El jurado ha dejado desierto el Premio Manolete; terminarán dejando desierta la plaza de Linares.
Por Jesús Bayort.
El Ayuntamiento de Linares se confirmó ayer como una nueva escisión del Partido Pacma. Se me ocurren pocas cosas más antitaurinas que dejar desierto el Trofeo Manolete en la tierra en la que expiró Manuel Rodríguez ‘Manolete’ para reconocer, a renglón seguido, «la labor del equipo gubernativo, equipo veterinario y presidencia» de la recién terminada Feria de San Agustín. La alcaldesa del PP no sólo guarda un revelador silencio ante el esperpéntico episodio que ha llevado a su municipio a las portadas de todos los medios el día del septuagésimo séptimo aniversario de la cornada de Islero, sino que además presume de quienes han sido autores del gran mancillamiento al IV Califa del Toreo.
María Auxiliadora del Olmo dio ayer a conocer el acta del jurado calificador del Trofeo Manolete.
El premio, concedido por el Ayuntamiento de Linares a través de su Área de Festejos, está presidido por la propia alcaldesa ‘popular’ y en su consejo de expertos cuenta, ojo al dato, con uno de los veterinarios de esta Feria de San Agustín. Y, para más inri, reunidos todos en la Taberna Lagartijo, propiedad de… Juan Pradas, el presidente de la Plaza de Toros de Linares, que también formó parte del equipo evaluador. No me negarán que no es esto un Juan Palomo de manual. A calzón quitado.
Lo extraño es que en tan lamentable acta y van dos en tres días no volvieran a condenar a los fugitivos e «ilocalizables» Morante de la Puebla y José María Manzanares, para los que apunto estuvieron de dictar una orden de búsqueda y captura. Imagino a ambos huyendo de Linares entre sombreros de paja hasta conseguir cruzar la frontera de este jurado de las desvergüenzas.
El comité evaluador del Premio Manolete, compuesto por la alcaldesa del PP, por el presidente que firmó el acta de la espantá de los toreros y por uno de los veterinarios de ese equipo, decidió dejar lo de Curro Díaz en una simple mención especial. El típico guiño de compadreo para el torero que les salvó la tarde y mató seis toros de sopetón.
Les parecería poca cosa lo de su paisano. Tampoco vieron oportuno reconocer a Pablo Aguado y su luminosa faena, no vaya a ser que aquello les hiciera parecer más taurinos que antitaurinos.
Lo de Linares ha sido uno de los episodios más siniestros de la temporada taurina. No digo que también lo haya sido de la memoria de Manolete porque, año tras año, se empeñan en empeorarlo. Los toreros no se fueron de Linares por el capricho de un toro, se fueron de Linares por los caprichos de unos dictadores. Decirle a Morante de la Puebla, el torero más completo de toda la historia del toreo y último gran genio de la fiesta, «esto es lo que hay» es proclamar ante el mundo de los toros una absoluta falta de educación taurina, afición y valía para subirse a un palco.
La alcaldesa, el presidente y el veterinario han dejado desierto el Premio Manolete al tiempo que van dejando desierta su plaza. Ya vendrán los lamentos.
Publicado en ABC Sevilla





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