Amigos aficionados…
Se difundió ayer la noticia de la muerte repentina de un torero de pueblo. Qué digo torero de pueblo: un gran torero de pueblo.
Eso fue Manolo Soto para muchos que vimos corridas en los tablados de cualquier parte de la geografía taurina peninsular.
Se acaba con él una gran historia, una lucha enorme de alguien que quiso ser torero y logró, con esfuerzos y sacrificios grandes, ganarse un lugar importante.
A lo mejor los que sólo van a las plazas grandes no tienen idea de la trayectoria de Manuel Soto Ortiz (nacido el 23 de abril de 1950 en Ciudad de México). Pero la gente del pueblo, de los festejos populares, sí. Así lo detalla Eduardo Puerto López en su “Burladero de Sin Sin”.

Él, Mariano Canto, Salvador Andrade “El Pebo”, Víctor Díaz “El Chavalillo”, más otros que fueron más lejos, como Armín Puerto “El Maya”, don Álvaro Cámara. De cuña más reciente, Joselito Canto, “El Teto” y su hermano “Kiko”, los Ventura padre e hijo, “El Zorrillo”, los “Tachuela”, los “Chinos de Tahmek”, “Chamaco” Balam. La lista sería interminable y si se menciona a estos, es sólo una referencia. Nadie más que otro. Todos fueron o son parte del legado taurino de Yucatán.
Publicado en el Diario de Yucatán por Gaspar Silveira.





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