Por Jaime Oaxaca.
Mejoró el trapío en la última corrida de la feria de Tlaxcala. Tanto los dos de Hernández Cosío como los cuatro para lidia ordinaria de Magdalena González, sin exageraciones, tenían apariencia de toros. Si acaso el segundo de la tarde era cornicorto.
Las dos reses que mandó el empresario de Tlaxcala y ganadero de Rancho Seco, Checo Hernández Weber, tenían cornamenta de adulto. Nadie sabe si eran los que tenían vendidos a Guillermo Hermoso de Mendoza que fue sustituido por Javier Funtanet.
¿Cómo debe entenderse la actitud del empresario Checo Hernández?
Intriga que el día 1 de noviembre, en el arranque de la feria, que le rendía un homenaje a su señor padre, mandara seis toritos sin trapío para la corrida con un cartel de postín.
En cambio, en la corrida del cerrojazo de feria para Hermoso de Mendoza, mandó animales totalmente diferentes, ahora sí, con apariencia de toro.
¿Usted entiende por qué unas veces sí y otras no? Yo tampoco.
Al final, Guillermo Hermoso de Mendoza no toreó. Una comunicación surgida “5 para las 12”, en la que se anunciaba que el español, “se encontraba en una supervisión médica y hospitalaria, que su actuación sería imposible”. No actuó Hermoso, quien quedó en cuarto lugar del escalafón español, llama la atención que fue sustituido por un joven mexicano que aún no toma la alternativa.
Alejandro Lima “El Mojito” es un torero con valor a toda prueba y entrega total. Tuvo una tarde de sombras y luces. Su primer toro, el tercero de la tarde, era complicado, no permitía florituras. Alejandro se tiró a matar, el toro no humilló y le dio un pitonazo en el pecho. Tremendo susto, el burel no caía, el torero regresó al ruedo, en pésimas condiciones físicas; total, se fue vivo “Jabonero”. Alejandro fue revisado en un sanatorio, ya fue dado de alta.
El Mojito lidio el sexto con vendajes en la cabeza, sin casaquilla, y con ganas de triunfar, también banderilleó, pidió a los músicos España Cañí, el público palmoteaba; Alejandro, combinaba buenos muletazos con otros de oropel. El juez concedió una oreja, cuando las mulillas se llevan al cierra plaza usía concedió la segunda oreja. Entiendo el esfuerzo del torero, pero el premio fue exagerado.
Juan Pablo Sánchez, tuvo una actuación torera. A su primero le sacó pases después de insistir y de ponerse ahí, imposible muletazos artísticos; se entregó en la estocada que quedó algo caidita. Con el otro que no tenía un pase le hizo una faena de aliño que fue aplaudida. Los subalternos batallaron para clavar banderillas.
Javier Funtanet es un rejoneador en proceso de logros mayores. Sus quiebros fueron vistosos, la colocación de banderillas y rejones debe mejorarla. El primer toro de la tarde fue bravo y pronto, acudió al caballo y al capote del subalterno todas las veces que fue requerido. Fue ovacionado en el arrastre. Con el segundo cumplió.
Funtanet salió al tercio en cada toro, ambas veces por su cuenta. Al público sólo le queda aplaudir, ya se le olvido que, cuando sea un abuso, con pitos puede regresar al torero al callejón.
A las 7:12 de la noche, con clima frio, terminaba la feria taurina de Tlaxcala, en la que hubo muchos premios, algunos indulgentes.





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