Por JC Valadez – De SOL y SOMBRA.
Los toros de hoy en Morelia fueron indecorosos, e impresentables son quienes los autorizaron, los criaron, los compraron, los afeitaron y los lidiaron.
Roca Rey intentó en medio de esta farsa hacer un toreo más pinturero, mas la realidad era que daba el paso atrás al rematar las suertes y se aliviaba abusivamente con el pico en sus faenas ante dos “novillos” de inofensivas cabecitas. La oreja al toro de regalo fue eso solamente, un regalo.
Similar mecánica empleó Isaac Fonseca, aunque este torero estuvo muy animoso, cuajó algunos buenos pases y se ganó a la galería perpetrando alardes tremendistas con los “novillitos inocentes” que se llevó en el sorteo.
Múltiples frases y fórmulas hay para disimular la trampa y el cartón para eludir responsabilidades, para escapar a las normas disciplinarias. He aquí una clásica de los taurinos, sin ir más lejos: “No hubo ni una sola protesta” y así justifican sus atropellos.

Pero la realidad es que en Morelia hay una mafia o no se explica ni es posible entender cómo se las gasta quien sea para cometer un fraude permanente con los toros y a quien le corresponda, no haya tomado ya cartas en el asunto.

Los toros salen manipulados la mayor parte de las tardes en todas las plazas (Monumental o Palacio del Arte) para quitarles agresividad y fuerza. Pero no hay que mover el mundo entero para encontrar a los culpables de la farsa del día de hoy, además de la empresa organizadora del festejo. Uno de ellos se llama Andrés y se apellida Roca Rey. Este señor y su equipo han contribuido en los últimos años ha convertir la fiesta en México en una estafa continuada. Lidiando cabras por toros, para podernos dictar sus famosas lecciones pegapasistas cada invierno.
¿Y la afición?
De verdad deseo que pase algún día este sarampión de triunfalismo que ha infestado todas las plazas de toros del país, porque las corridas se están poniendo inaguantables. Aquí ya vale de todo y esto ya es un soberano aburrimiento y así pueden salir por los chiqueros toros de trapío o la cabra saltarina; toros bravos o vacas lecheras y el público ni se entera, y si se entera, le da lo mismo, porque la mayoría están en el tendido solo para aplaudir en automático o tomarse selfies.
Ahora vamos a ver si la gente de Roca Rey no se carga la cuarta corrida del aniversario de la Plaza México, dándonos gato por libre el próximo lunes.
Resumen del Festejo
Siete toros de Pablo Moreno y uno de Montecristo, de poca presencia, escasos de cuerna, sospechosos de pitones, flojos y aborregados.
Paola San Román: Silencio tras aviso, pitos tras tres avisos y vuelta por su cuenta en un toro de regalo.
Andrés Roca Rey: Silencio, ovación y oreja en el de regalo.
Isaac Fonseca: Oreja y oreja.




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