridas buenas, como las de Pamplona, ¿en qué momento sabe que va a pasar algo?

Nunca llegas a estar seguro de lo que pasa. Te desenvuelves, improvisas, haces lo que sientes. Hasta que no pasa todo no te das cuenta del triunfo.

Algo se intuirá.

Vas dispuesto, sabes que estás preparado para lo que venga.

Y cuando sabe que el toro es bueno, ¿da más miedo no estar a la altura que los pitones?

El miedo siempre está. El miedo a perder la vida y también el miedo escénico. La clave es convertir eso en una motivación que te haga disfrutar, que no te paralice.

¿Y el día que todo sale mal?

A pasar página.

Ésa es la teoría. En la práctica, ¿cuánto dura el enfado o la tristeza?

No es tristeza, es impotencia. Y dura… Dura hasta que toreas bien.

Cuando torea, ¿la cabeza piensa y toma decisiones racionales o se deja llevar?

Hay que pensar, saber lo que se hace y por qué se hace. Pero también hay que tener corazón. Si no, es todo muy mecánico.

Luego, cuando termina, ¿sabe cuál es el valor de lo que ha hecho? ¿O es de los que creen que van a sacar un 9 y luego sacan un 6,5?

Pero es que los toros no son un examen del instituto, dos más dos pueden no ser cuatro. Funcionas más por las sensaciones que has tenido. Y ahí, el que mejor sabe si uno ha estado bien o mal es uno mismo.

¿Se oye al público? Me refiero a las voces singulares, no al tumulto.

Se oye todo. A veces, una vocecita que ha sido la más baja de toda la plaza te llega en la soledad que sientes en la arena.

Cuando alguien le grita una impertinencia, ¿le perturba?

Puede afectar. Pero en eso también trabajamos, en hacer fuerte la mente, en estar concentrado en lo que hago, que no es una broma.

¿Qué tal duerme la noche antes y la noche después?

La noche antes duermo bien. La noche después de un día bueno me cuesta más, le doy muchas vueltas a lo que he hecho. En cambio, la noche de un día malo, quiero olvidar y duermo pronto.

¿Qué come los días de corrida?

Desayuno muy fuerte y no almuerzo. Me lo dijo un nutricionista.

¿Y al terminar tiene hambre?

Muchísima hambre.

¿Compite con sus colegas?

Siento respeto y admiración. La motivación y la competitividad están en mí, dentro, en mis ganas de ser mejor cada día.

¿Tiene amigos toreros?

Con los que toreo más a menudo tengo amistad.

¿Amistad o un trato cordial?

Amistad… Bueno, no es la relación que tengo con mis amigos, son compañeros con los que me llevo bien.

¿A qué se dedican sus amigos?

Mi mejor amigo se llama Mendel. Estudia Economía en Lima y trabaja. De vez en cuando me lo traigo.

Tiene que ser difícil tener 21 años y que tu mejor amigo sea un torero famoso y con dinero.

Un poco. Me dicen que siempre estoy rodeado de gente mayor.

¿En qué se le va el dinero?

No soy caprichoso. Alguna camisa… Pero pienso poco en dinero.

¿Suele llevar dinero encima?

Se me olvida sacar dinero. Pero sí que tengo mi tarjeta de crédito.

¿Cuánto estudió?

Todo el instituto. El último año lo hice por internet. Estoy preparado para entrar en una universidad.

¿Qué asignatura le gustaba?

Pues…

Bueno, ¿qué se le daba mal?

Las Ciencias. En Matemáticas no, en Matemáticas me iba bien. Y en Educación Física, también.

¡Ajá!

Y la Historia me gustaba. Leo Historia. Me gusta mucho leer.

¿Qué lee?

Me gusta leer biografías. Me impactó El más grande, de Muham-mad Ali, y el libro de Juan Belmonte.

¿El de Chaves Nogales?

Ése mismo. Me gustan esas historias de gente que consigue cosas importantes en su profesión. Yo también estoy en eso.

¿Ha salido ya en el ¡Hola!?

No lo sé. Creo que no.

Y el día que salga, ¿se enfadará mucho?

El día que ocurra, eso será algo que yo no pueda controlar. Si un fotógrafo me siguiese cuando doy un paseo, no dependerá de mí que me haga la foto o no. Así que espero no enfadarme

¿Le puedo preguntar por la casa en la que vive?

Vivo solo. De momento, me gusta, aunque tiene truco: paso muchos meses fuera. Pero me gusta tener ese espacio de soledad.

Publicado en El Mundo

«Mi gran pecado es querer ser el mejor»: Diego Ventura

El hombre que hizo historia en Madrid, tras cortar un rabo esta temporada, Diego Ventura, se siente ilusionado de estar en Santander.

Por ALFREDO CASAS.

Aunque ignorado por buena parte de las grandes empresas taurinas, Diego Ventura es la máxima figura del rejoneo. Ausente de las madrugadoras ferias mediterráneas, también ninguneado en Sevilla –su tierra de adopción–, Ventura decidió hacer la guerra por su cuenta. Su triunfal ‘encerrona’ en Espartinas, una apoteósica tarde en Arles y el histórico rabo cortado en Las Ventas, el epicentro del toreo, han devuelto a Diego la confianza y la moral para contrarrestar tanto sinsabor. Es Ventura un rebelde con causa y, posiblemente, la mejor cuadra de la historia del rejoneo.

A pesar de ser la máxima figura del rejoneo ¿la presente campaña está siendo la más dura de su dilatada trayectoria?

–En parte. Es evidente que fácil no está siendo; me dolió quedarme fuera de Castellón, Valencia y Sevilla. Fue muy duro y, por qué no decirlo, llegaron algunas dudas. Por fortuna, fueron llegando los triunfos que me dieron una confianza tremenda. Necesitaba recuperar la paz interior y la seguridad en mí mismo. Como comprenderá, después de cortar un rabo en Madrid, de alcanzar uno de mis grandes sueños, ya todo me da igual.

¿Quedarse fuera de Sevilla le marcó a fuego?

–Ya le digo que quedarme fuera de Castellón y Valencia me jodió, pero es que ¡Sevilla es mi casa! No fue tarea sencilla asumir mi ausencia de la Feria de Abril. Básicamente porque no existió motivo para ello. Si querer cambiar la corrida, si querer exigir una ganadería que se mueva más, que transmita más emoción, que proporcione más y mejor juego, es la razón por la que me quedé fuera, pues ya me dirá cómo está esto. Es preocupante.

¿Organizó su ‘encerrona’ en Espartinas con ánimo de revancha?

–No. Organicé la corrida de Espartinas con la intención de complacer a los muchísimos aficionados, sevillanos y foráneos, que querían verme torear en mi tierra. También lo hice con ánimo de reivindicar mi condición de figura y para contribuir con mis honorarios a la asociación que apadrino –ANEF, Asociación Niños hacia el Futuro–. Me sentí muy respaldado. Fueron muchos los amigos, ganaderos y figuras del toreo a pie que, con su presencia, me apoyaron ante semejante injusticia. Es que me dejaron fuera por la cara. Son muchas las injusticias. ¿Acaso es normal que después de veinte años aún no haya debutado en Pamplona? ¡No tiene lógica!

¿Cuáles son sus pecados?

–Mi gran pecado es salir todos los días a los ruedos a querer ser el mejor. Llegar a las plazas un día tras otro a decir «aquí estoy»; cortar a diario entre tres y cuatro orejas y triunfar como norma, por lo visto, es una gran putada. Tal y como está actualmente el sistema, mis triunfos resultan muy incómodos para mucha gente. Pero allá ellos…

Aunque dicen que en Francia el sistema es otro, tampoco en el paísvecino están respondiendo en los despachos a sus continuos triunfos en los ruedos.

–Tampoco. Mire, la última vez que actué en Nimes, en dos tardes corté siete orejas y un rabo ¡y no he vuelto más! Es más, le diré que ni siquiera han vuelto a llamar. En Dax más de lo mismo: en mi último paseíllo corté tres orejas y un rabo, pues no he recibido ni una llamada. Son cosas que, por más que lo intento, no termino de entender. Igual usted es capaz de verle la lógica, pero yo… Igual el problema son mis honorarios, los de una figura. Hay empresas que, con mis dineros, contrata a tres rejoneadores. Será que no les importa la calidad del espectáculo. Mientras que la gente trague, todos estos empresarios de medio pelo irán aguantando.

–¿Hablamos de Madrid?

–Qué quiere que le diga, fue un sueño. Y mire que el primer día las cosas se pusieron cuesta arriba; también ese día me tocó tragar con algunas imposiciones que no impidieron que saliera a hombros. Pero el segundo día ¡ay amigo! Menuda fue la corrida de Los Espartales. Fue una tarde en la que salí al ruedo suelto y sin presiones de ningún tipo. Ya a mi primer toro lo cuajé de principio a fin y le corté las dos orejas; a partir de ahí, me rompí, me abandoné… la verdad es que todo salió a pedir de boca.

¿La prensa especializada está contando lo que le está sucediendo?

–Sí. Gracias a Dios sí. Hoy en día sí. Desde que se anunciaron los carteles de Sevilla, hubo una reacción. Es que todo era muy descarado. No digo que fuera unánime, pero sí es cierto que, buena parte de la prensa, contó la verdad de lo sucedió. Tenga en cuenta que hay portales que viven de las publicidades, de los empresarios, y pueden hablar hasta un cierto punto. No es bueno que los portales taurinos más importantes estén así, pero algo van contando. Reconozco que hay especialistas, que van por libre, que están dando la cara y defendiendo lo que es de todos.

Hablaba antes de Pamplona. El día en que se celebró la corrida de rejones en la capital navarra, en las redes sociales se crearon varios hashtags de apoyo a su figura.

–Fue algo precioso; salió de los propios aficionados y me pilló de imprevisto. En realidad, yo no me enteré de nada hasta que me llamó mi jefe de prensa y me lo contó. Estaba montando a caballo en el picadero, no me apetecía nada ver la corrida, y, entonces sí, empecé a curiosear por las redes. Fue impresionante la cantidad de mensajes que recibí. La gente no es tonta, sabe lo que está sucediendo y defienden aquello en lo que creen.

De todas las plazas del norte de España, la única en la que usted existe es la de Santander.

–¡Y no se olvide de Gijón! Para el empresario de Gijón también existo. Fuera bromas, así está el toreo. Confío en que el rabo de Madrid cambien las circunstancias de cara a la próxima temporada. Este año es muy complicado, tenga en cuenta que ya están prácticamente cerradas todas las ferias. Tengo fe en que se produzcan cambios significativos.

–Menos mal que en Santander profesan la religión ‘venturista’.

– (Risas) La verdad es que, la de Santander, es una de las fechas del calendario que uno espera con impaciencia e ilusión. Santander para mí es oxígeno, una bocanada de aire fresco que me permite venirme arriba y continuar peleando la temporada. Cuatro Caminos es una plaza, además de hermosa, de muchísima categoría, de la que todo el mundo del toro está pendiente. La verdad es que disfruto enormemente de la afición de Santander.

–A mi criterio llega a la Feria taurina de Santiago con la cuadra más amplia y consolidada de la historia del rejoneo ¿Comparte mi opinión?

–Sin duda. Y no porque lo digamos usted o yo. Es algo unánime, reconocido por todos los profesionales. A la vista están los triunfos y su regularidad. Ahora mismo tengo preparados al máximo nivel veinte caballos. En mi cuadra no hay dos o tres estrellas y, luego, otros caballos de relleno. Cada uno de mis caballos es una estrella, un torero distinto, un animal con su personalidad. Por la calidad y variedad de mí cuadra, cada tarde, cada faena, es un acontecimiento imprevisible. Aquí no caben los guiones.

Publicado en El Diario Montañés

Lo que siempre has querido saber de un torero en el siglo XXI

Lo que siempre has querido saber de un torero.

Por Guille Álvarez.

Juan José Padilla, el “Ciclón de Jerez”, lleva casi un cuarto de siglo viviendo de su pasión de infancia. Es uno de los rostros más conocidos de la tauromaquia en España, sobre todo tras sufrir una grave cornada en 2011 por la que perdió el ojo izquierdo. Desde entonces lleva parche. Al “Pirata” Padilla le molesta y le parece una falta de respeto que le llamen asesino por la calle, y más cuando va acompañado de su familia. “Es una provocación”, dice el jerezano de 43 años, que asegura que tiene amigos y familiares a los que no les gustan los toros y no van a sus espectáculos, pero una cosa es que no te gusten y la otra es que seas antitaurino, matiza.

Siendo uno de los toreros más reconocidos del mundo, quisimos hacerle diez preguntas sobre su profesión, una de las que más polvareda levanta en pleno siglo 21.

VICE: ¿Por qué eres torero?

Juan José: Probablemente sea culpa de mi padre. En mi casa siempre se ha respirado ambiente taurino. Mi padre quiso ser torero, tuvo una gran vocación y una afición tremenda. Mis tres hermanos también intentaron ser toreros, y de hecho han sido banderilleros. Recuerdo la primera vez que me puse delante de una becerra. Tenía siete años. Aquí en la provincia de Cádiz hay muchas ganaderías, así que mi papá me llevaba y yo toreaba en ellas, me ponía delante de las becerras ya de pequeño.

¿Sabes a cuántos toros has matado?

Pues lo que son toros, podríamos calcular que alrededor de 5,000. Entre España y América he participado en unas 1,500 corridas, y contando lo que se mata practicando en el campo…

¿Nunca has sentido pena por el hecho de matar a un animal?

Bueno, nuestra cultura nos hace entender que el toro nace para morir en la plaza. Quizás puedo sentir una voluntad de no matarlo cuando el toro se ha ganado la vida por su comportamiento, y eso sucede en muchas ocasiones, que el toro tiene un comportamiento bravo y es digno de que vuelva al campo. Entonces, cuando hay que matarlo porque el presidente [de la corrida] te obliga, sientes frustración en ese momento. Pero en definitiva, en nuestra cultura creemos que el final del toro es la muerte en la plaza.

¿Te gustan los animales?

Sí, y de hecho tengo animales en casa. Al toro lo veo como un colaborador, como un animal especial, lo admiro y respeto. Mi vida es el toro, mi mundo es el toro. Me apasiona su bravura y su comportamiento, es una raza única y exclusiva para este espectáculo, la raza no existiría si no existiera el espectáculo.

¿Cuando estás delante del toro, sientes miedo?

El torero siempre tiene miedo, antes y después de la corrida. Primero sabes que te juegas la vida delante de un toro y luego, también, que tienes que crear un arte y una faena con un colaborador que se llama toro.

Has sufrido varias cornadas graves en tu trayectoria —19 intervenciones quirúrgicas en total—, y en una perdiste un ojo.

¿Qué sientes cuando el toro te embiste y te desgarra?

Comprensión. La verdad es que no le guardo rencor al toro, que solo está cumpliendo con su cometido. El toro sale a arremeter y su defensa es esa, por lo tanto, el tributo que pagamos los toreros es la cornada, algunas veces con la vida.

¿Y qué sientes cuando eres tú el que le atraviesa?

No hay ninguna sensación ni de placer ni de disgusto, siento que cumplo con mi cometido y obligación, que es matar al toro.

¿Qué haces con las orejas, el rabo y esas cosas?

Hay algunos trofeos que te llevas a casa, los disecas y los tienes como recuerdo o los regalamos a admiradores, amigos, la familia… Son motivo de orgullo e ilusión, porque quieren decir que has alcanzado algo durante tu carrera, es algo muy personal.

¿Cuánto ganas por una corrida?

No puedo hacer público lo que me llevo por una corrida, pero sí te puedo decir que, desgraciadamente, la crisis también se ha notado en el mundo de la tauromaquia y no pasamos por buenos momentos. Está costando mucho trabajo llevar al público a las plazas, y esto afecta al colectivo taurino en general.

¿Te tomarías un trago con un antitaurino?

Sí, ¿por qué no? Hay que ser educado. Yo respeto sus ideales y que él respete los míos. Yo entiendo su posición siempre que tengan un argumento, me parece perfecto. Yo también tengo los míos: el espectáculo se defiende por sí solo, es un espectáculo vivo y de verdad. Se siente de verdad, se vive de verdad y se muere de verdad.

Fuente: VICE