Corrochano a Gaona, la mítica figura mexicana: «No has dado tu sangre porque no la han querido los toros»

Ocurrió en la Semana Grande de San Sebastián, en 1916, mano a mano con Joselito y con toros de Santa Coloma.

Por Ángel González Abad.

La plaza de toros de San Sebastián, el viejo Chofre, fue uno de sus feudos. Allí contó Gaona con una legión de seguidores, sin que faltarán en las corridas de agosto muchos paisanos que viajaban a la capital vasca al reclamo de su ídolo.

El ABC del 16 de agosto de 1916 publica la crónica de la corrida del día anterior en la plaza donostiarra, un mano a mano entre el mexicano y Joselito con toros de Santa Coloma. El crítico abecedario Gregorio Corrochano, uno a los que le costaba entregarse con Gaona, aquel día le reconoció muchos méritos, aunque con salvedades.

«Enhorabuena, Rodolfo Gaona», comenzaba el relato, que seguía: «En la última corrida de San Sebastián has dado el rendimiento máximo taurino que puede esperarse de tus aptitudes, de tu valor y de tu voluntad. No has dado también tu sangre, porque no la han querido los toros, no porque tú se la hayas regateado, que dispuesto a darla saliste».

Corrochano reconoce el éxito alcanzado, aunque lo expone en un contexto a su favor, como gran avalista del pequeño de los Gallo: «Y todo este triunfo (que por eso es mayor), toreando mano a mano con Joselito», al que reconoce que espoleó el mexicano.

La crónica sitúa las condiciones en que Rodolfo Gaona llegó a la corrida: «Desde que empezó la temporada, con noble emulación, con aspiraciones legítimas, empezaste una lucha ruda, difícil, llena de tropiezos y dificultades que no pudiste vencer. Tenía que ser aquí…» Y sigue el relato en un sí pero no, con el crítico madrileño sin dar el brazo a torcer ante el diestro americano. «Para mí lo que ha hecho Gaona no tiene importancia, lo interesante es lo venidero. Gaona, al verse solo en el ruedo con Gallito, ha echado el resto. No en balde se jugaba su ideal taurino, y si bien es verdad que el fracaso nada le quitaba, el éxito, en cambio, le daba mucho».

Y llegan los parabienes: «Esta corrida ha puesto de relieve que Gaona es un enérgico estimulante de Gallito, lo que bien aprovechado, dará lugar a interesantes corridas», y antes de la loa final definía la tarde como «ligerita, frívola y elegante», para acabar como empezó: «Enhorabuena, Rodolfo Gaona. Nuestro reconocimiento. Tendremos que agradecerte muchas buenas tardes de Gallito».


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