Por Marta Carbal.
Una faena colosal convirtió a Olga Casado (22) en la gran revelación del festival taurino Madrid torea por Valencia, celebrado el pasado 1 de diciembre para ayudar a los afectados por la DANA. Fue una tarde inolvidable para esta novillera, que salió a hombros de la plaza del madrileño Palacio Vistalegre. Compartió cartel con Enrique Ponce, Andrés Roca Rey o José María Manzanares. Su novillo se lo brindó a Isabel Díaz Ayuso. La presidenta de la Comunidad de Madrid era uno de los muchos rostros conocidos que había en las gradas, donde también estaban la Infanta Elena, Victoria Federica o Froilán.
“Ayuso esuna mujer a la que admiro, un espejo en el que me miro. No solo por todo lo que ha conseguido a nivel político, sino porque siempre se sobrepone por muchos golpes que le quieran dar”, responde Olga Casado a LOC, al ser preguntada por el motivo de su dedicatoria. La joven charla con este suplemento para darse a conocer mejor: desde sus orígenes hasta sus mayores deseos.
Nacida en Madrid, fue en el pueblo de su familia materna, Aguilafuente (Segovia), donde se forjó su amor por el mundo del toro. “A partir de los 12 años me colaba a correr los encierros de mi pueblo, siempre intentaba estar muy cerquita del animal. También veía las novilladas sin caballos”.

“No tengo familiares que tengan que ver con el mundo del toro. Ningún ganadero, ningún torero, ningún banderillero…”, enumera. “Como no tenía ni idea del mundo del toro porque nadie me lo podía transmitir, buscaba vídeos por internet. Así conocí que la mejor mujer torero de la historia es Cristina Sánchez, que es mi ejemplo a seguir. Por lo que pude ver de ella, era mi referente junto a Alejandro Talavante y José Tomás”.
De su familia está muy orgullosa: “Mi madre trabaja en una gestoría de administración. Mi padre es albañil y constructor, construye casas como autónomo. Él se ha criado en Perú, porque mi abuela es peruana y mi abuelo venezolano”.
Hija única, un día tuvo que comunicarle a sus padres su vocación. “Cuando dije que quería ser torero, mi madre me apoyó. Dijo que con tal de verme feliz, adelante”, revela. “A mi padre, por ejemplo, no le gustaban los toros.A día de hoy es aficionado. Le intento transmitir el mundo del toreo”.
Al cumplir 16 años, decidió apuntarse en la escuela taurina de Madrid José Cubero ‘Yiyo’. “Allí tenemos clases de lunes a viernes de cinco a ocho y los sábados de diez a una. Siempre viene un preparador físico a entrenarnos los martes y los viernes”, describe. “Te enseñan toreo de salón, hay clases teóricas para conocer el toreo en profundidad y también nos forjan con grandes valores como la disciplina, el esfuerzo y la constancia”.
A parte de Olga Casado, en su escuela solo había otras dos mujeres entre 80 alumnos. “Aunque este curso de 2025 he visto a más chicas que se han apuntado”, se alegra. “El feminismo lo entiendo como una cuestión de meritocracia y valores. Ser mujer me hace distinta al hombre en muchas cosas, en lo físico y lo emocional, pero debemos ser iguales en cuanto a derechos y oportunidades”.
Con 19 años, debutó como becerrista. “Mi sueño es que me dé la alternativa el maestro Miguel Abellán y de testigo Alejandro Talavante”, resalta. Abellán, actual director del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid y amigo suyo, ha sido uno de sus principales inspiradores. “Él piensa que tengo condiciones para hacer historia. También ha sido mi pañuelo de lágrimas”.
“Mi gran meta es trabajar sin descanso para cumplir mi objetivo: convertirme en la mejor mujer torero de la historia”, dice con convicción.
Además de poseer formación taurina, completó un bachillerato de artes plásticas y un grado superior en deporte. El entrenamiento físico y el arte son sus dos bastiones. “Dibujo y pinto cuadros. Lo que más me gusta dibujar son animales: ciervos, caballos, toros, vacas…”.
Otra de sus pasiones es el Muay Thai, arte marcial tailandés que le ha ayudado a la hora de enfrentarse al astado. “Me ha hecho más fuerte y dado bases para aguantar el dolor. Se reciben muchos golpes de los que te tienes que levantar. Aunque ya no lo practico tanto, porque mi oficio me pide estar al 100% físicamente”.
Siempre que puede, saca tiempo para cultivar sus aficiones, pero no quiere que estas le desvíen de su camino. “Me gusta el deporte en general, irme a correr o a andar escuchando música. Me gusta estar sola, porque así siento que estoy más centrada en mi profesión. También me encanta la cultura japonesa. Como decía Corbacho, los toreros somos samuráis”.
Con su vida personal, es discreta. Asegura estar completamente volcada en sus metas. “A mis amigos los veo entre una y cero veces al mes. La tauromaquia te pide dedicarle todo tu tiempo. Yo le he entregadomi adolescencia, mi juventud y mis risas con amigos”. Su propósito para 2025 es “tener un debut con picadores”. Ahora solo le preocupa “poder entrenar mañana para seguir creciendo”.
Publicado en El Mundo





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