Feria de Aniversario: Una oreja para Guillermo Hermoso y un sopor para los aficionados.

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

A mi el cuarto toro de la noche me dió mucha pena, porque fue un toro bravo… que me dio pena verlo desperdiciado en el rejoneo y no en una faena de muleta. Y no es que no me guste el rejoneo. De hecho por momentos me gustó la actuación de Guillermo Hermoso especialmente cuando reunía al estribo y llevaba al toro muy toreado.

Conjugó Hermoso de Mendoza en su faena la espectacularidad con el arte, templando con solvencia las reuniones con ese gran caballo de nombre “Nairobi”. Bien estuvo en general. Únicamente erró al matar y no es que esto sea irrelevante. Porque lo menos que se les puede pedir a los rejoneadores después de tantas ventajas que se toman hoy en día, es que mínimo rejoneen en lo alto. Pero como Guillermo hizo su faena con eficacia y fundamento, un sector del público solicitó con fuerza la oreja y esta le fue concedida, aunque con algunas protestas del otro sector que no la solicitó.

Hasta aquí lo único interesante del festejo, porque no ocurrió nada importante con los otros cinco toros de los que no vale la pena hablar mucho, pero es justo resumir que, en general, llevaron la cabeza por las nubes, fueron descastados, algunos desarrollando genio y solo uno, el sexto, fue más encastado y le brindó a su lidiador un poco más de posibilidades de triunfo. Total, un regalito.

¿Y los de a pie?

Al sexto toro lo devolvieron al corral porque Fonseca dio tiempo a que le sonaran los tres avisos mientras intentaba descabellarlo. El fracaso de Fonseca fue mayúsculo y se produjo no solo con el estoque, sino con el toreo también. Y no crea usted que el toro devuelto al corral le salió con genio o fue exigente. No, el toro devuelto al corral fue un poco más encastado, pero tampoco fue un Barrabás. Al sonar el tercer aviso, el toro, era un cuerpo sanguinolento hecho girones, trastabillante y agónico. Una vergüenza.

Su primero lo levantó por los aires de fea manera, pero Fonseca regreso al toro con ese pundonor del que hacen gala los toreros. Faena meritoria, incluso dramática por momentos, pero también malograda con la espada

Diego San Román por su parte llegó a dar algunos muletazos con mediana templanza y relativo gusto en sus dos faenas. Pero la realidad fue que sus toros no le ayudaron para nada, así que tuvo que poner un extra de entrega y terminó pegandose un arrimón. Tal como suena. Con el acero también anduvo muy errático, dejando en sus dos toros unos espadazos horribles.

En el segundo toro de la noche, ambos se intentaron picar en una serie malograda de quites, que solo terminó mostrando sus limitaciones con el capote.

En resumen, hoy San Román y Fonseca fueron la negación del toreo: ambos sin sentido lidiador alguno y a la hora de darles muerte, consiguieron convertir a la suerte suprema en una vergüenza nacional.

Los dos están anunciado en la próxima feria de San Isidro, así que espero que esta tarde les sirva para reflexionar y darse cuenta de que hay mucho por rectificar y poco tiempo para conseguirlo.

LA ESTANCIA / HERMOSO, SAN ROMÁN Y FONSECA

Toros de La Estancia (uno devuelto por inválido), desiguales de presentación, muy flojos, con poca casta, entre los que destacó el lidiado en cuarto lugar, que tuvo clase y bravura.

Guillermo Hermoso de Mendoza: Palmas y oreja con algunas protestas.

Diego San Román: Silencio y ovación tras dos avisos. 

Isaac Fonseca: Silencio tras aviso y pitos tras tres avisos.

Plaza México. Cuarto festejo de la Feria de Aniversario. Un tercio de entrada.

Incidencias: Al finalizar el paseíllo se le entregó un reconocimiento al periodista Heriberto Murrieta, por sus 40 años como cronista taurino y deportivo.


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