Nunca la tauromaquia en toda su historia, ha pasado por momentos tan críticos como los presentes.
No es mi intención analizar a fondo todas estas razones en esta columna, ya que son varias y complejas, sino hacer la siguiente pregunta: ¿Sería posible una tauromaquia sin sangre en México?
Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.
La tauromaquia vive momentos muy agitados en México, donde la dialéctica entre aficionados y defensores de los animales está a punto de resolverse en el Congreso de la Ciudad de México de la mano de una iniciativa ciudadana que busca prohibir la tauromaquia y un grupo de diputados de MORENA, que plantean transformar la corridas de toros de la usanza española a la portuguesa o lo que es lo mismo, festejos incruentos sin o con poca sangre.
Las corridas son arte y cultura dicen unos; el toreo es maltrato al animal, replican los otros. Y mientras tanto, algunos legisladores del partido MORENA e incluso la Presidenta Claudia Sheinbaum creen que es posible una tercera vía para que no se prohíba la fiesta en la CDMX: los toros sin muerte o con menos sangre.
Pero, ¿realmente es imaginable esta solución, como se lleva a cabo en Portugal? ¿Seguirán asistiendo a las corridas de toros los aficionados sin la muerte del astado en el ruedo?
Algunos diputados afirman que esta solución podría ser válida para evitar la prohibición de la tauromaquia en la presente legislatura capitalina. Pero la realidad es que los taurinos no se imaginan una fiesta incruenta. Sin embargo el diputado de Morena Pedro Haces Lagos afirma que introducir festejos sin o con menos sangre sería, al menos, un paso adelante, que marcaría el futuro de la tauromaquia y evitaría su prohibición no solo en la CDMX, sino en el resto de México.
Algunos aficionados en las redes sociales, contrarios a la propuesta de los Haces (padre e hijo) han comentado: “El toreo sin muerte destrozaría los tópicos y podría acelerar el final de las corridas, que es algo que ya estamos viendo; la gente ha dejado de asistir a las corridas, ya no le interesa como antes ante la poco seriedad y pasión del espectáculo que se ve actualmente en la mayoría de las plazas y no por la cantidad de sangre que en ellas se derrama”, aseguran.

Pero los festejos ‘modernos’ que promueve Pedro Haces Barba también molestan a las asociaciones animalistas, ya que sostienen que el toreo sin muerte sólo sería aceptable si el animal no es maltratado y si el espectáculo es incruento en su totalidad. Además la mayoría de los defensores de los animales rechazan que sea válido el modelo de Portugal, pues, aunque el animal no muere en la plaza ni sufre la suerte de varas, sí se le ponen banderillas. “En Portugal, no se matan los toros en la plaza; pero se les tortura. Incluso es peor que aquí porque los animales quedan malheridos en ocasiones durante varias horas o días. El animal sufre y se queda en la plaza hasta que se le apuntilla en los corrales” aseguran algunos colectivos animalistas.
Pero tampoco rechazan la idea de una fiesta incruenta, como hizo Pedro Haces Barba en Las Vegas hace unos años, en donde el toro recibía el impacto de las banderillas con velcro. Pero, con esta opción, cabe pensar que sólo habría pases largos de capa. Adiós, pues, a los lances de muleta; adiós a los naturales, derechazos, pases cambiados, pases de pecho y demás.
Sin embargo casi todos los sectores taurinos se muestran contrarios a las corridas incruentas. La mayoría piensa que eliminar la muerte del toro sería desnaturalizar al 100% las corridas de toros. Otros piensan que es muy sospechoso que la iniciativa parlamentaria sólo persiga cambiar las corridas de toros, pero no la charreria ni las peleas de gallos, que curiosamente tienen más apoyo político que la tauromaquia en México al no ser relacionadas con una tradición española. Ya sabemos que a muchos políticos todo aquello que esta relacionado directamente con España, les causa mucha aversión.
También la afición ha señalado que no están de acuerdo con el toreo sin muerte o incruento. “Para mí sería un gran atraso para la fiesta. Se perdería la suerte suprema (la espada) o tal vez la de varas y banderillas, y las corridas ya no serían iguales” asegura en redes sociales Mauricio Ledezma, un conocido tuitero que navega bajo el seudónimo de @mataor0101.
Existe otra duda sobre los festejos sin sangre, ya que la carrera de un torero se va cimentando con las orejas y los rabos ganados en las plazas, entonces: ¿Cómo se medirían los triunfos en caso de eliminarse la sangre en los festejos taurinos? Seguramente se tendrá que modificar el actual reglamento taurino de la CDMX en su totalidad.

“El planteamiento de una corrida de toros sin muerte no sería una corrida sino otra cosa”, asegura el cronista taurino tapatío Luis Carvajal, que justifica la necesidad de mantener las corridas a la usanza española porque estas recogen perfectamente “el combate de la inteligencia contra la naturaleza”. Una lucha en la que, al final, hay un vencedor”.
Por su parte Ángel Bernal fundador del portal “Toro es Toro” ha comentado: “Es una mala idea porque es descafeinar la fiesta. Además ya se ha demostrado que las corridas incruentas no han funcionado como pasó en su momento en Quito”, aseguró el periodista y fotógrafo taurino.
El líder de la organización Tauromaquia Mexicana, Jorge Arriaga, rechazó la propuesta de Claudia Sheinbaum y afirmó que, en vez de una solución, sólo evidencia su desconocimiento.
“La rechazamos categóricamente y enérgicamente (…) nosotros como taurinos, como gremio, no estamos de acuerdo porque se está modificado la estructura, la esencia, la mística, para lo que está hecha y diseñada la tauromaquia”.
También varios toreros han expresado que no verían justo que después de realizar una faena importante y de jugarse la vida ante un toro que ha entregado también la suya, acaben con él de una manera fría en los corrales. Esto sería una gran hipocresía, ya que sólo se estaría tapando la muerte del toro ante el espectador.
Yo, en lo personal creo que la lidia incruenta no es la mejor solución y supondría el final de la fiesta brava en la CDMX. Pero también podría ser el principio del final de las corridas de toros en el resto del país, claro, si otros gobiernos locales comienzan a adoptar el modelo capitalino.
Es lo que digo yo.




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