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JARAL DE PEÑAS A LOS CUERNOS DE LA LUNA

Un estoqueador cañón como lo fue Antonio Lomelín.

El domingo de atrasito en la feria de San Marcos, la que musicalmente un chileno Juan S. Garrido la vistió de popularidad. Don Juan Pedro Barroso flamante criador de toros de lidia que es una especialización que va mucho más allá de ser ganadero, mandó una corrida de toros, que no de búfalos ni de cabezas espanta lidiadores, lo que sí en esencia y en balance, era un encierro que va a marcar diferencia con los que salgan y con los que han salido años atrás.

La aseveración no cuesta trabajo, pues el respaldo es contundente dado las turbinas que traían pa’ que despegaran los toreadores a los cuernos de la luna, los toros de la sangre emblemática, unos más y otros mucho, fueron VIP como el lidiado en tercer sitio por el peruano Andrés Roca Rey, ‘Bable’ un toro bien cortado, casta y bravura en las credenciales y diploma en la academia del torero para el grado que cursa y cuando se da alimón el éxito entre toro y torero la sociedad se reparte a tostón, lo que es mucho por donde se le quiera ver.

A Diego Silveti le salió la bravura del segundo ‘Cudillero’ que traía una lectura pa’ la partitura que pedía leer abajo pa’ poder subir pa’ arriba, que es donde estaban las orejas que eran de oro y se hicieron de carnicería, le salió en quinto lugar ‘Tío Julio’ muy bien ayudado en su ropaje, largo, franco, que debió de haber sido exigido hasta que el de la dinastía hubiera cincelado su nombre con letras inolvidables, lo que no todos dicen sucedió y no olvidemos el primero de la tarde de Arturo Saldívar, ‘Sidrero’, claro y con emoción que buscaba le sacaran la bravura a relucir.

Aquí queda esto como una constancia a Jaral de Peñas, por un encierro que traía unas ocho orejas y algunos rabos listos para irse al taxidermista y eso sí es digno de resaltarse y por ello lo hemos hecho amén de que uno de sus toros en representación de todos, se adjudicó la encomienda de regresar indultado a la ganadería a platicar el triunfo. 

Un indulto es algo muy serio y no exento de polémica y lo es, porque lleva implícito muchas cosas, que van desde el buen juicio del juez que dio el veredicto, sobre él casi siempre cae un rosario de sospechosismo, de porque lo hizo, la posibilidades son múltiples, empezando por la más natural que lo debería de ser en orden de importancia; que el toro se lo merecía, saltando a que el juez se dejó presionar o por el público o por el empresario, lo que a su vez llega hasta a considerar el interés que el ganadero tiene de conservar ese toro, para mandarlo a padrear y la decisión u opinión del matador en turno la cual también trae implícita varias variantes que puedo pensar arrancan en que el torero no se sienta confiado con la espada y no quiera echar a perder la faena, arriesgando que el acero le juegue una mala pasada, aunque esto implica que salvo muy contados casos, el triunfo sea compartido en la misma proporción por el toro y el torero y aquí continúan las disyuntivas y la respuesta o postura a ésta situación, mi punto de vista, va en el sentido de que los toreros van o apuestan mayoritariamente por bailar el vals en pareja antes de correr el riesgo, que va implícito, me voy hacer una pregunta o varias en voz alta, que pueden resultar incomodas, ¿están los toreros capacitados como pa’ juzgar qué toro merece el indulto? 

Y va otra ¿le interesa a los matadores conservar la vida de un toro? Lo cual implica como ya se dijo de alguna manera, quitarse el dulce de la boca o compartirlo, yo creo que no, pero también creo que ya no existen esos toreadores tan sobrados de sí mismos poseedores de un celo que no les permita compartir el triunfo y que a la vez sean capaces de dar el paso a la gloria, al águila o sol jugándose el todo por el todo a un volapié como lo haría un estoqueador cañón como lo fue Antonio Lomelín, sin dejar de considerar que provoque el enojo del ganadero y en los días de su vida vuelva a ver un pitón de ese hierro ¿verdad que un indulto es algo serio?

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La invención por inventarse, ya se inventó Por Bardo de la Taurina

Quienes son afectos al ‘chismógrafo’ (Facebook, twitter y WhatsApp) sobre el que me decía un psicólogo de cantina, es un chocho pa’ darle desahogo al pecado del exhibicionismo cursiento, con una buena dosis de mentirotas, a través del cual se enteró, de que estaba muy poco enterado, de cómo estaba en ‘Mexicalpan de las tunas’ este asunto al que los ‘lights’ llaman’ ‘La fiesta new age’ y me preguntaba ¿si yo sabía de esa invención que se está inventando para que la fiesta se transforme en un invento actualizado? -pues así como invento, no me lo pasaría por el cogote, porque esto está inventado siglos atrás y de ejercerse en México estamos hablando de quinientos años-.

Lo que sucede, que lo que sí ha cambiado radicalmente, es la gente y ellos son los que están adecuando la Fiesta Brava para que les ‘embone como chile’, y esto pienso que se debe a que el arte puro, no debe de ser sencillo de entenderse, bueno ni de conocerse siquiera, transición que se da a costa de la pérdida del romanticismo, la cordura, las tradiciones, y bueno, todo esto se reduce a que como hoy salvo los toreadores que España, Francia y Perú nos mandan y algunos del menú autóctono, son pocos, por ello se necesita darle fuerza a la flama y ¿Quiénes más nos van a despertar admiración e interés dentro del ruedo? con la excepción latente que provoca la evolución de la promesa a figura que lo es Sergio Flores, quien bajo el apoderamiento de los señorones Julio Muñoz Cano y Roberto Viesca, los que con pasión por la fiesta y un caudal de pureza en lo ético, están logrando que el torero de Apizaco con su enjundia, buenas maneras, aroma y carencia de conformismo, vaya viento en popa.

Pero si tomamos la fiesta como un todo, en sus fracciones o aristas el volumen casi no hace volumen y por eso es que la gente está buscando a ver dónde o conque completan el pastel, pero los poquitos nunca serán suficientes aunque en el huateque que se está tratando de inventar quieran que el confeti y las serpentinas sean kermes, pero en realidad no son nada porque la fiesta en México no tiene contundencia en ninguno de sus tramos, salvo en el del vacío o los vacíos que ese si está lleno, por eso pienso que estamos ante una fiesta que en mucho encajan en el concepto de los ‘Doble A’ (Aficionados Anónimos)

¿Cómo cuáles? Pues yo que voy a saber, si por eso son poquitos y anónimos y es que imaginemos que peso, importancia o significancia, puede tener una pequeñísima caterva que no rebasa las cincuenta cabezas en un universo de miles. 

¡Pues nada!, es lo mismo que sucede en la cámara de diputados con sus quinientos mequetrefes, no son nada, ni representan nada de este país al que solo ordeñan.

Más como así son las cosas hoy día, aunque no comulguemos tenemos que registrar que estamos atravesando por una época donde una fiesta grande hay que verla con lupa para encontrarle sus valores, no así sus aberraciones porque esas afloran y perturban como escamas, tomemos como ejemplo la desolación en la balanza que se dio durante la feria del caballo en Texcoco donde el caballero de a caballo del que más se habló, lo fue el que con su ausencia se puso en la añoranza y en el suspirar por él, Joaquín Gallo el rejoneador charro, el que con su mexicanidad era clavado pa’ esa feria y que en su lugar a excepción de los maestros Mendoza y Santos llevaron anónimos que en vez de irle al toro, se fueron como chivitos al precipicio, pero ¿que se podía esperar de una empresa que circundaba el anillo y en volandas buscaba aplausos? mientras permitía que con los toreros aún en el ruedo en una falta de respeto absoluto, encendieran las bocinas pa’ que con su infernal ruido, la guaracha y el merengue invitaran al bailongo en la plaza de toros y pa’ acabarla de amolar ahí estaba la novedad del toreo mundial Andrés Roca Rey.




Así que si en España a donde van dirigidas estas letras le cuentan que las ferias en México, en algunas plazas son un desastre o más bien un desmadre, créaselos, porque tristemente es cierto.

Mas pa’ cerrar no con el corazón compujido y si con el pecho inflado, compartirles que como tsunami saltaron las burbujas en la feria de San Marcos en Aguascalientes con motivo que el ganadero de abolengo y visión periférica de lo que debe de ser un toro de lidia Don Juan Pedro Barroso, ganadero de Jaral de Peñas, ha mandado un caviar colorado entre otros obsidianas para que se dieran un quemón los de por allá, de lo que es una corrida de toros, ‘Tío Julio’ que era un tío con 521 kilos a la par con el herido Diego Silveti escenificaron una obra que concluyó cuando el toro tomo el camino a casa vivito y coleando, mientras Andrés Roca Rey como buen coleccionista siguió sumando peludas.

Y hablando poco pa’ callar temprano, decir que todavía el fin de semana con plazas desairadas en los tendidos, los maestros Enrique Ponce y Pablo Hermoso de Mendoza, seguían levantando dólares en carretadas y la malagueña Mary Paz Vega no para de levantar orejas, pues así las cosas por acá donde estamos esperando entre inocencia e inconciencia, que las bombas H que llegaran de Corea del Norte, nos salpiquen con consecuencias que serán dramáticas, esto por su colindancia con los Estados Unidos, el cual en una de esas nos inundara de inmigrantes, ahora al son del ¡no al muro! por parte de los gringos.

Hablando de frontera tómelo como un mal presagio, pero a la plaza de Tijuana ya le pusieron el letrero ‘En Venta’ así que el mundo perderá a su tercera plaza de toros con mayor aforo después de la México y la de Madrid, la cual se convertirá en un apetitoso pastel inmobiliario de casi 80, 000 m2 de terreno. ¿Por qué será?

Regreso no a mi bunker, pero sí a mi inframundo.

Twitter @BardoTaurina

SAN MARCOS 2017: APOTEOSIS JARALPEÑISTA CON PREMIOS PARA ROCA REY Y SILVETI

Roca Rey. Foto Prensa Roca Rey Twitter.

Por Sergio Martín del Campo R.


¿Qué es la bravura? para muchos, en actitud cómoda, pedante y cursi es un misterio; sin embargo, para mí siempre ha sido algo muy claro: la actitud de acometividad. El toro, si tiene casta, va tras los engaños y los persigue hasta donde los actores los pueden y quieren ondular. 

Ayer el patrón de Jaral de Peñas seleccionó un encierro bravo de verdad. Una locura aquello. Al aparecer en el anillo, por su presencia y nítido trapío, fueron aplaudidos el segundo, tercero y quinto, mientras que, en el arrastre, por su formidable lidia, fueron honrados con idéntica manifestación de aprobación, el primero, segundo (al que se le ordenó el arrastre lento) y tercero mientras que el quinto fue indultado: “Tío Julio”, No. 166 de 521 kilogramos.

Un encierro estupendo, el mejor de la feria y de muchas ferias que merece que en los muros del coso se encaje una placa en metal dorado.

Fue esto durante la cuarta corrida de la feria, la cual atrajo a un abundante público que anotó los tres cuartos de entrada en el coso Monumental de Aguascalientes.

Con variedad y un punto atrabancado se abrió de capa Arturo Saldívar (al tercio, palmas y palmas en el de obsequio), y en el último episodio se encontró con un toro bravo, fijo, de francas y potentes embestidas al que le hizo varias tandas de muy buen modo; pero no tardaron en aparecer sus malos hábitos de pegar un muletazo, retrasar el engaño, encimarse y deseslabonar el toreo, llevándose por ello un susto y salvándose de un percance. De cualquier forma, emocionó a las mayorías, pero mató al tercer viaje con una estocada caída insertando dos descabellos.

Otro toro formidable fue el cuarto; al igual que sus compañeros de partida, embistió con calidad y bravura, acometiendo a los engaños con notadísima largueza. Por su lado el coletudo estuvo valiente y variado pero adoleciendo de la distancia y el son que el antagonista le inquiría. Pegó pases, sí, empero sin conducir las embestidas de este buen ejemplar al que mal mató de un bajonazo tras haber señalado un pinchazo.

Inconforme, obsequió a la segunda reserva, éste de los potreros de Santa Bárbara el cual fue soso. 
Contraproducente le salió el número pues amén de manifestar voluntad, se observó desconcentrado, descolocándose y perdiendo múltiples ocasiones ambos engaños y empleando de malas formas el acero.

Con cierta prudencia Diego Silveti (división y vuelta con el ganadero tras el indulto) veroniqueó al segundo toro, dando salida a aquellas potentes y codiciosas embestidas que desde su salida manifestó. Mejoró su fondo torero con un buen quite al modo de Gaona. Tomó luego la muleta el diestro y entonces se acabó de descubrir el gran astado; cada embestida que dio fue como una ola incontenible; con la cornamenta muy baja iba en interminables acometidas; con codicia regresaba su cara buscando pelea y en todo instante su casta fue evidente. El diestro de Irapuato le pegó muchos pases, pero jamás a la altura de las condiciones del adversario, al que mató con estocada trasera y tendida luego de un pinchazo, haciéndose acreedor del canto de ¡toro, toro!

Con variada combinación de suertes capoteras acogió a su segundo cerrando el avío solo cuando dibujó en el centro del nimbo un quite por saltilleras y gaoneras.

¡A toro bueno! Con bravura, fijeza y nobleza, llevando la testa rayando el albero fue siguiendo el engaño púrpura hasta donde éste terminaba su trazo. Infinidad de ocasiones lo hizo, cuantas fue incitado para ello. 

El joven espada, mientras tanto, no consciente de que tenía un toro encastado delante (trae, como la mayoría de sus colegas, en la mente a los “teofilitos”, “fernanditos”, “bernalditos” y otros sofocantes venenos) trató de iniciar la faena con florituras y se llevó una cornada. Afortunadamente no fue tan severo el accidente y se incorporó para dar pie a un trasteo de muchos muletazos, bastantes poses y estética pero modesta profundidad y sentimiento, jamás acompañando las embestidas del extraordinario burel. Enloquecido el cónclave, mucho en parte por el juego egregio de la res, se perfiló a matar, pero la demanda del indulto fue inflamándose hasta el grado de que el juez lo ordenó.

Con lances y saltilleras solucionó Roca Rey (dos orejas y al tercio) las primeras embestidas del tercero, un toro que en cada arrancada hacía ver un vendaval. Y así prosiguió ante la muleta; con fijeza, bravura y clase acudió a los cites diáfanamente mientras el peruano movía el engaño con limpieza en una labor no ortodoxa, más bien efectista y no de series extensas con pases longitudinales como el toro pedía según sus virtudes. Del modo que sea, su denuedo y desparpajo gustó a las mayorías y en el alto punto de emoción ejecutó la suerte suprema a un tiempo, hiriendo con la espada y generando efectos inmediatos para hacer explotar el delirio en el graderío.

El sexto fue un burel rudo, violento según muchos, pero muy lejano a lo que es lo soso. Cuando era bien conducido y mandado trazaba buenas embestidas. Y eso hizo el peruano, templando la muleta con poder y desdoblando las articulaciones de sus brazos resolvió con sitio y toreramente las demandas del oponente al que atinó a matar con efectividad, sin embargo dejando el acero mal colocado y perdiendo un auricular.

Fuentehttp://www.noticierotaurino.com.mx

@Taurinisimos 105 – Ferias de Sevilla y Aguascalientes, 2017. PREVIO Semanal.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 21 de Abril de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Sevilla 2017, Domingo de Resurrección Faenas de Morante, Manzanares y Roca Rey. Análisis Previo Semana de Preferia.

Feria de Aguascalientes – Alternativa de Diego Emilio, faenas de Ignacio Garibay y Sergio Flores, triunfador Oreja de Oro.

Enlace en directo con Ana Delgado desde Aguascalientes, Plaza Monumental. Análisis Semanal

Producción Miguel Ramos.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 28 de Abril de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

Domingo de Resurrección: Reencuentro con la sevillana más guapa

Una mal presentada, descastada e inválida corrida de Núñez del Cuvillo entristeció una tarde luminosa

Por Antonio Lorca.

Es, sin duda, la sevillana más guapa. ¿Del mundo? Quizá; no es fácil conocerlas a todas, pero esta es de una belleza inmaculada, una preciosidad, de esas que te dejan sin habla. Y cuantas más veces la admiras, más te gusta. Vuelves cada año por estas fechas, y La Maestranza, -de la plaza se trata, qué se creían- se presenta vestida como una reina, limpia, perfumada, reluciente, coloreada de amarillo, blanco y rojo, de estreno y dispuesta para el noviazgo, una temporada más, con la fiesta que le da sentido a su existencia.

Sus buenos dineros se gasta la corporación maestrante en que parezca una sevillana en flor a pesar de su edad; y así, cada primavera abre sus puertas para gozo y deleite de todas las miradas, y se convierte en la pasarela más hermosa para el arte más sublime. Así es la rosa; así es la plaza de toros de La Maestranza de Sevilla, una obra de arte construida a trompicones, en tiempos distintos, sin el objetivo, quizá, de ser una belleza, pero lo es por obra y gracia de una milagrosa armonía.

Visitar esta plaza un Domingo de Resurrección luminoso como el de ayer es una gozada que no tiene precio; quien no la conozca que apunte en su agenda una próxima visita. No le defraudará. Merece la pena disfrutar con la sevillana más guapa. Vacía es una maravilla; llena, como ayer, transmite una impresión indescriptible. Qué pena que tan extraordinario escenario no albergara un espectáculo en consonancia con su categoría. Se inauguró la temporada con un cartel de postín: Morante, Manzanares y Roca Rey, con toros de Núñez del Cuvillo, una combinación perfecta para los aficionados toreristas que tanto abundan en detrimento de la exigencia del toro y el torero heroico.

A nadie sorprende que las figuras eligieran la ganadería gaditana, pues se aprobaron seis toros muy justos de presencia, nobles hasta la saciedad, y amuermados, descastados, inválidos y vacíos de bravura. Una corrida sin fuerza y bondadosa. Tonta e inservible hasta la exageración. Y de tal modo no es fácil que el arte se haga presente. Y mira que está fácil Sevilla, defecto que ya viene de lejos; mira que se aplauden vulgaridades, y se jalean momentos que hace poco exigían el silencio expectante. Pues ni por esas; no hay manera de entresacar secuencias de recordada emoción. Anda que no tiene ganas Sevilla de que triunfe Morante… 

Y él también, pero con estos toros tendrá que esperar, como espera cada año, que le salga el gordo de la lotería para mostrar sus esencias. Ayer, un detalle por aquí, otro por allá, y poco más. Decisión, mucha, con capote y muleta, pero, mientras persista con estos toros, nada. Lo intentó en su primero, distraído y sin fondo de casta, con cara de niño, y se justificó con algunos muletazos con la mano derecha. Se lució por delantales en un quite al tercero que cerró con una media cincelada con una lentitud tan sentida como imperceptible. Ante el cuarto volvió a intentarlo sin éxito ante otro animal inservible.

¿Y Manzanares? Decir que cayó de pie en esta plaza es quedarse corto. Sevilla lo arropa y lo empuja hacia el triunfo, y ayer no paseó alguna oreja porque falló con la espada ante el quinto. Su innata elegancia destaca aún más ante toretes infumables como los de Núñez del Cuvillo. Algo más se dejó el quinto, que no fue picado, como toda la corrida, y lo muleteó con nervio, despegado casi siempre y con una decisión muy agradecida por los tendidos. No acertó a la hora de matar y todo quedó en una cariñosa ovación. Desapercibido quedó en su primero, un muerto en vida.

Y se esperaba todo de Roca Rey. A pesar de lo que pudiera creerse, seguro, seguro que no habrá aprendido la lección, y en cuanto pueda volverá con esta ganadería. Es el sino de las llamadas ‘figuras’.
Lo intentó de principio a fin, intervino en quites por chicuelinas y con el capote a la espalda, intentó capotear de rodillas al sexto, pero toda su labor no pasó de decidida y discreta. Se dio un arrimón ante el tercero, que no merecía otra cosa, pues no permitía el toreo de muleta por su falta de fuerza y movilidad, y ni eso pudo intentar ante el último, inválido protestado, que urgía su paso a una vida más placentera.

Del Cuvillo/Morante, Manzanares, Roca

Toros de Núñez del Cuvillo, muy justos de presentación –el primero, anovillado-, mansos, descastados y muy blandos.

Morante de la Puebla: cuatro pinchazos _aviso_ pinchazo y media (silencio); estocada caída, tres descabellos y el toro se echa (ovación).

José María Manzanares: estocada (silencio); pinchazo y estocada _aviso_ (ovación).

Roca Rey: estocada (ovación); pinchazo y estocada (silencio).

Plaza de La Maestranza. Inauguración de la temporada. 16 de abril. Lleno de ‘no hay billetes’. Se guardó un minuto de silencio en memoria de los toreros Manolo Cortés y Pepe Ordóñez y del niño Adrián Hinojosa

Roca Rey.

Publicado en El País 

SEVILLA: CARTEL DE CATEGORÍA y MÁXIMA EXPECTACIÓN

Vuelve el genio a Resurrección

La tradicional fecha de inauguración de la temporada en la Maestranza, una de las grande citas del año, reúne a Morante, Manzanares y Roca Rey, que colocarán el ‘no hay billetes’

Por Carlos Crivell.

La primera corrida del año en la plaza de Sevilla es una de las lujosas del año. No se trata solo del ambiente que concita la corrida de la apertura, también supone el comienzo de la temporada que tendrá como eje fundamental la Feria de Abril. Pasados los negros años de 2014 y 2015, la corrida del Domingo de Resurrección se llena de nuevo contenido.

La corrida que abre la temporada en Sevilla tiene de nuevo un cartel rematado. Se lidiarán toros de Núñez del Cuvillo por parte de Morante de la Puebla, José María Manzanares y Roca Rey. La normalidad que llegó en la pasada temporada se ha consolidado. La empresa Pagés, con Ramón Valencia a la cabeza, ha devuelto la paz a las relaciones con los toreros del grupo alto del escalafón. Este cartel fue confeccionado por los aficionados a finales del pasado año como el más indicado para la fecha. La empresa recogió el guante y lo anunció, a pesar de que en algún momento se especuló con la idea de que a Morante no le gustaba. Al final se impuso la lógica.

Este Domingo de Resurrección como corrida mágica de la temporada es la herencia de un empresario romántico, Diodoro Canorea, con el mito del torero sevillano Curro Romero. Lo que en su día fue una corrida denominada como telonera, es ahora apetecida por los mejores matadores como salvoconducto de categoría. Como dato de referencia en el año 1961, cuando las estrellas de la Feria fueron Antonio Ordóñez, Curro Romero, Jaime Ostos, Diego Puerta y Paco Camino, el cartel de apertura del año en la Maestranza estuvo conformado por Fermín Murillo, José Julio y Pepe Limeño.

Morante de la Puebla vuelve a ser el eje principal de la corrida. Es su décima corrida en Resurrección en el coso del Baratillo. Luego le esperan tres corridas más en la Feria. Morante es el representante actual más genuino del toreo de arte con la gracia y el duende del toreo sevillano. Esta consideración le ha llevado a mostrar en público su preocupación por lo que pueda suceder con el toreo de arte el día que no esté en activo. Sin embargo, todavía debe conseguir en la plaza sevillana los triunfos que le dejen para siempre fijado como un torero de Sevilla, algo que por unas cosas u otras no ha conseguido desde que tomara la alternativa en 1997. El detalle de que solo haya salido una vez por la Puerta del Príncipe, allá por 1999, es suficiente para que el de La Puebla tenga ansiedad por lograr triunfos de clamor en la plaza sevillana.

Morante cumplirá este año veinte años desde su alternativa en Burgos en 1997. En este tiempo como matador de toros ha participado en 16 años en la Feria de Abril. Dejó de hacerlo los años 2002, 2004, 2014 y 2015. En este tiempo ha toreado 43 corridas de toros en Sevilla y ha cortado 16 orejas. El de este año de 2017 será su décimo paseíllo en solemne festejo del Domingo de Resurrección. Su balance en esta fecha es pobre con una solitaria oreja cortada en 2010. Además, hace un año vivió un día aciago cuando escuchó los tres avisos en un toro. La afición le ha colocado en la cúspide de sus preferencias y es el gran icono del toreo sevillano.

El segundo espada, José María Manzanares, es un alicantino adoptado por Sevilla. Debutó en la Maestranza como matador de toros en 2004. Desde aquel año ha toreado en todas las ferias excepto en la de 2014. En total, 37 corridas de toros en las que ha cortado 31 orejas. El de este año será su octava corrida en Domingo de Resurrección. Desde el año 2009 siempre ha estado incluido en este cartel, salvo en el 2014. Ha salido tres veces por la Puerta del Príncipe, los años 2011 y 2012 (dos veces). Tiene el honor de haber sido el diestro que ha indultado a un toro en Sevilla, algo que ocurrió en 2011 con ‘Arrojado’, del hierro de Núñez del Cuvillo. Junto a Morante, Manzanares es el torero más admirado por la afición sevillana.

Finalmente, este año debuta en esta fecha Roca Rey, que acaba de estrenar la nacionalidad española. Es la gran novedad de la última temporada. Roca Rey debutó en Sevilla como matador de toros en la pasada temporada, en la que toreó dos tardes y cortó una oreja. Se presentará en Sevilla con la sombra de sus reiterados percances, que le frenaron durante el año pasado y que en la temporada en curso se han hecho presente con una lesión que le ha tenido apartado de los ruedos durante más de un mes.

Roca Rey, valor seguro, tiene el reto de seguir la estela de los triunfos y de minimizar los riegos. Está dirigido por José Antonio Campuzano y por el gerente de la empresa Pagés, Ramón Valencia, lo que ha propiciado su presencia en Sevilla en la corrida que abre el año.

La ganadería es la de Núñez del Cuvillo, considerada como de garantías por parte de las figuras. El comienzo de la temporada no ha sido muy brillante. Morante y Manzanares han escrito páginas inolvidables ante toros de Cuvillo, una ganadería que repetirá ya en el ciclo ferial con otra terna de relumbrón.

Las premisas del Domingo de Resurrección en Sevilla en materia taurina son las de siempre, la eterna belleza de la plaza, que este día con el cuidado exquisito de la Real Maestranza brilla de forma diferente, la ilusión por el comienzo del año, y la esperanza de que el tiempo sea cómplice en un festejo que trasciende más allá de una simple corrida de toros. Es Sevilla, la Real Maestranza y Resurrección.

Fuente: El MUNDO

Observatorio taurino: Un ‘melange’ para el entretiempo

Roca Rey.

Por Alvaro R. del Moral.

En la esperada muerte de Manolo Cortés

La noticia no podía sobresaltar. El fin de Manolo era una certeza que ya habían certificado sus íntimos. Había desaparecido de la escena taurina en los últimos meses y las noticias sobre su estado de salud sólo servían para confirmar que ya le habían sonado todos los avisos. Se ha marchado un hombre querido y respetado por la profesión. Un torero que sirvió de espejo a otros toreros y que volcó toda su sabiduría de artista y lidiador en la forja de nuevos valores. La resurrección taurina de Pepe Moral pudo ser su última gran satisfacción. Aquella tarde del Corpus de 2014, más allá de las telas del diestro palaciego se intuía el macizo concepto del gitano de Gines que había bebido del venero ordoñista. Se le echará de menos. Mucho.

Una reveladora excavación arqueológica

Cambiamos de palo, haciéndonos eco de la excavación arqueológica aparejada a la rehabilitación del antiguo mercado de la Puerta de la Carne. El edificio, una rara joya de la arquitectura racionalista, se levantó sobre los restos del antiguo matadero que se alzó en ese paraje entre los siglos XV y XIX. Allí se inventó lo que hoy entendemos como toreo. La propia palabra torero definía a uno de los oficios propios del matadero. Era la persona diestra en el manejo de las reses y certifica la histórica vinculación entre los gremios de la carnicería y la gente de coleta. El traslado de las reses, a uña de caballo, desde las dehesas cercanas a la ciudad a los corrales del histórico recinto era todo un acontecimiento popular retratado en un sorprendente cuadro de 1770 que se conserva en el comedor grande de Zahariche, la finca loreña de la familia Miura. Las gentes se subían a las almenas de la muralla que separaba las puertas de la Carne y de Carmona para presenciar un soberbio espectáculo que, andando el tiempo, sería el auténtico germen del arte de torear. Las excavaciones del viejo mercado -en trance de rehabilitación- en no dejan de ser una ventana abierta a la propia arqueología del toreo.

Entremeses variados para concluir hoy

Un ‘melange’ para el entretiempo

Tenemos que hablar de Roca Rey: la lesión de Andújar está trayendo cola. El joven paladín peruano no volverá a vestirse de torero -previsiblemente- hasta el próximo Domingo de Resurrección en Sevilla. Hizo un esfuerzo impresionante para torear en Valencia, plaza de la que salió ungido como definitivo paladín de la campaña. Pero en las esquinas del toreo se empieza a hablar en voz cada vez más alta de las complicaciones de un severo traumatismo que, en condiciones normales, podría haberle llevado al quirófano. Le deseamos una pronta recuperación. Los toros cogen; los toreros tienen la obligación de ponerse delante y eso es arriesgado pero el valor – un frasco que no suele ser infinito – conviene ser escanciado con mayor sentido de la medida. Roca Rey es la sensación de la nueva hornada y volverá a levantarse para ponerse a la cabeza. Sólo deseamos que le respeten más los toros. 

También tenemos que hablar de la excelente novillada de Fuente Ymbro que abrió era y temporada en la plaza de Las Ventas. El primero dejó fuera de combate a Pablo Aguado; el resto, en evidencia a sus compañeros. Hay más cosas: como el excelente momento de Talavante, renovado en Castellón, que ha vuelto a contemplar el productivismo sin huella de López Simón o la intratable supremacía de El Juli, que afronta 2017 totalmente recrecido, secretamente espoleado por los paladines más jóvenes. 

También se ha hablado en estos días del rumor que situaba a Joselito en la apertura de la próxima Goyesca para reeditar el llamado cartel de los Tres Tenores en la despedida de Francisco Rivera Ordóñez. El madrileño ha dicho que nasty de plastic. Pero todo es posible en Granada. En Ronda, también.

Publicado en El Correo de Andalucía 

RECAPITULANDO: La Imposición de Castella – Salida a Hombros pese Fiasco del Palco.

Castella al natural es vencer en el último tiempo de la suerte. FOTO: Toca.
Sebastián Castella al natural es vencer en el último tiempo de la suerte, marca la diferencia en La México. FOTO: Edmundo Toca.

La Plaza México juzga y sin ser, quizá, la más enterada es la que mejor siente: “A corridas caras… orejas baratas” sentencia que responde al nuevo tropiezo del Palco, que con Jesús Morales no se puede. La falta de categoría de la Plaza se la lleva el otrora subalterno hoy metido a premiador taurino de orejas e injustos homenajes. Falla la esperada corrida de Los Encinos por falta de fuerza y casta siendo rescatada por la quietud y exactitud de Sebastián Castella que sale a hombros e impone una seria diferencia con su compañeros de terna.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Solo Jesús Morales podría haber estropeado la historia y el resultado final de la corrida para dar al festejo la interpretación equivocada.

De nuevo.

Porque gracias a él, en última instancia, se han lidiado tres ejemplares por debajo del trapío general del encierro y el admitido por la categoría de la Plaza. Así tenemos que el anovillado, aunque inicialmente bravo, para rejones crece y se encela pero no es del todo aprovechado por el potosino Hernández Gárate que varias veces tiene cosido a la grupa al astado pero no emociona porque no templa.

Equivoca al enfriar todo solicitando el sombrero de charro con el que intenta torear pero todo acaba en no romper, además de casi una caída al bajar de la cabalgadura.

Quizá a otro ritmo habría podido ser.

Esta tarde Los Encinos volvían con un encierro completo y, salvo quinto y sexto, el resto ha sido una corrida seria, quizá demasiado retacada, algo zancuda y, lastimosamente, nula para el caballo. Aun así, el encierro promete y cumple solo parcialmente. Sin embargo, una muy interesante y cabal nota, la brinda el que abre plaza, un precioso cárdeno obscuro serio de cabeza.

El ritmo, tan clave en La México,         trata de imponer Castella en cuanto el primero de lidia ordinaria sale, con las verónicas de recibo y las del quite, tras nimio puyazo.

Pero inicialmente, la realización de la lidia, no lo consigue del todo.

Esto es porque al de Los Encinos le sale la edad, para bien de todos.

Expliquemos. Un toro como este, con un pitón izquierdo claro y al que Castella busca imponerle su sitio personal y distancia por alto, cuando toma el engaño abajo tiene la reacción adulta de no tragarse el muletazo cuando tras dos pases, ayudado y del desprecio, engancha y casi derriba al francés.

Y esa ha sido el condicionante de una lidia muy interesante. Quizá, por su dificultad, la faena de la tarde.

Con Castella buscando el sitio exacto para presentar el engaño y ligar por el pitón difícil, el toro le incomoda en los remates de cada pase que incluso le lastima el rostro en un nuevo enganchón y que evita dar la sensación tan manida en esta época, bobería, y la sensación en el tendido es que hay una pelea entre la listeza mustia del toro y el ajuste, retrasado pero sincero del torero.

Por eso, toda la escena en los medios, alterna perfil y tras lo poderosos derechazos, llega la tanda definitiva, orientando la suerte hacia donde la pierna de salida marca, los naturales llegan y barren por completo con la tentación del toro de querer desarrollar mal sentido, Castella se ayuda en el molinete y otro de pecho definitivo.

En aguas profundas, arriesga y gana.

Luego ya, con el toro dominado las dosantinas someten e imponen, cerrado a las tablas, Castella gana la partida y, acaso, pasa de faena al astado al que mata fatal.

Saludos es el resultado.

Entre tanto “El Payo” con un zambombo falto de fuerza y que pone imposible el pitón derecho deja cabos sueltos en un afán de afinar el estilo, desde el vestido que consideramos no ha sido el adecuado, hasta la coletilla, aunque la personificación es sincera forma del elogio, a Octavio García no le viene bien parecerse a nadie, ni en el vestido ni en el peinado.

En esas tarda años en exprimir con su temple y toque el pitón izquierdo del toro, dudas se cargan la faena que, pese a los muy valiosos naturales, acaba pinchada.

Y Roca Rey, sin el mínimo ritmo, confrontado ante su espejo castelista vuelve a verse nublado y gris como el atardecer de tal momento, enganchado y sin fondo en su plan, solo una espléndida estocada, con temple ejecutada, hasta las cintas y de espectacular final para el toro, hacen a muchos que han ido a verle con las ganas de premiar.

Claro, Jesús Morales, no se las aguanta. Protestas y honradez del peruano al devolver el trofeo, no así en la vuelta que vaya que sobraba.

Pensemos es un tema visual.

Lo digo con respeto, por su edad.

Jesús Morales vuelve a cometer la terrible determinación de homenajear a un toro precioso de pinta, berrendo en cárdeno, careto y calcetero, pero sin mayor sustancia al no pelear con la cabalgadura, que protesta y calamochea, gustoso de doblar contrario en la muleta y rascar por ahí como no queriendo.

Esto homenajea Usía, el peor y más bajo criterio de la historia reciente.

Ante ello Castella se ha impuesto, otra vez de afuera hacia adentro, es decir, iniciar poco a poco la invasión del terreno del toro, imantando de temple cada muletazo, desde el inicio por alto y el cambio de mano inicial pese a la protesta, así como en los derechazos muy largos y esforzados de Sebastián cuya entrega trasciende al público.

Que sin ser el consentido, lo tiene entre sus favoritos.

Por su temple porque ha tapado la huida, el probar antes y durante las suertes, así como las vueltas contrarias posteriores a éstas. Y el astado que sale suelto y Castella que se interna, de atrás hacia delante, a las cercanías para el derechazo, posterior cambio de mano y un gran muletazo natural que ligó girando al de pecho.

Desafía de nuevo el retroceder del toro, quedándose muy cerca en el pase de las flores y el de pecho, cerrada la faena, mata al volapié, muy trasero.

Posiblemente la segunda oreja es excesiva, la estocada trasera y el toreo natural demasiado breve, no obstante, su tarde es de puerta grande.

“El Payo” y Roca Rey sin suerte ni temple, incluso incluye un extraño regalo de Roca Rey, se reducen a los males que aquejan al futuro taurino: nula emoción, falta de casta, poco temple y desesperanza.

Pero para eso se es torero para sortear la adversidad.

Para someterla tal como torear, la capacidad de mandar y el arte de imponer.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Enero 29 de 2017. Décima Segunda de Derecho de Apartado. Más de Un Tercio de Plaza en tarde muy agradable y soleada al principio, sopla el viento intermitente .

8 Toros, 1 para rejones de El Vergel (Divisa Verde, Morado y Amarillo) chico y bravo aunque manseó de la parte final del segundo tercio para adelante, 7 de Los Encinos (Divisa Verde, Azul y Rosa) sobrero de regalo el séptimo. Bien presentada en lo general, salvo los lidiados en quinto y sexto lugares. Débil y descastada, sosa y mansa salvo los dos primeros. Protestón y suelto, manso y calamocheante el cuarto inexplicablemente homenajeado con el Arrastre Lento pese a incontables las vueltas contrarias durante su lidia. Sin pelea mayor con el caballo toda la corrida

El Rejoneador Jorge Hernández Gárate, Silencio. Sebastián Castella (Rosa Mexicano y Oro) Saludos y Dos Orejas. Salió a hombros. Octavio García “El Payo” (Malva y Azabache) Saludos y Silencio. Andrés Roca Rey (Teja y Oro) Oreja con Protestas, Silencio y Silencio tras aviso.

Destaca la cuadrilla del primer espada.