Las Ventas dictará sentencia cada tarde a partir de hoy con un éxito de público sin precedentes en los tendidos: ya se ha puesto el décimo “No hay billetes” en la taquilla.
Por Jaime Roch.
Arranca San Isidro, el rigor del toreo, con todas las matizaciones que ustedes quieran. La verdadera cotización del toreo. Un ciclo taurino de la máxima categoría en el que, anualmente, se pasa revista a los matadores, rejoneadores y novilleros que en él participan.
Es a la tauromaquia lo que el festival de Cannes es al cine, o lo que un Campeonato del Mundo es al fútbol porque se anuncian 21 corridas de toros, tres novilladas y dos festejos de rejones. Ya se ha puesto el décimo “No hay billetes” del ciclo, lo que augura un éxito de público sin precedentes en los tendidos.
Sobre todo, porque Madrid marca la pauta de un arte en evolución permanente como el toreo, en el que las aportaciones de los toreros revolucionarios han supuesto siempre —y siguen suponiendo como ejemplifica Morante— una apuesta mayor: la entrega absoluta al toro.
Precisamente, Morante de la Puebla es el gran ausente del ciclo venteño. Desde los tiempos de Juan Belmonte hasta nuestros días, con Paco Ojeda y José Tomás como referencias decisivas, el torero ha ido adueñándose del espacio y del tiempo frente al toro.
Andrés Roca Rey es hoy el máximo exponente de ese toreo que no admite un paso atrás, ese que pisa el sitio donde cuesta llegar y, sobre todo, donde quema quedarse. Lo hace, además, con un temple deslumbrante, ese que se impone al toro y con el que el torero debe imponerse también a sí mismo.
Sangre fría, cabeza y una conciencia exacta del peligro. Por eso los grandes toreros pasan tanto miedo. El valor es patrimonio de quienes mandan, y quienes mandan están obligados a demostrarlo todas las tardes.
A nadie le sorprenderá que Roca Rey, tras un cornalón de 35 centímetros sufrido en Sevilla, se ponga allí donde le dieron el próximo jueves 28 de mayo en la Corrida de la Prensa. Lidiará toros de Juan Pedro Domecq junto a Diego Urdiales y la confirmación de alternativa del mexicano Bruno Aloi.
Resulta sintomático de nuestro tiempo que un torero artista como Diego Urdiales busque la expresión a través de un derroche de pureza que es, en el fondo, valor. Está acartelado el día de San Isidro junto a la revelación de Jiménez Fortes y Fernando Adrián con toros de El Torero.
Las nuevas generaciones conocen la dureza de una pelea sin alivios en Las Ventas. Que se lo pregunten a Víctor Hernández, que regresa tras su cornada en la Feria de Otoño, o a Fernando Adrián, que no ceden un palmo. Ambos están anunciados tres tardes, como Alejandro Talavante.
La segunda tarde de Roca Rey será el domingo 14 de junio en la Corrida de la Beneficencia frente a toros de Victoriano del Río. Estará acompañado por Talavante y Víctor Hernández, un torero que ocupa la vanguardia de la renovación y que más hace pensar a las figuras.
También destaca Samuel Navalón, joven espada de Valencia y gran triunfador de las Fallas, así como Borja Jiménez y David de Miranda, este último triunfador de Sevilla con la única Puerta del Príncipe. Ambos llegan con el máximo ambiente posible.
Mención superior merece la tarde en solitario de Borja Jiménez el domingo 7 de junio, en memoria de Ignacio Sánchez Mejías, frente a toros de Cortés y Domingo Hernández. Igual que Román, un torero con garra que siempre da la campanada con distintas divisas.
El desmesurado toro de Madrid, voluminoso y muy armado, provoca a veces la deserción de los profesionales porque sirve poco para lo artístico. Aun así, el ciclo reúne 23 ganaderías y una representación de hasta nueve encastes diferentes.
Un total de 58 actuantes sueñan con la puerta de ese universo de hechizos y emociones que es Las Ventas, el pórtico de la gloria. Suerte a todos
Publicado en AMP




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