Plaza México: ¡Al fin un novillero!

El novillero Bruno Aloi corta las dos orejas tras cautivar a La México con un alto concepto estético; Manuel Caballero, el más cuajado de la tercia pasó inadvertido, y Andrés García dejó algunos detalles con una noble novillada de Campo Hermoso.

Por J. C. ValadezDe SOL y SOMBRA.

Un novillero que torea, ¡al fin! Y cómo torea. Torea con la hondura y la naturalidad que demanda el arte. El novillero, nuevo en esta plaza, se llama Bruno Aloi, un joven novillero que está realizando una gran temporada en Europa y que hoy cautivó a La México con un excelso toreo con largura, gracia y belleza estética, con el quinto novillo de la tarde.

Tras matar de una estocada certera, los tendidos, emocionados con esa sensación que produce solo el toreo verdad, pidieron con fuerza inusitada las dos orejas que, por el momento, encumbran en la presente temporada novilleril a Aloi que ya en su primero, había mostrado buenas maneras y un interesante concepto estético.

Hay que tener muy presente a este novillero que guarda en sus entrañas mucha hondura y naturalidad, precedidas ambas por una buena cabeza y un gran valor que le permite pensar en la cara del toro, colocarse siempre en el sitio adecuado y torear como muy pocos lo hacen aquí y allá.

Para el recuerdo quedarán algunos muletazos acompañando el viaje con la cintura, alargando el brazo y provocando el olé largo de la México, ese que solo se produce ante la belleza espectacular del toreo verdad. Porque el toreo que desgranó Aloi en el segundo novillo de su lote fue una verdadera delicia. Esa muleta en la derecha templando y ligando las tandas de redondos abrochados con el pase de pecho; y con la izquierda embarcando con naturalidad y ligazón; rematando las tandas con mucho empaque y torería. En pocas palabras la hermosura del arte de torear: así toreó Bruno Aloi en su presentación ante la cátedra mexicana.

Minutos después, al doblar el sexto, salía por la Puerta Grande de La México, como colofón de una gran temporada que ojalá sea el preámbulo de un exitoso futuro para este novillero tanto en México, como en Europa.

El toreo del otro debutante Andrés García, hermano de “El Payo”, fue igualmente de altos vuelos en diversos pasajes de su primera actuación, con algunos momentos torerísimos, que tuvieron arte y empaque. Después el novillo se vino abajo y ahí empezó a entrar en una fase de mediocridad la faena, que a pesar del esfuerzo del queretano ya no alcanzó la categoría que tuvo en su primera fase.

Al sexto lo toreó con menos profundidad y algo de distanciamiento. Se puso pesado con la espada y escuchó un aviso. Pero García es un novillero al que hay que esperar y darle más tiempo para que mejore su concepto y encuentre su propio camino en la vida profesional.

Se presentaba el novillero español Manuel Caballero con un lote serio al que no supo aprovecharlo. Aquellas embestidas fijas y sostenidas de sus novillos, requerían una templanza que no aplicó en ningún momento. Esos dos novillos, que se lidiaron en primero y cuarto lugar, no regalaban las orejas es cierto; pero pedían medirse con alguien que se sintiera torero en lo profundo. Y Caballero no se encontraba, al parecer, en semejante estado de gracia.

CAMPO HERMOSO / CABALLERO, ALOI y GARCÍA

Novillos de Campo Hermoso, bien presentados, nobles, justos de fuerza pero en general toreables. Destaco el corrido en quinto lugar que fue premiado con el arrastre lento.

Manuel Caballero: Silencio en su lote.

Bruno Aloi: Ovación y 2 orejas

Andrés García: Palmas y silencio tras un aviso.

Incidencias: Destacaron en banderillas Fernando García y Fernando López.

Plaza México, 18 de agosto. 6° Novillada de la temporada. Poco más de un cuarto de entrada.

Fotos: Empresa de la Plaza México.


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