Así vio la prensa la actuación de Diego San Román en Las Ventas de Madrid.

Luis CuestaDe SOL y SOMBRA: Mala casta. El primero de Fuente Ymbro tiraba al monte y pretendía llevarse prendido a Diego San Román, que estuvo por encima del manso al que le embarcó las embestidas toponas, arrimándose mucho, peleando siempre contra el infortunio de haber tenido que lidiar un toro de mala casta. No tuvo oportunidad de lucirse, pero dejó claras sus intenciones.

A su segundo lo ha toreado por momentos muy bien y con mucha valentía especialmente al natural. Tenía que estar atento a embarcar con temple y en el remate a quitarse de en medio, porque el de FY estiraba la gaita, se revolvía y se le venía rápidamente encima. No estuvo acertado con la espada, pero todo lo ha hecho con mucha verdad e intentando siempre la pureza. Merece más oportunidades en Europa.

Antonio Lorca – El País: Menos conocido es el mexicano Diego San Román, que confirmó la alternativa. Muy digno toda la tarde, valiente a carta cabal ante un lote bronco al que le aguantó tarascadas y derrotes que pusieron en serio peligro su anatomía. Al primero lo recibió, muleta en mano, de rodillas con un pase cambiado por la espalda, y pronto se vio obligado a recuperar la verticalidad antes de salir despedido por los aires, y el sexto le lanzó un tornillazo a la cabeza en el segundo muletazo del que salió indemne de puro milagro. No le perdió la cara al primero, y se empeñó en obtener rédito del deslucido sexto con el que se la jugó de verdad, aunque quizá demasiado encimista en la segunda parte de la faena. De cualquier modo, su paso por Las Ventas ha sido altamente positivo.

Patricia Navarro – La Razón: «Infortunado» fue el ejemplar que abrió plaza de la corrida de la divisa gaditana, que además tenía la misión de pasar a la historia por ser el animal con el que Diego San Román confirmó alternativa en la Monumental de Las Ventas. Casi nada. Había toro por todos los lados. Cuajado, musculado, muy serio, con alzada, un toro muy de Madrid. Tan de Madrid que el animal después tuvo la mansedumbre por bandera y apenas pasamos la escenografía de confirmar doctorado y que San Román se fuera a los medios con un pase cambiado por la espalda y el toro mirara a tablas con devoción. Acabó en ellas cuando sonó un aviso y el mexicano se perfilaba para matar. No había tenido muchas opciones más que las ganas de querer justificarse. Era su momento, acuérdense. Quizá por eso se jugó con la vida con un sexto, que le quiso quitar la cabeza en el primer tramo de la faena con una violencia tremenda. No renunció en los mismos medios, con un valor sin aspavientos pero de escalofrío, a tragar lo indecible hasta meter al toro en la muleta. Mérito muy a tener en cuenta. ¡Qué viva México! (Pero que nos dejen el oxígeno cerca).

Rosario Pérez – ABC: México tiene un torero al que le sobran bemoles y verdad y le falta la simpatía que ya cosechan otros. Diego San Román se llama, con apellido de la santísima trinidad del valor: no se mueve, se queda quieto, más quieto aún. Con la tela plana de su muleta y el corazón arrugado del tendido. Impávido el de Querétaro en su confirmación de la alternativa en Madrid, aun sin pasear oreja, pero con el poso de la sinceridad. La que siempre prevalece, pues la mentira va y viene y se la pilla antes que a las faenas cojas. Porque claro que le faltan muchas cosas al confirmante, pero tiene lo esencial: un valor con el que los antiguos hacían antes un ejército. ¡Qué manera de bragarse con los toros!

Seria se puso la cosa cuando se atalonó y se fajó San Román, tan bragado, tan torero macho. La más pura emoción se reservó para el epílogo con un serísimo sexto que en agosto cumpliría los cinco años. Nada regaló este Judío, con el que el mexicano anduvo hecho un auténtico tío, con el que el joven confirmante se hizo hombre en diez minutos. Qué barbaridad, qué aplomo. Planchada le ofrecía la muleta a un animal de virulento temperamento, con ese viaje de agitado Atlántico. Como algún capitán de navío, Diego encomendaba su fe a Dios, una fe que dice haberle cambiado la vida, y que también, si el toreo es justo, debería cambiar el rumbo de su timón para ponerse a navegar en las ferias. Porque ese valor seco de San Román es de torero grande: cuando uno se juega la vida así, la campana tiene que sonar no sólo en su tierra -tan vapuleada por la política sectarista-, sino en la española. Las oleadas no interrumpían el chotis de Diego, que sin perder ni un solo paso giraba y ligaba con el corazón por delante. «¡Viva México!». ¡Viva! Y vivan estos naturales que arrebató con maciza valentía al castaño, que respondió en ese momento con mayor empuje. Ahí la entrega verdadera era la del queretano: «Toro, aquí estoy yo, y que pase lo que tenga que pasar». Y lo que sucedió fue que aguantó bárbaramente pisando el sitio donde la lava hierve. Un inteligente y torero broche de ayudados que barrían la arena puso la coda antes de enterrar la espada, que cayó delanterita. Su faena tuvo más contenido que la recompensa de la ovación.

Los profesionales hablaban y no paraban del mexicano de Querétaro. Ya había dejado sus méritos en el de la ceremonia, un desagradable Infortunio en el que se echó el capote a la espalda como el que espera a portagayola el tren. No pareció el pendular el inicio más apropiado para el geniudo manso, en constante huida en cuanto veía las tablas: en ellas tuvo que matarlo, sin amilanarse.

Zabala de la Serna – El Mundo: La otra noticia grata fue la confirmación bragadísima de Diego San Román, hecho con la sangre caliente de su tierra de México. Bárbaro y puro ante la violencia de un último toro terrible. Esa izquierda puesta y expuestas las femorales. Cada embroque desprendía un calambre, una verdad sin doblez. No es un valor loco el suyo. Lo mató con rectitud de vela. Se antojó escaso el premio (saludos tras aviso). Llamó pronto la atención el mexicano Diego San Román por su firmeza en aquel quite por apretadas gaoneras abierto con una saltillera imprevista. Impresionó no sólo porque el toro fuera una galán, sino porque sostuvo desde el saludo un viaje recto y por dentro. Empeoraría con genioque es la tapadera de la mansedumbre. La venía pregonando. San Román confirmó alternativa y todo el valor sin aspavientos que siempre le ha adornado. Encajó las desabridas oleadas de un animal madrugadoramente rajado, la cabeza loca de movimientos, las huidas arrollando. Y lo pasaportó al hilo de las tablas con la misma sensación de autoridad (silencio tras aviso).

Andrés Amorós – El Debate: Confirmó Diego San Román, mexicano, de Querétaro: tiene 29 años, es hijo del matador de toros Óscar. Como novillero, actuó mucho en España y Francia; en Las Ventas, tres veces: impactó por su valor. Alcanzó un gran éxito al salir en hombros en la Feria de San Fermín. Tomó la alternativa en la Plaza México a fines de 2021. Desde entonces, ha toreado 79 tardes en su país natal. Viene de triunfar en Guadalajara y Aguascalientes. Ésta fue su primera tarde como matador, en España. Recibió el público con aplausos al primero, que salió encampanado. Se enceló en el caballo, lo pican muy trasero. Aguanta impávido Diego en el quite, capote a la espalda. Brindis al público. Cita de rodillas para el pase cambiado; el toro empuja fuerte pero protesta y quiere rajarse. El diestro se ha mostrado muy decidido, aguantando los arreones del manso, que ha acabado en tablas, a donde quería irse desde el comienzo. Ha sido inútil empeñarse en sacarlo de esa clara querencia. Allí mata con decisión. Firmeza ha sido la tónica de una faena no brillante pero sí meritoria.

El sexto se llama Judío: ¿lo condenaría Pedro Sánchez, si tuviera el buen gusto de acudir a Las Ventas? Es un toro muy encastado, violento, y no le dan el castigo necesario. Lo recibe Diego San Román con chicuelinas: en la lidia clásica, no es lo adecuado, conviene fijar primero al toro con otros lances. Acude el toro al caballo desde lejos, galopa con alegría pero no se agarra bien el picador. Brinda a un amigo. El toro acude con prontitud y violencia, no lo han ahormado en varas. El diestro mejicano no se amilana, se la juega de verdad, está varias veces al borde de la cornada. A base de tragar, logra emocionantes naturales. Mata con decisión: petición y aviso.

Paco March – La Vanguardia: Quedaba otro, para el mexicano Diego San Román, que en su primero había confirmado alternativa sin opciones de lucimiento pero dejando la impresión de torero capaz y con valor. Una impresión corroborada con creces en el que cerraba plaza, toro violento, que embestía a arreones y al que plantó cara con admirable determinación logrando pasajes con la mano izquierda de gran mérito. Si la estocada no hubiera resultado defectuosa el premio de la oreja parecía seguro pero se tuvo que conformar con el reconocimiento de afición y público, que no siempre van de la mano.

Alejandro MartínezEl País: El confirmante San Román demostró su valor, sobre todo ante el agrio último, que por poco le arranca la cabeza en un tornillazo. Demasiado encimista, pero se colocó en el sitio, aguantó impasible los parones y sacó algunos naturales de mérito. En el 1º, estuvo firme con su muleta y habilidoso con la espada.

Gonzalo I. Bienvenida – Aplausos: Otra de las faenas de la tarde fue al sexto, un toro muy serio pero con armonía en sus hechuras. Con viveza en su embestida desde salida. Queriendo sorprender en el capote, viniéndose fuerte. Diego San Román saludó por chicuelinas como lo había hecho en el quite del toro anterior. Muy ceñidas. Tras no emplearse en su primer puyazo, se arrancó de largo. Esa fuerte embestida no amainó tras el caballo. Ese punto descompuesto le dio mucha emoción a la embestida con la que se fajó San Román. El mexicano aguantó coladas, miradas, oleadas. El toro no se entregó pero terminó obedeciendo ante la imposición de valor de San Román. Gustó mucho el mexicano por su compromiso. Torero final rodillas en tierra. Estocada corta defectuosa.

Un toro abanto de salida de Fuente Ymbro inauguró la primaveral tarde de San Isidro. Diego San Román salió muy motivado, queriendo hacer bien las cosas. No se le castigó en exceso en el caballo, en banderillas cogió siempre la delantera. Buen quite de San Román con el capote a la espalda. Curro Díaz confirmó la alternativa al mexicano. El de Linares se fue a pedir permiso innecesariamente, mala costumbre generalizada en estos tiempos que ralentizan las ceremonias. San Román lo intentó con férrea decisión, no pasó con clase ninguna vez y en cuanto se sintió podido se rajó. Estocada.

Jaime RochAMP: El otro argumento de la tarde fue el impacto que causó Diego San Román, un torero mexicano que confirmó la alternativa en Las Ventas y sus posibilidades para ser alguien en el toreo. 

En el sexto, marcó la diferencia con su regusto clásico, la destreza, el ajuste, el asiento, la técnica adecuada y el tremendo valor: todo eso junto en la faena con que vino a abrirse paso el mexicano y con un toro que no regaló absolutamente nada. Insisto en lo de su valor porque parece tener la densidad del mercurio porque el cuerpo caía entero en cada muletazo y se reposaba sin rictus. Hay quien sostiene que se le ha metido en la cabeza el fantasma de José Tomás. Como a Víctor Hernández.  La espada también se llevó su premio tras una estocada defectuosa. Pero ahí quedó su gran dimensión. Merece sitio.

Dario Juárez – Por el Pitón Derecho: Con mucha dignidad trasteó y se quitó del medio, literalmente pegado a tablas, al manso 1º con el que Diego San Román confirmó su alternativa en Madrid. El 6º, una prenda tenebrosa y terriblemente mal picada por el varilarguero que se trajo de México, le quiso subir a la bandera. Buscando el pecho del queretano por el derecho, Diego no rehuyó la pelea. Se la echó a la izquierda y la libró, ligando naturales ofreciendo la femoral con una verdad pasmosa, impávida, hipotérmica. El toro, naturalmente, era menos malo por ese pitón. Porque nunca fue bueno por ninguno. Y San Román se fue de Madrid dejando una huella profunda de volverle a ver.

Francisco LarradBurladero.TV: Confirmó alternativa Diego San Román con Infortunado de la ganadería gaditana de Fuente Ymbro. Recibió dos puyazos traseros y dejó un ajustado quite por gaoneras. Se lució David Blázquez en banderillas. Tras el cambio de trastos brindó al público y se puso de hinojos en los medios . Rápido tuvo que levantarse el mexicano debido a la fuerte embestida de su oponente. Basó la faena en la colocación y quietud mientras que el toro embestía muy descompuesto por momentos, unas veces venido hacia los adentros y otras queriendo salir suelto. Se rajó el toro a final de faena y se vio obligado a matar con el toro acunado en tablas. Mató de una estocada desprendida. Diego San Román saludó una ovación y el toro fue arrastrado entre leves pitos.

Cerró plaza el toro más bonito de la corrida, de nombre “Judío”. Lo picó trasero Eduardo Reyna en el primer encuentro y en el segundo encuentro, con el toro puesto de largo, se puso el penco de culo y de nuevo marró en el puyazo. Dejó una buena lidia, de nuevo, David Blázquez junto con un buen tercer par de Pablo Gallego. El toro apuntaba maneras y comenzó San Román doblándose con él en el tercio. Pronto se puso con la zurda el mejicano ante un toro muy bravo de Ricardo Gallardo. Superado, aunque valiente, se vio el mejicano en los primeros compases de la faena de muleta, por un toro que demandaba mando y distancia. Una vez que pudo al toro, cambió por momentos la faena, dejando dos buenas tandas con la zurda sin moverse un ápice antes las embestidas del toro. Terminó la faena doblándose con el toro. Toro, que no paró jamás de embestir. Mató de una estocada delantera. Toro y torero fueron ovacionados. 

Patricia MuñozGuarismo del Ocho: Saludó Diego San Román al toro de su confirmación en Madrid con una brega bien llevada que comenzó en tablas y con la que le fue ganando terreno. Se echó el capote a la espalda y desarrolló un lucido quite que el público reconoció ovacionándolo. Se cumplió con la ceremonia de confirmación, teniendo a Curro Díaz y a Román como padrino y testigo, respectivamente. Se fue a los medios y brindó al público y en aquellos terrenos se dispuso de rodillas para recibirlo con un pase cambiado y aprovechar la inercia para llevarlo. Se paró el de Fuente Ymbro y tuvo que esperar para retomar el inicio. Tiró del animal y se lo volvió a llevar a los medios, siguiendo con una tanda sobre el pitón derecho, con pausas, tratando de sujetar a un toro que tenía intención de irse. Le adelantó la mano y quiso darle continuidad a una embestida descompuesta y de poca clase que ya desde el capote se quedaba corta. Muchas pausas y muchas teclas a tocar con un toro que se fue acercando a tablas. Quiso probarlo por el izquierdo, encontrando un tren de mercancías pasando a base de arreones y de embestida poco definida, arremetiendo con brusquedad en la tela. Le ganaba los terrenos el de Fuente Ymbro, siendo complejo un acople armónico. El público reconoció aquella difícil labor en la que estuvo firme y tragó, alargando ahora sobre un pitón derecho que le permitía encajarse hasta en dos pases seguidos, después se iba a tablas. Allí tuvo que matarlo, metiendo el acero arriba.


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One response to “Así vio la prensa la actuación de Diego San Román en Las Ventas de Madrid.”

  1. Avatar de olopezgamboa
    olopezgamboa

    MUY MERITORIA LA ACTUACIÓN DE DIEGO SAN ROMÁN, EN SU CONFIRMACIÓN COMO MATADOR DE TOROS AYER EN LAS VENTAS DE MADRID.
    HABLAR MÁS DE LO QUE HIZO AYER, SERÍA OCIOSO PUES, LA PRENSA ESPECIALIZADA DE MADRID, LO HIZO Y CREO, BIEN Y CON JUSTICIA.
    ENHORABUENA PARA TAN “MACHO” TORERO…

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