La razón última de la ruptura de Roberto Domínguez con Roca Rey pasa por el documental de Albert Serra “Tardes de soledad”

Por Zabala de la Serna.

Saltó de noche la sorpresa de la ruptura entre Roca Rey, el número 1 de la tauromaquia, y su apoderado Roberto Domínguez a través de una carta de este último publicada en Mundotoro.com. No sólo deja el maestro de Valladolid su vínculo con el astro peruano, sino todo vínculo con el toreo. Es un texto el suyo, elegante en las formas y en el fondo, que arranca con un mensaje para buenos entendedores, “oportunistas y aduladores” y confirma los rumores que venían culebreando a lo largo de la temporada, que hablaban de un cansancio sospechado en Domínguez, un cierto hastío, que se multiplicaron, los rumores, digo, con la entrada en el equipo del matador de toros José Luis Moreno.

Rumores que, al fin y al cabo, han cobrado cuerpo con esta despedida señorial. En el último párrafo de ella, Roberto hace alusión al documental de Albert Serra, “Tardes de Soledad”, “documental que, gracias a Andrés, ha vuelto a despertar el interés de la intelectualidad por la tauromaquia, pasando del debate tópico a una reflexión mucho más profunda”.

Precisamente la premiadísima película de Serra (Tardes de Soledad), que está teniendo un reconocimiento internacional unánime, más allá de la Concha de Oro de San Sebastián, habría sido el detonante último para la ruptura. No ha gustado al torero ni tampoco a su entorno más cercano con su jefe de comunicación, Joserra Lozano, a la cabeza. El documental vino a través de Roberto Domínguez. Lo curioso, y esto es una opinión personal, es que la gestión de apoderamiento de Roberto habrá tenido sus aciertos y errores, pero haber proporcionado la filmación de Tardes de Soledad es una absoluta obra maestra. No sólo para Roca Rey, sino para la tauromaquia. Es colocar de verdad el toreo en la vanguardia, guste más o menos el contenido que expone el cineasta catalán. Porque es su discurso, la trama de sus entrevistas, su valiente posicionamiento desde la modernidad hacia este arte ancestral que es el nuestro -“transcendente”, “poético”, también violento, sí, y crudo, no un mero “entretenimiento”-, lo que ha llegado al mundo. Y esto alcanza a muchísima más gente de la que probablemente vaya a ver “Tardes de Soledad”, si es que este es el temor de los taurinos.

El descontento de Roca Rey fue reconocido por el propio Albert Serra en Nueva York, y también expresado por Joserra Lozano a todo aquel que haya querido escucharle. Es Lozano pieza no menor en este fin de relación profesional entre Roca Rey y Roberto Domínguez, señalado de algún modo. No deja de ser paradójico. Las últimas apariciones de Roca han sido en la gala de los Premios Forbes Content Creator 2024 para entregar el correspondiente galardón sus amigos influencers de los que nutre su círculo íntimo, Tomás Páramo y María G. de Jaime, y en Sevilla al lado de Victoria Federica en el traslado de la Virgen de la Estrella, que estrenaba una saya hecha con un vestido de torear. Como entenderá incluso el lector menos avezado, entre la poderosísima proyección del discurso de Serra y sus Tardes de Soledad y este mundo de influencers que rodea a Roca Rey, hay una sutil diferencia. Para la tauromaquia y para él mismo.

Todo este malestar, convenientemente agitado, es, o podría ser, al margen de lo demás, la causa última de la ruptura de Roberto Domínguez. Ahora se abre una nueva etapa para Roca Rey en la que su propio jefe de comunicación, Joserra Lozano, convenientemente posicionado, podría pasar a ocupar el codiciado puesto de apoderado de la máxima figura del escalafón, formando tándem con José Luis Moreno. El futuro es inmediato. La ascendencia de Fernando Roca Rey, hermano del torero, también habrá de ser tenida en cuenta.

Y para poner en contexto todo esto, nada como leer el primer párrafo de la carta de despedida de Roberto Domínguez: “Los toreros tenemos una forma muy particular de valorar el mundo que nos rodea cuando estamos en activo. No sabemos administrar bien el tiempo que dedicamos a los aduladores, consejeros y oportunistas que se acercan atraídos por el aroma del éxito. A veces nos damos cuenta tarde del poco tiempo que dedicamos a escuchar a quienes realmente nos dejarán huella”. Todo parece indicar, muletilla que adornaba las crónicas de guerra de Pérez-Reverte, que a Roberto le han cortado la hierba bajo los pies.

Roca Rey agradecía a Roberto Domínguez en redes al final de esta etapa: “Una etapa increíble, muchas emociones, muchos momentos duros, miedos y muchas metas y sueños que hemos conseguido juntos! Gracias por su dedicación y compromiso con Roca Rey (el torero) y también con Andrés (la persona)… Ahora, tomando las riendas de mi carrera con gratitud y determinación mirando hacia nuevos horizontes. Agradecido por el camino recorrido y listo para los desafíos que vienen”,

Publicado en El Mundo


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