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San Isidro 2017: Grosero toreo de El Fandi con un toro de triunfo


Por Carlos Ilián.

Seria actuación de José Garrido en el tercer toro y en conjunto corrida ramplona de Fuente Ymbro

Lo que cuesta que salga un toro que se emplee con codicia y recorrido en la muleta, que transmita el fundamento del toro bravo y cuando sale, como ayer el cuarto, de nombre Hortelano, va y se encuentra con El Fandi que lo ofende a base de trallazos, de torear a distancia cósmica, de groseras situaciones como citar del revés abusando del ventajismo más descarado. 

Intentó El Fandi, en una serie sobre la mano izquierda, componer mejor, templar y, al menos, situarse algo más a tono con la clase del toro. Pero aquello fue apenas un espejismo.

Las protestas de los aficionados cabales lo terminaron de descomponer y ya al final se echó de rodillas para torear por manoletinas que a nadie conmovieron. Y es que ya estaba vendido todo el pescado. 

Ni la estocada rinconera y efectiva le sirvió a pesar de que el sector más blando de la plaza pidió una orejita. La muerte fulminante del toro tiene esos efectos para el público. Por supuesto que no hubo trofeo y si una fuerte división de opiniones. 

En su primero quiso enmendar un fallo en banderillas colocando un cuarto par cuando ya se había cambiado el tercio. Insistió descaradamente pero el palco se mantuvo en su sitio. Fandi tal vez pensó que estaba en Brihuega…

Lo más serio de la tarde llegó en la muleta de Joisé Garrido en el tercero, un toro que sacó mucho genio y que el joven torero le plantó cara en la distancia corta, embarcçandolo en unos naturales, no perfectos pero con mucha verdad. Las bernardinas cambiando el viaje fueron de mérito pero la espada lo dejó sin una oreja que le hace mucha falta en Madrid

Perera insistió con cierta pesadez ante un lote de cara alta y movimientos trastabiullados., como el sexto.

Plaza de Madrid. Séptima corrida. Más de tres cuartos de entrada. Toros de FUENTE YMBRO (4), una corrida seria de presentación y ramplona de comportamiento aunque el 3º y especialmente el 4º se emplearon en la muleta. 

EL FANDI (3), de azul marino y oro. Dos pinchazos y dos descabellos (silencio). Estocada caída (saludos con protestas). 

MIGUEL ÁNGEL PERERA (5), de turquesa y oro. Bajonazo (silencio). Estocada trasera y desprendida (silencio). 

JOSÉ GARRIDO (6), de grana y oro. Pinchazo hondo y dos descabellos. Un aviso (saludos). Dos pinchazos y media estocada. Un aviso (silencio).

Publicado en Marca

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3ª de Feria en Texcoco: Un desfile de mansos entre sospechas de afeitado

Vergonzoso lo ocurrido en Texcoco: Mansedumbre y afeitado.

Nuevamente Enrique Ponce se enfrento en Texcoco, como lo hizo dos días antes en Querétaro, a un encierro descastado con sospecha de manipulación de sus astas y con justa presencia, con el que terminó por estrellarse.

Es extraño el amor que estos toreros extranjeros le manifiestan a la afición mexicana, cuando la engañan vilmente al ofrecerles siempre un espectáculo fraudulento. 

Lo más lamentable es que las plazas de toros ya no se llenan como sucedía en el pasado al conjuro de sus nombres.

La fiesta en México esta en estado de coma y estos señores parece que han venido a rematarla con sus imposiciones. Ya se llevaron el oro y ahora quieren hasta las sobras.

Y los toreritos mexicanos que son los más afectados, tristemente les sirven de comparsas porque ninguno tiene la fuerza para impedirles que sigan afectando el negocio de donde comen sus familias.

De SOL y SOMBRA.


Juan Pablo Sánchez  y el español Enrique Ponce se repartieron hoy un triunfo artificial y sin importancia, en lo que fue la tercera corrida de la Feria del Caballo 2017 en la Plaza Silverio Pérez, que registró más de media plaza.

Junto a los matadores alterno el rejoneador potosino Rodrigo Santos, quien se despidió de esta plaza con poca fortuna.

Se lidiaron toros de la ganadería de Torreón de Cañas, algunos muy justos de trapío y todos faltos de casta. Los lidiados por Enrique Ponce y Sánchez  sospechosos de manipulación de sus astas.

Abrió la tarde Rodrigo Santos, y se llevó algunas palmas. Con su segundo, el del adiós, también escuchó palmas pese a sus esfuerzos, ya que se llevo un lote imposible para el lucimiento.

Enrique Ponce no tuvo mayores complicaciones con un lote aborregado y pastueño, con el que logró dos faenas en medio de un oasis de mansedumbre, que fue la razón principal para que sus faenas no terminaron por calar con más fuerza en el tendido. En su primero fue ovacionado y corto una oreja de su segundo.

Juan Pablo Sánchez puso mucha voluntad, lamentablemente fue ante dos reses impresentables.

A su primero le corto una oreja y con su segundo la espada le quitó el triunfo, para quedar todo en una vuelta al ruedo.

Twitter @Twittaurino

LAS VENTAS | DOMINGO DE RAMOS: En memoria del niño Adrián

Alberto Aguilar, volteado en su segundo toro de la tarde. Jaime Villanueva.

El festejo, como suele suceder, encerraba mucha expectación, pero fue toda una decepción

Por Antonio Lorca.

Será la primera vez en la historia que Las Ventas se pone de pie y guarda un minuto de respetuoso silencio en homenaje a un niño -Adrián Hinojosa, de ocho años- que quiso ser torero, pero una cornada mortal le ha impedido vestir.

Emocionantes el momento y la atronadora ovación en memoria de un crío que se convirtió por obra de una maldita enfermedad y de algunos malvados instalados en el anonimato de las redes sociales en el símbolo de una fiesta necesitada de referentes.

Adrián ha tenido poco tiempo para sonreír y ser feliz a causa de una voltereta de las que no dejan escapatoria. Su muerte -la de un niño empitonado por el cáncer- llega al alma de cualquiera con dos dedos de frente. Por esa tristísima circunstancia, él fue ayer el protagonista del festejo; por eso, y porque ni la corrida de Victorino Martín ni la terna de toreros estuvieron a la altura del homenaje que merecía ese aspirante a la torería que, al menos, tuvo la alegría de dar la vuelta al ruedo y salir a hombros en un festival el año pasado.

Respondió la afición a la llamada de los toros del afamado ganadero de Galapagar, que vive tiempos de gloria tras el indulto de Cobradiezmos en la pasada Feria de Abril. Guapa corrida la que inauguró el ciclo de festejos mayores en la plaza de Madrid. Pero el envío de Victorino Martín no respondió a la ilusión despertada. La guapeza de su trapío no encerraba más que falta de entrega, tristeza, sosería, corto recorrido, cara a media altura y algunas aviesas intenciones. Total, que solo el segundo toro, primero de Fandiño, mostró noble sinceridad por el pitón izquierdo, y el quinto, sobrero de San Martín, blando como el devuelto, permitió que Aguilar lo muleteara con serenidad en una labor que no alcanzó el nivel esperado.

En fin, que el festejo, como suele suceder, encerraba mucha expectación, pero fue toda una decepción; el toro es un misterio y nadie sabe lo que guarda hasta que se abre el portón de chiqueros.

Pero, ¿y los toreros? Cuando no hay toros, ya se sabe… Pero la corrida se celebraba en Madrid, los tres están necesitados de un triunfo para enderezar su temporada y quién sabe si sus vidas toreras, y todas las miradas de toreo estaban centradas en la arena venteña.

Pues no pasó nada, lo cual es grave; especialmente, para los tres vestidos de luces. Hubo decisión, pero muchas dudas; entrega muy medida; poca firmeza y, sobre todo, la sensación de derrota.

Bien comenzó Gómez del Pilar yéndose a la puerta de toriles para recibir a su primero; el animal se frenó y todo quedó en un susto. Buena actitud en una tanda de verónicas, y un interminable tercio de varas, empeñados todos en que el animal se comportara como bravo cuando no lo era. Digno estuvo el torero muleta en mano, por encima de un oponente que pronto lo avisó por los dos pitones. Muy descastado su segundo, muy despegado el torero, y no pasó nada, que es lo peor.

Fandiño no ha despejado ninguna incógnita. Sigue sin confianza, ni ideas, y no se le nota síntoma alguno de recuperación. Le faltó chispa a su primero, que embistió con largura por el pitón izquierdo, y al torero le faltaron reposo y firmeza. Acelerado y muy desconfiado en el cuarto, y la gente se enfadó con él.

Muy dificultoso y con mal genio fue el primer victorino de Aguilar, y el torero se colocó a la defensiva, quizá con razón. Blandengue y noble fue el sobrero, y le hizo una faena irregular, con algunos momentos muy jaleados, que estropeó con la espada.

En fin, que así es la vida del aficionado… Lo que no ha tenido sentido es la muy corta vida de Adrián.

Martín/Fandiño, Aguilar, Del Pilar
Toros de Victorino Martín -el quinto, devuelto-, bien presentados, desiguales en varas, sosos, descastados y sin clase. El sobrero, de San Martín, blando y noble.

Iván Fandiño: bajonazo y dos descabellos (silencio); pinchazo y estocada muy trasera (pitos).

Alberto Aguilar: media (silencio); pinchazo -aviso-, estocada -segundo aviso- y dos descabellos (silencio).

Gómez del Pilar, que confirmó la alternativa: estocada caída (ovación); dos pinchazos, estocada -aviso- y dos descabellos (silencio).

Plaza de Las Ventas. Primera corrida de la temporada. 9 de abril. Tres cuartos de entrada. Se guardó un minuto de silencio en memoria del niño Adrián, fallecido el pasado sábado. Los tres espadas le brindaron uno de sus toros.

Publicado en El País

Reveladora confirmación de Pepe Murillo y oreja benévola a Fabián Barba

Pepe Murillo. Foto La México Twitter
  • Doble cornada en la pierna izquierda a Gerardo Adame
  • Otra entrada virtual en la México

Por Leonardo Páez.

La bravura contrasta siempre con la mansedumbre y el franciscano público que todavía acude a la Plaza México pudo constatar la enorme diferencia, a excepción de un grupito de improvisados sabihondos que en su afán de protagonismo de repente gritaban ¡toro!, como si eso les diera estatus de conocedores.

En la vigésima corrida de la temporada grande 2016-17 en la Plaza México y tercera de la rebautizada como Sed de Triunfo, hicieron el paseíllo Christian Aparicio –41 años de edad, 17 de alternativa y cuatro corridas toreadas en 2016– Fabián Barba –37, 13 de matador y ocho tardes–, Pepe Murillo –30, nueve y una sola corrida el año pasado–, quien por fin confirmó su alternativa, y Gerardo Adame –27, casi seis de matador, 13 tardes en 2016 y tres este año–, el más toreado de los cuatro y que, sin embargo, a la postre resultó herido con una doble cornada en el muslo izquierdo para lidiar un encierro de la ganadería potosina de Marco Garfias, con edad y trapío pero excedida de peso, mansurrona, medida de fuerza y deslucida en general, pero que, como en las dos anteriores, exhibió el deficiente desempeño de las cuadrillas, no se diga la falta de rodaje de los alternantes, en ese absurdo concepto del sistema taurino que deja los toros más exigentes a los que menos torean y los de la ilusión a los más toreados para que en despliegue de ventajas y comodidad toreen bonito. Ah, pero es que los antitaurinos…

Pepe Murillo, gran prospecto

El arte de la lidia no es sólo de bien hacer delante de un toro, no de su aproximación, sino sobre todo de saber decir, de expresar lo que se está sintiendo y transmitirlo a cuantos ven. Si bien el hidrocálido Fabián Barba cortaría la única oreja de la tarde en otra benévola premiación del juez Jorge Ramos –si no improvisan triunfadores, ¿con quién hacen la última corrida?–, el que supo mostrar con elocuencia los finos rasgos de su interioridad torera fue el tapatío Pepe Murillo, quien luego de casi una década de matador logró confirmar su alternativa en la Plaza México, en tarde nublada que amenazaba lluvia y con una entrada que compite por el record a la más escasa del rebautizado serial.

A ver si me explico: en México carecemos de figuras internacionales del toreo porque a un adinerado sistema tauri-no de escasa visión no le interesa descubrir, valorar, promover, estimular y poner a competir a los buenos toreros del país, entre sí y con los importados. De otra manera no se entiende que los buscadores de toreros de las tres o cuatro empresas fuertes no hayan querido identificar y aprovechar la extraordinaria tauromaquia de Pepe Murillo.

Al abre plaza Nazareno, con 488 kilos, Pepe lo recibió con suaves lances y bella media, para tras el puyazo realizar un quite por ceñidas gaoneras con la marca de la casa, es decir, verticales, templadas, quietas y de manos bajas, rematadas con preciosa revolera. Llevó al toro a los medios con suaves muletazos y consiguió allí templados naturales remontando la sosería del astado y exhibiendo su inteligencia torera. Tras pinchazo y media, salió a saludar al tercio.

Y con el cierraplaza Cofrade, de 512 kilos, Murillo ejecutó cadenciosas verónicas de mano baja y quitó por magníficas tafalleras a pies juntos, con privilegiado ritmo y armonioso juego de brazos, en la mejor tradición capotera jalisciense. Plantado en los medios, erguido y ceñido, ejecutó espléndidas tandas por ambos lados, como si trajera 50 corridas y no una sola, hasta que el toro se vino abajo. Dejó una estocada desprendida y el puntillero paró en dos ocasiones al burel, por lo que el ahora exigente juez mandó dos avisos. El diestro volvió a salir al tercio y aseguró su lugar en la corrida de triunfadores del próximo domingo.

Publicado en La Jornada.

Sergio Flores sigue imparable; nuevo triunfo en Texcoco 

Flores continúa imparable.

De S y S.

Triunfal ha sido la primera corrida de feria con los triunfos de Arturo Macías y Sergio Flores; mientras que el ganadero Pablo Moreno se llevó el Concurso de Ganaderías y al final del festejo salió en hombros junto a los matadores, ante menos de media entrada en la plaza de toros Silverio Pérez de Texcoco. 

En esta ocasión, desgraciadamente el trapío de algunos astados estuvo muy por debajo de lo esperado para un concurso de ganaderías y es algo que la nueva empresa tendrá que tomar en cuenta, si de verdad quieren que esta plaza recupere el brillo de antaño.

La mala entrada también es muy preocupante a pesar de las condiciones adversas climatológicas, tomando en cuenta que en el cartel estaban anunciados cinco de los toreros más importantes con los que actualmente cuenta nuestra baraja nacional. 

El Festejo 

El rejoneador Andrés Rozo abrió el festejo ante un buen toro de Torreón de Cañas, pero su paso por Texcoco ha sido para el olvido. Mientras que los forcados de Teziutlán lograron una buena pega. 

Arturo Macías con el de Pablo Moreno estuvo variado con el capote. Con la muleta realizó series por ambos pitones para rematar una faena larga y eléctrica de una estocada entera. Recibió dos orejas y el público exigió que se le concediera el arrastre lento al burel. 

Sergio Flores está imparable y también le cortó dos orejas al toro de la ganadería de Xajay que le tocó en suerte y con el que estuvo por encima durante toda la lidia. 

Diego Silveti con un toro de Villa Carmela escucho un aviso y fue silenciado.

Arturo Saldívar con un buen toro  de Lebrija, anduvo por momentos en su faena entre altibajos y solamente saludó en el tercio.

Juan Pablo Sánchez con uno de La Concepción que tuvo pocas posibilidades de lucimiento, abrevió y se retiró en silencio.

Esperemos que para la segunda tarde de la feria mejore el clima, la entrada y el trapío de las reses anunciadas.

Twitter @Twittaurino

Fallas de Valencia: Indulto para ‘Pasmoso’ y doble puerta grande de El Juli y López Simón

Por Carlos Ilían.

La inaudita vuelta al ruedo que el presidente, perdidos los papeles y el sentido común ordenó al cuarto toro, ha marcado el triunfalista y exagerado final de la corrida con el indulto al sexto ejemplar de Domingo Hernández. Si el cuarto era de vuelta al ruedo no se podía igualar el mismo premio para Pasmoso, de asombrosa movilidad, embestida generosa e incansable. Entre un clamor no hubo más remedio que conceder perdonarle la vida.

Con este indulto se ponía el broche a la tarde y a estas Fallas 2017. Un indulto discutible porque el toro, aparte de un derribo accidenatl al caballo, no peleó de verdad en varas, casi se fue sin picar. Todo lo demás ha sido notable por su entyrega y como se empleó en la muleta. Un gran toro para el torero. Pero y, ?para el ganadero?. Lo cierto es que el triunfalismo ya se había desatado en las dos orejas que cortó El Juli al cuarto. El maestro de Velilla no se había acoplado con el genio de Malagueño, le costaba un horror y fue buscando los terrenos apropiados y el punto de in flexión de la faena.

Al fin lo encontró, tarde pero al tiempo, en el clásico parón )hoy se dice arrimón), y fue metiendo el toro en la muleta con recursos de torero veterano que se las sabe todas. Faena de muchísimos muletazos, con un final poderoso, obligando una barbaridad y cuajando lo mejor en los redondos y naturales macizos. Dos orejas, y una al primero, le abrieron de par en par la puerta grande.

Y le acompañó López Simón que tuvo el premio de Pasmoso, un toro al que el torero solo tuvo ponerse delante, mover el engañó y acompañar la embestida. Faena más vibrante que profunda, con chispazos de calidad en el toreo sobre la mano izquierda. Después del indulto, las dos orejas para el torero. Faltaría más

Alejandro Talavante no se acomodó con el genio y movilidad del segundo de la tarde. Estuvo muy espeso, pero tragó de los lindo en el quinto, que tenía peligro sordo.

Plaza de Valencia. Novena y ultima corrida. Casi lleno. Toros de GARCIGRANDE

DOMINGO HERNÁNDEZ (7), con enorme movilidad, genio y de juego magnífico el sexto, indultado. Al cuarto se le dio la vuelta al ruedo entre protestas.

EL JULI (7), de azul y oro. Estocada desprendida (una oreja). Estocada atravesada y descabello. Un aviso (dos orejas).

ALEJANDRO TALAVANTE (5), de verde inglés y oro. Pinchazo, estocada corta y descabello (saludos). Cuatro pinchazos y descabello. Un aviso (silencio).

LÓPEZ SIMÓN (6), de fucsia y oro. Pinchazo, media estocada y tres descabellos. Un aviso (silencio). Simula la suerte de matar al toro indultado (dos orejas).

Publicando en Marca

David Mora sale a hombros en Vistalegre

Por Andrés Amoros.

Primer festejo del año en Madrid (Vistalegre): la nobleza de los toros de La Palmosilla propicia que triunfen David Mora (que sale a hombros) y Paco Ureña (que corta una oreja); su flojera impide que el triunfo sea más rotundo. Toros nobles y flojos: ¿cuántas veces lo repetiremos, a lo largo de la temporada?

Mencionar Vista Alegre (así escrito, en dos palabras) supone, para los veteranos, recordar «la Chata» y a muchos nombres ilustres: los Dominguín, Curro Vázquez, Palomo Linares, el último brindis de Antonio Bienvenida … Ahora, este «Palacio Vistalegre» ha visto el duelo entre Iglesias y Errejón: ¡es demasiado salto! Este cómodo recinto cubierto debería ser escenario habitual de festejos taurinos, en el largo invierno, pero, aunque el Metro nos deja en la misma puerta, el coso no se llena.

Con más de treinta años, el murciano Paco Ureña ha logrado ser favorito de Las Ventas. Devuelto el flojísimo segundo, el sobrero es bonancible, le deja estar a gusto, encadenar ceñidas gaoneras y templados muletazos. Prefiero su clasicismo a los momentos en que hace la estatua, estilo José Tomás. Estocada desprendida: oreja. También se derrumba y es devuelto el quinto. El sobrero es flojo e incierto, Ureña se justifica pero el largo trasteo acaba impacientando al público.


El joven castellonense Varea mostró, de novillero, una personalidad irregular. José Manuel Montoliú me cantó las glorias de alguna de sus faenas. Necesita apretar, este año. Traza buenas verónicas en el tercero, que queda corto, desluce el trasteo, mal rematado. El sexto se le queda debajo, en los lances de recibo, le da un revolcón; apunta detalles, con la muleta, alarga la faena y pincha (su punto flaco).

Toros flojos y nobles: la historia de casi siempre. Aunque se esfuercen los diestros, el bondadoso público acaba encrespándose. Así seguiremos…

La certera publicidad de este festejo mencionaba Plazas que se han cerrado hace poco: La Coruña, Barcelona, Vitoria… ¡Que no suceda lo mismo con Vistalegre!

La Regadera de Sergio Flores – Sequedad y Realidad de José Adame.

Arremete el jaraleño a la tapatía de Sergio Flores en plenos medios. FOTO: Edmundo Toca.
Arremete el jaraleño a la tapatía de Sergio Flores en plenos medios. FOTO: Edmundo Toca.

La constante búsqueda de la excelencia taurina de Sergio Flores, su paciencia dentro y fuera del ruedo, convierte la mala programación empresarial de su Temporada en la mejor de las presencias. Pleno de entrega y realización, su promesa de triunfo se torna en la sentencia que apunta a la mejor realidad taurina. La corrida de Jaral de Peñas se topa con sus propios defectos principalmente la mansedumbre y se estrella con un torero vestido, no de azabache, sino de conformidad y contrariedad. Joselito Adame recibe un descontón que exhibe a sus panegíricos y entreguistas incondicionales que ayer lo entronizan y hoy esconden la cabeza. Hace la entrada y el toreo Hermoso que pincha hasta la saciedad de nuevo.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si Hermoso de Mendoza trae la gente, Sergio Flores se la echa a la bolsa.

Y ésta se lo echa a hombros al finalizar la corrida.

Así es esto del toreo, más en una Plaza que espera año con año al navarro para hacer la mejor entrada de cada Temporada. Es más que entendible, nunca está taurinamente mal, eso parece imposible. Hermoso entra a La México, llena su tendido y deja ver que hay visos de reforma, es decir, que él también entra al sentimiento de traer toros mejor presentados.

Tomemos la palabra a las figuras.

Así, cada tarde vendría el filtro tan necesario.

Las dos faenas de Hermoso, una ante el bravo y noble primero, otra ante el manso y tardo cuarto, ocurren ante el asombro de un público que le aplaude cuando le puede y exprime en su totalidad al buen primero, “Sebastián” nombrado, con el paso preciso y templado, quizá la contrariedad es colocar el segundo rejón y la ya inexplicable y lamentable, terrible, forma de matar del navarro. Simplemente así no se puede estar.

Al primero le para magníficamente, decide colocar el segundo rejón luego de que le aprieta, Pablo torea magnífico y acaricia con la cola del equino la cara del astado, luego crece en banderillas piruetas incluidas y cuando parece que el cárdeno seguirá ese ritmo, afloja tristemente dejando lo que dibuja premio doble, al bajon grado de matar fatal y descabellar peor.

Con el cuarto repite, malamente, la dosis.

Mata fatal tras hacer andar un manso, tardo y probón, protestón, al que Hermoso de Mendoza encela muy en lo corto, aguanta cabezazos y alterna lados del toro y perfiles del equino al torear al hilo de las tablas, de nuevo piruetas exponiendo y, en momento bueno, muy airoso sale de la suerte. El de Los Encinos, manso sin mayor fondo, queda sin aire dentro para soportar el final, tristemente deficiente, del estellés.

Perdido con el rejón de muerte. ¿Qué ocurre con Pablo en el último tercio?

Francamente parece no haber solución.

Y qué habrá ocurrido con la Temporada si Empresa no desperdicia la oportunidad para que a tendido lleno, un torero como Juan Pablo Sánchez, triunfador de la Temporada, se muestre ante el gran orfeón de la Monumental. Al menos, le hacen un favor a la versión que de Joselito Adame aparece por la Puerta de Cuadrillas. Esta sombría, mediana y muy contradictoria aparición, empezando por el principio: el vestido elegido. Una muestra del estado taurino del torero, más sombra y menos luz.

Lo peor es que esto ocurre con el único toro con expresa posibilidad de triunfo, el primero de lidia ordinaria. Este castaño “Ciervo Rojo”, alto y serio, calcetero de los cuartos traseros igualmente, complica las cosas al hidrocálido que no alcanza a sujetar sin ser enganchado en el recibo, le receta doble puyazo al dejarlo ir suelto y es entonces cuando toda su pretendida pompa y prefabricada circunstancia, se derrumban justo al momento en que Sergio Flores le aprieta.

Basta una de las más hermosas tradiciones del toreo para que tal cosa ocurra, el quite.

Que a cada puyazo, tres deberían ser, corresponde un quite.

Y del segundo en adelante, toca a los alternantes. Flores echa mano

El quite de Sergio Flores al toro de Joselito, factor de cambio. FOTO: Edmundo Toca.
El quite de Sergio Flores al toro de Joselito, factor de cambio. FOTO: Edmundo Toca.

del catálogo habitual y tira de la chicuelina con emoción rematada en soberbia y vertical media verónica. En ese punto, el toro pone las cosas difíciles, Adame desespera por la incapacidad de la cuadrilla de salir al frente de un astado que echa para atrás y tira el ancla en síntoma de mansedumbre. Luego, ésta, expresa en el segundo tercio, parece desaparecer cuando José se dobla poderoso, acaso demasiado, latiguea la embestida que responde violenta en el de pecho con la derecha.

Atención, se trata de un manso con casta, es decir, de lío y que no se apacigua.

Pero Joselito, pese a un lado derecho con embestida larga y repetida, opone el tirón, el serrote y el martillo, tira del toro sin mayor temple, le enganchan de pronto y apurado se ve al rematar cada tanda. El toro, franco en su intención, no miente al anunciar que su pitón izquierdo es el complicado, donde puntea y se vuelve pronto, ante esto, no hay más que un mero ejercicio de exploración sin el mínimo esfuerzo de realización.

La vuelta a la derecha, la falta de compás, pese a despatarrarse, lo hacen ver descuadrado varias veces, no supera el cabeceo, se junta el viento y, aunque la gente le corea, pesa más en él la incomodidad que tratar de echar para adelante, cae en el ritmo del toro y no éste en su temple. La bagatela de la manoletina no disfraza la realidad.

El toro se ha ido y se va, sin haberle toreado del todo.

Hacer pasar no es torear. Feo espadazo.

En fin, así anda este torero, insuficiente ante el manso y deslucido, aunque violento, quinto, que le desarma tras la necedad de iniciar por alto, le hacer ver insolvente y le cobra la indolencia de tardes pasadas. Notorias son sus ganas de irse de la Temporada y reafirma José que, tras su encerrona, el trono queda más que vacante que nunca y, después de hoy, que no está ya siquiera en fila del mismo, su atención parece estar en todo menos en lo que importa, gana la forma al fondo y hoy sí que hay varios más que amenazan, más bien concretan, su mayor y mejor avance hacia la primera línea.

Tal es el caso de Sergio Flores. Con el mismo terno de su gran tarde hace dos años.

Porque no es causalidad que el bordado tlaxcalteca supere esta vez al deshilado hidrocálido, el berrendo y serio tercero, tal como el castaño ya descrito, es una real prueba. Y Sergio Flores hace posible lo imposible, detiene con los dedos un ventilador y no se corta, porque el berrendo, con todo y su percha, sale únicamente a calamochear y rebanar, a protestar y deslucir, a dejar mal al que viste de grana y oro .

Va a la querencia, ahí le pican, complica la brega, Flores ordena y convence.

Siempre en el sitio exacto espera el tlaxcalteca que se queda, tras iniciar abajo, en el lugar exacto para girar plantas y, como si nada, ligar con la derecha ante una protesta expresa que no trasciende sino al ojo del taurino pues al calamocheo le falta fuerza.

Flores insiste pero, pese a plantear las cosas en serio y hacerle pasar por ambos lados, la nula intención del astado, su irrenunciable protesta, le hace cortar por lo sano. Increíble que tras espadazo entero, cuando el toro se acuerda que tiene casta y aguanta a ceder en la hora final haya quien aplauda, no se confunda querido diletante, el chiste es aguantar y ser bravo en todos los tercios no solo en el final del último.

Claramente, Sergio Flores ha leído al tendido.

Compuesto por esta variopinta e incipiente, pero al fin, Afición.

Pero también ha hecho el torero y para muestra los lances, en algún momento sutiles y diáfanos, en otro desmayados y serenos,

Derechazo de Sergio Flores, a la huida del toro respondió con mando torero. FOTO: Edmundo Toca.
Derechazo de Sergio Flores, a la huida del toro respondió con mando torero. FOTO: Edmundo Toca.

sujetando al manso sexto que amaga con frenar y salir suelto, el manto de la verónica se desgrana entre su cintura que juega y las manos que al vuelo resuelven la embestida de la res como la playa la embestida del mar. Media muy toreada en los medios es el remate.

Y ahí comienza la escalada.

Porque, aunque ya lo ha hecho anteriormente, lo que se hace bajo el reflector de luz suele ser más importante que lo que se hace entre sombras, así que esta faena mirémosla como la indeclinable vocación de Sergio Flores de buscar lo mejor de un astado que mansea y que tal condición implica desplegar, no de cualquier modo, los resquicios, principalmente, de casta que posee el que cierra plaza.

Siendo la casta la agresividad ofensiva del toro, el de Jaral cuando arranca y deja de mansear toma el engaño, es bien picado y Sergio da la vuelta al intentado régimen adamista con un clásico del capote mexicano, Ortíz, la tapatía, esa suerte con el capote por detrás y por las afueras, con el lance siempre hacia los medios y el torero hacia el tercio, momento que no vivimos con tal emoción en esta Plaza desde Jorge Gutiérrez y su gran tarde en Diciembre 2001.

Esta vez no sale del todo al paso dado lo suelto del toro pero se remata airosamente alentando la esperanza de que el de negro embista.

Se complican las cosas en banderillas.

Vuelven a temblar a las cuadrillas y a mansear el jaraleño.

Entonces Flores ordena, recoge al astado y brega, hace las cosas en el sitio y, además, escucha y lee a la gente, a la que brinda sincero y entregado.

Cierto es que equivoca el inicio, tanto insistir en el repetitivo pase cambiado por la espalda a un toro tan manso viene mal, descubre la gracia en el morito de doblar contrario y hacerla varias veces. Flores, que insiste en el cambiado, lo consigue con la plaza hirviendo pero a riesgo de estropear la posible faena al tropezarse con el toro, entonces en el tercio frente a toriles, tras doblar contrario, Sergio, vertical y muy desmayado el brazo, se da, al fin, a torear.

Y no pararía.

Pese a las vueltas contrarias del toro al que castiga, lucidor, en el trincherazo, al que cita de dentro a afuera varias veces y con el que se inventa el terreno alternando arrucina invertida o molinete, atacaría desafiante su terreno pese a impedirle ligar por bajo derechazos. Entonces Flores, inteligente, dueño de su ubicación y sitio, alterna circurret, capetillina, vitolina, luminoso afarolado y cambios de mano, para quedar el toro por dentro y él en el mando por el terreno cambiado, salvo en uno de pecho larguísimo en terreno natural.

Solo así, con la Plaza en vilo, convence al manso.

Porque con la zurda, tras ligar dos y huir el toro, viene el cambio de procedimiento para hacerlo embestir por el lado izquierdo con dos pinceladas de cartel. Alguien me decía que alguna voz de ultratumba califica la poncina como “populismo”, un simple golpe de efecto. Nada más errado y trampa. Flores cita para tan mentado muletazo, genuflexo y frente al burladero de la primera suerte donde, tras pegarlo de manera circular invertida, corta la huida del toro en la primera y provoca la vuelta para un cambio de mano maravilloso en tal posición.

De cartel.

De campanillas.

Tan genial que ahí, sobrado y torerísimo, en pleno domino de su tiempo torero, cuando el toro vuelve natural, en pleno disfrute, Sergio Flores hace suya para siempre la victoria sobre el astado al trazar el pase contrario por bajo y con la izquierda más rotundo y de mayor calado, sí Señores, de toda la Temporada.

La entrega de La México es total.

Surge de lo bien toreado, de lo fundamentalmente construido y continua en el remanguillé, flor invertida del molinete, más el de pecho con el estallido de la Plaza.

Pese a la desigualdad, porque hay enganchones y un inicio en titubeo, el final de faena y la entrega en la estocada ponen la segunda oreja y una salida a hombros que ratifica que la regadera la carga siempre Sergio Flores, volverlo a traer es lo que procede y si lo hace con una corrida tlaxcalteca, atención, será el gesto de gestos.

Lástima que la Afición, sus deseos y sueños, vayan a ser ignorados.

Vilmente.

A menos que, tal como ocurre hoy, inesperadamente, regrese en unas semanas, un nuevo milagro del toreo.

Para bien y enhorabuena de todos.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Febrero 19 de 2017. Décima Sexta de Derecho de Apartado. Tres Cuartos de Plaza en tarde fresca soleada aunque con diversas ráfagas de viento durante la lidia de tercero, quinto y sexto. Falta iluminación en la Plaza para efecto de la lidia y en pasillo de la misma.

6 Toros, 2 para rejones de Los Encinos (Divisa Azul, Rosa y Verde) Serios y altos, bien presentados por sus cabezas serias y buena hechura: bravo y notable el primero mientras el cuarto resulta manso y probón, se frena en banderillas; y 4 de Jaral de Peñas (Divisa Obispo, Amarillo y Blanco) Variopintos y mansos los cuatro, serios por delante: encastado el segundo con un tremendo pitón derecho .

Indebidamente la Empresa inexplicablemente remueve a un posible tercer espada en contravención a lo originalmente anunciado como corrida de triunfadores.

Bien la Autoridad al aguantar la improcedente petición de homenaje y de máximos trofeos luego de premiar el sexto turno.

El Rejoneador Hermoso de Mendoza Ovación y División. Joselito Adame (Sangre de Toro y Oro) Palmas y Pitos. Sergio Flores (Grana y Oro) Ovación y Dos Orejas tras leve petición de Rabo.

El tercer espada salió a hombros.

Difícil tarde de las cuadrillas a pie, buen puyazo durante el primer tercio del tercer turno de Othón Salinas Ortega.

Tras la poncina, Sergio Flores se inspira en formidable muletazo que cierra la faena.