Feria de Aniversario: ‘Las Huertas’ lidió un corridón de toros.

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

Salió hoy, al fin, un toro realmente bravo y fue de Las Huertas. “Hechicero” se llama y es una preciosidad de toro que nos dejó la gloria de su bravura durante toda su lidia, hasta que abandonó el redondel, aún pidiendo pelea. Tomó un puyazo interminable recargando en el peto con fijeza absoluta, sin soltar para nada las astas de su presa, ni siquiera al coleo que le hicieron los peones cuando derribó al caballo dejó de combatir.

En el último tercio acudía alegre al primer cite, desde cualquier distancia para tomar el engaño humillado, fijo y al ritmo que le quisiera marcar el torero. Sólo que el torero –Calita– hoy no tenía ritmo, o no lo tenía en el punto que le pedía su astado.

Hechicero” es el toro con que todo torero quisiera encontrarse alguna vez en su vida en la Plaza México, para hacerle la faena de sus sueños. Bravo, con transmisión y motor. Pues bueno, hoy “El Calita” se lo encontró y el resultado fue muy desigual.

La faena estuvo bien construida en lo general, pero mal interpretada en lo particular. No se le vio al “Calita” el toreo hondo, menos aún el artístico. Fue una faena ligerita con series cortas con tres o cuatro pases, luego el de pecho, o quizás cinco en un par de ocasiones, pero quedó la sensación en la plaza de que el toro estuvo por encima de su lidiador. Los pases se empalmaron y llegaban en serie, pero sin ligazón y emotividad. Ante esto el público se puso del lado del toro y pidió el indulto con fuerza, mismo que fue concedido por la bravura que demostró “Hechicero” y con la complacencia del “Calita”, que vio en el indulto la tablita de salvación a su derrota como lidiador. El indulto fue un triunfo importante, pero en esta ocasión solo para el ganadero.

“Hechicero”, hechizo a la Plaza México.

Con el sexto tampoco pudo remontar su tarde con otro toro de “Las Huertas” de hermosa lámina, que desarrolló una encastada nobleza y que estaba pidiendo a gritos la presencia de un torero; un torero con técnica y con arte, con pundonor y afición. Y este no compareció.

El Calita”pretendió torear al de “Las Huertas” desde un lado, adelantando el pico, embarcando hacia afuera mientras rectificaba terrenos por si acaso. Y naturalmente no lo toreó, porque eso no es torear. Un aficionado desesperado desde el tendido de sombra le reprochó: “¡Calita a mi no me engañas!” y aquello terminó en dos avisos para el torero mexiquense.

Cuando un torero con la experiencia del “Calita” (16 años de alternativa) desaprovecha un lote de estas características en La México, no tiene perdón de Dios. Si a un torero de los de antes se le iba sin torear un lote de bandera en la plaza más importante de América, este no volvía a salir de su casa en un mes ni regresaba a la México en un muy buen tiempo. Pero bueno, como dicen ahora los “Nouveau Taurinos”, los tiempos han cambiado…

Hay que resaltar (las veces que sean necesarias) que el ganadero Rodrigo Barroso mandó un corridón de toros. Así se presentan los toros en la México. “¡Ya era hora!”, gritó un espectador del tendido de sol cuando ya había saltado la mitad de la corrida a la arena y estaba claro que venía con un trapío irreprochable, variada y preciosa, seria y encastada. Las lidias de cinco de los seis toros tuvieron un interés de primer nivel y las embestidas de los astados pusieron a cada uno de sus lidiadores en su sitio.

Otro toro importante irrumpió en quinto lugar y fue para un José Mauricio que anduvo entre varias dudas y terminó envuelto en una tormenta de enganchones. Torear es, entre otras cosas, mandar en el toro y Mauricio no terminó por fijarlo con mando en su muleta. El toro tenía un pitón izquierdo para bordar el toreo, pero lejos de resolver su actuación, José Maurcio no pudo acoplarse con el de Las Huertas.

Con su primero hubo un apunte bueno de toreo en el inicio de su faena de muleta por doblones. Después, el toro gazapón, incierto, desarrollo sentido y le pidió el carnet. En un momento de la faena lo levantó por los aires afortunadamente sin consecuencias, pero ya le había avisado en un par de ocasiones. La faena fue meritoria por las condiciones del toro y la firmeza de José Mauricio, pero malograda con el acero.

Andy Cartagena estuvo muy acertado con su primero, también un bravo ejemplar de Las Huertas que fue aplaudido en el arrastre. Dejo un rejón de muerte en todo lo alto, y se llevó una oreja. Hubo espectacularidad y heterodoxia en la labor del rejoneador español. En su segundo también resolvió la papeleta con aptitud, aunque su toro no terminó por emplearse en el caballo. Dejó constancia, eso sí, de su gran momento como rejoneador.

Un toro bravo merece el indulto si ha demostrado su bravura excepcional en la prueba de varas en al menos dos ocasiones. Y ése no fue el caso. Sin embargo creo que el indulto de “Hechicero” fue merecido por su bravura y un premio justo para una corrida de toros que parecía de otra época. Ya llevábamos un buen tiempo sin ver un encierro tan bien presentado en la México. Y como grito ese aficionado de sol: ¡Ya era hora! Esperemos que dure.

LAS HUERTAS / CARTAGENA, MAURICIO Y CALITA

Toros de Las Huertas con trapío, preciosa estampa y encastada nobleza. Al 3º de nombre “Hechicero” marcado con el número 119 y con 514 kg. se le concedió el indulto.

Andy Cartagena: Oreja y palmas.

José Mauricio: Palmas tras aviso y silencio tras aviso. 

Ernesto Javier “Calita”: Vuelta entre division de opiniones tras indulto y división de opiniones tras dos avisos. 

Incidencias: El ganadero Rodrigo Barroso salió a hombros al finalizar el festejo junto al “Calita”. En varas destacó César Morales. El subalterno Apolinar Mendoza “El Poli” se retiró con una vuelta al ruedo en el cuarto toro.

Plaza México. Séptimo festejo de la Feria de Aniversario. Un cuarto de entrada.

Fotos: La Plaza México.


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One response to “Feria de Aniversario: ‘Las Huertas’ lidió un corridón de toros.”

  1. Avatar de olopezgamboa
    olopezgamboa

    Ayer se repitió en la plaza México, con “Hechicero” de la ganadería de Las Huertas, la historia de la inmortalización del novillo “Mañico” de la ganadería de Matancillas lidiado por el novillero Rafael Osorno en el año de 1942, en el viejo toreo de la Colonia Condesa.
    Aquel novillo estuvo siempre por encima del trasteo de Osorno.
    Y ayer en el albero de la monumental de Insurgentes, “Hechicero” siempre estuvo muy pero muy por encima del pálido y extraviado magisterio taurino, que desarrolló el matador Ernesto Javier “El Calita”.
    Quizá en manos de otro torero con más magisterio taurino, el toro “Hechicero”, hubiera desarrollado toda su inmensa bravura que traía dentro pero, lamentablemente cayó en las manos equivocadas de un torero.
    Enhorabuena por el ganadero Rodrigo Barroso, proveniente de una familia ganadera, de Gran Prosapia taurina; por haber mandado a la plaza México, un encierro tan hermoso y bien presentado; al margen de que no todo el encierro tuvo el mismo juego.

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