Es lo que digo yo – Y viene Víctor Hernández… Aguascalientes: examen mayor.

Víctor Hernández regresó al foco taurino tras sus actuaciones del pasado 10 de mayo y el 5 de octubre en Madrid, que no terminaron de rubricarse con la Puerta Grande como debían —la de Otoño, frenada por la enfermería—, pero que le han abierto nuevas puertas: tres corridas en San Isidro —entre ellas la Beneficencia junto a Andrés Roca Rey— y una exitosa presentación en Sevilla al lado de Morante de la Puebla.

Víctor Hernández no es un torero de moda ni de construcción artificial. Es, más bien, uno de esos nombres que rara vez aparecen y destacan por su verdad, pureza y una búsqueda constante de evolución en su toreo. Nacido en 1999 en la provincia de Madrid y formado en la Escuela Taurina de Guadalajara, su trayectoria no ha estado marcada por atajos, sino por una evolución sostenida, con momentos clave como su irrupción en Las Ventas como novillero —donde llegó a abrir la Puerta Grande— y su posterior consolidación en el circuito de plazas exigentes, incluida su victoria en la Copa Chenel, escaparate reciente de algunos toreros jóvenes (o en el olvido) que buscan mantenerse vigentes en el toreo.

Su concepto no admite medias tintas. Hernández es un torero de planta firme, de cite frontal, de cargar la suerte sin ventajas. Hay en su tauromaquia una intención clara de pureza; en tiempos donde abunda el toreo de bisutería, su propuesta resulta demasiado sincera, incluso áspera por momentos, pero precisamente ahí radica su valor. No siempre redondea las faenas, ni su regularidad es todavía la de una figura consolidada, pero cuando se planta en el ruedo y torea al natural, deja una impresión de autenticidad que termina desnudando a sus alternantes por la verdad que imprime a su toreo.

Esa es la carta de presentación con la que llegará a México, y más concretamente a la Monumental de Aguascalientes el próximo viernes 8 de mayo. No es un compromiso menor o de trámite. Aguascalientes es, en el contexto mexicano, una plaza donde la afición local sabe apreciar el toreo verdad. Ahí, los toreros extranjeros definen gran parte de su carrera en México. Y Hernández llega en ese punto exacto de su carrera donde cada tarde importante puede inclinar la balanza hacia la consolidación.

Su toreo puede encontrar eco en la afición mexicana, históricamente receptiva a los toreros que se juegan la vida de verdad, y sus similitudes con el toreo de José Tomás seguramente no pasarán desapercibidas para la afición hidrocálida. Pero también es un terreno que exige materia prima. Si el encierro de Corlome colabora, puede ser una tarde de alto impacto, de esas que colocan un nombre en el mapa con fuerza. Pero también estoy seguro de que, si sus toros no le ayudan, saldrá ese carácter que tiene de no rendirse, y será otro capítulo que tendrá que superar con firmeza y mucho temple en ese proceso de consolidación en el que se encuentra.

Víctor Hernández no llega a Aguascalientes con el peso de una figura ni en su última etapa. Llega en una situación más interesante: la de quien todavía tiene todo por decir. Y en una tauromaquia donde cada vez cuesta más encontrar toreros distintos, conviene prestar atención a toreros que, como él, apuestan por la verdad y la pureza. El viernes 8 de mayo no será una tarde más. Será, para él, una oportunidad real de demostrar que lo suyo va en serio y un examen previo a sus próximos compromisos de la Feria de San Isidro 2026, donde está anunciado en tres tardes que lo podrían poner en figura.

Pero antes de que eso suceda, la Monumental será testigo de un guion que aunque ya está escrito, todavía tiene que filmarse y ser un éxito.

Es lo que digo yo.


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