Voz de la Fiesta — Se retira “El Poli de Puebla”

Por Jaime Oaxaca.

“Gracias por el apoyo de mucha gente en estos 36 años de banderillero profesional. Gracias a compañeros, matadores, profesionales, periodistas, me llevó muy buenos recuerdos. Muchas gracias.

Me dijo Apolinar Mendoza Jiménez, a quien, en la fiesta de los toros, todo mundo conoce como “El Poli de Puebla”. Desde muy niño fue a radicar a Puebla, nació en la ciudad de México en Julio de 1960.

Actualmente está a las órdenes del rejoneador español Andy Cartagena, él será quien le corte la coleta el próximo 23 de febrero en la plaza México, fecha que “El Poli” eligió para despedirse.

50 años, de los 65 que tiene de edad, “El Poli” los ha dedicado al toro. Desde chaval se le metió el gusanito de la fiesta. Empezó a asistir a las capeas en plazas de trancas, observando, aprendiendo, hasta que una vez en San Martín Texmelucan, Puebla, prácticamente sin permiso de la empresa, colocó un par de banderillas, lo hizo bien. Rubén Ortega, el empresario, lo felicitó. Eso fue en 1977, la única vez que la señora Reyna, su mamá, lo vio banderillear.

Así anduvo en novenarios, tragando polvo en la guerra, en plazas de trancas, clavando banderillas, actuando como sobresaliente, como novillero. Se anunciaba como Ángel Jiménez, “Angelillo de Puebla”. Aprendió y participó en la logística de los festejos, en el engranaje de la organización, desde trasladar la plaza portátil, armarla, publicitar el festejo, hasta vestirse de torero, siempre pendiente de lo que se fuera necesitando.

Algún tiempo, en el sureste mexicano, en San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, estableció su lugar de residencia. Se daban toros con frecuencia por esos lares, Juan José León era el empresario, quería que se diera la primera alternativa en Comitán.

Prácticamente sin proponérselo, en enero 20 de 1981, al “Poli” le dieron una alternativa que nunca ejerció, el padrino fue Miguel Villanueva; Fernando Sepúlveda y Gabriel Franzoni fueron testigos, los toros del rumbo: Coapantes. “Acepté, porque yo lo que quería era torear”, me contó.

Nuestro personaje alternó con novilleros como Manolo Mejía, Alejandro Silveti, Sergio González, Manolo Cortés, por mencionar algunos.

En los primeros años de la década de los 80s, conoció al matador Ernesto San Román “El Queretano”, quien además de torear también hacía empresa, “El Poli” lo apoyó en todo lo necesario.

Tiempo después, regresó con él para ser parte del elenco de toreros cómicos, lo fue durante un par de calendarios. Era otra época, pululaban los festejos, en un año torearon más de 100 festejos bufos. “Aunque el objetivo es hacer reír al público, también se torea, no sólo es ponerse para el novillo te pegue, hay que dar capotazos y muletazos, hay que recortar, burlar, conocer los terrenos, improvisar”.

En 1987, decidió anotarse como aspirante a banderillero, se había pasado dos años de la edad que pide la agrupación; el picador Efrén “El Loco” Acosta le echó un capotazo porque lo había visto en algunas plazas. Decidieron aceptarlo.

En su debut de aspirante toreó “El Glison”, aún novillero, fue en la plaza de Tlalnepantla, Perinorte de la ciudad de México. Durante un año y ocho meses anduvo del tingo al tango, hasta que el 29 de enero de 1989, en el mismo lugar del debut, fue examinado. Benigno Carmona “El Beni”, partía el bacalao en la Unión de Subalternos.

Transcurrieron 36 años, literalmente, de andar en la brega. Estuvo colocado con todos los matadores poblanos; con Óscar San Román (papá de Diego) desde novillero hasta la alternativa, con el español Curro Durán y muchos más.

Actualmente se le identifica como subalterno de rejoneadores, al respecto dijo:
“Torear con rejoneadores se fue dando, me invitaron, fui adquiriendo experiencia, he toreado con todos, excepto con Tarik Othón y Fauro Aloi. De jinetes extranjeros con el maestro Pablo Hermoso de Mendoza, con su hijo Guillermo, con la francesa María Sara, Andrés Romero, actualmente con el maestro Andy Cartagena.

“Sí existe diferencia en la lidia entre el toreo a pie y el de a caballo, se dice que es al revés. En la lidia a pie se trata de cerrar al toro en tablas. En la de rejoneo se abre de tablas a los medios, a colocarlo para la siguiente suerte. Hay que echar el capote abajo y largo, largo hasta la cocina”.
Una carrera sin percances no es posible, acá algunos de los infortunios:

Fractura de tobillo derecho, cornada en el escroto, otra en el triángulo de escarpa. Cornada de tres trayectorias en un embarque; otra en un par de banderillas en Nuevo Laredo, Tamaulipas, en un toro de Miguel Espinosa Armillita. Cornada y fractura de tibia y peroné derecha, el 25 de diciembre de 2005 en la plaza México, saliendo de un par de banderillas, me hizo hilo el toro, me trincó, me tiró hasta el callejón.

El Poli” dirá adiós a su profesión el próximo domingo. Es un hombre que le ha dedicado toda su vida a la fiesta de los toros. Un poblano, buena persona, amable, honrado, muy querido en su tierra, se va por su propio pie, con la frente en alto, satisfecho, colocado con una figura del toreo.

“Me voy satisfecho del toreo, he vivido diferentes etapas, nadie me las ha platicado, las he conocido; he tenido alegrías, triunfos. aunado a los sentimientos, formé una familia con mi esposa Guadalupe, mis hijas Aranzazú y Miroslava”.

El próximo domingo se retira “El Poli de Puebla” dejando atrás medio siglo de entrega a la fiesta de los toros. siempre jugándosela, yendo al toro con verdad, sin aliviarse.

¡Que Dios te bendiga “Poli”!


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