Este viernes 23 de agosto Ponce se despedirá de la afición de Bilbao con la corrida de Daniel Ruiz junto a Roca Rey y Pablo Aguado en un cartel de máxima expectación. “Va a ser algo muy emotivo, se me eriza la piel solo de pensarlo”, augura el maestro de Chiva, que resume su relación con esta plaza: “Mi compromiso con esta afición y esta plaza permanece latente como el primer día. En Bilbao se paladea el toreo. Es una afición respetuosa, con un punto torista y otro torerista. Gusta el toro serio pero bien hecho, y tiene sensibilidad para captar el toreo auténtico”.
Torero de Bilbao, con todas las letras, que conoce como nadie las claves de esta plaza.
Por Barquerito.
Se preparan fastos y galas para despedir a Ponce el día de hoy. Despedida de Bilbao. El adiós para siempre, anunciado en Valencia para dentro de cuarenta días. Han pasado treinta y tres años desde su debut en Vista Alegre. Presentación y conquista. Se habla de idilio. A lo largo de los años el público de Bilbao ha ido cambiando tanto que serán esta tarde apenas tres centenares los testigos de aquella irrupción por sorpresa. Un Ponce con cara y cuerpo de niño frente a dos toros de 600 kilos o así. De entonces data la leyenda. Bilbao es la plaza donde más y mejor se ha sentido reconocido. Los números cantan. Pero no solo los números.
La despedida tiene aire de reaparición. Se ha vendido como un acontecimiento ¿Lacrimógeno? ¿Excesivo?
Se supone que Roca Rey dio el visto bueno para la operación. El visto bueno o el ‘sí, quiero’ implica torear una ganadería que no deja de serle extraña. Pero eso iba en el precio. Era, además, obligado. Ponce fue su padrino de alternativa hace siete años y once meses. El toreo ha cambiado de signo desde aquel día.




La compañía de Pablo Aguado es del agrado de Roca. Son toreros distintos y complementarios. Lo clásico y lo moderno.
Publicado en El Correo






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