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Así vio la prensa la actuación de Luis David Adame en Las Ventas

De SOL y SOMBRA – Luis Cuesta: Ombú no era un toro fácil, era un toro de triunfó, de esos que te dan, pero que también te pueden quitar del toreo.

Luis David Adame lo tenia claro desde que partió plaza y sabía que algunas veces las hechuras no mienten, quizás por eso desbordo ilusión con él jabonero de Juan Pedro Domecq y no desentonó ante un toro que era una maquina de embestir.

Falto quietud por momentos y quizás también faltó mando en la muleta de Luis David, pero sobro corazón y raza en el torero mexicano que se tiro a matar con mucha verdad y aunque dejo una estocada levemente caída, corto una oreja merecida de un toro qué para muchos era de dos.

Cuarenta y seis años después de la ultima puerta grande de Eloy Cavazos en Madrid, está sigue cerrada de momento para los toreros mexicanos.

El País – Antonio Lorca: Pero salió Ombú, un precioso toro jabonero, que empujó en el caballo, galopó en banderillas y llegó a la muleta con una movilidad y una clase excepcionales. No era un toro fiero, sino artista y nobilísimo, pero hondo y exigente en la muleta.

Luis David le cortó una oreja y se la ganó a pulso con entrega y pundonor. Lo recibió a la verónica, quitó por chicuelinas e inició el tercio final por estatuarios muy toreros, atornilladas las zapatillas en la arena, derecho como una vela y quieto como un poste. Ombú embistió largo y tendido, humilló y aguantó una faena larga con extrema bondad.

Luis David hizo lo que sabe y lo hizo bien con ilusión y fortaleza. No es un exquisito, pero se esforzó para estar al nivel de su oponente, objetivo harto difícil. Las tandas resultaron aceleradas, vistas y no vistas, y quedó la impresión de que el que mandó fue el toro, que repetía incansable una y otra vez. Espada en mano, se tiró sobre el morrillo y, aunque quedó caída, mereció la oreja por su encomiable decisión.

Quedaba la incógnita del sexto y la posibilidad de la puerta grande para el mexicano. Echó el resto, pero no pudo ser. Hizo un muy vistoso quite por zapopinas, volvió a brindar al respetable, inició la faena con un ceñido pase cambiado por la espalda, pero el toro desarrolló genio, acortó el viaje y deslució el sueño del muchacho.

El Mundo – Zabala de la Serna: Dormía la plaza en aquel sueño hasta que apareció Ombú. Qué nombre más rotundo para tanta belleza. Una pintura jabonera, un cromo de armonía veragüeña. El toro cincelado por Dios. Habitaba en su interior la bravura, la casta envuelta de calidad. De principio a fin con la boca cerrada. Ese tópico que se hacía verdad. La humillación cierta como el empleo en todas las suertes. Ombú en el caballo empujó con estilo y riñones. Como lo había hecho en el capote de Luis David Adame. En las templadas verónicas del saludo y en las arrebatadas chicuelinas de manos bajas, esa bravura de no hacer ruido. Deslizante y sedosa, sin una sola renuncia.

Adame brindó la ilusión al gentío. Ombú era una ilusión. Y se clavó LD por estatuarios. Sin rectificar un ápice las zapatillas. La resolución del pase del desprecio prendió de oles los tendidos. La primera tanda de derechazos sonó a ajuste. En las siguientes enganchó por delante la embestida dorada, la guió con largura, la sintió en la palma. Acinturado, encajado y ligado el mexicano. Tan seriecito y ordenado. Ombú viajaba en los flecos de la muleta, planeaba en modo avión. La faena tomaba cuerpo. Un molinete que nació con forma de trinchera y el pase de pecho cosido a ella, o a él, pegaron fuerte en el corazón de Madrid. Y, sin embargo, por la mano izquierda la cosa pasaba tibia. Ombú se daba igual pero los naturales no calaban con la misma intensidad. La clase del juampedro palpitaba. Luis David volvió a conectar con su diestra. Más seguro de su dote muletera. La arrucina trajo el eco de su tierra caliente. Otra vez el de pecho a la hombrera contraria como una bocanada de fuego. No quiso despedirse sin catar de nuevo la joya en su zurda. La ronda al natural de correcta propuesta, no más. El cierre fue un órdago a la grande. Por bernadinas ceñidas y, finalmente, con detalles de orfebre por bajo. Cuando agarró la espada, Ombú se cuadró con la fijeza de siempre. Unidas las manos incluso para la muerte. La boca cerrada a la espera del último aliento. Adame lo despenó con rectitud de vela. Una estocada cabal. Como la oreja. En el tránsito del arrastre al cielo de los grandes toros, Ombú provocó una ovación unánime.

No volvió la cara nunca Luis David con el grandón sexto. Con el hierro de Parladé. Un zamacuco basto. Que venía sin irse. Correoso. Bruto. Adame lo alegró por zapopinas sincronizadas. Y se la jugó con firmeza de hombre. Bragado y peleón. Un arrimón en toda regla. Madrid lo despidió con atronador reconocimiento.

Torodos- Barquerito: A pesar de ser corrida de abono se hizo sensible la presencia de un público no habitual. Como el de los domingos de San Isidro. Un público más impresionable. Cuando asomó el toro jabonero, muchos se quedaron con la boca abierta. La ovación cerrada en el arrastre fue unánime: los de los domingos y los de días de labor. Tirios y troyanos, toristas y no. Gran toro. Llevaba nombre exótico: Ombú. El árbol patrio de la Argentina. El árbol de la vasta Pampa malquerido de los gauchos pese a ser de mucha y buena sombra.

Pues este Ombú no paró de embestir, por una mano y la otra, de salida y en banderillas, en las rayas, en los medios y en el tercio también, y de hacerlo con un ritmo carísimo, descolgado a pesar de ser corto de cuello, humillando y repitiendo. No solo le entró a la gente por los ojos. Sino por que de verdad importa y toca el corazón.

Estar a la altura del toro sin demérito era más difícil de lo que pueda pensarse, porque el toro de carril no es necesariamente bravo. Aunque haya casos raros de bravura de carril, como la de este toro tan singular que fue protagonista de la corrida. Mejor dicho, coprotagonista, porque el menor de los hermanos Adame, Luis David, se echó adelante con una seguridad, un celo y un aplomo impropios de torero nuevo. Veinte añitos no más. Toreaba por primera vez en San Isidro como matador de alternativa -la confirmó el pasado otoño en el abono- y la cosa fue llegar y besar el santo, porque no perdonó ni un viaje, estuvo puesto sin vacilar -en la segunda raya, cuatro ceñidos estatuarios para abrir boca, cosidos con el natural y el de pecho- y no se anduvo con tiempos muertos ni pausas ni bromas.

Al platillo sin más, y ahí brotaron tres tandas en redondo, el toro en los vuelos bien traído, en línea o no, las tres ligadas muy en serio y bien abrochadas. El son de la faena bajó un poquito tras esa explosión primera. Hubo toreo con la zurda de quilates, pero no la tanda generosa que pone del revés el mundo. La última tanda en redondo fue más rehilada que ligada. Adame intercaló una arrucina de sorpresa y remató con ajustadas y apuradas bernadinas más aparatosas que precisas. Se fue tras la espada a reventar. Entera la estocada, tal vez algo atravesada, muerte lenta del toro. Casi las dos orejas, muchas banderas mexicanas y esa voz tan fiel que le pega un viva a Aguascalientes cada vez que torea uno de los Adame.

Con Luis David estuvo la gente hasta el último suspiro de la tarde, pero el sexto toro, del hierro de Parladé, negro zaino, acodado, levantado, fue la cruz de la moneda, se quedaba debajo, se revolvía y se defendía. Y no pudo ser completo el desenlace. Una versión feliz del quite del Zapopán después de picado el toro puso a la gente caliente. Y el remate de una serpentina, la primera de la feria.

Marca – Carlos Ilián: En tan pobre conjunto había sin embargo un tal Ombú, toro hondo y lustroso, soberbio en todo que dignificó su procedencia. Un toro de fijeza extraordinaria, de embestida por ambos pitones dejando un surco en el ruedo, templado, codicioso, de largo recorrido. Ujn toro para soñar el toreo. Enfrente se plantó el mexicano Luis David que nunca perdió la cara, que dentro de sus posibilidades estuvo a gusto, desde los estatuarios hasta los redondos muy ligados y los naturales desiguales. Era difícil estar a la altura del toro, pero el chaval mexicano, al menos, pasó con enorme dignidad ante semejante exigencia. Cortó una oreja. El toro era de rabo.

De Toros en Libertad – José Antonio del Moral: De la corrida de ayer, nos quedará la actuación del espada mexicano Luis David Adame, el segundo de los tres hermanos y, por lo que ayer pudimos apreciar, el más virtuoso de la familia azteca. Pronto será la máxima figura actual de los espadas mexicanos. Y si no, tiempo al tiempo. Ayer anduvo enorme por todos los conceptos con el toro ya mencionado y con el otro de su lote, peor en comportamiento, lo que no quitó un ápice de los grandes méritos que Luis David. De haber acertado pronto y bien con la espada con este sexto de la tarde, Luis David hubiera podido salir a hombros por la Puerta Grande de la primera plaza del mundo.

ABC – Andrés Amorós: Luis David, el segundo de los Adame, que brilló como novillero, lucha por abrirse paso como matador. Fue el triunfador en San Sebastián. Tiene condiciones, debe ir madurando. El tercero, un bonito jabonero, se llama «Ombú»: es el nombre del árbol patrio argentino; en guaraní, significa «bella sombra», porque es el único cobijo para los dulces sueños de los gauchos, en la pampa. (Curiosamente, se discute si es un árbol o una hierba grande: aunque llega a diez metros de alto, su tronco es medio hueco). Este «Ombú» da un juego excelente, aunque no le sobren las fuerzas; embiste con prontitud, alegría y nobleza. Luis David capotea vistoso; comienza por estatuarios, logra acoplarse en series buenas, llevándolo prendido a la muleta, muy lento; intercala una arrucina; las bernadinas finales son superfluas. Se vuelca, aunque la espada va al rincón: oreja. El sexto, de Parladé, más grande, da un juego distinto, transmite cierta emoción. Quita Luis David por zapopinas. Saluda Tomás López, en banderillas. Comienza la faena con un pase cambiado de escalofrío; se entrega, buscando redondear el éxito, pero el toro se queda cortísimo; a fuerza de tragar, saca algún muletazo.

Este segundo Adame se ha ganado el respeto de los aficionados. No debe abusar de los quites con el capote a la espalda (igual que Román): recuerden la belleza de la verónica… Ha tenido la fortuna de vivir un dulce sueño, a la sombra bella de un noble «Ombú».

La Razón- Patricia Navarro: Toro bravo, encastado y bueno, que exigía, porque tenía la embestida profunda y pedía que las cosas se le hicieran perfectas. Tuvo mérito todo, porque no era toro simplón sino importante. La faena se vivió con los tiempos templados, costó meterse en ella. De hecho, hubo que esperar a las bernardinas del final para que la cosa explosionara.

EFE – Paco Aguado: Esa solitaria oreja se antojó escaso premio no tanto a su voluntarioso trabajo sino en comparación con el aún mayor que el toro le puso en bandeja con la calidad, repetición y largo recorrido de sus embestidas, merecedoras de un toreo de más calado, hondura y reposo que el que encontraron en las manos del joven azteca.

El Español – Juan Diego Madueño: Inteligente Adame para no tirar demasiado, suave, templado; justo Ombú, con una embestida súper clase. Al natural no se confío Luis David en la primera tanda, se quedaba un poco debajo el toro. Había que llevarlo. Del gateo robó dos o tres. La arrucina elevó de nuevo la faena y ya mantuvo el vuelo hasta la siguiente tanda de naturales, esta vez sí, lo mejor.

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El sector taurino asegura que la fiesta no perjudica a la infancia

De S y S.

La Comisión Nacional de Asuntos Taurinos ha respondido mediante una declaración institucional a un informe de Naciones Unidas en el que se planteaba que ‘para prevenir los efectos nocivos para los niños del espectáculo de los toros’, sería recomendable prohibir la participación de niños menores de 18 años como toreros y como público, asegurando que esta sugerencia ‘no tiene base científica’.

“Los informes de psicólogos que tenemos nosotros acaban diciendo que no debe implicar nada negativo que un niño acompañado de sus padres en un ambiente festivo acuda a un festejo taurino. No tiene por qué afectarles en nada”, ha asegurado el director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, Luis Lafuente, a la salida de la reunión de la comisión en la madrileña Plaza de las Ventas.

El informe del Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas fue publicado el pasado 5 de marzo. La Comisión Nacional de Asuntos Taurinos, órgano de participación y colaboración de las Administraciones públicas españolas con competencia sobre la tauromaquia, ha publicado una declaración institucion en respuesta “en ejercicio de sus competencias relativas a la propuesta de medidas para el fomento y protección de los espectáculos taurinos”.

Así, en la citada declaración recuerda que la tauromaquia se ajusta a la definición de Patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO y que la prohibición de participación y asistencia de los menores “carece de una base científica sólida que la justifique”. “Los estudios nacionales e internacionales que han analizado el impacto emocional de la participación o asistencia de los menores a los espectáculos taurinos desde la perspectiva científica de la psiquiatría, la psicología infanto-juvenil y la sociología concluyen unánimemente que no hay bases suficientes para sustentar científicamente esta prohibición”, ha apuntado.

Asimismo, recuerda que la participación y asistencia de menores “se ajusta a la normativa” internacional, citando tanto artículos de la Convención de Naciones Unidas como de la Declaración Universal de Derechos Humanos. También critica que la citada recomendación “desconoce la realidad histórica, cultural y jurídica de la Tauromaquia en España”.

“La Tauromaquia comprende un conjunto de actividades que se conecta directamente con el ejercicio de derechos fundamentales y libertades públicas amparados por la Constitución española, como la libertad ideológica, de pensamiento y expresión, la libertad de producción y creación literaria, artística, científica y técnica, así como la libertad de empresa”, señala en el texto.

Además, indica que la tauromaquia tiene “una indudable trascendencia” como actividad económica y empresarial. “Constituye en España un sector económico de primera magnitud, con una incidencia tangible en ámbitos diversos como el empresarial, el fiscal, el agrícola-ganadero, el medioambiental, el social, el alimentario, el industrial o el turístico”, ha indicado, sustentando así que “corresponde a los poderes públicos españoles” establecer la regulación del sector taurino.

La Comisión Nacional de Asuntos Taurinos se ha reunido en la plaza de las Ventas para reactivar el Plan nacional de fomento y protección de la tauromaquia (Pentauro) y ha anunciado la celebración del II Congreso Internacional de Tauromaquia, que tendrá lugar en Murcia entre el 18 y 21 de octubre.

Además, entre las medidas adoptadas se encuentra la creación de un plan de formación para presidentes de plazas de toros, para “reforzar y ampliar los conocimientos de quienes ejerzan dicha presidencia”, y también la de trabajar en beneficio de “una asistencia sanitaria que sea homogénea en todas las plazas y para que no haya diferencia de trato entre pacientes”.

La Comisión Nacional de Asuntos Taurinos, coordinada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, es el órgano de participación y colaboración de las administraciones públicas españolas con competencia sobre la tauromaquia y de los sectores vinculados a la misma.

Forman también parte de esta comisión los ministerios de Hacienda y Funciones Públicas, Interior, Empleo y Seguridad Social, Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Economía, Industria y Competitividad, y Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

También las diecisiete comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas; la Federación Española de Municipios y Provincias y una amplia representación del sector profesional afectado, que abarca a ganaderos, toreros, subalternos, empresarios, cirujanos, veterinarios, aficionados y escuelas taurinas.

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Es lo que digo yo: El toreo introspectivo del Payo 

El Payo. Foto Plaza México Twitter.

Por Luis Cuesta para De SOL y SOMBRA.

No ha sido hasta el momento una Temporada Grande en términos triunfales para los toreros mexicanos, sin embargo el pasado domingo sobresalió la sutileza del toreo de El Payo con capa y muleta, con la pudo contruir uno de los momentos más destacados del festejo del pasado domingo.

Esa sutileza surgida de un toreo introspectivo brotó cuando El Payo engancho las embestidas con suavidad con los vuelos de la muleta, y en tirar de ellas con temple y con un trazo uniforme, sin quiebros ni desplazamientos inoportunos que frenaran la entrega de su astado en cada embestida.

También haría El Payo en mi opinión lo mejor de toda la corrida con el capote, especialmente en su segundo, que salió suelto de los primeros lances, pero al que le cuajo algunas verónicas y una media a cámara lenta de cartel.

Esta claro que en el interior del torero queretano se libra una batalla entre la persona que está dispuesta a llegar a donde quiere, pero sin traicionar su concepto y en ese camino como en el de muchos artistas seguramente hay angustias, dudas, contradicciones y los titubeos normales de alguien que está continuamente poniéndose a prueba y jugandose la vida.

Es por eso que algunos encontramos tanta verdad en el toreo del Payo, ya que esta toreando más con el espíritu que con su cuerpo. Como si lo hiciera solo con la fuerza de su voluntad.

Este toreo en tiempos difíciles para la tauromaquia mexicana, donde muchos toreros parecen copia de otra copia, hace mucha diferencia.

Esperemos que esa faena soñada, que sabemos que pronto le llegará en la Plaza México, pueda surgir el próximo martes en la Corrida Guadalupana.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

En busca de un acuerdo nacional para rescatar la Fiesta Brava en México / Se vale soñar


Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

El sistema taurino en México ha dejado de ser desde hace unos años un generador de competencia que produzca nuevos toreros, con los que se aumentaría el numero de festejos realizados por todo el país y se fortalecería la variedad y el numero de aficionados que podrían acudir a las plazas de toros.

Algunos empresarios se han tardado en entender que estamos en un punto donde el aficionado cambió. Actualmente es un actor que está muy atento a lo que se hace adentro y afuera del ruedo. Las redes sociales potenciaron de alguna manera una nueva afición más empoderada ante el oscurantismo con el que operaban algunas empresas en el pasado.

Ante las exigencias de este nuevo aficionado exigente y crítico -que ha generado ruido hasta en las empresas tradicionales- estás han optado por fortalecer su oferta y la calidad del espectáculo qué ofrecen.

Y si bien ambas partes -afición y algunas nuevas empresas con jóvenes a la cabeza- tienen una versión mejorada sobre cómo producir el resurgimiento de la fiesta brava en México, es importante fomentar y apostar por el surgimiento de nuevos toreros.

Recientemente vimos cómo la empresa que maneja la Plaza Mexico fracasó en un serial en donde buscaban nuevos valores -reciclando toreros jóvenes y veteranos- a pesar de una fuerte campaña de promoción en las redes, en donde se comprobó que ni las redes ni las buenas intenciones son determinantes para hacer resurgir la ilusión en los aficionados, porque para que esto suceda hay que trabajar con un rumbo claro, es decir una ideología firme con la que el aficionado se identifique, además de mucho talento, afición y experiencia empresarial en las cabezas de la empresa y algo de suerte.

Uno de los mas graves problemas que actualmente podemos observar y palpar – ante el actual monopolio que maneja la fiesta- es ver como la libre competencia es historia, ya que cuando una sola empresa controla mas  del 50% de las plazas de primera categoría, esta termina por ofrecer una menor variedad de festejos que perjudica al sistema y al aficionado.

Las cifras registradas en la presente década son preocupantes en cuanto al número de festejos celebrados, ya que a pesar de ser uno de los principales espectáculos de masas, los números año con año bajan en comparación con el anterior.

El aficionado no puede influir en la gestión de las plazas, al menos que apueste su dinero y decida incursionar en la organización de algunos festejos como esta por suceder en “La Florecita”, pero tiene el máximo poder al decidir asistir o alejarse de las plazas cuando el espectáculo no es digno, ni acorde a lo que se paga en la taquilla.

Y aunque el futuro es incierto, algunas de las soluciones e ideas se pueden conseguir en un plazo mediano por medio de un plan de mercadotecnia entre sectores públicos y privados, en el que se fusionen el sector taurino, turístico, educativo y de aficionados para apostar por el futuro de la fiesta como un valor agregado en las nuevas generaciones.

Tampoco sería mala idea que la empresa que actualmente tiene monopolizado el sistema taurino, arrendará algunas de sus plazas para que otros empresarios pudieran gestionarlas y realizar festejos menores y mayores, cuando la empresa titular no célebre espectáculos en ellas.

Es de verdad urgente que los principales actores de la fiesta se unan en un mismo frente que defienda la fiesta, pero que también busquen soluciones para rescatar un bien cultural de México, que aunque se niega a morir, ha perdido la grandeza y la importancia que alguna vez representó para la sociedad mexicana.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

Es lo que digo yo: El Payo, la pureza del artista

El Payo en Puebla. Foto Tauroagencia.

El arte del toreo siempre estará acompañado de un halo de misterio y atractivo que muy pocos pueden conseguir levantar. Con hechuras de torero antiguo y reminiscencias de los clásicos, Octavio García “El Payo” es uno de los últimos exponentes de ese toreo de Gaona, de Calesero, de Procuna, del Callao y de Armillita Chico en tiempos recientes por citar algunos ejemplos.

Se dice que las faenas taurinas son efímeras -yo diría que muy breves- porque desaparecen y lo que queda de ellas es su eco, la fábula, la literatura.

Tras su paso por la Feria de Aguascalientes y Puebla, El Payo ha dejado para el recuerdo el eco del buen toreo que lo viene acompañando en cada una de sus actuaciones de la presente temporada, y que dan paso a las siguientes líneas…

Por Luis Cuesta para De SOL y SOMBRA.

Para muchos aficionados El Payo es la imagen del torero clásico: reservado, lleno de cicatrices, bien plantado, al que se le intuye una infancia inexistente dedicada al toro.

“En los artistas el dolor es casi necesario”, escribió Jesús Soto en De negro y azabache, un libro sobre De Paula. Pero ¿El Payo torea con dolor?

Al menos dolor físico si, en los últimos años ha conseguido superar pasajes dolorosos de cornadas y lesiones que han ido moldeando su carácter y su personalidad en las últimas temporadas.

Quizás fue ese dolor físico el que toco algunas fibras sensibles que hicieron que su toreo evolucionará hacia terrenos más  comprometidos, en busca de un concepto clásico y puro, que en la pasada feria de Aguascalientes y el pasado 5 de mayo en Puebla brotó en sendas faenas que fueron un comprendió de temple, valor, quietud y arte.

El Payo en la pasada feria de San Marcos. Foto NTR Toros Twitter.

En todas sus faenas hubo hondura y pasajes de pureza, de ese toreo de arte que en México estaba huérfano -quizás desde el retiro de Armillita Chico– hasta que El Payo por una necesidad artística y de vida decidió implementarlo como filosofía de su toreo.

En Aguascalientes surgió el milagro del toreo bien hecho a la verónica acompasado con el pecho y con la cintura. Hombros, antebrazos, brazos, muñecas y manos, porque se torea con todo el cuerpo no solo con el espíritu. Después, ya con la muleta, consiguió muletazos llenos de hondura y plasticidad pellizcado por las musas del arte, arrebatando los olés más sinceros de toda la feria de San Marcos.

Pero más allá de indultos, orejas y rabos -que no corto en abundancia por sus fallas con la espada- el toreo del Payo dejo con su sello una huella honda en el buen aficionado hidrocálido y feriante.

Lo mismo sucedió en Puebla en donde los presentes recordarán seguramente por mucho tiempo su mano izquierda, su pase de pecho y la pureza con la que ejecutó todas las suertes.

El Payo en la pasada feria de San Marcos. Foto NTR Toros Twitter.

Es ilusionante para todos aquellos que nos decantamos por el toreo clásicoel de siempre dicen algunos- que en la actualidad podamos disfrutar de un exponente como El Payo, ya que su toreo nos resulta un bálsamo de frescura entre tanta frialdad y exponentes insulsos que abundan en el escalafón.

Hay toreros que sienten el toreo y otros que lo practican; pues bien, El Payo lo siente.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_




Es lo que digo yo: Bipolaridad Texcocana

“El periodista, no debe erigirse en publicista del sistema, ni en agradador de toreros, empresarios y ganaderos. El periodista debe buscar la verdad y contarla. Sin más.” Alfonso Navalón.

Por Luis Cuesta – para De SOL y SOMBRA.

La fiesta de los toros en México sigue demostrando una extraña bipolaridad que a muchos nos parece incomprensible, aunque parece mentira algunos empresarios continúan comportándose como aficionados y no como profesionales del toro.

Este comentario viene en relación a algunos hechos que se han producido en el ultimo fin de semana en nuestro país.

Si analizamos lo sucedido en Querétaro y Texcoco podríamos pensar que las corridas de toros son un sopor por la conformación de los carteles y el ganado que se está lidiando, y, en consecuencia, el público esta abandonando las plazas como sucedió el pasado viernes en la Santa María de Queretaro.

La feria de Texcoco por su parte hasta el momento y pese a los esfuerzos de la nueva empresa su gestión no termina por convencer; todo esto en presencia de las figuras más reconocidas y con los toros más comerciales, pero las entradas han sido en términos generales regulares.

La verdadera noticia actualmente en México es una plaza llena.

Está comprobado que algunas figuras ya no interesan en provincia, pero continúan en los carteles porque no hay un relevo a la vista. También fracasan las empresas en alguna ciudad dejando la fiesta en crisis, pero continúan en otra, mientras la emoción en el ruedo esta extraviada y los públicos abandonan las plazas ante los altos precios del boletaje y una cartelera que generalmente no despierta el interés en el aficionado.

Pero la culpa no toda la llevan las figuras, en este caso Enrique Ponce, la culpa es de un sistema empresarial que apuesta en teoría a lo seguro o hacia lo fácil y en su apuesta llevan la penitencia, al tener que aceptar toda clase de exigencias y peticiones que terminan por afectar al espectáculo.

Incluir a Enrique Ponce y Sebastian Castella en la feria de Texcoco parecía una apuesta segura en el papel, sobretodo si tomábamos en cuenta sus pasadas actuaciones en la Temporada Grande donde rozaron la gloria con algunas faenas magistrales.

Pero el aficionado en la actualidad que es más meticuloso y más despierto que en otros tiempos, además de su hartazgo ante tantos abusos, intuyó que en Texcoco el nivel de importancia y del toro no sería el mismo y decidió no acudir a  la plaza.

Por eso ante los lamentables hechos ocurridos el pasado domingo en Texcoco, uno pensaría que los taurinos son un grupo sin escrúpulos, que actúa al margen de sus clientes, a los que engaña y decepciona tarde tras tarde y que por eso, la gente no va a las plazas, porque está cansada de tanta mentira y aburrimiento.

Pero no es así, algunos empresarios mexicanos simplemente no tienen el talento empresarial, ese que no lo da ni el dinero ni las relaciones públicas y en realidad es algo que muy pocos taurinos tienen en este país.

Por eso tantas empresas fracasan y lo peor es que ahí siguen.

Nadie puede quitarle el mérito y las ganas que intenta poner la empresa Pasión Ganadera en Texcoco, pero cuando el fondo taurino y el afán de protagonismo impera hasta en las redes sociales, uno se pregunta si están ahí mas por la foto y él abrazo, que por el dinero y lo taurino.

Porque mérito tiene todo aquel que invierte parte de su dinero en la fiesta brava, pero no por eso vamos a tapar el sol con un dedo y vamos a dejar de señalar aquello que nos parece equivocado.

Como equivocado nos pareció que para el festejo del próximo sábado de Gloria en Texcoco, la sustitución del torero español Julio Benitez fuera a caer en Javier Conde, otro torero extranjero. Y ojo me queda claro que el toreo no es de nacionalidades, pero si es de sentido común.

Desconozco que intereses personales o de amistad pueda tener la familia Uribe, pero me parece increíble de entrada que se haya incluido en la feria a Julio Benitez, que mas allá de ser hijo del quinto Califa no tenía muchos méritos ni despertaba interés su inclusión en el serial, pero resulta mas increíble que haya sido sustituido por un torero como Javier Conde y no por un torero mexicano como por ejemplo Fabian Barba o Juan Luis Silis quienes recientemente triunfaron en la Plaza México.

¿Además donde están las agrupaciones taurinas que deberían en estos casos de recomendar o hasta exigirle a la empresa que la sustitución de Julio Benitez fuera para un torero mexicano? ¿Se habrán ido de vacaciones a Sevilla?

Ante estas acciones, el mensaje que nos manda el sector taurino es que no conoce la competencia en el sentido comercial. Ni tampoco existe una regulación del mercado que promueva la ‘competencia justa’ entre los toreros y obligue a las empresas a que hagan un esfuerzo para defender los intereses generales de la fiesta y de esta manera conseguir un espectáculo mas profesional y equilibrado.

Si seguimos así, es decir anteponiendo primero la foto en Facebook o en Twitter antes que lo taurino, muchos, algún día lamentaremos su desaparición.

Menos twitter y más fondo taurino.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

Seda y Torería – En la Muerte de Jesús Solórzano Pesado.

Por Luis Cuesta –  De SOL y SOMBRA.

El torero Jesús Solórzano Pesado falleció a la edad de 74 años, víctima de un colapso intestinal del cual ya no tuvo oportunidad de salir adelante.

Jesús Solórzano Pesadoheredero legítimo de la clase y el temple de su padre Jesús Solórzano Dávalos, fue autor de faenas tan memorables como las de Fedayín o Pirulí, con toros del hierro de Torrecilla con los que logró escribir una página importante del toreo en México.

Solórzano inicio en la profesión, como el mismo lo decía; echando una moneda al destino en busca de su propia suerte.

Fue gracias a los amigos de su padre, como los maestros Carlos Arruza Fermín Espinosa Armillita, cuando emprendió un camino que lo llevó a enfrentar vicisitudes, pero también el sabor del triunfo en algunas tardes de gloria.

Solórzano vivió al máximo su profesión, en donde gozó del privilegio de tener una estrecha amistad con muchas importantes personalidades del toreo como  Luis Miguel Dominguín, o con el propio Manuel Benítez El Cordobés, ambos en sus palabras con “la misma técnica, la tecnica es casi siempre la misma, lo que diferencia a cada torero es el temple, la forma de interpretar el toreo” afirmaba Jesús.

Los cronistas de antaño lo definieron como un torero que “revestía con auténtico señorío su estilo, por la naturalidad y sello que imprimía a su toreo”.

Jesús Solorzano fue también un gran erudito de la tauromaquia gracias a su inteligencia y amplia cultura, misma que envolvía con su genialidad y gran personalidad, esa que hoy pocos toreros poseen en nuestro país.

Hasta el último día de su vida sintió el toreo en sus venas, ya que respiraba y suspiraba aromas de torero en donde revivia con generosidad y nostalgia una época que ya se fue, pero que para las nuevas generaciones sigue viva gracias, precisamente, a la grandeza de quienes como él la compartían.

Descanse en Paz Jesús Solórzano Pesado. 

***

Breve Biografía

Jesus Solórzano Pesado (1942 -2017)  hijo del fundador de la dinastía, paso a la historia como autor de memorables faenas, como las que cuajó en la Plaza México al novillo “Bellotero”, de Santo Domingo (oct. 64) y, entre 1969 y 74, a los cuatreños “Pirulí” y “Fedayín”, ambos de Torrecilla

Siempre en busca de mejorar su repertorio, ideó un par por dentro bautizado como la moreliana, en donde giraba en la cara del toro pasando en falso. 

Muleta en mano cuando observaba que un toro le iba claro, alcanzaba la cumbre por su naturalidad y sello.

Tomó la alternativa en Barcelona de manos de Jaime Ostos (25.09.66, con “Rayito”, de Atanasio Fernández) y en México se la confirmó Manuel Capetillo con “Zapatero” de Santo Domingo (19.02.67). Como su padre y su tío Eduardo, triunfó de novillero en Madrid (18.07.66), en lo que fue una carrera fulgurante.

***

Fedayín y Jesús 

Quien crea que “Fedayín” –una de las quince mejores faenas en la historia de La México- es la obra magna que mantiene el prestigio del torero está cometiendo un atentado de lesa torería.

Pero aunque parezca esta no es una lectura histórica, ya lo contaremos en otra ocasión.

Solórzano era el clasicismo absoluto, era la cintura que toreaba y sobre todo, las fabulosas muñecas que se rompían con temple como dueñas del máximo sueño de la seda.

Su prístina expresión es donación absoluta congruente plenamente con aquel brindis que hizo en La México al maestro de la cesta punta, Aquiles Elorduy: “Del arte para el arte, por el arte” con el toro “Fedayín” de Torrecilla, casi nada.

Luis E. Maya Lora.

Testimonio del cronista Carlos León en su sección titulada Cartas Boca Arriba, publicada en el desaparecido diario Novedades de la Ciudad de México – 14 de enero de 1974:

Con Chucho “Superstar” renació el toreo estelar: Dos orejas

Sr. Don Lucas Lizaur

El Borceguí

Bolívar 27

México 1, D.F.

En la Plaza México, el domingo 13 de enero de 1974 Jesús Solórzano II, que inesperadamente entró al cartel como con calzador, parecía que iba a ser El Ceniciento de la tarde; un simple “arrimado”, marginado en un rincón de la cocina mondando patatas, mientras otros se despachaban el caldo gordo con la cuchara grande.

Pero resultó que el “arrimado” salió a arrimarse, que es, si no lo primordial, sí indispensable para pisar fuerte. Pues, como tu bien sabes, esto del oficio del toreo es como un remendón poniendo medias suelas: Unos le dan al clavo y otros se destrozan los dedos… ¿Qué fue lo que hizo Chucho para armar la que armó y colocarse, de golpe y porrazo, en un sitial que nunca había tenido?

Pues muy sencillo: Volver los ojos hacia el toreo de antaño, al toreo clásico, al torear rondeño. En vez de dejarse llevar por el camino herético de la supuesta e iconoclasta “Escuela Mexicana del Toreo”, retornó a la verdad y a la naturalidad, a la pureza de procedimientos, a la estética desahogada.

Y con eso tuvo para abrirle los ojos al público, que en una revelación volvía a ver los viejos moldes que creían haber roto los falsos profetas… Por supuesto que, en esto del toreo, como en el bien calzar, cada quien necesita un ejemplar “a su medida”. Ni chicos que le aprieten, ni otros que le vengan grandes, para que el asunto camine. Ni duros, como los de anca de potro, a los que hay que amansar, pues normalmente, entre la torería moderna, se sienten más a gusto con los que ya vienen amansados… 

Pero Chucho, a la inversa del popular slogan, es un joven con ideas antiguas, con la añeja solera de su padre, el “Rey del Temple”.

Si bien con el capote anduvo desdibujado – lo estuvieron todos –, en lo demás, hasta en adornarse en banderillas que ya casi nadie las clava, hizo una faena de “las de ayer”, un trasteo de los que quitan años de encima, con muletazos y buenas maneras de otras épocas. Todo lo gris que había estado en su primero, fue luminosidad con este quinto toro, que en mala hora bautizaron “Fedayín”, nombre aborrecible para personas civilizadas.

Para tan bella faena, pocas nos parecieron dos orejas y dos vueltas al ruedo. Pero eso era lo de menos, había resucitado el bien torear y eso nos llenaba de regocijo…

Cinco años después del hito, en el programa de televisión Toros y Toreros (1979) que conducían Julio Téllez, Luis Carbajo y José Luis Carazo Arenero, se proyectó el vídeo de la faena y lo comentó el propio Jesús Solórzano, quien entre otras cuestiones dijo sobre ella lo siguiente:

“Esa tarde era de mucho compromiso, el único vestido que tenía para estrenar era ese y yo me dije: “o me retiro de los toros, o me compro más vestidos…”, me la estaba jugando al todo por el todo… son faenas que te ponen en tu sitio y que te dan aire para caminar… no podía yo fallar con el toro, todo lo que tenía que hacer era muy pensado, ya después te vas gustando, te olvidas de todo y te entregas al placer de torear… había que darle la pausa al toro, dejarle respirar… mi toreo tiene la influencia de la buena tauromaquia… hoy me doy cuenta de lo grande que puede ser la amalgama de las suertes que tiene el toreo… los toreros hemos perdido mucho porque estamos haciendo un toreo estándar, un toreo igual… esta faena recurre al toreo clásico, se inspira por ejemplo en Pepe Luis Vázquez, Manolo Vázquez, Paco Muñoz… lo de ahora es muy bueno, pero con lo de ahora y lo de antes, hay que hacer algo mejor…”

Pero la leyenda de Jesús Solórzano Pesado no se limita solamente a Fedayín. Los capítulos de su historia en la Plaza México llevan también nombres como Bellotero, Pirulí, Sardinero o Billetero y su epílogo que se escribio en La Plaza México el 8 de marzo de 1992 con un toro de nombre Joronguito.

El cronista Leonardo Páez hizo esta reflexión acerca de Jesus Solórzano:

“Estilista, entendido no sólo como el torero de refinado estilo sino, más ampliamente, como el diestro poseedor de un estilo acentuado, interesante, distinto, capaz de provocar en las masas la necesidad de acudir a verlo cada vez que es anunciado…”

Twitter @LuisCuesta_ 

16ª Corrida de la Plaza México: Sergio Flores se impone a la demagogia adamista

La tarde fue de Flores.

Por Luis Cuesta para De SOL y SOMBRA.

Las corridas mixtas con Pablo Hermoso de Mendoza en la capital, suelen ser eventos que atraen una gran cantidad de público poco habitual al tendido, pero muy entusiasta y Sui Géneris.

Entre los pocos habituales al tendido de la plaza, estaban el ingeniero Carlos Slim junto a su hijo Patricio (ganadero de bravo), quienes confirmaron ante los micrófonos de Heriberto Murrieta que no pensaban apoyar a la fiesta de los toros en términos económicos por el momento.

Sin palabras: Ante la pregunta incómoda para los Slim y su respuesta fría.

La plaza registro un entradón gracias al rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, que algo raro no corto orejas, pero consiguió que su público se emocionara durante la lidia de su segundo astado del hierro Los Encinos gracias al dominio y la perfección de este figurón del toreo a caballo. Es tal la ilusión que derrocha, y, sobre todo, conoce tan bien el arte ecuestre que, antes o después, encuentra casi siempre el camino del éxito. 

Solo que ayer no fue el día, aunque estuvo a punto de lograr el triunfo ante un buen lote, pero anduvo mal con los rejones de muerte y se retiró entre una leve división de opiniones.

Mal vestido y sin espíritu así realizo él paseíllo José Adame, en una tarde donde se le vio desubicado, sin hambre y sin ilusiones.

Jose Adame tiene que entender que no puede estar todo el tiempo al dictado de tanta gente en el callejón, por sabios que sean, sino que debe actuar a impulsos de su inspiración.

Pero en la actualidad, Adame es lo más opuesto a un torero inspirado. Se ha convertido en un laborioso fabricante de pases. Izquierda o derecha, da igual en redondo que al natural, ejecuta los muletazos sin alma ni inspiración. Hay verdades que deben decirse aunque sean amargas: hasta ha perdido el estilo.

Con un toro muy noble de nombre Ciervo Rojo de Jaral de Peñas que tuvo mucho poder en sus embestidas y un pitón derecho para cortarle las orejas, anduvo sin importancia y estuvo mucho peor que mal: estuvo vulgar. Un espada de su nivel, que presume de figura del toreo, y que posiblemente tiene condiciones innatas para serlo, no puede andar por la plaza como alma en pena.

Desconcertado y sin mando en su muleta, fue incapaz de templar las boyantes embestidas del encastastado colorado de Jaral de Peñas. Algunos de sus muletazos y el planteamiento inicial de la faena fue técnicamente bueno. Sin embargo, otros los ejecutaba dejando atrás la pierna contraria y adelantando el pico. No es algo nuevo en este torero, que ha convertido tal amalgama de virtudes y defectos en estilo personal.

Adame y Ciervo Rojo.

El público, después de volcar su entusiasmo con Hermoso de Mendoza, al quinto de la corrida no le dio ninguna importancia. Ni siquiera a José Adame, que pegó incontables pases a un toro muy deslucido, pero sin escuchar ni un solo olé, y ni un solo aplauso. El hidrocálido, que evidentemente no está acostumbrado a estos reveses, perdió los nervios, corto de súbito el trasteo y entró a matar sin más miramientos. 

Al final del festejo José Adame debió de sentirse destronado, y tal situación debe ser de lo más amarga para un torero que lucho tanto por llegar a la cúspide.

Sergio Flores, en cambio, fue un torero hambriento de triunfo. Se encontró con el sexto que tomaba la muleta sin fijeza, rajado en tablas, que a fuerza de consentir, obligar y encelar consiguió dominarlo. De Manolo Martínez, se suele decir -como dogma- que al toro malo lo convertía en bueno. Pues ese es Segio Flores en esta temporada y lo fue ayer con el segundo de su lote. 

Hay que decir que cuando el toro, ya dominado, tomaba humillado y embebido el engaño, no todo lo que salía de la muleta de Flores se convertía en creaciónes artísticas. Flores no es un exquisito del toreo todavía. Pero poco importaba: el mérito de Sergio Flores consistió en resolver con mucha verdad y firmeza el problema fundamental de la lidia; que la inspiración, en estos casos es don accesorio. Mató de una estocada entera y la plaza entregada pidió las dos orejas que el juez tuvo que conceder.

Ya antes con el capote enseño que la lidia de un toro no empieza y termina en las faenas de muleta. También hay lances de capa, quites y hay brega. La brega de este toro la llevó personalmente Flores y quizás durante la misma pudo decifrar mejor el planteamiento de su faena.

Al final Sergio Flores que con su primero no habia tenido suerte, abandonó la plaza en hombros entre el clamor popular y gritos de ¡torero, torero! que todavía le deben de retumbar en el alma.

Para el próximo domingo se dará el cerrojazo de la segunda parte de la Temporada Grande con Ignacio Garibay, Arturo Macías y Fermín Rivera con toros de La Estancia.

Plaza México 16ª corrida de la Temporada Grande. Dos toros de Los Encinos, para rejones, bien presentados, bravo y encastado el primero y soso de juego regular el segundo; y cuatro de Jaral de Peñas, bien presentados y de juego regular, destacando el corrido en primer lugar que fue noble y tuvo calidad. 

Hermoso de Mendoza, división en su lote.

Joselito Adame, leve división de opiniones y pitos. 

Sergio Flores, ovación y dos orejas.

Entrada: Más de 30.000 espectadores.

Twitter @LuisCuesta_