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La Estela del Brillo – La México: Triunfo y Firmeza de José María Hermosillo.

Así de rotundo, firme y rota la cintura, José María Hermosillo manda sobre la embestida de “Campeador”, a la casta del novillo de San Antonio de Padua se opone el mando del torero. FOTO: Toca.

Tarde entretenida y de realidades en diversos aspectos en la Plaza México. Se parcha el encierro y, pese a la desigualdad de trapío encuentra varios episodios de mucho interés en una novillada donde incluso el clima embiste a favor del aficionado taurino. En esas, Roberto Román encuentra el camino inevitable a su realidad taurina mientras Héctor Gutiérrez se ve rebasado en concepto y realización por la gran posibilidad más que promesa, de José María Hermosillo que, salvo con el estoque, libra uno por uno los obstáculos que la novillada le coloca hasta romper en otra importante faena que lo coloca al frente de la novillería mexicana y a la espera dentro de quince días de finalizar por todo lo alto esta campaña novilleril, esperemos sea el comienzo de una gran carrera taurina.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. Foto: Edmundo Toca Olguín.

Se cumple el centenario de la muerte de Saturnino Herrán, el genio entre genios de la pintura mexicana, esperanza joven, frustrada, para variar, y a destiempo. De Aguascalientes. Y en Aguascalientes se encuentra viva mucha de su brevísima obra. Incluso, sabemos, se guardan celosamente sus apuntes taurinos enclavados en la primera época de la Plaza San Marcos.

Hoy, seguramente sin intención alguna, La México programa tres hidrocálidos.

Pero lo hace ante un encierro parchado sin necesidad alguna.

Con todo el tiempo del mundo para haber reseñado una novillada entera, seria y bien hecha, que se eleve a la ocasión, la Monumental cae en retraso y parcha el encierro de Maravillas, por suerte, el remiendo de San Antonio de Padua trae consigo los episodios más interesantes de la Temporada.

El cartel bueno queda en mano a mano por la natural realidad de Roberto Román todo deseo pero nulo en idea y concepto, enganchado y sin sometimiento con el capote, tiene la pésima suerte de encontrarse con un alto y muy serio novillo de origen Rancho Seco -esa capa cárdena, ese cuello y esos pitones no mienten- al que deja hacer lo que se le viene en gana, en vez de someterme de salida.

El toreo empieza cuando el toro para. El cárdeno en vez de deternerle, arrolla.

Nadie es capaz de ordenar, de aconsejar, en última instancia, mandar en el más que bisoño novillero quien desatinadamente se da a tirar de la cordobina de recibo, queda desarmado y hace que el novillo empiece a alargar la gaita desde muy temprano. Crudo tras el brevísimo y flojo puyazo -cuando las cuadrillas deben pegar no lo hacen- llega a un intento de quite donde gana terreno y, al tratar Román de rematar, apunta el pitón derecho a la ingle. La Virgen vuelve a cuidarle en los aires pero, ya en el piso, el novillo lo tiene a merced y no le perdona.

Ahí la tarde cambia pues hace que sobre los dos valores más adelantados de la novillería mexicana caiga el pesado fardo de la responsabilidad: Hermosillo y Gutiérrez.

Pero hay con qué responder.

Ese cárdeno tlaxcalteca se encuentra a José María Hermosillo lleno de sitio e inteligencia. Antes, en el que abre plaza, sobrepasa la prueba de un serio y bello ejemplar de Maravillas uno de esos novillos cuyo juego es regular, pues rasca y tardea en muleta tras mediocre tercio de (una) vara. Hermosillo, emociona en los lances, gusta en el quite por tafalleras al grado de pegar una en redondo y rematar hasta el exceso a una mano. Luego, se da a correr la mano a un novillo que duda pues le falta la casta para crecerse ante el exigente mando. Corre la mano por ambos lados con entendedera, la muleta en el sitio desde el inicio alternado abajo hace al novillo templarse y acudir.

Emociona pero mata mal.

Jorge Ramos, milagro, niega correctamente la oreja. Ojalá hayan tomado nota Jesús Morales y su secretario Juan Vázquez, pareja para el olvido. Bien Usía de forma, al no haber mayoría visible y de fondo, al no premiar una estocada defectuosa por atravesada.

Pero poco importan los trofeos cuando se tiene arte y cabeza.

Por ello, el cárdeno tercero y su juego, pese a no ser su toro, pese a lo crudo que queda y el sentido que desarrolla gracias a la falta de sometimiento inicial y al relajito que le forman las cuadrillas encabezadas por Christian Sánchez que recorta el viaje tras pasar en falso como si el novillo no hubiera aprendido lo suficiente, no hace mella en Hermosillo que se lo quita de encima con perfecto toreo de castigo de inicio por bajo, rematando con solvencia y suficiencia. Es más, prácticamente, lo hace pasar con la derecha con un mérito tremendo y al novillo, al fin sometido, lo único que le queda es morir de cara al sol tras la estocada.

Tras responder Hermosillo, queda la pena de que no haya mayor imaginación y pesen más sabrá Dios qué compromisos para hacer que el muchacho Héctor Gutiérrez repita tres domingos seguidos en la Plaza México y para este tercero muestre cierto cansancio mental. Aun así, lo intenta con el cárdeno claro segundo, chico pero con cara seria. Gutiérrez luce con el capote pero se muestra algo repetitivo y sin frescura con la muleta. Se trata de un novillero que esta vez sacrifica el fondo en pos de una forma que no le abona, equivoca el inicio con el cambiado por la espalda y el novillo, que necesita empaparse de muleta, pone el freno de mano para el último tercio.

Torear no es componer la figura. Torear no es lo mismo que dejar pasar.

Por ello tras la muerte del tercero, Gutiérrez se ve contrariado con el flaco, esmirriado, cariavacado e impresentable cuarto. Para sorpresa del personal el negro astado de Maravillas, hay que reconocerlo, embiste. Y no para. Gutiérrez trata pero no consigue nada en firme. Se confía, hace concha y el novillo no le perdona esa fijación que tiene por componer la figura, pendiente de las posturas a la mitad de la suerte y los desmayados remates. No es suficiente, aburre y se queda por debajo de la circunstancia.

Ese contraste se marca aun más al correr turno, con el quinto, el segundo novillo de San Antonio de Padua que deja en alto el color de la divisa por su hechura, apenas el trapío exacto para un cartel de este nivel y para esta Plaza y por la lidia que le otorga José María Hermosillo. Bien hecho de arboladura fino de corte es bien recibido por el novillero con la capa donde remata a una mano de salida. En cambio es muy maltratado por Efrén hijo en la cabalgadura. Cómo sería el golpe que el aparato motor del novillo resiente el efecto del feo puyazo contrario y sus patas traseras se doblan.

Ante todo eso el temple queda, alivia.

Y queda la casta, que rescata.

En la caleserina al propio ritmo del novillo y pese a que dobla las manos, Hermosillo aviva la esperanza y, aun adelantando la suerte, único señalamiento que hacemos al diestro, el astado da la pelea y el torero luce en la larga de remate. Lo mismo en banderillas donde agarra el astado aire al grado de derribar a Gilberto Aragón Zamora, como siempre sufriendo.. Hay casta pero falta fuerza. José María, entonces, aplica la medicina, quietud y alivio por alto, en el inicio pegado a tablas que repara el tranco del novillo quien le dicta al torero no hacer tonterías como ese intento de cambiado por la espalda o querer ligar derechazos en el mismo inicio que solo derrumban.

Diría José Chafik, al novillo mexicano hay que esperarlo pues éste enseña a torear. Hermosillo lo hace consiente inicialmente.

Y comienza entonces, en plenos medios, el concierto.

Hermosillo abandona el intento inicial de llevar muy por bajo y ajusta a la media altura para, además de mantener el pie, encelar, lograr que el novillo rompa adelante y, pese a tener el hocico floreado, crecerse al acariciar la embestida en derechazos largos y en un pase de pecho con la derecha completamente en redondo. Perfecto al natural pese a lo despatarrado, Hermosillo rompe su muñeca pese a trompicarse en algun momento por la colocación esencial de su muleta y el despliegue de su trazo. No duda cuando las miradas se cruzan en el cite y se apodera de la embestida, en definitiva, tras tardear el astado previo a un magnífico pase de la ranchera donde el cambio de mano hace reventar a la Afición junto al de pecho ligado.

Luego la tanda grande con la derecha, abierta con amplio pase de pecho donde prende Hermosillo los muletazos adelante y en los que se rompen plenamente su cintura y su muñeca, donde se va detrás del muletazo en redondo y ahí donde le pelea el novillo apretar y responde abrochado la tanda en pleno clamor con magnífico remate arriba y ayudado por bajo.

De cartel.

En otra época, no tan lejana, prendas y dianas habrían caído y tocado desde las alturas

Ya en la postrimería, con la faena hecha, las dosantinas y nueva ranchera ya cerca de tablas, pese a coquetear con pasarse de faena e intentar la arrucina, deja la mesa servida para la estocada algo caída. Esto y la casta del novillo retardan la hora final al grado de, en medio de un silencio total, requerir el descabello tras el aviso, perfecta decisión por parte de la Autoridad que preside y que hoy ha estado en el sitio.

Y una escena magnífica es la que sobreviene entonces.

La cruceta se asoma en el callejón y la gente, que desea el triunfo como el propio diestro, sabe que el descabello puede prevenirlo. Pero el arte del torero es una constante apuesta de la cual José María Hermosillo, no se raja. Al contrario, pese a demorar el uso del verduguillo y el aviso que diluyen la segunda oreja, el diestro se serena, busca encontrar el sitio exacto y el momento preciso en que “Campeador” descubra y, entonces, el rayo plateado de la espada ejerce con toda su fugaz, fulgurante y fulminante belleza con el descabello perfecto que rompe el silencio con el estruendo que no logra la segunda oreja pero que valora y aclama la gran faena. Oreja con todo el peso del triunfo y la responsabilidad, oreja que huele a triunfador.

Discutible el Arrastre Lento por la falta de fuerza, indiscutible por la casta y la bravura. Entonces, en tal caso, in dubio pro bous.

Gutiérrez se ve insípido pese al esfuerzo con el cierra plaza, manso e intrascendente.

Rebasado su forma habrá que esperarle, claro que sí, en la de triunfadores, donde saldrá a no dejarse rebasar. A picarse con lo ocurrido hoy a ver en Hermosillo a un adversario peligroso, sí, pero al que habrá que responderle a la altura.

Lo veremos. Ahí estaremos.

Ya quien se lo quería perder… pretexto no hay.

Falta que la Empresa, después de lo ocurrido, no vaya a convertir la graciosa huida en desapasionada intriga.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2018. Domingo, Octubre 7. Noveno festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de Plaza en tarde espléndida por fresca y prácticamente nula de viento. Nubes blancas durante los primeros dos turnos y,  tras el quinto alumbrado artificial.

6 Novillos, 4 de Maravillas (Divisa Morado y Rosa) Disparejos de presencia, esmirriado y acariavacado el negro quinto, preciosos primero y segundo, bonito aunque chico el sexto. El primero es mejorado en la muleta por el espada en turno, no peleó fuerte en varas y le faltó casta en el último tercio, el segundo calamocheaba no obstante ofreció posibilidades. Bravo el anovillado cuarto que no paró de embestir a la muleta y flojo el sexto; y 2 de San Antonio de Padua (Divisa Caña y Nazareno) Desiguales, muy serio el tercero desarrolló sentido gracias a la pésima lidia otorgada por espada y, especialmente, las cuadrillas. Hermoso aunque chico el quinto, número 109 “Campeador” nombrado de 386 kilogramos, que desarrollo buenas virtudes por ambos pitones pese al puyazo y la falta de fuerza, sacó bravura en la muleta. Fue homenajeado con, discutible, Arrastre Lento.

Se corre el turno por la cornada del tercer espada, lidiándose el quinto en cuarto lugar y viceversa. 

José María Hermosillo (Grana y Oro) Vuelta tras Petición, Ovación y Oreja con petición de la segunda tras Aviso. Héctor Gutiérrez (Grosella y Oro) Ovación, Silencio y Silencio. Roberto Román (Grana y Azabache) Palmas al retirarse a la Enfermería.

Extraordinaria e inusitada actitud, por seria y centrada, de la Autoridad que preside en persona del Juez Jorge Ramos que niega perfectamente la petición tras la muerte del primero y la segunda oreja a la muerte del quinto además de enviar muy atinado y en el sitio el aviso al primer espada previo a la muerte de este astado, no obstante, discutible, el Arrastre Lento a este último pero procedente.

Protestan actuantes, espadas y cuadrillas con vuelta al ruedo contra las iniciativas contrarias a los festejos taurinos aludiendo al Artículo 123 Constitucional pero omitiendo el muy importante 5, referente a la libertad de profesión.

Pésima tarde de las cuadrillas a pie y a caballo. Artero puyazo contrario y carioca de Efrén Acosta hijo ante el quinto al que daña el aparato motor. Fatal a la brega Diego Martínez, no obstante consigue un excelente par de banderillas ante el cuarto y sus correspondientes saludos. Bien Fernando García al banderillear al difícil tercero lo mismo que la valentía de Adolfo Sánchez al tragar y salir comprometido tras banderillear al primero, ambos saludan en su turno. Ventajosos y abusivos los lamentables recortes tocando los lados de Christian Sánchez haciendo desarrollar aun más sentido al referido y peligroso tercero, no obstante, se cuela, para no variar, en el saludo de GarcíaGilberto Aragón sufriendo como cada fin de semana en banderillas es derribado por el quinto. Tarde desigual con el capote de Juan Ramón Saldaña. Mal colocado y desarmado Marco Antonio Dones.

Natural de José María Hermosillo a “Marismeño” el novillo que abrió plaza de Maravillas. FOTO: Toca.

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SANGRE, GRANDEZA Y ÉTICA EN EL TOREO


Por Sixto Naranjo.

Esta última semana ha sido dura en los ruedos. Varios toreros, novilleros o subalternos han caído heridos y de grave consideración la mayoría de ellos.

Paco Ureña, Pepe Moral, Diego San Román, Francisco de Manuel o Vicente Varela, son algunos de estos nombres propios.

Una realidad que vuelve a poner de manifiesto que aquí en la Fiesta de los toros, todo es verdad y el compromiso con su profesión de la gente de luces dota de un valor incalculable a lo que hacen en el ruedo.

Frente a ataques exteriores, qué mejor argumento que la verdad de los toreros, que se juegan la vida en pos de una creación artística efímera.

La fiesta de los toros no es una película con final feliz. La tauromaquia se sustenta sobre el esfuerzo y la sangre vertida por muchos toreros a lo largo de la historia.

Olvidarnos de ello sería negar la raíz de esta fiesta. La integridad de un toro y la valentía de un torero deparan obras de arte que emocionan a aquel que tiene la sensibilidad suficiente para comprender la grandeza y la ética que encierra un espectáculo así.

La fiesta se nutre de grandes faenas y también de heroicidades de los de luces.

Pronta recuperación a los heridos y gloria a su entrega.

Publicado en COPE

Valladolid: La Felicidad y Angustia de un Ciclón

Por Rosario Pérez.

Las miradas hoy apuntaban al cielo azulado, horas antes gris dentro de un paisaje otoñal, con los árboles desplumando hojas bajo la tormenta. Pero en el momento del paseíllo la tarde se templó y no había más ciclón que Juan José Padilla. «¡No te vayas!», le gritaron.

Pero aquella felicidad reinante en el Paseo de Zorrilla se tornó en angustia. Otra vez el jerezano rozó la tragedia en banderillas. En el segundo par, de dentro hacia fuera, el toro lo prendió por el chaleco, a la altura del pecho, en una terrorífica imagen. Ya en la arena, le destrozó la taleguilla, mientras el «¡ay!» se alargaba como la sombra de un ciprés. Pero allá que se fue el Pirata, con su pañuelo negro de bucanero, y se marcó un tercero al violín. Concluido el tercio, se enfundó unos vaqueros y se plantó de rodillas. Boyante este «Durazno» de la notable corrida de Matilla, que traía otro porte distinto a las pasadas. Fue la soñada por los toreros, noble dentro de sus notas mansas, con calidad, humillación y la durabilidad necesaria. «Ideal», resumió un viejo aficionado.

Hablábamos de «Durazno», mejor por el derecho que por el izquierdo, por donde se quedaba corto. En la mano de la escribanía se centró Padilla, en series con oficio y un largo redondo mirando al público. El entusiasmo creció en el desplante de hinojos antes de enterrar un espadazo. Paseó una oreja mientras le lanzaban flores y un gallo, aunque el verdadero gallo de pelea era este héroe popular cosido a cornadas.

Pasó a la enfermería con una fuerte paliza, pero salió para dar cuenta del cuarto, en el que no cogió los palos. De nuevo manejó el acero como un agente 007 y logró el galardón que amarraba la salida a hombros.

Compartía cartel con otro matador que tiene su piel como un mapa de carreteras, Antonio Ferrera y El Fandi.

Leer más de esta crónica en La Voz Digital

FICHA

PLAZA DE TOROS DE VALLADOLID. Sábado, 8 de septiembre de 2018. Quinta de Feria. Menos de media entrada. Toros de Hermanos García Jiménez y Olga Jiménez (2º y 5º), correctos de presencia y de noble y buen juego dentro de su mansita condición; excelente el 3º.

JUAN JOSÉ PADILLA, de azul marino y oro. Espadazo (oreja). En el cuarto, estocada tendida (oreja).

ANTONIO FERRERA, de frambuesa y oro. Pinchazo al encuentro y estocada (oreja). En el quinto, metisaca y bajonazo (saludos).

EL FANDI, de nazareno y oro. Estoconazo recibiendo (dos orejas). En el sexto, dos pinchazos y estocada (ovación). A hombros con Padilla.

Twitter @Twittaurino

El verano peligroso

El angustioso traslado en ambulancia de Escribano para ser atendido de una cornada que se había quedado sin atender debidamente ha puesto de manifiesto el calamitoso estado de muchas enfermerías del tercer circuito del toreo. Los toreros deben poner pie en pared.

Por Álvaro R. Del Moral.

La secuencia es conocida: un toro de Las Monjas había alcanzado a Manuel Escribano en la arena caliente de la placita de Belmonte. La escena es habitual cuando agosto toca retirada y el toro del verano se haya en su apogeo. Era una cornada grave, pero una cornada más que se convirtió en un calvario indeseado cuando el médico del coso manchego, un tal Albendea, despachó al torero con una cura apresurada, casi de botiquín de colegio. A partir de ahí la historia es más que conocida.

El Tato, apercibido del verdadero alcance de la herida, forzó el traslado de su matador hasta Albacete para ponerse en manos del doctor González Masegosa, que tuvo que empezar desde cero para reparar los importantes daños producidos por el pitón. Escribano está vivito y coleando para contarlo y no tardará en volver a la cancha.

Su elegancia y temple personal se han hecho presentes en la forma de denunciar el problema de forma global sin detenerse a descalificar a nadie. Le honra, una vez más. Pero llovía sobre mojado. El propio Masegosa ya se había encontrado con otros platos rotos que, a priori, no tenían que haber pasado por su mesa de operaciones. Hablamos de algunos casos recientes como el de David Mora, que se fue en su propio coche desde Socuéllamos hasta Albacete.

O de El Niño del Barrio, que apareció con la femoral rota y la muerte trepando por los muslos… Conviene recapitular

¿Cuál ha sido la realidad histórica de la cirugía taurina?

La especialidad, que no es tal oficialmente, siempre se nutrió de cirujanos de prestigio que se movían única y exclusivamente por afición, más allá de cualquier recompensa en lo económico.

El radio de acción pertenecía a las plazas de su ámbito geográfico. Todos tenemos algún nombre en la cabeza, desde Aragón a la Baja Andalucía, pasando por Madrid, las dos Castillas, las provinciales orientales de Andalucía… El problema viene, una vez más, en el apartado de las cuentas, cuando se pretende cumplir el expediente agarrándose a los mínimos. Si se pretende abaratar el asunto contando con profesionales y equipos sin verdadera competencia en la cura de las heridas de asta, mal vamos. Pero este enojoso asunto compete a todos, también a los toreros que muchas veces se preocupan más por tal o cual sobrero que por saber -les da tela de yuyu- qué o quién está detrás de la puerta de la UVI móvil o la enfermería.

De la Goyesca y el precioso traje de Morante

El vestido que sacó Morante en el tradicional festejo rondeño merece comentario aparte. El nombre de su diseñadora, Vicky Martín Berrocal, había despertado el habitual ‘run run’ en el ámbito del corazoneo. Pero es que la diseñadora sevillana ha sorprendido haciendo un auténtico ejercicio de recreación histórica en diseño, costura, colores y materiales hasta alumbrar el traje de majo más fiel a la época que se pretende recrear.

La Goyesca de Ronda merece ese esfuerzo que también pertenece al afán enciclopédico del diestro de La Puebla, que en los últimos años ya había desempolvado las chaquetillas de delanteras bordadas de la Edad de Plata para los trajes de luces habituales. El traje de la Berrocal se completaba con un fastuoso capote de seda tornasolada y la clásica redecilla dieciochesca, que el torero mantuvo siempre puesta. Ése es el camino a seguir, más allá de los trajes pseudogoyescos que han formado una moda aparte pero nada tienen que ver con la época -el siglo XVIII- en la que se fundó el toreo.

Algún rescoldo del bombo de Simón Casas

¿Qué podemos decir? La jugada le ha salido redonda al productor, que se ha encontrado con un cartel de campanillas –Ureña, Talavante y Fortes para estoquear la corrida de Victoriano del Río– unida a la presencia del propio Talavante para echar abajo los ‘grises’ de Adolfo Martín.

Ojo: ya comentamos que el sorteo de toreros y ganaderías se ha visto revalorizado por las necesidades de Talavante y la resurrección de Urdiales.

Casas ya profetiza desde su alminar que ese bombo puede ser el futuro de Otoño. En tiempos de decadencia, ya lo saben, vuela la imaginación. Si los grandes aceptaran pisar Madrid entre septiembre y octubre cambiaría mucho la cosa. Ésa sí que sería una auténtica revolución.

Publicado en El Correo Web

Feria de Julio de Valencia: Rafaelillo herido de gravedad y un Cuadri de banderillas negras

Por Carlos Ilián.

Un corridón de Cuadri por fuera y una mansada de Cuadri por dentro. Este sería un resumen literal de la corrida que yare envió el ganadero de Huelva.

Toros muy serios pero absolutamente desfondados, con el agravante para el caballeroso Fernando Cuadri de que el sexto, un manso de libro, fue condenado a banderillas negras. Un castigo que fue un revulsivo para el toro que se vino arriba e hizo esa pelea tan característica de los mensos exigiendo con arreones un plus de valor a quien estaba delante.

El trago era para Varea que sin embargo dio la cara en una pelea de pitón a pitón primero y después pasándose por la faja las embestidas alevosas del toro de Cuadri. Fue un alarde de coraje y de entrega del torero castellonense que donde no podía haber lujos se fue por el camino de la pelea a cara de perro. De los muletazos de pitón a pitón para hacerse fuerte ante el toro a los derechazos de enorme mérito, todo hay que apu ntarlo en el haber de Varea.

Pero la tarde tuvo el otro momento de angustia cuando el cuarto toro, un Cuadri de los de antes, encastado y bravo que salvó al menos el honor de la ganadería, hirió en el gemelo de la pierna derecha a Rafaelillo. El torero murciano quiso corresponder con naturales de gusto ante la casta del cuadri, pero nunca encontró el camino recto de la faena y en una vacilación el toro no se lo perdonó hiriéndole de gravedad. Cornada de 20 centímetros que exigió la cirugía en la plaza. Su primer toro era de un regalito de aviesas intenciones, apuntando directamente a las femorales de Rafaelillo que se lo quitó de encima con habilidad.

Pepe Moral corrió la mano en su primer toro corrió la mano con temple hasta que el toro se lo permitió, antes del animal desfondarse. El quinto fue imposible, manso y sin una embestida decente.

El cartel de hoy

Toros de Luis Algarra para Paco Ureña y Román, mano a mano

Plaza de Valencia. Primera corrida de toros. Media entrada.

Toros de Cuadri (3), muy serios de presencia pero desfon dados, excepto el cuarto, encastado. El 6º fue condenado a banderillas negras.

Rafaelillo (5), de obispo y oro. Pinchazo y estocada caída (silencio). Fue cogido por el 4º toro y pasó a la enfermería.

Pepe Moral (5), de tabaco y oro. tres pinchazos y estocada (silencio). Pinchazo, estocada, pinchazo hondo y cinco descabellos. Un aviso (silencio). En el que mató por Rafaelillo. estocada (silencio).

Varea (6), de verde botella y oro. Pinchazo, media estocada contraria y seis descabellos (silencio). Pinchazo y estocada caída (vuelta).

Publicado en Marca

Feria de San Fermín: Los toros nobles también hieren

Paco Ureña, instantes después de ser corneado por el cuarto toro de la tarde.

Por Antonio Lorca.
El toro de más nobleza y calidad de la muy desigual corrida salmantina le infirió una cornada a Paco Ureña en la cara interna del muslo derecho. Para que luego se diga… Según los médicos, la herida es de 15 centímetros, produjo destrozos musculares, llegó hasta la cara anterior del fémur, y su pronóstico es menos grave.

El suceso acaeció cuando el torero entró a matar al cuarto de la tarde; le echó la muleta al hocico y, en el momento del encuentro, el animal levantó la cara, y soltó un derrote seco con tan mala fortuna que alcanzó la pierna de Ureña, quien ni siquiera perdió el equilibrio, pero se dio cuenta al instante de la importancia de la herida, que sangró abundantemente.

A pesar de la cornada, el torero se negó a ser trasladado a la enfermería y aguantó entre gestos de dolor que el animal doblara las manos. Solo entonces, y cuando supo que le habían concedido una oreja, permitió que la cuadrilla lo dejara en manos de los médicos.

Es una decisión esta que carece de sentido en tales circunstancias, y que solo agrava el accidente sufrido, pero así son los toreros en la falsa creencia de que esas cabezonerías le añaden prestigio a su contrastado valor.

Y no es así, porque las cualidades hay que demostrarlas en la cara del toro en plenitud de facultades. Y eso fue lo que intentó Ureña ante ese cuarto, quizá el toro de más calidad del encierro. Y no lo consiguió; al menos, no fue capaz de dibujar la faena honda, ligada y emocionante que su oponente exigía.

Fue una faena larga, acelerada, superficial, desordenada, sin sentimiento; sonreía el torero entre tanda y tanda, supuestamente satisfecho de su labor, pero su contento no se reflejó nunca en la emoción del público. Después, llegó la cornada y ya se sabe que la visión de la sangre ablanda los corazones de la gente y la autoridad del presidente.

Otro buen toro hubo y fue el segundo, lidiado por Román. Lo recibió con dos largas cambiadas en el tercio, se lució en un ceñidísimo quite por saltilleras, acabó con unas ajustadas bernardinas y se tiró de verdad a la hora de matar. Pero el toreo fundamental brilló por su ausencia. Hubo templados redondos y algún natural aceptable, pero ninguno a la altura requerida por la calidad del animal.

Y poco más. Bueno, sí, hubo mucha rodilla en tierra. De hinojos comenzó Ureña la faena al toro que lo hirió; de rodillas recibió Román a su primero, y volvió a doblar las piernas en el inicio del último tercio; y en la misma posición veroniqueó Garrido al sexto y lo muleteó en redondo con escaso lucimiento.

Pero el toreo arrodillado, que tanto parece gustar en Pamplona, no surtió el efecto deseado. Ni los toros colaboraron, más allá de los dos reseñados, ni los toreros estuvieron finos, ni las peñas tan animadas como en ellas es habitual.

Ureña, Román y Garrido cumplieron con más entrega que lucimiento; y el tercero, con menos suerte en su lote, solo pudo mostrar un valor que de poco le sirvió.

PUERTO / UREÑA, ROMÁN, GARRIDO

Toros de Puerto de San Lorenzo, muy bien presentados, serios y con cuajo, mansos y descastados; destacaron por su nobleza segundo y cuarto.

Paco Ureña: estocada (palmas); estocada -aviso- (oreja).

Román: estocada trasera y caída (oreja); estocada y un descabello (silencio).

José Garrido: casi entera dos descabellos y el toro se echa (silencio); bajonazo -aviso- (palmas).

Plaza de Pamplona. Primera corrida de la feria de San Fermín. 7 de julio. Lleno.

Publicado en EL PAÍS

San Isidro: El Cid, gravemente corneado

Primeros instantes de la cogida que sufrió El Cid en el segundo de la tarde.
Primeros instantes de la cogida que sufrió El Cid en el segundo de la tarde. inma flores.
Primeros instantes de la cogida que sufrió El Cid en el segundo de la tarde. Primeros instantes de la cogida que sufrió El Cid en el segundo de la tarde. inma flores.

Por Antonio Lorca.

El Cid se recupera en un hospital de la grave cornada que le propinó el segundo toro de la tarde; Pepe Moral se lamentará en el hotel de ese fallo con la espada que, con toda seguridad, le cerró la puerta grande, y el joven Ángel Sánchez rumiará que pasó para que su gesta de una alternativa de torero heroico no acabara felizmente.

Como la vida misma, la cara y la cruz de una fiesta como la de ayer, protagonizada por toros serios y bien plantados, de astifinas defensas, bravos en distintos grados en el peto, y exigentes, duros y correosos en la muleta a excepción del quinto, ‘Chaparrito’ de nombre y 549 kilos de peso, que acudió con presteza y alegría al caballo, apretó en banderillas y embistió en el tercio final con clase, ritmo, prontitud y transmisión para que Pepe Moral dibujara muletazos del mejor toreo. Cara y cruz de una fiesta en la que el triunfo a medias de uno se unió a las ilusiones juveniles de otro y la sangre del director de lidia.

Acababa de brindar El Cid al público la muerte de su primer toro, y, en los iniciales compases, el animal, astifino como toda la corrida, lo empitonó por el muslo derecho, lo derribó, cayó boca abajo en el suelo, donde el toro lo buscó con furia desatada hasta que consiguió engancharlo, levantarlo por los aires y lanzarlo de nuevo contra la arena. Sin aliento y maltrecho quedó el torero que se incorporó a duras penas para ponerse en manos de las asistencias. Así, dramáticamente, acabó el brindis de El Cid.

Y mientras el torero herido cambiaba el coche de cuadrillas por la ambulancia, Pepe Moral se encontraba con el mejor toro de un complicado encierro, el quinto, bravo, noble y con calidad, con el que el sevillano dibujó muletazos de alta escuela, grandes redondos, magníficos naturales, henchidos todos de temple y clásica torería, siempre bien colocado el torero frente a su oponente. Unos ayudados por bajo precedieron a un pinchazo que fue el cierre de la puerta grande. Pero, ¿fue faena de dos orejas? Hoy, sí. Fue emotiva, con mando, temple y buen gusto, pero acaso le faltó arrebato, exquisitez y estética sublime, que diferencia a las buenas faenas de las grandiosas. Y el toro, grande, pero no de vuelta al ruedo. Moral mató sin más al deslucido que corneó a El Cid y al manso y rajado que salió en tercer lugar.

Y Ángel Sánchez tuvo un gesto que debe ser destacado: pocos se atreven a tomar la alternativa en Madrid con toros de Adolfo Martín. La apuesta era fuerte y la perdió. Le faltó oficio y madurez, pero no entrega y decisión. El cuarto, que mató en lugar de El Cid, era un toro fiero, bronco y difícil que lo desbordó. Normal. Hubiera desbordado a medio escalafón. Con los otros dos, aseado; quizá le faltó plantar cara con más amor propio al toro de la alternativa, noble y soso, con el que solo demostró su buen corte como torero.

Ficha del Festejo:

Toros de Adolfo Martín, bien presentados, astifinos, cumplidores en los caballos, broncos y muy deslucidos. Bravo, noble y con clase el quinto, muy aplaudido en el arrastre.

El Cid: cogido al inicio de la faena de muleta. Sufre una herida en el muslo derecho con trayectoria ascendente de 20 cm que produce destrozos en la musculatura aductora y vasto interno. Pronóstico grave.

Pepe Moral: pinchazo y casi entera caída (silencio); estocada (silencio); pinchazo y estocada (oreja).

Ángel Sánchez, que tomó la alternativa: casi entera trasera _aviso_ y tres descabellos (ovación); pinchazo hondo y cinco descabellos (silencio); pinchazo hondo (silencio).

Plaza de Las Ventas. Trigésimo segundo festejo de la Feria de San Isidro. 8 de junio. Más de tres cuartos de entrada (20.431 espectadores, según la empresa).

Publicado en El País

Arturo Macías continúa delicado de la grave cornada en el cuello

El diestro mexicano despachó al toro que le hirió y luego fue operado. El tiempo extra que paso en el ruedo después de caer herido le podría dejar algunas secuelas negativas a Arturo Macías.

De SOL y SOMBRA.

Arturo Macías continúa delicado pero se recupera de forma favorable de la grave y espectacular cornada que sufrió el sábado pasado en la Monumental de Aguascalientes.

Macías, que se encuentra con fuertes dolores, continúa bajo un severo control médico debido a la importancia y la situación de la herida. 

En este momento, Macías aún no puede hablar y permanecerá ingresado al menos tres días pendiente de la evolución de la cornada. 

En el parte médico se describe una lesión de 7 cm. en el cuello al lado derecho de la tráquea, sin hemorragia activa y sin salida de aire a través de la misma, con una cornada de una sola trayectoria hacia atrás, arriba y adentro”.

Twitter @Twittaurino