Gloria y Torería – “El Ave de las Tempestades”

Introducción y Apostilla final por Luis Eduardo Maya Lora – DE SOL y SOMBRA.

Hace ochenta y siete años Lorenzo Garza Arrambide cuajó a “Amapolo” de San Mateo, el primero de dos que inmortalizara el de Monterrey en la Capital; el otro fue de Pastejé en la Plaza México, el histórico once de diciembre de 1946.

Hoy, De SOL Y SOMBRA recuerda el origen de porque Garza es y ha sido un auténtico “Ave de las Tempestades”.

De la Monumental “Historia de la Plaza de Toros El Toreo. Tomo II” tomamos el breve pero catedralicio texto del legendario cronista Don José Jiménez Latapí donde bautiza al torero regiomontano con el celebérrimo epíteto. Deslumbra, pese a la brevedad, la claridad de “Don Dificultades” en un escrito de 1935 tras la primera gran bronca de Garza en El Toreo, la de “Ropavejero” de La Laguna, cuando de blanco y negro (azabache) vestido pegó su primer “sainete” en México, la “del ademán indecoroso” ante “Ropavejero” de La Laguna.

Así comenzó una leyenda, aquí consignada por un excelente cronista.

EL AVE DE LAS TEMPESTADES.

Por “Don Dificultades”

No. No va ser este un articulejo en defensa del torero de Monterrey. Son apenas unos cuantos apuntillos que podrían servir para un retrato psicológico de Lorenzo Garza.

Solo conociendo la vida atormentada de Lorenzo se podría comprender la tormentosa vida suya como torero.

Para mí, amigo de Garza -no lo niego y me honro en serlo- me parece que el torero “Sismo y Estatua” como dijera Alfonso Junco o “Cima y Sima” como dijera este modesto cronista, es como el pájaro de las tempestades que nos contara otro atormentado que fue Ibsen.

Natural rodilla en tierra de Lorenzo Garza a “Ampolo” de San Mateo.

He aquí su descripción:

“El ave de las tempestades hace su nido donde la tierra falta. En la espuma de las olas moja sus alas, marcha sobre las aguas no se hunde jamás; desciende con el mar, con el mar sube. Cuando el mar está tranquilo, calla; durante la tempestad grita, tan pronto nada, tan pronto vuela. Entre el cielo y el abismo como vuela el sueño. Demasiado pesado para el aire, demasiado ligero para las aguas…”

¡Ave poeta… ave poeta! Lorenzo Garza, ave de las tempestades.

NOTA: La anterior reseña es tomada del Tomo Segundo de la monumental obra de Don Guillermo Ernesto Padilla, “Historia de la Plaza de Toros El Toreo”, aquella tarde ocurrió un 14 de marzo pero de 1937, en la “Corrida de Covadonga” en El Toreo se lidiaron ocho toros de San Mateo para Jesús SolórzanoAlberto BalderasLorenzo Garza y Luis Castro “El Soldado” Al séptimo de la tarde de nombre “Amapolo”, Garza le cortó el rabo tras torear por naturales rodilla en tierra en absoluto frenesí. Dio vuelta al ruedo con el ganadero Antonio Llaguno. Fue la tarde también del heroico quite a “El Soldado” por el inmenso monosabio mexicano Simón Cárdenas.

Twitter: @CaballoNegroII. Artículo publicado originalmente en 2011.


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