Plaza México: Serios y encastados novillos de San Martín.

La emoción estuvo presente en las novilladas de la Plaza México, porque es precisamente ahí donde se ha podido ver durante todo el serial bravura y seriedad en el ruedo.

Por J.C. ValadezPlaza México.

Las novilladas de la Plaza México han sido espectáculos de gran emoción y de mérito ganadero, aun cuando los novilleros que participaron en ellas, salvo en el caso de Bruno Aloi, no consiguieron triunfos importantes; aun así, a pesar de la bravura y seriedad que ofrecieron los encierros, la mayoría de los jóvenes no se descompusieron, y a su manera cumplieron con su tarea.

Sólo hace falta que el público se entere, que no desprecie estos festejos y que cuando acuda a presenciarlos lo haga con inquietud y con ojos de buen aficionado, para que puedan apreciar los numerosos momentos de auténtico interés que suceden en la arena. En las novilladas está el futuro de la fiesta, si, lo se, es un tópico, y aunque es cierto, tendría que agregar que también son un espectáculo de primera magnitud cuando se realizan con la seriedad con la que se han organizado durante la presente temporada 2024.

Hoy los novillos que se lidiaron del hierro de San Martín, todos eran muy serios. No cabe pedir más, en cuanto a trapío. Sus cabezas, armoniosas, bien armadas, fueron un ejemplo del trapío que debe de tener una novillada en la Plaza México. Seis novillos, que además ofrecieron un gran espectáculo, todos tuvieron bravura y en casi todos prevaleció la casta, especialmente en el último tercio donde pelearon algunos con clase y otros con genio. Ni aún los más nobles dejaron de exhibir esa acometida vivaz que fue la característica principal del encierro.

De aquí vino el mérito de los tres espadas, que no se achicaron ante las dificultades de la bravura, y los tres ofrecieron lo mejor de su toreo según la concepción que cada cual tiene del mismo. Otra cosa es, naturalmente, que lo lograran, pues en este oficio, muy duro y difícil, no basta la voluntad, por decidida y abnegada que sea, para alcanzar el éxito. La calidad cuenta especialmente y pocos son quienes la poseen.

De los novilleros decir que Jesús Sosa dibujó -exactamente, dibujó- algunos derechazos, con garbo, temple, hondura y hasta naturalidad, que quedaron en el ruedo de La México como muestra de que hay en él ciertas cualidades que hacen abrigar esperanzas. Por cierto, resultó el triunfador del festejo al cortar la única oreja.

José María Mendoza, un novillero ya veterano por el camino recorrido no por su edad, no pudo lucir con los dos novillos que le correspondieron, aunque puso voluntad y algo de firmeza a su actuación.

Completo la tercia Axel López, un novillero tapatío que es propenso a los desplantes y al toreo eléctrico, pero que hoy no tuvo su tarde soñada, ya que su actuación le salió atropellada, con algunos achuchones incluídos y sin remate.

Cuando doblaba el sexto novillo la sensación en el tendido era que lo más interesante de la tarde había sido el ganado, por esta razón el público se manifestó a favor del encierro y acreditó como un escrupuloso ganadero al Licenciado Juan Pablo Baillères.

Resumen del Festejo

Novillos de San Martín, bien presentados, con casta, de variado juego.

José María Mendoza: Ovación con división de opiniones y divisiones tras dos avisos. 

Jesús Sosa: Oreja y división tras dos avisos.

Axel López: Palmas tras aviso y silencio tras aviso.

IncidenciasAxel López y el banderillero Gerardo Angelino pasaron a la enfermería.

Plaza México. Segunda y última novillada de triunfadores. Casi un cuarto de entrada.


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