*Para el “Coca” Torreblanca, con cariño y solidaridad.
Roca Rey corta cuatro orejas y un rabo y firma una emotiva faena frente al quinto de la tarde, de nombre “Jefe Arana”, un toro de Xajay premiado merecidamente con el arrastre lento. Hoy el toreo de parar, templar y mandar; el de hondura y templanza lo hizo Roca Rey en La México.
Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.
La plaza rugió de emoción como no lo había hecho en mucho tiempo. Fue en el quinto de la tarde, de nombre “Jefe Arana“, marcado con el número 50, con 514 kilos, y que saltó al ruedo pasadas las seis de la tarde con su bella estampa. Y a partir de ahí todo rodó cómo mandan los cánones en una gran tarde de toros. Porque la faena de Roca Rey al quinto toro fue de una enorme emotividad, ya que tiró de todo su repertorio, para llenar el coso de aromas toreros y dejó a la facción enemiga (sus detractores) con un palmo de narices desde que se puso de rodillas a porta gayola para recibir a su toro, en lo que hay que aclarar, acabó siendo un atropellado intento.
Pero Roca Rey, recrecido en su orgullo, lo intentó de nuevo, se echó de rodillas esta vez junto a las tablas y se salvó de milagro de una cogida al adelantarle la suerte demasiado al de Xajay, después, de pie, ciñó verónicas templando y aguantando las embestidas con mucha firmeza.
Ya con la muleta el toro le respondía a más en todo momento. La papeleta no era fácil, pero el peruano se mostró impasible ante la calidad del de Xajay. Toda su labor estuvo marcada por la pureza de su entrega y por varias tandas largas de muletazos por el pitón derecho que fueron un volcán en erupción y que se producían vez más hondas y con la mano a ras de suelo, de un toro que embistió a más de manera incansable en la muleta.
Al natural tambien consiguió dos series con hondura, que pusieron los tendidos de cabeza. Después llegaron los circulares ligados que estuvieron coronados con un cambio de mano que levantó al público de sus asientos. Dejo un espadazo efectivo y la locura fue colectiva. El juez asomó dos pañuelos, pero este nuevo público pidió con pasión el rabo y el juez de plaza lo concedió con mucho gusto. Al final dos orejas y rabo para el torero y un merecido arrastre lento para el toro. La reacción del público ya pueden imaginarla: de pie porque la emoción no les dejaba tomar asiento y para otros palmas rojas ya que no paraban de aplaudir.
Hoy Roca Rey se marchó de la plaza aclamado por la afición como el número uno del toreo mundial. Y así se lo llevaron a hombros…
Hay que señalar que antes la puerta grande ya estaba abierta para Roca Rey tras cortarle dos orejas al primero de su lote. Cosas del destino. Únicamente tenía que hacer el esfuerzo con el quinto -arrimarse, por ejemplo- pero Roca le correspondió al público de la Mexico con creces.
A su primero de nombre “Gamucita” lo toreo con soltura con el capote pero después, ya con la muleta los primeros compases de la faena carecieron de relieve, quizá porque aún no había asumido la encastada nobleza que el toro desarrolló. Pero, de repente, cuajó un derechazo magnífico; una vez tomada con la izquierda la muleta, se serenó en unos aseados naturales. Cambió de mano y vinieron redondos de extraordinaria suavidad. Volvió a los naturales y los recreó hondos y bellos, abrochados mediante sensacionales pases de pecho seguidos de adornos pletóricos de torería. Una estocada algo caída pero entera, hizo rodar al toro y vinieron a las manos de Roca las dos orejas, que pidió el público por aclamación.
Hoy después de 14 años un torero vuelve a cortar 4 orejas y un rabo en una sola tarde en la Plaza México, en donde solamente muy poco toreros han logrado esta hazaña, siendo Arturo Saldívar el último que lo hizo en la temporada del 2011.
El primer espada fue Joselito Adame que tiempo atrás firmó en esta plaza faenas que fueron reconocidas con varias puertas grandes, y la afición -siempre optimista- guardaba esperanzas de que hoy las repitiera. Pero no hubo manera.

Joselito realizó dos faenas larguísimas ante un lote que no le ofreció muchas posibilidades de triunfo y la tarde se le puso cuesta arriba con su segundo. Aun así luchó contra los elementos y pudimos ver a un experimentado lidiador, capaz de sacar muletazos sueltos a un toro manso e incierto como fue el primero de su lote.
Completaba la tercia Arturo Gilio que enfrentó en primer lugar a un toro con posibilidades de triunfo y para realizarle algunas excelsas suertes. Pero hoy Arturo no estaba para esa labor y pegó un montón de pases en el transcurso de una faena plúmbea que nunca encontró eco en el tendido.

El sexto fue un toro sin transmisión al que Gilio le plantó cara, pero su labor fue un vano propósito, pues aquello era una misión imposible.
Y así culminó una tarde redonda para Roca Rey, en donde demostró su sitio y las estadísticas demodeloras que consolidan su liderezgado, no solo en la taquilla, sino también en el ruedo y esa capacidad que tiene de poder traspasar las líneas tradicionales del toreo para conectar con la juventud, cuya asistencia en sus tardes en esta plaza se multiplica como pudimos observar ayer.

También es importante destacar el encierro de Xajay que envió el Arquitecto Javier Sordo. Un encierro con trapío, variado y serio, con algunos toros nobles y encastados como los lidiados en segundo, cuarto y quinto lugar.
XAJAY / ADAME, ROCA REY Y GILIO
Toros de Xajay, bien presentados, entre los que destacaron el 2° por su bravura y 5° por su clase, premiados ambos con el arrastre lento.
Joselito Adame: Silencio y división tras aviso.
Andrés Roca Rey: Dos orejas y dos orejas y rabo.
Arturo Gilio: Silencio en su lote.
Incidencias: Sobresalieron en banderillas Fernando García hijo y padre, Cristhian Sánchez y Ángel González y en varas, Alfredo Ruiz “El Miura”. Destacó por su salvadora colocación Jorge Luna. Al finalizar el paseíllo el gerente operativo del coso Mario Zulaica rindió un homenaje a la Unión Mexicana de Monosabios. Roca Rey y el ganadero Javier Sordo salieron a hombros.
Plaza México. Tercer festejo de la Feria de Aniversario. Más de media plaza.

Fotos: NTR Toros.





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