La afición no puede ni debe darle la espalda a la tauromaquia en Monterrey, porque el día de mañana podrían arrepentirse de haberla abandonado, como en su momento sucedió en la Ciudad de México.
Por J.C. Valadez – De SOL y SOMBRA.
La situación taurina en Monterrey actualmente es muy compleja, ya que siendo la Monumental una de las pocas plazas de toros en México que cuentan con buena oferta de festejos, la afición regiomontana lejos de meterse a la plaza, se ha ido alejando poco a poco.
¿Por qué está pasando esto?
Hay varios factores, uno de ellos es que el ambiente no es bueno entre los aficionados. Existen algunos personajes locales que siempre están a la contra de todo y en cuanto la empresa anuncia un festejo o serial, inmediatamente resaltan primero las cosas malas, negándose a aceptar cualquier positividad sobre lo anunciado. Estos personajes que al parecer se quedaron atrapados en el pasado, continuamente manifiestan que en sus tiempos “las cosas siempre eran mejores”, aunque todos sabemos que eso no es del todo cierto, ya que varios de ellos en su momento (y juventud) también se quejaban de todo. Pero ya sabemos que el tiempo cura casi todo en algunos casos, menos la amargura.
Estos grupos que están conformados por aficionados, taurinos, periodistas y uno que otro influencer, afirman en cada oportunidad que se les presenta, que la tauromaquia inevitablemente va a desaparecer en MTY de continuar por el mismo camino.
Pero lo más decepcionante es encontrar entre estos grupos a matadores de toros en el retiro, que al parecer desde hace un tiempo dejaron de respetar la profesión que algún día abrazaron. Lo menos que se les podría pedir a estas voces autorizadas es que no fueran tan negativos (ellos conocen mejor que nadie la dureza de la profesión) y que hicieran análisis más constructivos por el bien de la fiesta en Monterrey. Esto no quiere decir que se pase de puntillas sobre lo que pueda no estar bien y únicamente destaquen los aspectos positivos, pero al menos que trataran de evitar echarle más leña al fuego a un espectáculo que tantas agresiones está sufriendo desde numerosos y distintos flancos. Todos tendríamos que ser más inteligentes para elogiar a los taurinos cuando aciertan, criticarlos cuando se equivocan y denunciarlos cuando abusan. Esto es algo que debería formar parte del decálogo de cualquier buen aficionado y, sobre todo, debería de ser una labor prioritaria de todos los periodistas.
Ahora, pienso que es igual de grave lo que fomentan los ‘positivos’ y los ‘negativos’ porque los dos son igual de radicales para la fiesta, ya que ambos creen poseer la verdad absoluta y eso les impide enfocarse en uno de los aspectos más importantes, que es la espontaneidad y la naturalidad del espectáculo. Esta guerra entre estos dos bandos por imponer su ideología esta perjudicando gravemente al aficionado joven que tiene ilusiones de acudir a la plaza y que finalmente gracias a las redes sociales, ha encontrado un medio de comunicación para seguir alimentando su afición en el siglo XXI. Lo malo es que es precisamente en el ecosistema de las redes, en donde habitan los personajes más ‘siniestros’ y ‘tóxicos’ del espectáculo para la mayoría de los taurinos.
Dicen que Monterrey no tiene afición porque hace muchos años que dejó de salir el toro que quiere ver la afición, es decir un punto más bajo que el de La México, pero que a la vez sea armónico y bonito. Yo pienso que no solamente es la falta de toros lo está impidiendo que la gente se meta a la plaza. Es la melancolía y el recuerdo de aquellos finales de los 80’ o mediados de los 90’, aquellos Manolo–Eloy que muchos no consiguen superar y que les impide ver, disfrutar y aceptar que la Tauromaquia ya cambió. Es válido no aceptar lo nuevo, pero cuando se quiere de verdad a la tauromaquia no se le abandona ni se le pisotea por intereses mezquinos.
¿Acaso usted cree que Manolo y Eloy mataban encierros mejor presentados que los actuales? Por supuesto que no. Solo hay que ver videos o fotografías para comprobarlo, lo cierto es que eran dos grandes figuras que paralizaban una ciudad que fue durante muchos años semillero de buenos toreros, pero esos tiempos ya quedaron atrás. Exigirle a la empresa que en cada cartel se anuncie a un torero local es un abuso, pues todos sabemos que la mayoría de los toreros locales no han aprovechado las oportunidades que en su momento recibieron.
Se critica a la empresa si da toros, pero si no los da igual la critican. Me queda claro que no hay empresa perfecta, pero no se puede negar que están buscando por cielo, mar y tierra que el público regrese a la plaza; se han hecho remodelaciones importantes a la plaza, constantemente se implementan promociones y descuentos para crear mas afición, se trabaja fuertemente en las redes y en medios locales para promocionar los festejos y si bien aun queda mucho por hacer, la afición no puede ni debe darle la espalda a la tauromaquia en Monterrey, porque el día de mañana podrían arrepentirse de haberla abandonado, como en su momento sucedió en la Ciudad de México y en otros lugares como Tijuana y Chihuahua por poner un ejemplo.
Por lo pronto el próximo viernes 29 de agosto se celebrará el aniversario número 88 del coso regiomontano, con un cartel compuesto por el rejoneador Jorge Hernández Gárate, Fermín Rivera, el regiomontano Juan Fernando, Juan Pablo Sánchez, Paola San Román, ‘Leo’ Valadez e Isaac Fonseca, quienes lidiarán un encierro de la ganadería de San Pablo.
El cartel no tiene desperdicio y la ocasión lo amerita. Seguramente será una de las grandes citas del calendario taurino y servirá para demostrarle a todos los detractores que la fiesta brava sigue viviendo en el corazón de los regiomontanos.





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