El torero español Emilio de Justo regresa a México con una doble misión: triunfar y convencer. Tras actuaciones pasadas que dejaron sensaciones encontradas, su presentación en Aguascalientes marcará el inicio de una nueva etapa en la que deberá demostrar que su prestigio europeo también puede sostenerse en territorio mexicano.
Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.
Emilio de Justo regresa a México con una doble consigna: triunfar y convencer. Tras una serie de incursiones sin mucha historia, De Justo debe tener muy presente que su paso por los ruedos mexicanos debe dejar una huella más profunda, aquella que solo se consigue cuando la autenticidad y la entrega se imponen.
En sus anteriores incursiones, dejó destellos de su valor y torería clásica, pero también quedaron dudas sobre su disposición frente a encierros de mayor rigor. El público mexicano, exigente y con memoria, tiene muy presente su reciente temporada española y las gestas que protagonizó, como la del pasado 3 de octubre en Madrid, cuando cortó dos orejas en una emotiva faena al último toro de Victoriano del Río tras pasar la corrida en la enfermería al sufrir un percance en su primer toro.
Su tauromaquia, de temple y hondura, tiene condiciones de sobra para conquistar al aficionado mexicano, siempre que se mida con encierros bien presentados. En México, los toreros que trascienden no son los que solo vienen a sumar fechas, sino los que dejan su sello grabado en la mente de los aficionados. Y en ese terreno, hasta ahora, De Justo ha dejado la sensación de que puede dar mucho más de lo que ha mostrado en México.
Su regreso, por tanto, no es solo un capítulo más en su temporada americana, sino una oportunidad de reivindicación. Si logra unir el triunfo con la verdad, si convence más allá de las estadísticas, habrá conquistado el terreno más difícil del toreo: el del reconocimiento profundo del aficionado.
Algo que, hasta ahora, Emilio de Justo aún no ha conseguido en México.
Por lo pronto, este fin de semana De Justo está anunciado en Aguascalientes, dentro de uno de los carteles más esperados del cierre de temporada. La cita no es menor: el torero extremeño compartirá paseíllo con dos jóvenes triunfadores mexicanos, Diego Sánchez y Arturo Gilio, frente a un encierro de Las Huertas, que —esperemos— mantenga la seriedad a la que nos tiene acostumbrados su ganadero. Una corrida que, una vez más, pondrá a prueba la disposición y la ambición del torero español.
Es lo que digo yo.






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