El torero peruano que se niega a torear con Daniel Luque desde hace años, ahora parece que también busca evitar a Morante de la Puebla a la primera oportunidad que se le presente.
Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.
La temporada 2025 está tomando un nuevo rumbo y aunque Roca Rey aún continúa mandando en los despachos -por la inercia de éxito de los últimos años-, esta temporada ese imán taquillero ha comenzado a perder popularidad debido a diversos factores. Uno muy importante ha sido el declive de sus triunfos en las ferias más importantes, pero también ha jugado en su contra el evadir al máximo su responsabilidad como primera figura del toreo, apareciendo la mayoría de las veces en carteles sin mucha exigencia y con alternantes ‘cómodos’. Pero el principal en mi opinión, ha sido el cambio en las preferencias del público ante el regreso de Morante de la Puebla.
No es un secreto que la rivalidad entre el torero peruano y Morante ha generando una feroz competencia que se ha producido, no solo en el ruedo, sino también en los despachos. Roca por ejemplo ha buscado torear menos, pero cobrando más, una medida que ha implementado Fernando su apoderado y hermano.
Recuerdo que apenas hace un par de años Roca Rey declaraba al periodista José Luis Benlloch: “Hace falta más fuego, más rivalidad auténtica, de las de verdad”. Pero hoy parece que ese fuego interno se ha apagado casi por completo en Roca Rey.

Morante en cambio no rehúye a nada en este año histórico para el maestro, en donde le ha quitado protagonismo a todos los toreros, pero especialmente a Roca. Tan solo hay que ver el paso de ambos por las ferias de Sevilla, San Isidro y Pamplona: Morante abandonando la plaza en hombros, mientras Roca Rey lo hacía por su propio pie.
El último desaguisado entre ambos apenas ocurrió este fin de semana en Santander, cuando Roca Rey mostró su negativa a que Morante de la Puebla sustituyera a Cayetano Rivera en la corrida que cerraba la feria de Santander. Morante se ofreció a cubrir la baja de Cayetano de manera gratuita y que sus honorarios se donarán a una causa benéfica. Pero Roca Rey no abría admitido el cambio. El propio apoderado de Morante confirmó la noticia desde Francia al periodista Antonio Lorca del diario El País.
Pero este no es el único escándalo de veto en el que se ha visto involucrado Roca Rey esta temporada, además de los casos de Luque y Morante, también tiene prácticamente borrado de su lista al triunfador de Madrid: Borja Jiménez. Otro torero que pasa por un gran momento y al que Roca Rey busca evitar a toda costa, especialmente desde su apuesta fallida en Sevilla con la corrida de Victorino en 2024.
Los vetos desafortunadamente para los aficionados siempre han existido en el toreo, recientemente recordamos el de José Tomás a Enrique Ponce (y viceversa) o el de Manolo Martínez y Eloy Cavazos en sus respectivas campañas de reaparición en la década de los años 80s en México. El fallido movimiento del G5 (Morante, El Juli, Manzanares, Perera y Talavante) con la empresa de la Maestranza Pagés o más atrás en el tiempo el que le hicieron a Antonio Bienvenida en 1953 los máximos espadas de la época, Antonio Ordóñez , Rafael Ortega, Jumillano, Pedrés y Antoñete, por pedir Bienvenida la integridad de los pitones de los toros.

Sin embargo en el 2025 no habrá veto que pueda frenar la inercia, la pureza y la verdad del torero más grande -hasta el momento- del siglo XXI, y no me refiero a Roca Rey que en mi opinión esta cada vez más lejos de llegar a serlo, me refiero a Morante la Puebla que este año ha vuelto a poner las cosas en lugar. Porque el toreo clásico nunca muere y al final mata todo.
Es lo que digo yo.





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