Nuevo domingo sin mucha historia en la Plaza México.

Otro domingo sin mucho para el recuerdo en donde se lidió una novillada descastada, pero con opciones, que no fue del todo aprovechada por la tercia de novilleros.

Por Borja Ilián.

El noveno festejo del ciclo de novilladas en la Monumental Plaza de Toros México finalizó este domingo sin orejas para los mexicanos Emilio Ricaud, Jaime Navarrete y Mario Rangel.

Los novillos de Palma del Rio de desigual juego y presentación, en general acusaron falta de raza y fuerza.

Esta fue la última fecha de un serial de novilladas en la Plaza México, antes de los dos festejos de triunfadores, que tras los nueve encierros deja una certeza: No será fácil elegir a los seis merecedores de tener una nueva oportunidad más allá de Luz Elena Martínez y Manolo González que se la ganaron por méritos propios, así como César Ruiz y Bruno Aloi, por número de trofeos y opinión general de la afición.

Hoy repitió Emilio Ricaud y no mostró muchos argumentos para semejante recompensa. Ricaud abrió plaza con un cárdeno bragado de noble embestir pero muy justo de fuerza. Ricaud pecó de prevenido durante toda su lidia al de Palma del Río, ademas de que alargó su actuación innecesariamente.

Con el cuarto (el más encastado del encierro) pretendió someterlo con toreo de castigo. Siendo este novillo el único que se fijó en el peto y mantuvo la quijada cerrada durante la lidia. Se fue para arriba el novillo ante la falta de mando de Ricaud y la faena naufragó hacia el olvido. Se puso pesado con la espada y escuchó un aviso.

Jaime Navarrete enfrentó un segundo de la tarde que tuvo poco brío, al que intentó torear con largueza y temple, pero con poco ritmo y exito. Su afronta la terminó pagando con un par de volteretas, que gracias a la debilidad del astado se convirtieron en anécdotas. Mal anduvo también con los aceros y el novillo fue aplaudido, sin razón alguna, en el arrastre.

No tuvo muchas opciones Navarrete con el quinto, otro cárdeno que trotaba exhausto y que agónicamente se defendía en tablas. En una de esas, lo prendió sin consecuencias y se retiró con otro aviso en la espuerta.

El tercero de la tarde fue el primer ejemplar pitado por su pobre presentación en todo lo que llevamos de temporada. Además de que resultó descastado. Mario Rangel anduvo voluntarioso y dejó algún pase suelto con temple. Mal anduvo también con la espada para no desentonar con sus compañeros.

El sexto era un novillo con buenas hechuras pero, como el resto del encierro, justo de casta y fuerza. Lo mejor de su actuación se produjo con la muleta en una serie en donde pudo torear en cámara lenta, pero sin mucha quietud. Antes de terminar con el suplicio de los asistentes, se escucharon dos avisos como colofón de una novillada para el olvido.

Ficha

Novillos de Palma del Río, desiguales en presentación, justos de casta y fuerza.

Emilio Ricaud: Silencio tras aviso y silencio tras aviso.

Jaime Navarrete: Palmas tras un aviso y silencio tras aviso.

Mario Rangel: Silencio y silencio tras dos avisos.

Incidencias: Los banderilleros Fernando García y Jorge Luna fueron ovacionados.

Plaza México. Novena novillada de la temporada. Un cuarto de entrada.

Publicado en SwissInfo


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