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«Mi gran pecado es querer ser el mejor»: Diego Ventura

El hombre que hizo historia en Madrid, tras cortar un rabo esta temporada, Diego Ventura, se siente ilusionado de estar en Santander.

Por ALFREDO CASAS.

Aunque ignorado por buena parte de las grandes empresas taurinas, Diego Ventura es la máxima figura del rejoneo. Ausente de las madrugadoras ferias mediterráneas, también ninguneado en Sevilla –su tierra de adopción–, Ventura decidió hacer la guerra por su cuenta. Su triunfal ‘encerrona’ en Espartinas, una apoteósica tarde en Arles y el histórico rabo cortado en Las Ventas, el epicentro del toreo, han devuelto a Diego la confianza y la moral para contrarrestar tanto sinsabor. Es Ventura un rebelde con causa y, posiblemente, la mejor cuadra de la historia del rejoneo.

A pesar de ser la máxima figura del rejoneo ¿la presente campaña está siendo la más dura de su dilatada trayectoria?

–En parte. Es evidente que fácil no está siendo; me dolió quedarme fuera de Castellón, Valencia y Sevilla. Fue muy duro y, por qué no decirlo, llegaron algunas dudas. Por fortuna, fueron llegando los triunfos que me dieron una confianza tremenda. Necesitaba recuperar la paz interior y la seguridad en mí mismo. Como comprenderá, después de cortar un rabo en Madrid, de alcanzar uno de mis grandes sueños, ya todo me da igual.

¿Quedarse fuera de Sevilla le marcó a fuego?

–Ya le digo que quedarme fuera de Castellón y Valencia me jodió, pero es que ¡Sevilla es mi casa! No fue tarea sencilla asumir mi ausencia de la Feria de Abril. Básicamente porque no existió motivo para ello. Si querer cambiar la corrida, si querer exigir una ganadería que se mueva más, que transmita más emoción, que proporcione más y mejor juego, es la razón por la que me quedé fuera, pues ya me dirá cómo está esto. Es preocupante.

¿Organizó su ‘encerrona’ en Espartinas con ánimo de revancha?

–No. Organicé la corrida de Espartinas con la intención de complacer a los muchísimos aficionados, sevillanos y foráneos, que querían verme torear en mi tierra. También lo hice con ánimo de reivindicar mi condición de figura y para contribuir con mis honorarios a la asociación que apadrino –ANEF, Asociación Niños hacia el Futuro–. Me sentí muy respaldado. Fueron muchos los amigos, ganaderos y figuras del toreo a pie que, con su presencia, me apoyaron ante semejante injusticia. Es que me dejaron fuera por la cara. Son muchas las injusticias. ¿Acaso es normal que después de veinte años aún no haya debutado en Pamplona? ¡No tiene lógica!

¿Cuáles son sus pecados?

–Mi gran pecado es salir todos los días a los ruedos a querer ser el mejor. Llegar a las plazas un día tras otro a decir «aquí estoy»; cortar a diario entre tres y cuatro orejas y triunfar como norma, por lo visto, es una gran putada. Tal y como está actualmente el sistema, mis triunfos resultan muy incómodos para mucha gente. Pero allá ellos…

Aunque dicen que en Francia el sistema es otro, tampoco en el paísvecino están respondiendo en los despachos a sus continuos triunfos en los ruedos.

–Tampoco. Mire, la última vez que actué en Nimes, en dos tardes corté siete orejas y un rabo ¡y no he vuelto más! Es más, le diré que ni siquiera han vuelto a llamar. En Dax más de lo mismo: en mi último paseíllo corté tres orejas y un rabo, pues no he recibido ni una llamada. Son cosas que, por más que lo intento, no termino de entender. Igual usted es capaz de verle la lógica, pero yo… Igual el problema son mis honorarios, los de una figura. Hay empresas que, con mis dineros, contrata a tres rejoneadores. Será que no les importa la calidad del espectáculo. Mientras que la gente trague, todos estos empresarios de medio pelo irán aguantando.

–¿Hablamos de Madrid?

–Qué quiere que le diga, fue un sueño. Y mire que el primer día las cosas se pusieron cuesta arriba; también ese día me tocó tragar con algunas imposiciones que no impidieron que saliera a hombros. Pero el segundo día ¡ay amigo! Menuda fue la corrida de Los Espartales. Fue una tarde en la que salí al ruedo suelto y sin presiones de ningún tipo. Ya a mi primer toro lo cuajé de principio a fin y le corté las dos orejas; a partir de ahí, me rompí, me abandoné… la verdad es que todo salió a pedir de boca.

¿La prensa especializada está contando lo que le está sucediendo?

–Sí. Gracias a Dios sí. Hoy en día sí. Desde que se anunciaron los carteles de Sevilla, hubo una reacción. Es que todo era muy descarado. No digo que fuera unánime, pero sí es cierto que, buena parte de la prensa, contó la verdad de lo sucedió. Tenga en cuenta que hay portales que viven de las publicidades, de los empresarios, y pueden hablar hasta un cierto punto. No es bueno que los portales taurinos más importantes estén así, pero algo van contando. Reconozco que hay especialistas, que van por libre, que están dando la cara y defendiendo lo que es de todos.

Hablaba antes de Pamplona. El día en que se celebró la corrida de rejones en la capital navarra, en las redes sociales se crearon varios hashtags de apoyo a su figura.

–Fue algo precioso; salió de los propios aficionados y me pilló de imprevisto. En realidad, yo no me enteré de nada hasta que me llamó mi jefe de prensa y me lo contó. Estaba montando a caballo en el picadero, no me apetecía nada ver la corrida, y, entonces sí, empecé a curiosear por las redes. Fue impresionante la cantidad de mensajes que recibí. La gente no es tonta, sabe lo que está sucediendo y defienden aquello en lo que creen.

De todas las plazas del norte de España, la única en la que usted existe es la de Santander.

–¡Y no se olvide de Gijón! Para el empresario de Gijón también existo. Fuera bromas, así está el toreo. Confío en que el rabo de Madrid cambien las circunstancias de cara a la próxima temporada. Este año es muy complicado, tenga en cuenta que ya están prácticamente cerradas todas las ferias. Tengo fe en que se produzcan cambios significativos.

–Menos mal que en Santander profesan la religión ‘venturista’.

– (Risas) La verdad es que, la de Santander, es una de las fechas del calendario que uno espera con impaciencia e ilusión. Santander para mí es oxígeno, una bocanada de aire fresco que me permite venirme arriba y continuar peleando la temporada. Cuatro Caminos es una plaza, además de hermosa, de muchísima categoría, de la que todo el mundo del toro está pendiente. La verdad es que disfruto enormemente de la afición de Santander.

–A mi criterio llega a la Feria taurina de Santiago con la cuadra más amplia y consolidada de la historia del rejoneo ¿Comparte mi opinión?

–Sin duda. Y no porque lo digamos usted o yo. Es algo unánime, reconocido por todos los profesionales. A la vista están los triunfos y su regularidad. Ahora mismo tengo preparados al máximo nivel veinte caballos. En mi cuadra no hay dos o tres estrellas y, luego, otros caballos de relleno. Cada uno de mis caballos es una estrella, un torero distinto, un animal con su personalidad. Por la calidad y variedad de mí cuadra, cada tarde, cada faena, es un acontecimiento imprevisible. Aquí no caben los guiones.

Publicado en El Diario Montañés

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El veto a Diego Ventura, un síntoma hediondo de la podredumbre del toreo

Por razones inexplicables, el rejoneador está ausente de algunas de las principales ferias.

Por Antonio Lorca.

El caso del rejoneador Diego Ventura no tiene explicación racional alguna. El hecho de que una de las grandes figuras del rejoneo de todos los tiempos esté vetada en algunas de las ferias más importantes de España y Francia no es más que el síntoma de la enfermedad incurable que padece la fiesta de los toros.

Hasta ahora, el único ‘culpable’ conocido es Pablo Hermoso de Mendoza, con influencia capital en la Casa de Misericordia, -organizadora de la Feria del Toro de Pamplona-, y que ha conseguido que su compañero no haya debutado aún en los Sanfermines a pesar de que cumple este año su vigésima temporada como torero a caballo.

El propio Ventura ha asegurado que “si hacer historia no me lleva a las ferias es que el toreo está hundido”.

Como es lógico, el caballero se refiere al rabo que cortó el pasado día 9 de junio en la plaza de Las Ventas, -un hecho histórico, sin duda, pues es el primer gran trofeo que un rejoneador pasea en este coso-, lo que le convierte en un número uno indiscutible del rejoneo actual.

Tras veinte años en activo, Ventura aún no ha debutado ni en Pamplona ni en Logroño

Pues va a ser verdad que el toreo está hundido. Ventura ha hecho historia y todo sigue igual.

Y persiste la pregunta: ¿Qué ocurre con Diego Ventura?

Pues no es fácil averiguarlo porque, primero, en un asunto tan supuestamente turbio como este se mezclan intereses económicos, egos personales, relaciones viciadas, venganzas de antaño… Y segundo, por el permanente protagonismo del tradicional y muy dañino secretismo de todo lo que rodea al espectáculo taurino.

Es misión imposible conocer las verdaderas razones del veto. Con motivo del triunfo en Las Ventas, el rejoneador confirmó a este periódico que sufre “vetos de compañeros y empresas que me duelen mucho”, pero se negó a entrar en detalles: “Algún día, más adelante, contaré las zancadillas, porque si lo hiciera ahora tendría que abandonar la profesión”.

A falta de argumentos, quedan los datos. He aquí algunos que podrían confirmar la situación.

– Hace cuatro temporadas, Ventura decide cambiar de apoderado y encarga la gestión de su carrera a la casa Lozano. Desde entonces, su ex, la casa Matilla, no ha vuelto a contratarlo en sus plazas ni en aquellas en las que mantiene influencia, que no son pocas. (Atención al dato: no debe salir barato hacerle un feo a la familia Matilla, el clan más desconocido del toreo, pero al que todos le reconocen un poder omnímodo).

Hermoso de Mendoza aparece como uno de los ‘culpables’ de las trabas a Ventura

– Ya en la temporada de 2017, en la que salió a hombros 27 tardes de las 39 corridas que lidió, quedó excluido de Nimes, donde había cortado siete orejas y un rabo en 2015, y no ha vuelto; no contaron con él en las ferias de Pamplona y Logroño (en ninguna de estas dos plazas ha debutado aún), Jerez de la Frontera, donde incluso se eliminó el espectáculo de rejoneo, Valladolid, Salamanca y Zaragoza, entre otras ferias.

– En los primeros meses de 2018, el nombre de Diego Ventura no aparece en los carteles de Castellón, Valencia, Nimes ni Sevilla. Y lo más grave, quizá, es que las respectivas empresas no mantienen contacto alguno para su posible contratación. El empresario sevillano justificó su silencio en unas inoportunas declaraciones del rejoneador sobre la idoneidad de sustituir la ganadería de Fermín Bohórquez por otra a causa del escaso juego de esta en la Feria de Abril de 2017. Y el mismo argumento utilizó, al parecer, el representante de Valencia.

Hermoso de Mendoza no torea con Diego Ventura desde el 2 de septiembre de 2016 en la plaza de Mérida. El rejoneador navarro está apoderado en España por los hermanos Oscar y Pablo Chopera, y en México -donde Mendoza pasa gran parte del año y es una figura reconocida- por Espectáculos Taurinos de México SA (ETMSA). Según el convencimiento del entorno de Ventura, la estrategia de este grupo mexicano es evitar la competencia de su torero con Ventura, y cerrarle el acceso en aquellas plazas que dependen de su gestión o están en su círculo de influencia por medio de los hermanos Chopera, tales como Almería, San Sebastián, Salamanca, Badajoz, Bilbao, Vitoria, Pamplona y Logroño, entre otras.

– Aunque Diego Ventura ha sido contratado para la feria de San Isidro y parece que también estará en la de Otoño, no cuenta con el beneplácito del empresario Simón Casas en las otras plazas que regenta, tales como las de Valencia, Nimes o Alicante.

¿Cuáles podrían ser las conclusiones de este enredo?

1.- ¿Todavía, a estas alturas, hay quien duda de que la fiesta de los toros está seriamente enferma a causa de una perniciosa mafia que persigue sus ambiciones e intereses personales al margen de otros objetivos más decentes?

2.- Con estos mimbres, la fiesta de los toros desaparecerá más pronto que tarde malherida por las tropelías de muchos de su propia familia.

3.- ¿Le merece la pena a Hermoso de Mendoza manchar su brillantísima hoja de servicios con un supuesto y reiterado veto a Diego Ventura? Su actitud y persistente silencio son tan sorprendentes como incomprensibles. Su negativa a competir con Ventura y las zancadillas que, aparentemente, coloca en la carrera de su compañero dicen muy poco de su calidad humana y torera.

4.- Todo esto sucede, sin embargo, por la escasísima consideración del rejoneo en la tauromaquia actual. No es un espectáculo imprescindible en las ferias ni cuenta con aficionados que exijan su pureza e integridad. El toreo a caballo se ha vulgarizado, ha perdido emoción, ha ganado en artificio y se aleja cada vez más de la tauromaquia clásica. El caballo ha robado protagonismo al toro, y este -con los pitones vergonzosamente desmochados y no despuntados, como marcan los Reglamentos- es, por lo general, un discapacitado oponente; y el público, festivo en exceso, acude dispuesto a presenciar un espectáculo más circense que taurino. La guinda la representan los medios de comunicación que, desde tiempo ha, no prestan a este espectáculo la atención mínima requerida. Prueba de ello es que en tardes de rejoneo en la feria de San Isidro se produce una casi total desbandada de críticos que huyen del ‘número de los caballitos’.

Este es, sin duda, el terreno mejor abonado para que se produzcan vetos, se cierren puertas y se perpetren disparates.

Como dice Diego Ventura, si hacer historia no sirve para entrar en las ferias, es que el toreo está hundido; una prueba más de su podredumbre.

Publicado en El País

Ocho con Ocho: El rabo madrileño Por Luis Ramón Carazo

En la plaza de Las Ventas en Madrid otorgar un rabo a un matador es prácticamente imposible; en su historia si no me equivoco, se cuentan hasta antes del 9 de junio de 2018, 11 los concedidos a 10 matadores de toros, el único con doblete es Juan Belmonte y el único mexicano que lo consiguió fue Lorenzo Garza, el 29 de septiembre de 1934, la misma tarde que Curro Caro lo logró con toros de Martín Alonso.

Dos hermanos Manolo y Pepe Bienvenida lo obtuvieron y el del último fue el décimo el 24 de mayo de 1939, antecedente del undécimo concedido a Palomo Linares el 22 de mayo de 1972, tarde en la que actúo al lado de Andrés Vázquez y de Curro Rivera que logró cuatro apéndices, por cuatro y el rabo para Palomo.

Muchos sin saber afirman que el presidente de aquella tarde, José Antonio Pangua le otorgó el máximo trofeo para opacar a nuestro paisano, es falso, el trofeo fue anterior a la faena de Curro y ambos salieron en hombros; Vázquez recibió un trofeo en tarde triunfal y finalmente el rabo le costó el puesto a Pangua por su atrevimiento de otorgarlo.

En Madrid aunque existe pues la posibilidad reglamentaria de otorgar el rabo, hacerlo es anatema, y por ello lo acontecido el 9 de junio de 2018 con Diego Ventura es insólito por ser el primero que se otorga en la historia de la plaza a un rejoneador.

Varias veces he planteado que los reglamentos taurinos al contemplar al espectador como participante a través de pañuelos y hoy más bien con la voz se integra en la decisión, con sus ventajas y sus riesgos, de premiar lo que le gusta o no en el ruedo.

Seguramente por ello los regleros se cuestionan el conocimiento de los asistentes, como es el caso de Diego con el buen toro de los Espartales de José Luis Iniesta y seguramente están en contra de su concesión por sentir que se pierde el rigor solemne de la plaza.

En general a los festejos de rejones, asisten un puñado de conocedores del toreo a caballo y muchos más que poco frecuentan las plazas por ello se mira con cierto desdeño el desenlace de los acontecimientos, sin embargo, y aprovechando el viaje en gran medida esto también acontece con los matadores de a pie, actualmente son menos los aficionados frecuentes y la gran mayoría, son asistentes esporádicos.

Ello no implica no celebrar el momento de madurez que vive Diego Ventura que arrasa dónde se presenta y ya acumula 16 puertas grandes en Madrid, además de ser el primero y único que ha logrado el máximo trofeo en su categoría en la historia del coso de la calle de Alcalá.

Su tarde a través de la imágenes en pantalla fue de arrebato, con sus excelsas cabalgaduras y por ello el presidente de la corrida Gonzalo de Villa con el consentimiento popular, le otorgó en la faena a su segundo muy buen ejemplar Bienplantao de los Espartales el máximo trofeo a quién parece no tener techo; Andy Cartagena se fue también en hombros por haber obtenido un trofeo en dos toros.

Curiosamente el último rabo otorgado para un matador de toros fue para Palomo Linares y el primero de rejoneador son de toreros apoderados por la Casa Lozano. Ahora se cocina el que Diego en la Feria de Otoño lidie en solitario seis ejemplares y seguramente por todo lo expuesto constituirá todo un acontecimiento.

Para aquellos que reclaman la laxitud del palco madrileño, déjenme que les cuente que varios amigos que poco hablan de toros, me han mencionado el hecho y esa me parece buena publicidad para el toreo y desde luego para Diego.

Si queremos más espectadores, no les hablemos solo de reglas sino de sentimientos me parece muy útil para el toreo, en estos tiempos.

Feria de Sevilla: Diego Ventura triunfa en su ausencia

Por Carlos Ilián.

La ausencia de Diego Ventura en la tarde de rejones se notó, y mucho, en los tendidos. Apenas media entrada mientras nos cuentan que en Espartinas donde si que actuaba Ventura se puso el “no hay billetes”.

No se entiende que la tarde del toreo a caballo, ya en plenos días grandes de la feria el cartel sea tan pobre. Solo la presencia de Sergio Galán representaba al top 5 del rejoneo actual.

Por supuesto el rejoneador madrileño fue de largo el que hizo lo más ortodoxo y lo más serio. Con mucho oficio liquidó al paradísimo toro que abrió plaza, el menos propicio de la noble corrida de Bohórquez. A propósito, no es de extrañar que Diego Ventura se harte ya de este tipo de toro y busque más emoción y menos facilidades que estos de Bohórquez.

Lo cierto es que en el cuarto Galán hizo el toreo fundamental clavando muy al estribo y con gran limpieza. Hubo un par a dos manos magistral, en un palmo de terreno entre toro y caballo. La oreja fue de ley

Sin embargo las dos que cortó Romero, una por toro, ha sido el resultado de dos rejonazos mortales y el entusiasmo consiguiente en los tendidos, donde había numerosos paisanos de su pueblo, el onubense Escacena del Campo. Con el mejor lote de la corrida Romero clavó descaradamente a la grupa y en los quiebros se abría dejando un océano de por medio.

La francesa Lea Vicens brindó la lidia de s primer toro a la memoria de don Ángel Peralta quien fue su mentor maestreo. La rejoneadora, sin estridencias ni grandes alardes cumple muy dignamente y confirma que puede andar por las ferias. Estuvo desdibujada en el tercero pero muy certera y medida, ciñéndose en los encuentros con el toro y clavando certeramente. Un pinchazo y un rejón trasero, pero en lo alto, le permitieron cortar una oreja.

Plaza de la Real Maestranza. Sexta corrida. Media entrada. Toros de Fermín Bohórquez (6) nobles y de gran fijeza.

Sergio Galán (6). Pinchazo y rejón (silencio). Rejón (una oreja).

Andrés Romero (5). Rejón (una oreja). Rejón caído (una oreja).

Lea Vicens (5). Dos pinchazos y dos rejones (silencio). Pinchazo y rejón (una oreja).

Publicado en Marca

Don Ángel Peralta, mi maestro Por Diego Ventura

Mi historia con Don Ángel empieza en 1982, año señalado en mi vida ya que fue el año en el que nací. Tres meses de vida me bastaron para que ese Genio de La Puebla se cruzara en mi camino. Desde ese mismo instante ya creo que mi vida empezaba a tomar un rumbo…

El maestro contrató a mi padre, Joao Ventura, para trabajar en su casa y torear una serie de corridas en España. Mi padre como rejoneador en Portugal nunca tuvo la suerte de tener ayuda, ni nadie que apostara por él; Don Ángel sí lo hizo.

Llegué a casa del Genio de la Puebla con 3 meses, y mi vida transcurrió allí a su lado hasta los 12 años. Puedo decir que gracias a mi padre hoy en día soy quien soy, pero sin lugar a dudas gracias a Don Ángel fuí rejoneador. Él fue quien me montó por primera vez a caballo y la vida q tuve allí con él en su casa, fue la que marcó mi infancia para que tuviera claro que quería ser de mayor.

Con 5 años me puse delante de mi primera becerra…

Cada vez que toreaban vacas me ponía en la misma puerta de la plaza para ver si algún día me decían “Venga Dieguito, pasa”. Y así fue, Don Ángel me dijo esas palabras que yo tanto esperaba y ahí comenzó mi trayectoria y mi vida como torero a caballo.

Jamás olvidaré aquello, Maestro…

Doce años a su lado me trajeron muchas vivencias buenas y también duras. Estuve presente en uno de los accidentes más graves de él, en La Zubia (Granada), la cual marcó mi niñez, ya que ver a ese genio pegar esa caída tan aparatosa, verlo tan mal…

Siempre lo recuerdo como un momento difícil por el que tuve que pasar, pero me marcó más aún lo duro que fue él para poder superar aquello.

Yo lo admiraba y lo idolatraba, él sin embargo me vió crecer como hombre y como rejoneador. Estoy seguro que se sintió y se siente muy orgulloso de que Dieguito siguiera sus pasos y más aún que consiguiera ser figura.

Me encantaba escucharlo hablar de toros, de la vida, de todo en general con esa humildad que le caracterizaba y le caracteriza ¡siendo quien era y quien es!era un maestro del rejoneo para mi, pero sobre todo maestro de la vida. Tiene una sabiduría especial…a día de hoy aún me quedo embobado escuchándolo hablar y recitar, ¡porque es un genio también de la poesía!

Fue un “Ángel” caído del cielo en mi vida, me marcó mucho en lo profesional y en lo personal, tanto que, a pesar de ser muy atleta, su único vicio era comer helados de café (A mí me tocó compartir muchos al caer la tarde en el rancho con él…) Ahora también comparto su vicio y su oficio… cosas del destino Don Ángel.

Ojalá y le sigamos viendo en las plazas, en La Puebla, en su Rancho… porque sigues dándole al rejoneo categoría e importancia. Y a mí en lo personal, ganas de seguir sintiendo este arte del toreo a caballo de esta manera tan especial.

Publicado en El MUNDO

Pablo Lozano: “Diego Ventura precisa otro tipo de toro con más movilidad para Sevilla”

Ventura / D.S.

Ventura se enfrenta a la empresa Pagés.

Por Luis Nieto.

Diego Ventura lidiará una corrida en solitario con seis toros de ganaderías diferentes el próximo 15 de abril, a las seis de la tarde, en la plaza de toros de Espartinas. Es la respuesta del rejoneador de La Puebla del Río a la empresa Pagés, que no le incluyó en los carteles de la Feria de Abril al desestimar el jinete la ganadería de Bohórquez. “El año próximo vendré a Sevilla si me gusta la ganadería y el cartel”, ha declarado el rejoneador.

Ventura, acompañado de su apoderado, Pablo Lozano, ha explicado a los medios de comunicación su ausencia en la Feria de Abril: “No me arrepiento de lo que dije en su momento. La empresa dijo que se enteró por la alcachofa de mis deseos. Siempre he soñado con esta plaza. Sevilla es el sueño de todos los profesionales. Mi preparación siempre va encaminada a Sevilla y Madrid. Si no puedo torear en mi plaza me quedo con el alma rota, me pregunto hacia dónde vamos, y como profesional y aficionado me muestro indignado, pero no me voy a venir abajo. Esto será un punto de inflexión. En 2008 toreé una mixta en Sevilla porque le hacía falta a la empresa y ahora no han querido”.

Pablo Lozano ha añadido: “Casi no hubo conversaciones con la empresa… Ya se sabe lo que quiere lidiar Diego en Sevilla. Y no se trata de menospreciar a la ganadería de Bohórquez, pero Diego precisa otro tipo de toro con más movilidad para Sevilla. De hecho la matará en otras plazas… Llevamos tres años intentado cambiar la ganadería en Sevilla… Queremos un ganado distinto, que galope, que provoque la emoción en los espectadores”.

El festejo de Espartinas -los hierros se harán públicos en los próximos días y pertenecerán a distintos encastes- será una corrida de toros a beneficio de la Asociación Niños Hacia el Futuro (ANEF) de La Puebla del Río, de la que Ventura es padrino. Lozano ha afirmado que “se han establecido precios “muy asequibles para todos los públicos” con el objetivo de “llenar por completo la plaza de toros de Espartinas y poder hacer una importante aportación económica a ANEF”. En el festejo intervendrá también el grupo de forcados Amadores de Alcochete, que harán pegas en dos de los toros que se lidien. Ésta de Espartinas será la cuarta ocasión en que Diego Ventura lidie una corrida en solitario. Antes lo ha hecho ya en Sevilla, Ronda y Huelva.

El torero explica: “Me hubiera encantado que hubiera sido en la Maestranza de Sevilla, sin duda, mi plaza, junto con Madrid, la que más me ha dado y a la que tanto le he dado también. Ya que no me lo han permitido, no me he querido resignar a dejar a la afición de Sevilla sin verme ni tampoco a no celebrar con ellos mi aniversario de alternativa. Y por eso nos pusimos a trabajar en esta corrida, en Espartinas, que es hacerlo a las puertas de Sevilla, de mi casa. Y a la manera en que quería hacerlo, sin que nadie me pusiera cortapisas, libre para ofrecerle a los aficionados y al público aquello que esperan de un torero al que consideran figura del toreo”.

El rejoneador ha aseverado que su relación con Fermín Bohórquez se ha resentido y en cuanto a su rivalidad con Hermoso de Mendoza ha señalado: “La relación con Pablo se ha frenado y no ha sido por nuestra parte… Es hora de que hable la otra parte y diga los motivos por los que no quieren que actuemos juntos”.

En cuanto a su ausencia en Valencia, ha relatado: “No nos han llamado. Han dado por supuesto que no quería la de Bohórquez. Me pasan cosas que me preocupan como aficionado. No he debutado ni en Pamplona ni Logroño. Llevo cuatro años sin acudir a Jerez. No he vuelto a Nimes después de un triunfo de clamor… Como profesional sigo adelante, pero como aficionado me da mucho que pensar porque estamos echando piedras al tejado de la Fiesta”.

Con respecto a San Isidro ha señalado: “No ha habido movimientos. Espero que nos llamen. Quiero seis toros en Madrid para celebrar los veinte años de alternativa que cumplo en este 2018”.

Publicado en El Diario de Sevilla

Feria de San Isidro: Apoteosis del rejoneo moderno

Diego Ventura.

El Capea / Ventura y Hernández, mano a mano

Toros despuntados para rejoneo de El Capea, justos de presentación, mansos, blandos, nobles, dóciles y descastados.

Diego Ventura: rejón trasero (oreja); rejón muy trasero y caído (dos orejas); pinchazo, rejón trasero y un descabello (ovación). Salió a hombros por la puerta grande.

Leonardo Hernández: rejón trasero (oreja); rejón trasero y un descabello (ovación); rejón trasero y dos descabellos (oreja). Salió a hombros por la puerta grande.

Plaza de Las Ventas. Decimoctava corrida de feria. 28 de mayo. Lleno (21.767 espectadores).

Por Antonio Lorca.

Ventura y Hernández están en la cumbre del rejoneo actual y lo han vuelto a demostrar en la plaza de Las Ventas. Los dos se emborracharon de triunfo y salieron a hombros por la puerta grande (el más veterano, por decimocuarta vez).

Fue una tarde apoteósica, muy completa y divertida por parte de ambos. A su depurada técnica y contrastada maestría añaden dos cuadras de caballos que hacen gala de una doma perfecta y una torería que ya quisieran para sí muchos de los que se visten de luces.

Los dos caballeros basan su tauromaquia en las cercanías, en alcanzar los límites del riesgo y en el temple con el caballo cabalgando a dos bandas. Apuran al máximo que el toro roce con los despuntados pitones el pecho de las monturas, y se lucen —y de qué manera— acompasando la velocidad de la montura a la del toro, con el primero desplazándose de lado, pegado a tablas, con el fin de llevar la congoja y la emoción a los tendidos. Y a fe que lo consiguen, y que hacen la suerte con un conocimiento apabullante.

Pero eso no es todo; dominan todos los tercios, lo que les permite jugar al toro más que torear a caballo.

Ya se conoce, por otra parte, que el público no es muy exigente (no puede serlo quien acude a los toros con dos pollos para regalárselos a los caballeros en las vueltas al ruedo), y solo pretenden que los rejones y garapullos queden prendidos y la muerte del animal sea rápida.

En fin, que tanto Ventura como Hernández se divirtieron como en el patio de su casa, y consiguieron el triunfo deseado.

El primero brilló a gran altura en su primero, con dos caballos estrellas: Sueño y Nazarí, toreros de auténtica categoría. Sueño templó de maravilla y los tendidos rugieron de emoción; Nazarí es de su misma escuela y compite con su compañero en el mismo tercio de banderillas.

Volvió a entusiasmar en el tercero; especialmente, al quiebro, con Fino, y en un par a dos manos sin riendas a lomos de Dólar. Y rubricó su actuación con la primera pareja protagonista y un caballo espectacular llamado Ritz. Mató mal a sus tres toros, pero la muerte de los dos primeros fue rápida, motivo suficiente para que aparecieran los pañuelos.

Hernández, por su parte, un punto menos espectacular que su compañero, también se lució sobradamente y templó con suficiencia en su lote; especialmente, a lomos de Despacio, que le permite poner banderillas al quiebro muy cerca del toro, con el que colocó también banderillas a dos manos. Menos brío demostró el toro cuarto, lo que enfrió los ánimos del respetable y del propio caballero, que se mostró más apagado; y volvió a decir que no quiere perder el tren de cabeza ante el sexto. Montó entonces a Calimocho, un caballo muy torero con el que recuperó la intensidad de su actuación. También mató mal a sus tres toros.

Todo muy bien, pero… El pero es que los toros de El Capea parecen programados para el éxito; nobilísimos, dóciles, buena gente de verdad, con las fuerzas muy justas, carentes de fiereza y desbordantes de clase. 

El toreo, aunque sea a caballo, debiera exigir algo más de casta.

La corrida de hoy

Toros de José Luis Pereda-La Dehesilla, para Morenito de Aranda, Iván Fandiño y Gonzalo Caballero.

Feria de San Isidro: Diego Ventura, caricatura del triunfo


Por Antonio Lorca.

El día que Diego Ventura decida enfrentarse en una plaza como esta a un toro habrá escalado el peldaño definitivo para ser reconocido como figura histórica del toreo a caballo.

Un toro bravo, se entiende, con el trapío suficiente, fortaleza, fiereza, casta, nobleza… y en puntas.

Mientras eso no ocurra, Ventura seguirá siendo un buen rejoneador, en la cima, sin duda, que enardece a los públicos generosos y festivos, pero cuya huella es pasajera y olvidable.

Ventura posee una cuadra extraordinaria y unas condiciones excepcionales como caballero y torero para no tener necesidad de engañar a nadie. Y lo de ayer, en Madrid, fue un burdo engaño; o, al menos, a eso sonaba.

Una supuesta figura del rejoneo no puede venir a Madrid con los toros de Los Espartales, una corrida impresentable, de esas que igual valen para Las Ventas que para una plaza portátil, con toros que derrocharon mansedumbre y falta de casta. Y algo peor, toros con un comportamiento extraño, enfermizo, impropio de un animal en plena madurez. Más que toros parecían perritos falderos, juguetes, muñecos de laboratorio con el ánimo corto para que planteen los menos problemas posibles.

Un perrito era su primero, sin fuerza ni casta, bondadoso hasta la extenuación, con el que Ventura jugó, se divirtió y animó a los tendidos. Se lució a lomos de Nazarí, un caballo torero, con el que templó en dos vueltas al ruedo completas, con el toro imantado a los costados de la cabalgadura. ¡Si hubiera sido un toro en lugar de un perrito faldero…!

Triunfó ante el quinto con Sueño, otro caballo para la historia, con el que templó, toreó y realizo todas las filigranas imaginables. Todo muy bonito, solo que no había toro, sino una caricatura con cuatro patas y color negro.

Salió a hombros —es ya la decimotercera vez que cruza la puerta grande de esta plaza—, y esbozaba una sonrisa de jovial y comprensible satisfacción. Pero en su fuero interno, sabe o, al menos, debe saber, que una figura solo se cincela ante toros de verdad. Y Ventura se está engañando a sí mismo y a los demás.

El caso de Andy Cartagena tiene otros argumentos. Este caballero prefiere el espectáculo circense al toreo auténtico. No tuvo toros, esa es la verdad. Su primero estaba cogido del pechito o padecía alguna enfermedad propia o sobrevenida porque su semblante era más que preocupante; parecía mareado o con sus facultades físicas muy perjudicadas. Pero no era menos sobresaliente su mansedumbre. En consecuencia, faltó toreo, emoción y torero. La lidia del cuarto fue un tormento, un sopor, un dolor… Huía de su propia sombra y buscaba una salida con lastimoso interés. Y a falta de toreo, el caballero optó por divertir al público con el caballo que anda a pie cojito, el otro que se alza de manos y un tercero que se sienta en la arena y saluda todo ufano al respetable. Un público, por otra parte, que se lo pasa en grande con estas veleidades.

Y el joven Leonardo Hernández no tuvo mejor suerte. Su primero no quería pelea y miraba hacia las tablas con desesperación; fue tal su fijación que consiguió saltar al callejón, motivo por el que se dio un tremendo costalazo sobre el cemento del que salió prácticamente lisiado. Solo la entrega del caballero consiguió algún momento de interés. Lo mismo sucedió en la lidia del sexto, otro manso de libro, al que Hernández le clavó un par de banderillas a dos manos a toro parado, lo cual también debe tener su mérito.

LOS ESPARTALES / CARTAGENA, VENTURA, HERNÁNDEZ

Toros despuntados de Los Espartales, mal presentados y de feas hechuras, muy mansos, blandos y muy descastados.

Andy Cartagena: pinchazo y rejón contrario (silencio); rejón en lo alto (ovación).

Diego Ventura: pinchazo y rejón en lo alto (oreja); pinchazo y rejón en lo alto (oreja). Salió a hombros por la puerta grande.

Leonardo Hernández: pinchazo trasero (ovación); rejón trasero y dos descabellos (silencio).

Plaza de Las Ventas. Décima corrida de feria. 20 de mayo. Lleno de ‘no hay billetes’ (23.624 espectadores).

Fuente El País 

Foto: Info. Diego Ventura