Como ya es tradición, los toros de la ganadería Miura, con 175 años de historia, han cerrado la feria de San Fermín en su último día, el octavo. Con este, serán 57 los encierros que han protagonizado los astados de este mítico hierro. La carrera, con la manada corriendo compacta, ha durado 2 minutos y 16 segundos. La carrera se ha saldado con tres heridos, de los que dos han tenido que ser trasladados al hospital.
El buen carácter de los toros ha permitido el lucimiento de los corredores más avezados, que han gozado de más libertad de movimiento y espacio para disfrutar de la pasión que les lleva a jugarse el tipo cada mañana.









Se han producido atropellos y caídas inevitables, pero no a causa de los toros, sino por las sucesivas y habituales imprudencias de algunos corredores, que o bien entorpecen el camino de los animales o se colocan en los tablones en lugares especialmente indicados como prohibidos. Así ha vuelto a suceder en la entrada al callejón, donde un par de toros han barrido literalmente la madera y arrollado a todos lo que estaban allí apostados.
Todos están ya en los corrales y los que han participado en el último encierro son los siguientes: Choricero, cárdeno oscuro, 620 kilos de peso; Luminario, negro, 595; Chileno, cárdeno oscuro, 575; Embajador, cárdeno oscuro, 610; Jabato, sardo, 615 y Divorciado, negro, 595 kilos.
Esta tarde su lidia la realizarán Manuel Escribano, Damián Castaño y el venezolano Jesús Enrique Colombo.
El año pasado protagonizaron el encierro más peligroso y emocionante: siete corredores fueron atendidos por los servicios médicos por contusiones diversas en brazos, hombros y traumatismos torácicos, pero hubo más contusionados por tarascadas en una rápida carrera que cubrieron en un tiempo de dos minutos y 22 segundos.
Publicado en El País.





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