Vuelve a la Feria del Toro, el escenario donde el pasado año conquistó un triunfo a sangre y fuego, y lo hace con el título de triunfador de Madrid renovado que no siempre respetan en los despachos: “Cada tarde es un examen. Tengo que golpear en todas las ferias y sacar mi mejor toreo”.
Por Zabala de la Serna.
R. Fueron muy distintas. La faena al jandilla fue de un toreo más vertical, más gustarme. La pena es que se me fue la espada baja, y le corté una oreja en lugar de dos. Y la faena al victorino fue más de poder, exigía mucho. Fue más vibrante de cara a los tendidos. Lo maté por arriba y le pude cortar dos orejas.
P. A veces he dudado en qué Borja Jiménez quiere ser. Si el torero más vertical o el más profundo y roto con los toros, incluso a veces se dan los dos en una misma faena. Usted lo tiene claro.
R. Todo está pensado, estudiado y entrenado. No me quiero limitar a que me valga un solo tipo de toro. Tengo la obsesión de que me valgan un gran número de toros. Me gusta expresar de las dos formas en función de las embestidas que tenga delante.
Ya son tres tres años como triunfador de Madrid. Borja Jiménez (Espartinas, 1992) no es una casualidad. Ese título no siempre se respeta en los despachos de las empresas, y él redobla esfuerzos, y entrega, y estrategias. Dice que ha crecido desde aquella Puerta Grande del Otoño de 2023 -la primera de tres-, que ha ganado en confianza en la cara del toro, que busca la profundidad y la estela de una figura histórica como Juan Antonio Ruiz “Espartaco”.
Responde Borja a todas las preguntas con la sonrisa que sostiene también ante todas las circunstancias, sean más o menos difíciles. Fácil no se lo ponen. Afronta San Fermín con ilusión y quiere regresar a Madrid en Otoño como merece: “Lo que uno se gana en la plaza hay que respetarlo en los despachos”.
Pregunta. Vuelve a Pamplona, escenario en 2024 de un triunfo a sangre y fuego.
Respuesta. Fue de las tardes importantes del pasado año. Le corté dos orejas a un toro a cambio de una cornada, la primera como matador de toros. Tengo ilusión por volver este año.
P. Regresa con una ganadería estelar: Victoriano del Río.
R. Grandiosa. De las ganaderías que echan toros de triunfo grande en plazas de primera. Ya lo pude vivir el año pasado en Madrid con el toro Dulce.
P. Reeditó otra vez su triunfo en Madrid. ¿Cuántas veces se tiene que reivindicar para que se le tenga en cuenta en las ferias en su justa medida?
R. Creo que muchas veces. Es como si fuese al último examen cada vez que voy a Madrid. Eso es también lo que me ha hecho ofrecer tardes grandes. Cuando me encuentro, es cuando aflora más mi carácter. Al final me ha venido bien esa presión. Pero sí es verdad que ya en tres años son tres Puertas Grandes y ya no es una casualidad, sino algo muy difícil de conseguir.
P. La sensación de examen con usted no se da sólo en Madrid. La impresión es que le juzgamos con una severidad en la que no puede dar medio paso atrás.
R. Tal cual. No me puedo resbalar. Al elegir el camino de la independencia, un apoderado independiente, todo es más costoso, pero también más gratificante. Tengo que golpear en todas las ferias y sacar mi mejor toreo. Pero también me viene bien para concentrarme en mi evolución.
P. Decía el otro día en una entrevista que hay que torear con todos los triunfadores que vengan para que no les suceda como a usted. Siguen apareciendo ferias sin su nombre en los carteles…
R. Es importante que a todos los toreros que triunfan con fuerza en plazas importantes se les dé su sitio. Toda la vida de Dios así ha sido. Deben valer esos triunfos.
P. ¿Cuánto hay de culpa de este déficit en su propia administración? Alguna vez escribí que no se puede exigir categoría cuando tú no te la das, pero entiendo a su apoderado (Julián Guerra) cuando defiende que usted no se puede quedar parado porque necesita torear. No es fácil el equilibrio.
P. Desde la primera Puerta Grande del Otoño de 2023, ¿en qué nota que ha crecido más?
R. He ganado muchísimo en confianza en la cara del toro, y con ella empiezas a expresar más. Y ganar también en profundidad, que sean más sólidas las faenas de principio a fin. Todo está más afianzado. Buscó estar muy de verdad y la profundidad. Es lo que me llena.
P. ¿Y la espada?
R. Es verdad que me han puesto un sello que no corresponde del todo, pues sin espada no hubiera sido el triunfador de San Isidro, Bilbao o Pamplona. A veces parece que he pinchado más toros por pinchar uno. Casi todos los días salgo a hombros. Tres orejas en Madrid, dos en Sevilla… Poquito a poco voy cogiendo la regularidad de la espada.
P. ¿Con qué faena se queda de las dos de Madrid, la que cuajó a Vid (Jandilla) o a Milhijas (Victorino), toros extraordinarios?
R. Fueron muy distintas. La faena al jandilla fue de un toreo más vertical, más gustarme. La pena es que se me fue la espada baja, y le corté una oreja en lugar de dos. Y la faena al victorino fue más de poder, exigía mucho. Fue más vibrante de cara a los tendidos. Lo maté por arriba y le pude cortar dos orejas.
P. A veces he dudado en qué Borja Jiménez quiere ser. Si el torero más vertical o el más profundo y roto con los toros, incluso a veces se dan los dos en una misma faena. Usted lo tiene claro.
R. Todo está pensado, estudiado y entrenado. No me quiero limitar a que me valga un solo tipo de toro. Tengo la obsesión de que me valgan un gran número de toros. Me gusta expresar de las dos formas en función de las embestidas que tenga delante.
P. ¿Con qué faena se queda de las dos de Madrid, la que cuajó a Vid (Jandilla) o a Milhijas (Victorino), toros extraordinarios?
R. Fueron muy distintas. La faena al jandilla fue de un toreo más vertical, más gustarme. La pena es que se me fue la espada baja, y le corté una oreja en lugar de dos. Y la faena al victorino fue más de poder, exigía mucho. Fue más vibrante de cara a los tendidos. Lo maté por arriba y le pude cortar dos orejas.
P. A veces he dudado en qué Borja Jiménez quiere ser. Si el torero más vertical o el más profundo y roto con los toros, incluso a veces se dan los dos en una misma faena. Usted lo tiene claro.
R. Todo está pensado, estudiado y entrenado. No me quiero limitar a que me valga un solo tipo de toro. Tengo la obsesión de que me valgan un gran número de toros. Me gusta expresar de las dos formas en función de las embestidas que tenga delante.
Públicado en El Mundo




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