Primeras palabras de Morante de la Puebla tras salir de la UCI: “Tuve muchísimo miedo”
El diestro Morante de la Puebla permanece hospitalizado en Sevilla tras la “muy grave” cornada sufrida el 20 de abril en La Maestranza. Intervenido de urgencia en la enfermería del coso, fue trasladado posteriormente al Hospital Viamed, donde pasó la noche en la UCI antes de ser subido a planta, con evolución favorable dentro de la gravedad.
La lesión, localizada en la zona rectal y esfinteriana, obligó a una cirugía compleja dirigida por el doctor Octavio Mulet. Aunque sin riesgo vital inmediato, el principal foco está en evitar infecciones, clave en este tipo de percances. Como parte del tratamiento, el torero deberá permanecer ingresado y alimentarse mediante nutrición parenteral para mantener el intestino en reposo.
El público ya sospechó que la cornada sería grave, por los gestos del dolor del diestro sobre la arena. “Ha entrado dolorido, pero estable. Hay que tener en cuenta que en esa zona el dolor es muy importante”, explicó el cirujano.
Más grave de lo que parecía
Morante había cortado una oreja a su primero, cuando, tratando de parar, capote en mano, al cuarto, un toro de los Hermanos García Jiménez llamado Clandestino, fue arrollado con fuerza por este y arrojado al albero. El toro pesaba 512 kilos. Una vez allí le pisoteó la zona lumbar. El torero se llevaba la mano izquierda al glúteo, aunque no se apreciaba sangre, solo un agujero en el traje de luces a la altura del muslo izquierdo. Ya en la enfermería el citado parte desveló que se trataba de una cogida más grave de lo que parecía.
En sus primeras palabras al periodista Zabala de la Serna, de El Mundo, Morante reconoció haber sufrido “un dolor inmenso” y uno de los momentos más duros de su carrera. Los plazos de recuperación, por ahora, quedan abiertos y sujetos a la evolución de la herida en los próximos días.



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