Samuel Navalón debutó con una actuación destacada, recibiendo una vuelta al ruedo tras una faena sincera y segura. Lama de Góngora cortó una oreja tras una faena diestra ante el mejor toro de la corrida, el cuarto de Fuente Ymbro. Juan Pedro García “Calerito” sufrió una lesión en la rodilla tras una labor accidentada con un quinto toro.
Por Zabala de la Serna.
Alfonso Ordóñez Araujo fue un capotero soberbio, un torero de oro que vistió de plata. Hijo del Niño de la Palma -Es de ronda y se llama Cayetano-, hermano del grandioso Antonio Ordóñez, eslabón dinástico de una rica saga, sabía por la herencia de la sangre y el conocimiento aprendido de la importancia de la brevedad en la lidia, de la discreción, de torear para tu matador y, en definitiva, de hacer las cosas en orden o en el orden contrario al exhibicionismo de nuestros días, que alcanzará cotas de insoportable roneo ahora que suenan los clarines de Sevilla y llevará las corridas a una duración extraordinaria. Que no sólo son largas las faenas de muleta. La Maestranza guardó un minuto de silencio por Alfonso, fallecido a los 86 años, en el día exacto del principio del ciclo continuado de la feria de Abril. Como si su jubilación del papel de asesor de presidencia que desempeñó durante 30 años lo hubiera desatado de la ilusión por la vida.

Estrenábamos el horario de las 19.00 de la tarde en feria de Abril, y sacamos una idea pesimista de las horas a las que abandonaremos a diario la plaza. A las 20.15 se habían confirmado los pronósticos de fe en Samuel Navalón que le había hecho a Genaro Escudero en el Club Taurino de Sevilla, y el debutante paseaba una vuelta al ruedo (tras petición) como recompensa a una actuación asentada, fundamentada en la apuesta desde que marchó a porta gayola. No fue tanto el arrojo de la suerte como los lances en pie, su templado vuelo y el remate airoso.
Como carta de presentación ya había sucedido un quite por chicuelinas en el toro anterior, abrochado con primorosa media en la cadera. La faena fue sincera, segura, diría que precoz para su escaso tiempo de alternativa, superior a un toro que perdía el celo y el empuje y, a veces, se venía por dentro. Bragueta y pulso en una labor reivindicativa que extendió por demás, alegró por bernadinas y coronó con una estocada que se hundió a la vez que silbaba el aviso.
De otro contundente espadazo despenó Lama de Góngora a un cuarto llamado Tramposo, de flexibles hechuras y cuello, que en ese momento se erigió en el mejor toro de la muy respetable -más seria que bella pese a las excepciones de 3º y 4º- y cuatreña corrida de Fuente Ymbro, que regresaba a la Maestranza. Góngora se alzó con una oreja como premio a su hacer y, sobre todo, a su actitud. Desde que se fue a la puerta de toriles hasta que atacó con rectitud acero en ristre. Hubo pasajes reseñables en una faena básicamente diestra y notables cuando se soltó y soltó más la izquierda. En esa fase plena del guapo toro la embestida desprendía una clase cierta, un fondo codicioso, tan humillador y en curva que a veces a Lama se le quedaba por detrás. Al toro, por poner un matiz, también le faltó soltarse. Su primero calamocheó todo y más con la cara por el palillo (saludos).

A las 21.09 Calerito daba una vuelta al ruedo tras una labor de tanta entrega como accidentada con un quinto feote, desgarbado y con más movilidad que entrega y fijeza. Un pinchazo, una estocada y una petición como bálsamo para la paliza. Pasó a la enfermería con la conciencia tranquila. Antes el primero de su lote se había parado a plomo tras perder las inercias de la generosa distancia con que lo había tratado (saludos). Pasó a la enfermería y se le trasladó al hospital para ser sometido a un estudio radiológico de la rodilla. Pese a la incertidumbre se calificó el percance como grave.
Marcaba el reloj las 21.23 cuando Samuel Navalón volvió a brindar al público. Otra vez. La voluntad por encima de las condiciones del toro, que medía más que el diablo. Se acobardó ante la firmeza con más genio que otra cosa. Una guinda amarga para un regreso que, salvo por el buen Tramposo como tapadera, no fue el esperado para Fuente Ymbro: los toreros pusieron más entrega y verdad que los toros. A Navalón se le atascó la espada y a las 21.35 echamos el cierre con un silencio.
Plaza de la Maestranza. Domingo, 27 de abril de 2025. Primera de feria. Media entrada. Toros de Fuente Ymbro, todos cuatreros; serios en su disparidad de hechuras y guapezas -excepción hecha de 3º y 4º-; de escasos empuje, entrega y verdad; destacó el buen 4º.
Lama de Góngora, de nazareno y oro. Estocada pasada (saludos); estocada (oreja).
Juan Pedro García “Calerito”, de verde botella y oro. Estocada baja, tendida y superficial y estocada atravesada (saludos); pinchazo y estocada (petición y vuelta).
Samuel Navalón, de blanco y oro. Estocada. Aviso (petición y vuelta); dos pinchazos y estocada caída (silencio).
Juan Pedro García Calerito pasó a la enfermería una vez acabada la lidia donde se le apreció traumatismo a nivel de rodilla derecha. Presenta limitacion en la flexo-extension con dolor en las maniobras de flexion y extension de la articulacion. No deformidad ni signos inflamatorios.Pulsos femoral, popliteo, tibial posterior y pedio conservados Hemodinamicamente estable. Eupneico. Sin afectacion del nivel de conciencia. Se recomienda estudio radiologico complementario para determinar alcance de la lesion.
Se traslada a hospital. Pronostico grave que le impide continuar la lidia.
Publicado en El Mundo





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