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Feria de San Isidro: El triunfo tiene un precio

Gómez del Pilar se adorna por bajo ante su primer toro. ÁLVARO GARCÍA.

Por Antonio Lorca.

De entrada, la corrida de Dolores Aguirre ni animó la taquilla -algo más de media plaza- ni ofreció el juego esperado; ni siquiera sobresalió por su presencia, ni por su pelea en los caballos -sueltos salieron del peto con excepción del tercero y el cuarto-, ni por su calidad en el último tercio, de modo que solo el tercero y el quinto se dejaron dar algunos muletazos. Se esperaba más, aunque solo fuera por su bien merecía fama o por la estela personalísima de su fallecida ganadera.

Pero estos eran los toros que había para tres toreros valientes.

Rafaelillo, el más veterano y experimentado, está libre de toda culpa. No tuvo oponente para soñar, siquiera, con una tanda aseada. Le tocó un lote infumable e intoreable según los cánones de la tauromaquia actual. Se fajó con sobrada solvencia con su primero, un dechado de bronquedad y asperezas, que dedico el final de sus días a repartir cabezazos, tornillazos y derrotes. No tenía un pase. Pero Rafaelillo sorteó la manifiesta peligrosidad con recursos y esa técnica adquirida con sus condiciones personales y la dura experiencia de su trayectoria. Con ese complicado toro estuvo muy bien el banderillero José Mora, que colocó dos buenos pares jugándose el tipo de verdad.

Manso, rajado, sin clase y muy corto de embestida fue el cuarto, y Rafaelillo lo intentó por ambos lados sin encontrar la más mínima condición que le permitiera un atisbo de lucimiento.

Animosos estuvieron Alberto Lamelas y Gomez Escorial. Ambos ofrecieron la impresión de que dieron de sí todo lo que llevan dentro; el problema, como casi siempre, es si esa donación es suficiente.

Lamelas se enfrentó, primero, a un toro descastado y soso al que le robó una aceptable tanda de naturales, y fue el quinto el que le permitió, sobre todo por el lado derecho, una faena de más a menos en la que sobresalieron dos buenas tandas de redondos que no acabaron de cuajar. Quiso decir algo, pero solo balbuceó. Sí se lució Juan Navazo con las banderillas.

Y el triunfador fue Gómez del Pilar, un torero que llegó en tierra de nadie y ha salido sin tener muy claro cuál será su terreno. Era su tarde -no tiene otra-, a los dos toros los recibió de rodillas en los medios y mostró una entrega incompleta. Cortó una oreja facilona al primero, -otra vez, el público bullanguero-, al que le hizo una faena decorosa y aseada, con momentos por el lado derecho con hondura y algo de apasionamiento; pero faltó rematar, pasar de los detalles a la esencia, y no lo hizo.

El sexto no era el toro soñado, pero era el que tenía para cambiar su destino. Comenzó con unos templados redondos y hubo poco más. Se alivió con la espada y todo se diluyó. No dio el esperado golpe de autoridad, que incluía jugarse la vida. El triunfo tiene un precio…

Aguirre / Rafaelillo, Lamelas, Del Pilar

Toros de Aguirre, correctos de presentación, mansos, broncos y deslucidos; destacaron por su clase tercero y quinto.

Rafaelillo: estocada que asoma y un descabello (silencio); estocada (silencio).

Alberto Lamelas: casi entera —aviso— y dos descabellos (silencio); metisaca y estocada —aviso— (ovación).

Gómez del Pilar: estocada caída (oreja con protestas); pinchazo —aviso—, tres pinchazos y un descabello (silencio).

Plaza de Las Ventas. Vigésimo sexta corrida de feria. 5 de junio. Más de media entrada (16.010 espectadores).

Publicado en El País 

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San Isidro 2017: Grosero toreo de El Fandi con un toro de triunfo


Por Carlos Ilián.

Seria actuación de José Garrido en el tercer toro y en conjunto corrida ramplona de Fuente Ymbro

Lo que cuesta que salga un toro que se emplee con codicia y recorrido en la muleta, que transmita el fundamento del toro bravo y cuando sale, como ayer el cuarto, de nombre Hortelano, va y se encuentra con El Fandi que lo ofende a base de trallazos, de torear a distancia cósmica, de groseras situaciones como citar del revés abusando del ventajismo más descarado. 

Intentó El Fandi, en una serie sobre la mano izquierda, componer mejor, templar y, al menos, situarse algo más a tono con la clase del toro. Pero aquello fue apenas un espejismo.

Las protestas de los aficionados cabales lo terminaron de descomponer y ya al final se echó de rodillas para torear por manoletinas que a nadie conmovieron. Y es que ya estaba vendido todo el pescado. 

Ni la estocada rinconera y efectiva le sirvió a pesar de que el sector más blando de la plaza pidió una orejita. La muerte fulminante del toro tiene esos efectos para el público. Por supuesto que no hubo trofeo y si una fuerte división de opiniones. 

En su primero quiso enmendar un fallo en banderillas colocando un cuarto par cuando ya se había cambiado el tercio. Insistió descaradamente pero el palco se mantuvo en su sitio. Fandi tal vez pensó que estaba en Brihuega…

Lo más serio de la tarde llegó en la muleta de Joisé Garrido en el tercero, un toro que sacó mucho genio y que el joven torero le plantó cara en la distancia corta, embarcçandolo en unos naturales, no perfectos pero con mucha verdad. Las bernardinas cambiando el viaje fueron de mérito pero la espada lo dejó sin una oreja que le hace mucha falta en Madrid

Perera insistió con cierta pesadez ante un lote de cara alta y movimientos trastabiullados., como el sexto.

Plaza de Madrid. Séptima corrida. Más de tres cuartos de entrada. Toros de FUENTE YMBRO (4), una corrida seria de presentación y ramplona de comportamiento aunque el 3º y especialmente el 4º se emplearon en la muleta. 

EL FANDI (3), de azul marino y oro. Dos pinchazos y dos descabellos (silencio). Estocada caída (saludos con protestas). 

MIGUEL ÁNGEL PERERA (5), de turquesa y oro. Bajonazo (silencio). Estocada trasera y desprendida (silencio). 

JOSÉ GARRIDO (6), de grana y oro. Pinchazo hondo y dos descabellos. Un aviso (saludos). Dos pinchazos y media estocada. Un aviso (silencio).

Publicado en Marca

3ª de Feria en Texcoco: Un desfile de mansos entre sospechas de afeitado

Vergonzoso lo ocurrido en Texcoco: Mansedumbre y afeitado.

Nuevamente Enrique Ponce se enfrento en Texcoco, como lo hizo dos días antes en Querétaro, a un encierro descastado con sospecha de manipulación de sus astas y con justa presencia, con el que terminó por estrellarse.

Es extraño el amor que estos toreros extranjeros le manifiestan a la afición mexicana, cuando la engañan vilmente al ofrecerles siempre un espectáculo fraudulento. 

Lo más lamentable es que las plazas de toros ya no se llenan como sucedía en el pasado al conjuro de sus nombres.

La fiesta en México esta en estado de coma y estos señores parece que han venido a rematarla con sus imposiciones. Ya se llevaron el oro y ahora quieren hasta las sobras.

Y los toreritos mexicanos que son los más afectados, tristemente les sirven de comparsas porque ninguno tiene la fuerza para impedirles que sigan afectando el negocio de donde comen sus familias.

De SOL y SOMBRA.


Juan Pablo Sánchez  y el español Enrique Ponce se repartieron hoy un triunfo artificial y sin importancia, en lo que fue la tercera corrida de la Feria del Caballo 2017 en la Plaza Silverio Pérez, que registró más de media plaza.

Junto a los matadores alterno el rejoneador potosino Rodrigo Santos, quien se despidió de esta plaza con poca fortuna.

Se lidiaron toros de la ganadería de Torreón de Cañas, algunos muy justos de trapío y todos faltos de casta. Los lidiados por Enrique Ponce y Sánchez  sospechosos de manipulación de sus astas.

Abrió la tarde Rodrigo Santos, y se llevó algunas palmas. Con su segundo, el del adiós, también escuchó palmas pese a sus esfuerzos, ya que se llevo un lote imposible para el lucimiento.

Enrique Ponce no tuvo mayores complicaciones con un lote aborregado y pastueño, con el que logró dos faenas en medio de un oasis de mansedumbre, que fue la razón principal para que sus faenas no terminaron por calar con más fuerza en el tendido. En su primero fue ovacionado y corto una oreja de su segundo.

Juan Pablo Sánchez puso mucha voluntad, lamentablemente fue ante dos reses impresentables.

A su primero le corto una oreja y con su segundo la espada le quitó el triunfo, para quedar todo en una vuelta al ruedo.

Twitter @Twittaurino

LAS VENTAS | DOMINGO DE RAMOS: En memoria del niño Adrián

Alberto Aguilar, volteado en su segundo toro de la tarde. Jaime Villanueva.

El festejo, como suele suceder, encerraba mucha expectación, pero fue toda una decepción

Por Antonio Lorca.

Será la primera vez en la historia que Las Ventas se pone de pie y guarda un minuto de respetuoso silencio en homenaje a un niño -Adrián Hinojosa, de ocho años- que quiso ser torero, pero una cornada mortal le ha impedido vestir.

Emocionantes el momento y la atronadora ovación en memoria de un crío que se convirtió por obra de una maldita enfermedad y de algunos malvados instalados en el anonimato de las redes sociales en el símbolo de una fiesta necesitada de referentes.

Adrián ha tenido poco tiempo para sonreír y ser feliz a causa de una voltereta de las que no dejan escapatoria. Su muerte -la de un niño empitonado por el cáncer- llega al alma de cualquiera con dos dedos de frente. Por esa tristísima circunstancia, él fue ayer el protagonista del festejo; por eso, y porque ni la corrida de Victorino Martín ni la terna de toreros estuvieron a la altura del homenaje que merecía ese aspirante a la torería que, al menos, tuvo la alegría de dar la vuelta al ruedo y salir a hombros en un festival el año pasado.

Respondió la afición a la llamada de los toros del afamado ganadero de Galapagar, que vive tiempos de gloria tras el indulto de Cobradiezmos en la pasada Feria de Abril. Guapa corrida la que inauguró el ciclo de festejos mayores en la plaza de Madrid. Pero el envío de Victorino Martín no respondió a la ilusión despertada. La guapeza de su trapío no encerraba más que falta de entrega, tristeza, sosería, corto recorrido, cara a media altura y algunas aviesas intenciones. Total, que solo el segundo toro, primero de Fandiño, mostró noble sinceridad por el pitón izquierdo, y el quinto, sobrero de San Martín, blando como el devuelto, permitió que Aguilar lo muleteara con serenidad en una labor que no alcanzó el nivel esperado.

En fin, que el festejo, como suele suceder, encerraba mucha expectación, pero fue toda una decepción; el toro es un misterio y nadie sabe lo que guarda hasta que se abre el portón de chiqueros.

Pero, ¿y los toreros? Cuando no hay toros, ya se sabe… Pero la corrida se celebraba en Madrid, los tres están necesitados de un triunfo para enderezar su temporada y quién sabe si sus vidas toreras, y todas las miradas de toreo estaban centradas en la arena venteña.

Pues no pasó nada, lo cual es grave; especialmente, para los tres vestidos de luces. Hubo decisión, pero muchas dudas; entrega muy medida; poca firmeza y, sobre todo, la sensación de derrota.

Bien comenzó Gómez del Pilar yéndose a la puerta de toriles para recibir a su primero; el animal se frenó y todo quedó en un susto. Buena actitud en una tanda de verónicas, y un interminable tercio de varas, empeñados todos en que el animal se comportara como bravo cuando no lo era. Digno estuvo el torero muleta en mano, por encima de un oponente que pronto lo avisó por los dos pitones. Muy descastado su segundo, muy despegado el torero, y no pasó nada, que es lo peor.

Fandiño no ha despejado ninguna incógnita. Sigue sin confianza, ni ideas, y no se le nota síntoma alguno de recuperación. Le faltó chispa a su primero, que embistió con largura por el pitón izquierdo, y al torero le faltaron reposo y firmeza. Acelerado y muy desconfiado en el cuarto, y la gente se enfadó con él.

Muy dificultoso y con mal genio fue el primer victorino de Aguilar, y el torero se colocó a la defensiva, quizá con razón. Blandengue y noble fue el sobrero, y le hizo una faena irregular, con algunos momentos muy jaleados, que estropeó con la espada.

En fin, que así es la vida del aficionado… Lo que no ha tenido sentido es la muy corta vida de Adrián.

Martín/Fandiño, Aguilar, Del Pilar
Toros de Victorino Martín -el quinto, devuelto-, bien presentados, desiguales en varas, sosos, descastados y sin clase. El sobrero, de San Martín, blando y noble.

Iván Fandiño: bajonazo y dos descabellos (silencio); pinchazo y estocada muy trasera (pitos).

Alberto Aguilar: media (silencio); pinchazo -aviso-, estocada -segundo aviso- y dos descabellos (silencio).

Gómez del Pilar, que confirmó la alternativa: estocada caída (ovación); dos pinchazos, estocada -aviso- y dos descabellos (silencio).

Plaza de Las Ventas. Primera corrida de la temporada. 9 de abril. Tres cuartos de entrada. Se guardó un minuto de silencio en memoria del niño Adrián, fallecido el pasado sábado. Los tres espadas le brindaron uno de sus toros.

Publicado en El País

Reveladora confirmación de Pepe Murillo y oreja benévola a Fabián Barba

Pepe Murillo. Foto La México Twitter
  • Doble cornada en la pierna izquierda a Gerardo Adame
  • Otra entrada virtual en la México

Por Leonardo Páez.

La bravura contrasta siempre con la mansedumbre y el franciscano público que todavía acude a la Plaza México pudo constatar la enorme diferencia, a excepción de un grupito de improvisados sabihondos que en su afán de protagonismo de repente gritaban ¡toro!, como si eso les diera estatus de conocedores.

En la vigésima corrida de la temporada grande 2016-17 en la Plaza México y tercera de la rebautizada como Sed de Triunfo, hicieron el paseíllo Christian Aparicio –41 años de edad, 17 de alternativa y cuatro corridas toreadas en 2016– Fabián Barba –37, 13 de matador y ocho tardes–, Pepe Murillo –30, nueve y una sola corrida el año pasado–, quien por fin confirmó su alternativa, y Gerardo Adame –27, casi seis de matador, 13 tardes en 2016 y tres este año–, el más toreado de los cuatro y que, sin embargo, a la postre resultó herido con una doble cornada en el muslo izquierdo para lidiar un encierro de la ganadería potosina de Marco Garfias, con edad y trapío pero excedida de peso, mansurrona, medida de fuerza y deslucida en general, pero que, como en las dos anteriores, exhibió el deficiente desempeño de las cuadrillas, no se diga la falta de rodaje de los alternantes, en ese absurdo concepto del sistema taurino que deja los toros más exigentes a los que menos torean y los de la ilusión a los más toreados para que en despliegue de ventajas y comodidad toreen bonito. Ah, pero es que los antitaurinos…

Pepe Murillo, gran prospecto

El arte de la lidia no es sólo de bien hacer delante de un toro, no de su aproximación, sino sobre todo de saber decir, de expresar lo que se está sintiendo y transmitirlo a cuantos ven. Si bien el hidrocálido Fabián Barba cortaría la única oreja de la tarde en otra benévola premiación del juez Jorge Ramos –si no improvisan triunfadores, ¿con quién hacen la última corrida?–, el que supo mostrar con elocuencia los finos rasgos de su interioridad torera fue el tapatío Pepe Murillo, quien luego de casi una década de matador logró confirmar su alternativa en la Plaza México, en tarde nublada que amenazaba lluvia y con una entrada que compite por el record a la más escasa del rebautizado serial.

A ver si me explico: en México carecemos de figuras internacionales del toreo porque a un adinerado sistema tauri-no de escasa visión no le interesa descubrir, valorar, promover, estimular y poner a competir a los buenos toreros del país, entre sí y con los importados. De otra manera no se entiende que los buscadores de toreros de las tres o cuatro empresas fuertes no hayan querido identificar y aprovechar la extraordinaria tauromaquia de Pepe Murillo.

Al abre plaza Nazareno, con 488 kilos, Pepe lo recibió con suaves lances y bella media, para tras el puyazo realizar un quite por ceñidas gaoneras con la marca de la casa, es decir, verticales, templadas, quietas y de manos bajas, rematadas con preciosa revolera. Llevó al toro a los medios con suaves muletazos y consiguió allí templados naturales remontando la sosería del astado y exhibiendo su inteligencia torera. Tras pinchazo y media, salió a saludar al tercio.

Y con el cierraplaza Cofrade, de 512 kilos, Murillo ejecutó cadenciosas verónicas de mano baja y quitó por magníficas tafalleras a pies juntos, con privilegiado ritmo y armonioso juego de brazos, en la mejor tradición capotera jalisciense. Plantado en los medios, erguido y ceñido, ejecutó espléndidas tandas por ambos lados, como si trajera 50 corridas y no una sola, hasta que el toro se vino abajo. Dejó una estocada desprendida y el puntillero paró en dos ocasiones al burel, por lo que el ahora exigente juez mandó dos avisos. El diestro volvió a salir al tercio y aseguró su lugar en la corrida de triunfadores del próximo domingo.

Publicado en La Jornada.

Sergio Flores sigue imparable; nuevo triunfo en Texcoco 

Flores continúa imparable.

De S y S.

Triunfal ha sido la primera corrida de feria con los triunfos de Arturo Macías y Sergio Flores; mientras que el ganadero Pablo Moreno se llevó el Concurso de Ganaderías y al final del festejo salió en hombros junto a los matadores, ante menos de media entrada en la plaza de toros Silverio Pérez de Texcoco. 

En esta ocasión, desgraciadamente el trapío de algunos astados estuvo muy por debajo de lo esperado para un concurso de ganaderías y es algo que la nueva empresa tendrá que tomar en cuenta, si de verdad quieren que esta plaza recupere el brillo de antaño.

La mala entrada también es muy preocupante a pesar de las condiciones adversas climatológicas, tomando en cuenta que en el cartel estaban anunciados cinco de los toreros más importantes con los que actualmente cuenta nuestra baraja nacional. 

El Festejo 

El rejoneador Andrés Rozo abrió el festejo ante un buen toro de Torreón de Cañas, pero su paso por Texcoco ha sido para el olvido. Mientras que los forcados de Teziutlán lograron una buena pega. 

Arturo Macías con el de Pablo Moreno estuvo variado con el capote. Con la muleta realizó series por ambos pitones para rematar una faena larga y eléctrica de una estocada entera. Recibió dos orejas y el público exigió que se le concediera el arrastre lento al burel. 

Sergio Flores está imparable y también le cortó dos orejas al toro de la ganadería de Xajay que le tocó en suerte y con el que estuvo por encima durante toda la lidia. 

Diego Silveti con un toro de Villa Carmela escucho un aviso y fue silenciado.

Arturo Saldívar con un buen toro  de Lebrija, anduvo por momentos en su faena entre altibajos y solamente saludó en el tercio.

Juan Pablo Sánchez con uno de La Concepción que tuvo pocas posibilidades de lucimiento, abrevió y se retiró en silencio.

Esperemos que para la segunda tarde de la feria mejore el clima, la entrada y el trapío de las reses anunciadas.

Twitter @Twittaurino

Fallas de Valencia: Indulto para ‘Pasmoso’ y doble puerta grande de El Juli y López Simón

Por Carlos Ilían.

La inaudita vuelta al ruedo que el presidente, perdidos los papeles y el sentido común ordenó al cuarto toro, ha marcado el triunfalista y exagerado final de la corrida con el indulto al sexto ejemplar de Domingo Hernández. Si el cuarto era de vuelta al ruedo no se podía igualar el mismo premio para Pasmoso, de asombrosa movilidad, embestida generosa e incansable. Entre un clamor no hubo más remedio que conceder perdonarle la vida.

Con este indulto se ponía el broche a la tarde y a estas Fallas 2017. Un indulto discutible porque el toro, aparte de un derribo accidenatl al caballo, no peleó de verdad en varas, casi se fue sin picar. Todo lo demás ha sido notable por su entyrega y como se empleó en la muleta. Un gran toro para el torero. Pero y, ?para el ganadero?. Lo cierto es que el triunfalismo ya se había desatado en las dos orejas que cortó El Juli al cuarto. El maestro de Velilla no se había acoplado con el genio de Malagueño, le costaba un horror y fue buscando los terrenos apropiados y el punto de in flexión de la faena.

Al fin lo encontró, tarde pero al tiempo, en el clásico parón )hoy se dice arrimón), y fue metiendo el toro en la muleta con recursos de torero veterano que se las sabe todas. Faena de muchísimos muletazos, con un final poderoso, obligando una barbaridad y cuajando lo mejor en los redondos y naturales macizos. Dos orejas, y una al primero, le abrieron de par en par la puerta grande.

Y le acompañó López Simón que tuvo el premio de Pasmoso, un toro al que el torero solo tuvo ponerse delante, mover el engañó y acompañar la embestida. Faena más vibrante que profunda, con chispazos de calidad en el toreo sobre la mano izquierda. Después del indulto, las dos orejas para el torero. Faltaría más

Alejandro Talavante no se acomodó con el genio y movilidad del segundo de la tarde. Estuvo muy espeso, pero tragó de los lindo en el quinto, que tenía peligro sordo.

Plaza de Valencia. Novena y ultima corrida. Casi lleno. Toros de GARCIGRANDE

DOMINGO HERNÁNDEZ (7), con enorme movilidad, genio y de juego magnífico el sexto, indultado. Al cuarto se le dio la vuelta al ruedo entre protestas.

EL JULI (7), de azul y oro. Estocada desprendida (una oreja). Estocada atravesada y descabello. Un aviso (dos orejas).

ALEJANDRO TALAVANTE (5), de verde inglés y oro. Pinchazo, estocada corta y descabello (saludos). Cuatro pinchazos y descabello. Un aviso (silencio).

LÓPEZ SIMÓN (6), de fucsia y oro. Pinchazo, media estocada y tres descabellos. Un aviso (silencio). Simula la suerte de matar al toro indultado (dos orejas).

Publicando en Marca

David Mora sale a hombros en Vistalegre

Por Andrés Amoros.

Primer festejo del año en Madrid (Vistalegre): la nobleza de los toros de La Palmosilla propicia que triunfen David Mora (que sale a hombros) y Paco Ureña (que corta una oreja); su flojera impide que el triunfo sea más rotundo. Toros nobles y flojos: ¿cuántas veces lo repetiremos, a lo largo de la temporada?

Mencionar Vista Alegre (así escrito, en dos palabras) supone, para los veteranos, recordar «la Chata» y a muchos nombres ilustres: los Dominguín, Curro Vázquez, Palomo Linares, el último brindis de Antonio Bienvenida … Ahora, este «Palacio Vistalegre» ha visto el duelo entre Iglesias y Errejón: ¡es demasiado salto! Este cómodo recinto cubierto debería ser escenario habitual de festejos taurinos, en el largo invierno, pero, aunque el Metro nos deja en la misma puerta, el coso no se llena.

Con más de treinta años, el murciano Paco Ureña ha logrado ser favorito de Las Ventas. Devuelto el flojísimo segundo, el sobrero es bonancible, le deja estar a gusto, encadenar ceñidas gaoneras y templados muletazos. Prefiero su clasicismo a los momentos en que hace la estatua, estilo José Tomás. Estocada desprendida: oreja. También se derrumba y es devuelto el quinto. El sobrero es flojo e incierto, Ureña se justifica pero el largo trasteo acaba impacientando al público.


El joven castellonense Varea mostró, de novillero, una personalidad irregular. José Manuel Montoliú me cantó las glorias de alguna de sus faenas. Necesita apretar, este año. Traza buenas verónicas en el tercero, que queda corto, desluce el trasteo, mal rematado. El sexto se le queda debajo, en los lances de recibo, le da un revolcón; apunta detalles, con la muleta, alarga la faena y pincha (su punto flaco).

Toros flojos y nobles: la historia de casi siempre. Aunque se esfuercen los diestros, el bondadoso público acaba encrespándose. Así seguiremos…

La certera publicidad de este festejo mencionaba Plazas que se han cerrado hace poco: La Coruña, Barcelona, Vitoria… ¡Que no suceda lo mismo con Vistalegre!