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La Enésima Tropelía – Cierra Temporada “Mayor” con sabor a Menor.

Cambio de mano de Arturo Macías a “Petirrojo” de Las Huertas. Foto: Miriam Cardona.

Ahora es el Juez Braun, en mala hora nombrado, porque no se puede hacer ridículo mayor, al no saber ver la lidia, ya sea a pie o a caballo, así como las reacciones de cada toro y así valorar y guiar a la asistencia, cada día más confundida. Salta un toro bravo, esto sumado la lastimera y chabacana actuación de Andy Cartagena consigue conmover y promover el camino fácil e inventar un indulto con muy poco de fondo propio y que subraya que de aquel torero a caballo ilusionante de 2000-2001 solo queda un tramposa y vulgar puesta en escena. Arturo Macías aporta la parte menos alborotadora de un espectáculo lamentable y, pese a la exageración que ha tenido su novena puerta grande en La México, se contrasta con la débil y decepcionante aparición de Leo Valadez, sin sitio y superficial, sin mayor recurso para quitarse un lote infame, reflejo del estado de la Fiesta.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Seriedad y solemnidad revisten las formas taurinas.

No negamos, decía Don Neto, la gran algarabía del público mexicano, que goza más del jolgorio de la corrida que de la entendedera del fenómeno taurino. Lo cierto es que la Plaza México está completamente perdida entre la desorientación a la que se le ha sometido de varios años para acá, la falta de autoridad y la auto complacencia de la actual administración. El mejor ejemplo de ello es el rejoneador Cartagena.

La aparición de un anovillado astado que abre plaza hace ver al torero a caballo preciso clavando un solo rejón en lo alto de salida pero acelerado y vacilante en los cites, al quiebro o a la tira en banderillas y sin mayor temple, a la misma velocidad siempre al galopar, sin torear, solo dando vueltas por el ruedo.

Así los toros, nunca mejoran.

Y veamos la lidia a caballo, precursora fundamental del toreo a pie, como un ejercicio también de sometimiento, de poderío y de temple. Esto Cartagena lo muestra a medias ante este cárdeno oscuro primero, fiel a su tipo ganadero pero infiel a su encaste pues este ejemplar sale flojo y se le esfuma la casta, acaba parado. A esto se homenajea con impensable Arrastre Lento. Claro, el rejoneador está tan pendiente de la galera y de dar coba a la gente que, ésta, predispuesta, aplaude incluso lo realizado fuera de la cara del toro.

Olvidando que, salvo el cite psicodélico, todo lo que se haga fuera de la línea de ataque del toro, del lugar donde puede herir, es ensayo o simulación.

Más, si esto se pretende que tenga mérito.

Pincha Cartagena varias veces y es silenciado.

Entonces la corrida encuentra, sorprendentemente, dos partes serias, una en la presencia aun cariavacada del castaño primero de lidia ordinaria, un burel largo y alto, demasiado zancudo acaso pero con cabeza bien armada. Y otra con la aparición tardía de Arturo Macías con buen proceder capotero, concentrado en el toro y firme ante un burel que se escurre a la querencia, dos veces, además de repucharse del caballo de recibir.

Macías ve como Valadez, en su único momento de lucimiento, interviene correctamente por chicuelinas y el veterano contesta con tafalleras cargando la suerte donde hace notar la tardanza y flojedad del castaño pero cierto son en la embestida, mismo que no alcanza a ser mejorado por las cuadrillas que no atinan y no ahondan la condición del astado.

Pena grande porque los de plata han abandonado el temple y el bien hacer.

Macías por el contrario.

En ambos turnos ha planteado y colocado correctamente el andamiaje. Ha caminado por una estructura adecuada, alternado y genuflexo, vaciando hacia arriba en el primero, sereno y templado, de pie, con el segundo. Este procedimiento le viene perfecto al castaño que agarra son y contagia a Macías de temple en un inicio donde después de iniciar bien se descuadra al girar en el martinete pero que encuentra soberbio desdén. Aquí el toro le responde y le indica que solo embestirá en cierto terreno –sobre las rayas- y a cierta altura y distancia –media altura, de preferencia.

De malva y oro, contra el viento, hace que el toro acuda en dos tandas breves de derechazos, rematadas bien, abajo y con la zurda. Pero trata de enroscarse al toro por el pitón izquierdo sin notar que la flojedad le pide respetar la línea para encelar. La informalidad del toro, su mansedumbre, impide que siga el engaño y descuadra a Macías que responde con la mejor tanda de su actuación, largos derechazos que encienden la esperanza.

Solo por una tanda.

Luego no terminaría por adecuarse ni rematar: plantea correcto, ejecuta desigual. Y en eso se parecen las dos faenas, la primera rematada por alto y con espadazo entero caído. Habría sido bueno tapar el pañuelo. La México, su Juez, tal como en el que abre plaza, aflojan.

Lo malo en los toros es caer una sola vez en la tentación.

Cuando es así, se cae para siempre.

Pese a ello Macías se mantiene ajeno al jolgorio, no hace mella en él, el numerito del cuarto turno y a un precioso toro lidiado en tercer turno ordinario le construye una faena que, de haber respetado la altura y tirado del toro sin descuadrarse o engancharse, el astado habría roto a mejor. No obstante la innecesaria voltereta propia en el intento de gaonera donde pierde tiempos preciosos, se nota de nuevo con estructura y, pese a no rematar, con poca ligazón, termina acertando con la espada, tras alternadamente rematar con cambios de mano por bajo en los terrenos cambiados bajo la Porra.

Estocada entera, en lo alto y en la suerte contraria, incluso la curva del estoque acentua su pronunciado trazo al clavar y, pese a tener algo de tendencia contraria el estoque, Macías hace uso paciente y magnífico del verduguillo, fulmina al precioso “Muñeco”, nombre célebre, y corta la segunda oreja para su novena puerta grande.

Justo cuando más lo necesitaba.

Ya veremos el tiempo qué sitio da a este su triunfo.

Pues así como Valadez no sabe qué hacer con un manso espantoso que hace de segundo ordinario al que no es capaz de sujetar y parar primero para castigar después, el novel torero se ve imposibilitado para apenas mostrarse con tanta pata para atrás, muchas zapopinas en el quite y, claro, demasiadas precauciones al empecinarse a lidiar en redondo a un toro tan manso como chico. Cómo se extraña ese toreo que domeña y remata a pitón contrario para alternar rodilla en tierra el castigo y el latiguillo que merecen los mansos. Su insustancial actuación se acentúa a peor con el inválido sexto al que intenta quite de oro sin mayor lucimiento ante un inválido que debió ser devuelto. Tarde para su olvido.

Y esas mismas tenemos para lo acaecido a la mitad de la tarde.

Cuando salta un dije como el cuarto, “Copo de Nieve” ya histórico, las esperanzas se avivan nomas de verlo. Recordemos, a mejor trapío, mejor bravura.

Aprieta al caballero en plaza, tanto, que pese a clavarle contrario y hacerle dudar sobre el segundo rejón, el toro muestra una condición de atacar con plena alegría en el tranco durante el segundo tercio.

Eso si, si no se le tapa, si se le pasa apenas por encima, sale suelto.

Pero basta sentir el engaño para que embista. Cartagena galopa y galopa, vueltas al ruedo más con las ancas y dando la espalda al cárdeno que encelándole con la grupa y con mejor temple que derive en despaciosidad y, sobre todo, verle torear en plenos medios, más allá del simple ejercicio, hoy ya rebasado, de solo clavar. Porque si Cartagena emociona no es por la manera enfrentar al toro mientras embiste, sino del modo en que él mismo “embiste” al tendido, más pendiente de la puesta en escena que del fundamento de la escena misma.

Y para muestra, un botón.

En uno de los múltiples cambios de jaca, el sobresaliente Jorge López traza caleserinas y el toro acude con tal clase y casta al engaño que termina entablerando y pidiendo más pelea al desorientado y sempiterno sobresaliente. Ahí Cartagena ya no sabe que hacer mas que recurrir baratamente a la chambonería del parado de manos del caballo para jamás citar con compromiso al hermoso cárdeno sino llamarle desde la periferia sin no provocar debdiamente en el cite sino aburriendo al toro y brindar el tramposo espectáculo que su peón de brega tocara los lados del noble toro en abusivo Capote.

A grado tal que “Copo de Nieve” acabara soso y doblando contrario.

Pero todo es posible en La México.

Y el indulto se promueve gracias al ridículo y lastimero ruego de Cartagena, echado en la arena sobre el caballo, todo con tal de no consumar la suerte suprema. Indulto tramposo y tolerado por una Autoridad aun peor y una empresa que festeja el hecho como todo un triunfo cuando quizá ha sido el retroceso donde no gana la bravura pues no hemos podido ver en total dimensión la condición de un toro inicialmente bravo sino la puerta falsa de la pachanga a la que hoy La México está reducida.

La que evita a propósito la suerte suprema.

Esa que impide una mejor y mayor Afición, pues hoy se interesa más la patronal el público y su relajo que en el futuro más duradero, el que nace en el amor de la asistencia por los valores más auténticos la Fiesta. Eso por lo que nadie apuesta…

Eso que es la Afición.

Y quedamos en el último episodio de esta infausta Temporada como el microrelato de @Narratorio, ayer aparecido: “Todo comenzó cuando cayó la última hoja. Se miraron a los ojos con fiereza y sus espadas chocaron. Tras varios minutos de combate cayó un copo de nieve y para alivio de ambos, la lucha a muerte quedó aplazada hasta la primavera.”

Así llega este “Copo de Nieve” y su indulto, a partir del cual, un lidiador se alivia.

Aplaza la realidad, da la falsa salida a lo inevitable de la Fiesta, la verdad del encuentro último, como decía Alfred Tennynson: “Permanece a mi lado cuando vaya apagándome//Y puedas señalarme el final de mi lucha.” Ese final que el cárdeno se ha ganado, luchando, al que la trampa cartaginera le ha cambiado por la muerte en la vejez y la soledad del campirano olvido.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Febrero 11 de 2018. Décima Cuarta de Derecho de Apartado. Un Cuarto de Plaza en tarde fresca con viento molesto en diversos pasajes de la lidia. Palco desatinado y distraído que incide, lamentablemente, en la lidia y el resultado del festejo, para variar, la Autoridad no supo ni como indultar al cuarto de la tarde, ocupó todo menos el pañuelo verde.

6 Toros, 2 para rejones de Reyes Huerta (Divisa Rojo, Blanco y Rosa, saltan al ruedo con otra divisa) chico el primero, sin fondo y con flojedad, increíblemente homenajeado con el Arrastre Lento a cargo de Usía. Precioso de hechura perfecta el lidiado en segundo lugar de la lidia para rejones, cárdeno claro número 250 de 514 kgs., con bravura y alegría en el tranco, responde bien en los capotazos de la cuadrilla y en el quite del sobresaliente así como a los cites de su lidiador, no obstante acaba soso y desentendiéndose de las jacas, indebidamente indultado por la pésima y lastimera actitud del rejoneador y la banalidad de Usía. Y 4 de Las Huertas (Divisa Negro, Oro y Amarillo) Desigual y variopinta, destaca el lote del primer espada, con flojedad pero nobleza. Manso y descastado, saltando al callejón dos veces el segundo e inutilizado el cuarto que debió ser devuelto.

Al finalizar la lida del segundo para rejones el ganadero José María Arturo Huerta y su hijo dieron la vuelta el ruedo.

El Rejoneador Andy Cartagena, Silencio y División en la vuelta al ruedo. Salió a Hombros. Arturo Macías (Malva y Oro) Oreja con Protestas y Oreja tras Aviso. Salió a Hombros. Leo Valadez (Azul Rey y Oro) Silencio en Ambos.

Padecen las cuadrillas nuevamente, al bregar y parear. Imprecisos toda la tarde.

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RECAPITULANDO: Amargo Dulzor de Enrique Ponce – Tobogán Teófilo Gómez.

Doblón de Enrique Ponce a “Vivaracho” para quitar el freno de mano inicial.

Francamente poco podíamos esperar de Teófilo Gómez. Peor aun luego de la danza de corrales semanal. Enrique Ponce no necesita de estas maniobras sino alejarse de sospechas y de un gesto mayor: enfrentar a un toro mexicano de más cartel que las birrias queretanas con la que ya lo hemos visto hasta saciar. No importa el desastre de Teófilo para que un nuevo milagro se teja a partir de los mínimos exigidos en el toro para que Ponce trace una nueva lección, esta ocasión, de precisión de altura y donosura, de clase y arte para hacer embestir a un torito sardo al que, matando fatal, corta dos orejas en plena entrega de La México, severa con Adame y “El Payo” con dos actuaciones que nacen parecidas pero que al final la clase del último marca diferencia.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Se le abre plaza a Enrique Ponce con un rejoneador. ¿Necesita de ello? No.

Se le trae con Teófilo Gómez, sí, otra vez. Y con Barralva. ¿Necesita de ello? No.

Por ello la tarde, que comienza con ovación de auténtico lujo para el valenciano, pasa al aburrimiento con Jorge Hernández Gárate, acartonado al grado de entablerarse y fallar con el rejón de muerte. A la doble frustración de ver al primero saltar despavoridamente y atorarse en la tronera de picadores.

El Juez, Braun, destemplado como siempre, lejos de la acción, toma la pésima decisión de no devolver y el marfileño terno en oro bordado, deslumbrante de Ponce, tan recordado porque con tal combinación desde 1995 ha bordado diversas tardes para la historia en esta plaza, desde el toro de Mimiahuapam en dicha Temporada, la corrida de Los Encinos en Diciembre de 2000 o el faenón a “Llanero” (sí) de Bernaldo en el Aniversario de 2005.

Blanco y Oro, hoy marfil, que se convierte en filipina de enfermero.

O de terapeuta.

Solo así entendemos que, con todo y lo lastimado, lleguen chicuelinas, derechazos de mano alta y templada, despaciosas pero carentes de mayor emoción. Mata mal y solo hay ovación.

Pero la cosa no para ahí. Tenemos que el sospechoso de cuerna segundo se encuentra con la peor versión posible de torero alguno. Atacado de atacar, de zapatillear, de echar afuera y sin temple, de verse desarmado y, claro, exigido, José Adame se achica con el único toro de lidia ordinaria que toma la muleta largo y repetido. Tan poco tiene de toreo que se acerca a donde Manolo Rodríguez, que no ha echado el famoso sombrero, para mendingarle el tan mexicano tocado y hacer de la lidia un simple numerito.

Tras arrimón con un toro que pide espacio hace la gracia de tirarse con sombrero en mano en gesto artificial y forzado.

Como su actitud y pésima manera de estar en la Plaza.

Pincha claro, porque para matar bien, salvo casualidades, hay que haber toreado a tal nivel, más a un toro que le ha exigido someter. No pasa. Como tampoco pasa nada con el barralva quinto, otro torete soso que le levanta los pies al hidrocálido que ya se olvidó que para banderillear, como para todo en el torear, hay que estar bien colocado. Como gusta de pasarse de la cara, al segundo par, desentrenado, se pasa tanto que queda a contraquerencia y claro, el jarabe que le baila el barralveño apenas es la medida del terrible nivel de Adame.

Peor quedaría al matar mal y llegar ya no al enojo sino a la indiferencia de la gente.

Como uno más.

Así pudo quedar el “Payo” insípido y notablemente frustrado ante el tercero con el que, además de verse sin tino, se nota sin actitud. Afortunadamente, luego de intentar Ponce con el manso y débil cuarto, segundo teófilo, en una faena demasiado insistente, sobre piernas para tratar de que el manso avanzar y con dos cambios de mano por bajo de cartel, “El Payo”, por fin, para despertar de todos, se da a torear a la verónica.

Y de qué manera, el toreo como nunca debería de variar.

Cuando piramidalmente el compás que sostiene la suerte hace que el tronco gire y los brazos desahoguen la embestida hacia las muñecas, la plaza rompe y el toro, manso y desesperantemente soso, incluso mejora. Y esto ocurre en doble aspecto, “Payo” no

“El Payo” a la verónica, a pie firme, compás de pirámide y mano templada. FOTO: Edmundo Toca.

afloja, se templa en el nuevo quite y al cerrar la media verónica, vertical y torera, el ambiente se va para arriba y se dispara cuando la gente abruma como nunca a Ponce y este regala un toro.

A partir de entonces, con el efecto que genera esto, la faena del queretano, crece, desde el péndulo inicial hasta los derechazos redondos, los naturales de pleno empaque y los cambios de mano que no hicieron sino acentuar la mansedumbre y la necesidad, como hizo, de que “El Payo” se impusiera de nuevo y con la derecha abrochara la faena que…

Echa a perder con la espada… otra vez. ¿Por qué? Solo Dios…

Y como hubo protestas, con razón, “El Payo” estaba por taparse, menos mal Enrique Ponce no le deja y así se desahoga y purga la mala suerte de la tarde para dar paso a la capa roja, negra y blanca de “Vivaracho” el sardo y precioso astado, aunque destragado y chico, regalo de Teófilo Gómez que mete el freno de mano de la sosería, esa palabreja donde comienza la nobleza a mostrar los síntomas de su verdadera condición.

Ponce la siente en el capote, como en el lance por pitón derecho, hay salidas que muestran al sardo pajarear. Pero tras breve puyazo, lo realmente “Vivaracho” cobra vida gracias a la magistral y torera, de ritmo teñida, de temple creada y aunque de plata bordada, brega de Mariano de la Viña que dio a Enrique Ponce el milagro en oro centenario de lograr que el de Teófilo por lo menos no detuviera su embestida.

La México casi ni lo nota, de otro modo, lo habría sacado al tercio.

Ponce lo sabe. Brinda a todos y los doblones, constantes y sonantes, rematados algunos a la media altura, brindan el alivio y el amparo pero también son los cimientos a partir de los cuales los derechazos de las dos primeras tandas hacen que el toro tome el engaño al natural pero frene en el remate contrario, más si ve las tablas. Entonces la mano izquierda se rompe, previo aleteo en el cite, que traza un natural de estaquillados en horizontal perfecta en un ejercicio de colocación de encelamiento y de sometimiento de ese opaco deseo de no embestir hacia el pleno e iluminado camino del convencimiento de tomar el engaño.

Y al natural, el cite insiste  a la tardanza que convence y prepara los pases genuflexos y pese a no ser, primeramente lo rotundos como después, ajusta cuando el toro protesta al sentir los adentros, regresa con derechazo cumbre y nuevo cambio de mano de gloria revestido.

Previo al cierre y al remate por bajo.

Que mientras otros juegan al poste y al arrimón, Ponce echa mano de la personalísima dosantina genuflexa, luego de haber repasado todo el toreo natural al extremo, en triple poncina que termina, con La México rota y Ponce en torero desplante marcando en la arena, con el ayudado su pisada en la plaza de su máximo cartel.

Solo que la espada cae en pésimo sitio: baja y perpendicular.

Se esfuma cualquier trofeo, La México dio dos y, algunos pidieron el rabo. Mal otorgadas las primeras, bien negado el segundo. Ese fue el acíbar entre tanto almíbar, entre tanto, impensable dulzor que parecía no llegar ante lo manso y descastado del encierro.

Que solo las virtudes más finas de Enrique Ponce podían obtener.

¿Qué será el día que escape de el “Síndrome de Teófilo”?

Que nuestros ojos, igualmente triunfal, lo vean.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Diciembre 3 de 2017. Tercera de Derecho de Apartado. Menos de Media Plaza en tarde fría con viento intermitente. Palco equivoca, para variar, el Arrastre Lento al sobrero de regalo dada su falta de fuerza, tardanza y sosería, así como la premiación de la segunda oreja al primer espada. De igual manera, terrible error no devolver, tras lastimarse luego de brinco al callejón y quedar atorado en la tronera de picadores, al primero. Público consentidor con el toro y severo con el toreo (remitirse a la crónica)

8 Toros, 1 para rejones de El Vergel (Amarillo, Obispo y Verde) Anovillado con cierta casta entre el tercio y las tablas funcionó en el último tercio. Y 7, el séptimo como sobrero, 3 de Barralva (Divisa Azul Pastel, Amarillo y Rosa) los lidiados en primero, segundo y quinto turnos; sospechosos de pitones, acochinado el primero que salta la barrera y luego de quedarse atorado con una cuerda en el pitón derecho, se astilla y aun así no es devuelto. Mansos el resto y descastados; 4 de Teófilo Gómez (Divisa Azul Celeste, Blanco y Plomo) Chicos, mansos y sospechosos de pitones. Bonito de hechuras aunque chico el sardo lidiado como primero, con fijeza y nobleza en las telas pero tardanza en decidir la arrancada y sosería tras el remate de las suertes, homenajeado exageradamente con el Arrastre Lento.

El Rejoneador Jorge Hernández Gárate, Silencio. Enrique Ponce (Marfil y Oro) Ovación con Saludos y Vuelta tras Aviso y Dos Orejas en el de Regalo tras petición de rabo. Salió a Hombros. Joselito Adame (Azul Rey y Oro) División y Silencio. Octavio García “El Payo” (Obispo y Oro) División tras Dos Avisos y Oreja con Protestas.

Simplemente genial, templado, largo y con donosura la brega de Mariano de la Viña al sobrero, ya había lidiado a una mano al cuarto. Al de regalo en el segundo tercio le empapa de tela, sin enganchar, le descubre el temple y le hace tomar el engaño largo, situación fundamental para el resultado de dicho turno. El resto como siempre, a media o mala agua.

Fotograma de la faena de Ponce a “Vivaracho” de un lado a otro encela al sardo astado.

RECAPITULANDO: Tropieza Jaral de Peñas – Posible Vuelta de Arturo Saldívar.

Así embistió el jaraleño “Bienvenido” al natural de Arturo Saldívar, solo el viento impidió llegara el remate de la faena. FOTO: SuerteMatador.com

Grave descalabro a la Temporada. Hermoso de Mendoza sufre de ese síndrome tan mal extendido entre todas las figuras del toreo y que implica, esta vez, la captura por parte de Bernaldo de Quirós de la voluntad y de las posibilidades taurinas en la Plaza México. Esta ganadería marca el tropiezo del rejoneador navarro en la peor entrada que se le recuerde y en la tarde más gris que podamos apuntarle. Tristemente Valadez y Cayetano exhiben sus carencias ante un encierro manso pero con ciertas posibilidades y, con el único toro bravo del encierro, Arturo Saldívar muestra síntomas de recuperación pese al siempre exagerado “show” de Jesús Morales que premia y homenaje hasta a las palomas que pasan.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Siguen las figuras, esta vez Hermoso de Mendoza, equivocando el razonamiento.

Ahorrándose esfuerzos acaban en la vergüenza total. La tarde de Hermoso hoy en La México ha sido para formarle la bronca pero, este también es un riesgo ya medido, a la asistencia capitalina también le han quitado la casta. Lo ocurrido con el navarro, al verle sin enemigo alguno al frente, tanto en presencia como en nula bravura, se habría castigado con aquel público reaccionario del ayer con no sola indiferencia de hoy sino con un severo mítin.

Hoy ya no pasa porque se ha acostumbrado la gente a conformarse. Como “es muy difícil negociar con las figuras” tenemos que tragarnos las dos birrias cárdenas que vuelven a pisotear el color de la divisa y la importancia de la Plaza México.

Javier Bernaldo no entiende.

Di de orgullo ni de dignidad.

Y si lo juntamos con Don Pablo el abuso adquiere proporciones monumentales, como la imposibilidad de hacer embestir al bernaldo no por otra cosa sino por la aflicción, lo abrumado que quedan ambos ejemplares y el susto que les provoca tener delante de sí a todo un peso completo cuando ellos apenas a categoría mínima llegan. Sumado esto a la mansedumbre, ningún activo del portafolio mendocino consigue el milagro.

El villamelonaje aun aplaude pero el aficionado responde con un arma moderna.

El desdén, la indiferencia, la más peligrosa de todas las actitudes.

Esto puede y debe tener arreglo, mismo que está en la corrida de los señores Barroso que siempre ilusiona. Solo que, desde el primer instante, se encuentra con una preocupante tendencia a la querencia generalizada. Así abre la tarde con la confirmación del joven Valadez, el muchacho hidrocálido que ha ganado en dureza pero que ha perdido en frescura y a quien privaron, sabrá Dios por qué, de venir de novillero a la Monumental.

La minoría le espera pero para la mayoría Leo Valadez es un desconocido más.

Esto pudo cambiar con el manso primero, al que lancea y que deja a su aire, el jaraleño busca y consigue doblar contrario en cada capotazo. Leo tolera, le deja hacer lo que le viene en gana, también en el quite. Como las cuadrillas no abonan en nada con el capote, desde la contraquerencia, pasada la ceremonia de confirmación, con notorio nerviosismo, Valadez trata al astado como si de un toro normal se trata.

La cosa acaba en el tercio frente a toriles.

Ahí el manso embiste, será manso pero casta tiene y toma largo el engaño, por un momento, pese a su imparable velocidad, Valadez corre la mano con emoción, crece con la izquierda y, tras pases diestros, la faena no termina por romper, ni el hidrocálido en centrarse por esa necedad de sacrificar la línea natural del toreo, echar hacia fuera, e ir por el trazo invertido que convierte, tristemente, la dosantina en enredadina y al temple en empujón.

Y la faena en enganchón y el pinchazo que enfría todo.

Entonces el festejo se congela en el frío y la mansedumbre.

El juego del encierro empaña cualquier intento ulterior de Valadez al que traen a la trágala a estrellarse y lo acentúa la falta de sitio, atinencia y, principalmente, solvencia de Cayetano que termina, por mal colocado, dando la espalda a los testigos en la confirmación, y que, ya en el ruedo, no se está quieto al no poder quitar la protesta al segundo al que no es capaz de quitárselo de encima con lo que de un torero como él se espera.

Lo mismo con el segundo, difícil, que vale poco. Rivera Ordóñez no muestra ni la raza de lo uno ni la majestad de lo otro. Se ve rebasado desde que Saldívar muestra, ante ese toro, que el manso requiere quietud y largueza. Lo muestra en un tremendo quite combinado, las chicuelinas le salen que ni pintadas, no obstante las tafalleras resultan algo enganchadas.

Quieto se queda y remata vertical la rebolera que enciende el tendido.

Cayetano se guarda el capote, solo intentaría algo más en el cuarto con el que impensadamente se va de rodillas al inicio, acaba la cosa muy mal, incluyendo, otra vez, la indiferencia. De nuevo, como en 2009, .

Entonces Saldívar revuelve el río y alcanza a salirse para pescar en él.

Así se encuentra al muy largo, algo destragado pero bien armado “Bienvenido”, nombre de toro célebre, más para este encaste, al que no insiste en veroniquear al ver su tendencia a la querencia, situación que duraría, salvo con el caballo, durante el resto de los primeros tercios. Saldívar remata el saludo con tijerilla y no comete el error de querer hacer quites ni acentuar la tendencia a la querencia del negro astado.

Al contrario, se afana en que, ese trote suelto, no se prolongue y presto se va a los medios, tras brindis general, donde tras pase cambiado por la espada, pega de largo la arrucina invertida en dos ocasiones que provoca, tras la segunda, la vuelta natural y pujante del toro sobre el lado izquierdo al que responde el torero con soberbio cambio de mano y desahogo por alto en el de pecho.

Pero llega el viento y, quizá por ello, el amontonamiento.

Pues tras una primera tanda larga y emocionante de derechazos, exprimiendo el tranco largo y entregado, por humillado, de la embestida del toro, y otra más, la necesaria tanda de naturales se estropea posterior al tercer muletazo de esa tanda, el viento y la imposibilidad de Saldívar de ganar un paso entre pase y pase provocan que el toro le invada el sitio y se venga con mucha emoción sobre la muleta.

Cierto es que sale un tanto suelto al final de cada muletazo.

Cierto es que Saldívar se refugia en el tercio y el toro afloja para terminar desparramando la vista y en las tablas pues lo que se habría hecho con él era con la famosa sentencia de “Antoñete”: “Pronto y en la mano”, cosa que el viento ha impedido.

De ahí viene el cierre haciendo el poste de Saldívar en la joselillina con la emoción que da el toro arrancando de largo al que, inexplicablemente, pincha.

Debió perder la oreja.

Tal como Jesús Morales, otra vez, pierde la honra al premiar, malamente con una oreja que no pide la mayoría y un arrastre lento algo discutible por tantas vueltas contrarias por tanto salir suelto.

La emoción enciende el frío ambiente, la casta incendia el palpitar taurino, orejas a un lado, homenajes de menos. Pocos entienden la necesidad de público: no queremos orejas, queremos casta. No queremos modelos, queremos toreros.

Veremos quién lo quiere entender.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Noviembre 26 de 2017. Segunda de Derecho de Apartado. Menos de Media Plaza en tarde fría con viento que molesta la lidia a partir del tercero. El Juez de Plaza, que responde al nombre de Jesús Morales, no valora la correctamente la petición NO mayoritaria luego de la muerte del tercero y premia equivocadamente al tercer espada, así como exageradamente otorga el Arrastre Lento al tercero.

8 Toros, 2 para rejones de Bernaldo de Quirós (Rojo, Obispo y Verde) Impresentables por anovillados, ambos mansos y sin fuerza, pitados en el arrastre. Y 6 de Jaral de Peñas (Divisa Obispo, Amarillo y Blanco) pareja de pinta negros todos, aunque dispareja de trapío, destaca especialmente el lidiado en segundo lugar, negro, alto y con seria cabeza: bravo y con casta de inicio aunque acaba suelto y hacia la querencia. Homenajeado exageradamente al tercero, nombrado “Bienvenido” número 168 de 490 kilogramos, con el Arrastre Lento. El resto mansos y con tendencia a la querencia, no obstante el primero, manso de inicio, termina encastado y embiste en toriles.

El Rejoneador Hermoso de Mendoza, Pitos y Pitos. Cayetano (Tabaco y Oro) Silencio y Silencio tras Aviso. Arturo Saldívar (Azul Noche y Plata) Oreja Protestada tras Aviso y Silencio tras Aviso. Leo Valadez (Blanco y Plata) Ovación y Silencio.

El tercer espada confirma su alternativa con “Arrogante” número 171 de 477 kilogramos de la ganadería titular.

Pésima tarde de las cuadrillas con la capa. Tras parear al segundo de lidia ordinaria saluda Jonathan Prado.

 

Lunes @Taurinisimos 136 – El Juli y Adame, Temporada Grande 2017-2018. César Rincón en La México.

“El Juli” prepara el “julipié” esto y más en el lunes de @Taurinisimos.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del lunes 20 de Noviembre de 2017. Conducen Miriam Cardona (@MyRyCar) y Luis Eduardo Maya Lora (@CaballoNegroII)

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2017-2018. Corrida Inaugural del Derecho de Apartado.

Análisis Toros de Teófilo Gómez para Julián López “El Juli” y Joselito Adame en Mano a Mano.

Clip: “Antes de Salirle al Toro” de @DivisaFilms.

Roca Rey Triunfa en Querétaro con Payo y cornada a Luis David Adame encierro de Montecristo.

Recuerdo de César Rincón en la Plaza México en la Regia Inauguración de la Temporada de Oro 1995-1996. Faena al toro “Ventanito” de Garfias en Noviembre de 1995, dos orejas.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo lunes 27 de Noviembre de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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HOY Lunes de @Taurinisimos EN VIVO 7 pm @RadioTVMx – Inaugural Plaza México, Temporada Grande 2017-2018.

Hoy en @Taurinisimos, polémica en el mano a mano de Juli y Adame.

El análisis de la apertura de la Temporada Grande llega @Taurinisimos luego del polémico encierro de Teófilo Gómez y la oreja de “Juli” en su mano a mano con Joselito Adame y el futuro de la Temporada en La México. Recordaremos a César Rincón 22 años después de su triunfo en la Monumental.

Por: De SOL Y SOMBRA. Redacción.

Hoy, en lunes revolucionario, en punto de las siete de la noche hora de la Ciudad de México  @Taurinisimos analizará el resultado del cartel de ayer domingo con el que abrió la Temporada Grande en la Plaza México.

Seguiremos con las faenas importantes de las corridas de Querétaro e Irapuato con la cornada de Luis David Adame y el triunfo de Andrés Roca Rey en la Santa María.

Desde Aguascalientes Sergio Martín del Campo y su opinión sobre festejos de Calaveras y el paso de los toreros hidrocálidos.

También recordaremos a César Rincón 22 años después en la inauguración de la Temporada de Oro.

Estos y otros temas de actualidad, hoy en punto de las 8 de la noche a través de http://www.radiotv.mx en vivo y, posteriormente, en el canal de YouTube: TaurinisimosTV.

Aquí la liga: https://youtu.be/uONpx44sk1U

Conducen Miriam Cardona y Luis Eduardo Maya.

Esperamos contar con la participación de la Afición taurina.

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La Cruz de Teófilo – Martirio Ganadero en Gris Apertura de La México.

En verticalidad, “El Juli” gana, en mansedumbre gana Teófilo y pierde la Afición. Foto: TADEO ALCINA RIVERA. Aplausos.

Teófilo cumple lo que promete. A la Empresa parcialmente le funciona lo que oculta. Y los toreros salen con la misma intención de siempre, hacer hasta donde se pueda, con el esfuerzo natural que impone de lidiar cualquier corrida pero sin el sobre esfuerzo que requiere la trascendencia taurina. Con una mansada tamaño Plaza México, “Juli” cumple el expediente al completar, en un mismo año, el quinteto de teófilos, no nos extrañe que, de premio, mate uno más el día 12 y complete “dignamente” su año en ña Monumental. Por su lado, Adame, efectista y corriente, refleja su estado real que solo el oficialismo podrá maquillar. Triste caída de la bravura, la casta y el trapío del toro de lidia.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Solemos pasar por el Barrio de la Santa Cruz en la mayoría de nuestras visitas a Querétaro capital, con su histórico templo, lo mismo convento que prisión, mausoleo y cuartel, vigía que ha visto pasar la historia de este país, casi en un pestañeo.

Ahí está el árbol de espina más misterioso del mundo, el que no da flor ni da fruto que solo puede crecer y reproducirse ahí, ese cuya figura, en forma de cruz, es solo espina por los cuatro costados. Algo así es la mansedumbre, esa espina que también igualmente es el báculo olvidado de un fraile que caminó dewde las Hibueras hasta la Santa Cruz sobre un camino igualmente espinoso.

Como la herida que esta noche deja Teófilo Gómez en la Plaza México.

Que nada justifica lo disparejo de la primera parte de la corrida y lo variopinto de la segunda, la falta de casta de los tres primeros y lo inválido del resto aunado a los sospechosos pitones. Si esto no ha llegado a mayores es dado la taurinamente juvenil mayoría, asistencia que cuya ilusión taurina, ávida de Plaza México y de Temporada Grande, ha frenado perder los papeles pero a la que hay que decir que esto ni es el toro bravo ni menos la Fiesta.

Así tenemos que Teófilo manda un flaco y serio cárdeno para abrir Temporada que muestra a “Juli” simple, sin mayor otro trámite capoteril, viene un horrible refilón trasero y la tendencia del astado, el más serio del encierro, a recortar por el lado derecho es expresa. Por ello López entiende que el lado bueno es el izquierdo por donde muletea con el tranquillo que tanto le caracteriza, muleta a modo de pantalla, la cintura hacia fuera, un embarque atrasado y la ligazón siempre en la periferia.

Como hay momentos de largueza y lentitud, La México embelesa.

No podemos negarlo, está en nuestra programación neuronal y en el palpitar.

Pero lo cierto es que el mérito de una faena y del toreo está en proporción directa al rival que se enfrente, este, descastado y soso, permite con su cara alta pase a pase que “Juli” se coloque a placer sin ser su planta exigida a la distancia que se pone, más cerca el cárdeno protesta, de ahí que el toreo, ya sin el feo retorcimiento, abra el compás pero se de a hacer embestir al veleto con mayor temple, alargando el recorrido y logrando llevar la embestida, incluso en redondo.

Único momento mayor de la faena.

Porque con la derecha Julián López no encuentra la forma, ni en lo vertical ni con su tranquillo, solo en los circulares ligados que borran cualquier observación hacia el toro. La México ayer solo ve al torero que excede en la faena y, a su por demás ventajoso modo, deja un volapié, contrario y perpendicular, defectuoso, que… sí, aunque ustedes no lo crean… se premia.

Y se protesta, que aun el porrismo no es unanimidad.

A la postre, esta sería la única oreja, menos mal.

Porque “Juli”, habría cortado otra más con el espantoso manso tercero, rajado desde salida, un burel cárdeno de feos pitones jadeante en todo momento sin celo por la muleta ni casta, que husmea los muslos y que, no obstante López lancea con temple, trata de aplicarle la fórmula por el lado derecho hasta que tanta periferia, tanto apuntar la salida por anticipado y tanto retorcimiento en los naturales, provoca que el cárdeno se salga del cuadro y se le cuele por dos veces.

Dos topetazos que no causan mayor emoción.

Entonces, “Juli”, en gesto dramatizado, se engalla pero el descastado le pone en el sitio obligándolo a dejar amaneramientos para quedarse vertical y quieto para ahí buscar su toreo la mejor versión que pueda ofrecer ante estos toros que ni para el consomé sirven.

Juli” vuelve a regodearse, a acomodarse con temple.

Pero ese temple, que tiene fundamento técnico, carece del alma dramática de la Fiesta.

La México le corea fuerte pasando por alto lo anterior, se embelesa en la circular dosantina y los cambios de mano, los molinetazos que llevan a pasar de faena y a dejar todo en pinchazo cuando el “julipié” canto a la ventaja, se estrella en hueso. La vuelta al ruedo, mecánica como casi toda su actuación sabe a muy poco.

Porque, es cierto, nos lo corrobora el gran Salvador García Bolio, ha toreado en redondo, varias veces y bien, pero cierto es que al natural, ha acompañado la embestida más que haberla toreado.

Así las cosas.

El inválido quinto, castaño retacado, sumado al cuarto y al cierra plaza, hacen ver que Teófilo Gómez coloca la cruz sobre la naciente Temporada, la mansedumbre, la flojedad y la invalidez que dan al traste cualquier esfuerzo.

De ahí que José Adame, arrastrando la cobija, recurra al estribo con el decadente cárdeno cuarto e, incluso, banderillee a la moderna pero con temple al salinero y debilísimo sexto. Tratando de rescatar su muy cuestionable prestigio y, sobre todo, su incapacidad de poder con el segundo.

Un cárdeno girón, fino y en la raya del trapío, a la postre único toro de triunfo.

Nombrado “Misionero” a lo Fray Márgil de Jesús, queretanamente.

Pero claro, al no lancear templado, al no mandar con sutileza a Adame le queda la vulgaridad, lo más corriente y al uso que se tiene, la cara dura, el retorcimiento y la ausencia de la mínima sutileza en los derechazos a un toro que pide mando de seda y temple de hierro. Con él solo atina a despatarrarse y ligar derechazos con el pitón derecho del astado que crece y así como en Diciembre dejó la mitad de embestidas al bravo teófilo de aquella ocasión, con este desatina al intentar cerrar por bajo, al grado del enganchón.

Y de la voltereta.

Y de marrar con el descabello.

Y así pasar al abucheo, con toda razón.

Que cuando se habla demás, el toro mexicano, a veces mustio, sin decir tanto pone en su lugar a los que no son capaces de poner el toreo donde ponen las palabras.

Y así se va el mano a mano, cargando la Afición con la ausencia de rivalidad, falta de contraste, sin oposición con bravura pero con la cruz del aburrimiento y, claro, con la torería al mínimo en una de las entradas inaugurales de menor asistencia después del año pasado.

En preocupante monotonía.

Solo queda pensar que después de la cruz, de la espina e, incluso, de las caídas y la expiración, tan solo quede, la esperanza de que llegue, taurinamente, la resurrección.

Al tiempo.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Noviembre 19 de 2017. “Corrida de Inauguración”. Primera de Derecho de Apartado. Más de Media Plaza en tarde fría con cierto viento que molesta la lidia a partir del tercero. Corrida en Homenaje a Miguel Espinosa “Armillita” tras su sensible fallecimiento con minuto de aplausos. Mal la Autoridad Delegacional al permitir que la Temporada comience una semana posterior a lo exigido por la Ley para la Celebración de Espectáculos Públicos del Distrito Federal. La Autoridad que preside equivoca al juzgar mal la petición al finalizar la lidia del primero. Afición en cortedad y villamelonaje en mayoría.

6 Toros, 6 de Teófilo Gómez (Divisa Celeste, Blanco y Plomo) variopinta y dispareja de presencia, sospechosa gravemente de pitones y, salvo primero y tercero, retacada en kilos. Ausente de fuerza y bravura, apenas el estrecho segundo tiene recorrido en la muleta aunque es débil. Protestón y descastado el cariavacado primero, manso y soso el tercero y el resto simplemente inválidos y sin fuerza.

Inexplicablemente el tercero es aplaudido en el arrastre, el resto, salvo el segundo, es fuertemente pitado.

Julián López “El Juli” (Azul Añil y Azabache) Oreja con Protestas, Vuelta y Silencio. Joselito Adame (Grana y Oro) Silencio, Pitos tras Aviso y Silencio.

Cuadrillas en discreción y con solvencia. Pésimo puyazo en el primer tercio de la lida, refilón a medio toro.

Así embistió el noble “Misionero” al que no cuajo Adame. FOTO: Tadeo Alcina Rivera. Aplausos.

Crónica de Querétaro: ¡Que Envidia!

Roca Rey. Foto Casa Toreros Twitter.
Roca Rey. Foto Casa Toreros Twitter.

Por Francisco Jara @paco1rafigura – De SOL y SOMBRA.

Dicen que no hay envidia de la buena, sin embargo yo creo que sí la hay.

Que envidia es no tener desde hace unas décadas un torero en México como el peruano Andrés Roca Rey, el cual podrá gustar o no, podrá transmitir o no, podrá tener mil defectos pero tiene la mayor de las virtudes en el toreo; tener hambre y sed de triunfo. Sale a arrasar donde pisa, no le importa la plaza ni sus alternantes, solo piensa en ser figura y créame que si los toros lo respetan ¡¡lo será!!

Una mala entrada registró la Santa María de Queretaro, si acaso llegó a media plaza.

El cartel fue conformado por el veterano Giovanni Aloi, los forcados queretanos y a pié, El Payo, Roca Rey y Luis David Adame con astados de Montecristo de aceptable presencia, 2 inválidos, 2 con movilidad y 3 mansos.

Abrió plaza un inválido de nombre “Cumplido” y un Giovanni Aloi del cuál comentar algo sería una perdida de tiempo. Aplaudidos los forcados quienes al segundo intento realizaron una aceptable pega.

Con su primero de nombre “Giraldo“, El Payo ha dejado dos buenas verónicas y una sentida media. Con la muleta intentó por el derecho ante un manso que terminó por pararse. Entera en buen sitio. Silencio.

Su segundo de nombre “Serenato” tuvo de salida un inicio incierto y así lo demostró en el capote de Octavio. Con la muleta fue algo similar, lo mejor una tanda mandona por el derecho, larga y templada. Un enorme natural. Se puso pesado El Payo con la espada para después de 2 pinchazos y 6 golpes de descabello, escuchar un aviso. División en el tendido.

El primero de Roca Rey, “Queretano” fue un toro con movilidad que fue aprovechado para ejecutar verónicas un tanto apresuradas al igual que la media, la chicuelina y la revolera. Llevó por chicuelinas al de Montecristo al caballo. Una vergüenza la suerte de varas, ya no es ni siquiera una simulación. Un piquete de zancudo haría más daño. Con la muleta todo fue por el derecho, destacan 2 de ellos en la tercera tanda y un soberbio pase de pecho. Termina por ajustadas manoletinas y un desdén mirando al tendido. Una entera para recibir dos orejas que a lo más, era una. Un insulto el arrastre lento a un toro que no fue picado.

Con “Guantero” un toro de bonita lámina, cinchado, Andrés lo ha entendido y le ha realizado una faena pasándose al toro por la faja, obligándole para evitar que se rajara. Terminó el toro con la cara arriba. Al final una trincherilla con mucho sabor. Se tiró a matar sin ventajas, donde los toros pesan, en el centro del ruedo. Entera para sumar una oreja más.

Cerró plaza “Velador” y nuevamente Roca Rey anduvo variado con el capote. Picotazo en lugar de puyazo al toro en el caballo. Inició con pases por alto tomado de las tablas. Del resto de la faena nada que destacar por las condiciones del toro, no por él diestro peruano. Pinchazo, media y 3 golpes de descabello. Silencio.

La terna la completaba Luis David Adame que lamentablemente fue prendido por su primer toro, el cual ya le había avisado desde el inicio con la muleta con el cambiado por la espalda donde estuvo a nada de ser arrollado. Cuando parecía que estaba metiendo al toro en la muleta, se quedó corto, se venció y se volvió en un palmo de terreno para prenderlo de fea manera y pegarle la cornada. Hasta el momento de hacer la crónica no hay parte oficial. Esperemos que todo salga bien.

El Payo fue el encargado de dar muerte al toro.

Twitter @Twittaurino

Luis David ilusiona en Guadalajara, ¿Indulto? El toro bravo es otra cosa


Por Luis E. Carvajal – De SOL y SOMBRA.

Cuarta y última corrida de la primera parte de la temporada 2017 – 2018 en la Plaza de Toros Nuevo Progreso se lidiaron toros de Villacarmela para los toreros a pie con desigual presencia y juego, 2 de Marrón para rejones de justa presencia y destacando el 1ero. Se indultó con protestas al 3ero de Villa Carmela un toro noble que correspondió a Luis David Adame llevándose el triunfo de esta tarde.

Comenzó la corrida con un sentido homenaje a Miguel Espinosa “Armillita” en el cual se dedicó un minuto de silencio acompañado de calurosos aplausos a demás de nombrar a los toros lidiados esta tarde en alusión al reciente fallecimiento del torero hidrocálido quién tuvo importantes triunfos en el coso de la Calzada Independencia.

Abrió cartel el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza un constante atractivo entre el público tapatío que ocasionalmente visita nuestra plaza atraído por el jinete español. Por toriles inauguró la tarde un encastadito castaño que se topó con un Pablo Hermoso con sobradas precauciones y sin entregar a sus caballos a la embestida codiciosa del Villa Carmela. Aunque estuvo templado el ajuste fue mínimo y no tuvo conexión con el público. El 4to fue un toro parado y manso que de colaborador no tuvo nada y a lo lejos se escuchó un atinado grito “Y eso que tú los escoges Pablo” pues eso…no hubo piruetas, ni espectacularidad, mucho menos exposición. Mal anduvo el navarro con el rejón de muerte con el que se llevó abucheos. Que pena que todavía las mejores entradas en plazas de toros en México sean para ver al que alguna vez fue el mejor rejoneador del mundo ante animales sosos, mansos y con actuaciones medianas.

Sobrada expectación había en la afición por volver a ver en esta plaza a Ginés Marín el triunfador de Madrid que tuvo una tarde irregular. Con su 1ero lució por gaoneras y lances a pies juntos. Comenzó la faena de muleta por estatuarios, para conseguir posteriormente muletazos de buena factura por derecha pero sin ajustarse para lograr mayor transmisión en su faena. Circular y dosantinas ante el manso rajado, media estocada y todo terminó con una vuelta al ruedo después de que una minoría lo vitoreara. Con el 5to de la tarde un toro que empeoró conforme transcurría la lidia y se llevó pitos de parte del público.

Luis David ilusiona y no es para menos. La tarde de este Domingo se mostró ante la afición tapatía como un torero maduro para su corto bagaje y dejó claro que más que una promesa es una realidad. Recibió con verónicas con son y desmayo al cárdeno primero que le correspondió. Llevó al caballo a “Maestro” con suaves chicuelinas andantes. El toro realizó un tumbo por la mala colocación del piquero y únicamente recibió un breve y trasero puyazo. Se despidió del capote con un quite por tafalleras y cerró con una revolera vistoza. Ya se anunciaba algo importante. Sí, el toro por un pitón y por el otro ya mostraba fijeza, prontitud y nobleza en sus embestidas.

Comenzó Adame la faena por alto con los pies juntos para posteriormente castigar por abajo a “Maestro”, por derechazos con regular condición logrando muletazos de gran factura y profundos pases de pecho. Lo mejor llegó con la mano izquierda trazando dos tandas de naturales templados dando el pecho una y otra vez al toro de Villa Carmela rematando la mejor serie con un molinete y pase de pecho largísimo que pusieron a la gente en pie. Dosantinas para preparar la muerte y unos cuantos pañuelos comenzaron a hacer presencia pidiendo el perdón de “Maestro”. Un cambio de manos para enmarcar firmó una actuación seria y firme de Luis David. Si algo hay que reprocharle al joven torero hidrocálido es la constante insistencia en cuestionar al juez de plaza Arnulfo Martínez si debía o no tirarse a matar. Había un triunfo importante en la espada que no llegó por vender un indulto polémico que servirá solo para vanagloriar a un toro regular y un triunfo intrascendente. Poco se aprendió de la tarde del Domingo pasado. Con el 6to estuvo muy torero con un negro bragado muy rajado que no consiguió lucimiento alguno.

El toro merecedor del indulto lleva colgado en el cuello la placa de bravo y pone a todos de acuerdo. Que no quepa duda; el arte del toreo es posible gracias a la nobleza que atesora el toro de lidia, pero lo que da grandeza a este espectáculo es el TORO bravo con trapío, integridad, poderío, casta, fiereza, codicia y transmisión. El constante invitado que amamos y le daba el toque de señorío, seriedad y respeto a esta plaza. Que no se pierda.

Aunque la respuesta del público ha sido buena en las últimas corridas, la categoría y seriedad de Guadalajara no se puede ver mermada por una estrategia de promoción de la empresa carente de un soporte de cultura taurina y una notable incompetencia de la autoridad del palco de esta plaza.

Se anuncia para el 26 de Noviembre la semifinal de novilladas con de seis toreros, novillos de “La Playa”. José Maria Pastor, Arturo de Alba, Francisco Martínez, Iván Hernández, Ricardo de Santiago y Rafael Soriano se jugarán un puesto en la final buscando el trofeo “Manuel Capetillo”.

FICHA – Guadalajara, Jal. Plaza de Toros Nuevo Progreso con poco más de media entrada. Toros de Villa Carmela de desigual presentación y juego destacando el 3ro indultado por su nobleza y Marrón de justa presentación y regular juego.

Pablo Hermoso de Mendoza – Silenciado y pitos.

Ginés Marín – Vuelta inmerecida y silencio.

Luis David Adame – Vuelta por el indulto y silencio.