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@Taurinisimos 150 – Arturo Macías a Hombros, Polémico Indulto @ La México. Barralva @ Guadalajara.

Arturo Macías. Foto Plaza México Twitter.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 19 de Febrero de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Plaza México: Cerrojazo, Temporada Grande 2017-2018.

Análisis Indulto toro “Copo de Nieve” de Reyes Huerta, polémica faena de Andy Cartagena.

Faenas y Puerta Grande de Arturo Macías con los toros “Petirrojo” y “Muñeco” de Las Huertas.

Festejos en Guadalajara, Monumental Nuevo Progreso, triunfos de Joselito Adame y Sergio Flores, encierros de Julián Handam-Villa Carmela y Barralva. Enlace con Javier Ángeles Rodríguez, corresponsal.

Festejos y polémica en Monterrey, JuliJoselito Adame

Corrida en Cadereyta, Nuevo León: Carranco para Enrique Ponce, Juan Antonio Adame y Fermín Rivera.

La próxima emisión de @Taurinisimos, 151, será el próximo viernes 23 de Febrero de 2018 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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La Enésima Tropelía – Cierra Temporada “Mayor” con sabor a Menor.

Cambio de mano de Arturo Macías a “Petirrojo” de Las Huertas. Foto: Miriam Cardona.

Ahora es el Juez Braun, en mala hora nombrado, porque no se puede hacer ridículo mayor, al no saber ver la lidia, ya sea a pie o a caballo, así como las reacciones de cada toro y así valorar y guiar a la asistencia, cada día más confundida. Salta un toro bravo, esto sumado la lastimera y chabacana actuación de Andy Cartagena consigue conmover y promover el camino fácil e inventar un indulto con muy poco de fondo propio y que subraya que de aquel torero a caballo ilusionante de 2000-2001 solo queda un tramposa y vulgar puesta en escena. Arturo Macías aporta la parte menos alborotadora de un espectáculo lamentable y, pese a la exageración que ha tenido su novena puerta grande en La México, se contrasta con la débil y decepcionante aparición de Leo Valadez, sin sitio y superficial, sin mayor recurso para quitarse un lote infame, reflejo del estado de la Fiesta.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Seriedad y solemnidad revisten las formas taurinas.

No negamos, decía Don Neto, la gran algarabía del público mexicano, que goza más del jolgorio de la corrida que de la entendedera del fenómeno taurino. Lo cierto es que la Plaza México está completamente perdida entre la desorientación a la que se le ha sometido de varios años para acá, la falta de autoridad y la auto complacencia de la actual administración. El mejor ejemplo de ello es el rejoneador Cartagena.

La aparición de un anovillado astado que abre plaza hace ver al torero a caballo preciso clavando un solo rejón en lo alto de salida pero acelerado y vacilante en los cites, al quiebro o a la tira en banderillas y sin mayor temple, a la misma velocidad siempre al galopar, sin torear, solo dando vueltas por el ruedo.

Así los toros, nunca mejoran.

Y veamos la lidia a caballo, precursora fundamental del toreo a pie, como un ejercicio también de sometimiento, de poderío y de temple. Esto Cartagena lo muestra a medias ante este cárdeno oscuro primero, fiel a su tipo ganadero pero infiel a su encaste pues este ejemplar sale flojo y se le esfuma la casta, acaba parado. A esto se homenajea con impensable Arrastre Lento. Claro, el rejoneador está tan pendiente de la galera y de dar coba a la gente que, ésta, predispuesta, aplaude incluso lo realizado fuera de la cara del toro.

Olvidando que, salvo el cite psicodélico, todo lo que se haga fuera de la línea de ataque del toro, del lugar donde puede herir, es ensayo o simulación.

Más, si esto se pretende que tenga mérito.

Pincha Cartagena varias veces y es silenciado.

Entonces la corrida encuentra, sorprendentemente, dos partes serias, una en la presencia aun cariavacada del castaño primero de lidia ordinaria, un burel largo y alto, demasiado zancudo acaso pero con cabeza bien armada. Y otra con la aparición tardía de Arturo Macías con buen proceder capotero, concentrado en el toro y firme ante un burel que se escurre a la querencia, dos veces, además de repucharse del caballo de recibir.

Macías ve como Valadez, en su único momento de lucimiento, interviene correctamente por chicuelinas y el veterano contesta con tafalleras cargando la suerte donde hace notar la tardanza y flojedad del castaño pero cierto son en la embestida, mismo que no alcanza a ser mejorado por las cuadrillas que no atinan y no ahondan la condición del astado.

Pena grande porque los de plata han abandonado el temple y el bien hacer.

Macías por el contrario.

En ambos turnos ha planteado y colocado correctamente el andamiaje. Ha caminado por una estructura adecuada, alternado y genuflexo, vaciando hacia arriba en el primero, sereno y templado, de pie, con el segundo. Este procedimiento le viene perfecto al castaño que agarra son y contagia a Macías de temple en un inicio donde después de iniciar bien se descuadra al girar en el martinete pero que encuentra soberbio desdén. Aquí el toro le responde y le indica que solo embestirá en cierto terreno –sobre las rayas- y a cierta altura y distancia –media altura, de preferencia.

De malva y oro, contra el viento, hace que el toro acuda en dos tandas breves de derechazos, rematadas bien, abajo y con la zurda. Pero trata de enroscarse al toro por el pitón izquierdo sin notar que la flojedad le pide respetar la línea para encelar. La informalidad del toro, su mansedumbre, impide que siga el engaño y descuadra a Macías que responde con la mejor tanda de su actuación, largos derechazos que encienden la esperanza.

Solo por una tanda.

Luego no terminaría por adecuarse ni rematar: plantea correcto, ejecuta desigual. Y en eso se parecen las dos faenas, la primera rematada por alto y con espadazo entero caído. Habría sido bueno tapar el pañuelo. La México, su Juez, tal como en el que abre plaza, aflojan.

Lo malo en los toros es caer una sola vez en la tentación.

Cuando es así, se cae para siempre.

Pese a ello Macías se mantiene ajeno al jolgorio, no hace mella en él, el numerito del cuarto turno y a un precioso toro lidiado en tercer turno ordinario le construye una faena que, de haber respetado la altura y tirado del toro sin descuadrarse o engancharse, el astado habría roto a mejor. No obstante la innecesaria voltereta propia en el intento de gaonera donde pierde tiempos preciosos, se nota de nuevo con estructura y, pese a no rematar, con poca ligazón, termina acertando con la espada, tras alternadamente rematar con cambios de mano por bajo en los terrenos cambiados bajo la Porra.

Estocada entera, en lo alto y en la suerte contraria, incluso la curva del estoque acentua su pronunciado trazo al clavar y, pese a tener algo de tendencia contraria el estoque, Macías hace uso paciente y magnífico del verduguillo, fulmina al precioso “Muñeco”, nombre célebre, y corta la segunda oreja para su novena puerta grande.

Justo cuando más lo necesitaba.

Ya veremos el tiempo qué sitio da a este su triunfo.

Pues así como Valadez no sabe qué hacer con un manso espantoso que hace de segundo ordinario al que no es capaz de sujetar y parar primero para castigar después, el novel torero se ve imposibilitado para apenas mostrarse con tanta pata para atrás, muchas zapopinas en el quite y, claro, demasiadas precauciones al empecinarse a lidiar en redondo a un toro tan manso como chico. Cómo se extraña ese toreo que domeña y remata a pitón contrario para alternar rodilla en tierra el castigo y el latiguillo que merecen los mansos. Su insustancial actuación se acentúa a peor con el inválido sexto al que intenta quite de oro sin mayor lucimiento ante un inválido que debió ser devuelto. Tarde para su olvido.

Y esas mismas tenemos para lo acaecido a la mitad de la tarde.

Cuando salta un dije como el cuarto, “Copo de Nieve” ya histórico, las esperanzas se avivan nomas de verlo. Recordemos, a mejor trapío, mejor bravura.

Aprieta al caballero en plaza, tanto, que pese a clavarle contrario y hacerle dudar sobre el segundo rejón, el toro muestra una condición de atacar con plena alegría en el tranco durante el segundo tercio.

Eso si, si no se le tapa, si se le pasa apenas por encima, sale suelto.

Pero basta sentir el engaño para que embista. Cartagena galopa y galopa, vueltas al ruedo más con las ancas y dando la espalda al cárdeno que encelándole con la grupa y con mejor temple que derive en despaciosidad y, sobre todo, verle torear en plenos medios, más allá del simple ejercicio, hoy ya rebasado, de solo clavar. Porque si Cartagena emociona no es por la manera enfrentar al toro mientras embiste, sino del modo en que él mismo “embiste” al tendido, más pendiente de la puesta en escena que del fundamento de la escena misma.

Y para muestra, un botón.

En uno de los múltiples cambios de jaca, el sobresaliente Jorge López traza caleserinas y el toro acude con tal clase y casta al engaño que termina entablerando y pidiendo más pelea al desorientado y sempiterno sobresaliente. Ahí Cartagena ya no sabe que hacer mas que recurrir baratamente a la chambonería del parado de manos del caballo para jamás citar con compromiso al hermoso cárdeno sino llamarle desde la periferia sin no provocar debdiamente en el cite sino aburriendo al toro y brindar el tramposo espectáculo que su peón de brega tocara los lados del noble toro en abusivo Capote.

A grado tal que “Copo de Nieve” acabara soso y doblando contrario.

Pero todo es posible en La México.

Y el indulto se promueve gracias al ridículo y lastimero ruego de Cartagena, echado en la arena sobre el caballo, todo con tal de no consumar la suerte suprema. Indulto tramposo y tolerado por una Autoridad aun peor y una empresa que festeja el hecho como todo un triunfo cuando quizá ha sido el retroceso donde no gana la bravura pues no hemos podido ver en total dimensión la condición de un toro inicialmente bravo sino la puerta falsa de la pachanga a la que hoy La México está reducida.

La que evita a propósito la suerte suprema.

Esa que impide una mejor y mayor Afición, pues hoy se interesa más la patronal el público y su relajo que en el futuro más duradero, el que nace en el amor de la asistencia por los valores más auténticos la Fiesta. Eso por lo que nadie apuesta…

Eso que es la Afición.

Y quedamos en el último episodio de esta infausta Temporada como el microrelato de @Narratorio, ayer aparecido: “Todo comenzó cuando cayó la última hoja. Se miraron a los ojos con fiereza y sus espadas chocaron. Tras varios minutos de combate cayó un copo de nieve y para alivio de ambos, la lucha a muerte quedó aplazada hasta la primavera.”

Así llega este “Copo de Nieve” y su indulto, a partir del cual, un lidiador se alivia.

Aplaza la realidad, da la falsa salida a lo inevitable de la Fiesta, la verdad del encuentro último, como decía Alfred Tennynson: “Permanece a mi lado cuando vaya apagándome//Y puedas señalarme el final de mi lucha.” Ese final que el cárdeno se ha ganado, luchando, al que la trampa cartaginera le ha cambiado por la muerte en la vejez y la soledad del campirano olvido.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Febrero 11 de 2018. Décima Cuarta de Derecho de Apartado. Un Cuarto de Plaza en tarde fresca con viento molesto en diversos pasajes de la lidia. Palco desatinado y distraído que incide, lamentablemente, en la lidia y el resultado del festejo, para variar, la Autoridad no supo ni como indultar al cuarto de la tarde, ocupó todo menos el pañuelo verde.

6 Toros, 2 para rejones de Reyes Huerta (Divisa Rojo, Blanco y Rosa, saltan al ruedo con otra divisa) chico el primero, sin fondo y con flojedad, increíblemente homenajeado con el Arrastre Lento a cargo de Usía. Precioso de hechura perfecta el lidiado en segundo lugar de la lidia para rejones, cárdeno claro número 250 de 514 kgs., con bravura y alegría en el tranco, responde bien en los capotazos de la cuadrilla y en el quite del sobresaliente así como a los cites de su lidiador, no obstante acaba soso y desentendiéndose de las jacas, indebidamente indultado por la pésima y lastimera actitud del rejoneador y la banalidad de Usía. Y 4 de Las Huertas (Divisa Negro, Oro y Amarillo) Desigual y variopinta, destaca el lote del primer espada, con flojedad pero nobleza. Manso y descastado, saltando al callejón dos veces el segundo e inutilizado el cuarto que debió ser devuelto.

Al finalizar la lida del segundo para rejones el ganadero José María Arturo Huerta y su hijo dieron la vuelta el ruedo.

El Rejoneador Andy Cartagena, Silencio y División en la vuelta al ruedo. Salió a Hombros. Arturo Macías (Malva y Oro) Oreja con Protestas y Oreja tras Aviso. Salió a Hombros. Leo Valadez (Azul Rey y Oro) Silencio en Ambos.

Padecen las cuadrillas nuevamente, al bregar y parear. Imprecisos toda la tarde.

RECAPITULANDO: Amargo Dulzor de Enrique Ponce – Tobogán Teófilo Gómez.

Doblón de Enrique Ponce a “Vivaracho” para quitar el freno de mano inicial.

Francamente poco podíamos esperar de Teófilo Gómez. Peor aun luego de la danza de corrales semanal. Enrique Ponce no necesita de estas maniobras sino alejarse de sospechas y de un gesto mayor: enfrentar a un toro mexicano de más cartel que las birrias queretanas con la que ya lo hemos visto hasta saciar. No importa el desastre de Teófilo para que un nuevo milagro se teja a partir de los mínimos exigidos en el toro para que Ponce trace una nueva lección, esta ocasión, de precisión de altura y donosura, de clase y arte para hacer embestir a un torito sardo al que, matando fatal, corta dos orejas en plena entrega de La México, severa con Adame y “El Payo” con dos actuaciones que nacen parecidas pero que al final la clase del último marca diferencia.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Se le abre plaza a Enrique Ponce con un rejoneador. ¿Necesita de ello? No.

Se le trae con Teófilo Gómez, sí, otra vez. Y con Barralva. ¿Necesita de ello? No.

Por ello la tarde, que comienza con ovación de auténtico lujo para el valenciano, pasa al aburrimiento con Jorge Hernández Gárate, acartonado al grado de entablerarse y fallar con el rejón de muerte. A la doble frustración de ver al primero saltar despavoridamente y atorarse en la tronera de picadores.

El Juez, Braun, destemplado como siempre, lejos de la acción, toma la pésima decisión de no devolver y el marfileño terno en oro bordado, deslumbrante de Ponce, tan recordado porque con tal combinación desde 1995 ha bordado diversas tardes para la historia en esta plaza, desde el toro de Mimiahuapam en dicha Temporada, la corrida de Los Encinos en Diciembre de 2000 o el faenón a “Llanero” (sí) de Bernaldo en el Aniversario de 2005.

Blanco y Oro, hoy marfil, que se convierte en filipina de enfermero.

O de terapeuta.

Solo así entendemos que, con todo y lo lastimado, lleguen chicuelinas, derechazos de mano alta y templada, despaciosas pero carentes de mayor emoción. Mata mal y solo hay ovación.

Pero la cosa no para ahí. Tenemos que el sospechoso de cuerna segundo se encuentra con la peor versión posible de torero alguno. Atacado de atacar, de zapatillear, de echar afuera y sin temple, de verse desarmado y, claro, exigido, José Adame se achica con el único toro de lidia ordinaria que toma la muleta largo y repetido. Tan poco tiene de toreo que se acerca a donde Manolo Rodríguez, que no ha echado el famoso sombrero, para mendingarle el tan mexicano tocado y hacer de la lidia un simple numerito.

Tras arrimón con un toro que pide espacio hace la gracia de tirarse con sombrero en mano en gesto artificial y forzado.

Como su actitud y pésima manera de estar en la Plaza.

Pincha claro, porque para matar bien, salvo casualidades, hay que haber toreado a tal nivel, más a un toro que le ha exigido someter. No pasa. Como tampoco pasa nada con el barralva quinto, otro torete soso que le levanta los pies al hidrocálido que ya se olvidó que para banderillear, como para todo en el torear, hay que estar bien colocado. Como gusta de pasarse de la cara, al segundo par, desentrenado, se pasa tanto que queda a contraquerencia y claro, el jarabe que le baila el barralveño apenas es la medida del terrible nivel de Adame.

Peor quedaría al matar mal y llegar ya no al enojo sino a la indiferencia de la gente.

Como uno más.

Así pudo quedar el “Payo” insípido y notablemente frustrado ante el tercero con el que, además de verse sin tino, se nota sin actitud. Afortunadamente, luego de intentar Ponce con el manso y débil cuarto, segundo teófilo, en una faena demasiado insistente, sobre piernas para tratar de que el manso avanzar y con dos cambios de mano por bajo de cartel, “El Payo”, por fin, para despertar de todos, se da a torear a la verónica.

Y de qué manera, el toreo como nunca debería de variar.

Cuando piramidalmente el compás que sostiene la suerte hace que el tronco gire y los brazos desahoguen la embestida hacia las muñecas, la plaza rompe y el toro, manso y desesperantemente soso, incluso mejora. Y esto ocurre en doble aspecto, “Payo” no

“El Payo” a la verónica, a pie firme, compás de pirámide y mano templada. FOTO: Edmundo Toca.

afloja, se templa en el nuevo quite y al cerrar la media verónica, vertical y torera, el ambiente se va para arriba y se dispara cuando la gente abruma como nunca a Ponce y este regala un toro.

A partir de entonces, con el efecto que genera esto, la faena del queretano, crece, desde el péndulo inicial hasta los derechazos redondos, los naturales de pleno empaque y los cambios de mano que no hicieron sino acentuar la mansedumbre y la necesidad, como hizo, de que “El Payo” se impusiera de nuevo y con la derecha abrochara la faena que…

Echa a perder con la espada… otra vez. ¿Por qué? Solo Dios…

Y como hubo protestas, con razón, “El Payo” estaba por taparse, menos mal Enrique Ponce no le deja y así se desahoga y purga la mala suerte de la tarde para dar paso a la capa roja, negra y blanca de “Vivaracho” el sardo y precioso astado, aunque destragado y chico, regalo de Teófilo Gómez que mete el freno de mano de la sosería, esa palabreja donde comienza la nobleza a mostrar los síntomas de su verdadera condición.

Ponce la siente en el capote, como en el lance por pitón derecho, hay salidas que muestran al sardo pajarear. Pero tras breve puyazo, lo realmente “Vivaracho” cobra vida gracias a la magistral y torera, de ritmo teñida, de temple creada y aunque de plata bordada, brega de Mariano de la Viña que dio a Enrique Ponce el milagro en oro centenario de lograr que el de Teófilo por lo menos no detuviera su embestida.

La México casi ni lo nota, de otro modo, lo habría sacado al tercio.

Ponce lo sabe. Brinda a todos y los doblones, constantes y sonantes, rematados algunos a la media altura, brindan el alivio y el amparo pero también son los cimientos a partir de los cuales los derechazos de las dos primeras tandas hacen que el toro tome el engaño al natural pero frene en el remate contrario, más si ve las tablas. Entonces la mano izquierda se rompe, previo aleteo en el cite, que traza un natural de estaquillados en horizontal perfecta en un ejercicio de colocación de encelamiento y de sometimiento de ese opaco deseo de no embestir hacia el pleno e iluminado camino del convencimiento de tomar el engaño.

Y al natural, el cite insiste  a la tardanza que convence y prepara los pases genuflexos y pese a no ser, primeramente lo rotundos como después, ajusta cuando el toro protesta al sentir los adentros, regresa con derechazo cumbre y nuevo cambio de mano de gloria revestido.

Previo al cierre y al remate por bajo.

Que mientras otros juegan al poste y al arrimón, Ponce echa mano de la personalísima dosantina genuflexa, luego de haber repasado todo el toreo natural al extremo, en triple poncina que termina, con La México rota y Ponce en torero desplante marcando en la arena, con el ayudado su pisada en la plaza de su máximo cartel.

Solo que la espada cae en pésimo sitio: baja y perpendicular.

Se esfuma cualquier trofeo, La México dio dos y, algunos pidieron el rabo. Mal otorgadas las primeras, bien negado el segundo. Ese fue el acíbar entre tanto almíbar, entre tanto, impensable dulzor que parecía no llegar ante lo manso y descastado del encierro.

Que solo las virtudes más finas de Enrique Ponce podían obtener.

¿Qué será el día que escape de el “Síndrome de Teófilo”?

Que nuestros ojos, igualmente triunfal, lo vean.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Diciembre 3 de 2017. Tercera de Derecho de Apartado. Menos de Media Plaza en tarde fría con viento intermitente. Palco equivoca, para variar, el Arrastre Lento al sobrero de regalo dada su falta de fuerza, tardanza y sosería, así como la premiación de la segunda oreja al primer espada. De igual manera, terrible error no devolver, tras lastimarse luego de brinco al callejón y quedar atorado en la tronera de picadores, al primero. Público consentidor con el toro y severo con el toreo (remitirse a la crónica)

8 Toros, 1 para rejones de El Vergel (Amarillo, Obispo y Verde) Anovillado con cierta casta entre el tercio y las tablas funcionó en el último tercio. Y 7, el séptimo como sobrero, 3 de Barralva (Divisa Azul Pastel, Amarillo y Rosa) los lidiados en primero, segundo y quinto turnos; sospechosos de pitones, acochinado el primero que salta la barrera y luego de quedarse atorado con una cuerda en el pitón derecho, se astilla y aun así no es devuelto. Mansos el resto y descastados; 4 de Teófilo Gómez (Divisa Azul Celeste, Blanco y Plomo) Chicos, mansos y sospechosos de pitones. Bonito de hechuras aunque chico el sardo lidiado como primero, con fijeza y nobleza en las telas pero tardanza en decidir la arrancada y sosería tras el remate de las suertes, homenajeado exageradamente con el Arrastre Lento.

El Rejoneador Jorge Hernández Gárate, Silencio. Enrique Ponce (Marfil y Oro) Ovación con Saludos y Vuelta tras Aviso y Dos Orejas en el de Regalo tras petición de rabo. Salió a Hombros. Joselito Adame (Azul Rey y Oro) División y Silencio. Octavio García “El Payo” (Obispo y Oro) División tras Dos Avisos y Oreja con Protestas.

Simplemente genial, templado, largo y con donosura la brega de Mariano de la Viña al sobrero, ya había lidiado a una mano al cuarto. Al de regalo en el segundo tercio le empapa de tela, sin enganchar, le descubre el temple y le hace tomar el engaño largo, situación fundamental para el resultado de dicho turno. El resto como siempre, a media o mala agua.

Fotograma de la faena de Ponce a “Vivaracho” de un lado a otro encela al sardo astado.

Lunes @Taurinisimos 137 – Arturo Saldívar y @deJaral @ La México. Alternativa de Colombo en Acho.

Tijerilla de Saldivar a “Bienvenido” de Jaral, esto y más en @Taurinisimos. Foto: SuerteMatador.com

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del lunes 27 de Noviembre de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2017-2018.

Análisis 6 de Jaral de Peñas, 6: Cayetano, Arturo Saldívar y Leo Valadez, confirmación de alternativa. Bernaldo y Hermoso de Mendoza.

Tentadero en Jaral de Peñas.

Castella y alternativa de Colombo en Lima.

Recuerdo Saldívar y “Avellano” de Jaral de Peñas, indultado en Pachuca.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 1 de Diciembre de 2018 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

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EN VIVO: Hoy 9 pm Lunes de @Taurinisimos 137 via @RadioTVMx – Arturo Saldívar y Jaral de Peñas.

Arturo Saldívar en la arrucina ante “Bienvenido” de Jaral de Peñas, hoy la faena en @Taurinisimos. Foto: SuerteMatador.com

Prosigue la Temporada y prosigue el análisis con la segunda de Temporada Grande, @Taurinisimos presenta el resumen de la corrida de Jaral de Peñas con Arturo Saldívar y su oreja, la alternativa de Jesús Enrique Colombo en Lima con el triunfo de Sebastián Castella. También el anuncio de la despedida de Juan Jose Padilla que se va de los toros en 2018.

Por: De SOL Y SOMBRA. Redacción.

Hoy, en lunes, en punto de las nueve de la noche hora de la Ciudad de México, @Taurinisimos analizará el resultado del cartel de ayer domingo con el que prosigue la Temporada Grande en la Plaza México.

Hablaremos del anuncio de Juan José Padilla y su próxima despedida en 2018, recordaremos su triunfo en 2013 en la Plaza México con los toros de San José.

Tentadero en Jaral de Peñas con Cayetano, Arturo Saldívar y Leo Valadez previo a la corrida en la Plaza México, Segunda del Derecho de Apartado. También recordaremos al indulto del toro “Lantano” de Jaral de Peñas indultado por Pachuca en 2014.

Alternativa de Jesús Enrique Colombo y triunfo de su padrino, Sebastián Castella en Acho, Feria del Señor de los Milagros, Lima 2017.

Estos y otros temas de actualidad, hoy en punto de las 8 de la noche a través de http://www.radiotv.mx en vivo y, posteriormente, en el canal de YouTube: TaurinisimosTV.

Aquí la liga: https://youtu.be/uONpx44sk1U

Conducen Miriam Cardona y Luis Eduardo Maya.

Esperamos contar con la participación de la Afición taurina.

Twitter: @Taurinisimos.

La Fiesta está Viva: Reinventarse

Por Rafael Cué.

Pablo Hermoso de Mendoza es un referente mundial del toreo a caballo, revolucionario total de la lidia del toro bravo bajo las normas del rejoneo.

A la fecha son 2 mil 331 corridas de toros entre España, México, Francia, Portugal y Colombia. Son ya 27 años de alternativa en los que el navarro ha logrado la increíble fusión del toreo a caballo con el toreo a pie.

Parecerá ilógico lo escrito en la línea anterior. ¿Cómo se puede fusionar el toreo a pie con el rejoneo?

Por muchos años el rejoneo fue un acto de un solo toro como apertura a una corrida. La gran mayoría de los rejoneadores se guiaban por la antigua forma de lidiar los toros desde el caballo, que era fijar al toro, pararlo y luego pasar y clavar los distintos fierros. Los públicos reconocían y disfrutaban desde entonces la gran complejidad del acto, no sólo controlar su miedo el torero y dominar al toro, sino además incluir un tercer participante, como lo es el caballo de rejoneo.

Previo al maestro Pablo Hermoso de Mendoza hubo sin duda grandes maestros, siempre los ha habido, de los cuales el navarro fue analizando, asimilando y poniendo en práctica.

Los tiempos muertos en el rejoneo eran un tema que no ayudaba al espectáculo, esto lo supo ver Pablo Hermoso y empezó poco a poco a fusionar más las suertes, a darle más ritmo al espectáculo, a preparar las suertes más en la cara de los toros, a rematarlas después de clavar y a ligar, como sucede en el toreo a pie.

En ese momento inició la locura y el descubrimiento del rejoneo moderno. No bastaba ya con sólo clavar rejones y banderillas, a partir del maestro Pablo Hermoso la lidia comenzó a tener conjunción, ritmo y emociones que nunca antes se habían sentido. Las plazas comenzaron a llenarse, los empresarios se dieron cuenta y el rejoneo subió no sólo en nivel, sino en categoría.

Este es otro gran logro de Hermoso de Mendoza, la conquista de los despachos. Los de a caballo dejaron de ir a las plazas con un solo toro, llegaron a exigir garantías en el ganado (y no a limpiar corrales con los toros viejos y defectuosos), pero sobre todo el dinero. El rejoneo dejó de ser un espectáculo previo para convertirse en el espectáculo principal y tomar fechas clave en ferias y en corridas exclusivas de rejones.

Como es lógico los detractores no se hicieron esperar. El medio taurino es muy complejo, muchas veces lo que no se puede lograr ante el toro se intenta lograr con juego sucio y lamentables declaraciones. A todo esto Pablo Hermoso le ha hecho faena, porque a la base es capaz de llenar plazas y resolver ante el toro todos los problemas generados fuera de ellas, esa es la gran diferencia.

Pero volviendo a la lidia, pensábamos que en 27 años de verle ya poco más se podría hacer ante los toros. Las suertes, los terrenos y las cercanías con las que lidia a los astados han llegado a puntos increíbles. En más de una ocasión he tenido la oportunidad de preguntarle al maestro si se considera mejor jinete o mejor torero.

Es tal la unión de Hermoso de Mendoza con sus cabalgaduras, que ha logrado utilizar al caballo como hacen los toreros con su capote o muleta. Los vuelos del capote se transforman al cuerpo del caballo, que con increíble flexibilidad toca y provoca al toro para incitar su arrancada; con hermosa composición el cuerpo de los equinos rodea con media luna al toro para irle tapando la cara y llevarlo muy templado a escasos centímetros, al tiempo que las cuatro patas de toro y caballo se mueven con increíble precisión y ritmo, como si fuera un ballet.

La madurez taurina y como jinete de Pablo Hermoso lo convierten en un lujo al alcance de todos, imperdible. Si ya lo ha visto se sorprenderá, y si no lo ha visto nunca no se pierda la oportunidad de vivir un espectáculo de mayúscula expresión artística y cultural. Gracias maestro por reinventarse.

Twitter: @rafaelcue
Publicado en El Financiero 

La Regadera de Sergio Flores – Sequedad y Realidad de José Adame.

Arremete el jaraleño a la tapatía de Sergio Flores en plenos medios. FOTO: Edmundo Toca.
Arremete el jaraleño a la tapatía de Sergio Flores en plenos medios. FOTO: Edmundo Toca.

La constante búsqueda de la excelencia taurina de Sergio Flores, su paciencia dentro y fuera del ruedo, convierte la mala programación empresarial de su Temporada en la mejor de las presencias. Pleno de entrega y realización, su promesa de triunfo se torna en la sentencia que apunta a la mejor realidad taurina. La corrida de Jaral de Peñas se topa con sus propios defectos principalmente la mansedumbre y se estrella con un torero vestido, no de azabache, sino de conformidad y contrariedad. Joselito Adame recibe un descontón que exhibe a sus panegíricos y entreguistas incondicionales que ayer lo entronizan y hoy esconden la cabeza. Hace la entrada y el toreo Hermoso que pincha hasta la saciedad de nuevo.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si Hermoso de Mendoza trae la gente, Sergio Flores se la echa a la bolsa.

Y ésta se lo echa a hombros al finalizar la corrida.

Así es esto del toreo, más en una Plaza que espera año con año al navarro para hacer la mejor entrada de cada Temporada. Es más que entendible, nunca está taurinamente mal, eso parece imposible. Hermoso entra a La México, llena su tendido y deja ver que hay visos de reforma, es decir, que él también entra al sentimiento de traer toros mejor presentados.

Tomemos la palabra a las figuras.

Así, cada tarde vendría el filtro tan necesario.

Las dos faenas de Hermoso, una ante el bravo y noble primero, otra ante el manso y tardo cuarto, ocurren ante el asombro de un público que le aplaude cuando le puede y exprime en su totalidad al buen primero, “Sebastián” nombrado, con el paso preciso y templado, quizá la contrariedad es colocar el segundo rejón y la ya inexplicable y lamentable, terrible, forma de matar del navarro. Simplemente así no se puede estar.

Al primero le para magníficamente, decide colocar el segundo rejón luego de que le aprieta, Pablo torea magnífico y acaricia con la cola del equino la cara del astado, luego crece en banderillas piruetas incluidas y cuando parece que el cárdeno seguirá ese ritmo, afloja tristemente dejando lo que dibuja premio doble, al bajon grado de matar fatal y descabellar peor.

Con el cuarto repite, malamente, la dosis.

Mata fatal tras hacer andar un manso, tardo y probón, protestón, al que Hermoso de Mendoza encela muy en lo corto, aguanta cabezazos y alterna lados del toro y perfiles del equino al torear al hilo de las tablas, de nuevo piruetas exponiendo y, en momento bueno, muy airoso sale de la suerte. El de Los Encinos, manso sin mayor fondo, queda sin aire dentro para soportar el final, tristemente deficiente, del estellés.

Perdido con el rejón de muerte. ¿Qué ocurre con Pablo en el último tercio?

Francamente parece no haber solución.

Y qué habrá ocurrido con la Temporada si Empresa no desperdicia la oportunidad para que a tendido lleno, un torero como Juan Pablo Sánchez, triunfador de la Temporada, se muestre ante el gran orfeón de la Monumental. Al menos, le hacen un favor a la versión que de Joselito Adame aparece por la Puerta de Cuadrillas. Esta sombría, mediana y muy contradictoria aparición, empezando por el principio: el vestido elegido. Una muestra del estado taurino del torero, más sombra y menos luz.

Lo peor es que esto ocurre con el único toro con expresa posibilidad de triunfo, el primero de lidia ordinaria. Este castaño “Ciervo Rojo”, alto y serio, calcetero de los cuartos traseros igualmente, complica las cosas al hidrocálido que no alcanza a sujetar sin ser enganchado en el recibo, le receta doble puyazo al dejarlo ir suelto y es entonces cuando toda su pretendida pompa y prefabricada circunstancia, se derrumban justo al momento en que Sergio Flores le aprieta.

Basta una de las más hermosas tradiciones del toreo para que tal cosa ocurra, el quite.

Que a cada puyazo, tres deberían ser, corresponde un quite.

Y del segundo en adelante, toca a los alternantes. Flores echa mano

El quite de Sergio Flores al toro de Joselito, factor de cambio. FOTO: Edmundo Toca.
El quite de Sergio Flores al toro de Joselito, factor de cambio. FOTO: Edmundo Toca.

del catálogo habitual y tira de la chicuelina con emoción rematada en soberbia y vertical media verónica. En ese punto, el toro pone las cosas difíciles, Adame desespera por la incapacidad de la cuadrilla de salir al frente de un astado que echa para atrás y tira el ancla en síntoma de mansedumbre. Luego, ésta, expresa en el segundo tercio, parece desaparecer cuando José se dobla poderoso, acaso demasiado, latiguea la embestida que responde violenta en el de pecho con la derecha.

Atención, se trata de un manso con casta, es decir, de lío y que no se apacigua.

Pero Joselito, pese a un lado derecho con embestida larga y repetida, opone el tirón, el serrote y el martillo, tira del toro sin mayor temple, le enganchan de pronto y apurado se ve al rematar cada tanda. El toro, franco en su intención, no miente al anunciar que su pitón izquierdo es el complicado, donde puntea y se vuelve pronto, ante esto, no hay más que un mero ejercicio de exploración sin el mínimo esfuerzo de realización.

La vuelta a la derecha, la falta de compás, pese a despatarrarse, lo hacen ver descuadrado varias veces, no supera el cabeceo, se junta el viento y, aunque la gente le corea, pesa más en él la incomodidad que tratar de echar para adelante, cae en el ritmo del toro y no éste en su temple. La bagatela de la manoletina no disfraza la realidad.

El toro se ha ido y se va, sin haberle toreado del todo.

Hacer pasar no es torear. Feo espadazo.

En fin, así anda este torero, insuficiente ante el manso y deslucido, aunque violento, quinto, que le desarma tras la necedad de iniciar por alto, le hacer ver insolvente y le cobra la indolencia de tardes pasadas. Notorias son sus ganas de irse de la Temporada y reafirma José que, tras su encerrona, el trono queda más que vacante que nunca y, después de hoy, que no está ya siquiera en fila del mismo, su atención parece estar en todo menos en lo que importa, gana la forma al fondo y hoy sí que hay varios más que amenazan, más bien concretan, su mayor y mejor avance hacia la primera línea.

Tal es el caso de Sergio Flores. Con el mismo terno de su gran tarde hace dos años.

Porque no es causalidad que el bordado tlaxcalteca supere esta vez al deshilado hidrocálido, el berrendo y serio tercero, tal como el castaño ya descrito, es una real prueba. Y Sergio Flores hace posible lo imposible, detiene con los dedos un ventilador y no se corta, porque el berrendo, con todo y su percha, sale únicamente a calamochear y rebanar, a protestar y deslucir, a dejar mal al que viste de grana y oro .

Va a la querencia, ahí le pican, complica la brega, Flores ordena y convence.

Siempre en el sitio exacto espera el tlaxcalteca que se queda, tras iniciar abajo, en el lugar exacto para girar plantas y, como si nada, ligar con la derecha ante una protesta expresa que no trasciende sino al ojo del taurino pues al calamocheo le falta fuerza.

Flores insiste pero, pese a plantear las cosas en serio y hacerle pasar por ambos lados, la nula intención del astado, su irrenunciable protesta, le hace cortar por lo sano. Increíble que tras espadazo entero, cuando el toro se acuerda que tiene casta y aguanta a ceder en la hora final haya quien aplauda, no se confunda querido diletante, el chiste es aguantar y ser bravo en todos los tercios no solo en el final del último.

Claramente, Sergio Flores ha leído al tendido.

Compuesto por esta variopinta e incipiente, pero al fin, Afición.

Pero también ha hecho el torero y para muestra los lances, en algún momento sutiles y diáfanos, en otro desmayados y serenos,

Derechazo de Sergio Flores, a la huida del toro respondió con mando torero. FOTO: Edmundo Toca.
Derechazo de Sergio Flores, a la huida del toro respondió con mando torero. FOTO: Edmundo Toca.

sujetando al manso sexto que amaga con frenar y salir suelto, el manto de la verónica se desgrana entre su cintura que juega y las manos que al vuelo resuelven la embestida de la res como la playa la embestida del mar. Media muy toreada en los medios es el remate.

Y ahí comienza la escalada.

Porque, aunque ya lo ha hecho anteriormente, lo que se hace bajo el reflector de luz suele ser más importante que lo que se hace entre sombras, así que esta faena mirémosla como la indeclinable vocación de Sergio Flores de buscar lo mejor de un astado que mansea y que tal condición implica desplegar, no de cualquier modo, los resquicios, principalmente, de casta que posee el que cierra plaza.

Siendo la casta la agresividad ofensiva del toro, el de Jaral cuando arranca y deja de mansear toma el engaño, es bien picado y Sergio da la vuelta al intentado régimen adamista con un clásico del capote mexicano, Ortíz, la tapatía, esa suerte con el capote por detrás y por las afueras, con el lance siempre hacia los medios y el torero hacia el tercio, momento que no vivimos con tal emoción en esta Plaza desde Jorge Gutiérrez y su gran tarde en Diciembre 2001.

Esta vez no sale del todo al paso dado lo suelto del toro pero se remata airosamente alentando la esperanza de que el de negro embista.

Se complican las cosas en banderillas.

Vuelven a temblar a las cuadrillas y a mansear el jaraleño.

Entonces Flores ordena, recoge al astado y brega, hace las cosas en el sitio y, además, escucha y lee a la gente, a la que brinda sincero y entregado.

Cierto es que equivoca el inicio, tanto insistir en el repetitivo pase cambiado por la espalda a un toro tan manso viene mal, descubre la gracia en el morito de doblar contrario y hacerla varias veces. Flores, que insiste en el cambiado, lo consigue con la plaza hirviendo pero a riesgo de estropear la posible faena al tropezarse con el toro, entonces en el tercio frente a toriles, tras doblar contrario, Sergio, vertical y muy desmayado el brazo, se da, al fin, a torear.

Y no pararía.

Pese a las vueltas contrarias del toro al que castiga, lucidor, en el trincherazo, al que cita de dentro a afuera varias veces y con el que se inventa el terreno alternando arrucina invertida o molinete, atacaría desafiante su terreno pese a impedirle ligar por bajo derechazos. Entonces Flores, inteligente, dueño de su ubicación y sitio, alterna circurret, capetillina, vitolina, luminoso afarolado y cambios de mano, para quedar el toro por dentro y él en el mando por el terreno cambiado, salvo en uno de pecho larguísimo en terreno natural.

Solo así, con la Plaza en vilo, convence al manso.

Porque con la zurda, tras ligar dos y huir el toro, viene el cambio de procedimiento para hacerlo embestir por el lado izquierdo con dos pinceladas de cartel. Alguien me decía que alguna voz de ultratumba califica la poncina como “populismo”, un simple golpe de efecto. Nada más errado y trampa. Flores cita para tan mentado muletazo, genuflexo y frente al burladero de la primera suerte donde, tras pegarlo de manera circular invertida, corta la huida del toro en la primera y provoca la vuelta para un cambio de mano maravilloso en tal posición.

De cartel.

De campanillas.

Tan genial que ahí, sobrado y torerísimo, en pleno domino de su tiempo torero, cuando el toro vuelve natural, en pleno disfrute, Sergio Flores hace suya para siempre la victoria sobre el astado al trazar el pase contrario por bajo y con la izquierda más rotundo y de mayor calado, sí Señores, de toda la Temporada.

La entrega de La México es total.

Surge de lo bien toreado, de lo fundamentalmente construido y continua en el remanguillé, flor invertida del molinete, más el de pecho con el estallido de la Plaza.

Pese a la desigualdad, porque hay enganchones y un inicio en titubeo, el final de faena y la entrega en la estocada ponen la segunda oreja y una salida a hombros que ratifica que la regadera la carga siempre Sergio Flores, volverlo a traer es lo que procede y si lo hace con una corrida tlaxcalteca, atención, será el gesto de gestos.

Lástima que la Afición, sus deseos y sueños, vayan a ser ignorados.

Vilmente.

A menos que, tal como ocurre hoy, inesperadamente, regrese en unas semanas, un nuevo milagro del toreo.

Para bien y enhorabuena de todos.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Febrero 19 de 2017. Décima Sexta de Derecho de Apartado. Tres Cuartos de Plaza en tarde fresca soleada aunque con diversas ráfagas de viento durante la lidia de tercero, quinto y sexto. Falta iluminación en la Plaza para efecto de la lidia y en pasillo de la misma.

6 Toros, 2 para rejones de Los Encinos (Divisa Azul, Rosa y Verde) Serios y altos, bien presentados por sus cabezas serias y buena hechura: bravo y notable el primero mientras el cuarto resulta manso y probón, se frena en banderillas; y 4 de Jaral de Peñas (Divisa Obispo, Amarillo y Blanco) Variopintos y mansos los cuatro, serios por delante: encastado el segundo con un tremendo pitón derecho .

Indebidamente la Empresa inexplicablemente remueve a un posible tercer espada en contravención a lo originalmente anunciado como corrida de triunfadores.

Bien la Autoridad al aguantar la improcedente petición de homenaje y de máximos trofeos luego de premiar el sexto turno.

El Rejoneador Hermoso de Mendoza Ovación y División. Joselito Adame (Sangre de Toro y Oro) Palmas y Pitos. Sergio Flores (Grana y Oro) Ovación y Dos Orejas tras leve petición de Rabo.

El tercer espada salió a hombros.

Difícil tarde de las cuadrillas a pie, buen puyazo durante el primer tercio del tercer turno de Othón Salinas Ortega.

Tras la poncina, Sergio Flores se inspira en formidable muletazo que cierra la faena.

Sin Tapujos – Diego Cruz: Rejoneo de Arte.

Por El Bardo de la Taurina.

Es galardón de las empresas taurinas el procurar ofrecer al público, la oferta más atractiva con el actuar de quienes del desafío de jugarse la vida hacen un arte y aún más, de los que en ello ofrecen el atractivo de hacerlo en la alegoría de la monta a la alta escuela, que lo es el rejoneo, el cual en su expresión más pura se detona como espectáculo mediante el maridaje de jinete y caballos, el que hoy en día en la figura juvenil de Diego Cruz y de su cuadra lusitana, se haya convertida en la más fresca de las atracción del rejoneo tricolor.

Y ante eso, la empresa del coso más grande del mundo, que lo es la Monumental Plaza México, no está ajena y cual rosa de los vientos que se orienta hacia los caminos de la brillantez, se deja tocar por el atractivo que significaría cerrar en la fecha del adiós decorosamente su serial veraniego y que mejor que hacerlo encabezado por un corcel de trazos finos, que desde ¡Ya!, es garantía de expectación, esa que provocan los debuts cuando valen la pena y por lo que ha mostrado este Diego Cruz su estampa, monta y cuadra, sobran para convertirlo en un atractivo anhelado .

Pero bien, a estas alturas ustedes aficionados de ambos continentes taurinos que favorecen las primicias, se estarán preguntando ¿Quién es Diego Cruz? y más aún ¿Que ofrece taurinamente? desde luego su curiosidad llegara al hierro y a los equinos que los lucen, así que sin más recorramos el velo del misterio y de la curiosidad adelantando a usted que esto tan solo serán letras engarzadas convertidas en panorámica, y si decir que lo sorprendente, usted lo constatará cuando Diego Cruz nos diga en la Plaza México, como lo esperamos ¡Aquí estoy!

Nacido bajo el cielo del estado que mayor número de plazas de toros abriga que lo es Hidalgo, este chaval que anda en la friolera de los veinte, edad en la que la adolescencia, ya dejo la inocencia y la juventud, no se pelea con la serenidad ni con la inteligencia, la cual le da para tener una visión torera ya solvente que ofrece como resultado el encuentro con una promesa del rejoneo que antes de abalanzarse sobre el futuro que ya mira a España, sabe muy bien que día a día, tiene que cimentarse y no dejar pasar el presente, ese que lo está retando a despejar el albero de la Monumental capitalina, ofreciendo a la empresa y a la afición, un caudal de horas montadas, un ya haberle visto la cara a los toros en plazas que le demandaron entrega, pasión, técnica, valor y carácter, gracias a cuyos atributos ya supo lo que es lidiar al de abajo que viste de negro y al de arriba de multicolores expresiones pero también de exigencias, las que el rejoneante con algo más que academia digamos pujanza y elegancia, salió airante dondequier, y créame usted amigo que a Diego Cruz las palmas, las vueltas al ruedo y las orejas no le han caído envueltas de regalo y sí, plenas de orgullo de haberlas conquistado entregando el pecho de cabalgante y cabalgadura.

De su cuadra subrayar que está conformada por caballos internacionales de primer nivel, educados para la conquista y adiestrados para el triunfo y si no bastaría con señalar que los equinos que se crían en la Quinta San Pedro, propiedad de la familia del rejoneador, han conseguido tal adiestramiento que dio para deslumbrar al mismísimo Pablo Hermoso de Mendoza, el cual adquirió para sus filigranas a esa joya que bautizo como ‘Machete’.

Grábese este nombre aficionado, Diego Cruz ‘El del Arte Elegante’, al que en cuanto lo anuncien en la Plaza México, hay que irlo a verlo, pa’ ser testigo del nacimiento de un rejoneador que hoy promete mucho, y eso ya, es mucho.