Por José Germán Estela.
Daniel Luque (Gerena, 1988) se ríe poco. Su habitual seriedad no es una cuestión de enfado ni de amargura, simplemente vive tan metido en su profesión que su cabeza no deja de dar vueltas. No obstante, pertenece a una de las profesiones más serias del mundo y cada vez que se viste de torero, esa tremenda profundidad aflora en sus gestos y en su mirada.
Hágame un pequeño balance de su temporada…
Pues una temporada buena, con tardes muy importantes, aunque si te soy sincero también ha habido otras en las que tenía depositadas más esperanzas y al final no han salido como yo pretendía. Pero, con el paso de los años, uno va sabiendo que esta profesión del toro es así.
Termine mi frase. Alicante es una plaza que…
Es una plaza a la que los toreros queremos venir porque aquí se respeta mucho al matador y se le deja hacer lo que sea necesario para que una faena suba de nivel. Sin prisas ni recriminaciones del público. Me gusta Alicante. Y tiene mucha importancia, un triunfo aquí te da una nueva perspectiva en lo que queda de temporada y sirve para las ferias que quedan por cerrar, así que esta feria de Alicante es muy importante para los toreros.
Ahora que los años pasan y usted ha ganado en madurez como hombre y como torero, ¿qué errores del pasado no volverá a cometer?
¡Uf, muchos! (risas). Por ejemplo, no volvería a creerme que lo sé todo y que no necesito seguir aprendiendo. En el toro, como en el arte, uno está en constante evolución y lo que hoy te seduce, mañana puede que no tanto. Pero eso no es malo, forma parte de la propia evolución a la que todos estamos sujetos. Cuando era más joven pensaba que todo era más estático y que si llegabas a dominar algo, ya estaba todo el trabajo hecho. Gran error por mi parte. Y, por otro lado, el saber escuchar es fundamental. Más que oír lo que se me dice, escuchar con atención y luego depurar esos conocimientos. Piensa que el toreo es una profesión muy intensa y estamos a veces tan metidos que no tenemos a nadie que nos hable con verdad porque todo va muy deprisa y a veces hay que parar para poder seguir.
¿Cree que ha aprendido de los errores?
Es que sólo se aprende de los errores, las victorias o los triunfos te reafirman en el camino, pero sólo te sirven para ver que eres capaz, nada más. Donde están las enseñanzas es en los fracasos, ahí es donde la vida te da un golpe directo con el que te espabilas o te quedas parado para siempre.
Usted empezó a triunfar desde muy joven…
Sí. Eso es bueno y malo a la vez. Los toreros somos muy individualistas, en esta profesión te rodeas de mucha gente, pero siempre estás solo y eso, cuando eres una adolescente, nadie te lo dice. Lo vas viendo tú, poco a poco, cuando caes y te vuelves a levantar. Y así mil veces. Y luego llega el toro y te sacude fuerte y vuelves a empezar de cero. Es así de duro, pero es la realidad que vivimos los toreros. Triunfar joven no es malo si tienes a tu lado a gente que te quiera de verdad y que te muestre el camino, pero siempre no es así y a veces te pierdes.
Volviendo al momento presente, usted cuenta sus tardes casi por puertas grandes, ¿dónde está el secreto de esta pasmosa regularidad de triunfos?
Pues no lo sé. Seguramente mi afición y mi ambición son el combustible para que toda la maquinaria se ponga en marcha. Cuando estás en activo toreando en tantas plazas todos los días, muchas veces no tienes ni tiempo para pensar. Corregir aquello que no funciona y mejorar lo que falta. Todo va tan rápido que eres parte de ese huracán. Pero hay un motor dentro de ti que te dice que sigas, que luches y supongo que todo eso da como resultado el triunfo.
Además de todo lo que me ha dicho de Alicante, le noto con unas ganas especiales de torear aquí…
Es que es así. Me gusta esta plaza y esta feria y después de lo mal que se pasa en Sevilla, en Madrid… cuando llega Alicante los toreros sabemos que venimos a disfrutar toreando de una manera más amable y festiva, al final el toreo es eso, una gran fiesta de emociones y en Alicante eso se vive desde que bajas de la furgoneta.
Publicado en La Información






Deja un comentario