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José Garrido: “Soy un torero independiente y eso puede suponer un coste”

Por Luis Nieto.

El matador de toros José Garrido acaba de regresar de América tras su éxito histórico del pasado domingo en la plaza de Bogotá, con indulto al toro Tocayito, de Mondoñedo. El diestro pacense, de 23 años, analiza esta actuación, su campaña 2016, en la que obtuvo un éxito contundente en Bilbao, abriendo la puerta grande de Vista Alegre, y otro aldabonazo por su entrega total ante mansos en Madrid. En apoderamiento, alejado de las grandes casas, comienza 2017 de la mano de los ganaderos hermanos Garzón -José María y Luis- tras romper con Raúl Gracia El Tato. 

-José, ¿cómo fue el toro y la faena del indulto?

-Fue un toro bravo, fiero, que acometió con el alma y se entregó de principio a fin y por eso se dio el indulto. La faena fue intensa y tuvo emoción. Hubo compenetración entre toro y torero y la gente salió toreando de la plaza.

-Hubo brindis al ganadero ¿Intuía ya el indulto antes de la faena?

-Fue por casualidad. Le brindé al ganadero Gonzalo Sáez de Santamaría porque, además de verle posibilidades al toro, quería agradecerle el buen trato que había tenido conmigo en su casa unos días antes, en los que estuve tentando en Mondoñedo.

-De su primer toro también consiguió un trofeo…

-Disfruté toreando casi más que con el del indulto en una faena rotunda. El toro tardó en echarse y el presidente no creyó oportuno conceder las dos que pedía el público.

-¿Su sensación en conjunto?

-Mucha felicidad. Ha sido otro toque de atención que me viene como anillo al dedo. Además, el indulto para los aficionados colombianos es un respiro ante las actitudes de los antitaurinos. Felipe Negret -el empresario- ha luchado con todo lo que tiene y más para hacer de la Feria de la libertad un icono mundial.

-Esta actuación, ¿ha supuesto un peldaño más en su carrera?

-Respecto a otros compañeros me está costando el doble. Estoy contento con lo conseguido y tengo un sitio en esto que quiero defender.

-¿Cómo ha sido su campaña en América y qué le resta?

-He toreado dos corridas en Colombia y tres en México. Además del de Bogotá, casi indulto otro toro en Manizales. Y tengo un gran recuerdo de mi confirmación en La México en una tarde bonita y otra en Aguascalientes, con el público entregado. El 26 de febrero voy a Autlán, en México, y el 27 a Ambato, Ecuador.

-¿Por qué el cambio de apoderamiento?

-Los hermanos Garzón son dos personas que me ilusionan por su capacidad de trabajo y sacrificio y me han despertado la motivación que me hace falta.

-¿Por qué la ruptura con El Tato?

-Eran cinco años y era el momento para el cambio.

-¿Ha sido contratado para Sevilla?

-Sé que se han reunido. La cosa está todavía por cerrar. Sevilla es de las plazas en las que más he disfrutado y de las que más me identifico. Creo que mi tauromaquia encaja en Sevilla y por supuesto me gustaría estar anunciado este año.

-¿Y para Madrid?… Las Ventas la dirige Casas, quien le ha dejado fuera de Valencia.

-La relación con Casas es buena y está por ponerme en Madrid.

-Analice su temporada anterior.

-Cada tarde fue un comienzo, un remontar día a día. Bilbao fue la feria del triunfo.

-En Las Ventas estuvo cumbre en la Feria de Otoño.

-Fue una tarde de sinceridad, pero lo más importante para mi sucedió en Bilbao.

-Acaban de salir los carteles de Fallas y le han dejado fuera, pese a sus triunfos en Valencia ¿Qué ha sucedido?

-El toreo es así. Lo obvio no es lo que pasa, pero esas cosas ocurren. Me da mucho coraje. Pienso que para mí es lo mejor. Creo que deberían haberme ofrecido un cartel que merecía.

-¿Le están poniendo cortapisas a la hora de contratarle?

-Soy un torero independiente y eso puede suponer un coste porque siempre he buscado el darme a respetar. Quiero llevar mi carrera al dedillo y eso lo complica un poco. Pero al final es la espada y la muleta la que pone a cada uno en su sitio y poquito a poco todo será más fácil.

-¿Se han abierto los carteles suficientemente en todas las ferias?

-No como todos pensábamos. En mi caso sí es cierto que me han puesto en muchas ferias, pero que ya había ganado de novillero y como matador de toros.

-¿Qué espera en la temporada española 2017?

-Comienzo en Olivenza y me gustaría terminarla en Zaragoza tras haber toreado en las grandes ferias y dejar la huella de que el aficionado tiene sus esperanzas puestas en mí.

Fuente: Diario de Sevilla 

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Sergio Flores: “La de Mérida al igual que la de Guadalajara son plazas muy duras y exigentes”

Torero hecho en Europa, acostumbrado a la bravura del toro del Viejo Continente, así es el de Apizaco, Tlaxcala: el matador Sergio Flores, triunfador de la Plaza de Toros Mérida y que regresa para refrendar su calidad con el capote en el coso de Reforma. 
En entrevista con La Revista Peninsular, Sergio Flores recuerda que tanto su carrera como novillero como la alternativa acontecieron en Europa por lo que su toreo es arrebatado pero también muy profundo. 

“Siempre surge la interrogante respecto a lo que ve un torero entre el toro español o el toro europeo y el toro mexicano, y aunque son muchas las diferencias, podemos empezar por el fenotipo, el de Europa es un toro totalmente diferente en las hechuras, como lo decimos en el mundo taurino, es más agresivo desde salida, en cambio el mexicano muchas veces le cuesta, es un poco abanto (que se muestra aturdido o espantadizo al empezar la lidia). 

El toro español, por ejemplo, acomete en cuanto sale con mucha fiereza, es muy bravo, desde luego esta condición hace que el toro dure mucho menos, que lo que dura el toro mexicano y que las faenas sean más cortas que aquí con el toro mexicano, el toro mexicano permite bueno, pues una faena mucho más larga”. 

Asimismo, Sergio Flores relata que el público mexicano lo ha recibido de muy buen ánimo “México me recibe bastante bien, sin embargo me ha costado trabajo adaptarme al cambio al toro, pues la verdad debute como novillero con caballos en Francia y tome mi alternativa en Francia, entonces realmente me hice mucho a la embestida del toro… no digamos español, sino del toro europeo, llámese, España, Francia o Portugal”. 

No obstante -subraya-, el hecho de que el toro mexicano sea diferente al europeo no significa que sea más fácil, torear tan despacio a un toro es muy difícil; al toro mexicano hay que saberlo torear, al bueno hay que saberlo torear muy bien y al malo también, el toro malo yo creo que pasa uno mucho más miedo, que con el toro malo español. 

La Plaza Mérida 

Más adelante, el entrevistado se refirió a la espectacular actuación que tuvo en diciembre pasado en el Coso de Reforma con un encierro de Xajay, y en la que cortó cuatro orejas y recibió ovación del público yucateco. 

“En esa ocasión llegué como complemento del cartel, quizás no siendo el atractivo; sin embargo terminó siendo una tarde muy grata para mí, en una plaza que no tenía el gusto de conocer y que la verdad había escuchado comentarios de que se trataba de una plaza muy complicada”. 

Sin embargo –concluyó-, la verdad es que yo vi a un público que disfruta el toreo, el buen toreo, la de Mérida al igual que la de Guadalajara son plazas muy duras, muy exigentes y yo la verdad me siento muy cómodo y muy a gusto en ellas, porque en estas dos plazas disfrutan de la fiesta brava en todo su esplendor.

En pocas palabras… 

Palabra favoritaPerseverancia 
Palabra que más detestas: Traición 
Sonido o ruido favorito: El viento en el campo 
Sonido o ruido que más detestas: Los silbidos 
Profesión que te hubiera gustado si no te dedicaras al toreo: Veterinario 
Maldición o mala palabra favorita: Estúpido 
Qué te gustaría que te dijera Dios cuando llegues al cielo: Que hice las cosas bien.

Publicado en Revista Peninsular

Las despedidas de los toreros: Luis Procuna

En la imagen Luis Procuna observa cómo dobla su último toro en la Plaza México. Marzo de 1974. Foto Paulina Lavista.

Cuando Curro Romero saludaba a la verónica, siempre se despedía con una media. Una, no tres.

–En la calle yo no me despido de la gente tres veces.

 Ignacio Ruiz Quintano.

Luis Procuna se enfrentó en su época al naciente monopolio del toreo para defender los intereses de los matadores 

Dos meses después de despedirse para siempre de los ruedos, en 1974, Luis Procuna se aferraba al recuerdo triunfal de esa tarde postrera.

“No quiero despertar de la última ovación”, dijo en una entrevista realizada por Francisco Ortiz Pinchetti y publicada el 1º de mayo de ese año en Revista de Revistas, el semanario de la casa Excélsior que entonces dirigía Vicente Leñero.

El Berrendito de San Juan, muerto trágicamente un jueves 10 de agosto de 1995 junto con su esposa Consuelo Chamorro y otros 63 pasajeros —entre ellos 15 mexicanos— cuando el avión en que viajaba a Managua se estrelló en las faldas del volcán Chinchontepec, en El Salvador, repasó en esa entrevista momentos culminantes de su carrera taurina y relató la lucha que encabezó en defensa de la dignidad de los toreros mexicanos, lo que le valió ser vetado durante 10 años. 

Habló también de sus sueños y sus miedos, de sus supersticiones y amarguras y, sobre todo, de la postergada ilusión de su despedida en la misma Plaza México que inauguró al lado de Manuel Rodríguez Manolete y Luis Castro El Soldado el 5 de febrero de 1946 

El siguiente es el texto de la entrevista: 

Por Francisco Ortiz Pinchetti.

Luis Procuna no quiere despertar: está aferrado al sueño que él mismo nunca soñó que viviría alguna vez.

—¡Esto ha sido algo grande! —exclama, dejando que el gozo le humedezca los ojos y le seque la garganta.

—¿Y ahora? —se le acosa.

Procuna calla no está dispuesto a que una respuesta venga ahora a derribarlo todo, ni quiere que su propia voz acalle el eco de las aclamaciones delirantes que, casi dos meses después, resuenan aún en sus oídos y que tanto costaron.

Mejor respira hondo, a plenitud, para sentir cómo la mañanita fresca, olorosa a pino, penetra por las fosas de su nariz e inflama sus pulmones bronquio a bronquio, estira el cuerpo y levanta ambos brazos, mientras una sonrisa remarca las arrugas de su rostro, de por sí tan risueño. Luego, echa a andar por la vereda del bosque, entre los árboles enormes que dos veces le vieron emprender el mismo camino.

La primera vez tenía la apariencia de un chamaco de 16 años y una figura espigada; un mechón de pelo blanco destacaba entre su cabellera negra y su corazón estaba hinchado de ilusiones: era un taquerito humilde que quería ser torero. La segunda vez, en cambio, fue un hombre robusto, cincuentón ya, con la cabeza entrecana, el que recorrió esos senderos asido a la ilusión postrera; pero con tanto afán —o más—, como si fuera, otra vez, la primera. 

El mismo Desierto de los Leones, con su camino tortuoso, con su bosque de pinos, con sus veredas, con su convento centenario, con sus ermitas perdidas y su color y su aroma y su soledad tempranera. Ahí, el joven Luis Procuna solía hacer ejercicio con sus compañeros de aventura en aquellos días duros de los comienzos, cuando había que aguantarlo todo, sufrirlo todo, para poder echar la capa ante un novillejo de media casta.

Ahí mismo, muchos años después, volvió Luis en busca de oxígeno y frescura, para en su tranquilidad prepararse, día tras día durante dos años, para torear una tarde que él mismo dudó muchas veces que llegaría: la tarde de su despedida en México.

—¿Y ahora?

DIEZ AÑOS DE ESPERA

Vereda abajo, de cara al sol que lucha con el follaje para ganar una ranura de acceso a la humedad nocturna del bosque, Procuna cuenta sus cosas, prosigue el relato que inició una hora antes a las puertas de su casa en Polanco, y que continuó a lo largo del trayecto hacia el Desierto, a bordo del automóvil.

Esta vez ha venido sólo para charlar, para hacer recuerdos, mostrar lugares y buscar un perro negro que, si existe, se llama Capulín

—Pasaron casi 10 años —dice el torero con su peculiar estilo agitanado de hablar—, para que llegara ese día diez años postergado, porque consideré que la actitud de un hombre ha de ser siempre cabal y siempre auténtica. Yo estaba en plenitud de facultades pero me pararon, me cerraron todos los caminos.

A las siete de la mañana el bosque está envuelto en una tenue niebla, pero el fresco no llega a entumir los músculos, sobre todo los de Procuna, que poco a poco van entrando en calor a medida que se suceden los ejercicios llenos de fibra.

—Casi se reían de mí decían que a qué le tiraba un viejo como yo, lo aguanté todo otra vez como cuando empecé: tuve que buscar dónde torear, aceptar lo que fuera, alternar con segundones y con novilleros, matar el gusanillo en las tientas o en las capeas de los pueblos.

Luis Procuna era secretario general de la Unión de Matadores, cuando se inició la formación de una empresa monopolio que adquirió el manejo de las principales plazas del país, incluyendo las dos de la capital. 

El líder se opuso a los monopolios, en defensa de los toreros que se verían así a merced de los empresarios.

—No di un paso atrás y me gané la enemistad de los negociantes de la fiesta, cuyo principal representante era Angel Vázquez, un cubano gallego, empleado de Alejo Peralta, al que sacaron del negocio del beisbol para ponerlo al frente de la empresa de toros. Un déspota, que no se andaba con rodeos: “Lo tomas o lo dejas”, le fue diciendo a los toreros, el tenía las plazas y decir “lo dejo” equivalía a quedarse parado. Como me quedé yo, Vázquez maniobró y presionó para que la mayoría de los toreros me volvieran espalda  y me dejaran casi solo en la lucha.”

—Esa —dice ahora—, es la mayor amargura que haya tenido en toda mi vida: la traición de mis compañeros.

Virtualmente solo —únicamente permanecieron a su lado Jesús Córdova, Víctor Huerta y algunos otros—, la combatividad de Procuna menguó necesariamente con el paso del tiempo.

Con todo, no transigió se mantuvo firme.

Después, la decisión de su hijo Luisillo de seguir sus andanzas taurinas, lo hizo revivir en esperanzas, el cachorro, pensó, llegará a ser figura: será el mandón, el mesías de la fiesta y los empresarios, todos, tendrán que doblar las manos para contar con su nombre en los carteles.

Mientras Luisillo daba sus primeros pasos ante las vacas bravas bajo la tutela de los Domecq, allá en Jerez, España, el padre se deshacía en ansias y fraguaba planes: en una misma tarde, Luis Procuna daría la alternativa a su hijo y éste, a su vez, le cortaría la coleta al viejo.

Llegaban referencias de los taurinos españoles que habían visto a Luisillo en alguna tienta: “Tiene madera”; “Ahí hay un torero”; “Tiene clase el chamaco” La ilusión del padre iba en aumento Hasta que empezó, lentamente, a decrecer: vino el debut y la primera campaña en España, sin mayor fortuna Luisillo no daba el “campanazo” esperado.

Tampoco lo dio a su regreso a México. Había que perseverar en el empeño pero…

—Ni hablar no nació para esto dice, casi sin amargura, Procuna padre.

¿IR POR DOS VACAS A TEXAS?

La cosa dolió no en vano tantas ilusiones, tantos empeños Luisillo se cansó un día y decidió dejar solo a su padre, a quien solía acompañar a sus caminatas matinales por el Desierto.

—Cada vez le notaba yo menos entusiasmo se cansaba ya le pesaban los viajes, los sustos, la eterna búsqueda del toro. Una vez me invitaron a torear un par de vaquillas en Texas voy, dije obviamente el, no.

El me dijo: “Pero, papá, ¿ir hasta Texas por dos vacas?” No fue. Yo seguí mi camino solo, hasta que mi sobrino César aceptó apoderarme y jaló conmigo, sin el menor interés.

Fueron dos años duros, en espera del día anhelado la ilusión de la despedida en la plaza grande, con todos los honores, mantenía el entusiasmo de aquel que fuera llamado popularmente El Berrendito de San Juan, por su mechón de pelo blanco, y que hoy sería más bien cárdeno cincuenta años de edad pesan. 

Y a falta de actividad taurina —en esos dos años no toreó más de unas 15 corridas—, había que mantenerse físicamente en forma ¿Cómo? acudiendo todas las mañanas al Desierto de los Leones, para caminar, correr, brincar, hacer sentadillas, pararse de cabeza y regresar desde el convento hasta La Venta —cinco kilómetros—, caminando hacia atrás.

—Gracias a eso pude correr como un chamaco en el ruedo y hasta poner un par de banderillas —acota el hijo de doña Amparo Montes de Procuna, quien tenía un puesto de tacos de “nenepile” en la esquina de San Juan de Letrán y Ayuntamiento y que no se opuso a las correrías toreras de sus chavales Angel y Luis.

Al descubrirlas, empero, les hizo un advertencia: “O se arriman, o dejan eso si son toreros tienen que ser de los buenos”

Angelillo Procuna, quien guió los primeros pasos de Luis en la desaparecida placita “Ford” de la Villa de Guadalupe, no llegó lejos.

El Berrendito, en cambio, se convertiría en una de las figuras más populares y de mayor arrastre que haya habido en México.

DE “PINTURERO” A “CAPORAL”

Para llegar a ese sitio, Luis Procuna tuvo que dejar los tacos y emprender la dura lucha de los maletillas. Hasta que se vio incluido en un “Jueves Taurino”, festejo que organizaba en el viejo Toreo de la Condesa don Joaquín Guerra, ahí hubo suerte y el chaval saltó a las novilladas formales. Vinieron los triunfos y su nombre tomó fuerza entre los “punteros” de la novillería Su toreo personal apuntaba ya la hondura, el dramatismo, que al correr los años lo harían descollar.

Procuna tomó la alternativa en Ciudad Juárez, de manos de Carlos Arruza, en el otoño de 1943 Y el 26 de diciembre de ese mismo año, la confirmó en “El Toreo”, siendo su padrino Luis Castro El Soldado y testigo Luis Briones Pinturero, de San Mateo, fue el toro de su doctorado, con el cual consiguió una de sus grandes faenas.

Durante casi 20 años, Procuna se mantuvo entre las figuras, tanto aquí como en Sudamérica, donde tuvo gran cartel.

A España fue en dos ocasiones, en cada una de las cuales toreó una treintena de corridas, sin mayor fortuna En su carrera se llevó “muchos millones de pesos”, según sus palabras y también 20 cornadas.

Todo palidecía, sin embargo, ante la perspectiva de la última tarde Y llegó finalmente, el pasado 10 de marzo, cuando Luis Procuna partió Plaza —en el mismo coso que inauguró con Manolete y El Soldado el 5 de febrero de 1946—, al lado de Jesús Solórzano y Eloy Cavazos, bajo una lluvia de confeti y una ensordecedora ovación.

El resultado de esa jornada superó todos los sueños del torero, cuyos ojos no dejaron de llorar durante toda la tarde: envuelto por el conmovedor cariño del público, Procuna cuajó con Caporal —un toro entrepelado de la ganadería de Mariano Ramírez, marcado con el número 160—, una de las más grandes faenas de su vida, culminando así su carrera taurina con el triunfo clamoroso, que se le premió con las orejas y el rabo de su último enemigo.

Entonces Luis Castro El Soldado y Luis Briones le cortaron la coleta.

“FUE COSA DE ALLA ARRIBA”

Además de la emoción de la despedida y del triunfo, Luis se llevó en su última actuación una buena suma de dinero, incrementada notablemente por la exención de impuestos que concedieron las autoridades

—No voy a decir cuánto, pero me quedó lo necesario para bastarme a mí mismo por el resto de mi vida —confía.

Procuna se ha trepado en un tronco caído repite los ejercicios gimnásticos: una, dos, tres, cuatro; una, dos, tres, cuatro, luego toma aire inhala expele. Luego vuelve a caminar:

—Yo soy católico —va diciendo, aunque sea de esos remolones creo en la Virgen de Guadalupe, en Papá Chui, como yo le digo, y créame: para mí, todo esto ha sido cosa de allá arriba Yo palabra, no me merecía tanto, fue cosa del cielo, ¡verdad de Dios!

Otra vez, los ojos del Berrendito se han llenado de lágrimas “No se imagina usted lo que fue aquello el puro recibimiento, ¡por Dios! para avanzar dos cuadras en el coche, de la glorieta de San Antonio a la puerta de la plaza, tardamos ¡20 minutos! la gente se amontonaba, se atravesaba: me aplaudía, me gritaba, me quería tocar. Eso, nomás eso, le afloja las piernas a cualquiera luego, échele, la plaza, y la gente, y el toro, y el triunfo, y la despedida”

Por eso, porque fue “algo grande” y porque trajo una secuela de agasajos, enhorabuenas, charlas y festejos —además del desahogo pleno, porque se puso a decir cuanto quiso—, Procuna evade pensar, ya, en el futuro.

Prefiere seguir hablando de esos dos años en el Desierto de los Leones y de cómo él y su sobrino César iban contando los días “que faltaban” para la despedida, sin siquiera saber cuándo sería ésta.

—Algunas veces me vine solo, a las tres o cuatro de la madrugada Fue en una de esas noches cuando se me presentó Capulín, un perro negro, corriente, de cara simpática. Me salió de pronto, como me salió varias otras veces Capulín se convirtió en mi compañero. Caminábamos juntos y yo le platicaba mis cosas ¿Verdad? El, muy serio, me daba consejos, me animaba claro, era yo mismo el que me contestaba, pero para mí que era el canijo perro ¡Que tío! Además, me hablaba siempre con tino, no fallaba.

Como lo encuentre, lo voy a llevar a la casa para que viva como príncipe.

—¿Que hay de las supersticiones?

—¡Tremendas! Llegaron a obsesionarme, por Dios al grado de que si usted me decía: si no caminas tres veces de aquí a ese árbol te va a pasar algo, pues yo iba y venía tres veces de aquí al árbol. Se me quitó un día que toreé en Caracas: al salir del hotel me había topado con un elevadorista tuerto, ¡imagínese!; luego con un entierro, con un casamiento; el toro era el número 13, en fin en la plaza de Caracas hay una placa conmemorativa de mi faena de esa tarde ¡Al diablo la superstición!

Ahora hay una sonrisa grande en la cara de Luis, que asegura que no volverá “ni a tocar” un capote o una muleta Y, en efecto, se niega a hacerlo cuando muestra los avíos que aún se encuentran en la cajuela del auto y con los cuales entrenaba el Berrendito.

—¡Me da una tristeza verlos pero no: no voy a tocarlos nunca al menos, eso me propongo aunque sé que no es fácil aguantar las ganas de echar unas capotazos aunque sea al aire ¡O ante una vaquilla!

La espera terminó la tarde de la despedida, esa despedida que tanto le costó en empeños y que lo mantuvo taurina y humanamente “vivo”, llegó y pasó.

¿Y ahora? ¿Qué va a hacer Luis Procuna?

“TACOS ESTILO PROCUNA”

De nuevo en el auto, de regreso a la ciudad, el extorero no tiene más que salirle a la cara a la pregunta cuando voltea, su expresión es amarguísima:

—Es que no puedo, no quiero despertar esto es para mí un sueño No quiero que acabe.

—Pero va a acabar.

—¡Claro! Por eso estoy arreglando todo para que ese despertar, que va a ser muy duro, me agarre estando ya metido de plano en otra actividad; para que no me deje llevar por la nostalgia Mire: acabo de comprar dos restaurantes estoy por reinaugurarlos ¿Sabe? La comida va a ser mi línea Y los tacos, ¿por qué no? Tacos estilo Procuna, sí señor.

Se le ilumina el rostro cuando lo dice:

—Yo jamás he renegado ni me he avergonzado de mi origen humilde creo que por eso el cielo me ha dado todo este gusto Y no me da pena decir que voy a volver a los tacos a lo mejor, hasta a los de nenepile.

“Mire, mire —se va animando al relatar sus planes—: Luis Procuna salió del pueblo, es del pueblo; pero Luis Procuna está por delante y no va a vivir a expensas del pueblo, ¿verdad?: se va a bastar a sí mismo ¿Cómo? Trabajando vendiendo tacos ¡Y qué tacos! Eso sí: higiene y calidad, antes que nada Y también precio, qué caray a ver quién puede con el viejito Procuna

También se le mira feliz cuando habla de los suyos de Consuelo Chamorro de Procuna, su mujer —”que vale y que tiene muchos millones, pero de los cuales nunca he querido vivir”—; de sus hijos: Amparo, la mayor; Luisillo, que ahora estudia arte dramático en Estados Unidos; Flor, la actriz; Carmen María y Javier Rosendo, el menor de todos, que ya tiene 18 años.

—¿Está satisfecho?

—Más que satisfecho creo haber cumplido como hombre cabal en todo: a mis hijos les he dado una carrera cumplí con mis compañeros, a costa de muchos padecimientos. Ahora he tenido el regalo del cielo que ha sido mi despedida Y todavía he podido darme el gusto de decir mi verdad: de decirle sinvergüenza al que se lo merecía ¿Qué más puedo pedir?

“Quiero asentar, que quede claro, que si me tuve que quedar callado varios años, escondido como un marica, fue por que de otra manera mi despedida hubiera sido imposible Cuando pude y cuando debí, luché y hablé por mis compañeros. Después, cuando ellos mismos me dejaron solo, consideré que era justo también ver por mí mismo. Me aguanté para quedarme callado ahora he hablado después de justificarme en la plaza; después de demostrarles a todos que el viejito Procuna era todavía capaz de poner a la plaza de cabeza.

Carlos Arruza —dice de pronto, mientras el auto pasa justo donde una cruz marca el lugar donde se mató el Ciclón, en la carretera México-Toluca—, fue otro de mis consejeros en estos dos años tan duros. El creyó en mí `Adelante, Luisón’, me decía cada vez que pasaba por aquí, claro, era yo mismo el que me decía”

—¿Qué es ahora lo que más desea Luis Procuna?

—¡Caray! No despertar No despertar nunca de este sueño ¡Por Dios!

Salvador Elizondo escribe en su Cuaderno de Diario número 35, páginas 129 y 130.

Domingo 10-III-74. —Fuimos a los toros. Despedida de Procuna. Fue muy emocionante para mí porque es el primer torero cuya carrera conozco desde que era novillero y luego en sus momentos de más éxito. 

Hoy hizo una buena faena, pero fue una tarde tristona.

Twitter @Twittaurino

Antonio Ferrera: “Volveré a Valencia, Sevilla y Madrid con todas las de la ley”

Por Luis Nieto.

El matador de toros Antonio Ferrera, tras cuajar la mejor faena de la Feria de Abril 2015 a Mecanizado de Victorino Martín, sufrió una gravísima lesión en el brazo derecho el 21 de junio de ese año por un percance en la plaza balear de Muro, que le ha dejado en el dique seco hasta esta campaña, que comenzará en Olivenza, donde se doctoró hace casi dos décadas (2 de marzo de 1997). Ferrera, un torero con solera y auténtico, de esos que se han enfrentado a los toros más duros y fieros de la cabaña brava, no quiere hablar de esas horas de dolor y silencio, de rehabilitación y sufrimiento. 

Renovado, reforzado moralmente y tras profundizar en su tauromaquia este invierno, sueña ya con los compromisos en las primeras ferias, entre ellas la de Abril de Sevilla, en cuyas ediciones de 2014 y 2015 fue premiado por la mejor faena.

“HAY QUE TENER UNA GRAN PACIENCIA PARA SUPERAR LA LESIÓN Y HACERTE FUERTE PARA VOLVER EN CONDICIONES”

¿EL CARTEL ANTE TOROS DE VICTORINO EN LA FERIA DE ABRIL, JUNTO A ESCRIBANO Y UREÑA? 

“NO LO SÉ. YO LO VEO BIEN, no hay nada concreto en cuanto al cartel, aunque todo apunta a que sí. Es una plaza a la que estoy muy ligado sentimental y profesionalmente desde becerrista, luego como novillero y en la que tomé la alternativa con una corrida de Victorino Martín”.

-¿Cuántas veces ha toreado este invierno?

-No me he saturado. Llevo un tentadero o dos por semana. Lo que más me alimenta es el trabajo interno, en silencio, en el campo, toreando de salón y también trabajando la mente, que juega un papel fundamental a la hora de torear.

-¿Cómo se ha visto?

-Muy bien. He vivido momentos muy bonitos reencontrándome con el campo, con la gente del campo, con los compañeros y con las sensaciones a flor de piel.

-¿Por dónde respira ahora su tauromaquia?

-Por mi corazón. Con el corazón intento transmitir la mayor pureza y libertad posible y que los sentimientos me lleven.

-¿Qué ha sido lo más duro en este proceso interminable de rehabilitación?

-Hay que tener una gran paciencia para superar la lesión y hacerte fuerte para volver en condiciones.

¿Qué cambios le han llamado más la atención en su período de ausencia de los ruedos?

-Los toreros consagrados y los emergentes se han entregado en cuerpo y alma. Todos han estado a un gran nivel y el beneficiado es el aficionado.

‘Mejor faena’ en las ferias de Abril 2014 y 2015

En 2014 y 2015 fue premiado por las mejores faenas de esas ferias de Abril. 

¿Sueña ya con volver a hacer el paseíllo en la Maestranza?

-Por supuesto. Tengo fe en las principales ferias y volver a Valencia, a Sevilla y a Madrid con todas las de la ley.

Se comenta que la corrida de Victorino la lidiará usted junto a Escribano y Ureña.

-No lo sé. Yo lo veo bien. Sevilla me ha marcado mucho en mi carrera y en mi afición y mi corazón está dispuesto a darlo todo en la Maestranza.

-¿Qué planteamiento tiene para la temporada 2017?

-Continuaré con Manolo Tornay y Santi Ellauri, que han ejercido como apoderados y como amigos en este tiempo y con los que me he sentido muy arropado. Yo me vestiré de torero y, a partir de ahí, a andar el camino. No me fijo un número determinado de corridas.

-¿Qué objetivos se ha propuesto en su carrera?

-Sólo pienso en el día a día porque el toreo es imprevisible y, por supuesto, ir a torear a todos los sitios con más ilusión.

Publicado en el Diario de Sevilla.

ENTREVISTA – Fermín Rivera: “Hay que asimilarlo, nada está escrito.”

Fermín Rivera. Foto Briones.

Después de una tempestad siempre llega la calma y en calma se encuentra en estos momentos Fermín Rivera, una vez que ya pasó la tormenta al no verse anunciado en los carteles de la segunda parte de la temporada grande en la Plaza México.

El balance de sus actuaciones en la Plaza México en los ultimos años es bueno en general y la afición capitalina ha comprobado la rotundidad de su toreo, como él mismo reconoce. Sin embargo su realidad es otra, a pesar de la oreja que cortó en la presente temporada en una tarde donde dejó patente que su toreo evoluciona y crece, Fermín será el gran ausente de la baraja nacional de los próximos festejos de la temporada. 

Seguro y maduro, el diestro potosino mira con optimismo al futuro en una entrevista exclusiva para De SOL y SOMBRA.

Por Luis Cuesta.

Fermín, ¿Cómo has asimilado la noticia de no estar anunciado en La Plaza México para la segunda mitad de la temporada? 

Es obvio que yo quería estar en esta segunda parte sabiendo que son carteles muy rematados por estar en el marco del aniversario, estar en estos carteles siempre es muy importante y tenía mucha ilusión. En un principio se hablo de que estaríamos en estas corridas despues de mi primera actuación en donde corte una oreja y de la segunda en la sustituí a Andrés Roca Rey, que aunque no corte orejas, creo que también estuve a punto de hacerlo y hubo una faena interesante a un toro de La Joya que consolidaba aun más la posibilidad de poder estar en la segunda parte de la temporada.

¿Cual fue el acercamiento que hubo con la empresa y en que consistió, se hablo de algo en concreto?

Despues de la primera corrida hubo un gran interés para que estuvieramos en la segunda parte de la temporada, después me tomaron en cuenta para la sustitución de Andrés Roca Rey y siempre accedimos de muy buena manera, quizás en la segunda tarde me falto tocar pelo ya que esa hubiera sido la llave para estar en estas corridas de aniversario. Se que es muy importante cortar orejas, pero también es muy importante lo que se deja en la memoria de los aficionados. Sin embargo unas semanas después se nos notifica que por diferentes circunstancias no íbamos a estar anunciados.

Ahora también se nos ha mencionado por parte de la empresa que estamos contemplados para estar en la tercera parte de la temporada, ya que después de estos próximos festejos todavía quedarían algunas otras corridas. Yo estoy para torear y estoy deseando poder regresar en cuanto antes.

¿Toreara Fermín Rivera en Guadalajara y Aguascalientes, como se replantea tu temporada?

Esta la posibilidad de estar en Guadalajara en las corridas de febrero, así como también está latente la posibilidad de ir a la feria de San Marcos. El año pasado no estuve en Aguascalientes y fue una ausencia importante para mi carrera, pero si algo he aprendido en esta profesión es no asegurar nada hasta verme anunciado en los carteles. Porque como esta actualmente el toreo, las cosas pueden dar un giro de un día para otro. 

Pero yo todavía  tengo la  ilusión de regresar a la Plaza México y dar ese campanazo que me hace mucha falta para asegurar mi participación en todas las ferias y en los carteles importantes. Además de que existe la posibilidad de confirmar mi alternativa este año en Madrid. 

Fermín ¿Que tan difícil es ser un torero independiente actualmente en México?

La verdad es complicado pero en cualquier parte, no solo en México, lo que pasa es que ahora en México hay una mayor presencia de Casas de Apoderamiento que además dan muchas corridas y eso hace más dificil el camino para los toreros independientes que la unica llave que tenemos es el toro, así como también las condiciones que uno pueda tener y varios factores como el tener suerte los días claves en las plazas importantes. La Plaza México siempre ha sido mi talismán y la plaza que yo siempre he buscado, porque es la plaza que me ha ido abriendo todas las puertas. Por eso ahora estoy un poco con la incertidumbre, porque es una plaza necesaria para mi carrera. Pero tengo la ilusión y la meta de que si regreso intentare dar ese campanazo que tanta falta me hace para que el camino del 2017 sea más llevadero.

Quiero aclarar también que estoy contento por la manera en que llevo mi carrera, ya que tengo dos profesionales a mi lado que me han demostrado su lealtad y les estoy muy agradecido.

¿Te has sentido menospreciado por la empresa de la Plaza México en esta ocasión?

No la verdad no me siento menospreciado, obviamente uno sale a torear con las ganas de triunfar para ir creciendo y entrar en carteles de categoría, pero el toreo no tiene palabra a veces y es muy difícil, ademas en ocasiones los despachos se complican por una y otra cosa. Pero lo que me deja muy contento es la respuesta de la gente, que no creo que esta sea solo porque les caigo bien, sino porque les intereso como torero. Por eso le tengo tanto cariño al público de la Plaza México, ya que siempre me ha arropado y me ha dado ese aliento para nunca claudicar y seguir adelante en mi sueño de llegar a ser figura del toreo.

Lo de mi ausencia son circunstancias, hay que asimilarlo pero te sirve para saber que nada esta escrito y que nadie te regala nada. Por eso hay que triunfar con más fuerza  para lograr los objetivos, ya que quizás alguno de estos no se hizo bien y por esa razón no estoy colgado en estos carteles.

Pero regresando a tu pregunta la verdad es que no me siento menospreciado, porque la empresa me dijo de la mejor manera que cuentan con nosotros para la tercera parte, aunque ahorita por una y otra cosa no se pudo estar. Yo sinceramente estoy tranquilo y preparándome como siempre con la misma ilusión, consiente de que tendre que esperar más días para regresar. 

Fermín muchas gracias por tu tiempo y por tus sinceras palabras, que estoy seguro que seran muy bien recibidas por toda la afición.

Muchas gracias a ti Luis y un fuerte saludo para todos los lectores de esta página.

Twitter @LuisCuesta_

Manuel Benítez ‘El Cordobés’: “El boxeo se parece al toreo”

Por M.J.Luengo.

Manuel Benítez El Cordobés (4 mayo 1936) era el número uno en los ruedos en la década de los 60 y principios de los 70 y fue el torero que más controversia creó entre los aficionados por su forma de interpretar el toreo, pero que, sin duda alguna, más benefició en aquellos momentos a la Fiesta. De una infancia de penurias y hambre en su Palma del Río natal, huérfano, de robar gallinas, de buscarse la vida pasó a convertirse en el hombre más popular de España. No fue sólo un fenómeno taurino, fue un fenómeno social, en el que mucho tuvo que ver su apoderado, Rafael Sánchez, El Pipo, el ideólogo de todas las campañas de promoción del torero cordobés. Su carrera comenzó a fraguarse cuando se tiró como espontáneo en la plaza de Las Ventas y el toro le proporcionó una paliza monumental. Tomó la alternativa en 1963 de mano del gran Antonio Bienvenida. Con El Cordobés se dispararon todos los récords de asistencias en las plazas y delante de la televisión, y, por supuesto, cobraba mucho más que el resto de sus compañeros (de aquella época son Paco Camino, El Viti, Antonio Ordóñez...).

Su biografía O llevarás luto por mí, escrita por Larry Collins y Dominique Lapierre, se convirtió en un auténtico best-seller, protagonizó dos películas, Aprendiendo a morir (1962, Pedro Lazaga) y Chantaje a un torero (1963, Rafael Gil), y hasta tiene una calle en Las Vegas (Estados Unidos).

Y entre corridas de toros (sumó hasta 121 en 1970, para las que se desplazaba en avioneta) y saltos de la rana, El Cordobés fue protagonista en el segundo número de la revista AS Color. Para un periódico deportivo también era interesante saber cómo se preparaba físicamente una figura del toreo. Y Manuel Benítez se destapó como un gran deportista. Fútbol, tiro al pichón, caza, boxeo, tenis, natación, frontón, eran los deportes que mantenían en forma al torero. Pero, sobre todos, hay un deporte que fascina a El Cordobés: el boxeo. El propio torero contaba cómo hizo guantes con Folledo. “Me tiró un viaje, que si me agarra, me arranca la cabeza”, contaba.

Su pasión por el boxeo y su privilegiada situación le permitieron ver un combate, en el Madison, entre Classius Clay y Frazier. “Clay bailaba y golpeaba como los ángeles y no necesitaba golpear para tener una personalidad impresionante. Clay lo tuvo todo y era tan extraordinario en la calle como en el ring. Era un show, un monstruo”.

Para El Cordobés, el toreo y el boxeo son similares: “Se parecen como dos gotas de agua. La emoción se produce por el riesgo, pero mientras el torero gana al toro por inteligencia, en el boxeo son dos inteligencias enfrentadas que persiguen el triunfo. Ambos necesitan una preparación física, una técnica, un arte y una inteligencia para defenderse”.

Sobre una de sus tierras, El Cordobés mandó construir un polideportivo para que “los chicos hicieran deporte”. Jugaba de delantero en su equipo de fútbol sala. “En todos los puestos de la delantera, porque lo que me gustaba era atacar. Y lo hacía con tanto brío que a veces marcaba en propia puerta”. Socio del Córdoba y del Madrid, admiraba a Di Stéfano, Gento y Kopa. “Una vez jugué con Kubala en Córdoba. Recuerdo que me agarraba del brazo para impedirme correr y yo le decía: ‘suéltame, chico’. Pero no me soltaba”.

Manuel Benítez tiene el honor de ser el Quinto Califa, máximo reconocimiento para un torero cordobés. Los otros cuatros Califas fueron Rafael Molina, Lagartijo, Rafael Guerra, Guerrita, Manuel Rodríguez, Manolete, y Ricardo Torres, Bombita. Abrió ocho veces la Puerta Grande de Las Ventas. Su toreo tuvo partidarios y detractores, invadió el terreno del toro, pero no dejó indiferente a nadie.

Se retiró por primera vez en 1971 para reaparecer en 1979, pero en 1981 lo dejó definitivamente tras una corrida en Albacete, en la que murió un espontáneo.

Publicado en AS

Simon Casas: “No soy el nuevo empresario de Las Ventas, sino el productor”

 

Por Anna Grau. 

Simon Casas (Nimes, 1947), que en realidad no nació llamándose así pero se llama así porque así tiene que ser, porque tiene razón, corazón y derecho, ha llegado a la arena de Las Ventas para revolucionar culturalmente la tauromaquia y también para dar fin a su personal, larga e intensa búsqueda de la tierra prometida. Nunca nadie mereció tanto ser de donde no ha nacido, mayormente por un error de Isabel la Católica que parecen tentados de repetir hoy algunos políticos estrechos de miras.

¿Yo, el nuevo empresario de la plaza de toros de Las Ventas? Perdone, empresario, no. Productor. Hay un matiz: el concepto de empresario es un concepto comercial. La tauromaquia es un arte. Mi actividad consiste en organizar eventos artísticos. 

Como históricamente los que lo hacían se autodenominaban empresarios, yo he querido marcar una pequeña diferencia conceptual. Llamar a lo que hago de una manera que evoque más a los productores de cine, de teatro, porque sinceramente creo que está más cerca de eso. El arte se produce, sí. Hay una producción económica, pero sobre todo se busca producir emociones. Estética. Sueños. Yo me considero productor de emociones, de estética y de sueños.

Esta diferencia conceptual significa mucho para mí y para el mundo del toro.

El mundo del toro, en lo que se refiere a su producción, se ha quedado un poco anclado en el pasado. El toro, el animal, es el alter ego del torero. El uno no puede crear belleza sin el otro.

Históricamente el empresario taurino venía del mundo rural, de la fiesta del pueblo, en el siglo XIX y a lo largo de todo el XX. Yo creo que en el siglo XXI la tauromaquia mantendrá su arte y su ritual, pero la producción no puede ser la misma. Porque la sociedad ha evolucionado de tal manera que el empresario de corridas de toros debe evolucionar de modo acorde. No ha sido el caso. Los empresarios se han quedado en su visión, en su concepto decimonónico.

Se trata de contestar a Isabel la Católica y a unos cuantos Rufianes… España para mí es el pecho de mi madre.

Yo he querido cambiar eso. Lo estoy cambiando, seguramente porque yo soy distinto, no soy un taurino como los demás. Mi esencia y mi historia son otras. Soy francés, para empezar. Vengo de un mundo lejano históricamente a la esencia de la tauromaquia…

Me interrumpe usted, señorita, para recordarme y recordar al lector que yo de donde vengo es de Nimes, y que difícilmente se puede ubicar a Nimes en las antípodas de la tauromaquia, cuando es uno de sus templos. 

¿No era en Nimes donde decían que era más importante controlar la plaza de toros que ser el alcalde?, me pregunta usted.

Pues sí, soy de Nimes, y en Nimes hay mucha tradición taurina, y el evento mayúsculo de la ciudad son las dos ferias. Pero hay una diferencia. Ser de Toledo, de Sevilla, de Valencia o de Cuenca y tener una actividad taurina es lo normal históricamente. En Francia el evento podía tener su importancia, como las fiestas de Nimes, pero que un francés quisiera ser torero él mismo era algo implanteable… Inimaginable. Y ser empresario también. Y ser subalterno, banderillero o picador también. Cuando yo llegué al mundo del toro, la tauromaquia era un espectáculo al 100 por 100 de importación en Francia.

Apunta usted que le llama atención que la gente asocie tan intensa y casi exclusivamente los toros con España, cuando la raíz profunda de la tauromaquia es mucho más amplia, abarca todo el Mediterráneo, Oriente Medio, etc.

Totalmente cierto. ¿Que por qué se concreta entonces más en España que en otros sitios? Vamos a ver. El ritual del enfrentamiento del hombre y del toro es ancestral y está presente en todas las grandes culturas y civilizaciones, más, efectivamente, en las del entorno del Mediterráneo, desde antes de Cristo. Basta leer novelas como Sinuhé el egipcio. Y la primera letra hebrea, aleph, significa toro.

En resumen, el toro es culturalmente omnipresente. El juego sagrado de la dualidad torero-toro es transversal a casi todas las culturas. Pero los juegos con el toro varían según la historia de cada país. La tauromaquia francesa existe. Era de recortadores. En Portugal, de rejoneadores. La tauromaquia española ha tomado en cambio su forma escenográfica con la lidia y muerte de un toro. Todo es tauromaquia. Lo que era de importación en Francia era la usanza española, la tauromaquia que incluía dar muerte al toro. Es un espectáculo que se empezó a importar en el siglo XIX con Napoleón III, pero no había profesionales de la tauromaquia en Francia. No había ganaderos, no había toreros. Ni empresarios. Lo cual en mi vida personal me ha obligado desde la adolescencia a interrogarme a fondo sobre el sentido de mi tenaz y extraña vocación. El sentido de mi diferencia con mi entorno cultural, histórico y social.

Desde los 7-8 años de edad me estoy preguntando quién soy y por qué hago esto, por qué soy una especie de taurino errante… ¿Como el judío errante, dice usted? ¿Que si en realidad yo lo que quiero es coger Sepharad por los cuernos? Ya llegamos a mi origen sefardita, sí. Yo era francés y, por parte de madre, de procedencia sefardí. El idioma materno mío es el ladino, el español del siglo XV. Yo de niño no entendía de estas cosas. Yo no vivía con mi padre, vivía con mi madre, mi tía y mi abuela (mis padres estaban separados) y el idioma materno no era el francés, era el ladino. Venían de Turquía y no hablaban turco. Estaban en Francia y no hablaban francés. Entonces mi idioma materno fue un idioma de incomprensión, que nadie entendía. Poco a poco, a lo largo de muchos años, he entendido que ese era el verdadero idioma de mi identidad. Mi identidad tiene por tanto cinco siglos de historia y es al mil por cien española. Castellana. Yo soy castellano. Tardé en entenderlo. La primera vez que vi salir a un torero a hombros en la plaza de Nimes yo tenía siete años. Aquello era maravilloso. Salía como un verdadero héroe. Le llevaban al mejor hotel de la ciudad, donde le esperaba el coche más bonito, un Rolls Royce o un Hispano Suiza. Yo intuitivamente me sentía atraído por eso, por esa raíz de mi identidad. La más gloriosa que yo pudiera imaginar. Un camino que llevo recorriendo toda mi vida.

Me pregunta usted si es verdad que mi sueño es recibir mi pasaporte español, y que me lo entregue en mano el rey de España. Pues simbólicamente, sí. Yo quiero mi pasaporte español, que va a ser el último paso para reencontrar definitivamente mi identidad española, a la que doy una importancia trascendental, porque es el sentido de mi vida, ni más ni menos. Sé que yo lo puedo tener mañana, mi pasaporte español. Desde el año 64 soy residente en Madrid. Lo tengo mañana si quiero. Pero lo quiero por ser sefardita. En las Cortes, hace tres o cuatro años, se votó precisamente una ley que permite a los sefarditas pedir la nacionalidad española.

¿Que si lo que yo quiero es entrar por la puerta grande? Pues sí, quiero eso. Y voy a ir más allá. Ya que toda mi vida, toda mi existencia, ha estado guiada por esta búsqueda simbólica, alcanzar ese símbolo es mi mayor sueño. Obtener mi pasaporte español como sefardita y que me lo entregue el rey de España. Una manera fantástica de contestar históricamente a Isabel la Católica.

Me sorprende usted con una repregunta explosiva: ¿y si en vez del rey me lo entregara la reina de España? Con esto consigue descolocarme unos segundos, muy pocos, pero los suficientes para darle tiempo a usted a colar que no debe ser la primera que me dice a la cara que soy un hombre muy guapo, muy atractivo. Y encima va y añade: “Cuando pienso en la cantidad de hombres españoles de su generación que si hubieran podido ser altos, rubios, guapos y franceses y no tener nada que ver con los toros habrían preguntado, dónde hay que firmar…”. Y se ríe usted, señorita. Hay que ver cómo se ríe.

Me pregunta usted a quemarropa si escribo mi nombre a la española y con acento, Simón, o a la francesa sin él. Bueno, por ahora, sin acento (baja la cabeza contrito). La magia de los nombres muchas veces funciona así. La primera vez que mi apoderado español me preguntó mi nombre pasó lo siguiente. Él tenía claro que Domb, mi apellido paterno, que es polaco, no servía. Pero como yo, mintiendo un poco, le había dicho que mi madre era española, él me preguntó cuál era el apellido de ella, a ver si nos valía más. Cazes, dije yo muy bajito. Y él entendió Casas y dijo, muy bien, Casas es perfecto. Y Casas se quedó. Los prodigios numinosos suceden así. Yo articulé mal el nombre de mi madre porque la culpabilidad del judío errante me trababa la garganta. Y así salió lo que salió. Todo es justo, todo está en su sitio. Sólo me falta el pasaporte.
Pero usted no se resigna a irse de aquí sin que hablemos un poco de lo que usted llama mi vida de película: mis inicios como torero espontáneo, mi matrimonio con una rejoneadora a la que casi tuve que raptar, una mujer bellísima, como bellísimas son las hijas que he tenido con ella. Yo no sé si eso es una vida de película, ya ve. Yo me he limitado y me limito a interpretar mi papel existencial, a seguir el guión escrito por la Historia. Sólo dedicarte a los toros ya te mantiene en una tensión constante en relación con la vida y con la muerte, una búsqueda poética sin fin.
Insiste usted en querer exprimir el detalle de que yo me casé con una mujer que toreaba en un momento en que los hombres de este país tenían miedo de las mujeres que fumaban. ¿Que cómo es el amor con una mujer que torea? Bueno, es verdad que yo no sólo me casé con una sino que luego he sido apoderado de casi todas las toreras que han destacado. Fui apoderado de la mejor torera a pie que ha habido, Cristina Sánchez. Esto me llevó a pensar que un bonito epitafio para mí sería: “Aquí descansa el hombre que hacía torear a las mujeres”.
Pero, ¿cómo es en el plano íntimo estar con una torera?, se empeña en no cejar usted. Mire, la condición femenina en el mundo del toro está muy marginada históricamente. No porque la mujer tenga menos valor que el hombre, yo considero que en cierto modo tiene más. Pero no hay que olvidar que la tauromaquia procede de un país muy machista. España es como es. La mujer torero, a caballo, es como una amazona. No tiene nada que envidiar al hombre. A pie, imita al hombre. Y todo lo que sea imitar, no es bueno. Por eso hay poco margen para la mujer en la historia del toreo. No por falta de valor, no por falta de entrega, sino porque la limita imitar al hombre.
En cambio, hay visiones de la tauromaquia, arguye usted, en que al torero hombre, al torero macho, se le atribuye un rol profundamente femenino frente al toro. Totalmente de acuerdo. El torero está feminizado, por el traje de luces, por sus gestos, pero hay una diferencia fundamental con la mujer. El vientre. El vientre es básico en el despliegue gestual de la tauromaquia. El torero ofrece su vientre cuando entra a matar.
Hay una diferencia brutal entre el vientre de la mujer y el vientre del hombre. Del vientre de la mujer nace la vida. La mujer que entrega su vientre, que lo expone a los pitones del toro, está ofreciendo, está arriesgando mucho más que su propio vientre. Simbólicamente arriesga todo el centro del nacimiento de la vida. En el momento de entrar a matar es en el único momento en que el torero pierde el control de su vientre, que queda a merced de los pitones. Y ahí la diferencia entre ser hombre y mujer, ya le digo, es fundamental.


Ahora va usted y me pide perdón, señorita, por si a mí se me ocurre pensar que es una ordinariez la pregunta que viene ahora. Y la pregunta que viene ahora es: ¿y qué pasa si el pitón da un poco más abajo del vientre? Argumenta usted que en el momento de entrar a matar y desprotegerse del vientre para abajo, el hombre también se juega una parte bastante sensible de su anatomía y no menos importante para la reproducción de la especie. Ya, pero portar la vida durante nueve meses no es igual que echar un polvo. Veo que se ha quedado usted un tanto pálida al oír esto. ¿Le pasa algo? ¿Quiere un vaso de agua?

Simon Casas es el empresarios de Las Ventas.
Me dice que no y opta por cambiar de tercio y por preguntarme por mis planes para Las Ventas. Bueno, pues el plan es intentar -lo digo sin modestia pero con humildad- volver a coser la fractura que se observa desde hace alguna década entre la tauromaquia y nuestra época. Esta fractura, este anacronismo. Históricamente muchos artistas, escritores, filósofos, pensadores, etc., supieron encontrar en la tauromaquia valores universales. Últimamente se ha abierto una fractura. No es una fractura definitiva, se puede reducir. Se trata de readaptar la sintonía y de disipar malentendidos.
Por ejemplo, cuando la izquierda radical se opone a la tauromaquia, eso es una postura ideológica estrecha, por no decir estúpida. La tauromaquia no es de derechas ni de izquierdas. Es un arte transversal a todas las ideologías. Sus valores son universales. La vida. La muerte. La belleza. El respeto absoluto al animal aunque se le dé muerte. Si yo tuviera que ser un animal, quisiera ser un toro de lidia. Vivir y morir con esa sublime dignidad y libertad de matar al hombre que me mata, preservando todas mis pulsiones salvajes. Y además, si soy bravo y noble, puedo ser objeto de un indulto. Prefiero mil veces ser esto a ser un animal de compañía o una mascota que ni siquiera sabe que existe la muerte. ¿Cómo se puede vivir bien sin comprender la muerte? Por eso la tauromaquia es sagrada. Entiendo que eso no se entienda o hasta que se rechace. Pero, por favor, no en nombre de la estupidez o de la falta de cultura. 
Yo no soy un hombre cruel, ni anacrónico. A lo mejor los anacrónicos son ellos por su incapacidad de reflexionar más allá de la evidencia…


Publicado en http://www.elespanol.com/reportajes/entrevistas/20161223/180482495_0.html

@Taurinisimos 89 – Entrevista @ElPayo_ PREVIO La México Feria Guadalupana.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 8 de Diciembre de 2016. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y Miguel Ramos.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016- 2017. Feria Guadalupana.

Análisis Previo Festejos Diciembre 2016.

Entrevista con Octavio García@ElPayo_“.

Faenas de Juan Pablo Sánchez, Miguel Angel Perera, Sebastián Castella y Octavio García “El Payo” en la Plaza México.

Faenas de José María Manzanares en 2006 y Diego Silveti en 2011

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 16 de Diciembre de 2016 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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